Infórmese antes de decidir

De qué sirve que se nos brinde la información necesaria para la compra de un producto si no nos detenemos a leer.  La opinión del  Administrador General de ACODECO….

PEDRO MEILÁN

El principal lema de la Acodeco es ‘Un consumidor informado tiene poder’. Esta frase para nosotros es la génesis de algunos de los problemas con los que se enfrentan diariamente los consumidores.   Y por eso el título de nuestro escrito del día de hoy.   Efectivamente las cosas fuesen distintas si como consumidores hiciéramos simples ejercicios que se traducirían en aumentar el valor de nuestro dinero, como por ejemplo: comparar precios, obtener información de los servicios técnicos, periodos de garantías, existencias de partes o repuestos, capacidad e idoneidad del producto.   Pudiésemos enumerar una cantidad de otros detalles que se pueden investigar del producto a comprar, pero no es la costumbre del consumidor.

De qué sirve que se nos brinde toda la información necesaria para la compra de un producto o la adquisición de un servicio, si no nos detenemos a leer las características del mismo o las advertencias de su fabricante o distribuidor, información que es una obligación de ley que debe cumplir el proveedor.

Lo invito a que haga un análisis de su rutina de compra.   Practiquemos con una compra simple: Ir al supermercado. ¿Hace una lista de sus necesidades? ¿Lee la etiqueta para saber el contenido neto del producto y así comparar precios o para saber si los ingredientes de ese producto pueden ser los mismos de otra marca que sea de menor costo?    Estoy seguro que hubo más de un no.   Ojalá me equivoque, porque entonces usted será la excepción a la regla y no será de las personas que aunque les den la información, en idioma español incluso, lo primero que hacen luego de adquirir el producto o servicio es abrirlo, desechar las instrucciones y si no comprende algo, entonces es cuando se acuerda del manual del usuario y de repente le da una pequeña lectura.

Esto ocurre en muchos otros tipos de actividades comerciales, como en las financieras, en las cuales somos muy dados a primero firmar todo, hasta las letritas más pequeñas, utilizar el dinero y posteriormente cuando nos encontramos ante una situación irregular, procedemos a leernos línea por línea y hasta resaltamos la redacción que a nuestra consideración, resulta abusiva, leonina y cuantos adjetivos calificativos más podamos incluirles.

Ojalá el leer las letras chicas o grandes, los resaltados, las indicaciones de uso, las adendas, los anexos, las fechas de vencimiento, las advertencias, etc. fuese una costumbre de todos los panameños, costumbre que traería como consecuencia que se dieran muchos cambios en las relaciones de consumo y se evitarían abusos de algunos agentes económicos que se aprovechan de las necesidades de aquel que quiere adquirir una casa, un auto, o bien de aquel que mantiene una urgencia económica, entre otros.

Como consumidores tenemos derechos, ciertamente, pero no debemos olvidar que debemos cumplir con nuestros deberes y el más importante es estar informado, situación que sólo se logra con la lectura de la información que nos brindan. De ahí nacerá, entonces, la diferencia entre obtener lo que ciertamente necesitamos o lo que el vendedor nos logró mercadear; o comprar lo que más nos convenía de acuerdo a nuestras capacidades financieras. Hagamos de la lectura un hábito, no sólo para nuestra educación, también para una nueva cultura de consumo, para que así podamos confirmar que ‘Un consumidor informado, tiene poder’.

 

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<> Este artículo se publicó el 23 de octubre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/meilan-pedro/

El negocio de la salud

La opinión del Periodista – Analista Internacional….

Jairo Henri Pertuz Suarez

Uno de los hábitos más valiosos para el ser humano lo constituye la lectura. 

Desde pequeño sentí inclinación por la lectura, la música y el canto, la oratoria y el periodismo. Me animaba, desde esos días, entrevistar, escribir. Eran tiempos en que se respiraba cultura universal.   Hasta me atreví, a los 14 años, a ser reportero.

Se disfrutaban y compartían conocimientos, experiencias, ambiciones de superación como seres humanos y se analizaba no ser simplemente objetos de la tecnocracia, o valor agregado en la producción de bienes y servicios. Hoy en algunos países se impone convertir a los jóvenes en objetos, sin capacidad para pensar y sin posibilidades de espacios para la sana distracción y disfrute de la vida.

