Regalo para los panameños

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La opinión del periodista…..

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DEMETRIO  OLACIREGUI  Q.

La llegada de la Navidad evoca el mensaje de paz y buena voluntad entre los hombres. A las puertas de la celebración de la más grande festividad de la cristiandad hay que admitir, lamentablemente, que ese espíritu ha estado lejos del talante del presidente Ricardo Martinelli.

La realidad es que ha embaucado —como el autodenominado apóstol del cambio— a la mayoría de panameños que le dieron su voto creyendo que las cosas serían distintas.

Sus pronunciamientos han ido intoxicando la discusión pública, como si la competencia política no dispusiera de límites ni contrapesos para la agresividad verbal. Se está ante una versión primitiva de la política, porque la ignorancia de algunos de los más conspicuos representantes del gobierno de Martinelli los hace más viscerales y peligrosos.  El regalo de esta Navidad es la apertura de nuevos caminos de discordia. “ No a la reconciliación entre panameños ”, pareciera ser la consigna.

La estrella de Belén, no es capaz de opacar la desenfrenada ambición de Martinelli por controlar todos los poderes y someter al Estado a su voluntad.  Nada conspira más contra la gobernabilidad que el hecho de que los poderes del Estado sean avasallados.   Pero Martinelli está convencido de que los panameños lo eligieron para avanzar sobre los demás poderes.

Una sumisa Asamblea Nacional de Diputados aprueba leyes que le sirven únicamente a Martinelli.   La burla que significó la designación de dos magistrados, demuestra que busca reducir a la Corte Suprema de Justicia a una mera instancia decisoria del Ejecutivo y convertirla, junto con el Ministerio Público, en un instrumento de terrorismo judicial.   El objetivo final es hacer de los jueces simples agentes del Ejecutivo, con la amenaza que eso supone para las libertades individuales. En todo esto resulta alarmante la relación de sometimiento de los medios de comunicación que le hacen el juego, complacientes o atemorizados.

Martinelli regala a los panameños un fracaso en las políticas de seguridad, y la improvisación en materia de educación, de salud, del agro, vivienda e infraestructuras y el plagio del proyecto de transporte público.

Regala la derogación de la Carrera Administrativa, la descentralización del Estado y el cercenamiento de la Red de Oportunidades.   Regala una política exterior errática, con la que Panamá ha perdido su rumbo integrador y su prestigioso papel de equilibrio y moderación ante la comunidad internacional.

En esta Navidad Martinelli regala una situación económica que no ha hecho nada por frenar el alza constante de la canasta básica ni responde a las demandas de los más necesitados, sumado a la persecución y despidos masivos de funcionarios públicos para crear espacio a su clientela política. Regala el menosprecio a las reglas de la administración pública, con cientos de millones de balboas en contrataciones directas sin transparencia y con una Contraloría General de la República en manos de una de sus subalternas.

Los panameños que quisieran como regalo de Navidad ver personificado a Martinelli como el líder de la construcción de un nuevo país,  se quedaron con las ganas de asistir al surgimiento de un renovado estilo de hacer política en el que lejos del actual clima degradante, la decencia no sea una novedad o una especie en peligro de extinción.

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Publicado en 24 de diciembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

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Políticas públicas y demandas sociales

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La opinión de la Economista y Educadora…..

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LIZABETA  S.  DE  RODRÍGUEZ

Producto de las políticas de ajustes estructurales, la reducción de la participación del Estado en la economía y el reemplazo del modelo de sustitución de importaciones, nuestro país ha visto inundado su mercado con productos importados, resultado de la eliminación de barreras arancelarias que protegían la industria nacional, fundamentalmente la producción agrícola y pecuaria, con el pretexto de hacerlas más competitivas, así como disminuir o eliminar la pobreza.

Sin embargo, este contexto de libre mercado y su enfoque de equilibrio mediante la implementación de controles en el gasto gubernamental, reformas fiscales, fomento de la inversión extranjera y privatización o concesiones de empresas públicas como estrategias para eliminar distorsiones existentes en el mercado y así favorecer al consumidor, ha sido un fracaso.

Los productos han aumentado de precio, mientras los salarios, han permanecido inamovibles. De igual manera, los controles en el gasto gubernamental han sido un sueño. Las medidas de control del gasto tienen validez como subterfugio de los gobernantes, a fin de impedir o limitar una política seria de cargos y salarios, en el sector público, que reconozca el mérito y la competencia de funcionarios con vocación de servicio y experiencia comprobada, que han sostenido el aparato gubernamental, pese a los desmanes y malversaciones de fondos públicos.

