La logística como política de Estado

La opinión de…

 

José Domingo Arias

Por siglos el sector logístico panameño se ha estructurado sobre la base de esfuerzos individuales poco coordinados, pero con actores sumamente complejos. Este escenario ha derivado en la disponibilidad de activos logísticos de clase mundial, pero sin la capacidad para ser aprovechados integralmente, lo que limita nuestra competitividad como hub logístico. Por primera vez el Gobierno Nacional ha adoptado una política integral para el desarrollo del sector.

Fundamentado en el Plan Estratégico de Gobierno 2009–2014, que ha identificado a la logística como uno de los cuatro motores del crecimiento o sectores de alta prioridad, el presidente Ricardo Martinelli inauguró en septiembre pasado las operaciones del Georgia Tech Panama Logistics Innovation & Research Center, que pretende, entre otros objetivos, desarrollar un modelo basado en la investigación científica que permita medir la capacidad de cada uno de los principales activos logísticos (el Canal de Panamá, el ferrocarril transístmico, el sistema de puertos, la Zona Libre de Colón, el aeropuerto de Tocumen y las zonas económicas especiales, entre otros) de forma tal que podamos estudiar su interconectividad, verificar los factores que provocan la variabilidad en los servicios que los relacionan y localizar los cuellos de botella que impiden su desarrollo integral y su máximo potencial.

Para estos efectos se ha creado el Consejo Nacional de Logística (National Logistics Council), que a mucho orgullo me honro presidir, y que está integrado por los principales usuarios, operadores y propietarios de los activos logísticos, así como las asociaciones y autoridades del Gobierno ligadas al sector. El consejo está conformando por equipos de trabajo especializados que tienen la responsabilidad de alimentar el modelo de Georgia Tech basándose en su propia experiencia práctica.

De esta forma, el consejo y Georgia Tech estarán en capacidad de recomendar al Gobierno Nacional las medidas necesarias para lograr el máximo potencial del sector logístico, buscando alcanzar los niveles de productividad y eficiencia que tienen nuestros pares como Rotterdam y Singapur.

También se estructuró junto con Georgia Tech un programa de maestría dual en ingeniería y gestión de la cadena de suministros (supply chain engineering) que se imparte el primer semestre en Panamá, el segundo en Georgia Tech y en el que se logra un título de maestría emitido por la Universidad de Georgia Tech. En este momento, 12 estudiantes panameños están cursando, con éxito, el segundo semestre en el campus de la Universidad de Georgia Tech en Atlanta.

Por último, la alianza con Georgia Tech incluye una serie de programas de educación ejecutiva, que se iniciaron en noviembre pasado y en los que participan tanto miembros del sector privado como del sector público. Sabemos que para lograr los cambios en el modelo logístico requerimos, también, un cambio en la cultura y mentalidad de los involucrados en el sector público, de allí la importancia de la educación conjunta.

Con este importante esfuerzo en la educación, fundamentado en la innovación y el conocimiento sobre la base de la colaboración entre el Gobierno, la Universidad y empresa privada, estamos en capacidad para lograr que Panamá alcance las más altas calificaciones en los ranking globales de competitividad del sector logístico. Por primera vez, nuestro país consolida para el sector logístico los fundamentos para elevarlo a una política de Estado.

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Este artículo se publicó el 6 de febrero  de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Visión empresarial del desarrollo económico de Panamá

La opinión de…

 

Rubilú Rodríguez

Este artículo contiene información sobre la perspectiva del sector empresarial de Panamá en cuanto a los avances de la competitividad en el país y de sus tareas pendientes.

El mismo se basa esencialmente en las presentaciones de Antonio Fletcher, presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), y de Domingo Barrios, presidente de la empresa encuestadora The Marketing Group. Las mismas se formularon en el marco del Quinto Foro Nacional para la Competitividad, organizado por el Centro Nacional de Competitividad el pasado mes de octubre.

