Zonas de riesgo ambiental

La opinión del Abogado, Odontólogo y Decano de la Facultad de Odontología de la Universidad de Panamá (UP)….

Omar O. López Sinisterra

En las pasadas inundaciones vimos como se afectaron innumerables sectores de nuestro país sobre todo aquellos cercanos a ríos y lagos en zonas de riesgo ambiental.

Muchas de estas comunidades son producto de la ocupación indebida que en nuestro medio son conocidos como “precaristas” y que irrumpen en las áreas buscando donde vivir. En muchas ocasiones la ocupación se realiza en zonas de “riesgo ambiental” sujetas a inundaciones, aluviones, derrumbes y contaminación, lo que definitivamente significa que sus vidas están sujetas a estas condiciones del medio ambiente.

Dramáticos son los resultados cuando las fuertes corrientes de los ríos o los derrumbes con lodo cobran vidas de estos seres humanos y de muchos de sus animales y pertenencias, situación que pudo haberse evitado con prevención temprana y programas de traslado habitacional hacia zonas de mayor seguridad.

En nuestro país no poseemos una cultura de prevención inclusive desde el hogar, para dejar de contaminar su propio hábitat con la inclusión de ríos y lagos.

Y es que resulta muy fácil deshacernos de la vieja refrigeradora o estufa o muebles, arrojándolos al río o quebrada más cercana o amontonarlos en un sitio cualquiera y que alguien más lo resuelva.

En la ciudad vemos como se arrojan latas de cerveza y otros restos desde los autos contribuyendo a la contaminación de la ciudad.

Observo en muchos restaurantes de la ciudad que los operarios que manipulan los alimentos no utilizan mascarillas y muchos ni siquiera guantes, lo cual nos indica contaminación en los mismos. En las carnicerías vemos que estos operarios no usan ni guantes, ni gorro, ni mascarillas.

Los programas preventivos en materia de riesgo ambiental deben ser integrales y con la participación de las entidades tanto gubernamentales como comunales o sociales, para que no se presenten desastres en los cuales nosotros los seres humanos somos el principal agente causal.

La prevención es nuestra mayor y mejor inversión porque con ella nos evitamos pérdidas ingentes de recursos y la utilización posterior cuando los desastres han cobrado vidas y bienes en las diferentes zonas de riesgo ambiental. La inseguridad en la tenencia de tierras que vulnera la vida de los que allí habitan, debe ser accionada a través del traslado temprano a tierras más seguras y con viviendas dignas. El pasado desastre ocurrido en nuestro país es signo inequívoco para la realización de programas preventivos en esta materia, porque si no actuamos pertinente y diligentemente, los mismos episodios se repetirán.

 

<>Artículo publicado el 4 de febrero  de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

La responsabilidad está admitida

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La opinión del Jurista…

Donatilo Ballesteros S.

Mientras Colombia y Venezuela fueron escenario en todo su territorio de inundaciones continuas, por más de un mes, los administradores y directivos de AES Panamá, debieron tomar todas las precauciones para mantener el nivel del lago de la presa del Bayano en niveles que evitarán nuevos desastres, como los que ocasionaron hace pocos años atrás.

Si la casa del vecino arde y la tuya es de paja, lo correcto es prevenirse para no ser afectado.   Los noticiarios televisivos nacionales e internacionales expusieron diariamente los estragos ocasionados por las lluvias en los vecinos países, por lo que tanto las autoridades de Etesa, la Comisión gubernamental que fiscaliza y atiende los asuntos oficiales en la producción energética, debió intervenir para que los protocolos tan cacareados, se cumplieran.

Una revisión de la inexcusable negligencia de los rectores de la presa del Bayano, sustentada en la imprevisión ante hechos inevitables, pone de relieve la necesidad de que se hagan cambios drásticos, oportunos y necesarios, para que los acontecimientos descritos en los medios, con imágenes deplorables en estos momentos, con pérdidas cuantiosas y el desplazamiento de pueblos enteros, no queden impunes ante la demostrada incapacidad, de quienes son responsables de las consecuencias de esta tragedia.

No es el momento de inventar el traslado de la responsabilidad a hechos fortuitos, si no que es el momento de admitir responsabilidad por no haber actuado oportunamente. Así lo ha expresado el señor Presidente en entrevista que emitieron los noticieros televisivos, aceptando que AES Panamá es responsable y de la necesidad de adoptar medidas para mejor cumplimiento de los protocolos.

