Violencia institucional

La opinión del Secretario General de CONUSI – FRENADESO…

GENARO  LÓPEZ
rologe54@yahoo.com

 

Miles de personas sufren de diferentes formas de violencia practicadas por las instituciones del Estado, sus órganos y agentes en nombre del mantenimiento de la Ley y el orden.

Paradójicamente las instituciones que deberían garantizar sus derechos, los vulneran y transforman a algunos grupos de personas en víctimas de una violencia institucional que, según los especialistas, son discriminados por el solo hecho de ser pobres o pertenecer a un grupo social o étnico determinado, o por el hecho de estar organizados.

Fenómenos como la represión, la impunidad, la injusticia, la desigualdad social, aunados a la militarización de los cuerpos policíacos, son utilizados para contener a los movimientos sociales, siendo estrategias comunes la difamación de movimientos que se consideran divergentes, además de otras organizaciones sociales que representan una critica al modelo económico y social que establece el Estado, estas estrategias son utilizadas para mantener la apariencia de un orden y un estatus.

Entre todas las formas de violencia, la que ejerce la Policía, que incluye la violencia física, verbal y psicológica en contra de la población, tiene ciertas particularidades. Aunque está generalizada y extendida, mucha de ella se comete en la clandestinidad y con prácticas de encubrimiento. Sería invisible si no es por las denuncias de las víctimas, de sus familiares o por el accionar de las organizaciones sociales, o tal como ocurrió en el Centro de Custodia de Menores, por la presencia de los medios de comunicación social.

Todo este cúmulo de acciones y otras tantas son una realidad cotidiana en Panamá, afectando a diversos sectores sociales (obreros, campesinos, indígenas, comunales, educadores, profesionales, ambientalistas, comunicadores sociales, promotores de derechos humanos, entre otros), que es mantenido por una espiral de violencia, que se ejerce de manera sistemática por las instancias del poder.

El gobierno de Martinelli ha ejercido todo tipo de violencia. En el orden de la violencia física, la masacre de Bocas del Toro constituye la más clara evidencia de violencia institucional, no solo por la magnitud de la represión física y sus resultados, sino también por el escenario de terror que sembró; ello acompañado de impunidad para quienes cometieron crimen de lesa humanidad. Igualmente con la masacre del Centro de Custodio de Menores. Pero la ola represiva no se detiene, durante esta semana se reprimió a pescadores de Pedregal en el distrito de David, estudiantes universitarios, indígenas y pobladores.

Esta violencia física que se comete cada vez con mayor frecuencia por parte del gobierno, es una agresión intencional que ocasiona daños a la integridad física con el fin de someterla. Este tipo de violencia es terrible, porque no solo ocasiona daños físicos que a veces hasta llegan a incapacitar a la persona, sino que también dejan huellas emocionales profundas y daños muchas veces irreversibles.

Pero, también, la violencia es psico—emocional, que consiste en actos u omisiones que se expresan a través de prohibiciones, coacciones, condicionamientos, intimidaciones, amenazas, insultos, burlas y silencio.   Las agresiones de este tipo tienden a humillar, ofender, asustar y tienen graves repercusiones en la autoestima, seguridad y estabilidad emocional de las personas.

Ricardo Martinelli, José Raúl Mulino y Alma Cortés han mostrado habilidad en este tipo de violencia. El llamar a los obreros de la construcción ‘maleantes de mierda’; el acusar a los indígenas de borrachos, el ordenar tirar a matar.   Igualmente, la elaboración de expedientes amañados a dirigentes del movimiento social, el silencio frente al feminicidio; los indultos a 125 policías, muchos de ellos involucrados en violencia institucional; restricciones a la información y mayor cercenamiento a la libertad de expresión. El guardar silencio frente a las causas de la falta de agua potable, la desidia en atender el problema de recolección de basura, el crimen ecológico, la falta de medicamentos en la CSS, el alto costo de la vida y los bajos salarios; los engaños a jubilados y pensionados que solicitan aumentos de sus pensiones, son otros ejemplos que tienden a generalizarse como política gubernamental.

