Asuntos del ámbito humano, de Pedro Rivera

La opinión de la Psicóloga y Catedrática Titular….

 

YOLANDA  CRESPO  DÍAZ
zedirto@cwpanama.net

No es tan difícil saber cuales son las verdaderas intenciones de Pedro Rivera al abordar desde una perspectiva biopsicocultural una variedad de temas sociales, políticos, culturales e, incluso, literarios en su nuevo libro ‘Asuntos del ámbito humano’.    No hay duda de que lo que pretende el poeta es examinar en forma integral, con el aporte de cada ciencia, tanto social como físico-biológica, el comportamiento humano.

En su nuevo libro de ensayos, el poeta, cineasta y escritor comprometido, ganador en más de cinco ocasiones el Premio Literario Miró trata asuntos concernientes a las estructuras socioeconómicas de Panamá, a la democracia, a la conducta cotidiana y al trabajo creativo de dos escritores en particular, uno panameño, Dimas Lidio Pitty, otro colombiano: Gabriel García Márquez. Lo singular es que aborda cada tema con elegancia, sabiduría, claridad y belleza. Otros ensayos, en esa misma línea, se refieren a la cultura de la pobreza —producto de esa misma herencia colonial— que mantiene a los panameños empantanados en un callejón sin salida, incrementando las diferencias sociales en forma exponencial, como si la una, la riqueza, no pudiese vivir sin la otra, la pobreza.

Uno de los ensayos más destacados del libro tiene que ver con la Caja del Seguro Social. El autor, después de examinar el origen del sistema, propone el uso de ese recurso como punta de lanza de una estrategia de desarrollo nacional. Según su punto de vista la Caja de Seguro Social está ‘privatizada’ por los distintos grupos que usufructúan de sus recursos. Habría, en consecuencia, que ‘desprivatizarla’, Pasar de la propiedad virtual a la propiedad real. Despojarla de su condición de ‘coto de caza’ que tiene actualmente y devolverla a sus verdaderos dueños —a los cotizantes— para que le den mediante inversiones inteligentes ‘el mayor uso colectivo posible’.

El poeta examina el embrutecimiento sistemático de las muchedumbres a través de algunos medios de comunicación social, principalmente la televisión, a los que califica como ‘caballos de Troya’. La metáfora alude al hecho de que estos aparatos, instalados en cada hogar, construyen la conciencia de los individuos a través de noticiarios, programas de acción y telenovelas de pésima calidad intelectual y moral.

Tal vez el ensayo más significativo del libro es el que tiene que ver con su percepción personal sobre Panamá, específicamente sobre la existencia de cuatro países en uno, a los que identifica como ‘transitista’, ‘agrario’, ‘marginal’ y ‘excluido’. Se trata de cuatro bifurcaciones socioculturales, perceptibles a simple vista, heredadas del sistema colonial.

Según esta percepción, el país ‘transitista’, el más privilegiado, está vinculado a la macroeconomía del primer mundo. Se trata de capas sociales acomodadas, rodeadas de lujo, cuyas residencias están enclavadas en barrios exclusivos necesariamente excluyentes, egoístas y arrogantes. Controlan un sistema multimodal de industrias y servicios, bancos y compañías multinacionales, amén de un mercado interno de alta capacidad de consumo.

El agrario, un país de segundo escalón, todavía no alcanza los niveles requeridos para ostentar rango hegemónico en las áreas de producción. El país marginal, con toda su novedad de códigos lúmpenes, promovidos por las políticas de consumo, incrementa los bolsones de violencia en las áreas metropolitanas, urbanas y rurales, convirtiéndose en un peligro para la convivencia humana. Y por último tenemos los indígenas que representan un 90% de la pobreza extrema en nuestro país.

Según explica Rivera, una de las razones por las cuales estas desigualdades perduran y tienden a eternizarse es la ‘resistencia al cambio’. Según su punto de vista, la gente se acostumbra a vivir de la manera como vive, acepta la vida tal como la conoce, encuentra natural la miseria que la rodea y objeta, en consecuencia, cualquier intento por transformarla.

Siempre, a lo largo del libro, Pedro Rivera hará referencia a la compleja conducta humana: instintiva, emocional y racional al mismo tiempo. Estos referentes deben ser tomados en cuenta cada vez que se examinen temas vinculados con la pobreza, la violencia y la inseguridad.

