Regresaron los piratas a Panamá

La opinión de…

 

Juan Ramón Sevillano Callejas 

Invitados por el actual gobierno, llegaron nuevamente los piratas a Panamá con el deseo codicioso de llevarse nuestro oro, cobre, petróleo y atún. Esta vez no ofrecen espejos y collares, dan escuelitas, centros de salud y otras cositas. Todavía estamos esperando que nos devuelvan el oro que se robaron durante la colonia y paguen la destrucción de Panamá la Vieja. Ya hay países con dignidad que están presentando estos reclamos.

Pero ahora es peor, no solo se quieren llevar los bienes mencionados, también se quieren llevar nuestros bosques y nuestro más preciado tesoro: nuestra agua.

Durante el tiempo que los políticos llaman “consultas” (que solo se convocan para guardar apariencias) del proyecto de modificación del Código de Recursos Minerales, algunos expositores informaron acerca de la gran cantidad de agua que se necesita para obtener oro, detallando que con esa cantidad se puede abastecer a miles de personas.

En contradicción, nuestros gobiernos han demostrado que nunca les ha importado, a pesar de que tenemos más de 500 ríos, que las ciudades y poblados del país tengan agua potable las 24 horas del día.

Este hecho demuestra que o hemos sido gobernados por incapaces o por personas que tienen otros intereses diferentes al beneficio popular. También ha quedado demostrado que estos incapaces no conocen otra fórmula que la inversión extranjera, para sacar al país de la pobreza en que vive la mayoría. ¿Será para mantener en la cacareada riqueza a la minoría?

La lacra social conocida como clase política, solo incentiva a los extranjeros de todas las formas que a estos serviles se les ocurre. Nada de incentivar a nuestros agricultores, ganaderos, avicultores, pescadores, a la agroindustria, etc., etc. A estos los tenemos abandonados, porque no se necesita mucho esfuerzo, ni inteligencia para traer los alimentos del extranjero. Eso sí, con ello ganamos más dinero y controlamos los precios.

La incapacidad de los gobiernos queda demostrada una vez más cuando es otro el que cumple sus funciones constitucionales y legales de construir carreteras, escuelas y centros de salud.

Tal y como está redactado el proyecto minero, a los gobiernos extranjeros se les permitirá ser financistas de empresas privadas, lo que violaría –en nuestra opinión–, la Constitución nacional, por ello interpondremos un recurso de inconstitucionalidad para que la Corte lo resuelva en 10 años.

Como ambientalista, estoy de acuerdo con la prohibición de las redes de palangre, pero si a los humildes pescadores se les impone esto, cómo se permite que los extranjeros pesquen atún con redes de cerco, debajo de Coiba, para llevar arrastradas a estas y otras especies (delfines, tortugas, etc.) hasta la distante Punta Burica, provocando la muerte de muchas. Todo para exportar, nada se quedará.

El ministro de Comercio, durante su exposición, mencionó que estas inversiones crearán un polo de desarrollo que eliminará la pobreza, poniendo como ejemplo a la Zona Libre de Colón. La verdad, no he encontrado estadísticas que me demuestren que los habitantes de la ciudad de Colón hayan salido de la pobreza.

También, dijo el señor ministro que los mineros de Perú ganan mil 250 dólares mensuales. Yo pregunto: ¿Será esta suma la que paga Petaquilla Gold o será la que pagará Minera Panamá a los trabajadores?

Se oyeron nuevamente cantos de sirena, a saber inversiones de miles de miles de millones y de la más alta tecnología. Lo mismo hicieron en Costa Rica, allá hay una mina que supuestamente contaba con la más alta tecnología, pero tuvo que suspender voluntariamente sus actividades antes de causar un desastre ambiental y afectar una población cercana.

Lo cierto es que no existe ningún poblado de un país en vías de desarrollo que por la actividad minera haya salido de la pobreza o al que no se le haya causado un gran daño ecológico. El tema de la minería en Panamá debe ser consultado a través de un referéndum

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Este artículo se publicó el 7 de febrero  de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Anatomía de un referendo

La opinión del Catedrático de la Universidad de Panamá…..

