La educación no es el único factor para el desarrollo

La opinión de…

JORGE E. MADRID M.

A diario escuchamos a eruditos en docencia, periodistas, autoridades, gobernantes y demás personajes de la palestra pública decir que “la base del desarrollo es la educación, sin educación no se logra el progreso del país”.   De esta hipótesis surge la pregunta ¿es la educación determinante o la única variable para lograr el desarrollo o progreso en un país?   Esta hipótesis no resiste esta sencilla pregunta para sustentarse, dándole en consecuencia, la categoría de una hipótesis falsa o nula.

La respuesta a la pregunta es un “no” categórico, porque son varios factores que se combinan para llevar al país a un buen desarrollo.   Por eso, mezclar el tema del desarrollo de un país con el nivel educativo de su población, lleva a una visión determinista y reductora del desarrollo o progreso de la nación.

Entre los factores que contribuyen a que un país logre el desarrollo están: Cero corrupción de sus altos funcionarios, empezando con el presidente de la República, una buena distribución de la riqueza, reducción al mínimo de las desigualdades sociales (hospitales para pobres y hospitales para ricos, la pobreza), eliminar el clientelismo político y el nepotismo institucional con los recursos del Estado y la práctica gubernamental de la transparencia en todos sus actos con su respectiva rendición de cuentas periódicamente.

Existen muchas evidencias o hechos que corroboran esta realidad, entre las cuales tenemos: El caso de Cuba con una excelente educación que ha quedado demostrada en todas las mediciones internacionales donde el resto de los países de América Latina y el Caribe quedan lejos de los altas notas de excelencia de sus estudiantes cubanos. Pero ¿qué pasa con el desarrollo de Cuba?, ha quedado rezagada en comparación a los otros países del continente americano, producto de la decisión política de Estados Unidos de aplicarle el bloqueo (apoyado por otros países latinoamericanos) por más de 50 años porque no practicaba el capitalismo y sí el socialismo. En este caso la excelencia educativa no le sirvió a Cuba para lograr el desarrollo, sobre todo el económico que deseaba, aún con la ayuda de la URSS en la guerra fría.

Otro caso contradictorio es Panamá, con un gran desarrollo económico, apoyada por Estados Unidos sin bloqueo y que a pesar de este boom económico de las últimas décadas del siglo XXI la educación de la población en general no es de las mejores, por el contrario está en los últimos lugares del ranking internacional. Por esto es que muchas empresas transnacionales que vienen a ubicarse en Panamá se quejan de que no hay personal calificado a niveles óptimos requeridos en sus industrias.

Este bajo nivel educativo no ha afectado el crecimiento económico de Panamá, porque para hacer negocios en el capitalismo no es imprescindible que la clase obrera tenga niveles educativos altos como doctorados, maestrías o licenciaturas.

<> Este artículo se publicó también en el Diario La Prensa el 14 de junio de 2014.
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Concesión minera… ¡desarrollo o capitalismo salvaje!

 

La opinión del Médico y miembro de la Asociación Conciencia Ciudadana…

ALESSANDRO  GANCI
concienciaciudadana09@gmail.com

 

‘ Queremos empresarios, no empresaurios que practican el capitalismo salvaje. Algunas empresas internacionales se esconden detrás de la llamada seguridad jurídica; pero nadie se preocupa por la seguridad jurídica del pueblo…’. Así se refería el Ejecutivo a malas prácticas empresariales y tiene razón.

Capitalismo Salvaje. Puede definirse como una situación donde el libre mercado se ha desarrollado, con un sistema financiero y una economía avanzada, pero con pobres controles gubernamentales y sociales, que impiden que la riqueza generada permee sus beneficios a la población de una manera equitativa.

El premio Nobel de Economía J. E. Stiglitz, define claramente esta paradoja al expresar…

‘El desarrollo significa transformar las sociedades, mejorar la vida de los pobres, dar a todos la posibilidad de éxito y garantizar a cualquiera el acceso a los servicios sanitarios y a la instrucción… Lo que sirve son políticas para un crecimiento sostenible, justo y democrático’.

A primera vista, las reformas del Código Minero resultan beneficiosas. Se aumentarán las regalías y el costo de los arrendamientos de las tierras.

¿Por qué entonces, amplios sectores de la sociedad no se sienten conformes?

