Desarrollo sostenible

La opinión del Periodista y Docente Universitario…

 

MODESTO A. TUÑÓN F.
modestun@yahoo.es

La comunidad de Las Canoas en las montañas de la provincia de Herrera, vive la transformación en sus tareas productivas, en la forma de ser de sus pobladores y hasta en la idea que cada uno de ellos se hace de la vida rural cotidiana.   El agricultor Santiago Gómez, de ese poblado, ha cambiado los patrones de conducta de esta vecindad. Desde hace algunos años, inició el proceso de reciclar toda la basura orgánica de las casas, separa el material biodegradable, que mezcla con tierra en unas tinas y allí deja estos componentes que se convierten en materia prima de abono.

Los hombres en este lugar, irrigan el suelo para enriquecerlo y extraer sus legumbres, granos y frutas.   Desde hace algunos años, en este pueblito no arden los herbazales, ni se utilizan agroquímicos y los resultados son satisfactorios para todos por la calidad que presentan, sobre todo por el ejercicio productivo que aquí se promueve.

Las laderas del espinazo montañoso que rodea a Las Canoas, presenta un panorama de gran vistosidad porque en ese preciso lugar, no se encuentra un empobrecimiento y existe la garantía de que la superficie de estos terrenos generará los alimentos para las generaciones futuras al no verse empobrecida por esas prácticas tradicionales ni la saturación con abonos.

Esta podría ser la síntesis del desarrollo sostenible, que implica generar una actividad económica, que tenga en cuenta una relación con el ambiente y el patrimonio natural para cosechar en cantidades que posibiliten que con posterioridad, los nuevos pobladores –descendientes de los actuales cuenten con una perspectiva similar y sin el empobrecimiento de las condiciones del ecosistema.

Este panorama, fue el que llevó a las Naciones Unidas a dar pasos para consolidar un programa planetario que fomenta este enfoque en las comunidades, a través de proyectos e iniciativas que den respuesta a muchas necesidades que ahora obligan a presionar a la naturaleza y tienden a reducir y extinguir a la larga, esos productos que brinda el entorno.

Las playas donde antes la vida marina hacía ricos el suelo, las aguas y humedales, ahora dan un panorama desolado de conchas, esqueletos de peces, y todo tipo de señales sobre la pobreza del entorno y también de las poblaciones que se establecen cercanas a estas áreas y que con sus actividades agotan la vida de las especies que otrora formaban parte de este escenario para morar, migrar o reproducirse.

Por esa razón se ha reunido en la ciudad de Panamá, un grupo de representantes de 110 naciones (algunos de ellos ministros), convocados por la División de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas para tratar el programa decenal sobre Consumo y Producción Sostenible y preparar un paquete de opciones en beneficio de una nueva realidad a las naciones más pobres a través de acciones concretas.

Un conjunto de crisis se ha vivido en los últimos años; algunas de ellas con repercusión planetaria y no se puede perder más tiempo sin un plan concreto que cambie la perspectiva de pobreza, afirmó László Borbély, ministro de Ambiente y Bosques de Rumania, quien presidió este encuentro y lo definió como un ‘catalizador para discutir los temas más importantes’ sobre dicho problema.

Las discusiones se centraron en diversas áreas que pueden ser prioridades de los países en desarrollo. Estos temas son energía, gestión de desechos, agua, ámbitos relacionados; todos ellos, a través de un esquema que incluye políticas, educación, planificación transversal y enfoques sectoriales.

La agenda de trabajo obligó a los participantes de esta reunión ‘inter-sesional’ y que permite crear una plataforma real de programas de colaboración, a aportar sus iniciativas y visiones desde cada uno de los territorios –en algunos casos tan distantes como Micronesia, Vanuatu, Fiji o Mauritania-, donde el hombre requiere un modelo de trabajo más esperanzador que el de arrasar, eliminar y depredar las especies existentes.

Los representantes de los países que asistieron a este encuentro en la capital panameña, pudieron construir una base para coordinar la cooperación desde los países desarrollados hacia el resto del mundo, en regiones donde la vulnerabilidad y la ausencia tecnológica generan mayor pobreza y reducen las posibilidades de prosperidad.

Las lecciones de la comunidad de Canoas en las montañas de provincias centrales, demuestran con una expresividad sencilla, el alcance del desarrollo sostenible, sobre todo cuando cambia la realidad de una región y transforma al hombre en su relación con su entorno. Ese es el modelo que requiere las Naciones Unidas para dar esperanzas a la vida de la humanidad en este siglo.

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Este artículo se publicó el 26 de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,

¿Justicia ciega o estrábica?

La opinión de…

 

Amarilis A. Montero G.

A veces me pregunto si los casos de corrupción, vengan de donde vengan, han pasado a ser el entretenimiento habitual de los panameños. Hasta parece que nos hemos acostumbrado a escuchar que alguien robó millones o que, simplemente, se liberó a unos narcotraficantes, por obra y gracia de un fiscal que recibió algún beneficio económico por sus “buenos oficios”.

Y es, precisamente, este último caso el que tiene a la ciudadanía “entretenida”, como si fuera un capítulo más de la teleserie El Cartel de los Sapos.

