‘Delete’

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La opinión del Empresario…

I. Roberto Eisenmann, Jr.
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El autor Víctor Mayer–Schönberger ha escrito un interesantísimo libro con el título que encabeza este escrito, en el que habla de la virtud de olvidar en la era digital que vivimos.

Desde el inicio de la historia humana, olvidar ha sido la norma, y recordar la excepción. Sin embargo, con la tecnología digital el balance ha cambiado, a veces para bien, pero en muchas ocasiones para mal. Los seres humanos debemos estar conscientes de que hoy todas nuestras intervenciones en el Net no pueden ser borradas.

Todas las solicitudes de reservas de avión (aunque no las confirme ni compre el boleto) quedan registradas para siempre; también los records médicos, de burós de crédito… y ni hablar de Facebook que recibe 10 millones de solicitudes ¡cada segundo!   Existe incluso una empresa que ofrece información “consolidada” sobre cualquier ser humano, con información recogida de 20 mil fuentes en todo el globo terráqueo y –¡por supuesto!– ni hablar de los teléfonos celulares con GPS que hacen posible localizarnos y seguirnos con precisión.

La sociedad humana tiene mecanismos de olvido que reconocen que los seres humanos evolucionamos en el tiempo, y que tenemos la capacidad de aprender de nuestras experiencias para ajustar nuestra conducta; sin embargo, la tecnología digital no tiene esta capacidad y todo queda registrado para siempre.

Este dilema requiere que tomemos pasos para asegurar que recordemos cómo olvidar en esta era digital en que nuestro ámbito privado va desapareciendo minuto a minuto. Los que estamos en la edad madura sufrimos a diario de problemas de memoria: ¿dónde dejé las llaves de mi casa? … ¿qué hice con los anteojos? (para, luego de buscar por cinco minutos, encontrar que los teníamos puestos).   No recordar en un momento crucial el nombre de un amigo de toda la vida con quien compartimos a diario … el entrar a ver una película y a los 15 minutos darnos cuenta de que ya la habíamos visto antes, pero nos quedamos porque ya pagamos… caminar dentro de nuestra casa a otra habitación con un claro propósito, pero cuando llegamos no recordar para qué estamos ahí.

Cierto que estos asuntos son molestosos, pero no debemos olvidar que olvidar es central a nuestra experiencia humana. Es más, el libro describe a una persona que según exámenes médicos que se le habían hecho era considerada como poseedora de una memoria perfecta; confesó que su condición la enloquecía y la llevó a sufrir de soledad ya que dedicaba un tiempo exagerado inmersa en su pasado en vez de gozar el presente… y que su memoria excepcional tampoco la había hecho más feliz ni le había permitido cosechar éxitos excepcionales en su vida profesional.

Aun cuando la mayoría de nosotros nos molestamos cuando no recordamos, y esto es algo que empeora con la edad, el autor dice (y concuerdo con él) que ha comprendido que hay un gran valor en poder olvidar una buena parte de nuestras experiencias vividas. A medida que olvidamos, recobramos la libertad de generalizar, conceptualizar, ver clarito el bosque sin perder tiempo en el árbol o en las ramas, y todo esto es importante para actuar.

Además, olvidar puede ser instrumental para el proceso de aprender. Aprender algo nuevo normalmente requiere que uno primero “desaprenda” lo viejo y obsoleto; el olvido biológico es la manera simple y elegante de desaprender, liberándonos para aprender … una función vital para seguir viviendo y continuar siendo útil para la sociedad. Además, con instrumentos como Wikipedia, ¿para qué necesitas recordar? En este mundo de memoria digital no solo Big Brother (del libro de Orwell, 1984) puede alterar el pasado, sino que todos podemos llegar a ser Big Brother.

Conclusión: no ponga en la web más de lo necesario; esa información puede morderlo en 30-40 años. Deje de preocuparse por lo que se le olvida; no poder olvidar sería peor.   Diviértase usando los nuevos instrumentos digitales que le permiten hasta convertirse en Big Brother. Aproveche su pérdida de memoria natural para seguir aprendiendo, viviendo… y actuando, para el bien común de la sociedad.