Como punto principal, el Conep ratificó su compromiso en la consolidación de la competitividad de Panamá, participando en la elaboración de las necesarias propuestas y planes. Destacó que los avances registrados en los diversos foros nacionales para la competitividad y la creación de un consenso basado en el diálogo son el resultado de poder haber identificado los obstáculos que han limitado la competitividad.

Agregó que entre los cambios y metas pendientes están el de mejorar la competitividad de los centros logísticos y el centro bancario, así como aumentar las exportaciones y modernizar la administración pública.

Este enfoque responde a un modelo multisectorial que permite una cohesión entre las estrategias y las acciones, y facilita el seguimiento de las correspondientes metas (por ejemplo que las exportaciones de bienes lleguen a superar el 10% del PIB).

El enfoque facilita la rendición de cuentas bajo un modelo de gestión por resultados, que fortalece el consenso, la asociatividad y el encadenamiento, minimizando la improvisación y facilitando políticas de Estado mediante la identificación de objetivos específicos y medibles.

The Marketing Group, por su parte, presentó el resultado de un estudio elaborado entre agosto y septiembre 2010, que mide la percepción de 200 empresarios locales y establece indicadores para medir el nivel de competitividad del país.

De acuerdo con el estudio, la competitividad en Panamá mejoró respecto a 2009, como resultado de la instrumentación de programas que mejoraron la exportación de bienes, el mercado laboral y financiero, la innovación tecnológica y modernización de las empresas. Sin embargo, aún sobresale negativamente la baja competitividad de sectores como el de salud y educación, así como el desafío relativo al funcionamiento del Estado y las debilidades de la infraestructura pública.

En efecto, la educación y la salud son identificadas como obstáculos a la competitividad, por la baja calidad de la atención médica y los deficientes niveles de conocimiento de los estudiantes lo cual les dificulta a estos pasar al nivel universitario, u optar por un empleo.

En materia de infraestructura pública, el transporte urbano figura como uno de los grandes desafíos, mientras que se percibe que la tecnología e innovación registraron una mejoría sostenida.

En cuanto a las exportaciones, persisten debilidades como los altos costos de transporte de los bienes y de las transacciones bancarias ligadas al comercio exterior. En cuanto al mercado laboral, este se considera un obstáculo por el alto costo de la mano de obra.

Una percepción positiva entre los encuestados es que las empresas buscan modernizarse, principalmente mediante la búsqueda de socios estratégicos y de la inversión en tecnología de la información.

En materia de gestión ambiental, priva una percepción positiva de que las empresas locales cumplen con las normas ambientales. Sin embargo, los entrevistados consideraron que algunas exigencias de estas normas representan una barrera para la exportación.

La competitividad del país ha mejorado sustancialmente, sin embargo, es necesario mejorar más considerando que el país se enfrenta a un mundo crecientemente globalizado, en el que resulta primordial mejorar la calidad educativa, flexibilizar el mercado laboral y mejorar la capacidad exportadora, entre otros.

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Este artículo se publicó el 4  de febrero  de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El derecho a la conectividad

La opinión de…

 

Héctor Rodríguez G.

A raíz de la reunión del G–20 en Seúl, de nuevo las protestas, exageradas o no, contra los esquemas del manejo mundial, coincidieron en un denominador común: la brecha entre pobres y ricos.    Pero seguirán siendo estériles tales alardes y los demás esfuerzos de acá y acullá, aturdidos o enceguecidos por el sofisma de que la fiebre está en las sábanas. Lo propio ocurre en lo doméstico nacional y aun en lo familiar, como que existen papás que la dan al hijo que pronto se casará el dinero para que lleve a su novia al cine.

La responsabilidad endógena es la característica indispensable de todo proyecto y mientras más concienciada sea ella, mayor y más firme será el éxito de este.

