Agua, Idaan, privatización

La opinión de…

 

Miguel A. Boloboski Ferreira

No me consta y por lo tanto lo niego; pero por si las moscas (insectos de los que debemos resguardarnos por higiene, paz y salud) mejor estar alertas. Aun cuando soy de la opinión que la empresa privada es sin lugar a dudas mejor administrador que el Estado, hay algunas áreas, en especial las referidas a los recursos naturales pertenecientes a lo que los jurisconsultos denominan “de derecho colectivo y difuso”, que deben (y tienen) que ser administradas, protegidas y salvaguardadas por el Estado. Los derechos colectivos y difusos son aquellos que no le pertenecen a nadie en particular, pero sí a todos en general. Y el agua es uno de ellos.

La privatización de los recursos hídricos, en este caso el suministro de agua potable, es una posibilidad cierta en el tiempo; no importa cuanto lo nieguen. Las eventuales justificaciones de los que propugnan y patrocinan la privatización, como solución a los problemas presentes y garantía de abastecimiento futuro, parten de una falsa premisa que consiste en el Estado ineficiente per se (por sí mismo). Tan falsa es la premisa, que a partir de su supuesta veracidad podríamos construir un sofisma o falacia que acabaría con la mayor y mejor empresa estatal que poseemos: “El Canal de Panamá”. El Estado es pésimo administrador; el Canal es del Estado; por lo tanto el Canal es pésimamente administrado. Falsa conclusión.

Las presiones internacionales para que esto ocurra, se dieron, se dan y se darán. En 1999, presionado por el Banco Mundial el Estado boliviano privatizó el suministro de agua en la ciudad de Cochabamba. Corría el año 2000; a los campesinos no se les estaba permitido recoger agua de lluvia, pues la empresa en una interpretación absurda del contrato consideró que estas por ser fuente natural, le pertenecían. Al poco tiempo sobrevino el aumento exorbitante de la tarifa. Todas estas acciones culminaron en las denominadas protestas de la guerra del agua. Se declaró la ley marcial, la policía boliviana intervino con resultado de muerte y heridos. En medio del colapso de la economía nacional y los disturbios, el Gobierno finalizó el contrato de aguas. La empresa, por cierto, demandó al Estado por aquello de la seguridad jurídica.

Lo paradójico de esta situación (idea extraña e irracional que se opone al sentido común), es que aún a sabiendas que tenemos (imperativo) que transformar al Idaan en una empresa estatal eficiente, seguimos atentando contra ella, con el grave riesgo de imitar la paradoja de Abilene que se da cuando los límites de una situación particular presionan a un grupo de personas para actuar de una forma que es opuesta a sus deseos, todo porque ningún miembro está dispuesto a expresar sus objeciones.

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Este artículo se publicó el 3 de febrero  de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Barrer bajo la alfombra

La opinión de…

Marcos A. Mora

Luego de mi último artículo, me había propuesto no tocar más el tema del Idaan ni el de la crisis del agua que aún continúa, pero veo que será imposible cumplir dicha promesa. Con la renuncia del director, Manuel González Ruiz, se presentan nuevas interrogantes.   Manolo, como le conozco, tuvo sus méritos al frente de la institución de los que el principal fue el haberse negado a recibir como concluidos los trabajos realizados por Biwater en la planta Federico Guardia.

Esto obligó a un arbitraje, acción poco común en las contratacionespúblicas, en la que el contratista fue obligado a asumir una serie de obligaciones, las que desgraciadamente significaron presiones diplomáticas y políticas para el director. Ello originó que incluso el señor Presidente sugiriera que la ACP se encargase del mantenimiento de la planta, a lo que en un artículo señalé que me parecía un insulto para el director. Posteriormente, el ministro del Canal ha asumido prácticamente la vocería del Idaan, cuando no es técnico en la materia ni conoce el tema. El gran desacierto de Manolo fue no renunciar en ese momento. Con su presencia y argumentos, para barrer la realidad bajo la alfombra, contribuyó a hacer creer a la comunidad que la crisis del agua estaba en la turbiedad, luego en dosificadores y, posteriormente, en sedimentadores.

Hace poco, el ministro del Canal dijo que la producción de agua se estaba normalizando en 180 mgd (millones de galones diarios)   y allí está el error.

Posteriormente, en una entrevista por televisión, el 2 de febrero, el mismo funcionario aceptó que el contratista tenía que hacer producir los 250 mgd señalados contractualmente y hacer una serie de mejoras y aportaciones a los procesos. Lo anterior confirma lo que por tanto tiempo hemos señalado.   El verdadero culpable de lo que hoy sufre el pueblo panameño y por lo que ha tenido que hacer grandes desembolsos no contemplados e, incluso, exponerse a una situación de insalubridad inimaginable, es la empresa contratista Biwater que tenía la obligación contractual de clonar la planta existente de 125 mgd y duplicarla a 250 mgd. Debía actualizar equipos en la planta existente y dotar de equipos vitales de reserva.