Minera Panamá, resultará uno de los mayores beneficiados. Goza, junto a Petaquilla Gold, de un contrato tremendamente ventajoso, donde gran parte de la inversión es deducible del impuesto sobre la renta, exonerada o con créditos fiscales. Los gastos por explotaciones fallidas, compra de materiales, viajes, programas sociales, incluido lo invertido en educación de las comunidades, hospitales, carreteras, escuelas, educación de los panameños. Tienen la potestad de desviar los ríos, si el proyecto lo amerita y adecuar todo el entorno a las necesidades de la mina. Los impuestos municipales, luego de los 100 000 dólares, también son deducibles.

Para comienzos del 2016, Minera Panamá, se espera producirá anualmente 254,695 toneladas de cobre, 89,674 onzas de oro, 1.5 millones de onzas de plata y 3,218 toneladas de molibdeno, sin contar el hierro, manganeso, plomo, estaño, platino, níquel, mercurio que pudiese encontrarse. Esto representa a los precios actuales entre 2300 a 2400 millones. Por su parte, Petaquilla Gold propugna alcanzar a futuro las 100 000 onzas de oro anuales (1300 millones de dólares) y 842 kilómetros cuadrados de concesión.

Ambas empresas generarán un estimado de 2450 puestos permanentes, en la mayoría de los casos, para trabajos rutinarios y poco especializados. Por cada puesto, las empresas obtendrán aproximadamente un millón de dólares (asumiendo que el Estado recibirá 4% de regalías y 25% de ISR). Ganancias infinitamente superiores, a la relación ganancia/trabajador de las empresas ecoturísticas o agroforestales. Un trabajo, por cada 5.5 hectáreas concedidas a MP y 84 a PG, definitivamente no reducirá la pobreza en áreas donde el 92% de la población la sufre.

Ante este contrato francamente ‘Tiranosáurico’, el Estado tiene una carta clave que puede perder, de aprobarse la reforma minera. Minera Panamá, es una compañía subsidiaria de la empresa canadiense Inmet recientemente fusionada y convertida en la empresa Symterra que, a su vez, busca financiamiento a través de la colocación de acciones con el consorcio surcoreano, Korea Panama Mining Corp. (KPMC), obtendrían un 20% con posibilidad de subir a 30% de las acciones y Temasek Holdings, del fondo de inversiones de Singapur que, a través de su filial Ellington Inversiones, adquirirá 500 millones de dólares en recibos de suscripción, obteniendo cerca del 14,6%, con posibilidad de adquirir hasta el 19.9% del total accionario.

Nuestra legislación es clara al respecto, y si se utilizaran estos fondos, se incurriría en una causal de extinción de la Concesión Minera por insubsistencia. Dado lo anterior, el contrato actual puede ser susceptible de renegociación, por medio de un arbitraje ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), que es una institución del Banco Mundial, con sede en Washington o la Comisión Interamericana de Arbitraje Comercial.

La pregunta clave es ¿qué sería mejor para Panamá? ¿Concesiones mineras o empresas mixtas… donde sea el Estado el principal inversor y, por lo tanto, receptor de ganancias, que superarían con creces, lo generado por nuestro Canal. Otorgando a las comunidades locales participación accionaria y autónoma en equidad, con una Zonificación Económica y Ecológica bien definida, que tome en cuenta, no solo si existen minerales económicamente viables, sino la posibilidad de que la explotación genere conflictos sociales y/o ambientales, o si existen otras actividades como la agricultura o el turismo, que sean más rentable en términos ecológicos o de generación masiva de empleo.

Reconocer el derecho al consentimiento previo, libre e informado de las comunidades locales, a otorgar o negar su consentimiento a proyectos mineros, crearía las bases para el diálogo cuadripartito (gobierno, empresarios, comunidad local y sociedad civil), fundamento básico para evitar la confrontación.

 

Este artículo se publicó el 10 de febrero  de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

El desarrollo económico del país

 

La opinión del Abogado…

SAÚL MALOUL ZEBEDE  
malcoj2@hotmail.com

Se ha abierto un debate sobre el papel de los tributos en la economía y en la vida social de la República. Nadie duda de que una adecuada tributación permite al Estado hacerse de los recursos que necesita para que todos seamos solidarios con los más necesitados, al tiempo que es demostración del grado de responsabilidad social de las empresas.

