PNUD, ¿más pobreza y desarrollo desigual?

La opinión de…

Adán Castillo Galástica

“América Latina y el Caribe es la región con mayor desigualdad del mundo”. Bajo este encabezado nuestro profesor Juan Antonio Tack nos remite el Primer Informe Regional sobre Desarrollo Humano elaborado recientemente por el PNUD (ONU). Tras Brasil, Panamá registraba el índice más grave en el continente. Desconozco la situación real de hoy. El informe recoge opiniones desde diferentes perspectivas y personalidades. La desigualdad compromete la calidad de la vida, la salud ambiental, las libertades públicas y en definitiva la gobernabilidad y sustentabilidad de cualquier sistema socioeconómico.

Michelle Bachelet, una de las entrevistadas, afirma por ejemplo, algunos avances y que antes de la crisis financiera “la región fue capaz de sacar de la pobreza a decenas de millones conciudadanos en poco más de un lustro”. La ex presidenta chilena recomienda: “La realidad nos demanda respuestas integrales y reclama el necesario papel del Estado como garante del desarrollo de la justicia social y de la titularidad de los derechos, potenciando el desarrollo de la economía y de la democracia para la construcción de una sociedad más igualitaria”.

El compatriota Rubén Blades por su parte ubica parte del problema en la responsabilidad individual: “La gente, especialmente en los sectores más pobres, tiene hijos que no pueden mantener y para cuya crianza no están preparados”. Y se pregunta: “¿Cómo podemos esperar que no continúe el problema de la desigualdad sin una dirigencia política responsable y sin una familia que oriente, dirija y proteja a su prole? Los sobrevivientes de ayer representan hoy a una generación que ha terminado hablando sólo para sí misma, blandiendo valores desfasados, argumentando conceptos diluidos con palabras cuyo valor carecen del apoyo moral que una vez existió…” [sic]

Y el ideólogo del neoliberalismo Francis Fukuyama: “Dado que las democracias liberales están enraizadas en las economías de mercado y buscan proteger las libertades individuales es inevitable que generen desigualdades…

América Latina ha experimentado más comúnmente, una polarización de la política en la que una izquierda populista y una derecha oligárquica se enfrentan en una lucha de suma cero”. Y sentencia: “Lo que necesita América Latina es que surjan partidos fuertes de centroizquierda o de centroderecha que sean capaces de reflejar un contrato social más amplio entre ricos y pobres”.

El chileno Antonio Skármeta introduce un elemento insólito: “El lenguaje en América Latina es un modo de ejercer el poder (…) hablar mal, comunicarse sin expresión ni convicción, con temor al lenguaje, cuyo poder siente que está en otros, en estratos inalcanzables, reduce las posibilidades de crecimiento de los individuos y los hace víctimas de la desigualdad”.

De mi parte, sigo creyendo que en esencia la clave está en la educación con visión sistémica o seguir perdidos en el “laberinto de cristal” (Bachelet), su reversa más cruel. Para repetirlo con el Libertador Bolívar: “A la sombra de la ignorancia cabalga el crimen”.

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Este artículo se publicó el 28 de julio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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La personalización y el financiamiento privado, problemas a solucionar

La opinión de…..

Diego   Reynoso

El estudio realizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) coordinado por Harry Brown, con el objetivo de contribuir al proceso que el tribunal electoral panameño lleva adelante, ha puesto el acento en dos grandes problemas.  El diagnóstico es preciso respecto a la creciente personalización de la política y la falta de regulación de financiamiento privado. En este sentido, el documento dirige su atención a los incentivos que el sistema electoral introduce exacerbando estos dos problemas.

Sobre la personalización de la política hay tres elementos vinculados entre sí que la promueven: el actual proceso de selección de candidaturas, el voto con preferencias, el reparto de los restos mayores a los candidatos y la libre postulación.

Respecto del financiamiento, la falta de regulación y transparencia de los fondos privados generan sesgos en la competencia que además pueden contribuir aún más a personalizar las campañas a favor de quien tiene más dinero.

Ambos fenómenos deterioran el debate público al poner el acento en las características particulares y personales de los candidatos y no en torno a opciones claras de política pública. En este sentido, la falta de deliberación sobre las políticas y la centralidad de la personalización deterioran la calidad de la representación política. A ello cabría agregar que el sistema electoral no es muy permisivo a facilitar la representación de las mujeres.

El diagnóstico del PNUD es claro. Ahora bien, pareciere haberse instalado tanto en parte de la elite dirigente como en la opinión pública un diagnóstico informal inverso: el problema son los partidos políticos y el financiamiento público. Los ciudadanos y algunos dirigentes ven en los partidos el origen de todos los males, así como muchos cuestionan el hecho de que el dinero público sea utilizado para financiar la actividad política.