Para dejar constancia histórica del llamado de atención que hice en relación a la crisis que se veía venir, presento algunos extractos del artículo: “Nos debe preocupar el Idaan”, publicado en este mismo diario el 7 de octubre de 2009.

Al Presidente… “Si bien pareciese animarle muy buenos propósitos en la acción de traspasar la operación y mantenimiento de la planta estrella del Idaan, la potabilizadora Federico Guardia Conte, de Chilibre, estimo que la fiebre se está buscando en la sábana y no en el enfermo”.

“Se alega, según los diarios locales, que la producción que brinda la empresa Biwater oscila en el orden de los 180 mgd (millones de galones diarios) cuando se comprometió a lograr contractualmente 250 mgd y en las actividades de operación y mantenimiento ofrece los químicos y otros insumos al doble del precio que le vende a la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), porque el Idaan demora el pago. En base a lo anterior me atrevo a señalar que Panamá es uno de los pocos países en donde los pájaros le tiran a la escopeta”.

“Biwater incumplió de manera flagrante y demorada un contrato para la ampliación y rehabilitación de la referida planta, donde básicamente se rehabilitaba la existente de 125 mgd y se ampliaba otra similar de 125 mgd. El periodo contractual, hasta donde tengo entendido, se tuvo que prorrogar mediante adendas de una manera increíble. Este proyecto, como otros de valores extremadamente costosos, se realizó sin una firma especializada en inspección y supervisión de las obras”.

“Según un Informe de Proyectos de Inversión en Ejecución del Idaan, actualizado al 30 de septiembre de 2008, las actividades de ampliación habían avanzado 99.3% y las de rehabilitación 85% y un avance ponderado de 95%. Estos números a mi real entender no se compaginan con la realidad que hoy se discute”.

“¿Cómo es posible que una empresa tenga la osadía de incumplir el 28% del objetivo principal del contrato que es producir 250 Mgd y todavía tener el descaro de vender los químicos e insumos al doble del precio y como castigo, lo que visualizamos, es traspasar los temas de competencia del Idaan a la ACP?”.

“El Idaan siempre operó y mantuvo esa planta emblemática, lo que para mí es un golpe a la nueva administración de Manuel González Ruiz quien, sin ser ingeniero sanitario, estimamos que con los asesores que dispone puede realizar dichas tareas. Aprovecho la ocasión para solicitarle al Gobierno y al Idaan, en particular, que aclaren las interioridades de este contrato que tiene muchas deficiencias e inconsistencias”.

Este fue nuestro aporte y el de este diario a la actual crisis, hace casi año y medio.

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Este artículo se publicó el 8 de febrero  de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.  El resaltado es nuestro.

Agua, IDAAN, privatización

La opinión del Abogado,  Administrador de Empresa y Docente Universitario…

Miguel A. Boloboski Ferreira 

No me consta y por lo tanto lo niego;   pero por si las moscas (insectos de los que debemos resguardarnos por higiene, paz y salud) mejor estar alertas.   Aún cuando soy de la opinión que la empresa privada es sin lugar a dudas mejor administrador que el Estado; existen algunas áreas, en especial las referidas a los recursos naturales perteneciente a lo que los jurisconsultos denominan “de derecho colectivo y difuso”, los cuales deben (y tienen) que ser administrados, protegidos y salvaguardados por el Estado.   Los derechos colectivos y difusos son aquellos que no le pertenecen a nadie en particular, pero si a todos en general.  Y el agua es uno de ellos.

La privatización de los recursos hídricos, en este caso el suministro de agua potable, es una posibilidad cierta en el tiempo; no importa cuanto lo nieguen.   Las eventuales justificaciones de los que propugnan y patrocinan la privatización como solución a los problemas presentes y garantía de abastecimiento futuro, parten de una falsa premisa que consiste en el Estado Ineficiente Per se (por sí mismo). Tan falsa es la premisa, que a partir de su supuesta veracidad podríamos construir un sofisma o falacia que acabaría con la mayor y mejor empresa estatal que poseemos: “El Canal de Panamá”. El Estado es pésimo administrador; El Canal es del Estado; por lo tanto el Canal es pésimamente administrado. Falsa conclusión.

Las presiones internacionales para que esto ocurra, fueron, son y serán. En 1999, presionado por el Banco Mundial el Estado boliviano privatizó el suministro de agua en la ciudad de Cochabamba. Corría el año 2000; a los campesinos no se les estaba permitido recoger agua de lluvia pues la empresa en una interpretación absurda del contrato consideró que éstas por ser fuente natural, le pertenecían.   Al poco tiempo sobrevino el aumento exorbitante de la tarifa. Todas estas acciones culminaron en las denominadas protestas de la guerra del agua. Se declaró la ley marcial, la policía boliviana intervino con resultado de muerte y heridos. En medio del colapso de la economía nacional y los disturbios, el gobierno finalizó el contrato de aguas. La empresa por cierto demandó al Estado por aquello de la seguridad jurídica.