 

Este artículo se publicó el 6 de febrero  de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
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La bonanza de pocos…

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La opinión de la Periodista…

Adelita Coriat 

El país atraviesa una bonanza económica envidiable en comparación con otros países de Latinoamérica.   Pero la misma prosperidad no se refleja en otros aspectos indispensables para el bienestar nacional.

 

No podemos ignorar la alta desigualdad social por la distribución del ingreso, que provoca mucho resentimiento en las capas que sienten a espaldas de este desarrollo, y ante la oportunidad de hacer dinero rápido consideran que no tienen nada que perder.

El desarrollo de las instituciones no se les pone la atención adecuada, especialmente aquellas que ejecutan justicia.    En este escenario, el ciudadano se encarga de exigir justicia ante la incompetencia del sistema. Este es un caldo de cultivo ideal para la prosperidad, pero no económica, sino del crimen quien aprovecha de estos espacios para dominar territorios, satisfacer necesidades básicas de barrios enteros, y así lograr la protección de las comunidades.

La operatividad de estas organizaciones requiere, en muchos casos, de la protección de la policía, de las autoridades municipales, o de personal clave ubicado en puestos donde el trasiego es recurrente, y esto se logra sobornando.

¿Cuál es el balance interno que tienen las instituciones al respecto? ¿Cuál es la labor de inteligencia o contrainteligencia que se efectúa para ubicar a las unidades corruptas, sin importar el rango? Hay muy poca rendición de cuentas en este renglón. Es mas, el porcentaje de casos de ajusticiamiento resueltos es un mensaje alto y claro al crimen organizado.

De no hacer un alto en seco a la corrupción, no podremos culparnos más adelante de que el narcotráfico sea quien nos imponga hora de salida y entrada a casa.   La plata es tanta, que no hay bala que mate el deseo del poder, se corre el riesgo de caer en un círculo vicioso, un modus vivendi donde ninguna de las partes esté interesada en terminar.

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<>Artículo publicado el  24  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.

El pele police, un infame instrumento de represión

La opinión de….

PEDRO  RIVERA  RAMOS
pedrorivera58@hotmail.com

Ha sido la inseguridad en nuestras calles, barrios y hogares, la excusa principal que los gobernantes de antes y de ahora, han aprovechado para suspender, limitar o conculcar derechos y libertades públicas, que se creían sagradas.

 

El miedo a perder la vida, bienes o ambas cosas, nos ha conducido a aceptar como natural cualquier ultraje, cualquier vejamen, cualquier invasión de nuestra privacidad o de nuestra intimidad, no importa el grado de disimulo o crudeza con que se presente, siempre que con ello nos creamos a salvo.

 

Renunciamos a menudo al ejercicio pleno de nuestras garantías ciudadanas, para ‘disfrutar’ de una seguridad fundada básicamente, en una de las herramientas más antiguas y brutales que el género humano ha conocido para controlar y manipular a los demás: el miedo.

 

De ese modo, consentimos, con el silencio de casi todos, ser constantemente observados por cámaras de vigilancia situadas en parques, calles y centros comerciales; adquirimos sofisticados y costosos sistemas de seguridad personal y familiar; sospechamos de cuanto desconocido se nos acerque demasiado; justificamos el rearme de nuestra policía y que hagan uso de aparejos que como el llamado ‘Pele Police’, violan nuestros más elementales derechos y ha servido para ensañarse contra periodistas, defensores de la naturaleza o ciudadanos humildes, principalmente de aquellos que la injusta distribución del bienestar social, ha condenado a sobrevivir en las zonas excluidas, marginadas o populares de nuestro país.

 

Lentamente a través del miedo y las inseguridades, se nos viene imponiendo una sociedad casi panóptica u orwelliana, que con cierta deliberación es atizada por algunos poderosos sectores, que ahora ven en el Pele Police el artefacto represivo que les faltaba, para anular al ciudadano junto con sus derechos fundamentales, convirtiéndolo así, sólo en un sujeto sospechoso y potencial delincuente.

 

De nada ha valido, la sensatez y cordura de algunos ciudadanos que se han levantado desde el principio, para solicitar la suspensión o reglamentación de este infame instrumento. Se ha optado en su lugar, por profundizar su uso y evaluar las posibilidades de multiplicar su alcance.