Si una casa no se hace con tripas de cucaracha, toda sociedad necesita una infraestructura cultural, como cimiento de cualesquier proyecto de desarrollo; tal cultura nace de la buena educación que a su vez coadyuva a la ulterior capacitación específica. De la educación fundamental depende entonces la eficacia de la capacitación y de esta, el menor o mayor grado de competitividad.

Las dádivas financieras difícilmente superan la codicia burócrata de suerte que de todas maneras, los esfuerzos generosos de los poderosos resultan de muy escasa respuesta o estériles. Muy positivas, en cambio, son las gestiones enfocadas al nutrimento cognitivo de la gente.

La inconmensurable potencialidad comunicativa de los sistemas magnéticos y electrónicos, unida a la tradicional TV y las ondas hertzianas nos brindan hoy y cada día más, la anhelada viabilidad a la educación fundamental. Tan importante es el asunto que están haciendo carrera en cada país las gestiones legislativas encaminadas a adicionar o reformar las constituciones a objeto de convertir en ley “el derecho a la conectividad”. Francia (2009) fue pionera en este logro.

Sin ánimo de acicatear a nuestras autoridades, que con seguridad estarán desde antes mejor informadas que nosotros, sí nos permitimos hacer un respetuoso llamado a la reflexión no sólo del Gobierno nacional, las academias y demás centros educativos, en el sentido de establecer, qué tan al alcance de todos está la tecnología, pues en nuestro modesto entender, en Panamá estamos a niveles aún algo tímidos en inversión pública en telecomunicaciones y sobre todo en conectividad digital. Si el mundo vive la era de la información, en la que las tecnologías innovadoras ayer, que nunca llegaron a nuestra masa popular especialmente la campesina, ya son obsoletas hoy ¿cómo pretendemos eliminar la brecha? Y a nadie sensato se le puede ocurrir que estamos propendiendo por el consumismo, como nadie tildaría de consumista al papá que envía sus chicos a la escuela.

La alfabetización digital es un nuevo desafío social y el estado debe asumir el liderazgo de esta gestión que tal vez sea de las últimas que le quedan al paternalismo, pero, la más positiva de las inversiones sociales. Así, la conexión se perpetuará como un pilar básico de la sociedad.

En Finlandia el 79% de la población usa internet, y cuenta con 1.52 millones de conexiones de banda ancha, lo que se traduce en 287 por cada mil habitantes y todas las escuelas y librerías públicas cuentan con computadores con este tipo de conexión; allí se ha emitido una ley (julio de 2010) mediante la cual todos los ciudadanos tienen el derecho a una conexión de internet de banda ancha de un megabyte. Alemania, Dinamarca y Noruega sancionaron ya similares leyes. La idea es que el mercado va a hacer las inversiones y construcciones y que eso va a ser posible con la ayuda de cada estado. Suecia tiene como objetivo que, en el año de 2020, el 90% de los hogares y empresas tengan acceso a banda ancha de por lo menos 100 megabyte/seg.; y una de las posturas centrales concerniente a la conectividad que tiene el Gobierno sueco es que no va a haber una diferencia entre las ciudades y las áreas rurales.

La conectividad sí conduce a romper el tabú de que la educación es un derecho solo de quienes acceden a las escuelas y universidades, o peor aún, que sólo es un privilegio de los infantes y de los jóvenes.

Claro que el tema es más extenso y complejo de lo que podemos explayar en estas líneas, pero, ya vemos que las soluciones a todos los problemas del subdesarrollo, o que a él nos atan, sí están a nuestro alcance. De nosotros depende estrechar la brecha que los desenfocados pretenden cerrar con arengas incendiarias y con guijarros. Buscar meramente los alivios económicos, sin concienciarnos de la indispensabilidad de la educación fundamental y para todos, es consumirnos en la dependencia sempiterna, en el paternalismo recurrente, en la castración de nuestras iniciativas y de nuestros talentos; es prohijar la corrupción y, con ello, afianzarnos en la antesala del estéril y requemado socialismo. Mil gracias.