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Publicado el  11 de diciembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Un mensaje de fin de año

La opinión del Abogado….

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SAÚL MALOUL ZEBEDE
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Aunque no lo quisiéramos así, cuando llega fin de año, la conciencia siempre nos traiciona al hacer cuentas sobre lo positivo y negativo del año que termina, y nos sorprende haciendo propósitos por hacerlo mejor o diferente el año que inmediatamente comienza. También acostumbramos hacer estas cuentas en todo lo relacionado al acontecer político del país. Veamos.

Me parece que Pedro M. González acierta en cuanto a la estrategia política del gobierno; me parece que no tiene razón sobre sus intenciones. En otras palabras, pareciera que el gobierno, asentado en el poder, quisiera generar por primera vez desde la década de los 60 del siglo pasado, una alternativa de poder auténticamente y genuinamente liberal, que se constituya de la amalgama de Cambio Democrático, el Molirena y Unidad Patriótica.

No obstante, no le vemos a esa intención gubernamental la oscura agenda de querer destruir al PRD, por más que los más conspicuos representantes de éste último afirmen que así es. Todo lo contrario, observamos en esa movida política del gobierno un serio planteamiento de retome de posiciones ideológicas muy claras y definidas a partir de esta reposición, que partirían del reconocimiento de otras tres corrientes ideológico—políticas: la social democracia, el social cristianismo y el panameñismo.

Ello solo puede redundar en beneficio del fortalecimiento de la democracia panameña.  Lo otro que definitivamente impactará de manera positiva cómo se hace política en el país, es el afán por cumplir las promesas de campaña: cien para los setenta, el comienzo del metro, el comienzo de la solución al transporte, la salida del Parlamento Centroamericano, las mejorías palpables en la administración del Seguro Social y como tareas pendientes en las que no obstante se han hecho serios esfuerzos: la nueva agenda de salud, educación y seguridad.

Pareciera que también el gobierno quisiera dar la imagen de que los sobresaltos institucionales fueron cosa tan solo de las primeras medidas y que se pueden y deben administrar los cambios estructurales sin necesidad de incertidumbres innecesarias.   Y que, este ciclo de reformas estructurales culminaría con la propuesta de reformas tributarias, que debería representar para la clase media un alivio sobre el peso de la mayoría de la tributación del país.

Para esta fecha, el gobierno también debe haber propuesto a la Asamblea Nacional los nombres de los nuevos magistrados de la Corte Suprema de Justicia,  y el Órgano Ejecutivo debe haber fijado el nuevo salario mínimo que regirá en el país. Sobre la sabiduría y equilibrio de estas medidas, se seguirá nutriendo la imagen de seriedad del nuevo gobierno.

Tal vez, la mejor noticia después de los sobresaltos del comienzo, es la de saberse administrado por un gobierno capaz, que sabe lo que tiene que hacer, y que está comprometido en ello, sin tener que estárselo recordando todos los días al resto de sus conciudadanos.

Feliz Navidad y Feliz 2010.

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Publicado el  11 de diciembre en el diario La Estrella de Panamá, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

La justicia en el nuevo decenio

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La opinión de…..

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Raúl E. Olmos E.
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La justicia siempre se encuentra en el ojo de la censura pública, muchas veces propiciada por factores externos, que desconocen las limitadas o precarias condiciones conque se brinda el servicio.

Solo basta asomarse a una audiencia de un juzgado de circuito o municipal y notarán las insuficiencias materiales por las que atraviesa el sistema. Obvio, ello tiene un componente presupuestario, dado que el Órgano Judicial sigue siendo la cenicienta en materia de las asignaciones por parte de los políticos, a quienes les aterra ver un sistema judicial fortalecido en la independencia económica y funcional.

Con ello desconocen que la institución enfrenta múltiples conflictos sociales, de orden penal, civil, de familia, para citar algunos, los cuales desbordan la capacidad física y material de este poder del Estado.

