En defensa de la historia y el historiador

La opinión del Docente Universitario….

 

JORGE  LUIS  MACÍAS  FONSECA
jorge101@cwpanama.net

Pasados los primeros días de noviembre dedicados a la patria, conviene una obligada reflexión. No cabe duda que gran parte de la conciencia nacional se sustenta sobre el conocimiento histórico.   Si hay una distorsionada conciencia histórica consecuencialmente habrá un déficit en lo concerniente a la conciencia de patria. Por eso es importante la valoración que se haga de los hechos históricos, sobre todo si es producto del estudio, el análisis y principalmente de la investigación científica. De manera que estarán en mejor condición para ello, quienes estén armados de razones, de conocimientos y de formación en el área, puesto que se corre el peligro de desviaciones, lo que a la postre puede incidir de manera negativa.

Conceptuamos que el espacio que se abre para la indagación, el debate, la información y el análisis en los días patrios es positivo, pero además de responsabilidad, y ello debe conllevar a que las instancias educativas nacionales, entre ellas: el Ministerio de Educación y la Universidad de Panamá, asuman la dirección, proponiendo una embajada de profesionales de la historia y de reputados y comprobados estudiosos de ella, para que la visión de la historia patria sea tenida en su dimensión objetiva, y no de manera subjetiva, como puede ocurrir cuando se apuran apreciaciones, sobre todo si provienen de aficionados y no de profesionales de la ciencia histórica.

Debe ser, esto un tema de estado. Nadie osaría poner en duda los extraordinarios aportes de Ricaurte Soler (q.e.p.d.), Álvaro Menéndez Franco, Carlos Mendoza, Romel Escarriola, Alfredo Castillero, Carlos Gasteazoro (q.e.p.d.), Patricia Pizzurno, Celestino Araúz, José Alvaro y en su momento el del prof. Rolando Hernández (q.e.p.d.) , y muchos otros.   En Colón de Max Salabarría, César Quijano, José Young, y Jorge Luis Macías.

Esto es correcto, pero debe ser parte de una programación de gobierno, bien pensada para que el país reciba de mentes claras e inteligentes y de voces autorizadas los planteamientos y los razonamientos probados sobre la historia nacional y local.

La aparición de ‘historiadores’, de pronto bien intencionada pero peligrosamente presentada puede dar pie a señalamientos obtusos. En Colón, por ejemplo, plantear que Porfirio Meléndez, fue un genio es minimizar el papel de muchos dirigentes que jugaron un papel protagónico en la jornada independendista. Afirmar que Aminta Meléndez nació en Jamaica, debe ser probado con argumentos y fuentes sólidas. Negar la leyenda idílica y la leyenda negra sobre la coyuntura del 3 de noviembre es invalidar esfuerzos serios de connotados talentos y estudiosos de la historia patria, magnificar más allá de lo objetivo el papel de Aminta Meléndez es desconocer el rol de otras mujeres en Colón, que ni siquiera son mencionadas en esta justa.    Presentar a Pablo Arosemena como prócer de la independencia en lugar de Orondaste L. Martínez, como ocurrió con el busto ubicado en el parque 5 de noviembre, es imperdonable.

En todo esto, corresponde a los medios de comunicación, dirigir con acierto sus pasos hacia la idoneidad y no hacia la improvisación, y a la Universidad de Panamá con su escuela de Historia, reclamar los espacios legítimos para evitar la usurpación.

 

 

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<> Este artículo se publicó el  9 de enero de 2011    en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Hacia un examen de conciencia

La opinión del periodista…

RAÚL   E.   CEDEÑO
erece42@hotmail.com

En estos momentos más que nunca, nos hace falta un profundo e íntimo reportaje, que no busque lo sensacional, que esquive las vulgaridades y se interese por las vidas claras y oscuras, de quienes forman la masa de nuestro pueblo.

El pueblo y sus apetencias es algo que constantemente estamos invocando, pero que la gran mayoría desconocemos. La época navideña reciente lo demuestra. La calidad de vida está llegando al suelo porque las conciencias nacionales no se ponen al día en cuanto al sufrimiento general por el alto costo de la vida, y tanto los poderosos como el mismo pueblo atentan contra la tranquilidad de los hogares y de sus integrantes que luchan por su supervivencia día a día porque no les alcanza siquiera para alimentarse bien. Olvídense de las delicias especiales, ya no les alcanza siquiera para comer como comemos los panameños normalmente durante todo el año.