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Este artículo se publicó el 14 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Calidad de vida y gestión de gobierno

La opinión de la Economista y Educadora….

LIZABETA  S.  DE  RODRÍGUEZ
diostesalvepanama@yahoo.com

Hace una década ya se escuchaba el convertir a Panamá en un centro internacional de servicios logísticos. Durante la pasada administración gubernamental se iniciaron los trabajos de ampliación del Canal de Panamá, considerada la ‘obra de infraestructura más importante de la próxima década en América Latina’.

La obra tiene como objetivo sostener la competitividad de la vía, al ampliar su capacidad para captar la demanda del mercado internacional de buques con alto tonelaje, como los Post—Panamá. Acción que según los entendidos deberá asegurar un creciente y permanente aporte de beneficios a la sociedad, mediante su contribución al erario.

En el mismo orden de ideas, la actual gestión de gobierno delineó en su plan estratégico 2010—2014 un ambicioso conjunto de propósitos, que contemplan el desarrollo de áreas importantes en la actividad económica, como logística, agricultura y servicios financieros, para mejorar la rentabilidad en términos de crecimiento económico y generación de empleo.

Durante los últimos cinco años, con el crecimiento económico reflejado por nuestro país se ha incrementado la migración extranjera de inversionistas, turistas y jubilados de alto poder adquisitivo, lo que ha encarecido el costo de vida para los nacionales, primordialmente en el área metropolitana y las principales urbes del país.

De hecho se puede observar la proliferación de construcciones de lujo (hoteleras, comerciales y residenciales), complejos turísticos, restaurantes y marinas (como el Paseo de Amador, donde atracan suntuosos yates).

Aunado a este escenario, la tasa de inflación, que habitualmente fue baja, se aumenta, debido a diversos factores (externos e internos), destacando entre ellos, las devaluaciones sufridas por el dólar, frente a otras monedas, lo que encarece el costo de nuestras importaciones, por usar el dólar como moneda de curso legal.

Nuestra extrema dependencia de las importaciones, sobre todo en productos del petróleo, cuyas fluctuaciones y precios elevados en el mercado internacional, unidos a la especulación del mercado nacional, sin que las autoridades pongan un alto a esta situación, elevan aún más los precios de bienes y servicios como la energía eléctrica y canasta básica de alimentos, en detrimento de los consumidores.

Dentro de esta dura realidad, el segmento de la población más fuertemente golpeado es la clase media, porque siempre se le considera atractiva para contribuir al pago de impuestos, pero rara vez se le hace justicia salarial. Mientras se realizan esfuerzos para mejorar la condición de los más pobres, el 85% de los beneficios del crecimiento económico se concentran en un reducido 15% de la población.

La situación debe llevar a nuestros gobernantes a evaluar con sensatez las decisiones a tomar y estrategias a implementar, porque el éxito de una gestión de gobierno se mide en función de una planificación acertada, la apropiada administración financiera y fiscal de los fondos públicos. Así como del desarrollo de acciones que logren mayores niveles de equidad, oportunidad y mejoramiento de la calidad de vida de la población y no de fríos indicadores que calculen la progresión de la economía.

 

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<> Este artículo se publicó el 17 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la autora,   todo el crédito que les corresponde.
Más artículos de la   autora  en: https://panaletras.wordpress.com/category/rodriguez-lizabeta-s-de/

¿Es competitivo el sector público?

La opinión de…

 

Omar Zambrano

El sector público juega un rol crucial para la economía y la competitividad de un país. El Estado formula políticas públicas que orientan la actividad económica de manera directa, definiendo así lo que algunos llaman “reglas del juego”.

Adicionalmente, la estabilidad resulta crucial para lograr crecimiento, lo que exige por ejemplo en materia de política fiscal que el Estado mantenga dentro de límites razonables su nivel de gasto y deuda para mantener un buen grado de inversión.