 

En la defensa del Pele Police se arguyen las fantasías y medias verdades, que suelen difundir los que les resulta incómodo reconocer sus desatinos y los que ocultan sus protervos fines hacia los reclamos y protestas legítimas de los ciudadanos. Se busca imponer la desconfianza entre nosotros mismos, que el miedo sea una constante en nuestra existencia y que sacrifiquemos nuestras libertades para cederlas al control policial.

 

El Pele Police cumple aquí las funciones represivas no contempladas en su diseño original y que no realiza ni siquiera en Israel y sus ciudades, pese al permanente e histórico conflicto que esta Nación tiene con el pueblo palestino.

 

Carece por completo de la eficacia del 110% que se le atribuye (ahí están por doquier los hechos que refutan tan temeraria afirmación) y tampoco es utilizado en 35 países, entre ellos algunos del primer mundo como se sostiene, a no ser que Rishon LeZion, Bat-Yam, Guivatayim, Kiryat Tivon, Kiriat Ata y tres pequeñas ciudades ucranianas, tengan ese nivel y al menos una, sea una nación desarrollada.

 

Por eso no nos llamemos a engaño. Lo que hay en marcha es una verdadera ofensiva neoliberal, principalmente contra los pobres, donde el Pele Police viene a representar una pieza fundamental.

 

De allí que ahora se le descubran a este engendro represivo, ‘virtudes’ para cobrar la tasa de aseo, verificar el pago de impuestos y la morosidad en el consumo del agua potable. Ninguna de estas propuestas deben resultarnos extrañas, cuando aquí ya es común perseguir con saña a humildes billeteras, desalojar brutalmente a familias enteras de sus viviendas, criminalizar las protestas y causar daños físicos irreparables a sus participantes; en un país que tiene el honroso honor de figurar entre las quince naciones de mayor desigualdad del planeta, según el último informe sobre Desarrollo Humano del PNUD.

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<> Este artículo se publicó el 7 de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Tiempos de austeridad

La opinion del Abogado y Periodista…


BELISARIO  HERRERA  A.
belisarioherrera03@hotmail.com

El ser humano en el decurso de su existencia, aun en el más lego, en los momentos de reposo, hará un poco de filosofía, esto es, cuando no se da al desenfreno y ser como ser no se deja dominar por instintos primarios.   Son los momentos para el inventario, para el balance de su propio acontecer y de meditar en su propio destino en que poniéndose de acuerdo consigo mismo, navega en el mejor razonamiento.

Un espacio para el buen actuar, deberían ser estos momentos de cierre del calendario en que los ahorros, que mediante algún esfuerzo hemos logrado en alguna institución bancaria, no deben ser agotados en el desenfreno de excesivos adornos navideños que contradicen el recato del nacimiento de Jesús de Nazareno, ni poner sobre manteles comilonas opíparos, ni de excesivas copas, entremezcladas unas con otras, ni de la insalubre música estridente.

Claro que cabe la diversión con moderación, acompañado de familiares y amistades. Ellos deben ser así dentro de los sentimientos humanos por tantas desgracias que han sufridos nuestros congéneres durante semanas en que la naturaleza ha respondido despiadadamente ante tantas agresiones del hombre mismo contra ella, que como remanente, aquí en nuestro país, y en muchos otros, todo ha sido un desastre y aún perduran amenazas de malos tiempos, derivándose numerosos daños materiales, principalmente pérdidas humanas, de viviendas y de otros bienes, principalmente en gente de barriadas humildes que orillan a ríos o que colindan con cerros.

Vivimos tiempos en que la brecha entre ricos y pobres se hace más ancha, bajo aquellos regímenes que en su mayoría son impopulares y uno ellos es el que sufrimos todos los panameños, en que la elevada burocracia se viste de otro, por así decirlo, mientras el pueblo se viste de harapos.

Vivimos tiempos en que los renglones del presupuesto nacional dan pie para que algunas partidas se manejen al antojo de los gobernantes, por no decir de los políticos que como siempre desde la oposición hicieron promesas que estaban muy lejos de cumplir.

