Nace la tercera República

Nace la tercera República


Ricardo Eskildsen M.

La victoria de la oposición el 3 de mayo confirmó, una vez más, un electorado maduro y con conocimiento pleno del sistema. La posibilidad de la reelección del partido del gobierno era real y así fue para muchos partidarios del PRD hasta el 3 de mayo de 2009.

Conocida era la aceptación de más del 45% de los encuestados por la gestión del gobierno, dirigido por don M. Torrijos en 2008, sumado todo ello al crecimiento económico con excedente de ingresos generados, tanto por el grado de colección de impuestos como por peajes del Canal; el partido de turno solo podía ser superado por la real unidad de todas las fuerzas de oposición. Y solo la alianza opositora garantizaba terminar con las ataduras prehistóricas, basadas en el falso nacionalismo, populismo y dogmas sectarios.

Las promesas de campaña de transparencia en la administración pública y de enfrentar con valentía los retos que se avecinan se lograrán, además, con el apoyo desprendido de la sociedad civil y con el apoyo de profesionales idóneos que se desprendan de sus cómodas posiciones (en el sector privado) y aporten su experiencia y tiempo para servir al nuevo gobierno.

Estas dos corrientes serán los pilares en que se deberá cementar el crecimiento.

Con el apoyo del 60% del voto, el presidente electo, Ricardo Martinelli, y la alianza que lidera hoy cuenta con un incuestionable mandato para ejecutar su programa. Pero no debe olvidar que la victoria estaba basada en el flujo de información que encontró su razón en la “libertad de expresión”. Recordaremos el respaldo a esa voluntad popular de los magistrados del Tribunal Electoral, quienes con el apoyo de los delegados electorales acogieron la decisión soberana y, en acto expedito, certificaron una vez más la victoria de la fuerza opositora.

Hoy asume el nuevo gobierno, y la mayoría de los designados en el equipo gubernamental tiene clara experiencia y éxitos en el sector privado. Ellos se han desprendido de sus intereses personales y han dicho sí para servir al país. Igual, se han designado como miembros del Órgano Ejecutivo a personalidades, como premio a su lealtad de varios años de caminar junto al Presidente electo. Estos, más que aquellos, deberán esforzarse y demostrar su capacidad, según las promesas de campaña. Pero, cualquiera que sea la cara del equipo, el éxito dependerá del apoyo que le imparta, día a día, el ciudadano común, receptor final de la gestión pública.

No hay que olvidar que el éxito alcanzado el 3 de mayo es el producto de la unión de independientes, que suman una masa de más del 45% de los electores. Solo el 55% de los electores, de alguna manera u otra, participa o está inscrito en partidos políticos. La matemática es clara, y solo se logra el resultado señalado con dicha unidad … Y así las cosas, la propuesta de inversión pública quinquenal, esbozada por el designado ministro de Economía y Finanzas, don Alberto Vallarino, encontrará el respaldo necesario una vez articule claramente el detalle de los 12 billones de dólares de inversión en cómo beneficiará la planificación urbana y la infraestructura.

El prometido metro, bajo la dirección de don Roberto Roy, exitoso ingeniero, que se desprende de su práctica para apoyar el engrandecimiento de esta Nación, es otro de los grandes aciertos de la nueva administración. Al unísono deberá el ministro designado para dirigir el MEF articular la estrategia para lograr los ingresos y sostener las inversiones iniciales.

El fortalecimiento de la infraestructura pública y la inversión sostenible con la contrapartida de la mitigación al desempleo –tarea no muy sencilla para el futuro gobierno en esta época de recesión–, igualmente deberá motivar el sector privado, que debe seguir invirtiendo en este país. La colaboración será real, en la medida que se aprueben políticas de incentivos fiscales, especialmente en aquellas áreas en donde la inversión pública no ha de llegar.

Lo real y positivo es que ya el Órgano Ejecutivo cuenta con un equipo con amplia experiencia y capacidad para trabajar en conjunto con el Órgano Legislativo y así fijar la prioridad de los cambios legislativos. Y es solo así como se trazarán nuevos linderos del progreso. Y otra vez, gracias a la visión del electorado, la Alianza por el Cambio se adjudicó 42 legisladores, cuando el PRD logró 25 legisladores.

Dentro de este contexto político, las dos grandes fuerzas partidistas, tanto el Partido Panameñista como el PRD, hoy declaran estar inmersas en luchas internas. Todo esto confirma que, su otrora mística de ideales y doctrinas, hoy está en plena renovación. Y es claro el desgaste político, producto del desempeño de gobiernos anteriores. Es por esto último que el electorado apostó por un movimiento independiente para administrar la cosa pública.

A partir del 2 de julio de 2009, aunque la orientación nazca del Palacio de las Garzas, las viejas prácticas de los partidos tradicionales se habrán desvanecido y el legado político quedará para los estudiosos de la historia. “Alcanzamos por fin la vitoria…”. Corresponde, pues, a esta nueva generación profundizar los temas de Estado y fortalecer la planificación urbana, modernizando así la infraestructura nacional, apoyando los esfuerzos ya iniciados por mejorar la oferta del único recurso natural: la ampliación del Canal.

Para muchos, estos hechos demuestran que ya se inició la “Tercera República”. Este hecho histórico que tocó a la puerta durante la Cruzada Civilista, que voto a voto agotó el proceso militar de 21 años en las elecciones amañadas de 1989.

Hoy se encuentra la mejor expresión con don Ricardo Martinelli. Este fenómeno político supo captar la coyuntura política y logró así vincularse con las mayorías que desde hace 20 años exigían la dirección de un movimiento coherente. Hoy se cuenta con el apoyo de las fuerzas vivas íntegras de empresarios, sindicatos, estudiantes, ambientalistas y pro consumidores; todos ellos sabrán apoyar al nuevo gobierno y, además, vigilar que se cumpla con el eslogan de campaña de: “Servir y no servirse”. Solo así, los intereses sectarios de grupos desaparecerán.

Solo así, la mayoría de la voluntad popular apoyará al gobierno en la ejecución de los cambios. Y a quien le corresponda inaugurar la ampliación del Canal, en el 2014, sabrá medir que será Panamá la que gane y no a quien le toque cortar la simbólica cinta. Los réditos y dividendos de todas las luchas generacionales del siglo XX llegarán a distribuirse en todas las capas sociales que integran la telaraña de ciudadanos (nacionales e inmigrantes) hoy asentados en el istmo, esperanzados en un mejor mañana.

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Publicado el 1 de julio de 2009 en el diario La Prensa a quien damos todo el crédito que le corresponde

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