Frente a esta manifestación de quien representa al Estado Panameño, que es el accionista mayoritario en esa empresa, es indiscutible que lo que corresponde, no es fijar responsabilidad, si no atender lo relacionado por los daños ocasionados a miles de persona, y empresarios, por negligencia de los funcionarios o por instrucciones internas disparatadas y lesivas como ha ocurrido.

Cuantificar la pérdida de cada cual, atenuar en lo posible el sufrimiento y organizar la forma de indemnizar, encontrando la provisión de los fondos para tal efecto, son las medidas que quedan por ejecutar, luego de la admisión por el señor Presidente, de que la empresa en la que el Estado es el mayor accionista, es la responsable de las consecuencias de las inundaciones, con lo cual se acepta un manejo incorrecto y por consecuencia la obligación de reparar el daño causado e indemnizar a quienes con sus inversiones y trabajo han perdido sumas hasta ahora no calculadas.

En estos momentos hay planillas que se siguen pagando sin la productividad. Por las condiciones en que han quedado las empresas afectadas. Todo esto es responsabilidad de AES Panamá ha dicho el señor Presidente.

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<>Artículo publicado el  13  de enero de 2011    en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Aprendiendo

 

La opinión del Sacerdote Jesuita…

Rosendo Torres 

En esta vida, nunca dejamos de aprender. Debemos estar en actitud siempre positiva para aprender, partiendo del hecho de que no lo sabemos todo, partiendo de que la película es muy larga y no la hemos visto toda.   Aprender de la prosperidad y de las crisis. “A los que aman a Dios todas las cosas le aprovechan para el bien” (Romanos 8, 28).

Últimamente nuestra vida ciudadana se ha visto sacudida por varios movimientos casi telúricos con las inundaciones y sus secuelas. Primero la orfandad en que han quedado muchas comunidades que incluso van a tener que ser reubicadas, y luego las otras consecuencias entre ellas la situación de la escasez del agua con motivo de múltiples daños ocurridos en la potabilizadora y otros imprevistos irreparables.

Como país pequeño que somos, en muchos aspectos, tenemos que alzar la voz para hacernos oír y en muchas ocasiones damos a conocer las bondades de nuestra posición geográfica, de nuestras playas, de nuestros talentos, y de otros tesoros históricos y ventajas y por mucho tiempo hemos estado orgullosos de tener la mejor agua del mundo que hasta se podía beber sin ningún miramiento, no obstante leí un titular: “Dios ya no es panameño”, lamentando la escasez y la turbiedad en la capital.

Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde.   Por tanto a aprender a la fuerza más humildad.   ¿Qué tienes que no lo hayas recibido?   Se acabó el slogan de la mejor agua del mundo que supuestamente en una ocasión se dijo que le habían dado a un pugilista a beber y por eso ganó su contienda.   Ahora surge la necesidad del agua embotellada, como ocurre normalmente en otros países. Y ojalá no ocurra con otros recursos de los cuales abusamos. Porque lo de la ciudad “tacita de oro”, ya pasó a la historia. En momentos de crisis surgen los sabelotodos y desvarían criticando pero sí aplaudo las opiniones constructivas. Bien sabemos que no es lo mismo estar frente al toro que verlo desde la talanquera.

Signos de los tiempos, el contraste de ser un país en crecimiento y en modernización con el espectáculo de la gente con garrafones buscando agua como en la campiña. Lecciones para aprender.

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<>Artículo publicado el 16  de enero de 2011    en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

El Chagres, el Canal y el agua

La opinión de…

Arturo D. Melo S.

El río Chagres fue represado en la localidad de Alajuela con la represa de Madden, terminada en 1935, o sea, 21 años después de la apertura del Canal de Panamá en 1914.   Anteriormente, había sido represado en la localidad de Gatún, con la represa del mismo nombre, terminada en 1912.

John Stevens, segundo administrador de la Comisión del Canal, dijo, ante el Senado de Estados Unidos en junio de 1906, que “el gran problema en la construcción del Canal de Panamá es el control del río Chagres”.

Fernando de Lesseps, constructor del Canal de Suez a nivel del mar, y promotor del Canal Interoceánico, convocó el Congreso Internacional del Canal Interoceánico, en la sede de la Sociedad de Geografía en París, y allí logró que se aprobara la ruta de un canal a nivel en Panamá.