Lo paradójico de esta situación; idea extraña e irracional que se opone al sentido común, es que aún a sabiendas que tenemos (imperativo) que transformar al IDAAN en una empresa estatal eficiente, seguimos atentando contra ella, con el grave riesgo de imitar la paradoja de Abilene que se da cuando los límites de una situación particular presionan a un grupo de personas para actuar de una forma que es opuesta a sus deseos, todo porque ningún miembro está dispuesto a expresar sus objeciones.

 

<>Artículo publicado el  2 de febrero  de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Subestimamos a Dios

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La opinión del Periodista…

Manuel E. Barberena R.

Cuando lo vemos como un recurso para satisfacer necesidades banales o solucionar problemas que competen a los funcionarios de la administración del Estado. 

Según las enseñanzas, el Hacedor ha delegado ciertos poderes en el hombre para que sea capaz de enfrentar sus problemas con inteligencia, voluntad y tenacidad.

Todos los gobiernos adolecen de funcionarios soberbios, feudalistas y erráticos, que en cierto sentido son inocentes de sus yerros, pues algunos han sido mal ubicados por obra de la partidocracia. Es como poner a un albañil de soldador o a un zapatero a hacer trajes.

La partidocracia es el marco inicuo de la política donde se ponen como en subasta los puestos de la administración pública y del servicio exterior.   El pueblo resulta estafado por la mala calidad de los servicios públicos, y el país, perdidoso, por el mal uso de los fondos para el bienestar social. Los presidentes no escapan a la responsabilidad como guías supremos de la Nación y resultan afectados en su reputación personal y su futuro político.

Dejar en manos de la providencia la solución de los problemas que la mano del hombre debe enfrentar, equivale a recurrir a los milagros y entrar en el campo de la fe. Hay una fe natural y una fe teologal. La primera se basa en la evidencia, la ciencia y la razón. Para la religión, creer solo en lo posible no es fe. Este es un misterio insondable en el que los hombres no se ponen de acuerdo.

Una opinión aterradora fue expuesta recientemente: “Sólo Dios puede cambiar los niveles de turbidez de las aguas del lago Alajuela”, expresó un alto funcionario del IDAAN, a buen entendedor, pocas palabras, el embalse del lago Alajuela colapsó como fuente de agua para la potabilizadora de Chilibre… Un embalse viejo por lo general tiene menos capacidad de retención de agua debido al progreso de la sedimentación…

Los “necios” científicos de la Universidad de Panamá habían advertido sobre eso muchos años antes… Alajuela fue construido en la década de los 30, por lo que tiene una edad de 80 años.   No es difícil imaginar que el destino final de un embalse es convertirse en ciénaga si no lo someten a un régimen de dragado continuo… (Raúl Amores Serrano, Ecólogo de Lagos y Docente. El colapso del lago Alajuela. Opinión. Panamá América, (09.01.2011).

En materia de prosperidad tenemos que distinguir entre desarrollo y progreso. El desarrollo es el proceso de crecimiento de un proyecto. El progreso es la meta ya alcanzada del proyecto. Un país con las proyecciones de progreso que tiene Panamá requiere de un desarrollo cultural previo al desarrollo económico y social, en un período de años, por la formación y la información, y de un sistema de abastecimiento hídrico, soberano, salubre y eficaz. El agua, además de ser la sangre del canal es sostenedora de la vida humana y del progreso nacional. Hagamos lo que dice Santa Teresa de Jesús: “Trabaja como si todo dependiera de ti, y reza como si todo dependiera de Dios”.

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<>Artículo publicado el 27  de enero de 2011   en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

La necesidad de replantear la Política Hídrica Nacional y su marco jurídico

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La opinión del candidato a Doctor en Derecho…

Eduardo J. Mitre Guerra 

El efectivo control de la demanda, la priorización y racionalización de los usos del agua dependen de una adecuada gestión de los recursos hídricos, es decir, parte de la base de una razonada política de aguas y saneamiento. El hecho de que en la actualidad se vea interrumpido el suministro de agua a toda una población, o que en las zonas periféricas de la capital no exista medios adecuados para la prestación del servicio, no hace más que confirmar que las políticas de gestión, planificación y de prestación del servicio de agua potable son pobres y lamentables. Y lo que es menos glorioso, que el IDAAN se ha quedado atrasado con respecto a las demandas de agua de un Panamá muy distinto al de décadas anteriores.