Y en esa avalancha de avaricia y poco importa, avaricia y egoísmo que les define como seres con una garganta muy profunda, está el pueblo mismo que produce en pequeña escala algunos alimentos de consumo masivo para estas fechas. ¡Imagínese, el guandú a 11 dólares la libra!

Son muchísimos los alimentos comunes en nuestra ingesta normal que ahora no pudieron ser consumidos por la gran masa panameña.

Vuelve el precio de la gasolina a abofetear a los panameños. La quincena pasada dieron un descuento… dos centavos por galón. ¡Cosa más grande! Ahora lo suben entre dieciocho y veinte centavos. Con toda esta desgracia que nos ha caído y el desgarre de carreteras, se aprovechan descaradamente de los tranques nacionales. Con estos van a consumir más gasolina; hay que aprovecharse y deben pagarla mucho más cara. ¿Quieren carro? Que paguen mucho más.

¿Hemos escuchado que las petroleras han hecho donación alguna de dinero, aunque sea solamente para las desgracias de las inundaciones o para la Teletón? Si lo han hecho y mantenido una estricta humildad de silencio, benditos sean. Pero no conozco que haya existido una.

Se nos habla mucho del pueblo, con mayúscula, una vaga entidad democrática a quien se le atribuyen fibras delicadas y lujo de ideales, pero al pueblo verdadero, al pueblo con minúscula, no lo hemos elevado todavía al tema de importancia ni de solidaridad.

Cuidado señores del gobierno: es de esta forma en que comienzan a agrietarse las democracias.

 

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<> Artículo publicado el 8  de enero de 2011  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Privatizarán el cobro de basura

La opinión del Economista, Humanista y Educador…

Victoriano Rodríguez S.

Dicen que “los hombres nacen buenos y la sociedad los corrompe”.   Otros que sólo necesitan la oportunidad y ventaja para quitarse la máscara. Que cada uno tiene su precio, por lo que algunos cambian su conciencia por unas monedas. Omitiremos detalles que pudieran confundirnos, pero citaremos el mensaje recibido por un coterráneo con más de 40 años de radicar en Estados Unidos.

”Esposos Rodríguez: Mi saludo y respeto, de verdad que disfruto mucho de sus escritos por su forma sarcástica y seriedad en los temas. Vivimos en tiempos donde la contaminación lo inunda todo. Nuestro ecosistema está completamente deteriorado, por la contaminación de gases y basuras que produce el efecto invernadero, lo cual genera un cambio climático que afecta al mundo. De igual forma, la política se ha contaminado por el fenómeno de una corrupción incontrolable. No hay área de nuestro estilo de vida que no se vea afectada por la corrupción, lamentablemente nuestros seudo/líderes tienen una meta: engaña, tranza y avanza. Razón por la cual a nivel gubernamental, sindical, salud, deportes, etc., quieren el puesto a perpetuidad, y hacen lo imposible por reelegirse, a cualquier costo”.

La corrupción corroe las calles y hasta el pasar del viento causa malestar. Mucho menos, obviamente, que la cara de jerarcas prepotentes e irresponsables en su actuación, máxime cuando desdice mucho de sus acciones anteriores, donde presuntamente juraron defender los indefensos y cumplir las leyes respetando la Constitución Nacional. ¡Cómo se cambia la conciencia de acuerdo con la posición jerárquica ocupada.

Se puede meter la pata y defenderemos a quien meta la mano. Es necesario hacer bustos a la corrupción, inoperancia, prepotencia e irrespeto. Dicen que el cambiar el nombre de instituciones tiene el propósito de olvidar los desmanes, atracos o actos corruptivos, evitando realizar investigaciones serias, objetivas y de cara al pueblo.

Los programas de regalo son buenos, siempre y cuando se cumpla con compromisos que tiene el Estado, como los XIII mes rezagados, clasificaciones y reclasificaciones, deudas por vacaciones a ex empleados, compromisos por despidos injustificados y otros.

Se incrementa el salario mínimos a B/.375.00, pero también el ITBMS, la canasta básica, combustible, luz, etc., causando incertidumbre y desasosiego. Se prevé hacer inoperante al IDAAN, incluyendo privatizar el cobro de la basura, ahora con el recibo de luz. Dios te salve Panamá.

