Que todos los días sean Navidad

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La opinión de…..

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Dairo Herrera Cortina

Como sortilegios luminosos, el 1 de diciembre del año en curso, el crepúsculo del amanecer irrumpió en nuestras vidas con los ardientes fulgores del sol y deleitaron nuestro despertar, anunciando desde el este la llegada de la temporada de verano.

Este fenómeno estacional coincide en nuestro país con la temporada de Navidad a diferencia de los países de Europa, Norteamérica y muchos otros de Iberoamérica. Esta bendita mezcla, eventualmente, influye en nuestra conducta positivamente, transformando en consecuencia nuestro comportamiento ciudadano, convirtiendo nuestro bello istmo en un lugar ideal para vivir en sociedad.

Definitivamente, es maravilloso por este tiempo ver cómo nos remitimos a nuestras costumbres ancestrales con orgullo y compartimos con alegría nuestros valores culturales, no solo en familia sino en nuestras comunidades, mostrando toda nuestra capacidad de vivir en paz.

La Navidad es entonces un estado ideal de nuestro rol de ciudadanos sanos, responsables y adultos. Es una época de celebraciones religiosas, pero también es la natividad de una sociedad que se toma este tiempo para reconstruir su tejido social en la unión familiar y comunitaria año tras año. Es una sociedad que se toma la tarea de salir de la sombra a la luz para mostrar su hidalguía.

Es un periodo importante para todas las sociedades en el mundo, pero en Panamá es muy especial por el verano que nos llena de una energía donada por el sol y nos prepara para afrontar un nuevo año, con más fortalezas que el resto de los pueblos del mundo, aprovechando los saldos positivos de nuestras estadísticas de convivencia pacífica.

¡Qué bueno que todos los días sean Navidad! Porque afloran durante la temporada decembrina lo que no hacemos en 11 meses del año; porque se demuestra nuestra capacidad de romper temporalmente el divorcio entre ley, cultura y moral. Le mostramos al mundo de qué estamos hechos y prevalece la importancia de valorar que la vida es sagrada, que lo público es de todos y debe conocerse, que la corrupción es un cáncer que empobrece nuestra sociedad y que creemos en nuestras autoridades elegidas por el soberano pueblo panameño, esa razón nos compromete a construir confianza, esperando religiosamente a que actúen con probidad.

También, para esta época, los metomentodos inician sus cábalas, en radio, televisión, prensa, internet, y envían innumerables mensajes, vislumbrando lo que será el nuevo año 2010 para nuestra joven Nación. Es perentorio, por lo tanto, invitar a los medios a reforzar conductas que permitan educar a nuestra población, para ayudarnos a crecer como personas, a construir un individuo critico y creativo que aporte a la sociedad del conocimiento, y que le permita entender lo que significa la palabra Patria para construir confianza en todos los miembros de la sociedad. Debemos mejorar la calidad de los programas nacionales y enlatados alienantes saturados de trivialidades, y revisar los horarios de emisión para lograr redescubrir nuestra grandeza.

Finalmente un mensaje fraterno en esta Navidad: unámonos para contribuir a posicionarnos en un lugar privilegiado dentro de los países de nuestra América Latina; la Navidad es un tiempo para reflexionar y replantear el norte de la Patria, pero también es una oportunidad para la reconciliación y el perdón. ¡Dios nos bendiga! Felices fiestas.

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Publicado en 26  de diciembre de 2009 en el diario La Prensa a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

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