Tengo claro que el nombramiento de dos nuevos integrantes a la máxima instancia no resuelve el problema, no obstante, puede constituir un vector interesante para el cambio que requiere la administración de justicia. Por esa razón, la sociedad en general –atenta de esta nueva oportunidad– espera que el Presidente actual realice una excelente escogencia, librada de subjetividades y cargada de un alto sentido de patria, en procura de dotar al máximo tribunal de hombres y mujeres que fortalezcan la independencia del sistema judicial.

Y es que, aparte de la innegable solvencia moral que deben tener los nuevos magistrados, es importante que estos superen a los que van a reemplazar en ejecutorias y  trayectorias. En caso contrario,   se asestaría un duro golpe a la democracia y al estado de derecho y, sin duda, se produciría un serio retroceso en la administración de justicia.

Por lo anterior, es ineludible que los magistrados presenten sus planes y programas que tienen previstos adelantar en el sistema judicial, en temas de alto impacto dentro de la institución y, por ende, que irradian al conglomerado social, tales como la mora judicial, independencia económica del poder judicial, el sistema acusatorio, creación de la sala constitucional (atención prioritaria de Hábeas Corpus, Hábeas data y amparos), carrera judicial, para citar algunos.

La escogencia no se puede fundar en simpatías, favores o para facilitar espacios a amigos o amigotes con nexos profundos en los polos de poder, sino en estricta consonancia y armonía  con los principios de independencia, imparcialidad  y altísima solvencia intelectual, donde en virtud de sus estudios, escritos, obras, y trabajos podamos sentirnos todos los panameños orgullosos de los  nuevos magistrados.

Es sencillo, deben ser personas que  vayan a engrandecer el  honor y prestigio del más alto Tribunal de Justicia de nuestro país.

Por fortuna, en la lista de aspirantes se encuentran personas con trayectoria tanto en el Órgano Judicial como en el Ministerio Público y, como tales, deben ser considerados. Aunado a ello, apreciar sus iniciativas, proyectos en la modernización de la institución, así como sus legados en materia jurídica.

En ese check list hay que incluir inexorablemente un renglón paralelo, acompañado de una reflexión que al final de esa meditación brinde una certeza absoluta de que los escogidos no son personas maleables o permeables y, por tanto, alejados de la simpatía política.

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Publicado el  11 de diciembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Derecho a réplica

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La opinión del Ingeniero y Analista Político….
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JOSÉ  I.  BLANDÓN  C.
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El día 3 de diciembre del 2009, en el programa “Lo Mejor del Boxeo” el Sr. Juan Carlos Tapia, vertió declaraciones en mi contra que constituyen un cúmulo de mentiras y calumnias que voy responder en todos los escenarios que me permite la Ley.

Antes de entrar en el detalle de las calumnias que el Sr. Tapia lanzó contra mi integridad, en violación a normas claramente establecidas en nuestro país y amparándose en un programa que no permite ni tolera el debate, debo aclararle a este señor las normas que rigen el periodismo, que gobiernan la democracia.

Bajo los auspicios de la UNESCO, diferentes organizaciones internacionales y regionales de periodistas profesionales han tenido desde 1978 diferentes encuentros consultivos para establecer un conjunto de normas que definen la ética profesional en el periodismo. De esas consultas se establece el derecho del pueblo a una información verídica y ello implica recibir una información objetiva, precisa, completa y transparente sobre la realidad expresada libremente y con respeto.

La tarea primordial del periodista es respetar y promover el derecho de toda persona y de todo pueblo a una información objetiva. Se establece que la información es un bien social y no se puede tomar como una simple mercancía. Los periodistas, cada uno de ellos en el lugar donde están, son responsables de la información que ellos transmiten, no solo ante el editor, sino también ante el público.

Los periodistas han de favorecer el acceso del público a la información y su participación en los medios de comunicación, incluyendo la obligación de corrección, rectificación y derecho de réplica. La contribución del público ha de desembocar en una verdadera comunicación y en el establecimiento de un diálogo.

Todas estas normas son desconocidas por Juan Carlos Tapia, quien desde un programa, en el que no permite la participación de los ciudadanos, se dedica en forma consistente al ataque sin presentar las pruebas correspondientes.