Desde esos días me inquietaba saber porque moría tanta gente si habían médicos y medicinas desde nuestros ancestros. Culturas aborígenes como los Mayas, los Aymaras y los Incas que hasta trataron de operar el cerebro humano.

En estos días recibí un ejemplar de la publicación de los Testigos de Jehová llamada “Despertad” de Octubre de 2010. Es una pequeña revista, no un broocksure, muy valiosa por la calidad de su material.

Su portada muestra la pregunta ¿En quién se puede confiar?   El artículo detalla algunas de las anomalías que dan, en parte, como resultado, el negocio multimillonario de que somos víctimas los seres humanos por parte de un grupo “personas” cuya voracidad de enriquecimiento no parece tener limites.

Denuncia la revista que “se sospecha que estudiantes alemanes han pagado miles de euros a profesores para obtener el título de Doctor”. “Un eminente anestesista, durante más de 10 años, había falsificado los resultados que había publicado en prestigiosas revistas”. La revista reproduce un artículo publicado por The New York Times, con autoría del doctor Jerome Kassirer- ex redactor de la famosa revista The New England Journal of Medicine, que explica: “Cuando los investigadores se sienten en deuda con las compañías (farmacéuticas) porque reciben de estas gran parte de sus ingresos, tienen una tendencia increíblemente alta a favorecerlas con los resultados de sus estudios”,

La codicia ha invadido a los seres humanos que acaban con sus semejantes con diferentes formas de explotación y engaños. Esto incluye la salud, los medicamentos y equipos.   Tal vez ya exista la prevención o cura del cáncer u otras enfermedades, pero, el negocio estaría en mantener enfermos. Si a esto le agregamos instituciones politizadas y Ministerios con funcionarios indolentes, ¿Cómo lograr soluciones para la salud y la vida? Al fin, para muchos mercaderes y funcionarios perversos, los seres humanos somos, solamente, un producto desechable.-

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<> Este artículo se publicó el 19  de octubre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/pertuz-s-jairo-henri/

La importancia de la lectura

La opinión del Empresario…

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RAFAEL CARLES

Los panameños leemos poco. Todos los estudios realizados por empresas privadas, universidades y agencias gubernamentales lo manifiestan. Por ejemplo, la Encuesta de la Infancia y Juventud elaborada en 2005 por el UNICEF concluía con un dato preocupante:  La mitad de los jóvenes y adultos encuestados jamás lee. Por ello, la promoción de la lectura entre la población debe ser uno de los principales objetivos de la política educativa y cultural.

Podría suponerse que la lectura resulta un ejercicio anticuado y quizás hasta inútil. Pero, paradójicamente, los países más desarrollados cuentan con los índices más altos de lectura y, entonces, la riqueza de esas sociedades se configura desde un elevado umbral cultural.   Una alumna de un colegio privado en Panamá, que recoge primordialmente estudiantes de diversas nacionalidades, recientemente me decía que le gustaba leer, porque la hacía soñar y sentirse emocionada. Es decir, si en forma primaria todos contamos con sueños y emociones, lo cierto es que la sociedad consigue acumular y transmitir fantasías y realizaciones que nos integran a una historia.

Esto significa que con la lectura los seres humanos somos iniciados a un mundo preexistente, cuya riqueza puede perderse. Desde esa historia las personas pueden comenzar a imaginar y concebir cosas que de otra forma resultarían inexistentes. Con la información y la formación, con el saber y la emoción que registran los libros, adquirimos conciencia de que participamos de una comunidad, de un gran emprendimiento intelectual y cultural.

La lectura es igualmente imprescindible para la escritura. La lectura enseña a escribir tanto como a reflexionar. De ahí la importancia de formar el hábito de leer. A partir de la presencia cotidiana de la lectura se hace posible exponer, transmitir y recibir análisis, argumentos e informaciones. Y además es una fuente inagotable de deleite. Sería parcial entonces localizar la necesidad de la lectura únicamente en las escuelas; por el contrario, y como bien plantean los especialistas, la cuestión de la lectura debe ser formulada en relación a la sociedad en su conjunto, replanteando el lugar que se le asigna en la vida de la población y ayudando a construir políticas de lectura. Pero, claro está, las escuelas y las bibliotecas tienen que cumplir una función importantísima. Ellas deben compensar las falencias de los hogares en desventaja económica y cultural; deben brindar posibilidades que la pobreza o la marginación excluyen. Desde este punto de vista, la lectura y los libros deben participar en la generación de personalidades que contribuyan a edificar una sociedad mejor .