Una gestión integrada y sostenible de los recursos hídricos no es una exigencia antojadiza ni mucho menos baladí. La comunidad internacional desde la década de los setenta del siglo pasado se ha preocupado por los desafíos que han aparecido en torno a la crisis mundial del agua, y ha concluido que es necesario cambiar la tradicional e insostenible manera como han sido explotado los recursos hídricos. Por tanto, se ha propuesto una nueva cultura del agua: un enfoque integral que actúe sobre la demanda, es decir, que la gestión se base en la sostenibilidad de la disponibilidad a partir de la racionalización de los usos y el consumo. Su objetivo es la conservación de la oferta de agua y su uso más eficiente, dando consideración integral al ciclo hidrológico, y la reeducación de los usuarios con respecto a la valoración del agua como un recurso finito; todo lo cual supone el desarrollo y empleo de tecnologías más eficientes.

El diseño de políticas que hagan posible una mejor cobertura del servicio de agua potable, precisa de lo siguiente:

1) de un marco constitucional y/o fundamental que determine un derecho al agua potable en condiciones de igualdad, calidad, accesibilidad y asequibilidad;

2) del desarrollo y ampliación del marco regulatorio;

3) la implementación de políticas y/o estrategias para la gestión integrada y sostenible del agua;

4) establecer mecanismos de participación de los usuarios y de acceso a la información;

5) establecer objetivos claros, y conseguir una gestión (y conservación) eficaz de cuencas; y

6) la rendición de cuentas de las autoridades públicas (y entes privadas, en su caso) (PNUD, 2006).

En resumidas cuentas, la problemática actual exige un replanteamiento impostergable. El reconocimiento o protección del derecho al agua y la puesta en marcha de un plan nacional de gestión y planificación hidrológica es más que un grito en ese sentido. No obstante, para ello no solo se precisa de declaraciones semánticas, esto supone

1) el deber de adoptar una nueva normativa de aguas que se adecúe a las necesidades que hoy en día presenta la sociedad panameña;

2) la instauración de una institución reguladora y planificadora desburocratizada; y

3) que además, acabe con la dispersión de competencias que hasta ahora se observa en materia de aguas.

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<>Artículo publicado el  24  de enero de 2011   en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Agua embotellada y punto

La opinión del Economista,  Educador,  Humanista…


VICTORIANO RODRÍGUEZ S
diostesalvepanama@yahoo.com

 

Agua, bendito legado divino. Dios nos hace nacer en un país prodigioso, con grandes potenciales, donde dos océanos bordean nuestro Norte y Sur; también nos regala abundante agua dulce a través de ríos, quebradas, posos, lagos y lluvia.Quizás la principal razón por la cual no hemos aprendido a valorar el vital líquido. Hace 50 días recibimos otro mensaje de la naturaleza y el omnipotente.

Este mensaje aún no lo sabemos interpretar y se juega al “hoy no, mañana si”. El mañana nunca llegará. Nuestras autoridades, independientemente el esfuerzo que dicen hacer por reestablecer del todo el suministro de agua potable, parece solución inalcanzable.   Pareciera, les preocupa bastante poco, posiblemente con el propósito de acostumbrarnos a comprar agua embotellada y quienes se dediquen a estos negocios, en este periodo, “salgan millonarios”.

Hace poco una empresa de comunicación informó que en investigación realizada, algunas marcas de agua embotellada no cumplían con los niveles de calidad requeridos, ahora también se conoce que esas aguas embotelladas tampoco tienen flúor, según información odontológica.

A los gobiernos les ha preocupado muy poco la salud de este pueblo. Presuntamente el agua que provee el Instituto de Acueducto y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), debe tener flúor, pero no lo tiene.   Entonces, ¿que tipo de salud están suministrando a esta población?

Los niveles de turbiedad del agua se han normalizado desde el pasado mes de diciembre, cuando la sapiencia y prevención de quienes dirigen y mantienen el inventario del IDAAN, se vieron sin los repuestos correspondientes para hacer frente a la crisis del momento. Bueno, esa fue la excusa.

Hoy la población está ávida de una respuesta seria, objetiva, diáfana y creíble. Lo cierto es que a falta de solución efectiva surge suspicacia y sospechas razonables que se quiere mantener a la población sin agua potable y menos con flúor, porque ello permite que algunos negocios de agua embotellada sigan teniendo excelentes ganancias y posiblemente salpicarán a sus distribuidores, en detrimento de la salud y economía de la población.

Quizás una razón más para tratar de comprar, callar o perseguir a medios y comunicadores sociales.   Cuanto menos sepa la población más fácil será engañarla.   Los españoles colonialistas entregaban a nuestros aborígenes espejitos a cambio de oro. ¿Alguna semejanza?   Dios te salve Panamá.

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<> Artículo publicado el 27  de enero de 2011  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La pesadilla en la crisis del agua

La opinión del Periodista y Docente Universitario…

GARRITT GENETEAU
ggeneteau@yahoo.es

La incomprensible demora en resolver el problema del agua pone en evidencia la incapacidad manifiesta del personal técnico y administrativo del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN). Hace más de un mes que se suscitó el problema de las inundaciones como consecuencia de la inclemencia del tiempo afectando a miles de familias, siembras, viviendas y es inaceptable que hasta el momento la situación sigue afectando seriamente a todos los que residimos en distrito capital.