Dr. Eduardo Flores Castro

Mientras que un total de 10,851 estudiantes votaron NO a la modificación del artículo que permite la reelección del Rector de la Universidad de Panamá, 9,027 votaron SÍ; es decir, hubo una diferencia de 1,824 votos en rechazo a la reelección, de quienes son la razón de ser de la Universidad.

Un dato significativo es que de las 18 Facultades que tiene la Institución, el NO estudiantil venció en 17; incluida la propia Facultad del Rector. De estas unidades académicas localizadas en la capital, el total de votos estudiantiles por el NO fue de 7,091, mientras que el SÍ obtuvo 3,328. Incluso en Veraguas, el Centro Regional Universitario más grande, el NO obtuvo 1,197 votos, y el SÍ 845. En el campus universitario donde se concentra la mayor parte de los profesores, estudiantes y administrativos, el No logró 8,665 entre los tres estamentos, mientras que el SÍ obtuvo 6,586 votos.

La suma total de los votos de estudiantes y docentes nos indica que el NO tuvo 12,220 frente a 11,194 por el SÍ. Con la ponderación ilegal del voto y propuesta por el propio Rector, la cúpula que dirige la Universidad se aprovechó de la vulnerabilidad de los funcionarios administrativos. Bajo estas condiciones el SÍ obtuvo 3,030 votos administrativos, los que les produjo una ponderación ilegal de 26 %.   Toda vez que entre estudiantes y docentes sólo alcanzaron un escuálido apoyo de 34,9 %, obtuvieron un total ficticio de 60,9 %, como aprobación final.

En vista que el número de administrativos es menor al número de profesores, al igualar la ponderación del estamento docente y administrativo, lograron que el voto de un administrativo valiera más que el voto de un docente y mucho más que el de un estudiante.

Durante el referendo, se cometieron faltas electorales al abusar de la autoridad para favorecer al SÍ.   La propaganda del SÍ apareció con el nombre del Rector, cuando esto es una clara falta electoral disciplinaria, toda vez que no estábamos en un proceso electoral para elegir Rector, ni mucho menos en su periodo de propaganda.

Realizaron las elecciones en tres días diferentes; de modo que las adelantaron convenientemente en el Centro Regional de Bocas del Toro y en la extensión de Darién, con el fin de usar sus resultados como propaganda política. Ya fue reconocido oficialmente por el Organismo Electoral que en algunas unidades, personas que no estaban habilitadas para votar ejercieron el voto. Se hizo una campaña tan sucia e indignante, que llegaron al punto de falsificar nuestra firma en volates perversas.

La pretensión unipersonal del rector de reelegirse para ocupar la rectoría por un quinto período, ha desatado una avalancha de críticas de la opinión pública. En todas las encuestas, independiente de la vía que se use, la reelección perpetua ha recibido una rotunda desaprobación. Los comprobados casos de corrupción dados a conocer recientemente, son muestras de las consecuencias indeseables que se producen en un sistema administrativo que permite la concentración de poder durante extensos períodos.

La Universidad de Panamá ha alcanzado notables avances en el ejercicio democrático de su autonomía, pero la reelección ha resultado una experiencia perjudicial para la Institución, donde una sola persona ha ocupado la rectoría durante 14 años, mediante tres reelecciones equivalentes a casi tres períodos presidenciales. Invocamos a la razón, para rechazar la pretendida reelección personalista y perpetua en la Universidad de Panamá, porque académica e institucionalmente es inconveniente para la Universidad y el país.

<> Artículo publicado el 27 de septiembre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Democratización de la universidad

La opinión de…

Eduardo Flores Castro 

Lo correcto era que la consulta del referendo universitario se hubiese regido por el voto igualitario o al menos por la ponderación que la Ley Orgánica tiene para la elección de las autoridades. Sin embargo, era tanto el temor al veredicto de los universitarios que acomodaron las reglas a su conveniencia. Disminuyeron la ponderación docente para igualarla a la ponderación del sector administrativo, y en vista de que el número de administrativos es menor al número de profesores, lograron que el voto de un administrativo valiera más que el voto de un docente y que el de un estudiante.

Se cometieron diversas faltas electorales al abusar de la autoridad para beneficiar al SÍ, colocando propaganda con el nombre del rector, lo que vició todo el referendo. Ya fue reconocido oficialmente por el organismo electoral que en algunas unidades, personas que no estaban habilitadas para votar ejercieron el voto, lo que hace dudosa y poco transparente las cifras finales.

Sin embargo, pese a la desigualdad de condiciones, reglas amañadas y vicios electorales, 10 mil 851 estudiantes votaron NO, mientras que sólo 9 mil 27 aprobaron el SÍ. A pesar de todas las imposiciones, sólo acudió a las urnas el 40% de los universitarios, y únicamente el 20.9% del total de los universitarios aprobó la modificación del Artículo 34 de la Ley, para que se permita la reelección perpetua del rector y demás autoridades universitarias.

Oponerse a la reelección perpetua es luchar por la democracia. Decirle no a la reelección del rector es poner la institución por encima de un capricho personal. Es necesario que la Universidad mejore su calidad académica y siga cumpliendo con su misión de ser la universidad de la nación panameña en el siglo XXI, pero para que ello ocurra se requiere un escenario democrático, sin reelección, que propicie la más amplia participación y convocatoria de talentos.

Esto incluye la democratización del propio equipo de la actual administración, permitiendo la libre participación a quienes pudieran aspirar a la máxima magistratura de la Universidad, pero por temor no se atreven a enfrentar al rector. Sin la presencia del fenómeno reeleccionista, existe la posibilidad de convertir la elección del próximo rector en un gran debate de propuestas y de compromisos institucionales para construir una universidad renovada con responsabilidad social y que rinda cuentas a la sociedad, ya que es de ahí de donde provienen los fondos que se le asignan.

El hecho de solicitar al Ejecutivo y al Legislativo reformar el artículo de la ley que prohíbe la reelección, puede tener graves consecuencias. Esto debilita la autonomía universitaria y posibilita reformas a otros artículos de la Ley. El costo de tener que someter nuestra Ley al rejuego de la Asamblea de Diputados podría significar que se tenga que responder a las exigencias de contraprestaciones, convirtiendo la universidad en un botín político.

Es un hecho notorio que el actual rector ha recibido una ola de críticas públicas sin precedentes, que es suficiente para que en un acto de sensatez y de ética política, desista del afán de reelegirse. Lo más peligroso es que se ha expuesto a la universidad, incluso a los ataques de personas que no han comprendido el valor de la educación superior pública.

Frente a los peligros que se ciernen sobre nuestra universidad, nos queda el camino de la unidad para defender su naturaleza pública, su autonomía y nuestro derecho a renovarnos con pertinencia.   Debemos convertir la educación en un instrumento de justicia social, de desarrollo nacional y de liberación económica.

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Este artículo se publicó el 7 de agosto de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

¿Qué significó el referéndum?

La opinión del Abogado y Odontólogo…

Omar O. López Sinisterra

En la Universidad de Panamá se realizó un referéndum para que la comunidad universitaria representada por los tres estamentos que la integran, aprobaran o no, el cambio del artículo 34 de la Ley 24 Orgánica de la Universidad de Panamá, que no permitía la reelección inmediata de las autoridades universitarias. El resultado fue que la mayoría de los universitarios que accedieron a las urnas establecidas para este fin, se pronunciaran en un 60% a favor del cambio de la Ley Universitaria.

Una vez más se hizo presente la voluntad de los universitarios de someter a la opinión de las mayorías, en un demostrado ejercicio democrático, la posibilidad del cambio de la Ley. El resultado fue positivo y en el marco del mismo, se llevará la nueva propuesta de Ley a la Asamblea Legislativa para su discusión, aprobación o negación debido a que el mismo fue de tipo consultivo, dejando su interpretación al poder legislativo.

El referéndum significó el instrumento de democracia directa que permitió a los estamentos universitarios opinar en función del cambio o no de la Ley universitaria. Pero es que los universitarios que conocen la Primera Casa de Estudios Superiores de nuestro país, saben la calidad de la gestión que han realizado las autoridades universitarias bajo la dirección del Sr. Rector Dr. Gustavo García de Paredes. La Universidad de Panamá, que se concibe como una mega-universidad, de gran complejidad y cuyas estructuras físicas y académicas llegan a los rincones más alejados y de difícil acceso en nuestro país, llevan impresas la modernización como política primaria, la ejecución de la Transformación Curricular, la que involucra el cambio de Planes de Estudio y de procesos curriculares, y del Proceso de Acreditación de las Carreras, de tal forma que nuestra universidad, se adecua a las políticas internacionales en esta materia, constituyéndose en una de la mejores del área.

El referéndum universitario constituye un hecho histórico en donde se consultó a las grandes mayorías sobre el cambio de la Ley y la posibilidad de la reelección de las autoridades. Fue definitivamente un ejercicio democrático en el cual las grandes mayorías dijeron un sí al cambio de la Ley. Universitaria y afirmaron la posibilidad de permitir la reelección de sus autoridades.

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Este artículo se publicó el  17  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La Universidad despierta

La opinión del estudiante universitario…..



César Valdés Paredes

El pasado miércoles 9 de Junio cuando se conmemoraba un año más de la muerte del Padre Héctor Gallego, también en la Casa de Octavio Méndez Pereira se daba el referéndum en el cual la comunidad universitaria decidía si estaba de acuerdo o no a la modificación del artículo 34 de la ley universitaria.

Como todos sabemos el referéndum favoreció las ansias de poder de una estructura viciada, llenas de prebendas, en la cual supieron intimidar y montar una persecución al que no estuviera con el voto “Sí”. Pero el mensaje que dejaron los estudiantes fue alto y claro, fue un voto más allá de las expectativas que se tenían, ese estudiante que va a la Universidad día a día, que conoce el estado en que se encuentra el claustro universitario, su infraestructura, sus laboratorios, la falta de insumos. etc., ese estudiante que es digno, académico, que no está emplanillado, y que su único querer, es formarse como ciudadanos de bien; ese estudiante de convicción y preocupado por el quehacer de la universidad, ese fue el estudiante que voto un “No” contundente, un No que caló muy alto, un No que ellos jamás esperaron, un No digno, un No por una renovación, un No a las persecuciones.

Los del poder universitario subestimaron el voto No diciendo que ganarían sobrados, pero se dieron cuenta que los estudiantes, administrativos valientes y muchos profesores se unieron y despertaron del letargo en que se encontraban para ejercer ese cambio y renovación con el voto No.

Para colmo, el Rector sacó su verdadera naturaleza, su pedantería y egolatría, al restar importancia a los estudiantes que votaron por el No, llamándonos de tener poca experiencia, que somos rebeldes, que nos dejamos arrastrar por la campaña negativa, Señor Rector sea más respetuoso con el estudiantado, por que el estudiante que votó a conciencia conoce la realidad en la cual se vive la universidad; esa realidad que ustedes han querido ocultar y maquillar en los medios que la Universidad es próspera y no le hace falta nada, es próspera para ellos que quieren perpetuarse y que ven todos sus intereses puestos en la figura del Rector; los estudiantes eran los únicos que no tenían compromiso con el rector y demostraron que quieren un cambio y no a un faraón, que maneja la “U” como su finca personal.

Felicito a todos los estudiantes de las 16 facultades del campus central y de Centros Regionales que demostraron que no se venden, ni se alquilan, que son estudiantes dignos y libres, fuimos la diferencia, dimos el primer paso, es nuestro pilar para de aquí en adelante comenzar y trabajar por una renovación que ya esta en marcha.

Deseo concluir con la célebre frase de Rubén Darío: “Juventud, divino tesoro”.

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Este artículo se publicó el  24  de junio de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Mitos sobre el voto estudiantil universitario

La opinión del Sociólogo y Docente Universitario…

ROBERTO A. PINNOCK

A raíz del referéndum efectuado recientemente en nuestra Universidad, en el que el estudiantado se volcó mayoritariamente por la NO modificación de la ley universitaria, se han esgrimido ciertos argumentos que en nuestra opinión, con todo el respeto que cabe, son argucias míticas en el debate político, más no la explicación científica de tales resultados. Procuraremos desmitificar algunos de ellos.

Primer mito: El voto NO de los estudiantes es el fruto de la influencia que tuvieron los medios de comunicación de masas sobre ellos.

Este argumento, muy similar al anodino juicio hecho frente a los resultados de las últimas elecciones presidenciales, le otorga una omnipotencia insuperable al papel jugado por los medios de comunicación social, a tal punto que soslaya las condiciones materiales y la experiencia personal y colectiva que envuelven la realidad de la población receptora de tal o cual mensaje.

En este sentido, dicha idea estaría negando lo que la Sociología hace rato demostró científicamente, tal es, que para que un mensaje difundido a través de los medios de prensa, quienes la leen, escuchan o ven, lleguen a creer en él y lo hagan suyo, se requieren condiciones materiales que sean suficientemente coherentes con dicho mensaje.

En el caso de nuestra Universidad, por ejemplo, no dudo que mis estudiantes de la Facultad de Medicina, de Humanidades o de Ciencias Naturales, hubieran asumido una conducta electoral distinta, si no vivieran desde hace algún tiempo carencias institucionales en su experiencia cotidiana, tales como: la falta de adecuada logística y de métodos efectivos para los aprendizajes, así como lo inadecuado de contenidos curriculares que docentes jubilados(as) siguen impartiendo (según me lo plantean los propios alumnos) con el inevitable resultado de divorciarlos de las nuevas realidades socioculturales y laborales, razón suficiente para que evolucione cierto malestar entre el alumnado.

Pero este malestar, no resulta ser un espantajo exclusivo en estas carreras, sino la tónica general en nuestra institución. La campaña por el NO desde los medios de prensa fue coherente con el malestar estudiantil, pero de no haber sido así, esa campaña no hubiera tenido efecto en el comportamiento electoral.

No negamos que algunos medios de prensa le tienen planteada una escaramuza a la actual administración universitaria. Pero esto no contradice que fue el SER (la experiencia cotidiana estudiantil) más que la opinión exterior desde los medios, la que determinó la opción electoral de los alumnos(as) de nuestra primera casa académica del país.

Segundo mito: El voto ponderado le otorga la decisión mayoritaria de las cuestiones universitarias a los que más saben de ella.

Esta forma de pensar antidemocrática, revela la misma actitud elitista de quienes estimaban, hasta los años cuarenta del siglo pasado, que las mujeres no tenían la capacidad de opinar en las decisiones de nuestro país. Son actitudes que divagan entre el desprecio a grupos ‘inferiores’ y el temor a perder escalones de poder (como la comodidad de recibir jugosos salarios, sin temor a sanciones por ser un funcionario incompetente).

¿A quiénes se debe una Universidad? A los estudiantes; esto implica que si el conjunto de ellos y no sus élites, están efectivamente bien atendidos(as) desde el punto de vista de su formación profesional y disciplinar, no cabe esperar que muestren comportamientos electorales propios de ‘cretinos’ en los asuntos universitarios.

Por ende, no habría por qué temerle al voto universal (una persona, un voto).

¿Será que se reconoce que en la Universidad no les facilitamos las herramientas para desarrollar el pensamiento crítico, que los vacuna de cualquier campaña malsana desde los medios de comunicación? ¿Será que hay temor por no poder manipular electoralmente a miles, más sí a algunos cientos (a las dirigencias y sus allegados)?

Sin duda, a los(as) próximos(as) candidatos(as) a la Rectoría, les tocará enfrentar ese tipo de retos desmitificadores.

Quien esté a la altura de estos desafíos, contará con el voto mayoritario.

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Artículo publicado el 22 de junio de 2010  en el  Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Meter la mano al fondo

La opinión de….

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Catia Rojas Toro

El Fondo Fiduciario para el Desarrollo (FFD) fue creado por el ex presidente Ernesto Pérez Balladares en 1995 –no por generación espontánea– con la finalidad de que el dinero de la privatización se revirtiera en obras sociales en pro del país, al mismo tiempo que se constituía como la única fuente de ahorro nacional.

El FFD se compuso por los ingresos provenientes de la privatización de empresas públicas –IRHE, Intel y puertos– y de los activos de la Región Interoceánica. Las disposiciones sobre su uso prohibían la utilización del capital que, a finales de la administración Pérez Balladares totalizaba mil 300 millones de dólares, cantidad equivalente en acciones que el Estado tiene en las empresas operadoras. Se estableció una política de inversión de bajo riesgo, para lo que se ordenó depósitos a corto plazo en bancos solventes.

Desde el año 2000 sufrió modificaciones que resultaron en importantes mermas a su capital. Mientras que a finales de 1999, el 95% del capital era líquido, a mediados de la administración Torrijos solo el 5% del monto total cumplía con esa condición. Mientras el monto total del FFD sumó en 1999, mil 300 millones; en 2007 la cuantía se desmejoró sustancialmente para totalizar unos mil 120 millones.

La ex presidenta Mireya Moscoso fue la primera en proponer una modificación a la ley original, cuando impulsó un cambio que permitiera usar el capital del FFD en obras sociales con el pretexto de reactivar la economía. La Asamblea Nacional aprobó el uso de 200 millones en una diversidad de obras, entre ellas el proyecto de riego Remigio Rojas que terminó siendo financiado con un préstamo de un banco local. A la fecha no se han rendido cuentas no solo del uso sino del destino de fuentes que debieron ir a ese fondo; durante los gobiernos de Moscoso y Torrijos.

Una investigación de La Prensa en 2007 evidenció que durante esos períodos gubernamentales se dejaron de depositar cerca de 229 millones producto de ventas de activos de la Región Interoceánica; mermando el capital del FFD y contraviniendo la ley que lo creó.

Incluso un Torrijos que dedicó gran parte de su discurso presidencial a destacar su gestión por encima de los gobiernos anteriores, utilizó 10 de los 200 millones en el año 2007, argumentando que se requirieron para activar la economía, una excusa que ese año perdía validez. Este gobierno cuantifica los montos que no fueron depositados en el FFD por la administración Torrijos, en 520 millones.

Aunque la salida al mercado liderada por la administración Martinelli aumentó su capital y le devolvió liquidez, reavivar iniciativas como la de Moscoso, puede arrojar resultados más drásticos que los vistos –mejor dicho no vistos– en ese momento. Proponer el uso de cerca de 400 millones para la compra de los corredores es un cambio en sentido de retroceso y por demás incoherente sí, el principal motivo que se tuvo para que estos pasaran a manos del Estado fue una reducción en el costo del peaje; lo que fue descartado inmediatamente por el Presidente.

El Estado panameño traspasó a manos de operadores privados los servicios públicos, quienes además de invertir en infraestructura respondían por la eficiencia y eficacia en la prestación de estos servicios. Lo ideal sería que, así como la ampliación del Canal se consultó en un referéndum, el uso de los dineros del FFD sea una decisión de todos y no una cuestión dejada a la tozudez que tienen los gobiernos en meterle la mano. Aunque he de reconocer que la idea da escalofríos. No vaya a ser que al paso que vamos, quedemos aprobando la reelección a cinco años.

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Este artículo se publico el 22 de junio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que a l autor,  todo el crédito que les corresponde.