Un ejemplo de lo que decimos son los llamados diputados que legislan a su conveniencia, y en acatamiento al Ejecutivo, aprobándose para sí numerosos privilegios, así como excesivos viáticos para aquellos funcionarios que de manera antojadiza participan en las llamadas misiones oficiales al exterior.

Para decirlo como lo digo al principio de esta crónica, el pueblo en su filosofía debe hacerse el propósito de tener un poco de vergüenza contra el licor y dinero que ofrecen los politicastros, en cada campaña, y debe prepararse en ese sentido para un NUEVO AÑO.

 

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<> Artículo publicado el 25  de diciembre  de 2010  en el diario  El Siglo, y el 30 de diciembre de 2010 en el diario Panamá América, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El derecho a la conectividad

La opinión de…

 

Héctor Rodríguez G.

A raíz de la reunión del G–20 en Seúl, de nuevo las protestas, exageradas o no, contra los esquemas del manejo mundial, coincidieron en un denominador común: la brecha entre pobres y ricos.    Pero seguirán siendo estériles tales alardes y los demás esfuerzos de acá y acullá, aturdidos o enceguecidos por el sofisma de que la fiebre está en las sábanas. Lo propio ocurre en lo doméstico nacional y aun en lo familiar, como que existen papás que la dan al hijo que pronto se casará el dinero para que lleve a su novia al cine.

La responsabilidad endógena es la característica indispensable de todo proyecto y mientras más concienciada sea ella, mayor y más firme será el éxito de este.

Si una casa no se hace con tripas de cucaracha, toda sociedad necesita una infraestructura cultural, como cimiento de cualesquier proyecto de desarrollo; tal cultura nace de la buena educación que a su vez coadyuva a la ulterior capacitación específica. De la educación fundamental depende entonces la eficacia de la capacitación y de esta, el menor o mayor grado de competitividad.

Las dádivas financieras difícilmente superan la codicia burócrata de suerte que de todas maneras, los esfuerzos generosos de los poderosos resultan de muy escasa respuesta o estériles. Muy positivas, en cambio, son las gestiones enfocadas al nutrimento cognitivo de la gente.

La inconmensurable potencialidad comunicativa de los sistemas magnéticos y electrónicos, unida a la tradicional TV y las ondas hertzianas nos brindan hoy y cada día más, la anhelada viabilidad a la educación fundamental. Tan importante es el asunto que están haciendo carrera en cada país las gestiones legislativas encaminadas a adicionar o reformar las constituciones a objeto de convertir en ley “el derecho a la conectividad”. Francia (2009) fue pionera en este logro.

Sin ánimo de acicatear a nuestras autoridades, que con seguridad estarán desde antes mejor informadas que nosotros, sí nos permitimos hacer un respetuoso llamado a la reflexión no sólo del Gobierno nacional, las academias y demás centros educativos, en el sentido de establecer, qué tan al alcance de todos está la tecnología, pues en nuestro modesto entender, en Panamá estamos a niveles aún algo tímidos en inversión pública en telecomunicaciones y sobre todo en conectividad digital. Si el mundo vive la era de la información, en la que las tecnologías innovadoras ayer, que nunca llegaron a nuestra masa popular especialmente la campesina, ya son obsoletas hoy ¿cómo pretendemos eliminar la brecha? Y a nadie sensato se le puede ocurrir que estamos propendiendo por el consumismo, como nadie tildaría de consumista al papá que envía sus chicos a la escuela.

La alfabetización digital es un nuevo desafío social y el estado debe asumir el liderazgo de esta gestión que tal vez sea de las últimas que le quedan al paternalismo, pero, la más positiva de las inversiones sociales. Así, la conexión se perpetuará como un pilar básico de la sociedad.

En Finlandia el 79% de la población usa internet, y cuenta con 1.52 millones de conexiones de banda ancha, lo que se traduce en 287 por cada mil habitantes y todas las escuelas y librerías públicas cuentan con computadores con este tipo de conexión; allí se ha emitido una ley (julio de 2010) mediante la cual todos los ciudadanos tienen el derecho a una conexión de internet de banda ancha de un megabyte. Alemania, Dinamarca y Noruega sancionaron ya similares leyes. La idea es que el mercado va a hacer las inversiones y construcciones y que eso va a ser posible con la ayuda de cada estado. Suecia tiene como objetivo que, en el año de 2020, el 90% de los hogares y empresas tengan acceso a banda ancha de por lo menos 100 megabyte/seg.; y una de las posturas centrales concerniente a la conectividad que tiene el Gobierno sueco es que no va a haber una diferencia entre las ciudades y las áreas rurales.