¿Están esperando que se desaten epidemias de diarreas, cólera, serias infecciones de la piel y enfermedades estomacales que podrían derivar en complicaciones que luego sería difícil controlar?

El pueblo ya no resiste más, clama al señor presidente de la República que intervenga y de una manera inmediata y radical ante la pesadilla que estamos sufriendo. Si hay que reemplazar al director del IDAAN y al equipo de técnicos que no han podido resolver el problema del suministro irregular del agua, entonces que proceda sin contemplaciones porque primero está el bienestar de la ciudadanía y la preservación de la salud. Y tal como están las cosas, nos avocamos a un desmejoramiento en nuestro nivel de vida, y serios trastornos que atentan contra la estabilidad del país.

La industria está en parte paralizada, las fábricas de bebidas y los restaurantes han cesado su producción, los trabajadores faltan a sus labores por falta del líquido vital y se está alejando al turismo porque ¿Quién desea venir a nuestro país? Cuando las agencias de viajes en el extranjero les dicen que no hay agua en Panamá.

Ante esta situación, se hace imperativo que se suspendan los carnavales de la capital, ya que la falta de agua o el suministro irregular de la misma podría desatar epidemias, como el cólera entre otras enfermedades. Muy bien, se puede esperar hasta los carnavales del año siguiente cuando se solucionado el problema.

Han querido culpar al río Chagres, al Bayano, al Lago Alajuela, etc. Cuando esto podría haberse evitado, al menos en menor proporción de la forma que ocurrió si hubiesen tomado medidas de contingencia. Es más destituyeron a los mejores técnicos del IDAAN ¿Que le parese?

Ya se tenían informes de que esa región tradicionalmente inundable provocaría un desastre de mayores proporciones a las que han ocurrido anteriormente, pero por la incapacidad de los directivos del IDAAN, no hicieron caso a estos anuncios. Ahí tenemos las consecuencias.

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<> Artículo publicado el 19  de enero de 2011  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Verdades que no se deben tapar

La opinión de la Jurista y Ex Diputada de la República…

 

MIREYA LASSO
mireyalasso@yahoo.com

La falta de agua potable en calidad y cantidad suficiente, que nos ha agobiado en las últimas semanas, es doblemente grave porque no sólo se trata de solucionarla a corto plazo, sino también de tomar medidas para que el episodio no se repita, al menos con igual severidad. Se necesita que las verdaderas causas del mal sean reconocidas y se informen con transparencia a la opinión pública, aceptando todas sus consecuencias. No es hora de maquillar hechos ni esquivar responsabilidades porque lo que está en riesgo –hoy y mañana– es nuestra salud.

No soy remotamente conocedora de los detalles técnicos involucrados en la potabilización del agua. Mi experiencia, como la de muchos, se había limitado a beberla del grifo –cuando el agua del Chagres era la mejor del mundo– y recientemente, a comprarla embotellada, necesidad que jamás hubiéramos soñado hace pocos años.  Pero las noticias nos traen ahora varios términos técnicos que pocos entendemos: sulfato de aluminio, floculante, polímero catiónico y aniónico, nefelométricas, etcétera. Por eso quise consultar a personas razonablemente conocedoras del tema y mi conclusión es que hay interrogantes que deben ser contestadas porque el IDAAN puede perjudicar nuestra salud y además nos cobra el servicio.

El proceso de potabilización es bastante sencillo de comprender. El agua ‘cruda’ que se obtiene de cualquier fuente natural puede traer dos clases de ingredientes que deben ‘limpiarse:’ por un lado, la suciedad como lodo, basura, vegetación degradada, heces, animales muertos y otros; y por otro lado, bacterias que pueden causar enfermedades y daños a la salud.   En el proceso inicial se utilizan sedimentadores que precipitan esa suciedad al fondo de las tinas, dejando en la superficie un líquido más limpio pero todavía impotable; luego se procede a añadir dosis adecuadas de químicos que eliminan las bacterias. El agua así purificada no se bombea directamente a las tuberías de distribución sino a tanques gigantes de almacenamiento, como el de Tinajitas, para distribuirla con mayor eficiencia.

Entiendo que todas nuestras plantas potabilizadoras han sido construidas por empresas privadas de vasta experiencia. Sin embargo, la capacidad de producción –medida en millones de galones diarios– y la capacidad de tratamiento –determinada por el nivel máximo manejable de suciedad del agua cruda— son fijadas por el Estado, tomando en cuenta la cantidad actual y potencial de población beneficiada y el nivel histórico de suciedad del agua cruda.

Consecuentemente las siguientes interrogantes, entre otras, deben ser respondidas por las autoridades correspondientes:

(1) ¿Se ha utilizado regularmente el polímero sedimentador adecuado para ‘limpiar’ el agua en la primera etapa del proceso?

(2) ¿Por qué no se aumentó la cantidad de sedimentadores apropiados ni se extendió el tiempo de sedimentación para eliminar el exceso de lodo del agua cruda?