Las acusaciones contra Milagros Valdés, la fiscal de Herrera y Los Santos, destituida por haber procedido a liberar ilegalmente a cuatro personas involucradas en supuesto narcotráfico, ha resultado en una cadena de denuncias hacia otros altos funcionarios dentro del Ministerio Público. Entre los acusados están el abogado de los supuestos narcotraficantes, la secretaria general del Ministerio Público, Nedelka Díaz, y la ex directora de Recursos Humanos, Eva Lorentz. Curiosamente, ambas funcionarias están en Europa por diferentes razones y hasta el momento no han regresado al país.

Con las denuncias de corrupción en marcha, el procurador encargado ha salido a manifestarse como un funcionario que va a combatir la corrupción dentro del Ministerio Público.

Al acusar a la funcionaria Eva Lorentz, como una “delincuente que se filtró” en el Ministerio Público, no me queda más que pensar que es el único caso de corrupción que han podido detectar los altos ejecutivos de la Procuraduría.

Pero, desde la clandestinidad se ha pronunciado la ex funcionaria Eva Lorentz. Después de escuchar algunas de sus explicaciones en un canal de televisión, me convenzo más de que el Ministerio Público ha llegado a los niveles más bajos de credibilidad en cuanto a justicia se refiere.

Allí la justicia no es ciega sino más bien estrábica. Dependiendo de quién y cuánto es el dinero, la justicia panameña ve para el lado que le conviene.

No es un secreto que los casos de corrupción están presentes en todos los sectores de nuestra sociedad.   Tampoco es secreto el hecho de que un día estos los funcionarios de alta jerarquía dentro de una institución son acusados, destituidos y vueltos a contratar.   Y aquí no ha pasado nada.

¿No fue la propia abogada Nedelka Díaz acusada de corrupción anteriormente? ¿Dónde está la también abogada Argentina Barrera, que también fue acusada de corrupción?   El sistema judicial los recicla y vuelven a ser noticia por algún motivo poco legal.

Con este panorama tétrico y patético de nuestra justicia panameña, no creo que debamos poner nuestras esperanzas de un trato justo en manos de los actuales miembros del Ministerio Público.

Ya es hora que se logre una limpieza integral dentro de este ministerio. Hay que empezar por nombrar un procurador que llene las expectativas de integridad y profesionalismo que se necesitan en este puesto.

Por otra parte, cualquier funcionario que haya sido investigado o destituido por actos ilícitos no puede volver al Ministerio Público. La integridad de un funcionario judicial queda en entredicho y, por lo tanto, no debe de ser considerado para cubrir ninguna plaza de trabajo dentro de la institución.

La sociedad civil se ha pronunciado anteriormente ante los casos de corrupción, pero todo esto parece caer en oídos sordos.

¿Quién puede salvar al Ministerio Público? Solo la gente de bien y decente puede hacer un cambio dentro de cualquier institución. La tarea está en encontrarlos y darles el mayor apoyo posible para que nuestra justicia sea imparcial y apegada a los hechos.

<> Este artículo se publicó el 24 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

Todo por amor al ambiente

Antes de reciclar piense en reducir y reusar.   La práctica de las 3Rs es la clave para reducir la cantidad de desechos.   La opinión de…

MAYTEÉ   ZACHRISSON
mayteez@prsolutions.com.pa.

Es de todos conocidos que el tema de la basura no es ni será algo fácil de solucionar, y también sabemos que el dejar de producir basura es inevitable; en parte porque crecimos con el hábito de ‘usar y tirar’ los desechos.   El tema de la basura y el reciclaje había decidido engavetarlos y no escribir sobre ellos por un tiempo; era una manera pasiva de desconectarme de un problema que estamos viviendo.   Algunos están más desesperados que otros;   la realidad es que la situación se escapó de las manos de quienes tienen la responsabilidad de este mal heredado de muchos años.

Durante los últimos días he mantenido conversaciones con expertos sobre el tema y decidí expresar mi manera de pensar. No voy a enfocar el lado negativo de esta crisis; más bien me gustaría reflexionar cómo la basura se puede convertir en una oportunidad de mejorar nuestro medio ambiente; que considero es lo que en este momento deseamos y que si hay buena disposición podemos llevarlo a cabo.

Lo positivo es que ya hay personas, empresas, organizaciones sin fines de lucro, centros educativos, oficinas gubernamentales, entre otros, preparados, capacitados y con toda la mejor disposición de poder hacer un cambio sustancial en cuanto a la buena disposición de residuos y regalarnos un mejor ambiente en donde vivir.

Se piensa que la solución es el reciclaje, pero tenemos que tener muy presente que el reciclaje es la tercera acción de la ley de las 3Rs: Reducir, Reusar y Reciclar.

Si repensamos he intentamos reeducarnos cómo hacer las cosas para generar menos desperdicios tendríamos una ciudad más limpia y ahorros sustanciales en nuestra economía; pero sobre todo la satisfacción personal de proteger el medio ambiente.

Es necesario hacer más énfasis al momento de informar y divulgar sobre este tema y ahondar en las dos primeras antes de llegar a la tercera.

En Panamá existe el Decreto Ejecutivo N°34   (de 26 de febrero de 2007) ‘Por el cual se aprueba la Política Nacional de Gestión Integral de Residuos no Peligrosos y Peligrosos, sus principios, objetivos y líneas de Acción’.