En mi caso, el Sr. Tapia ha recurrido en los delitos de calumnia e injuria al señalar en su programa, que a él, Juan Carlos Tapia, “se me acercaron dos personas en una reunión que dirigía el Sr. Blandón, y voy a hacerlo público y asumo la responsabilidad,  donde se le estaba pagando al Sr. Blandón para desmentir y desacreditar mis comentarios…”.

El Sr. Tapia tiene que presentar las pruebas de estas acusaciones, porque a mí nadie me ha pagado absolutamente nada para hablar ni a favor, ni en contra del Sr. Juan Carlos Tapia.  Él ha recurrido a la mentira y a la calumnia frente a su incapacidad de responder a mis comentarios de que él no es el censor de la República y que en una democracia no se puede estar acusando desde un micrófono sin permitir el debate y el derecho a réplica.

Frente a todos los comentarios emitidos por el Sr. Tapia, solicité a la Sra. Carmen Rosas de Tapia, presidenta de Producciones Televisadas S.A. (PROTESA) el derecho a réplica que me concede la legislación panameña y hasta la fecha no he recibido respuesta.

Debo recordarles a los directivos de PROTESA que la Ley 22 del 29 de junio del 2005, que prohíbe la imposición de sanciones por desacato, dicta medidas en relación al derecho de réplica, rectificación o respuestas y adopta otras disposiciones, establece en su artículo 2: “Toda persona afectada por informaciones inexactas o agraviantes emitidas en su perjuicio a través de cualquier medio de comunicación que se dirija al público en general, tiene derecho a efectuar, por el mismo órgano de difusión, su réplica, rectificación o respuesta en las condiciones que establece la presente ley.

La Ley, en su artículo 3, señala que: “la falta de publicación de la réplica, rectificación o respuesta en el término fijado en el artículo anterior, dará al afectado el derecho de recurrir ante un tribunal competente a través de la acción de tutela de su derecho a la honra, la cual se tramitará y sustanciará en igual forma que el amparo de garantías constitucionales sin formalismos excesivos”.

Es probable que el Sr. Tapia quiera desconocer la Ley, pero me encargaré de que la Ley se cumpla.   PROTESA y MEDCOM tienen que darme el derecho a réplica. Es más, invito al Sr. Tapia a que tenga la valentía de asistir y participar en mi derecho a réplica para ver si es capaz de decirme frente a frente lo que dijo a mis espaldas.

Juan Carlos Tapia se equivocó de destinatario y en búsqueda del derecho a réplica, de que la justicia proceda con firmeza frente a sus calumnias, he presentado los documentos y solicitudes respectivas.   PROTESA no puede negarse, porque así lo establece la Ley y el pueblo panameño tiene el derecho a saber quién miente, Juan Carlos Tapia o José Blandón Castillo.

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Publicado el  11 de diciembre en el diario La Estrella de Panamá, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Consumado, consumido, consumismo

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La opinión de….
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RAFAEL  PITTI

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Una de las principales razones por la que la población se siente frustrada e impotente, es por la ausencia de la práctica cotidiana y aplicación al sistema de Justicia. Sobre todo porque se utilizan métodos sensacionalistas y políticos para acusar alegremente de corrupción a funcionarios públicos, sin que al final la comunidad perciba que se castigue a los infractores o personas que pudieron haber cometido delitos contra la administración pública. Peor aún es que para la cristalización del hecho se omiten nombres de la otra parte, que generalmente son quienes inducen o seducen a lo que se puede tipificar como asociación ilícita para delinquir. Este asunto viene ocurriendo como un círculo vicioso durante décadas, sin que los gobernantes en los diferentes quinquenios, promuevan y suministren los recursos necesarios materiales y jurídicos, para que continúa y permanentemente se logren tales objetivos.

Tengo que mencionar el caso más reciente que es el del Municipio de Panamá, donde escucho que los abogados de la defensa alegan que en la emisión del cheque para la esposa del Alcalde el acto no fue consumado, es decir que no se confirmó porque la Contraloría no lo refrendó.   Oiga, el más común de todos los sentidos, el sentido común, no indica que esta acción administrativa y fiscalizadora de la entidad, haya consumido o extinguido la génesis del delito porque el desconocimiento de la Ley, no exime responsabilidades.