Pero, si estiramos demasiado esta teoría y pretendemos resolverlo todo con nuevos impuestos y tributos, lo único que conseguiremos es un efecto que en vez de incentivar, desmotive a los inversionistas, provoque la caída en los niveles de empleo y por lo tanto, genere un aumento en nuestros problemas sociales.

Un buen gobierno, tanto a nivel estatal o federal, como a nivel municipal, no sólamente tiene que justificar lo que hace o pretende hacer con los impuestos de los ciudadanos, sino que debe entender que su función es servir a esos ciudadanos, y no pensar todos los días cómo se crean nuevas cargas tributarias que desestimulan el desarrollo económico del país.

Y un mejor gobierno, piensa como disminuye la carga tributaria sobre empresas y ciudadanos para incentivar la inversión.

Hablando de inversión, una de las fortalezas de la Economía panameña es su diversificación. En otras palabras, que el auge en el crecimiento económico que hemos experimentado durante los últimos años se lo debemos al turismo, el Canal, las telecomunicaciones, la Zona Libre de Colón, la Banca, al sector inmobiliario, a las agro exportaciones y demás, y no como ocurría a finales de la década de los sesenta del siglo pasado, a un sólo factor económico.

Gracias a Dios tenemos una de las economías más sólidas y mejor estructuradas de América Latina, porque no sólamente hemos hecho parte de la agenda de Estado el manejo responsable de los aspectos financieros de la misma, sino también porque el desarrollo de algunos rubros trascendentales de esa Economía, son motivo también de políticas de Estado, como lo es el caso del turismo.

Dentro de ese contexto, el debate entorno a la minería, no es un debate entorno a esta actividad económica como nueva en nuestro país, pues ya desde hace mucho tiempo, la explotación minera se da en nuestro territorio. Las preguntas que debemos formularnos, se refieren exclusivamente a determinada clase de minería, y es una pregunta sobre el costo –beneficio para el país–, que representa la incorporación a su ya diversificación económica, de este tipo de actividad en el país.

A pesar de los aumentos en las regalías que cobraría el Estado, que hay que reconocer a un mejor manejo y criterio del Ministerio de Comercio e Industrias, ¿podemos darnos el lujo de poner en peligro nuestros recursos hídricos, permitiendo el desarrollo de este tipo de minería? ¿No compite acaso la misma, con la necesidad de preservar el eco sistema de la cuenca del Canal de Panamá, el desarrollo de este tipo de minería?

N o me interesa dar respuestas, sino tratar de enmarcar las preguntas del debate. Es válido decir que Canadá, Chile, Perú y Bolivia, por ejemplo, son países que experimentan importantes desarrollos mineros. Lo que no es válido es desatender las especiales calificaciones que necesita un eco sistema que gasta cientos de miles de galones de agua diarios, para que transiten los buques y barcos por el Canal de Panamá.

Ninguno de los otros países ha generado su desarrollo económico sobre la importancia estratégica de su posición geográfica, y sobre la función económica que desarrolla un Canal que atraviesa el Istmo.

Cualquiera apreciación que menosprecie la importancia del mantenimiento de la Cuenca del Canal de Panamá, del mantenimiento de sus recursos hídricos, del agua que necesita para su subsistencia el más de un millón de habitantes que vivimos alrededor de la misma, y la consecuencia impredecible que cierto tipo de minería pudiera tener en relación son esa función, no está valorando aquello que precisamente ha hecho exitoso nuestro desarrollo económico.

Para mí, estas son las preguntas que tenemos que hacernos. Los panameños nos merecemos que nos den algunas respuestas.

 

<>Este artículo se publicó el1 de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

El único mundo posible

La opinión de…

 

Juan Carlos Delgado

¿Alguna vez usted se pregunto cómo el 10% de la población se las ha arreglado para que sus estrechos intereses económicos dominen a los intereses económicos de la mayoría?   Al hacerlo, ponen en peligro el bienestar económico de nuestra Nación y llevan al sistema financiero mundial al borde del colapso.

