Comisión: Institución pública

La opinión del Docente Universitario….

 

JORGE LUIS MACÍAS FONSECA
jorge0913@pa.inter.net

La gestión pública en Panamá presenta serias deficiencias. La falta, por ejemplo, de un verdadero instrumento que permita correctamente definir los perfiles del funcionario inmerso en la actividad pública, no ha permitido profesionalizar a ese sector laboral. Los resultados producidos son aterradores, lo cual incide de manera muy perniciosa en el desarrollo del país, puesto que gran parte de la administración del Estado se sustenta sobre las funciones burocráticas.

Ahora bien, una cosa es la enmarañada diligencia a que se somete el sector público, con procesos engorrosos, díscolos e ineficientes, y otra el funcionario que no solamente se corresponde con esa realidad, sino que además por propia insuficiencia, produce acciones traumáticas. En el primero de los casos, la atención a esas acciones, debe conducir a simplificar fórmulas, a tecnificar procedimientos, es decir a hacer científica la gestión pública. En el segundo a formar adecuadamente al recurso humano que asume importantes responsabilidades y tareas.

Ante el confuso panorama que se advierte de la administración pública panameña, han aparecido -y esto parece histórico- formas que por momentos, suplantan a la misma, asumiendo roles y determinaciones que en muchas ocasiones van más allá de lo establecido en las normas. Así surgen las comisiones, como elementos ‘eficientes’ en la gestión pública, convirtiéndose de hecho en una institución, que responderán en la mayoría de las veces, a los propósitos e intereses, de quien o quienes la designan, o a direccionar un asunto en virtud también del beneficio que se proponga. Su composición dependerá de lo anteriormente expresado y los resultados igualmente. La posición crítica al interior de ellas, es tomada como una conducta displicente y contradictoria con los objetivos definidos.

Ahora bien, la comisión cumple con fines específicos. Uno de ellos, es el de dilatar para distraer, cuando el alargamiento del tiempo, se plantea como un instrumento para evitar las respuestas. Otro, y no cabe duda, es para definir asuntos, relevando de responsabilidad a quienes por mandato de la ley, tiene la obligación de asumirla. Y, en otro sentido, como finalidad -en alguna medida que son pocas- cumple con ofrecer las soluciones pertinentes o las recomendaciones según sea el caso.

Por otro lado, las propuestas, a veces exigidas, en un tiempo, no siempre son atendidas, o solamente tenidas en cuenta las que interesan, o bien duramente adversadas muchas, si no están en la misma tesitura del objetivo anhelado. Las condiciones de trabajo de la comisión, no siempre son óptimas, como tampoco los recursos con que debe contar para la labor que debe desarrollar.

Es claro entonces, que la comisión se convierte en un dispositivo de la Administración Pública en Panamá, tenida como un recurso, cuando las soluciones, no encuentran el adecuado escenario, o cuando la realidad se impone a las formas de pensar del funcionario jefe. En una palabra, la comisión es otra de las instituciones públicas en Panamá.

 

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<> Este artículo se publicó el  6  de enero de 2011    en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
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