Hasta el primer trimestre de 2010, el resultado del balance fiscal consolidado del SPNF del Gobierno panameño fue de –0.5%, mejorando la meta proyectada para el año (que es de un déficit de –2.0% del PIB), logrando así iniciar un ambicioso programa de inversiones públicas queno ha afectado hasta ahora el balance fiscal.

En general, la adecuada administración pública provee un buen clima de negocios para invertir, producir, exportar y desarrollar cualquier tipo de actividad económica que contribuya al desarrollo económico del país y el bienestar de los ciudadanos. Un buen clima de negocios lo crea el sector público, ya que su función es guiar la gobernabilidad del país en paz, orden y de acuerdo a la ley.

Las políticas macroeconómicas adecuadas son fundamentales para fomentar la competitividad y el desarrollo integral, porque crean estabilidad y crecimiento, pero no son suficientes para lograr desarrollo. Se necesitan además políticas microeconómicas de desarrollo humano, institucionalidad y reducción efectiva de la pobreza.

Por otro lado, el gasto público resulta primordial para proveer servicios y bienes públicos en beneficio de la comunidad, a objeto de lograr mayores niveles de equidad social y desarrollar la plataforma de infraestructura sobre la cual operará la economía nacional. En Panamá, por ejemplo, el gasto público representa aproximadamente el 26% del producto interno bruto (PIB), lo cual constituye un importante nivel de gasto.

Otra área de política de altísima importancia para la competitividad es el comercio exterior, que involucra el fomento de las exportaciones como vehículo primario de crecimiento y apertura comercial, manteniendo la competencia como instrumento de fomento a la productividad. Esto último se logra a través de los llamados acuerdos comerciales (TLC).

Por su lado, las exportaciones se incentivan a través de la capacitación y el uso de tecnología por parte de los productores, facilitando el crédito, los encadenamientos de sistemas de producción, transporte y mercadeo en sectores promisorios como los servicios del conglomerado, las agroindustrias y el turismo. Otras políticas que fomentan la competitividad incluyen mantener un sistema financiero sólido con esquemas que facilitan la introducción de capital de riesgo.

La formación del capital humano mediante la inversión pública es otro aspecto fundamental para lograr el crecimiento sostenido de la productividad económica y el bienestar social, así como la aplicación de políticas laborales para fomentar la productividad.

Entre más expeditos, transparentes y seguros sean los trámites de la administración pública, más competitivo será el país.  El Gobierno actual ha emprendido un ambicioso programa de innovación gubernamental desde la Presidencia, donde se planea introducir sistemas computarizados que permitan realizar trámites públicos que simplifican los sistemas y evitan el papeleo mejorando la eficiencia, transparencia, agilidad y profesionalismo de los servicios públicos.

Hasta el momento se han hecho programas efectivos como PanamáTramita, PanamáCompra, PanamáEmprende, ventanillas únicas, sistema de control de expedientes y otros más.

Si bien el papel del Gobierno es de primaria importancia, se requiere el concurso de todos los sectores empresariales y gremiales. Quizá la política más trascendental para la competitividad sea la de abrir espacios para la colaboración y concertación entre el sector público y los demás actores nacionales.

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<> Este artículo se publicó el 15  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/zambrano-omar/

Regulando plátanos

La opinión del Empresario…

John A. Bennett Novey

El título de una noticia de La Prensa del domingo 3 de octubre pasado, sugiere que el “IMA debe regular el precio del plátano”, lo cual llama a la pregunta: ¿por qué? o ¿para qué? El artículo sugiere que esta medida obedece a la preocupación que sienten los productores ante el drástico bajón que ha sufrido el precio del producto, y añade que no saben a qué se debe, si a abundancia o carencia.

Comencemos por señalar que si no saben el porqué del bajón menos deben meterse a regular precios.   Cualquier estudio somero de la historia humana mostrará que todos los intentos de usar la regulación de precios como medio de protección de algunos, desfavorece a otros y termina afectando negativamente a todos.