(3) ¿Quién decidió en un momento determinado suspender abruptamente la operación de la planta, en lugar de permitir más tiempo para el proceso de sedimentación?

(4) ¿Se limpiaban todos los filtros con la regularidad requerida?

(5) ¿Cómo se pudieron dañar los dosificadores de químicos?

(6) ¿Por qué no había dosificadores de repuesto y hubo que pedirlos a la ACP y a Costa Rica y por qué luego hubo que traer más unidades desde Miami en el avión presidencial?

(7) ¿Se mantenía un inventario adecuado de las más importantes piezas de repuesto necesarias para evitar la interrupción de operaciones, como dosificadores y repuestos de las bombas de agua?

(8) ¿Comprendían los jefes lo importante que es el mantenimiento de una planta potabilizadora y todos sus componentes, y le daban mantenimiento periódico a la planta de Chilibre?

(9) ¿Por qué el agua, al final de la línea de distribución no ha sido todavía potable? ¿Por suciedad acumulada en las tuberías y en el tanque de almacenamiento?

No osaría contestar ninguna de estas y otras preguntas pero exijo a las autoridades del IDAAN responderlas sin escurrir el bulto y sin culpar a terceros o a las fuerzas de la naturaleza. Por nuestra salud y porque pagamos el agua, tenemos derecho a exigir.

 

Este artículo se publicó el 26 de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autor,a  todo el crédito que les corresponde.

Cuestiones panameñas

La opinión de….

 

MILTON VARGAS JURADO
vargasjurado@gmail.com

Estoy bastante anodadado con algunas cositas que voy a señalar a continuación, y que empiezan por el grave problema del suministro del agua potable en la ciudad capital.

Resulta ser que desde la cabeza del director del IDAAN, piden, y hasta demandas internacionales sugieren algunos grupos, por razón de lo esbozado arriba.

Supongo que también el noreste de Australia, que a fines del año 2010 sufrió las peores inundaciones en décadas, dejando bajo el agua miles de casas y negocios, con pérdidas de varios miles de millones de dólares, resultará culpable el gobierno panameño. Y ni hablar de que por la cercanía a Colombia, los más de dos millones de damnificados de este país hermano entablarán juicio a nuestras autoridades también.

Hasta he escuchado por ahí, que ‘el pueblo’ (panameño) debe tirarse a las calles para exigir que se acabe con este problema del agua, clara reacción ante señalamientos de altos (y no tan altos) políticos oposicionistas… ¿Qué puede ser lo siguiente?

La sábana tiene la culpa también en lo que los ‘angelitos’ del Centro de Cumplimiento de Tocumen, hayan incendiado y atentado en contra de sus propias vidas, lo que ha traído como consecuencia que también organismos o personas que dicen representar estos entes, manifiesten que (adivine, complaciente lector), el gobierno también es culpable.

Aquí deseo extenderme un poco, empezando conque en el primer quincenio de los ochenta, y con el concurso de distintos clubes cívicos (David y Potrerillos), el PNUD, la entonces Magistrada del Tribunal Tutelar de Menores, Lic. Yolanda Jurado de Vargas, promovió planes e infraestructuras (como el Centro de Resocialización de Menores de Tocumen, convertido hoy día en prisión), que empezaron a marcar un rumbo distinto y un futuro (en aquella época) para los ‘huérfanos de padres vivos’ o menores infractores.

No hay justificación alguna para que la sociedad panameña pueda defender lo que está sucediendo ahora, ya que, primero en plena dictadura y luego en la incipiente democracia, cometimos el pecado nacional de apartar del camino, estas importantísimas metas que buscaban la recuperación de estos panameños jóvenes.

No pueden esgrimirse excusas al respecto, ya que la delincuencia se multiplicó logarítmicamente, sin ningún instrumento que siguiese sirviendo para la reinserción de quienes, en su momento, no representaban la cantidad tan importante de participación en la criminalidad de este país, como lo es ahora.

Fácil es enfilar juicios en contra del gobierno, cayendo estrepitosamente en ignorancia supina, tanto en el asunto de la provisión de agua potable, ocasionado realmente por los cambios climáticos (calentamiento global, que le llaman), que han traído desastres de grandes proporciones, tanto en Panamá como en otros lares.

De igual manera aplico estos pensamientos a la situación de alta criminalidad, sobre todo en adolescentes, ya que no es difícil colegir, que de haber continuado todo lo trabajado, tanto por esos grupos cívicos como de la funcionaria aludida, los índices de delincuencia en nuestro país no estuviesen tan altamente marcados. ¡Cuestiones panameñas, he dicho!.

 

 

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<> Este artículo se publicó el  15 de enero de 2011    en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

La crisis del agua y la planificación

La opinión del Profesor Universitario e Investigador asociado al CELA….