<> Artículo publicado el 9 de septiembre de 2010 en el diario El Siglo,  a quienes damos, en especial al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Dificultad de los panameños

La opinión de la Doctora en Medicina…

Marisín Villalaz de Arias 

No comprendo qué sucede a los panameños que hemos llegado a un estado poco saludable para el bienestar del país.

Hace tiempo vengo augurándolo por lógica y finalmente hemos llegado al estado de división y muchas otras cosas. Somos un país dividido, polarizado en el que permanentemente existen dos grupos: los de allá y los de acá; ellos y nosotros; los de oposición y los de gobierno y todo lo vemos con ese prisma hasta llegar a lo que vimos con el juicio de Ana Matilde Gómez: los PRD y los del gobierno en la CSJ.   No estudiaron los pros y los contras sino que votaron de acuerdo al partido que pertenecen y eso es peligroso.

La agresividad de mis compatriotas es visible y puede llevarnos a lo que antes no aparecía. Hace un tiempo, un conductor de camión tiró una basura a la calle. Me adelanté y le dije que no lo hiciera y me gritó: “cállate vieja hija de P…”  Le respondí: eso no me importa pero lo de vieja me ha entristecido; subí el vidrio y seguí.   Así es todo y hemos visto hasta disparos por reclamos que ya no pueden hacerse en las calles.

La anarquía que existe en nuestras calles no tiene nombre.   Cada uno maneja como le da la gana, pasa por donde quiera, comete las faltas más grandes y no hay quien le ponga el cascabel al gato.

En algunos semáforos se forma tal despelote que nadie entiende, sobre todo algunos días y a determinadas horas.

No podemos continuar con esta anarquía porque estamos acabando con la tranquilidad de los que vivimos en esta hermosa ciudad, así que necesitamos que cada uno ponga de su parte para manejar correctamente sin hacernos los vivos ni aprovecharnos que no hay autoridades para sancionar.

Los conductores se pasan las luces rojas, no se detienen cuando personas cruzan las líneas de seguridad; los buseros se detienen donde les da la gana igual que los taxeros y violan todas las reglas del tránsito.

Una ciudad tan hermosa como Panamá, donde la gente es gentil, sobre todo con los extranjeros, no los subas a un carro para conducirlo porque se vuelven irreconocibles y cometen toda clase de infracciones. La impaciencia y el apuro acaban con la tranquilidad de la gente. Los turistas no saben cómo comportarse ante la anarquía y seguimos en las mismas.

Compatriotas, utilicen más el coco y aprendan en las escuelas: educación vial.

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Este artículo se publicó el  18  de agosto de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

Un viernes para no olvidar

La opinión de…

Víctor Juliao III 

A principios del mes de julio de 1987, los dirigentes de la Cruzada Civilista Nacional anunciaron una gran marcha para repudiar los actos criminales del Partido Revolucionario Democrático y Manuel Antonio Noriega. Este movimiento surgió días después de aquellas impactantes relevaciones que hiciera el coronel Roberto Díaz Herrera el 6 de junio de ese mismo año.

El militar retirado habló de los crímenes cometidos por la dictadura; el robo de las elecciones de 1984; la repartidera de millones de dólares entre el círculo pequeño del Estado Mayor de las mal llamadas Fuerzas de Defensa, producto de las visas a los cubanos y los 12 millones que dio el Sha de Irán para que le dieran asilo en nuestro territorio.

La población estaba indignada; la intención de ir a la marcha crecía y crecía. El país lo gobernaba un presidente que salió de ese fraude de mayo de 1984. Me refiero a Eric Arturo Delvalle, quien fue el que reemplazó a Nicolás Ardito Barletta, luego de que éste fuera obligado a dimitir por anunciar la conformación de una comisión independiente que se encargaría de investigar la decapitación del doctor Hugo Spadafora, hecho ocurrido el 13 de septiembre de 1985.

Los medios de comunicación al servicio del espía, torturador, capo, robador de elecciones y artífice del hurto al erario público, Noriega, anunciaban el traslado de los presos de la Modelo hacia Coiba. La estrategia consistía en hacerle ver a los civilistas que vaciaban las cárceles para “hospedar” a quien osara desafiar las órdenes presidenciales.

Y es que los grupos adictos a Noriega planearon una marcha para el 9 de julio, es decir, un día antes del “Viernes Negro”.   El presidente Delvalle intervino para cancelarla y de paso también prohibía la del 10. Pese a esa estratagema, miles de civilistas se tomaron las calles para llegar al punto central,   los predios de la Iglesia del Carmen, ubicada en Vía España.