Muchas de las hambrunas más horribles a través de la historia fueron atribuibles a la regulación de precios, y el mero hecho de que existen funcionarios que se creen capacitados para intervenir en procesos de un mercado que no entienden es manifestación de soberbia.

Si ni los mismos economistas se pueden poner de acuerdo respecto a los fenómenos del mercado, ¿cómo creen los “burrócratas” que ellos tienen la capacidad de intervenir exitosamente?

Supongamos que mañana todos los panameños decidimos sembrar plátano; es obvio que los precios se irían a pique. Quizás el mercado estaría informándonos que: existe una sobreproducción de plátanos; o que los precios estaban tan altos que la gente comenzó a sustituirlo por otros productos más asequibles a su bolsillo; o que de pronto todos los panameños perdieron el apetito por esta fruta.

El deseo de “planificar” las cosas y lograr una mejor redistribución de las riquezas, por más lindo que suene, trae más problemas que remedios, tanto para productores como para consumidores. Lo que para uno es un “precio justo” para el otro no lo es, y al final terminamos con un intervencionismo opresivo y descontento generalizado.

Lo esencial aquí es que ningún funcionario es el manantial del estándar ético que le permitiría decidir sobre estas cosas; ya que su verdadera función es la de evitar abusos y no la de jugar a Dios.

No es nada fácil decidir cómo lograr los reales, y recién vimos que los precios del plátano habían estado escalando. Obvio que esto envió un mensaje a los productores de que el momento era ideal para sembrar plátano y quizás se les fue la mano. Frente a ello, ¿tiene algún sentido que el Gobierno diga que no se puede vender a menos de tanto o a más de tanto?

Si un productor tiene toneladas de plátano que no puede colocar, ¿acaso no tiene el derecho de venderlo a menor precio para no perder tanto? Y si otro produce los mejores plátanos del país, porque se las ingenió para ello, ¿acaso no tiene el derecho de cobrar más por su ingenio?

En cuanto al intermediario, este presta un servicio al igual que los productores. Resulta fácil echar culpas, pero a menudo no hay “culpables” sino situaciones fortuitas, tal como sequías o lo contrario, y no tenemos otra que lidiar con ello, sin la necesidad de conjurar al Chapulín burócrata para que juegue a ser un rey Salomón. Y en todo caso, el tiempo que pierden en lo que no deben es tiempo que desaprovechan para pillar a los juega vivo.

No existe otra alternativa que el sistema competitivo y cualquier intento que procura igualdades termina produciendo desigualdades. Además, si eliminamos la competitividad, por más que esta sea dura de tragar, flaco favor nos hacemos.   Si hay alguna realidad de este mundo que es imperativa es la de la competencia por la supervivencia, y ningún funcionario puede apagar a su albedrío este mecanismo. Cada uno de nosotros vino a este mundo porque se dio una competencia contra miles en la fecundación del óvulo.

Siempre habrá un platanero que podrá lograr ganancias a menor precio y sería injusto quitarle la ventaja que logró con ingenio y trabajo. Aun bajo un régimen socialista ideal en donde el producto económico del trabajo fuese repartido por igual a todos, habría áreas de producción más exitosas que otras en donde la repartición crearía desigualdades entre estos y otros grupos menos productivos.

El resultado de manipular mercados, tal como fue sugerido en el artículo mencionado, es que quizás se pueda beneficiar a algunos plataneros, pero siempre quedarán por fuera otros, y ni hablar de los tomateros, ñameros, etc.   En algún momento los esfuerzos de unos se verán afectados por circunstancias imprevisibles, ya sea a favor o en contra, y si se intenta proteger a unos contra inclemencias, mientras que se previene que otros logren mayor ganancia “inmerecida” porque fue fortuita o basada en su mayor habilidad, la remuneración dejaría de ser el factor determinante y quedaríamos todos en manos de los “burrócratas”.

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<> Este artículo se publicó el 1  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en: https://panaletras.wordpress.com/?cat=20457758

El V Foro Nacional de Competitividad

La opinión de….

Nicolás Ardito Barletta

El Foro Nacional de Competitividad reunió a 440 ciudadanos de los sectores público y privado para dialogar constructivamente sobre la situación actual de la competitividad nacional, conocer y consensuar propuestas concretas para mejorar, recogidas en una agenda de acción para el próximo año.

El Gobierno estuvo representado por ministros y directores de entidades autónomas que informaron sobre acciones tomadas y por tomar para lograr el objetivo y los sectores privados, representados por empresarios, profesionales, académicos, líderes laborales y miembros de la concertación nacional, recomendaron acciones concretas públicas y privadas para lograr los mismos objetivos.

La competitividad para mejorar la productividad, eficiencia y capacidad de competir favorablemente en un mundo globalizado cubre un amplio espectro. Está principalmente en la gente, desarrollando sus talentos y oportunidades; en las empresas de todo tipo siendo innovador, eficiente y responsable. Pero obviamente todos laboramos necesitando infraestructura física, instituciones y “reglas del juego”, políticas y servicios públicos orientadores y facilitadores, tecnologías y financiamiento, una gobernabilidad robusta y estable, información y comunicaciones, seguridad, una orientación nacional compartida, libertad de acción, incorporación de los panameños marginados. Ante todo, está en nuestra gente recibiendo educación y capacitación de calidad.

A nivel nacional, la competitividad permite un crecimiento económico dinámico y sostenido que genera empleos, oportunidades, mayores ingresos fiscales para profundizar el desarrollo humano, mayores ingresos para la gente. Es necesario, pero no suficiente. Se necesita también el desarrollo humano, un enfoque regional y la protección del medio ambiente.

Estos son los temas cubiertos en el Foro Nacional. En las plenarias, los ministros y representantes privados presentaron sus planteamientos. En las 13 mesas de trabajo sobre temas específicos, los servidores públicos y representantes privados presentaron sus propuestas que se dialogaron, fueron complementadas por sugerencias adicionales y se consensuaron al máximo posible para conformar la agenda de acción.

Desde la educación y capacitación, la tecnología, infraestructura, hasta exportaciones, turismo, sistema judicial y seguridad ciudadana, cooperación público–privada, fueron tratados en las mesas de trabajo. Fue un ambiente constructivo en el que se compararon puntos de vista generados desde diferentes ópticas y posiciones pero con el objetivo común de crear a un Panamá mejor para todos dentro de su realidad.

No todas las recomendaciones de las mesas de trabajo se ponen en práctica. Pero la experiencia pasada nos indica que un 45% de ellas se ha hecho realidad. Del IV foro, el inmediatamente anterior, salieron 127 recomendaciones de las cuales 39 se han puesto en práctica, 78 están en proceso y 19 no se han iniciado. No está mal. Mucho depende de la naturaleza de la recomendación ya que unas pueden demorar más tiempo que otras para realizarlas.

En una democracia funcional moderna los consensos sobre objetivos fundamentales y los medios para lograrlos son necesarios. Nos ayuda a comprender mejor la contribución que cada cual debemos hacer para crear situaciones de “ganar–ganar”, mejorando a la comunidad y abriendo los espacios para que cada cual hagamos mejor lo propio. La mejor democracia es la que se convierte en un proceso educativo permanentemente, mediante la participación de todos, asumiendo cada quien su responsabilidad en libertad. 440 ciudadanos representativos de amplios sectores así lo hicieron en el Foro Nacional sobre un tema específico, aunque multidimensional, que nos atañe a todos: la competitividad nacional. Daremos seguimiento a la agenda de acción con la colaboración de todos.

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<> Este artículo se publicó el 29  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/ardito-barletta-nicolas/