La explicación —agrega— se encuentra en los códigos. Lo que significa que la pobreza sea mucho más que carencias, falta de oportunidades y equidad. Según su punto de vista la pobreza es un sistema de vida codificado por la costumbre, la exclusión y la marginalidad. Una sociedad codificada por un sistema de desigualdades es muy difícil de cambiar. En el fondo todo el mundo acepta las desigualdades como algo lógico, natural.

La definición de Pedro Rivera es muy clara: El ser humano es un ser físico-biológico dotado de psique, que vive en sociedad y que es capaz de crear cultura. No resulta nada desatinado que con una definición tan clara e irrebatible de lo que es un ser humano, como esta, el abordaje de cualquier tema no tenga carácter biopsicosociocultural. Por eso el autor de ‘Asunto del ámbito humano’ sostiene que las conductas humanas son hijas de las circunstancias, resultado de la acumulación histórica y deben ser abordadas con los aportes de todas las ciencias si quieren ser objetivas.

 

 

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<> Este artículo se publicó el 4  de enero de 2011    en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a lA  autorA,  todo el crédito que les corresponde.

Poetas en Monagrillo

La opinión del Abogado….

 
LUIS QUINTERO POVEDA
attorneyspanama@hotmail.com

La Anapode, Asociación de Poetas de la Décima, capítulo de Herrera, tuvo a bien invitar a sus directivos y amigos a reunirnos en Monagrillo, en casa del profesor Enrique González y su esposa la doctora médica Marta Estela, visperando su cumpleaños.

El reunirnos con motivos multiplicados celebrando poemas, anécdotas y también atendiendo las visitas de Yusniel Piloto, artista cubano, y de Ernesto De Silva, trovador venezolano, llamado el ciclón de Margarita. Ambos visitantes son reconocidos continentalmente como dos de los máximos exponentes de la improvisación de poesías en la métrica folclórica llamada décimas. Los acompañaba, como anfitrión panameño, el joven maestro mejoranero José Augusto Broce.

Con el fino toque de un dirigente natural, Liborio Peña, en su calidad de presidente de Anapode, dio sus palabras de bienvenida a todos. Seguidamente el poeta de los llanos de La Arena de Chitré, Edy Omar Ruiz Quintero, comenzó a soltar versos tan hermosos como un collar de antiguas perlas, encendiendo la velada cuando apenas anochecía, en tanto desde las bocas del río Parita, un fresco céfiro del Norte, ya nos anunciaba la llegada de las Navidades.

Seguidamente, Edwin Samuel Corro Calderón, declamó varios temas al trasluz de refrescos, vinos, cervezas, tamales, ceviches y ensaladas de sonrosados camarones de mar, coronados de suaves rueditas de cebollitas blancas.

Así bardos, poetas, vates, músicos, artistas, damas elegantes, doctores, abogados, ingenieros… todos gozamos de lo lindo en Monagrillo.

Tomando apuntes mentales, yo escuchaba acerca de los talleres de Cuba, de las escuelas literarias de Venezuela, se disertó del Centro Iberoamericano de la Décima, de los programas Palmas y Cañas en Cubavisión, todos los domingos.

Ambos visitantes, aunque jóvenes, trajeron tremendas experiencias en formación de nuevos compositores, cantadores, tañedores de instrumentos y amantes de la poesía cantada y del Festival del Cucanlambé. Piloto dijo, ‘en Cuba no se desperdicia nada. Qué lástima que yo no pude traerles en mis hombros el malecón’.

Yo me inspiré y hablé aclarando que no soy músico, poeta ni folclorista y, rogando a Dios no meter la pata, hice una breve relación histórica de la lírica árabe castellana, del zejel, de la mohaxaja, de las guitarritas vihuelas, cedrelas, del rumbo, del cuatro, del cavaquiño brasileiro, de los estudios de Menéndez Pelayo y Pidal, de los toques de Diego de Nicuesa en el Darién, y de Ortíz el músico en Méjico en tiempos de Hernán Cortéz, hablamos de Narciso Garay Díaz y su aporte Cantares y Tradiciones de Panamá, de polleras, socabones y cultura de nuestros pueblos del interior.

Así las cosas, entre-más-de-noche, más claros seguían surgiendo los versos por voces de este grupo de poetas, entre los tejados circundantes del pueblo aquel atardecer.