Los principios para la aplicación de esta política se basan en 14 aspectos: prevención; equidad; responsabilidad pública; uso de las mejores técnicas disponibles, mejores prácticas ambientales y la mejor tecnología disponible; viabilidad y factibilidad; participación y responsabilidad compartida; quien contamina paga; principio precautorio; minimización o reducción, reutilización, segregación y reciclaje desde la fuente; transparencia de la información; eficiencia y eficacia; ciclo total del producto; principio de flexibilidad y principio de gradualidad.

El objetivo es lograr una gestión integral de los residuos no peligrosos y peligrosos de forma ambientalmente racional y sostenible, para asegurar la conservación del ambiente en el territorio nacional y eliminar los efectos negativos sobre el ambiente y la salud de la población, que sea social y que sea económicamente eficiente y viable.

¿Qué estamos esperando para poner en práctica este decreto?   Esa es la pregunta que nos hacemos quienes ya hemos comprobado que sí podemos vivir diferente y hace rato pasamos la página de una vida de despilfarro y basura a una con un reto permanente de producir CERO desperdicio.

Sé que muchas cosas en la vida no pueden ir a la velocidad que uno desea, pero también sé que soñar no cuesta nada y que muchos sueños se pueden hacer realidad si se piensa constantemente en ellos.   Mi sueño y el de muchos es poder tener un país en el que se practique al 100% una política integral de residuos.

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<> Este artículo se publicó el 26 de octubre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autora  enhttps://panaletras.wordpress.com/category/zachrisson-maytee/

El aceite de cocina usado no es pienso

No leyó mal, estimado lector, algunos alimentan su ganado con estiércol de pollo.   Más espeluznante me resultó ver un noticiero televisivo, en el que se presentaba unas vacas “pastando” en un vertedero.   Sorprendente verdad? Leámos completamente el artículo de opinión de…

Sebastián Vásquez Bonilla

En cada uno de mis proyectos sobre reciclaje, me he encontrado con todo tipo de prácticas inadecuadas e ilegales.   En una ocasión investigaba sobre el uso de cierto material para granjas avícolas y, al visitar una de ellas, me encontré con la sorpresa de que lo que se conoce como gallinaza (desechos de pollo con afrecho de arroz) se mezcla con melaza para alimento de ganado.   No leyó mal, estimado lector, algunos alimentan su ganado con estiércol de pollo. Más espeluznante me resultó ver un noticiero televisivo, en el que se presentaba unas vacas “pastando” en un vertedero.

Recientemente, en otro proyecto, al buscar aceite de cocina usado para convertirlo en biodiésel, me encontré con que gran parte de dichos aceites también son mezclados con melaza para alimento de ganado.  En este estudio tuve la oportunidad de ver las condiciones insalubres de algunos de esos aceites, particularmente los provenientes de pequeños restaurantes.

Pude observar que, en algunos casos, los aceites son adulterados con todo tipo de material orgánico e, incluso, con agua para aumentar su volumen.   En ocasiones, los aceites estaban tan contaminados que decidía no utilizarlos para hacer biodiésel. Aquellos productores que piensan que utilizan aceite de cocina usado en buenas condiciones, deben leer lo siguiente.

Cuando un material vegetal o animal es sometido a altas temperaturas, la pirólisis del mismo forma una serie de compuestos, entre los cuales se encuentran los hidrocarburos aromáticos policíclicos.   Si el material contiene cloro, también se forman dioxinas y policloruros de bifenilo (PCB). Una situación similar ocurre en el proceso de cocción de un alimento, en mayor o menor grado, dependiendo de las temperaturas utilizadas.

La formación de dioxinas y PCB es más pronunciada en la cocción, por las altas concentraciones de cloro en los alimentos (proveniente de la sal, cloruro de sodio).

En adición a los productos de pirólisis antes mencionados, las grasas o aceites pueden degradarse a monómeros cíclicos de ácidos grasos libres, oligómeros y polímeros de los triglicéridos; así como óxidos de esteroles, entre otros.   Algunos de estos compuestos son tan tóxicos que se monitorean a niveles de picogramos. En adición a ello, los ácidos grasos naturales (de estructura cis) pueden convertirse en ácidos grasos trans, de demostrada ingerencia en la formación de colesterol.

El problema de los compuestos antes mencionados está en que en su gran mayoría son liposolubles y no biodegradables, por lo que se acumulan en los tejidos grasos de los animales que los consumen y en nosotros al consumir dichos animales.

Es por ello que la práctica de alimentar animales de consumo humano con aceites usados en procesos de cocción está prohibida en muchos países, y ya es hora de que Panamá adopte tales medidas.

Otra de las razones por las cuales en muchos países se prohíbe el uso de aceite vegetal usado como alimento de ganado es la sospecha de que el llamado “mal de las vacas locas” ha sido debido a que la vaca, por ser un animal esencialmente vegetariano, es fisiológicamente alterada al consumir productos cárnicos; muy particularmente, si contienen residuos de vacas (efecto canibalismo).

Afortunadamente, tengo conocimiento de que muchas de las grandes empresas dedicadas a la producción de carnes de consumo humano no utilizan aceite vegetal usado como alimento de sus animales, posiblemente por las restricciones internacionales; pero, ¿qué hay de las otras?