La conectividad sí conduce a romper el tabú de que la educación es un derecho solo de quienes acceden a las escuelas y universidades, o peor aún, que sólo es un privilegio de los infantes y de los jóvenes.

Claro que el tema es más extenso y complejo de lo que podemos explayar en estas líneas, pero, ya vemos que las soluciones a todos los problemas del subdesarrollo, o que a él nos atan, sí están a nuestro alcance. De nosotros depende estrechar la brecha que los desenfocados pretenden cerrar con arengas incendiarias y con guijarros. Buscar meramente los alivios económicos, sin concienciarnos de la indispensabilidad de la educación fundamental y para todos, es consumirnos en la dependencia sempiterna, en el paternalismo recurrente, en la castración de nuestras iniciativas y de nuestros talentos; es prohijar la corrupción y, con ello, afianzarnos en la antesala del estéril y requemado socialismo. Mil gracias.

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Este artículo se publicó el 14 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Patria en la que todos/as quepan

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La opinión del Sociólogo, Educador y Escritor…

Raúl Leis R. 

raulleisr@hotmail.com

No es fácil caber en nuestro país, pues las oportunidades, los recursos y la justicia no llegan a todos todas de la misma manera.    Según el primer informe regional del PNUD sobre Desarrollo Humano, de los 15 países del mundo con mayores niveles de desigualdad, 10 se encuentran en América Latina y entre ellos está Panamá, compartiendo “honores” con Bolivia, Haití (casos más graves), Ecuador, Brasil, Colombia, Paraguay, Honduras, Chile y Guatemala.
La desigualdad en el ingreso es 65 % más elevada que en los países desarrollados y 18 % mayor que en África subsahariana. Es más patente la incidencia de la desigualdad en los sectores más vulnerables como las mujeres que reciben un sueldo inferior al de los hombres por el mismo trabajo, con mayor presencia en la economía informal y doble carga laboral; y los pueblos indígenas y afrodescendientes, que representan 33 por ciento de la población total, es decir, 120 millones de personas donde muchos sobreviven con un dólar al día.

El estudio asegura la desigualdad que las políticas públicas se han enfocado en aspectos específicos del combate a la pobreza, sin considerar su relación sistémica con la desigualdad.   Así, apunta a que detrás de la reproducción de situaciones de desigualdad se encuentran factores como el nivel de ingresos o el nivel educativo, pero también se encuentra el hecho que la persistencia de la desigualdad también responde a “elementos estructurales del sistema político y del Estado, en especial a las modalidades de representación política. Los mecanismos de toma de decisiones y las formas en que se agregan los intereses de los distintos grupos pueden resultar en la persistencia de la desigualdad o, al menos, dificultar su reducción”.

Esta situación la visualiza el claro pronunciamiento del Encuentro Nacional de Pastoral Indígena (Tolé, 25 al 29 de Octubre de 2010): “Queremos manifestar nuestra preocupación por las graves amenazas que atentan contra la vida de nuestras comunidades, ya que como Iglesia estamos insertos en los sectores geográficos en los que se centra la mirada de diversos proyectos mineros, hidroeléctricos, turísticos, etc.

Nos afecta además la promulgación de leyes inconsultas que no benefician en nada a los pobres y a los pueblos de distintas culturas. El conflicto de Changuinola marcó, lamentablemente, un precedente de lo que puede suceder si se sigue legislando en contra de la población. Exigimos nuestro derecho a la tierra y el respeto a la misma; reclamamos que las comunidades que han quedado fuera de las comarcas sean incluidas y protegidas bajo este régimen. Por otra parte, nuestros hermanos y hermanas que han migrado a la ciudad siguen reclamando el derecho a vivir con su propia identidad y cultura.