MARCO  A.  GANDÁSEGUI
gandesegui@hotmail.com

Hace varias semanas los panameños residentes de la ciudad de Panamá y sus alrededores no tienen agua para satisfacer sus necesidades básicas. Desde el 8 de diciembre de 2010, fecha en que un frente climatológico procedente del norte sorprendió a la región con lluvias torrenciales, el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), está improvisando para resolver su desgreño administrativo. Por un lado, ha dejado de distribuir agua a gran parte de la ciudad capital. Por el otro, produce agua impotable que no pueden beber los habitantes del área metropolitana de la urbe capitalina.

El gobierno nacional ha culpado a la ‘naturaleza’ por el desastre urbano. Alega que las lluvias han ‘enturbiado’ las aguas del lago Alajuela, que provee a la ciudad del líquido precioso.   La excusa no tiene sustento alguno en la medida en que hay que tomar en cuenta que el istmo de Panamá recibe fuertes cantidades de lluvia todos los años y que los distintos gobiernos fomentan la deforestación de las cuencas de los ríos.

La causa del desastre administrativo es la falta de planificación por parte de las autoridades electas por el pueblo.   Cuando el IDAAN ‘descubrió’ que no podía controlar la situación creada por el alto nivel de sedimentación en su planta potabilizadora, debido a la falla de piezas claves, comenzó a buscar una solución.   Lo primero que hizo fue emitir un comunicado señalando que las piezas no le habían llegado a tiempo.   Después le pidió las piezas a la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) y al gobierno de Costa Rica.   Solicitó algunos días de ‘paciencia’ por parte de la población para resolver la falta de distribución de agua en la metrópolis panameña, lo que hace más de un mes no logra.

Hay un gran parecido entre lo que pasa en el IDAAN y lo que acontece a nivel del gobierno nacional.   El presidente Ricardo Martinelli plantea que el país ‘está abierto a los negocios’.    Todo es medido con la vara empresarial.   Si la iniciativa arroja una ganancia entonces debe emprenderse inmediatamente.    No importa cuales puedan ser las consecuencias para el país o para la población. Si la actividad no es rentable, entonces es abandonada (no recibe mantenimiento) y las autoridades gubernamentales se desentienden.

Los gobiernos de turno – y el actual no es una excepción – nunca han entendido que para hacer lo que el presidente Martinelli llama ‘negocios’, un país necesita una infraestructura sólida que incluye una distribución de agua potable, la recolección sistemática de la basura, vías de circulación, transporte público y energía eléctrica. Igualmente, tiene que tener una población educada y servicios de salud   ‘igual para todos’ para que la población pueda acudir sana y sin interrupciones a sus trabajos.

Las políticas neoliberales de las dos últimas décadas han tirado por la borda toda noción de planificación. Apurados por acumular riqueza basada en la especulación financiera, inmobiliaria y comercial los políticos han construido ‘castillos de arena’ que la marea ya se está llevando.

La semana pasada, apenas, el gobierno nacional le dio a los ex – productores de arroz del país, que protestaban por el abandono del sector, un porcentaje de las cuotas de importación de ese producto fundamental en la dieta panameña. Medida demagógica que convierte a todos los panameños en perdedores. Gobernantes y oposición partidista celebran ‘el crecimiento económico’ del país cuando saben que tal incremento es sólo fruto de su afiebrada imaginación.

Según cifras oficiales, hace dos décadas los sectores productivos del país están estancados y todo indica que han comenzado a decrecer.

Lo que crece es la expansión del crédito financiero. Hay una pequeña minoría de panameños y extranjeros que especulan con la expansión del crédito y compran bienes raíces, viviendas, carros, paseos y mercancías de toda clase.    El desenfreno, producto de la especulación y no de la producción, es la causa de la crisis del agua. Crisis que fue antecedida por el problema de la recolección de la basura, aún sin solución. La especulación abanicada por el gobierno también es la causa de la crisis del transporte, de la falta de vías de comunicación tanto en la ciudad como en el interior y el colapso de los dos puentes que cruzan el Canal de Panamá.

La única solución al problema del agua en la ciudad de Panamá es la planificación a mediano y largo plazos. Así se hizo durante gran parte del siglo XX. ¿Por qué abandonaron la planificación los malos políticos neoliberales hace 25 años?

 

 

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<> Este artículo se publicó el 13  de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Infarto hídrico

La opinión de…

Lourdes S. de García de Paredes

Querido lector: un artículo más sobre el agobiante problema del agua. Mi familia y yo lo hemos sufrido por 17 días sin una sola gota del grifo: cuatro días seguidos la primera vez, tres días la segunda vez y seguimos padeciendo.

Señor Presidente: usted dijo que “se podía meter la pata, pero no la mano”. La ciudad entera está urgida de un correctivo en los nombramientos en puntos claves, antes de que ocurra una tragedia sanitaria nacional entre la acumulación de basura y la falta de agua.