No es una reflexión novedosa, pero sí lo suficientemente importante como para que la subrayemos, porque esa realidad se repite en otros países, y es impostergable darle una respuesta que apunte a una sociedad más equitativa. Escuchamos, de parte de nuestros políticos, frases gastadas como esta: “Todos sabemos que el crecimiento económico es bueno si llega a todos”.    Sin embargo, no hacen nada para que esto pase.

Uno de los problemas es una parte de la prensa, que fabrica realidades acordes a los intereses de los grupos dominantes.   Un inescrupuloso hombre de radio me dijo un día que una música mala, repetida tantas veces como se pueda, dentro de un tiempo hará bailar y cantar a todo el mundo.

Pero hay otra parte, Larry Beinhart un escritor estadounidense, del cual cito dos afirmación textuales dice: “Actualmente las universidades persiguen verdades que alguien esté dispuesto a financiar” y “La verdad del mañana es aquello por lo que hoy se paga”.

O sea, la trama del engaño comienza en la investigación guiada. Es decir, en la investigación orientada a confirmar aquello que beneficia los intereses de quienes la financian. Intereses que, naturalmente, son los de ese 10% que retiene más dinero que el 90% restante. Luego la prensa complaciente e influyente, dará adecuada difusión apoyándose en las confirmaciones emanadas de otros gurúes con iguales intereses.

Así se está tratando el tema minería en Panamá. Un 10% se beneficiará y un 90% sufriremos los embates de la contaminación. Todo está armado para que finalmente usted repita convencido que se trata del único mundo posible.

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Este artículo se publicó el 8 de febrero  de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Visión empresarial del desarrollo económico de Panamá

La opinión de…

 

Rubilú Rodríguez

Este artículo contiene información sobre la perspectiva del sector empresarial de Panamá en cuanto a los avances de la competitividad en el país y de sus tareas pendientes.

El mismo se basa esencialmente en las presentaciones de Antonio Fletcher, presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), y de Domingo Barrios, presidente de la empresa encuestadora The Marketing Group. Las mismas se formularon en el marco del Quinto Foro Nacional para la Competitividad, organizado por el Centro Nacional de Competitividad el pasado mes de octubre.

Como punto principal, el Conep ratificó su compromiso en la consolidación de la competitividad de Panamá, participando en la elaboración de las necesarias propuestas y planes. Destacó que los avances registrados en los diversos foros nacionales para la competitividad y la creación de un consenso basado en el diálogo son el resultado de poder haber identificado los obstáculos que han limitado la competitividad.

Agregó que entre los cambios y metas pendientes están el de mejorar la competitividad de los centros logísticos y el centro bancario, así como aumentar las exportaciones y modernizar la administración pública.

Este enfoque responde a un modelo multisectorial que permite una cohesión entre las estrategias y las acciones, y facilita el seguimiento de las correspondientes metas (por ejemplo que las exportaciones de bienes lleguen a superar el 10% del PIB).

El enfoque facilita la rendición de cuentas bajo un modelo de gestión por resultados, que fortalece el consenso, la asociatividad y el encadenamiento, minimizando la improvisación y facilitando políticas de Estado mediante la identificación de objetivos específicos y medibles.

The Marketing Group, por su parte, presentó el resultado de un estudio elaborado entre agosto y septiembre 2010, que mide la percepción de 200 empresarios locales y establece indicadores para medir el nivel de competitividad del país.

De acuerdo con el estudio, la competitividad en Panamá mejoró respecto a 2009, como resultado de la instrumentación de programas que mejoraron la exportación de bienes, el mercado laboral y financiero, la innovación tecnológica y modernización de las empresas. Sin embargo, aún sobresale negativamente la baja competitividad de sectores como el de salud y educación, así como el desafío relativo al funcionamiento del Estado y las debilidades de la infraestructura pública.

En efecto, la educación y la salud son identificadas como obstáculos a la competitividad, por la baja calidad de la atención médica y los deficientes niveles de conocimiento de los estudiantes lo cual les dificulta a estos pasar al nivel universitario, u optar por un empleo.

En materia de infraestructura pública, el transporte urbano figura como uno de los grandes desafíos, mientras que se percibe que la tecnología e innovación registraron una mejoría sostenida.

En cuanto a las exportaciones, persisten debilidades como los altos costos de transporte de los bienes y de las transacciones bancarias ligadas al comercio exterior. En cuanto al mercado laboral, este se considera un obstáculo por el alto costo de la mano de obra.