Nos preocupa y nos duele el racismo, a veces solapado, a veces explícito, que va creciendo contra nosotros en el conjunto social y en las mismas autoridades del gobierno, por el mero hecho de defender nuestros derechos, nuestra tierra, nuestras propias raíces culturales. Los pueblos originarios de Abia Yala ofrecemos al resto de la sociedad un estilo de vida fraterno, comunitario, respetuoso del equilibrio de la tierra y de todo ser humano. No queremos estar al margen de la sociedad y de la nación panameña, ni ser enemigos; somos hermanos, hijos e hijas del mismo Padre.”  Se hace Patria construyendo una sociedad sin centralismos, ni autoritarismos, ni exclusiones, ni mercantilismos; donde participativamente podamos construir la partitura de un nuevo y mejor país.

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<>Artículo publicado el  3  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/leis-r-raul/

Trabajo y Educación

La opinión del Sociólogo, Educador y Escritor…

Raúl Leis R.

El informe sobre Tendencias Sociales y Educativas es claro en ubicar factores que obstaculizan la universalización de la educación y el acceso al conocimiento al afirmar, que los recursos movilizados en los procesos de enseñanza y aprendizaje son generados entre las instituciones educativas y las familias.   En America Latina en la actualidad, los límites del modelo basado en mercados excluyentes y competitivos dejan a un lado a un tercio de las familias, lo que provoca incompatibilidad con las estrategias de desarrollo socioeconómico implementadas en los últimos años.   Solo las familias con recursos suficientes poseen el nivel adecuado de vida que propicia la base material para que sus hijos puedan educarse, contrario sensu las familias de menos recursos y educación reproducen las condiciones de la exclusión en niños, jóvenes y adultos.

El trabajo remunerado fijo, esencial para el involucramiento económico y social del ser humano en la sociedad, está en crisis. Hoy, prácticamente ninguna persona tiene empleo de largo plazo garantizado y el trabajo, cada vez más, se orienta a tareas o proyectos de duración limitada (G. Dupas).

La exclusión laboral se multiplican en el caso de los/las jóvenes dado que uno de cada cuatro jóvenes se encuentra fuera del sistema educativo o de un mercado de trabajo que además de impedir la subsistencia, también dificultan la integración en la sociedad lo que afecta la capacidad de socialización y desarrollo de los /las jóvenes como personas y comunidades. Si se suma a esto la desintegración familiar y fragmentación de redes sociales se conforma juventudes caracterizadas por ser grupos sociales astillados y vulnerables propensos a la desviación social y a ser reclutados por el crimen organizado.

“Cuando el individuo deja de definirse en principio como miembro o ciudadano de una sociedad política, cuando se lo percibe en primer lugar en cuanto trabajador, la educación pierde su importancia, porque debe subordinarse a la actividad productiva y al desarrollo de la ciencia, las técnicas y al bienestar.   Algunos sienten aún la tentación de no considerarla más que como una preparación para la vida que se denomina activa, y por lo tanto la de manejarla desde abajo, es decir, a partir de las demandas y capacidades del mercado… Así, pues nada debe dispensarnos de reflexionar sobre el tipo de educación que puede ayudar a resolver los efectos de la desmodernización en que nos encontramos y a fortalecer las posibilidades de los individuos de ser los Sujetos de su existencia” (Touraine).

La respuesta está en la propuesta de educación de calidad y equidad para todos a lo largo de la vida pero que logre responder adecuadamente a estos importantes desafíos: Cómo puede hacer una contribución efectiva al crecimiento económico como factor clave que afecta al bienestar de las personas; cómo puede contribuir a la reducción de las desigualdades sociales y convertirse en un verdadero canal de movilidad social; cómo puede ayudar a combatir la discriminación cultural, la exclusión social, y prevenir la violencia y la corrupción; y cómo puede contribuir a una mayor cohesión social y al fortalecimiento de los valores democráticos, ampliando las opciones de las personas para vivir con dignidad, valorar la diversidad y respetar los derechos humanos.   En la práctica se trata por la educación cambiar el mundo y transformar la vida, logrando construir no solo la base cognitiva sino la capacidad transformadora del conjunto societal a través de la construcción de ciudadanía.

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<>Artículo publicado el 27 de octubre de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/leis-r-raul/