En dicha reunión, el ingeniero Godin De Lépinay se expresó así: “Tratar de construir un canal a nivel por Panamá es ir contra la naturaleza, y las obras de ingeniería que van contra la naturaleza fracasan.

Si ustedes quieren construir un canal interoceánico por Panamá, lo que tienen que hacer es aprovecharse de la naturaleza, represando el río Chagres en Gatún y el río Grande en Miraflores, creando así dos lagos, y luego cortar las montañas para unir estos dos lagos y conectar ambos a los respectivos océanos, construyendo esclusas”. Godin De Lépinay tuvo que retirarse, abucheado, de dicho congreso.

Los franceses trabajaron en la construcción de un canal a nivel en Panamá desde el mismo año 1879, a pesar de que al visitar De Lesseps la ciudad de Panamá, con su joven segunda esposa y varios de sus pequeños hijos ese año, tuvo dificultades en el trayecto, porque el río Chagres averió seriamente el puente del ferrocarril. Para el control del Chagres, los franceses había pensando en la construcción de un puente, para que el río pasara sobre el Canal y no cayera al mismo, en una gran catarata que lo dañara.

Un hecho no muy conocido es que, al reiniciarse la construcción del Canal por parte de los norteamericanos, en 1904, continuaron construyendo el canal a nivel, que De Lesseps había soñado, hasta 1906, cuando John Stevens se convenció de que dicha obra era imposible de realizar y persuadió al senado de Estados Unidos –por un estrecho margen de 36 a 31 votos, el 19 de junio de 1906– de la necesidad de abandonar el diseño de Fernando De Lesseps y adoptar el diseño de Godin De Lépinay. Al día siguiente se inició la construcción de la represa de Gatún.

Se pensó, entonces, que el problema de las inundaciones del río Chagres había quedado resuelto al incorporarlo al canal a través del lago Gatún, pero las inundaciones de 1906, 1923, 1931 y 1932 los convencieron de que se necesitaba represar el Chagres una vez más, aguas arriba del lago Gatún, y se decidió construir la represa de Madden y el lago Alajuela. Los objetivos de esta obra eran el control de las inundaciones, el almacenaje de agua para uso del Canal durante la estación seca y la generación de electricidad. El lago Alajuela no fue construido como una fuente de agua para una potabilizadora.

Este lago tiene dos grandes desventajas en comparación con el Gatún: aguas arriba recibe directamente las inundaciones, con sus aguas turbias y lodosas, que sólo llegan al lago Gatún después de llenar a capacidad el lago Alajuela, el cual como lago de almacenaje de agua varia de nivel hasta 47 pies entre invierno y verano. El lago Gatún, como parte del mismo Canal, sólo puede variar seis pies entre invierno y verano. Como quiera que las aguas sucias de las inundaciones se limpian por sedimentación, al bajar el nivel del lago Alajuela a 47 pies, para finales del verano, cada año se vuelve a captar agua turbia, difícil de potabilizar.

Hay que reconocer que la excelente administración panameña de la Autoridad del Canal logró que las represas de Madden y Gatún cumplieran plenamente con los objetivos para las cuales fueron construidas, a pesar de que las inundaciones de diciembre de 2010 fueron las más grandes que ha tenido el río Chagres desde la construcción del Canal de Panamá. Este hecho contrasta con los daños causados por la represa del Bayano, administrada por una empresa extranjera, cuyas aguas destruyeron al poblado de El Llano, fue fundado siglos atrás, y devaluaron casi totalmente miles de hectáreas de fértiles tierras, aguas abajo de la represa del Bayano, la que en vez de controlar acentúa ahora las inundaciones.

No se puede desconocer que el mantenimiento deficiente y la falta de inventarios de repuestos de las potabilizadoras de Chilibre agravaron el problema del agua turbia del lago Alajuela, pero la solución permanente del grave problema de abastecimiento de agua potable para el área metropolitana de la ciudad de Panamá parece estar en la construcción de una o varias nuevas potabilizadoras.