El problema de esta confusión en el diagnóstico informal que pone el acento en los partidos y el financiamiento público es endógeno a las patologías del sistema electoral, y es una consecuencia lógica de los problemas por los cuales atraviesa el sistema político más que una buena recomendación institucional al mismo.

Es cierto que los partidos no están funcionando como “deberían”, pero por esa misma razón hay que introducir incentivos para que funcionen y no declarar anticipadamente su defunción. Hay que curar al enfermo y no seguir dándole más de la misma dosis que lo está matando: esto es, la personalización de la política.

Del mismo modo, hay que controlar los aportes privados de campaña para evitar inequidad en la competencia y no acabar con los fondos públicos que son transparentes y que favorecen la equidad.

En conclusión, la opinión que se ha instalado es un efecto inmediato de los déficits del sistema electoral y deben considerarse más como un indicador endógeno del problema y no como una opción de respuesta institucional, porque puede ser letal para la salud del propio sistema político.

En este sentido hay que prestar atención a los diagnósticos seriamente realizados con base en instrumentos analíticos precisos y evidencia empírica comparada, de lo contrario las contraindicaciones pueden agudizar aún más los problemas que se pretenden solucionar.

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Artículo publicado el 11 de febrero de 2010 en el Diario La Prensa, a quien damos, al igual que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Separar el grano de la paja

La opinión del Jurista, Político Independiente y Diplomático……

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Juan Manuel Castulovich

Como si se tratara de un gran descubrimiento, cuatro “expertos han diagnosticado” que el sistema electoral panameño “produce inequidad”.   Sería interesante conocer cuánto costó, por los pagos hechos a los autores y la impresión el flamante “estudio” preparado, según ha sido publicado, por iniciativa y bajo el patrocinio de la oficina del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) en Panamá. Una extensa nota de prensa publicada en un diario, que no es el Panamá América, ha dado cuenta de la rimbombante presentación del libro respectivo.

¿Para qué era necesario que tres o cuatro “expertos” vinieran a repetir lo que desde hace muchísimo tiempo venimos denunciando quienes no pertenecemos a ningún partido y que somos el 50% de los electores? ¿En qué contribuirá “su experta aportación” a cambiar la dinámica que de manera contumaz y torcida siguen controlando el TE y los representantes de los partidos para dizque discutir reformas al sistema electoral; pero sin tocar, como está más que demostrado, los temas esenciales?

De salida da mala espina que, según la misma nota de prensa, se recalque que los temas que se abordan en “el estudio”, pomposamente titulado “Las reformas electorales en Panamá: claves de desarrollo humano para la toma de decisiones”, son aquellos incluidos en la agenda presentada por los magistrados del Tribunal Electoral para discusión en la denominada Comisión de Reformas Electorales, que hace poco inició sus deliberaciones.

Para cambiar nuestro secuestrado sistema electoral, secuestrado por el TE y los partidos, y sentar bases para la instauración de una verdadera democracia en nuestro país, hay que comenzar por cambiar el método para discutir y aprobar las reformas. Mientras las decisiones sobre lo que se debe reformar tengan como única vía de canalización a la denominada “comisión de reformas electorales”, el resultado seguirá siendo igual a lo que ya hemos vivido en el pasado: “mucho ruido y pocas nueces. ”Mientras el Tribunal Electoral y los partidos sigan determinando qué se discute y marcando los tiempos para su conveniencia y ventaja, poca esperanza hay de que se produzcan otros cambios que vayan más allá de los cosméticos. El actual método, después de repetir las mismas escaramuzas cada cinco años nunca ha permitido la discusión y mucho menos la aprobación de reformas verdaderamente trascendentes.

En segundo lugar, es impostergable que, de una vez por todas, abordemos los temas que de verdad cuentan. ¡Hay que separar el grano de la paja! Y no perder el tiempo en interminables discusiones que siguen soslayando los aspectos esenciales: crear espacios equitativos para las candidaturas independientes, el establecimiento de la “doble vuelta” y el desmantelamiento del sistema de privilegios que los partidos, con el patrocinio cómplice del Tribunal, se han fabricado a la medida de sus intereses, y que encuentra su más elevada expresión en el turbio financiamiento de las campañas, paradójica e injustamente premiado con decenas de millones en subsidios electorales.

Más que estudios trasnochados que muy poco o nada nuevo aportan, lo que se impone es que los partidos, especialmente los que ahora controlan la Asamblea, de cara al pueblo y sin retóricas dilatorias, definan sus posiciones y digan si tienen la intención de emprender reformas sustanciales o si seguirán soslayándolas con discusiones interminables para que, al final, todo quede igual.

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Publicado el 2 de febrero de 2010 en el Diario Panamá América Digital,  a quienes damos, lo mismo que al  autor, todo el crédito que les corresponde.