De la misma manera en diversas ocasiones leemos en las noticia que X o LL caso se cayó, por defecto de forma, en la acusación o presentación de la denuncia, sin importar que existan sobrados y comprobados elementos que responsabilizan al imputado, lo que a la postre redunda en actos de impunidad.

Qué es lo que comentan y murmuran los parroquianos; que hay una sospechosa y jugosa relación entre las partes en conflicto, que con tales resultados generan y obtienen magníficos dividendos. En tal sentido, así como debemos rechazar y erradicar estos males, tampoco debemos permitir, que estos cargos sean utilizados para conformar o levantar expedientes sobre delitos que no existen a determinados ciudadanos, no importa su origen, religión color o filiación política. Las democracias aún con sus deficiencias, serán fuertes si tienen la virtud de contar con un sistema de Justicia honesto, imparcial y transparente.

En Panamá hablamos mucho de rechazo a las dictaduras, especialmente de la militar, no obstante debemos estar claro que en la historia del mundo, megalómanos y autócratas civiles, han desestabilizado y generado situaciones de violencia, produciendo retraso y ruina a sus países.

Podemos plasmar en blanco y negro las mejores Leyes, pero son los hombres y mujeres comprometidos con los principios y valores de una nación grande, quienes no solo predicando, sino practicando con el ejemplo, pueden lograr que nuestro pueblo no siga con su mismo sufrimiento, con su misma carga, con el falaz, cruel y engañoso atractivo de consumismo, que los envuelve en un mundo irreal y de fantasía.

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Publicado el 11 de diciembre de 2009 en el diario El Panamá América, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Urge retomar los valores

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La opinión de….

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Fernando Gómez Arbeláez
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Poco a poco, los panameños hemos atenuado el reconocimiento de aquello que en nuestra condición de personas libres y civilizadas nos permite crecer en dignidad, que dentro del estrecho Istmo en que vivimos nos facilita coexistir en una auténtica armonía con nuestros semejantes. De allí que la sociedad panameña está soportando el menoscabo de los principios éticos que la han definido como nación cultivada, humanista y trascendente. La irreverencia, el progresivo desdén por muchos ostentado hacia esos principios fundamentales van extraviándola paulatina y peligrosamente por un sendero de descomposición de su esencia moral e identidad social.

Los valores cívicos y morales, ese código de conducta inherente a la naturaleza humana desarrollado a través del seno familiar y del entorno comunitario de cada persona, comprenden las pautas, los preceptos que han de orientar a nuestras vidas en relación a los demás.

Advertimos desde pequeños el alcance de la honestidad, la justicia, el agradecimiento, la responsabilidad, la amistad, el deber, así como de la tolerancia, el respeto, la lealtad, la integridad, la solidaridad y tantos otros valores cuya apreciación se deteriora con el paso de los años, malograda en parte por esa vorágine materialista que notoriamente caracteriza al mundo contemporáneo. Sin verdad, sin ética, no hay calidad humana ni moral.

Pero la deshonestidad, el engaño, se mantienen como antivalores a los que nos toca enfrentar en sociedad.  Utilizando la mentira como herramienta, un juzgador se rehúsa a hacer justicia o impunemente la deniega. Un conductor colisiona, atropella y se fuga. Un constructor vende un inmueble con vicios, mal terminado. Un trabajador incumple con sus deberes laborales. Un funcionario se apropia de recursos públicos. Un profesional adultera su hoja de vida con títulos y experiencias ficticias con el propósito de falsamente impresionar, de engañar a los demás.

Inquieta admitir que la degradación y la pérdida de los valores cívicos y morales se han convertido en habituales en nuestro medio. Los crecientes índices de delincuencia, de corrupción, de deshonestidad hace tiempo que dejaron de asombrarnos. Los criminales, sean de arma blanca o de cuello blanco, ríen ante el endurecimiento de las penas en las leyes. Quizá la comunidad, que en su conjunto los padece a diario con gran perjuicio, no está reflejando el interés suficiente en sancionarlos moral y ejemplarmente.

Ante esas penosas realidades cotidianas de Panamá, país que el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional colocó en un deplorable lugar 84 de su lista mundial de 2009, cada persona y agrupación interesadas en la vigencia extendida de los valores cívicos y morales tiene la responsabilidad de contribuir, de actuar con apremio, eficacia y determinación para alcanzar tan importante objetivo.

Desde su fundación en 1919, el Club Rotario de Panamá ha participado en numerosos esfuerzos y proyectos llevados a cabo en beneficio de la sociedad panameña. En estos 90 años, sus notables logros comunitarios son, para orgullo de las varias generaciones de miembros, francamente innumerables.

Con ese norte por delante, en 2009 el Club Rotario de Panamá organizó, a través de su Comisión de Valores Cívicos y Morales, diversas actividades relacionadas, como un exitoso seminario taller de capacitación para educadores de las materias de cívica, ética y urbanidad en centros de enseñanza pública, al igual que una concurrida Marcha pro Valores Cívicos y Morales que contó con el respaldo de la comunidad en general.

Por medio de su más reciente proyecto cívico, el Club Rotario de Panamá desea presentar, a través de los medios impresos nacionales que tengan a bien publicarlos, diversos artículos de opinión escritos individualmente por sus miembros, de manera exclusiva para cada medio. En ellos, sus autores plantearán comentarios, observaciones y anécdotas que destaquen la relevancia, el conocimiento, el impacto y la práctica de los valores cívicos y morales en nuestra sociedad. El reto es grande, pero la voluntad mayor. Con este artículo y otros a futuro queremos fomentar la difusión y el respeto a los valores, para ayudar a construir un Panamá que sea siempre mejor para todos.

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Publicado el  11 de diciembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

¿Tiene Dios hijos predilectos?

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La opinión del periodista….
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ANTONIO  GRAELL  FLORES
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Cuando fui padre de familia por primera vez pensé que ya me había realizado como persona, por aquello de nacer, reproducirse y morir, así que solo tenía que darle todo mi cariño a ese ser que habíamos engendrado; pero luego llegó el segundo, pensé, entonces que sería el predilecto, pero nuestro amor por nuestros hijos siguió siendo igual para ambos; finalmente, llegó la niña, y ese acontecimiento fue tan grande que pensamos que había llegado la consentida; pero el amor y cariño a nuestros hijos es igual y único para cada uno.

Si nosotros, mortales con nuestros defectos y virtudes, somos capaces de amar por igual a nuestros hijos, cuánto más Dios amará a sus hijos.   Cuando repasamos el caso de Nicky Cruz, uno de los más temidos hampones portorriqueño fundador de la temible pandilla neoyorquina, “ Los Mau—Mau ”, convertirse en unos de los más grandes predicadores de la Palabra de Dios a nivel mundial, llegamos a comprender que para Dios todos somos hijos predilectos, porque Dios aborrece el pecado, pero ama al pecador.

Si escudriñamos las Sagradas Escrituras, encontraremos la razón y el motivo por la cual Dios mandó a su hijo Jesús a la Tierra. Jesús vino a buscar pecadores al arrepentimiento. No importa si eran judíos o de cualquier otra parte del mundo. Dios conoce a todos sus hijos y a todos los ama por igual. La Biblia en el libro de Juan, Capítulo 10, versículo 3, dice: “… y a sus ovejas llama por nombre y las saca ”. Si Dios ama a sus hijos por igual, ¿quiénes somos nosotros para marcar diferencias entre nuestros hijos?

Ya lo dice nuestro cantautor Rubén Blades en una de sus interpretaciones de crónica social, cuando un padre le dice a su hijo que “ por más drogas que uses y por más que nos abuses, tengo la obligación de socorrerte ”.

A veces, algunos padres de familia comenten el error de inclinar su preferencia por un hijo, marcando diferencias que después tienen que lamentar. Amemos a nuestros hijos por igual, démosles las mismas oportunidades y digámosles todo el tiempo cuán importantes son para nosotros. No solo demostremos amor, digámoselos.

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Publicado el  11 de diciembre en el diario La Estrella de Panamá, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.