 

 

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<> Este artículo se publicó el31 de diciembre de 2010   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Cartas de infancia de L. C. Jiménez Varela

La opinión del Poeta, Periodista, Historiador y Crítico de letras…

ÁLVARO  MENÉNDEZ  FRANCO –
amenendezfranco@yahoo.com

Próximo a concluir el décimo año del Siglo XXI el reconocido y productivo poeta panameño, de proyección mundial,  Luis Carlos Jiménez Varela nos deslumbra con un formidable poemario que él, justamente, titula ‘Cartas de Infancia’.   Con amable dedicatoria, que agradezco, de todo corazón, me llega este logro del poeta y prosista panameño, que ha llevado su lira a otros países combinando su creatividad con su valiosa militancia social, que se orienta a favor de las mayorías populares aquí y en todas partes.

El libro, que hace ascender a quince los valiosos aportes de Jiménez Varela, a la cada vez más creciente bibliografía panameña, consiste en cuarenta y seis cartas, misivas del alma del poeta hacia su madre, a quien evoca con toda sinceridad con el tono elegíaco de quien sabe deberle la vida, en unión del padre —prematuro viajero desde un triste nosocomio.

Cada carta que el poeta dirige a su venerada progenitora es un acercamiento al tránsito ‘desde un corto sueño’ hasta la eternidad que el hijo le garantiza con su estro de poesía.   Todas las madres del mundo se merecen la eternidad en el recuerdo agradecido de sus hijos, pero es innegable, la madre de un poeta tiene una doble eternidad: la del hijo o hija agradecidos y al del poeta que escribe sobre las páginas del tiempo las virtudes de quien lo anida ‘en su útero de terciopelo’.

Jiménez Varela une a su fidelidad ideológica, su persistencia en el buen verso, que se entrevera con una vida de trabajo a favor de los descalzos, descamisados y oprimidos de la tierra.

Tan fuerte es el lazo de amor entre madre e hijo, que la muerte puede llevarse el físico carnal, pero nada puede contra el acto de renacimiento y permanencia de la poesía.

Cada misiva del creador poético es un aporte a la elucidación de las preguntas de Rubén Darío ‘¿de dónde venimos y hacia dónde vamos?’. Venimos del vientre de la madre y vivimos sobre la madre tierra y hacía la nada terrenal nos dirigimos, pues somos polvo y en polvo nos convertiremos.   Pero, al decir del gran Quevedo Villegas, ‘Polvo seremos, más polvo enamorado!’.

La bibliografía poética de Panamá se enriquece con ‘Cartas de Infancia’, poemario de elevado estilo, dictado por la unión de la mente y el corazón, para disfrute de los gustadores de las buenas obras.

En el nombre de César Vallejo y Mao saludo al colega de lid y de letras.

 

<> Este artículo se publicó el 7 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Más del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/menendez-franco-alvaro/

Jiménez: poeta del pueblo

La opinión del Abogado y Periodista….

BELISARIO HERRERA A.

No puedo precisar cuándo conocí al poeta Luis Carlos Jiménez Varela, pero hará de ello más de treinta años, puesto que por circunstancias que se agolpan a mi memoria,  debió ser cuando residía entonces en el distrito de San Miguelito y me desempeñaba como Secretario Penal del Tribunal Administrativo de esa jurisdicción, luego de que con el asentimiento del general Torrijos fue creado, mediante el Decreto de Gabinete 258 de 30 de Julio de 1970.

Me mantenía entonces muy activo en todo lo que se relacionara con esa comunidad y debo considerarme como Padre Fundador, contrario a lo que me niegan mis detractores que por egoísmo me omiten en cada aniversario.

Digo entonces que por esa época me comencé a desplazar hacia el área citadina y cuando formé parte del grupo de escritores y poetas César Vallejo, al que había pertenecido el poeta Jiménez, tiempo después consideró formar tolda aparte, constituyendo el Círculo León A. Soto, sin dejar de considerarse un vallejista auténtico hasta el día de hoy, en que su labor de creador se mantiene muy activa.

Prueba de la anterior afirmación es que tengo a la vista un libro suyo de poesía titulado “Cartas de infancia”, que he localizado en su banco de ventas de libros que tiene dentro de los predios de la Universidad de Panamá, hace muchos años. Es un compendio de versos dedicados a su progenitora que si bien es cierto es una reedición de su libro anterior, éste ha sido remozado como para demostrar que nada en él se mantiene estático, conforme lo demanda la dialéctica, con ese ferviente amor a todo lo concerniente al ser humano, propio suyo por estar en las entrañas del pueblo.