El presidente Martinelli anunció el aumento del salario mínimo sectorizado por zonas, rango de actividad económica y tipo de ocupación, a partir de enero de 2010, acción que mejorara el ingreso de 250,000 trabajadores.   La medida considera un rango menor para la actividad agrícola y pequeña empresa, de manera que se proteja y promueva el empleo en ese sector.   Aún cuando esta medida parece oportuna, es necesario reflexionar sobre sus consecuencias inmediatas, pues, al estar liberado el mercado, los precios continuarán su espiral de aumento, perjudicando a quienes mantienen los salarios estancados, entre $400 y $1000.

A este panorama se suma la urgente necesidad que el gobierno determine políticas sostenibles en materia energética e hidrocarburos, dirigidas a eliminar los monopolios y oligopolios existentes, permitiendo extremados márgenes de ganancia a petroleras, comercializadoras y productoras, de forma que garanticen a los consumidores protección contra los especuladores; de lo contrario será improbable obtener una disminución en los precios de los productos de la canasta básica, bienes y servicios, prometidos en campaña. De no lograrse una solución coherente y compatible que dé solución a las demandas sociales, la alternativa viable será la renacionalización de empresas vitales para el desarrollo nacional.

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Publicado en 24 de diciembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Selección y nombramiento de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia

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La opinión del Abogado….

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Alberto E. Fadul N.

Sin duda alguna, los procedimientos jurídicos constitucionales y legales para la selección de los Magistrados (as) de la Corte Suprema de justicia, no satisfacen a la ciudadanía panameña; por ende, la Sociedad Civil trata de tomar los elementos en discordia y presentar mecanismos que le den una justa y equitativa solución.

Estoy de pleno acuerdo con la labor y las preocupaciones de la Alianza Ciudadana Pro Justicia, con la cual la APEDE ha colaborado muy de cerca. La Corte Suprema de Justicia, incluso con las recientes adiciones está tan politizada como la Asamblea Nacional; de allí, las dudas sobre su independencia.

La posición de la Sociedad Civil es clara al indicar la no funcionalidad del actual sistema de selección, invocando al Consejo de Gabinete. La presión política siempre recaerá sobre el Ejecutivo dada la presunción de “ungidos”. La ausencia aplicativa de normas de igualdad de género, en un país mayoritariamente femenino, asombra.

El Ejecutivo no requiere personas de su confianza para cargo alguno. Lo pertinente es la capacidad y neutralidad de los escogidos para cargos de vital importancia.

La reforma constitucional, es pertinente y debe ser integral. En el caso bajo análisis, la eliminación del Gabinete para la selección es consecuente, la responsabilidad debe corresponderle al Ejecutivo y la ratificación a la Asamblea Nacional.

La limitante del Ejecutivo, para definir su selección, debe relacionarse a la fuente de su escogencia: los Magistrados (as) de los Tribunales Superiores con más de 5 años de experiencia, que reúnan los siguientes requisitos:

•Ser panameño por nacimiento.

•Haber cumplido cuarenta (40) años de edad.

•Hallarse en pleno goce de los derechos civiles y políticos.

• Certificación de idoneidad para ejercer el derecho.

• Haber completado un período de quince (15) años durante el cual haya ejercido la profesión de abogado, o cualquier otro cargo o actividad que requiera el título universitario en Derecho.

•No ser ni haber sido, en los cinco (5) años anteriores al nombramiento, funcionario público, salvo la Magistratura de un Tribunal Superior.

•No ser miembro de partido político alguno, ni haber pertenecido a partido político durante los cinco (5) años anteriores al nombramiento.

•No haber sido condenado, mediante sentencia ejecutoriada, por delito alguno.

•No tener vínculo de parentesco de consanguinidad o afinidad hasta el cuarto grado inclusive, con miembro del Consejo de Gabinete o de la Corte Suprema de Justicia.

Nada en este terreno es fácil. Llegar a niveles efectivos de independencia en la Corte Suprema de Justicia, tomará tiempo. La Carrera Judicial debe ser objeto de serios análisis y consecuentes reformas que contemplen evaluaciones periódicas estrictas, debidamente registradas.

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Publicado en 27 de diciembre de 2009 en el diario El Panamá América a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

El niño Dios que no todos reconocen

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La opinión de….

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Carlos Vargas Vidal

Jesús, ese hermosísimo niño, hijo del altísimo, que año tras año nace para nosotros, otra vez en Navidad, no es otra cosa que el reflejo más puro y fiel del amor de su padre y nuestro padre.   ¿Y quién es su padre y nuestro padre?  Es el mismo quien habló a Abraham y le dijo: “Sal de tu tierra nativa… a la tierra que te mostraré. Haré de ti un gran pueblo… Con tu nombre se bendecirán todas las familias del mundo”. (Gn 12, 1-3).

Fue un llamado de Dios que Abraham respondió con fe y obediencia. Dios se revela y lo hace en forma de promesa. Esa promesa es la que abre la historia de la fe al futuro. Es el apoyo confiado nuestro en la palabra de Dios. Y no fue ni es una fe ciega. Dios promete y cumple. Del vientre estéril de Sara nació esa descendencia que será superior al número de estrellas en el cielo.

Pero Abraham no sería la primera, la única ni la última revelación de nuestro padre celestial. Dios también habló por los profetas. Y como diría el padre carmelita y teólogo van Imschoot, en ningún otro pueblo se halla como en Israel profecías tan precisas. En medio de todo ello, Yahvé va creando una alianza progresiva con su pueblo para llevarlo a la salvación. Y no hay nada de mitos ni de ritos en todo ello porque Dios siempre estuvo y está entre nosotros.

A pesar de todo, Dios escoge manifestarse aún más. La revelación del Antiguo Testamento parcial y fragmentada, fue insuficiente. Y el inconmensurable amor de Dios se deborda. Entonces, toma carne de la purísima virgen María, se hace hombre entre nosotros, y nos entrega su palabra personal y definitiva en su muy amado hijo, Jesús. En ese hermoso niño está la plenitud de la revelación de Dios.

San Juan de La Cruz, ese gran doctor místico carmelita de la Iglesia católica, nos ha dicho que ese Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, nos ha dicho todo lo que tenía que decirnos por medio de su hijo muy amado. ¿Qué más puede decirnos?

La figura de Jesús es un hecho histórico auténtico. Conocemos más de Jesús que de Judas, el Galileo, y muchos otros más. Sin embargo, lo relacionamos menos con su padre y nuestro padre. Y se nos olvida, muchas veces, que murió por nuestros pecados y que es una figura teológica y no solo el fundador de un movimiento religioso.

No hay un exegeta cristiano o protestante que niegue que para Jesús lo más importante era la llegada del reino de Dios, su padre.   Su amor por nosotros y entre nosotros. Para pertenecer a ese reino solo tenemos que dejarnos amar de Dios. Pero, todavía, hay quienes se obstinan en no creer y se burlan de este amor misericordioso del padre. Se creen autosuficientes y esa es su condenación.

Creédme, dijo ese hermoso niño, porque yo estoy en el padre y el padre está en mí. Pater Noster, Adveniat Regnum Tuum…

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Publicado el  25 de diciembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien  damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Le sigue tocando al pueblo

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La opinión de la Docente Universitaria…..
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Emma Mendoza A.

“El Gobierno del Cambio” fue una de las piezas claves durante la campaña de los actuales gobernantes;  tal vez la que más sedujo a las grandes mayorías, hartas de la corrupción, demagogia, impunidad y rapiña del pastel estatal, repartido por sus antecesores.

Pero el cambio que singulariza la actual administración, se ha convertido en una frase hueca de contenido y realidad. Algunas cosas han mejorado, pero no las fundamentales, como la impunidad selectiva.

Miremos: a partir del primero de enero de 2010, la incorporación del ITBM a todas las comisiones y servicios prestados por los bancos en cumplimiento del artículo 29 de la ley 49 del 17 de septiembre del 2009, es un atraco al bolsillo de los panameños (as) que desde luego repercutirá en el deterioro de todos los usuarios, principalmente de la clase media.

Sin embargo nuestro pueblo, alienado en la compulsión mercantil, embebido en el consumismo navideño, no se percata de la contravía que nos espera.   Después vendrán los carnavales para relajarnos de cuerpo y mente, finalmente la Semana Santa para exorcizar los demonios. Cuando despertemos se habrá consumado mucho de lo que “nos toca”.

Sin ser economista, avizoramos una contracción de las transacciones de los prestatarios bancarios, pero seguramente el Ministro de Economía y Finanzas que “sí sabe cómo hacer producir dinero a los bancos”, no ha objetado esta medida draconiana que afecta mayoritariamente al pueblo, cuyo poder adquisitivo se deteriora continuamente, en cumplimiento con lo que “le toca” y temo que viene más.

“Hemos visto que el gobierno tiene una fuerte tendencia a privilegiar sus intereses, no demuestra tener una ¡mirada de sociedad! impone su lógica sobre qué éticamente debería predominar…” (Sergio Zermeño, La Desmodernidad Mexicana y las Alternativas a la Violencia y a la Exclusión).

La noticia que retrata de cuerpo entero la farsa del cambio, es la referente a la selección, escogencia y ratificación de los nuevos magistrados a la Corte Suprema de Justicia, evento en que el Sr. Presidente de la República contraviene, sin asomo de rubor, las disposiciones establecidas, al nombrar, producto de su propia iniciativa, una Comisión que afanosamente trabajó en cumplimiento de lo dispuesto, y a la que no sólo optó por desconocer sino que terminó descalificando con términos inaceptables para los integrantes del equipo, pero más para la majestad que representa. ¿Le toca al pueblo?

Por otro lado, sin ningún reparo excluye al género femenino de su oferta, porque salta a la vista que la candidata propuesta en un “rol secundario” sería escandalosa y justificadamente rechazada (¿estrategia?) o es que aquí “hay un machismo, frustrado, ofendido que se desata en una misogenia asesina ante las menores provocaciones “(Zermeño, Op. Cit).

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Publicado en 27 de diciembre de 2009 en el diario El Panamá América a quien damos, lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que le corresponde.

El guayacán tiene quien le escriba

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La opinión de….

ELA   URRIOLA

En nuestro país, donde los actos públicos están revestidos de teatralidad, aunque la mayoría son histriónicos, es extraño que este género artístico no prospere.

Las actuaciones políticas, sociales, familiares y aun las íntimas se presentan de forma pomposa y a todo color.   De manera cotidiana los dramas de dolor y muerte de nuestros semejantes se convierten en festín para los medios, que se nutren del dolor ajeno y les permite impulsar irresponsables campañas que se calcan unas a las otras.

En el año 1981, el desprendimiento de vigas de un inmueble del Casco Viejo causó la muerte de un niño que jugaba en el patio de las ruinas.   De inmediato los medios desataron una campaña sobre la inestabilidad de esas construcciones coloniales y la necesidad de demolerlas por seguridad.

El alcalde de entonces, Dr. Roberto Velásquez, y el mayor Pedro Ayala, oficial de la Guardia Nacional,  se aprestaron al lugar con una inmensa grúa de demolición y una caravana de camiones dispuestos a arrasar lo que el tiempo no había podido.

A golpes de la inmensa bola se destruyó un edificio del siglo XVII contiguo a la Embajada de Francia, las ruinas del Hospital San Juan de Dios, edificación religiosa del mismo periodo, y se dirigían a tumbar el edificio de la Logia Masónica cuando funcionarios de Patrimonio Histórico y de la Comisión Nacional de Arqueología y Monumentos intervinieron ante el presidente Aristides Royo, quien frenó la acción. Todo fue filmado y transmitido, paso a paso, para solaz de las cámaras de televisión.

La caída de un árbol que segó la vida de un joven profesional, hecho lamentable que conmueve a todos los panameños, es motivo para reflexionar sobre nuestra seguridad en las calles, ya sea como consecuencia de los fenómenos naturales o por la crisis que vive la sociedad en general.   Pero, sobre todo, para que las medidas que se tomen no sean una respuesta visceral para aplacar la presión o satisfacer el índice de sintonía de los medios de comunicación, sino opciones racionales, consecuencia de criterios científicos y claridad de objetivos.

Al igual que el incidente anterior, la solución ha sido destruir para que las escenas complazcan la voracidad de las cámaras y no estudiar las causas y hallar soluciones que protejan los pocos bienes arqueológicos o ecológicos que posee esta devastada ciudad.

Una trágica muerte causada por la caída de un árbol o el desprendimiento de un soporte colonial son hechos en extremo raros, tal vez por eso llaman más la atención morbosa que los cientos de asesinatos cometidos por los “diablos rojos”,   pero a los usuarios no se les ha ocurrido ir a las piqueras a incendiar estas chatarras, como ocurrió en Perú hace una década.

Hay más muertes causadas por violencia familiar, derrames, úlceras, cirrosis o cáncer a consecuencia del seco y ninguna autoridad de ayer o de hoy se ha pronunciado en contra de este veneno con patente de licor.

La incidencia del cigarrillo en el cáncer pulmonar no ha sido motivo para ordenar el cierre de las tabacaleras, y los cotidianos ajusticiamientos no han llevado ni a la promulgación de la pena capital ni a justificar los escuadrones de la muerte.  Y sencillamente no lo hacemos porque frente a estos hechos anteponemos la razón de la ley para evitar los apasionamientos que provocan el estupor o el miedo.

Lamentablemente, los árboles, animales, monumentos históricos y ecosistemas no hablan y no pueden defenderse.  Por eso es fácil arrasar una selva tropical para horadar una mina, demoler impunemente edificios simbólicos por el ego castrense, contaminar un río para evacuar desperdicios, cazar especies en extinción por el placer de matar o talar decenas de árboles para entretener la opinión.

Pan y circo, aquí todo es posible, porque voltear el rostro es más fácil que aprender. ¿Por qué los directivos de la Anam no aprenden de la Autoridad del Canal que tiene una dirección especializada para el control y mantenimiento de áreas verdes y que se ha mantenido como una prioridad?

¿O por qué el alcalde capitalino no abandona su ridícula actuación en episodios y se pone a trabajar para el puesto que fue, lamentablemente, elegido?   ¿Dónde está la Subgerencia de Ornato y Medio Ambiente de la Alcaldía, que “tiene como responsabilidad dirigir el plan de desarrollo y mantenimiento de los espacios abiertos del distrito de Panamá”…?

El silencio y el mirar a otro lado son actitudes de largo aprendizaje que permiten a los estudios de impacto ambiental devastar al país en nombre del desarrollo global. Con dolor hemos visto derribar esos señoriales ciudadanos de plazas, calles, patios y avenidas; hemos contemplado la ordalía del hacha y la motosierra ensañarse sobre los troncos centenarios de esos amigos de siempre y por eso tengo que escribir, para que los panameños sepan que el guayacán, el panamá, los corutúes, los caobos, cedros y espavés tienen quien les escriba.

Mientras tanto, miles de panameños se preguntan indignados: ¿hasta cuándo el circo?

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Publicado el  25 de diciembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien  damos, lo mismo que a la  autora, todo el crédito que le corresponde.

La Sagrada Familia

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La opinión del Sacerdote Jesuita….
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ROSENDO TORRES

Dentro de nuestra programación litúrgica, este domingo de modo especial, teniendo como ejemplo al Hogar de Belén, se lo dedicamos a la Sagrada Familia.

Hoy día abundan los expertos en familia, no se puede negar los esfuerzos notables y tecnificados que han surgido por salvación y por la salud de la vida familiar. Incluso en la catequesis se ha introducido la catequesis familiar en donde en vez de catequistas extraños a la familia, los catequistas son el papá y la mamá. Reconociendo de esta manera que la mejor escuela para la juventud y para la niñez es el hogar.

Cuando ocurre la ceremonia del Sacramento del Bautismo que es signo visible de una realidad invisible, que es un signo instituido por nuestro Señor Jesucristo para conferir la gracia y que en resumidas cuentas es un nuevo Nacimiento a la relación con Dios, convirtiéndono en Hijos adoptivos de Dios y de esa manera entramos en la relación íntima de ser familia de Dios, llega el momento en que teniendo en cuenta todas estas realidades espirituales, se les hace saber a los papás y mamás, y los padrinos y madrinas de la responsabilidad que la decisión de querer bautizar a sus vástagos entraña, y es que tienen que “educar en la fe” a sus hijos y ahijadas. Esa fue la pretensión innovadora de la nueva liturgia de este Sacramento en contraposición a lo que se estiló hasta antes del Vaticano II.

De esta manera se le quiere dar toda la importancia para que este signo vital y sensible espiritual sea el inicio de una vida espiritual nutrida por los buenos consejos y buenos ejemplos e instrucciones adecuadas dentro del hogar con la misma diligencia que se le procura al nuevo ser todos los otros cuidados de salud y alimentación, como los aspectos sicológicos sanos que en resumidas cuentas serán los valores que durarán para siempre en la estructura de la personalidad para el resto de la vida.

Por eso, aunque haya buenos centros educativos jamás éstos podrán sustituir a plenitud la educación directa de padre y madre. Podríamos usar las palabras de infraestructura y superestructura. La infraestructura es lo que va a durar porque es lo primero que se recibe como lo repite el poeta Horacio en su carta sobre normas literarias “Primun odorem servabit testa diu”. La vasija de barro guardará el olor del primer perfume.

Luego de una ceremonia religiosa me confió un amigo satisfecho, ya que yo no tuve familia, al menos quiero hacer el esfuerzo por formar mi propia familia y defenderla hasta el final. Me extrañó agradablemente ya que la impresión que se tiene es que no existe esa ilusión tan frecuentemente como debiera ser.

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Publicado en 27 de diciembre de 2009 en el diario El Panamá América a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.