La punta de la espada

La opinión del periodista…..
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Manuel E. Barberena

El presidente Manuel Zelaya es un hombre de temple, visionario, que ha sido atrapado en una tormenta ideológica con un trasfondo de poderío económico y militar con ramificaciones internacionales.

Honduras muestra el drama sociológico de los países más pobres de la región: Opulencia y miseria, cultura y embrutecimiento, corrupción político-militar, situación agravada por una tradición de Gobiernos autoritarios que pusieron la autoridad suprema de la Nación en los cuarteles.

Ramón Barreiro, director de la Fundación Libertad, expone en un escrito esclarecedor de los sucesos, lo siguiente: “Honduras, hasta el mismo inicio del presente siglo tenía dos cabezas: el alto mando militar y la Presidencia, siendo la cabeza dominante la primera. Los últimos cambios constitucionales han logrado en el papel la sujeción del mando militar al gobierno civil; sin embargo, los términos de esta sujeción siguen siendo difusos, ya que la Constitución reconoce como propósito de las Fuerzas Armadas, “defender la integridad territorial y la soberanía de la República, mantener la paz, el orden público y el imperio de la Constitución”. Así, -comenta el señor Barreiro- las Fuerzas Armadas son garantes del orden constitucional, una función que en cualquier régimen republicano corresponde a la Corte Suprema de Justicia.

El régimen político hondureño, dice el señor Barreiro en partes sustanciosas de su escrito, parece sostenerse gracias a un acuerdo político entre los tres actores políticos dominantes, a saber, las Fuerzas Armadas y los partidos Liberal y Nacional. En consecuencia, cualquier intento no concertado entre todas las partes, de modificar las reglas del acuerdo político implica la remoción del elemento discordante, que en el caso de la presente crisis resultó ser el presidente Mel Zelaya”. (Ramón Barreiro, ¿qué pasó en Honduras?, La Prensa, Opinión, 14 Dic., 2009).

El pueblo hondureño, dijeron algunos observadores, libre acudió a votar masivamente y dio al mundo una muestra ejemplar de democracia. Aleluya. Un futuro sombrío se avisora en el sufrido país centroamericano bajo un régimen de libertades restringidas y apuntado con los fusiles de su estólido ejército. “Nadie sale bien del pantano hondureño”, dijo la revista inglesa The Economist. (Betty Brannan Jaén, La Prensa, Panamá, 6-dic-09).

En la profusa propaganda, los nombres Palmerola y United Fruit Co. fueron omitidos.   En Panamá, a pesar de que nos hemos visto en ese espejo, nuestros informadores y analistas maniobraron con entendible cautela, entre la libertad y el miedo.

La punta de la espada con la cruz en la empuñadura ha sido clavada en el corazón de la frágil república.   Habrá que ver qué trae el señor Lobo para restaurar la dignidad y la institucionalidad, y levantar la calidad de vida del hermano país.
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Publicado el 19  de enero de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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