Además, la lectura relaja cuando se está estresado, es una forma fácil de informarse de un tema específico, si se practica con regularidad agiliza la mente, ayuda a ampliar y superar las barreras del conocimiento, y, en ocasiones, evita la distracción de otros entretenimientos malsanos como enviciarse demasiado a la computadora o a la televisión, lo cual perjudica la vista y son adictivas.

Por eso, es importante, como país y sociedad, promover las actividades que conducen al aumento de la lectura.  La reciente celebración de la Feria del Libro, al igual que el fomento y la distribución de textos escolares, obras literarias, folletos culturales, tomos históricos, enciclopedias, compendios, periódicos, revistas y cualquier material didáctico, debe ser el pivote para futuras acciones de nuestras autoridades e instituciones.

Ciertamente, para poder aprovechar los avances tecnológicos, como son la proliferación de los cafés Internet y la ampliación masificada de la red inalámbrica de información, es vital que primeramente el individuo adquiera vocación para la lectura. Utilizar los nuevos modelos de procesadores, ordenadores y artefactos para mover muñequitos, buscar distracciones visuales o, simplemente, navegar sin rumbo fijo, es no saber aprovechar los talentos y menospreciar los inventos de nuestros tiempos.

El hábito de la lectura inicia desde los primeros años, primero con el impulso de los padres y luego con la motivación y constante evaluación de maestros y profesores. Llegar a una edad adulta y madura sin haber recogido la gracia de la emoción que produce la lectura de un buen libro, es no haber disfrutado de la misma vida. Y, como en otros aspectos similares de la naturaleza humana, habríamos pasado por la Tierra sin haber dejado huellas. Y eso, en mi libro abierto de la vida, es desaprovechar el talento innato que nos viene de lo divino. Desafortunadamente, esta omisión se paga con fuego en el infierno.

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Artículo publicado el 31 de agosto de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

¿Debo seguir leyendo?

Reproducimos el artículo de opinión de….

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Juan Ramón Sevillano Callejas

Hace pocos días leí el libro llamado ¿Quién se llevó mi queso?, el cual recomiendo, y al terminar llegué nuevamente a la siguiente conclusión: “Panamá está inmersa en la basura”.

Y no solo me refiero a la basura orgánica o de desechos, me refiero a la basura política, la basura social, la basura familiar y a la basura humana. El sistema en que vivimos está podrido.

Del mencionado libro rápidamente observé que hasta los ratones son más inteligentes que los liliputienses (enanos mentales).   No puede ser que todas las encuestas, desde hace 20 años, prueben que los panameños opinemos y creamos, con certeza, que la Asamblea está llena de vagos y ladrones y que aún el pueblo se aguante esta lacra social.

No puede ser, igualmente, que opinemos que el Órgano Judicial y Ministerio Público no funcionan porque no son independientes de esta lacra social, y aún permitamos que sean estos quienes los nombren.

El comportamiento de mis connacionales es atorrante, chabacano, vulgar y soez, de ahí todos los problemas que se dan en el diario vivir en los ámbitos mencionados.

La estupidez en los empleados públicos cada vez es más notoria, son personas mecanizadas que obedecen órdenes, sin razonar, de jefes que improvisan, y que además no tienen capacidad técnica en la materia que regentan.

Como excusa se da su necesidad de subsistencia personal y familiar, lamentablemente no tienen dignidad y tampoco capacidad para buscar alimento en otro entorno, por eso son empleados en el sector público, en el cual no se requiere de mucho intelecto para trabajar.

Hace un par de años publique un artículo “Panamá está al revés”, la cosa ha empeorado, ya se acepta y se dice que si alguien trata de decirle a una persona que está cometiendo una falta, el que queda en problema es el denunciante.