Si a usted o a algún familiar suyo le da un infarto, estoy segura que recurrirá al más experimentado especialista médico en la materia, llámese ¡cardiólogo!   De igual modo, no se puede dejar en manos inexpertas temas tan impactantes como la salud de la población, que a la postre, saldría muy caro enmendar.

En estos días vi una entrevista en la televisión a una alta funcionaria de la ACP a quien le preguntaban ¿por qué la potabilizadora de Miraflores sí trabajaba y la de Chilibre no? Dicha funcionaria, muy humildemente, dijo que había circunstancias climáticas, etc.   La verdad sea dicha, la única diferencia es el personal idóneo, capacitado, responsable, dotado de los recursos necesarios para conseguir los insumos, y nada más.   El agua sigue cayendo del mismo cielo.

Y es que ese es el “secreto” del éxito de la ACP, el cual me permito indicarle debería imitar su gobierno y los gobiernos por venir.   Hay posiciones críticas en las que no importa el nombre o el apellido, sólo la experiencia e idoneidad probada de tantos años.   Cuando cambia el Gobierno, usted mantiene su puesto si se ha desempeñado satisfactoriamente, en beneficio propio y del país entero.

Ni en el peor momento de la dictadura militar tuvimos tantos problemas sanitarios y no recuerdo que hayamos tenido un problema semejante al que tenemos ya más de un mes sufriendo con el agua.

Es de humanos errar, pero también enmendar. Estoy segura de que podrá ubicar a los actuales directivos en otras posiciones y volver a contratar a los que quitaron cuando subió su gobierno, porque al menos en los cinco años anteriores, aprendieron el oficio y, bien que mal, jamás pasó lo que hoy vivimos.   El asunto del agua es tan medular como el corazón que llevamos todos por dentro. Si este falla, todo lo demás también.

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Este artículo se publicó el 13  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

Mercaderes de agua

La opinión de…

Rubén Chen W.

Lo que, probablemente, se crea que es una situación temporal, puede convertirse en el episodio de una película post apocalíptica, en la que la gente está dispuesta a pagar fuertes sumas de dinero, o aun matar, por un producto que en su tiempo era gratis.

Cumplido más de un mes, la situación no mejora, y no se puede seguir utilizando como excusa las fuertes lluvias que una vez cayeron. Todos nos comimos ese cuento sin saber a lo que nos enfrentaríamos.

La situación del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan) es un problema de Estado que lo tiene que resolver su director, primordialmente, y todo el Gobierno que está, supuestamente, apoyando.

Es increíble la falta de liderazgo del director de esa identidad quien, con mucha sinceridad y sin saber las consecuencias, dice no tener idea de cuándo podrá resolverse el problema. Es aún más insensible, cuando envía agua a nuestras residencias y después dice que no es segura para tomar.

¿Acaso cree que el agua la usamos para jugar en la casa? ¿Acaso cree que todo el mundo puede comprar agua embotellada? Que, por cierto, su escasez se hace notoria a medida que transcurren los días.

No he visto en ninguna de las conferencias de prensa del Idaan que se haya dado una solución con fecha de cumpleaños. La incapacidad del director, al no poder dirigir a un grupo de expertos para crear un plan de acción y seguir dicho plan para resolver este problema, nos deja como estamos ahora mismo, sin agua y sin saber si habrá mañana. En una entrevista que se le hizo, él comentaba de las pérdidas que ha sufrido la institución y de sus proyectos futuros.

¿Usted cree que alguien le interesa esa información, con la situación que afrontamos en estos momentos? Creo que está totalmente fuera de lugar. Como “director”, no ha podido ni hacer ni transmitir algo que nos pueda resolver.

Durante todo este tiempo, nos han suplido de agua los camiones cisterna del Idaan o subcontratados, que han ayudado a aminorar el problema; sin embargo, desde hace casi una semana, ya no pasan tan frecuentemente. La razón es que algunos edificios están pagando hasta 100 dólares por este servicio que debiera de ser proporcionado gratis por el Idaan. No culpo a los conductores de los cisternas por el “incentivo” ofrecido, créame que haría lo mismo, con el sueldazo que se devenga haciendo ese trabajo.

La otra noche, cuando iba al súper, me asusté al ver tanta gente comprando agua en botella. Jamás, pero jamás en la historia de mi vida había visto algo así en Panamá. Ni siquiera en la invasión de 1989.

El agua embotellada no durará mucho tiempo, y cada día es menos accesible en los supermercados y establecimientos. Esto es de esperarse, porque en solo este mes se ha vendido mucha cantidad de agua, al punto que los fabricantes de botellas y los envasadores no podrán producir al ritmo en que se vende.

Sería una burla encontrar una factura del Idaan en nuestras casas en los meses venideros.   Vamos a ver si en carnavales se les ocurre hacer “mojadera”.   El Gobierno debería prohibirlo, por lo menos, este año.

La situación post apocalíptica está aquí para quedarse.

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Este artículo se publicó el 12  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde