El voto que definirá la Presidencia

La opinión de…..

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Dairo Herrera

Las elecciones presidenciales de Colombia para el período 2010–2014 llaman la atención mundial, porque muestran un país con madurez política, respetuoso de las diferencias ideológicas y con un voto de opinión creciente, a pesar de la polarización del conflicto interno entre el Estado y los grupos irregulares (guerrilla, paramilitares, narcotraficantes y la delincuencia común, entre otros).

Entre múltiples factores, los electores deben tener en cuenta que el Departamento Administrativo Nacional de Estadística publicó, el 22 de este mes, que la población colombiana por debajo del nivel de la pobreza ascendió a 66.3%.

Estos indicadores de pobreza se presentan más preocupantes, si se tiene en cuenta que se han acelerado en estos últimos seis años con relación a la medición anterior. En 1980 registró 50%, y en 1997, 55% con un crecimiento medio anual de 0.6%. Entre 1997 y 2003 el crecimiento anual medio ha sido de 3.2% (cinco veces mayor).

Es sabido que cuando se incrementan las asimetrías socio-económicas el conflicto social aumenta, el estado de derecho se vulnera, la ilegalidad reina, y se polarizan las acciones bélicas; la esperanza de los colombianos, con su voto, es fortalecer un Estado constructor de bases para edificar un país con mayor justicia social, defensor de los derechos humanos y del respeto por la vida.

El censo electoral indica que 29 millones 530 mil 415 personas están habilitadas para votar, el registrador Carlos Ariel Sánchez calcula que unos 16 millones de ciudadanos podrán participar, y estoy seguro de que por primera vez se superará la histórica abstención del 60%, por la presencia del voto de los jóvenes.

Nueve candidatos hacen campaña a la presidencia y, según las encuestas, a pocos días de la elección dos candidatos tienen la opción de ir a la segunda vuelta, son ellos los doctores Juan Manuel Santos y Antanas Mockus, ex alcalde de Bogotá.

El primero representa al partido de gobierno y es la continuidad de la “seguridad democrática”, ahora con la consigna de “prosperidad democrática” representa para muchos la polarización del conflicto interno y con sus vecinos; el segundo, Mockus, candidato del Partido Verde, expresa la voluntad de gobernar “con ética y legalidad democrática”, de preservar el estado de derecho y respetar el derecho internacional. Aunque no forman parte de los partidos tradicionales, liberal, conservador o de izquierda se diferencian en que Mockus ha sido elegido democráticamente por dos periodos a la Alcaldía de Bogotá, y ha ejecutado sus dos alcaldías con probidad, utilizando como única arma la pedagogía ciudadana, demostrando con su ejemplo poder regular el divorcio entre ley, moral y cultura.

Por lo anterior, por primera vez en la historia, el voto de opinión de los colombianos determinará el futuro y será un termómetro certero para consolidar su democracia.

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Este artículo se publicó el  29 de mayo de 2010 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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