Los actos de represión fueron encabezados por el coronel Eduardo Herrera, quien fue traído desde Israel para que se encargara de sofocar el levantamiento. En pleno apogeo, Eduardo Herrera confesó que le dieron esa misión para quemarlo, recuerden que Torrijos, en vida, indicó que él podría ser su sucesor. Y comenzó la masacre.

Los militares se ensañaron contra mujeres, ancianos, jóvenes, niños. Todo lo que se moviera era atacado por ellos. Incluso, me tocó ver cómo reventaban los parabrisas de los autos estacionados frente a edificios y locales comerciales.  A ellos no les importó quiénes eran los dueños; es más, se dijo en aquella ocasión que algunos vehículos de los propios torturadores fueron destruidos por los uniformados.

Me contaron que en los momentos en que apaleaban a un joven este gritó: “soy el hijo del coronel…, (fulano de tal), y esto para nada lo ayudó.   Ellos estaban actuando como bestias, no como hombres que le deben respeto y honor al cargo. El resultado de esa marcha fue positivo a juzgar por la cobertura de los medios internacionales.   A las cárceles fueron a parar más de 600 civilistas.   A muchos de ellos les aplicaron el arte de la guerra sicológica y otros recibieron una golpiza que jamás olvidarán.

Es lamentable que el presidente, producto del fraude, Eric Arturo Delvalle, haya salido en cadena de radio y televisión felicitando y alabando la manera profesional de los miembros de las mal llamadas Fuerzas de Defensa.

Este 10 de julio debemos recordarlo para que cada ciudadano sepa que aquí se levantó un pueblo con pañuelos blancos, con cacerolas, pailas, pitos y con mucha dignidad, para repudiar a los militares y los serviles del Partido Revolucionario Democrático, quienes llevaron a la nación por caminos sumamente peligrosos.

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Este artículo se publico el 10 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

¿La conciencia tiene precio?

La opinión del Economista, Humanista y Educador…

VICTORIANO RODRÍGUEZ S.

A un año, el gobierno ha puesto en ejecución algunos programas sociales necesarios tales como: las becas universales, 100 para los 70, las mochilas y textos escolares, etc., pero otras nada convenientes como las leyes del “carcelazo” y el “chorizo”.

Se observan algunas mejorías, en poblaciones marginales y pobres (producto de lo anteriormente expuesto), pero no a los niveles esperados. La clase media siente desmejorado su poder adquisitivo producto de los impuestos. Los incrementos salariales alcanzan a la clase baja y política, no así a la clase media, pero el aumento de precio arropa a todos por igual.

Pareciera que la conciencia tiene precio y el silencio nos hace cómplices. Muchos seudodirigentes, producto de un salario gubernamental u otros favores, silencian su voz y vuelven a rehacer su aparición demagógica cuando salen de las regalías.

Ahí el problema de las causas perdidas por la población. Al finalizar cada gobierno, surge el compromiso de pago de los XIII meses adeudados por el gobierno, y las reclasificaciones de cargos, adeudadas también, pero se observa poco interés en honrar los pagos.

Surge la situación del aumento a los jubilados -a todos los jubilados-, palabra empeñada por el Señor Presidente, pero a la fecha se semeja a un juego de ping-pong y el señor Eladio pareciera desaparecido. Los jubilados cerrarán filas, el aumento tiene que ser para todos por igual.

Entre los cambios esperados por la población están las investigaciones inconclusas, las cuales quizás nunca culminen, entre ellas del Fondo de Inversión Social (FIS), donde algunos se hicieron ricos y quizás salgan millonarios, también sobre el cobro de impuestos a los yates que han ingresado al país, mediante artimañas presuntamente legales.

Ahora, bajo la presunción de error o ignorancia, algunas empresas de telefonía trasladaron al consumidor un impuesto no correspondiente y hacen ofertas con engaños.   Esperaremos multas millonarias sobre ellas.   Se vislumbra la privatización del IDAAN, bajo la concepción de inoperancia. ¿Olvidará la población lo sucedido con la privatización del IRHE, INTEL y las licencias de conducir?

La historia nos enseña que muchos “líderes” de estos movimientos reciben regalías que ni sus más cercanos colaboradores se enteran.  Esperamos que en quienes recaiga la responsabilidad de negociar lo hagan de cara al pueblo, más que para sus bolsillos.  ¡Dios te salve Panamá!

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Artículo publicado el 8  de julio de 2010 en el Diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.