Oyendo RPC Radio, días atrás, una dama llamó para decir que le daba ganas de vomitar cuando oía hablar acerca del ex fiscal Sáenz. Lastimosamente, hay pocos como ella. Los panameños debemos estar asqueados de nuestra situación.

Si la situación familiar es caótica, imagínese lo que sucederá si se elimina el domingo como día de descanso, cuándo van a convivir sus integrantes. Otra estupidez más.

Cuando era estudiante de derecho, el profesor Secundino Torres Gudiño, con sus peculiaridades, les decía a sus alumnos “lea”.

Entre cuatro y cinco de la mañana leo La Prensa todos los días, sin saltarme ninguna sección. Ahora, mi esposa, quien se ha convertido en una ávida lectora, trae muchos libros al hogar, así que afortunadamente seguiré leyendo, lo que me traerá sentimientos positivos, pero también negativos como el enunciado.

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Este artículo se publico el 8 de junio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que a l autor,  todo el crédito que les corresponde.

La industria de los libros

La opinión de la Presidente de la Fundación Leer…..

Priscilla Delgado

La escritura es un arte, la palabra escrita es un arte, pero se convierte en un producto con precio, con código de barras, inmediatamente pasa de la mano del escritor, ya sea a su agente literario (que cobra por este servicio) o vaya directo a una imprenta, y luego al consumidor.

Por lo que se debe partir con una premisa; el producto libro nunca debería ser regalado por parte del autor, en tanto que el mismo tiene un valor comercial, a menos que éste lo justifique y solo en varios sentidos: Que sea una edición particular confeccionada especialmente para obsequiar, que es observada mucho en los libros de gran formato que se editan en pequeñas cantidades; o ediciones de poesía que son bellamente adornadas para obsequiar, pero eso no quiere decir que los mismos no sean considerados para la venta.

Un editor serio debe darse cuenta cuando tiene que sacar de circulación un libro y hacerle una rebaja considerable. Esto es casi siempre a partir de los dos años de tenerlo en inventario sin que sea vendido. Es allí cuando tiene que reducirlo a la mitad de su precio original y convertirlo en saldo para que sea vendido a las librerías con un considerable descuento, aunque el precio jamás es un determinante de la compra, al contrario, ahora la modalidad es elaborar el mismo libro en distintos formatos a fin de que sea asequible para todos los públicos. Y ya por último nos estamos encontrando con el e-book y el audio libro, dos formas nuevas de elaborar un libro pero en distintos soportes. Quiere decir que el libro que no se vende no necesariamente tiene que ser malo. En la mayoría de los casos se debe a una mala promoción, tanto del autor como de la cadena que le sigue, distribuidor, librería, etc.

En mi concepto no hay libros ni buenos ni malos, simplemente hay diferentes clases de lectores que son los que deciden qué corriente escrita les interesa más.

En cuanto a la justificación de porqué un género se vende más que otro. Yo diría que esto tiene una definición clara, dependiendo del público. Y es evidente que las personas que viven en climas fríos no leen lo mismo que los que viven en la costa, y esto está demostrado en estudios realizados por el Centro de Fomento al Libro para América Latina y el Caribe, en donde se asegura que las poblaciones que leen más son las que están más cobijadas en sus hogares en un ambiente propicio para hacerlo y esto es lógico suponerlo.

Otra discusión constante es ¿por qué los editores editan ciertas obras y otras no? Esto también se debe al “ojo” del editor y lo que se llama editar por impulso o en cualquier caso, la selección de géneros que tenga como objetivo cada casa editorial; pero es claro que hay unas cuantas que no se equivocan como el editor de El Código Da Vinciy Ángeles y Demonios; Hombre Rico Hombre Pobre, Quién se comió mi queso?, y el último “El Secreto”, que rompió récord de ventas en el mundo entero. Este ilustre chileno, ya ahora ciudadano español, don Joaquín Sabaté, dueño de la editorial Urano, siendo una editorial relativamente pequeña, solo ha tenido aciertos en sus publicaciones, con un valor añadido, El propio Sabaté es quien recibe a sus clientes, sus autores; es la persona que se encarga de darle la primera ojeada al manuscrito para que luego pase a un comité editorial, que es el que decide darle la forma final a los contenidos antes de ser publicados.