Se podría captar agua del lago Gatún en la comunidad de Bahía de Salud o en la boca del río Frijoles, partes del lago cercanas a la ciudad de Panamá, y llevarla por tubería, siguiendo la vía del ferrocarril a Gamboa, para potabilizarla y desde allí distribuirla por acueducto. Se podría, también, captar agua con barcos cisterna en donde estuvieran más limpias en el lago Gatún y llevarlas a Gamboa.

Al buscar nuevas soluciones, debemos tener presente que el agua que se usa o se malgasta de los lagos Gatún y Alajuela, es agua que no se utiliza en el Canal para generar ingresos a la nación. Por esta razón, no debemos dejar de estudiar seriamente la posibilidad de utilizar aguas que no van al Canal, como las de los ríos Pacora y Mamoní, preservando sus cuencas y racionalizando su uso, para el abastecimiento de agua potable a la capital.

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Este artículo se publicó el 13  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.  El resaltado es nuestro.

El vital líquido, el agua

La opinión de…

 

Gilberto A. Pérez T.

Las abundantes lluvias de principios de diciembre nos han traído múltiples problemas de toda índole. Inundaciones, damnificados, infraestructuras averiadas como carreteras, puentes, etc., y la interrupción del suministro de agua potable.

El agua es el elemento vital más importante y su ausencia se traduce en todo tipo de contratiempos, en el caso extremo la muerte. Podemos estar semanas sin luz, teléfonos y otras facilidades de nuestros tiempos, pero sin agua, imposible. De ella depende el aseo personal, las normas y procedimientos de higiene y, por supuesto, la salud.

El daño de los dosificadores que ha tenido el Idaan, producto de la enorme turbiedad en las aguas del río Chagres, impone una alerta urgente en todo el país. Pareciera ser que la tala indiscriminada de los bosques en el entorno de la cuenca hidrográfica del Canal no es atendida con la debida seriedad y responsabilidad que amerita.   Sino, cómo explicar la gran cantidad de troncos, ramas, etc., que se observan en las vistas aéreas de los noticieros, que nos muestran un río de lodo y todo tipo de basura.

Hoy es el agua de consumo humano y mañana será el agua del Canal la que se afecte por la falta de protección de la principal cuenca hidrográfica del país. Los invasores de tierras solamente piensan en resolver sus problemas de hoy y de mañana, pero el resto de los panameños los tiene sin cuidado. Esas tierras son de todos, pero ellos van por su pedazo hoy, sin importarles las consecuencias de su gran irresponsabilidad.

No hay, entonces, una política de Estado que haya establecido un anillo de protección para el río Chagres y el lago Gatún, severa y sin contemplaciones, que proteja y asegure el suministro de agua para consumo humano en el área metropolitana y para las operaciones del Canal. Además, tenemos que contar con procedimientos en ejecución que impidan la escorrentía incontrolada de tierras y todo tipo de vegetación hacía el cauce del Chagres y el lago Gatún, mediante programas de siembra de gramas y otras especies de vegetación que amarren la tierra e impidan los derrumbes.

Lo del Idaan es imperdonable, cómo es posible que no tuvieran dosificadores de repuesto, siendo éstos una pieza clave para el suministro de agua potable, es decir, carecen de planes de contingencia para asegurar lo más importante que necesitan los seres humanos, el agua.

Por años hemos soportado la ineficiencia de, quizás, una de las más importantes de las instituciones del Estado, pues las fugas de agua potable (que se traducen en el desperdicio de millones de galones), la ineficiencia en el cobro y el pésimo servicio de facturación, la burocracia galopante y la insensibilidad social se unen a la gota que rebasó el vaso con la interrupción del suministro de agua potable por varios días.

En Hato Pintado recibimos agua por última vez el día lunes de la semana pasada, al mediodía, y pare de contar. Cuando escribía este artículo era viernes y, durante cuatro largos y angustiosos días esperábamos la cacareada sectorización, que no llegaba a ninguna hora.   Abríamos los grifos a todas las horas del día, con el mismo resultado, nada, ni una gota.

Hay que tener respeto y consideración con la ciudadanía, sino se va a suministrar ni un galón, díganlo, sean honestos, expliquen que el sistema colapsó o las razones que justifiquen semejante problema. Pero, por favor, sean honestos.

Los panameños merecemos que se nos informe lo que en realidad está pasando, pues hacer conferencias de prensa para dar excusas baratas, produce más enojo y frustración; nos dicen cuentos de camino y no hay la más mínima solución a este gravísimo problema.