Pero, pasemos la vista sobre algunos de sus versos:

“Navegué sobre tu vientre

como una pelota de luz

y de tu sangre absorbí

la delicada sombra

de tus caricias”

“Arribé al mundo amoroso

con una lágrima de júbilo

y en tu mirada azul

de mariposa en vuelo

penetré en la totalidad del universo”.

Es admirable cómo el poeta Jiménez se enternece sobre el dolor humano hasta la infancia, su propia infancia, por encima de los problemas de su vida cotidiana, cargada de tantas adversidades, y de su combate imperecedero que libra en lo profundo de su alma, frente a toda injusticia social y ante un imperio que se resiste a perecer, para seguir imponiéndose todavía sobre gran parte de nuestro planeta y, como dice Fidel, se morirá de muerte natural.

“Las muñecas y sus rostros

primigenio regalo de los niños

viejos recuerdos

del instinto de los vientos

ajedrez y jeroglífico

de las ancianas mañanas repetidas”,

nos dice el poeta, a quien felicito por este su renovado hijo de su intelecto.

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Artículo publicado el 21  de agosto de 2010 en el Diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Corazón Abierto

La opinión de…..

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Lucy de Jaén

Dedicado a Virginia Fábrega.

No conozco a Virginia personalmente, pero su pluma es amiga mía. Siento que mi corazón quiere nutrirse cuando leo sus poesías.

Para escribir como ella se necesita haber querido mucho, tener un corazón abierto, lleno de amor, no esperarlo, porque ya lo vivió.

Envejecer es inevitable, es muy natural, pero hay organismos que no envejecen nunca. Las emociones, tuyo como personalidad, el cociente intelectual y otras características mentales son elementos que nos sostienen.

La vida personal, ya sea sola o acompañada se acostumbra a todo lo bueno que hay en la vida y rechaza lo contrario, a menos que surjan impedimentos en la salud o que el amor, que no fue cristalino, se desvanezca, y cambie su camino hacia otro ser.

Yo puedo hablar sobre lo máximo en el amor porque lo viví en mi casa y con mi amado Chito (q.e.p.d.), por casi cincuenta años.

Los que lean este mensaje se preguntarán qué edad tengo yo, y suavemente les contesto que el verdadero amor, afortunadamente se instala en el corazón para siempre, pues es eso lo que combate las enfermedades, y te hace tan feliz que muchísimas veces por ese sostén, tu vida se alarga dulcemente, la mente sostiene tu corazón y lo demás es obra del Señor.

Que estoy romántica, siempre lo fui, a mi edad, es eso lo que mantiene mi amor de siempre. Mis padres vivieron casaditos por un poco más de 50 años, pero a pesar de sus defectos era él más cariñoso y creo que heredé de él ese Corazón Abierto.

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Este artículo se publicó el  7  de mayo de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

Mujeres

Felicidades Mujeres, en el día Internacional de la Mujer… les dice  a las mujeres en su día, la Arquitecta y Poetisa….

Gymara De Obaldía Brid

Mujer…
Más que una palabra, es el resurgir de la belleza,
Es la esencia de la vida,
Es por donde empieza…
Es el color aún no conocido,
Es el color solo visto por nosotras mismas!

Es la inspiración por años de los amores más profundos!
Ser mujer es más que llevar la ilusión posada en el vientre,
Es traspasar el horizonte con un beso,
Es entregar el corazón sin límites a un hombre,
Ser mujer es mucho más que eso…

Es saber amar a las mujeres,
Que se encuentran ligadas a nuestras vidas,
Abuela, madre, hermana, amiga, tía, prima o nuera,
No importa cual sea,
Hacerlo con la ternura y la cadencia de una mañana fresca…

Es necesitar todo el tiempo de ellas,
Decirlo sin miedo, sin ruborizarnos,
Expresar día a día,
Nuestros sentimientos…

En cualquier parte del mundo,
Ser mujer es belleza sin forma,
Hay mujeres que nacieron,
Con solo el olfato del viento!
Y hay otras que tuvieron la dicha de nacer,
Acariciadas por ese mismo viento…

Cual sea el caso, no importa…
Ser Mujer es la misma cosa,
Demos gracias a Dios porque nos eligió,
Para formar parte del privilegio,
De ser Mujeres Hermosas…

Autora: Gymara De Obaldía Brid

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Publicada el 8 de marzo de 2010 en Facebook por la autora a quien damos todo el crédito y el mérito que le corresponde.