Es obvio que en esta escala de productos siempre salen en desventaja una suerte de libros que casi siempre son los locales, que no han tenido una gran promoción y en donde el autor casi en solitario ha diseñado su portada, ha invertido en su obra y la ha colocado en el mercado local. No todo el tiempo con buena suerte, toda vez que tiene que competir con este resto de “best sellers” que ocupan la primera estantería en una librería, que por cierto cada vez se encarece más, por los costos en aumento del metro cuadrado en donde están ubicadas casi todas las librerías del mundo, casi siempre en el centro de las ciudades. Lo que lleva al dueño a colocar los libros que más se venden a la vista del público para obtener el mejor rendimiento del mismo.

El libro como negocio es un producto que tiene uno de los márgenes más pequeños de ganancia, de allí que se vuelva “costoso” por la poca circulación del inventario, producto del pequeño mercado en que estamos sumergidos. Y que no tiene que ver con la falta de lectura, porque este mismo fenómeno se da en otros rubros de la economía de consumo de bienes “suntuarios”, y que son susceptibles de ser pirateados, como lo son el libro y la música, que en este momento se encuentran en su peor situación histórica. Y se repite con vehemencia que el libro en formato papel está en decadencia, para darle paso a los productos en formato digital, y no dejan de tener razón si tomamos en cuenta que el libro solo tiene un margen del 25%, se confecciona de las hojas de árboles, lo que pone en serio aprieto al planeta.

Por otro lado, la tendencia es a reducir los tirajes por la gran cantidad de obras que se editan por minuto en el mundo en español, con números que complazcan el gusto de unos cuantos, lo cual eleva notablemente el costo final de un libro hecho a pedido.

Queda pues el libro a merced de varios factores, uno de ellos, la demanda, y otro, el consumo del papel que mueve a buscar otras alternativas que no serán tan atractivas para los lectores como lo es el e-book, pero que ya están en la puerta de entrada a nuestro mundo cambiante.

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Este artículo se publicó el  23 de mayo  de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

Panamá y Fuenteovejuna, todos a la una

La opinión del Ingeniero…..

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Eduardo A. Esquivel R.

En Panamá curiosamente estamos en una etapa “mediática” en que las figuras públicas son más populares producto de campañas publicitarias costosas o porque fueron presentadores de televisión.

Desafortunadamente esta popularidad es ilusoria y temporal, ya que llega un momento en que la realidad supera la ficción.

Las “consultas” populares que se planean, si no son manipuladas como el referéndum por la Ampliación del Canal o algunas encuestas, sin duda son positivas, ya que el gobierno se dará cuenta de su eficiencia y de su verdadera popularidad. Estas no son vinculantes directamente, aunque si lo serán de cualquier manera, ya que el Pueblo comprobara si el Gobierno escucha su voz o si la ignora. Y esto sera decisivo para las decisiones en el referéndum por la reelección o en las elecciones presidenciales en el 2014.

A mi parecer los “Temas” nacionales no pueden ser sometidos a consulta porque son muy complejos. Por ejemplo: ¿Cómo podría ser sometido a consulta la seguridad pública? ¿O la Educación? Lo que tiene que ser sometido a consulta o a aprobación o desaprobación son los funcionarios públicos (Ministros) responsables por estos temas: La seguridad, la salud, la educación, la alimentación, el medio ambiente, el trabajo, la vivienda, la energía, el comercio, etc.

Una vez un sabio dijo que los gobernantes solo se podían mantener en el poder a través de dos medios: por la esperanza o por el miedo. Lo curioso es que en nuestras pseudos-democracias, casi siempre se accede al poder explotando la esperanza del Pueblo, con promesas de resolver todos sus problemas, y al fallar en estas promesas, cuando el Pueblo les reclama, recurren a la segunda opción, el miedo, para mantener el poder.

La Ley que sanciona con 2 años de cárcel a las personas que cierren calles no solo es absurda sino que puede ser peligrosa, ya que las personas, en su desesperación, pueden optar por otros medios de protesta mucho mas violentos, como esta ocurriendo en muchos países ahora mismo.

Las manifestaciones y cierres de calles seguirán, y no creo que el Gobierno pueda meter miles de personas a la cárcel, al menos que quieran convertir el país en cárcel.   Escuche en la calle decir a alguien que lo único que falta es que los diputados oficialistas saquen una Ley que prohíba criticar o hablar mal del gobierno. Bueno, de hecho sin ley, hacer esto ya es bastante peligroso, si no que lo digan los civilistas.

La situación de Panamá cada vez me recuerda más a Fuenteovejuna de Lope de Vega, donde el pueblo, cansado del abuso del poder del Comendador, hace justicia por sus manos. Y cuando el juez pregunta quien es el culpable, le dicen “Fuenteovejuna, (el Pueblo) señor”.

Ante la imposibilidad de meter todo el pueblo en la cárcel y comprobado el abuso del poder, el Rey lo que hace, sabiamente, es reconocer que el pueblo no quiere poder sino justicia. Como lectura alternativa, sobre el mismo tema, les recomiendo la vida de Julio Cesar.

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Este artículo se publicó el  20  de abril de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La lecto-escritura y el reto educativo

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La opinión de….

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José Manuel Fajardo Salinas


Leer y escribir no son acciones neutrales. Leer y escribir define el mundo personal y las relaciones con el entorno. Leer y escribir, desde el momento de su aprendizaje y durante su ejecución cotidiana, son formas de “estar” en la realidad y reaccionar ante la misma.

Cuando aprendemos a leer y a escribir con una metodología “bancaria”, desde la crítica del paradigma freiriano, quedamos encerrados en un bagaje de significados ajenos a nuestra verdad. Es decir, aprendemos como autómatas, a repetir lo que se espera de nosotros, lo que el sistema nos exige para sobrevivir en medio de la competencia, pero no aprendemos a pronunciar nuestra propia palabra.

Este “aprender a repetir”, más que a “crear”, nos hace seres abúlicos, rutinarios, presas de las modas de pensamiento y de lo que nos nivela con la masa. Se carece de “personalidad”.   Este aprendizaje anti-humano acontece por dos vías básicas: la metodología y los contenidos.   En cuanto a la metodología se prioriza el aprendizaje memorista, la adquisición acrítica de datos innumerables e inconexos, la no-búsqueda de los factores explicativos de los fenómenos, el no-análisis de los hechos, etc.; y en la dimensión de contenidos, se utilizan temas que no “enganchan” con los intereses naturales del aprendiz, se trabaja con modelos foráneos que no hablan de las situaciones y los problemas propios, en breves palabras, se des-contextualiza el aprendizaje con modelos o temáticas no significativas para la vida personal.

Como antítesis a lo anterior, tenemos tanto en Panamá como en el resto de la región mesoamericana, una propuesta que retomando los mejores valores de la ilustración, procura poner a disposición de los interesados, una serie de temas de cultura general, utilizando un formato agradable y adaptado al gusto del oyente-lector. Esta propuesta se denomina Escuela para todos de Centroamérica.

El proyecto “EPT”, con todo el trasfondo de significados inter-culturales que guarda, es un bastión para el desarrollo de la libertad cultural de la región. Su metodología basada en “la escucha atenta” del oyente-lector, permite retransmitir los contenidos solicitados por la población del área en un lenguaje apto a su mentalidad, sin imposiciones y en clave de solidaridad cultural. Tanto por sus transmisiones radiales en 70 emisoras de la región, como por el libro Almanaque que se expone a la venta en quioscos y supermercados, la niñez y la juventud, y toda persona adulta interesada en aprender, goza de un espacio de sano aprendizaje y de auto-construcción del saber a través de la audición y/o la lectura. Muchos docentes de nivel primario utilizan las narraciones del Almanaque EPT como recurso pedagógico para introducir la lecto-escritura en sus estudiantes.

Tanto el proyecto Escuela para todos, como otras iniciativas novedosas para la lecto-escritura, serán presentadas en el II Congreso Nacional de Lectura y Escritura que se desarrollará en Panamá por iniciativa de Apalec en el presente mes.

Ojalá que las reflexiones y argumentaciones que se presenten en tan valioso evento, logren impactar e informar las políticas públicas nacionales, tan necesitadas de luces para afrontar el reto educativo, que se vuelve más y más urgente cada día.

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Publicado  el   18  de  enero  de 2010  en   el  Diario  La  Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.