Señor Presidente, el problema de la basura usted lo tomó por los cuernos y pareciera ser que vamos a tener una solución en el corto plazo. El problema del suministro del agua y la calidad de la misma es más grande y mucho más importante, pues está en juego la salud de los panameños de las ciudades de Panamá, Colón y sus áreas vecinas, además de la materia prima del Canal, suficiente agua para garantizar el tránsito de barcos.

Urge que se diseñe una política de Estado para la cuenca hidrográfica del área central del país, es decir, el área de tránsito, que durante 500 años ha sido el sustento de los que viven en Panamá. Que se proteja y preserve la calidad, y se mantenga, aumente y garantice que habrá agua para que podamos subsistir y para que siga operando, sin interrupción, la vía acuática. Además, habría que darle fuerza de ley constitucional a dicha iniciativa, al igual que en su momento se la dimos al Canal.

Es al Gobierno al que le corresponde fomentar la conciencia ciudadana para que todos seamos responsables y para que la política que se vaya a establecer sea un denominador común para todos, pues de ello depende nuestra vida y nuestro futuro.

Por otro lado, el Idaan necesita una minuciosa radiografía de lo que ha sido, lo que es, pero sobre todo, lo que debe ser. Darle la importancia y los recursos que necesita; que su personal se actualice y utilice las últimas tecnologías para que le pueda suministrar a sus usuarios un producto de calidad y en cantidad suficiente para satisfacer sus necesidades diarias.

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Este artículo se publicó el 11  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Los que siembran contaminación cosechan tragedias

La opinión del Jubilado del Cuerpo de Ingeniero de Estados Unidos…

Carlos E. Rangel Martín 

Es muy fácil echarle la culpa de las inundaciones a la madre naturaleza; pero la escueta realidad es que esa tragedia resulta principalmente del calentamiento global producto de la contaminación de la atmósfera, propiciada por políticas y leyes gubernamentales perjudiciales al medio ambiente, como las panameñas. 

Ya sea que culpen al “Niño” o a la “Niña”, si las temperaturas del aire y del mar aumentan, ello causará una mayor evaporación de las aguas, una mayor formación de nubes y lluvias más copiosas y continuas. Las potencias industriales son las mayores responsables de esta catástrofe pero, como pide la Declaración de Cancún, todos los países deben reducir 50% sus contaminantes, para resolver este problema mundial.

El tiempo dirá si nuestro actual gobierno es o no el más corrupto que hemos tenido en nuestra historia republicana, pero, desde el punto de vista ecológico, no cabe la menor duda que es el que más está perjudicando nuestro eco-sistema; y de ser el más perjudicial al medio ambiente a ser el más corrupto hay poco trecho.

Debemos suspender la instalación de nuevas plantas que consuman productos petroleros y, especialmente, las plantas que utilicen carbón como combustible porque, contrario a cualquier propaganda, son las que más contaminan.   Como también se acordó en Cancún, se deben descontinuar falsas soluciones, como las hidroeléctricas con embalses, porque estos contaminan con el gas metano producto de la descomposición de la flora sumergida en agua.

La generación eléctrica eólica (utilizando la fuerza del viento), es una nueva tecnología verde que es competitiva económicamente con la generación termoeléctrica y cuya aplicación es ideal para Panamá, debido al largo de sus costas, donde los vientos son más fuertes. Por esto mismo, la generación eólica costeña ha permitido que Irlanda planee exportar electricidad a otros países europeos.

Gamesa, fábrica española de turbinas eólicas, ha iniciado en México un proyecto para instalar plantas eólicas con una capacidad total de 324,000 kilovatios, equivalente a 20% de la capacidad máxima de Panamá. Y el gobierno chino incluso subsidia nuevas plantas eléctricas solares, aunque éstas todavía no sean competitivas, por sus costos iniciales, para reducir la contaminación.

Desafortunadamente, quizá por falta de actualización profesional o quizá por evitarse problemas con los altos mandatarios que deben estar enriqueciéndose con el negociado de la electricidad, nuestro ente regulador sigue permitiendo plantas eléctricas contaminantes.

Por otro lado, las minas a cielo abierto también contaminan las tierras y los ríos circundantes.   Por esto, los gobiernos de Costa Rica y de El Salvador han prohibido ese tipo de minería. Adicionalmente, a fines del pasado mes de noviembre, la Asamblea Plenaria del Secretariado Episcopal de América Central ha pedido a los parlamentos legislativos centroamericanos que, como mínimo, prohíban la minería de metales preciosos mediante el cianuro.

El novelista Vicente Blasco Ibáñez llamó a nuestro país “Panamá la Verde” y, como ya señaló nuestro arzobispo metropolitano, nuestro gobierno tiene la obligación moral de proteger esa riqueza natural para el beneficio de nuestros descendientes.

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Artículo publicado el  2  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Empresarios irresponsables y políticos cómplices

La opinión del Abogado…

 

Juan Ramón Sevillano Callejas

Las inundaciones en el área este de la provincia o en la vía de acceso al puente Centenario me llevan una vez más a opinar que hay demasiados empresarios irresponsables en Panamá.

Cuando se actúa solo pensando en el tamaño de los ingresos a recibir, y no en las consecuencias sociales o ambientales a mediano y largo plazo, o en posibles futuras demandas, siempre sucederán desgracias como estas, que todos lamentaremos.

Si bien es cierto que la responsabilidad social está creciendo y que hay tambiénmuchos empresarios conscientes, lo cual me alegra, todavía creo que debemos seguir trabajando para convencer a los demás del papel que deben tener en un desarrollo integral del país y no solo en beneficio del centro de la ciudad capital.

Esos cantos de sirena acerca del exitoso crecimiento económico no llegan a las montañas y selvas habitadas por campesinos e indígenas, que viven en pobreza o extrema pobreza.

No es posible que en nuestro país se construyan obras públicas que duren pocos meses, producto de la codicia de los empresarios y la complicidad de los políticos gobernantes y ni los unos ni los otros paguen por los daños y perjuicios causados. Es más, si tuviéramos un Ministerio Público independiente de los políticos todos esos funcionarios debieran estar bajo investigación y sus bienes personales cautelados, por el delito de incumplimiento de sus deberes.

Hago un aparte para decir que los principales enemigos del gobierno de Martín Torrijos fueron las empresas amigas que ganaron licitaciones, porque en la mayoría de los casos dejaron puentes sin hacer (Santa Fe de Darién) o puertos inconclusos (Quimba–Darién), carreterasde asfalto, ahora llenas de huecos, escuelas no saneadas, etc., etc.

Los empresarios deben mirar hacia el futuro, actuar más humanamente, y evitar futuras explosiones sociales, que nadie desea, para que no nos suceda lo de otros países sureños, cuyos nacionales ahora también nos inundan, y vale la pena decir además que estos no han cambiado su comportamiento, ya que el dinero los hace creerse superiores, también aquí en Panamá. Lo que les ha sucedido no les ha dado ni un ápice de humildad.

No sé qué harán nuestros empresarios y los otros cuando eso suceda, ya que en Miami ya no se cabe y las visas no son tan fáciles como antes. Recuerden que nosotros los de clase media tenemos mayor capacidad de adaptación, ustedes no y los pobres seguirán igual.

No se le puede atribuir lo sucedido, en el caso de la vía de acceso al Centenario, a las copiosas lluvias, ya que todos sabemos y recordamos, no lo hemos olvidado como quisiera la empresa constructora, que otros tramos de la misma vía también se han caído y muchas veces el tránsito ha sido suspendido en el área afectada.

Pero jamás los políticos cómplices gobernantes han exigido a esta empresa que pague los perjuicios económicos que conllevan los tranques. Ahora, con un gobierno totalmente de corte empresarial, tampoco se hará, ya que a estos lo único que les interesa es decir, como propaganda política, que el desempleo ha disminuido y que la economía ha crecido, sin importarles que el precio de la comida ha aumentado (guandú a $11.00 la libra) y que no hay ni médicos ni medicinas para los pobres campesinos e indígenas.

Ahora, como la mayoría de las empresas panameñas, a disgusto de las almas de los propietarios iniciales panameños, las cuales, si pudieran, patearían a sus nietos, han sido vendidas a extranjeros sureños o a transnacionales, no sé si a estos les interesara el porvenir de humildes panameños, ya que si algo malo sucede, así como vinieron se irán.

Señores empresarios, piensen en las consecuencias, trabajen por una buena ganancia, justa y razonable, pero sostenible en el tiempo.

<> Este artículo se publicó el 28 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.