Una percepción positiva entre los encuestados es que las empresas buscan modernizarse, principalmente mediante la búsqueda de socios estratégicos y de la inversión en tecnología de la información.

En materia de gestión ambiental, priva una percepción positiva de que las empresas locales cumplen con las normas ambientales. Sin embargo, los entrevistados consideraron que algunas exigencias de estas normas representan una barrera para la exportación.

La competitividad del país ha mejorado sustancialmente, sin embargo, es necesario mejorar más considerando que el país se enfrenta a un mundo crecientemente globalizado, en el que resulta primordial mejorar la calidad educativa, flexibilizar el mercado laboral y mejorar la capacidad exportadora, entre otros.

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Este artículo se publicó el 4  de febrero  de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Hacer creíble su realidad

La opinión del Comunicador Social….

ERNESTO  A.  HOLDER
ernestoholder@gmail.com

Parece imposible que a estas alturas del desarrollo humano estemos como estamos.   Si revisamos los tiempos de la historia y para entenderlos, el contexto en que se llevan a cabo los eventos es importante.   Los diversos elementos que se utilizan para el análisis histórico sirven como retratos para el ordenamiento narrativo de los hechos para su presentación descriptiva, conjuntamente con los eventos que se entrelazan el uno con el otro como un rompecabezas, son esenciales para el entendimiento general de un hecho.

Cada tiempo documentado con seriedad, repartidos en capítulos vividos, son afectados por elementos externos al evento que apoyan, distraen o afectan el resultado en la búsqueda de una verdad histórica, muchas veces incompleta o discutible.

Esta columna y otros aportes comunicacionales de muchos actores y observadores sociales, a falta de la disciplina de llevar un diario concienzudo de reflexiones cotidianas, permite dejar un retrato estructurado sobre la época, en el marco de los temas de las cuales opinamos todos: política, comunicación, cambio social, educación, cultura, desarrollo, etc.

Voces más científicas y disciplinadas, realizan un concienzudo trabajo investigativo sobre la realidad actual por medio de monografías, ponencias y ensayos. En la poesía, el cuento, la novela, el teatro, etc, también se levantan voces que dejan sus observaciones sobre la lucha por la supervivencia, el amor y los fantasmas y demonios de la naturaleza humana.

Estos relatos son importantes para que algún día sirva de referencia, conjuntamente con otros aportes y opiniones de colegas, escritores retratistas.   Permitirán entender nuestro mundo en estas primeras décadas del nuevo milenio.    Son importantes desde el punto de vista individual y personal, pero también como un aporte al retrato colectivo en esta sociedad en donde nos ha tocado vivir.

Con ese trasfondo y el tan cacareado esfuerzo por convertirnos en país de primer mundo, con nuestros grados de inversión, niveles de competitividad, centros bancarios y demás ‘bondades’ y mediciones que utilizan los tecnócratas, economistas y demás, lo que sucede en el país durante las últimas cuatro semanas, propone una sola pregunta:   ¿De qué país estamos hablando?

La seriedad con que muchos personeros locales ofrecen sus análisis sobre la salud económica del país, las bondades que ofrecemos para la inversión extranjera y el desarrollo de oportunidades de negocios entre otros, choca con la realidad que el país ha enfrentado en tan solo 30 días; las consecuencias de los cuestionables procesos de cómo se hacen las cosas en realidad.

García Márquez señaló que: ‘En América Latina y el Caribe, los artistas han tenido que inventar muy poco, y tal vez su problema ha sido el contrario: hacer creíble su realidad’.  El deterioro ha sido constante y notable en los últimos años, pero en estos últimos 30 días, desde el inicio de las intensas lluvias a principios de diciembre, el ímpetu de las tormentas, parecen haber provocado más de lo imaginable.

En solo un mes hemos experimentado traumas significativos que dejan dudas sobre nuestro futuro y desarrollo. (Para mi desarrollo va más allá de los rascacielos, centros comerciales y hoteles turísticos). La realidad de los eventos de corrupción y delincuencia en el ministerio público habla negativamente de nuestro sistema legal y de justicia.