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Este artículo se publicó el 4 de agosto de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Una carta al Presidente de una niña de 14 años

La nota publicada en su muro en Facebook por la Arquitecta y dirigente ambientalista…
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Raisa Banfield

Excelentísimo
Señor Presidente de la República Ricardo Martinelli:
Mi nombre es Samantha Claus De La Ossa tengo 14 años y estudio en el Instituto Sun Yat Sen ( Colegio Chino Panameño).    Le escribo esta carta con la esperanza de una respuesta ¿Por qué dijo SÍ a las minas de oro en Panamá? ¿Qué gana usted con la ley 9 en 1? ¿A usted realmente le importa lo que el país piense sobre esto?
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Debería considerar la opinión de los niños o jóvenes ya que cualquier decisión que usted tome en los 4 años de gobierno que le quedan…las consecuencias van a recaer en nosotros los herederos el país.
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Yo sé, que solo lleva 1 año en el poder, pero en mi opinión el primer año se cumplió y la mitad del país no esta de acuerdo con muchas de las decisiones que usted ha tomado, ¿Para qué los Clubes de Reciclaje en los colegios? ¿Para qué todo esto de la reforestación? Si de todas maneras todo va a quedar destruido…
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Por empresarios poco importa es que el planeta está muriendo poco a poco , dígame que el hecho de destruir parte de un parque para construir unas residencias con capacidad para 175 personas, y solo viven 3 familias allí ¿eso es justo?
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¿Sabe lo que sucede cuando hay pocos arboles en un lugar?
Déjeme responderle eso desde el punto de vista de una niña que a vivido toda su vida en un lugar lleno de arboles y animales. Pasan inundaciones, contaminación del aire, contaminación de ríos y luego, desaparición de distintas especies, hambre, sequias y poco oxigeno que usted y yo necesitamos respirar.
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Las minas de oro en Panamá son sinónimo de contaminación, deforestación y más pobreza.
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Ojalá esta carta le haga ver mi punto de vista de esta situación, ya que estoy acostumbrada a vivir en un lugar fresco en el que el aire se pueda respirar con facilidad, en los días de verano tenemos hambre nos vamos algún palo de mango a comer… en el que es sano , seguro y divertido vivir.
Yo espero que por las decisiones que usted tome este estilo de vida no tenga que cambiar.
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Gracias por su atención.
Samantha Claus De La Ossa

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Nota publicada hoy 23 de julio de 2010 a las 9:09 en Facebook por la autora a quien damos todo el crédito, el mérito y la responsabilidad que le corresponden.

La gestión municipal

La opinión de la Arquitecta y Ex Ministra de Estado….

MARIELA SAGEL

Estoy en la altiva provincia chiricana impartiendo el módulo del diplomado que describí hace unas semanas, y me he encontrado con un grupo de personas beligerantes, preocupado por la forma en que las acciones de gobierno se perciben en la población, y cómo un tema álgido llegó a degenerar en crisis en las semanas pasadas. Aunque no es la materia que me toca, dedicamos un tiempo a identificar los problemas que hubo tanto en el manejo como en la forma, ante los acontecimientos que se dieron en las bananeras y sus secuelas en los intentos de reprimir la libertad de expresión e información.

Este grupo de estudiantes ha ofrecido un panorama hasta ahora ignorado por la mayoría de los medianamente educados de la capital. En Boquete, me dicen, existe desde hace varios años un programa de reciclaje y disposición de desechos. El mismo surgió, no tanto por la influencia de los extranjeros allí residentes -como pensaría el común de los mortales- sino por la contaminación que producía la basura en el agua que tomaban los habitantes de David.

Este tema es relevante porque se me informó que no solamente se enseña, desde las aulas de primaria, a disponer de la basura con visión de reciclar, sino que se adopta esta práctica en los hogares.   Los niños crecen con la actitud de saber manejar los desechos y no se crea el problema que afecta a la mayoría de las poblaciones del país, que es la acumulación de la basura, y su recolección.

También me entero que en David, el alcalde ha hecho un buen trabajo, fue reelecto al puesto en las pasadas elecciones, y que los habitantes consideran que tiene un proyecto de ciudad y lo está llevando a cabo en forma satisfactoria.

¡Qué lejos estamos los habitantes de la capital de gozar de un mínimo de satisfacción para con la gestión municipal! Valdría la pena conocer más sobre la ejecutoria del burgomaestre, lo que trataré de hacer en el corto tiempo que estoy pasando, como estrella fugaz, por esta tierra de mis antepasados.

Hace falta que los gobiernos locales hagan más en dar a conocer sus logros para que se evalúe la importancia que tiene la descentralización municipal. Y a los ciudadanos exigirle a los gobernantes que expongan su proyecto de gobierno e ir chequeando punto por punto cómo lo van cumpliendo.

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Artículo publicado el 19 de julio de 2010 en el Diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La era del Ecologismo y el Medio Ambiente

La opinión de…

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Juventino Caballero Aparicio 

Hablar del tema ecológico hoy en día es como hablar del último grito de la moda en París, New York o Londres, donde muchos toman este tema como plataforma de proyección, pero de poco actuar, limitando el tema solamente al aspecto de calentamiento global, la cual no discutimos que sea una de sus consecuencias principales implicadas en el tema, pero no el único en la actualidad.

Nosotros los países con economías emergentes, a veces de manera equívoca, responsabilizamos directamente a los grandes países industrializados emisores de gases de efectos invernaderos como únicos responsables de la situación, adoptando lo que muchos han definido como la política del avestruz, hablando mucho pero mirando hacia otro lado.

Como mencionábamos el tema del calentamiento global no es sinónimo literal de los problemas medioambientales, los temas ecológicos hoy en día son un producto interrelacionado con dimensiones diferentes, y la responsabilidad y participación de los pueblos debe ser mayor.

Acciones como la deforestación descontrolada, erosión y desertización de los suelos, la extinción de algunas especies de animales y también vegetales (pérdida de la biodiversidad), el manejo indiscriminado del agua dulce y el aumento cada día más de la energía de consumo aunado a la poca educación de nuestros pueblos, son los otros efectos medioambientales.

¿Pero qué debemos hacer? ¿Seguir adoptando la posición del avestruz de hablar mucho y mirar para otro lado? ¿O como país que comienza a sentir los efectos del cambio ecológico asumamos todos la responsabilidad que nos corresponde sin importar nuestro rol social?   El tema debe atenderse de manera integral.   Solo con educación y la planificación a largo plazo y un deseo real de querer hacer cambios, ayudarán a trabajar en la vía correcta.

Una sociedad progresista tiene que implementar medidas ecologistas prácticas y rápidas, en general a veces se mencionan como medida de solución las 3 “r” ecológicas: reducir, reutilizar y reciclar, con el claro objetivo de alcanzar un balance energético mucho más satisfactorio, menos energía, y menos materiales en la fabricación de productos, y en consecuencia que se deriven en menos residuos en los procesos de producción.

A través del reciclaje es donde más podemos contribuir los ciudadanos, aprender esta técnica tan sencilla, sobre todo en aquellos casos materiales renovables, separar, recuperar y transformar material usado, ¿es mucho pedir para un ciudadano común?, estos años son decisivos para el planeta, dependiendo de cómo asumamos cada quien nuestra responsabilidad, y en consecuencia dependerá la calidad de vida de las futuras generaciones. Es sencillo, la era del ecologismo responde a la responsabilidad de articular cada uno las tres “r” medioambientales, reducir, reutilizar, y reciclar.

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Este artículo se publicó el  20  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La basura no es precisamente eso

La de opinión de….


Marcos A. Mora

Todos generamos basura, desperdicios o desechos sólidos, pero nadie los quiere tener cerca. Tanto es así que los amantes de los perros sacan a sus mascotas a pasear por los alrededores de sus casas, con la clara pretensión de que estos hagan sus necesidades en la acera o jardín del vecino más cercano.

Nadie desea tener una estación de transferencia ni un relleno sanitario a dos kilómetros a la redonda, a pesar de todos los cambios tecnológicos recientes que hacen casi imperceptibles sus efectos, si los trabajos se hacen como Dios manda.

A la par de los desarrollos tecnológicos, las autoridades responsables de las actividades de recolección y disposición final de los desechos sólidos se han quedado rezagadas e inmóviles para afrontar los retos que con ello se generan.

No es posible que luego de haber transcurrido tantos años desde que el arquitecto Julio Rovi –uno de los primeros directores de la entidad responsable de la recolección y disposición final de los desechos sólidos– propusiera las acciones de reciclaje, aún nada se haya hecho al respecto.

No es posible que no se hayan hecho programas de educación serios y consistentes para crear una cultura de aseo y limpieza en las comunidades. A la par de dicha campaña, hay que ejecutar acciones coercitivas para multar y encarcelar a tantos cochinos que botan sus desperdicios donde mejor les parece, con el agravante de hacerlo en presencia de sus hijos, con lo que el efecto multiplicador negativo se proyecta al futuro.

Los lectores con más de 40 años tendrán fresco el recuerdo de cuando se transitaba por la antigua Zona del Canal, donde nadie tiraba una colilla de cigarrillo a la carretera, por temor a ser sorprendido por un policía militar y ser llevado ante un juez. Somos los mismos panameños, pero una parte de nosotros no aprendió las cosas positivas de los yankees , sí la venta y el consumo de drogas.

Independientemente de que se lleven a cabo programas de reciclaje y haya un cambio positivo en la población, siempre tendremos que disponer de un sitio para la disposición final de la basura y este no puede ser menos que un relleno sanitario, donde los desechos se entierran y compactan sin dar lugar a la emisión de olores desagradables; por otro lado, gracias a un fondo recubierto de geomembranas se evita la contaminación de los suelos con los peligrosos lixiviados.

Quienes hablen de incineración sin considerar su efecto ambiental, están jugando con fuego.

Definitivamente, la basura no es basura, es un filón de oro y de ella se pueden obtener grandes beneficios. Eso lo han observado los empresarios ligados al Gobierno que, en un primer paso, le quitan esta actividad al municipio más generador de desechos.

Un segundo paso, luego de establecer políticas de reciclaje, es introducir “la tercerización” que no es más que la participación de la empresa privada en acciones de gobierno. Los que participen en esta tercerización podrán llevar los desperdicios reciclados a sus centros de acopio y llevar al relleno solamente el resto.

Este negocio me recuerda el que se hizo durante el régimen militar, desarrollado por un gran “financista”, a quien todas las agencias del Estado que demandaban carne tenían que comprarle obligatoriamente lo que requerían. ¿Así quién no es empresario?

Yo comparto que el Gobierno Central asuma la responsabilidad sobre el tema de la basura, siempre y cuando, los beneficios que se generen sirvan para atender necesidades de nuestro pueblo, que son muchas y que no se presten a engrosar los bolsillos de algunos fenicios locales.

Si estos quieren la actividad, que se la lleven completa, asumiendo todos los costos y beneficios, pero brindando un servicio adecuado a la comunidad.

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Este artículo se publico el 11 de junio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que a l autor, todo el crédito que les corresponde.

El reciclaje cobra importancia

La opinión de…..

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MAYTEÉ ZACHRISSON

Hace aproximadamente un año varias empresas y organizaciones no gubernamentales, lideradas por la Fundación de Acción Social por Panamá (FAS Panamá) se organizaron para presentar una iniciativa legislativa ante la Dirección Nacional de Participación Ciudadana de la Asamblea Nacional para promulgar el Día del Reciclaje.

La iniciativa prosperó y posteriormente se creó la Ley 59 del 20 de octubre de 2009 que declara el 17 de mayo como Día Nacional del Reciclaje. La disposición contempla cuatro artículos; el artículo 1 declara la celebración; el 2 declara que las entidades públicas, los municipios, las juntas comunales y los centros educativos oficiales y particulares deberán promover el “Día Nacional del Reciclaje” y realizar actividades alusivas a la fecha ; el artículo 3 declara que durante este día, los medios de comunicación radiales, escritos y televisivos incluirán en su programación la promoción de la cultura del reciclaje en la población y el artículo 4 menciona que la ley rige al día siguiente de su promulgación.

Para conmemorar esta fecha, la semana pasada se llevó a cabo la Primera Feria del Día Nacional del Reciclaje. Ese día el sol brilló y la familia panameña pudo estar presente y demostró que estamos dispuestos a reciclar. Para los organizadores queda la satisfacción de que el mensaje llegó y la motivación de hacer más para el próximo año.

Sería oportuno que cada uno de nosotros hiciéramos un alto y nos preguntemos ¿Qué acciones estoy tomando para contribuir a generar menos desechos? La ley es solo un paso, el paso más importante es el que cada uno pueda asumir, desde sus hogares, trabajos, centros de estudio, al comprometerse firmemente consigo mismo, con su familia, con el país y con el planeta a generar menos desechos poniendo en práctica la ley de las 3Rs: Reduce, Reúsa y Recicla.

Para un niño es más fácil entender esto porque ya es parte de materia de estudio en las escuelas, pero para el adulto es importante que cambie de actitud y se convierta en parte de la solución al problema de la basura que enfrenta el país.

La solución no viene por una sola vía; viene por la buena voluntad que pongamos todos en desarrollar una cultura de reciclaje en Panamá.

Lo que para unos es basura, para otros es provecho; está comprobado que el reciclaje bien llevado es un negocio rentable. Son muchos los productos que se pueden reciclar siempre que tengamos la intención y el cuidado de gestionarlos correctamente: papel, periódico, vidrio, aceite, plásticos, llantas, aluminio, cobre, bronce, envases tetrapak , celulares, pilas, baterías y electrónicos son algunos ejemplos de materiales reciclables.

Varias empresas y personas ya han reaccionado y voluntariamente están practicando el reciclaje. El reciclaje no es moda, es un despertar de la conciencia. ¡Por favor, únase a la causa y RECICLE!

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Este artículo se publicó el 25 de mayo de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que a la autora,   todo el crédito que les corresponde.

Solución al sinsentido de la basura

La opinión del Empresario…..

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RAFAEL CARLES

Exclusión, trabajo infantil, contaminación con riesgo grave para la salud, bajas expectativas de vida, son algunas de las características evitables de pepenar, y que solo en el área metropolitana ocupa a unas 2000 personas.

El haber llegado a estas condiciones no es únicamente la consecuencia inmediata de la creciente desocupación, sino también de la ausencia de políticas integradoras y de fomento de formas de producción que apunten al reciclado de residuos, el cuidado y la preservación del medio ambiente, algo que muchos otros países, incluso en Latinoamérica, comprendieron hace tiempo.

Por esta razón, y en virtud de que la actual crisis de la basura en Panamá llegó a un punto de inflexión, debemos encontrar otras formas para el tratamiento de los residuos sólidos, que transfieran parte del actual servicio de recolección a microempresarios, pequeñas empresas o incluso cooperativas.

Pero en esta tarea no solo se involucra al Estado. Los panameños generamos 15000 toneladas de basura mensualmente, que se recolectan, se compactan indiscriminadamente y se entierran en los rellenos sanitarios, sin hacer distinciones entre material recuperable y reciclable. Los informes sobre la composición de nuestra basura indican que el 25% corresponden a papel y cartón, 15% a plástico, 10% a vidrio y 5% a metales, que dispuestos de manera adecuada podrían ser recuperados y aprovechados.

Se trata de un verdadero despropósito considerando un país en crisis con respecto al manejo de su basura, y una incoherencia en términos de preservación futura y presente del espacio que habitamos. Estamos acostumbrados a tirar la basura en una misma bolsa y llevarla a la calle —respetando el horario determinado, en el mejor de los casos— para que el camión la retire. A partir de ese momento, nos desentendemos, tanto de su destino como de las posibilidades de recuperación.

Con solo sacar en una bolsa negra la “ basura ” propiamente dicha (lo húmedo, lo orgánico) para que la recoja la empresa recolectora, y en una bolsa verde todo aquello que es reciclable (plástico, metal, cartón, papel, etc.) que sería recolectado por el ex pepenador, ahora transformado en un recuperador formal, estaríamos generando trabajo genuino producto de esta nueva actividad, sin necesidad de subsidios estatales y malgasto municipal.

Por otro lado, este material reciclable sirve para que muchos otros trabajen, no solo en este primer empleo de recolección, sino también en los procesos de carácter industrial. No son muchos los que saben, por ejemplo, que solo en la década pasada nuestro país importó más de 200 millones de dólares de papel reciclado y 100 millones en vidrio.

Con procedimientos que mezclan arena o arcilla con envases de plástico, se pueden fabricar ladrillos ecológicos, tejas y losas para la construcción de viviendas. Muchas empresas usan las “ chatarra ” como insumo para sus productos. Existe una creciente industria del reciclado del PET (plástico de las botellas de gaseosa y agua) con las que se confeccionan hilos textiles; los cepillos, escobillones, escobas, están hechos con este material reciclado.

El cartón corrugado, el de las cajas, está hecho íntegramente con papel recuperado, por dar solo algunos ejemplos. Esta industria, que podría crecer, se sustenta en el trabajo de los pepenadores que diaria y eficientemente recuperan estos materiales en la marginalidad y aprovechan lo que de otra forma se enterraría definitivamente, demostrando que nuestro actual sistema de gestión de los residuos es irracional, antieconómico y antiecológico.

De manera que modificar usos y costumbres pasa, en primer término, por entender la dimensión del tema en el que interactúan los que producen la basura, los que la reciclan y quienes la generan.

Según un estudio realizado en los años 80 por estudiantes de quinto año de Ingeniería Industrial en la Universidad Tecnológica de Panamá, se determinó que más de la mitad de los pepenadores son trabajadores (obreros de la construcción, agricultores, cocineros, jardineros, etc.) que perdieron su empleo. Ahora trabajan con sus familias, expuestos a la contaminación y con una expectativa de vida de 50 años, siendo 75 años en promedio la del resto de la población panameña.

Sus hijos engruesan las filas del trabajo infantil que, según informes de UNICEF, “ conduce al retraso escolar o directamente al abandono, a menores ingresos en la vida adulta, a acceso a trabajos no calificados y a la reproducción de las condiciones de pobreza que originaron su deserción escolar temprana ”.

En resumen, la incorporación de los pepenadores al mercado laboral formal revertiría la situación actual, no solo con los consecuentes beneficios para este sector, sino que fortalecería una incipiente industria que a su vez generaría puestos de trabajo y además aportaría el protagonismo de la comunidad en un proyecto común.

Sería un estímulo a la formación de cooperativas, microempresas o empresas sociales, para que se reconozca su lugar dentro del sistema de recolección de residuos. De este modo, el Estado podría reemplazar el esquema de recoger basura por facilitar empleos genuinos, desarrollando emprendimientos productivos que deberán tener, como insumo básico, los materiales recuperados.

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Este artículo se publicó el 18 de mayo de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Celebrando en voz baja

La opinión de ka Arquitecta y Ex Ministro de Estado…..

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MARIELA SAGEL

El mes que acaba de terminar —que ya es el cuarto del año— tuvo varias celebraciones que nos deben hacer reflexionar sobre el valor que le damos a las conmemoraciones versus lo que practicamos a diario.

Y es que no solamente se trata de un día pintarnos de verde, porque es el Día de la Tierra, o de morado, porque es Viernes Santo, o acordarnos de Rogelio Sinán, porque es el Día del Escritor, o regalar un libro, porque es el Sía del Libro, o festejar a la secretaria por su día. Las celebraciones deben ser modos de vida, como el que va a la iglesia y practica en su vida diaria eso por lo que tanto reza y hace reverencial genuflexión ante las imágenes de los santos.

La naturaleza ha azotado con fuerza a nuestro maltratado ambiente, y lo que se esperaba iba a ser una sequía o verano larguísimo, ha traído, súbitamente en abril, en lluvias inclementes que han sorprendido a más de uno, y causado severos daños materiales por la malas prácticas de los ciudadanos, de disponer de lo que no quieren —léase basura, electrodomésticos, colchones, envases de foam, etc.— en las quebradas y ríos, dando como resultado que esas primeras lluvias tengan bloqueadas las endebles alcantarillas y se formen unas colosales inundaciones.

También se celebró el día o semana del reciclaje, y en otra columna resalté la importancia de reciclar, que se define como “someter a un proceso físico químico y/o mecánico a una materia o a un producto ya utilizado, a un ciclo de tratamiento total o parcial para obtener una materia prima o un nuevo producto”.   También puede ser “la obtención de materias primas a partir de desechos, introduciéndolos de nuevo en el ciclo de vida y se produce ante la perspectiva del agotamiento de recursos naturales”.

Actualmente, muchas personas conscientes están reciclando papel, que es el más fácil de los materiales con que tratamos día a día, y también las latas.   En algunos lugares venden un aparato que las aplasta y de esa manera, es más fácil disponer de ellas, pues el aluminio es de fácil reciclaje, como lo es el vidrio (si tienen duda, dense una vuelta por Casa Cor y vean cómo hicieron la taquilla).

Supongo que la conmemoración a reciclar en un día específico estuvo ligada a la celebración del Día de la Tierra, que fue el 22 de abril.   Valdría la pena investigar si en las materias que se imparten en las escuelas se enseña el valor y la importancia del reciclaje, ya que esa sería una manera muy eficaz de influir sobre la conciencia del individuo desde su temprana edad.   Si en su casa no se enseña que los recursos no son limitados y que por el contrario, hay que apreciar lo que se tiene para darle otra vida, de ser posible, pues que se aprenda en el colegio.

Me contaba mi hermana que vive en Indonesia que allá, donde el agua no es potable, no se vende nada envasado en plástico y en el colegio donde asisten sus hijos, los chicos deben llevar su botella reusable para servirse de los dispensadores de agua embotellada.

El composting o degradar desechos orgánicos a abono —por ejemplo todo lo que se recoge de los jardines (ramas, hojas)— se desintegra a abono que se re-usa. En teoría se puede hacer lo mismo con los desechos orgánicos de la cocina, pero el tema es que esto atrae roedores, cucarachas y otros animales con los que no quisiéramos tropezarnos.

Existen ya industrias completas que basan sus recursos en la reutilización de materiales existentes. Están muy de moda las carteras hechas de empaques de gomas de mascar o cualquier otro material y las mismas son el último alarido de la moda.   Recuerdo que a nosotras en Las Esclavas nos enseñaron a hacer pequeños petates con esos empaques, pero ahora la sofisticación ha llegado a tanto, que es elegantísimo llevar esas carteras y son muchos los países que innovan con otros materiales y con otros productos.

Tratemos de crear y adoptar una cultura de reciclaje. De hacerlo así, como dice el juramento que se le toma al que accede a un puesto, “Dios y la patria os lo agradecerán o de lo contrario, los castigará”. Yo añadiría “y el medio ambiente también se lo agradecerá o lo castigará”.

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Este artículo se publicó el 2 de mayo de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

La importancia de reciclar

La opinión de la Arquitecta y Ex Ministra de Estado….

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MARIELA SAGEL


En todas las instancias se insiste lo importante de reciclar y, en nuestro país, sin mucha cultura al respecto, ciertos productos y también algunas empresas se han estado ocupando del tema.

Para que todos estemos al tanto de lo que significa el término, el mismo se define como “someter a un proceso fisicoquímico y/o mecánico a una materia o un producto ya utilizado a un ciclo de tratamiento total o parcial para obtener una materia prima o un nuevo producto”. Otra definición es “la obtención de materias primas a partir de desechos, introduciéndolos de nuevo en el ciclo de vida y se produce ante la perspectiva del agotamiento de recursos naturales, marco económico y para eliminar, de forma eficaz, los desechos”.

El símbolo de reciclaje es un triángulo verde compuesto de flechas que van dando vueltas. De la manera más doméstica, en nuestro país las personas conscientes de la importancia de reciclar llevamos los periódicos a centros de acopio, separamos y destripamos las latas de aluminio para ponerlas por separado en donde se coloca la basura y en algunas ocasiones, los más enterados, separan los vidrios de los plásticos.

En países avanzados, como puede ser Canadá y Estados Unidos, existen reglas muy estrictas para, al disponer de la basura, en un tambucho se coloque el papel, en otro los plásticos, en otros las latas y en otros los vidrios. Lo que no se recicla son los desperdicios de comida, sea cocinada o cruda y el “foam”. Aún cuando en lugares públicos como el aeropuerto de Tocumen existen esos tambuchos y cada uno tiene un color, no hay una homologación de colores que permita al conocedor de todo el sistema de reciclaje identificar dónde tiene que depositar determinado desperdicio. Y la razón es muy sencilla: 15% de los hombres son daltónicos (no identifican un color de otro).

Sin embargo, hay una nueva tendencia en el tema del reciclaje, que está impulsando el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y es simplificarlo a dos tambuchos: uno donde vayan los desechos orgánicos y en el otro los materiales que se pueden reciclar.

En nuestros países eso puede ser aplicable desde el hogar -especialmente enseñando a los niños y las empleadas domésticas- la importancia de segregar qué va en uno y en otro. Luego eso va a las bolsas que recoge el Municipio y de allí a Cerro Patacón. Creo que es una manera muy amigable para no solo crear conciencia de la importancia de reciclar, sino ofrecer trabajo a los llamados pepenadores para que separen lo que se debe reciclar y se lleve a los lugares correspondientes.

Es urgente empezar a adoptar desde el hogar estas prácticas edificantes porque los recursos se agotan y hay que crear conciencia que la naturaleza nos lo agradecerá.

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culo publicado el 19 de abril de 2010 en el Diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.