Cuarenta años y sus reconocimientos

La opinión de…..

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Fernán Molinos Delaswsky

Nada tiene de extraño que en una hora como la actual la concesión del Premio Honorífico de Poesía José Lezama Lima al escritor y poeta panameño Manuel Orestes Nieto no haya tenido más eco que algún registro en medios locales.

El premio, conferido por Casa de Las Américas, que ya había otorgado a Nieto el galardón correspondiente a 1975, reconoce en el autor nacional a una de las voces mayores de la poesía hispanoamericana.   Tributo similar comparten apenas Juan Gelman (Argentina), Carlos Germán Belli (Perú) y Juan Manuel Roca (Colombia), entre otros pocos.    Nieto también figura en la lista breve de quienes, por sus méritos culturales, han recibido la distinción nacional chilena Medalla Gabriela Mistral.

Duro e ingrato el oficio de los poetas. Bajo los signos que rigen los tiempos presentes, la poesía aparece relegada a condición de trasto arqueológico y los poetas a la de especie que alguna vez conoció tiempos menos ingratos. Mientras la novela como empresa editorial sacrificó talento y creatividad imaginativa para dar paso a los Brown y Coelho de todo pelaje, que igual se consumen en librerías que en supermercados, la poesía se quedó sin editores.

El Honorífico de Poesía José Lezama Lima, premia trayectorias, no a un libro en especial. En el caso de Manuel Orestes Nieto abarca un desempeño que comprende cuatro décadas largas en la artesanía de la palabra, recogidas en el libro El cristal entre la luz. La recopilación contiene, entre otros títulos, los cuatro de Nieto premiados con el Ricardo Miró de Poesía (1972, 1983, 1996 y 2002).

Cuarenta años de trompearse con las palabras para hacerles decir lo que el poeta quiere, no lo que ellas simplemente significan. Pelarlas como a una cebolla; atenazarlas entre los dientes como al cuesco de un durazno; sentir como la nuez del corazón se resiste al diente de la rabia, del dolor, de la alegría.   Sí, fajarse con ellas: torcerle el cuello al cisne como recuerda García Márquez para que las malditas palabras, las maravillosas palabras, calcen al fin en la horma exacta de lo que el poeta siente y necesita convertir en eso: palabras.

Eso ha hecho en este tiempo Orestes Nieto. Hizo suyo el consejo de Rogelio Sinán: “lee a los clásicos y no te permitas concesiones”. Por eso, dice Nieto, “para hacer poesía hay que escribir con un lenguaje propio que permita proponer textos con estética, belleza y recursos literarios”. Porque, al fin, “todo está dicho; la clave de la poesía está en recrearla eternamente”, dijo Cavafis.

Lo suyo en Nieto ha sido un trabajar constante de su voz poética de manera que, entre la luz que ella marque en el texto, brille el cristal de lo que el poeta busca decir:

Créeme: el mar de los sargazos existe

donde el ala de la mariposa y el girasol

al surcar el aire, fundan el rito del silencio de la esponja;

donde la rosa de los vientos tiene su epicentro de espuma y nube.

Hay una constante en la obra de Nieto que atraviesa la mayoría de los 12 libros escritos por él en estos 40 años: Panamá.   Escasas son las líneas que no tengan por aliento este país nuestro de mieles y de hieles; esta nación de glorias y dolores.

A riesgo del mal gusto de acometer metáforas al reseñar la obra de un poeta, siempre he sentido que la poesía de Orestes huele a patria en sus amaneceres y duele cuando el dolor le duele a la nación.   Ese sentir se hace epifanía cuando la patria canta, y es lamento huérfano cuando sus horas malas descuajaringan –así decía Vallejo– el alma.

Ocurre

que nada será imposible en lo posible

y que tú –como siempre–

vendrás por nosotros a contarnos

la dura edad de tus caminos

y el trayecto de tu vuelo de pájaro libre

en la transparente claridad del aire” .

Qué bueno que nuestros creadores literarios obtengan reconocimiento internacional.  Qué bien que logren lauros y aplausos, como lo hacen nuestros atletas en escenarios mundiales. Lástima que sus triunfos tengan eco tan mudo. Y reconocimiento tan mezquino.

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Publicado el 4 de marzo de 2010 en el Diario La Prensa a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.