En estos mismos treinta días, la realidad sobre las carreteras de acceso al puente Centenario deja serias dudas sobre la industria de la construcción en Panamá.   El colapso del sistema de producción y distribución de agua potable es evidente y cuestionable. Los resultados del año lectivo que acaba de terminar y el nivel cultural y educativo de las personas que nos representan a nivel internacional en las sedes consulares y diplomáticas del país, es vergonzoso. Esa es la realidad, brutal y difícil.

Y difícil tarea les queda ahora a los que nos venden como país de primer mundo hacerlo creíble sin producir los cambios necesarios.

El trabajo de documentar la realidad queda como prueba o retrato de este momento de nuestra historia social.   Y hacerla creíble es un reto.

Estas representaciones serán objeto de reflexión por los futuros investigadores e historiadores sobre nuestro comportamiento como sociedad. Analizarán la razón de nuestras prioridades personales y colectivas en medio de tanta necesidad y amenazas que aún no atendemos en los reglones de salud, educación y cultura. Evaluarán el rol de nuestros líderes frente a hechos como los descritos, sus actos por corregirlos, o en el peor de los casos su complicidad.

Cuando en el hilo del tiempo las páginas de estos primeros años del milenio queden inmediatamente después de las de las luchas por recuperar el territorio de la Zona del Canal, muchos querrán saber qué se hizo esa valentía, ese arrojo y esa perseverancia por unir el territorio nacional y por qué no se empleó para ayudarnos a salir del subdesarrollo.

 

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<> Este artículo se publicó el 10 de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en: http:

La importancia de las compras públicas en el desarrollo nacional

La opinión del Abogado, Mediador,  Consultor…

Jorge Aguirre Leason 

jaguirrel2000@yahoo.com
Nuestro país y en especial todos sus gobernantes necesitan comprender que una de las estrategias para el siglo XXI es elevar la posición competitiva del estado ante el resto de las naciones y mejorar la calidad de los servicios del gobierno c omo instrumento promotor del desarrollo nacional.

Las normativas jurídicas vigentes referentes a contrataciones públicas promueven la transparencia y él apoyo de procesos más eficientes que permiten la utilización de las facilidades de la tecnología y la gestión eficaz de compras publicas a través de Internet.

La coordinación con la Contraloría General de la República permite implementar la modernización de los procesos del Estado que tienen que ver con las finanzas gubernamentales, fortaleciendo los procesos de fiscalización y auditoria, con control y ejecución de las políticas de reducción de gastos.

Es de vital importancia continuar avanzando para que el proceso de compras públicas sea eficaz, eficiente, transparente y tecnológicamente accesible para todos los usuarios, promover que los funcionarios de la administración gubernamental, involucrados en los procesos de compras, realicen los procedimientos de compras y desarrollen licitaciones con apego a la Ley 22 de 2006 de contrataciones públicas y su correcta aplicación en la adquisición de bienes y servicios en beneficio del Estado.

La finalidad de garantizar que las entidades obtengan bienes, servicios y obras de la calidad requerida, en forma oportuna y a precios o costos adecuados establece las consecuencias significativas para el desarrollo nacional, fortalece al sector privado, articula la creación de nuevos puestos de trabajo y puede asimismo constituir un importante instrumento de mejor distribución de riquezas.

Las contrataciones públicas transparentes y eficientes tienen impacto en las condiciones de gobierno de los Estados y en la percepción que los ciudadanos tienen sobre su régimen de gobierno. La contratación pública no agota su finalidad en facilitar las transacciones.

Un proceso de contratación correcto contribuye a una sana competencia y concurrencia en el mercado, estimula la iniciativa privada y fomenta el desarrollo económico con equidad empresarial. A contrario sensu, una adjudicación amañada o una realización insatisfactoria, sin el cumplimiento de los requisitos establecidos en cada operación, atentan contra la competitividad y contra la igualdad de oportunidades, en la medida en que unos cuantos privilegiados se favorecen en perjuicio de innumerables oferentes de buena fe.

La contratación pública es un vehículo para generar confianza, transparencia y seguridad jurídica, ahorro en el gasto interno del estado, reducción de costos de transacción y creación de capital social; o, por el contrario, puede propiciar corrupción e ineficiencia, es decir, pérdida de legitimidad de las instituciones y, por tanto, desprestigio del Estado.

 

 

<>Artículo publicado el 31  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.