Diciembre, mes de mucho significado

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La opinión de la Ex Diputada de la República….
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MIREYA  LASSO
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El décimo mes del año según el antiguo calendario romano es época de especial significado en el mundo entero, pero que, de manera especial, está cargado de remembranzas que han marcado nuestra historia y de experiencias que nos han dado sentido de nación.

Muchas son las fechas que durante el mes nos sirven para recordar y reflexionar no solo sobre el rumbo de nuestras vidas, sino también el de nuestra nación. Mencionemos solo algunas.

El primero de diciembre se celebra el Día del Maestro , honrando la memoria del insigne educador Manuel José Hurtado en el aniversario de su natalicio. Tradicionalmente se distingue a varios docentes en reconocimiento a una trayectoria distinguida, evocando aquellos maestros que con gran vocación marcaron huellas imborrables en nuestras vidas al brindarnos el privilegio de una enseñanza ejemplar e inculcarnos los principios morales y cívicos necesarios para sentar las bases de una gran nación. ¡Cuánta falta hace hoy reformar nuestro sistema educativo de pies a cabeza!

El Día de la Madre es, por excelencia, nuestra gran celebración. Coincidiendo con el homenaje a nuestra Patrona nacional, la Inmaculada Concepción de María, ningún hijo puede dejar de dar muestras de amor y de agradecimiento al ser tan preciado a quien le debemos todo lo que somos. ¡Cuánta violencia contra la mujer—madre sufrimos hoy en Panamá!

El 12 de diciembre de 1947 , en una gesta heroica muy nacionalista, el pueblo panameño se lanza a la calle para manifestarse contra las intenciones oficiales de prolongar la presencia de las bases militares norteamericanas que se habían establecido en suelo panameño durante la Segunda Guerra Mundial. Las manifestaciones de estudiantes y del pueblo en general forzaron a la Asamblea Nacional a rechazar el famoso Convenio Filós—Hines. ¡Nos tomó 30 años adicionales acabar con esa presencia militar en Panamá!

El 20 de diciembre , hace 20 años, amanece Panamá en medio de los trágicos acontecimientos que propició la descomposición política y social que nos asfixiaba. Gracias a la ecuanimidad y sentido de historia de quienes asumieron el poder luego de la invasión, hemos podido encarrilar el país por senderos de paz. ¡Pero todavía queda mucho por hacer para sentirnos realmente orgullosos de ser ciudadanos de un país ejemplar!

El 28 de diciembre rememoramos la degollación de los Santos Inocentes de Belén que Herodes el Grande ordenó para deshacerse del peligro que le significaba aquel recién nacido en Judea. ¡Cuántos infantes no mueren hoy, en Panamá y en el mundo, víctimas de los nuevos Heródes de la pobreza, la enfermedad, la violencia y la ignorancia!

Por supuesto, el nacimiento del Niño Dios es el acontecimiento más grande y significativo que celebra la cristiandad panameña. Aunque se le intente desvirtuar dándole un cariz comercial con la compra de regalos, la esencia del suceso es el amor que el Padre profesó por la humanidad cuando envió a su Hijo para darnos la oportunidad de una vida sobrenatural, a la que jamás hubiésemos tenido acceso sin la muerte en el Calvario. ¡Cuánto amor que muchos optamos por desatender!

Invito a reflexionar sobre estos temas especialmente durante el último mes del año. Hagamos cosas concretas en esta época para ser mejores personas y mejores ciudadanos e intentemos hacer de Panamá una mejor nación.

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Publicado el  2 de diciembre en el diario La Estrella de Panamá, a  quien damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que le corresponde.

La Calzada de Amador y el Casco Viejo

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La opinión del empresario y político…..
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Samuel Lewis Galindo

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En días pasados me dediqué, aprovechando el poco tráfico del día, a recorrer la Calzada de Amador y el Casco Viejo de la ciudad.

Con gran satisfacción pude apreciar como en la Calzada de Amador va “viento en popa” la construcción del Museo Gehry y al panameño disfrutar la mayoría de las veces con su familia de la gran belleza del sitio, sin que hubiera para ellos ninguna discriminación económica, ni social.

Eran panameños utilizando ese bien revertido a la nación cuando se aprobó el Tratado Torrijos-Carter. Pude observar a gente haciendo ejercicios, a otros paseando en bicicletas, y algunos se contentaban con observar el mar y el bello panorama que tenían ante sí. Varias marinas con yates y botes de distintos tamaños abarrotaban los fondeaderos.

En esa área de la Calzada abundan los restaurantes y pequeñas fondas con comidas muy diversas que son muy disfrutadas por compatriotas y turistas. Es realmente impresionante el desarrollo que en ese sentido se da.

Sin embargo, pude apreciar también, pero con preocupación, como se están levantando muchos edificios que van a agravar más el grave problema existente del tránsito. Independientemente, aunque lo dudo mucho, que ese tipo de edificación estuviera incluida en el plan original de desarrollo del área, lo cierto es que la actual infraestructura de La Calzada de Amador no permite ese tipo desordenado de construcciones que se están dando.

En el recorrido que hice ese día pasé al Casco Viejo. Pude con nostalgia y pena rememorar parte de mi juventud. Con mucha frecuencia acompañado de varios amigos íbamos a presenciar los programas de boxeo que se daban en el entonces Gimnasio Neco de la Guardia frente al cuartel de la Policía Nacional.

Al terminar la función nos dirigíamos a pie hasta nuestra casa en la Plaza Herrera. Pasábamos todo ese tramo sin preocupación y temor, inclusive atravesábamos sin problema lo que entonces se llamaba la “área de tolerancia” en donde las mujeres entre las calles 18 y 22 ofrecían sus servicios sexuales.

Jamás tuvimos contratiempo caminando prácticamente solos en nuestro largo recorrido. No existían, por supuesto, los maleantes de hoy, ni las bandas de jóvenes criminales que se quieren matar entre ellos. Eran sin duda otros tiempos y la familia panameña estaba mejor constituida; era más responsable y educaban mejor a sus hijos.

El área que ocupa el Casco Viejo muestra un gran crecimiento, aunque todavía se experimenta mucha delincuencia, y que ojalá desaparezca pronto para beneficio propio y de los extranjeros que nos visitan.

No hay la menor duda de que en pocos años será el Casco Viejo un lugar de gran atracción turística, como lo constituyen hoy día la parte antigua de La Habana, Cartagena y otras ciudades que han impulsado mucho la reconstrucción de esos sitios.

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Publicado el  2  de diciembre de 2009 en el diario El Panamá América, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Impulsando la ‘marca país’

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La opinión de….

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Luis Alberto Morán A.
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Comúnmente asociamos algún bien (producto) o servicio con alguna corporación o empresa, donde nos identificamos, más allá de su lema o logo, con la pasión y motivación de la empresa, lo que nos lleva a utilizarlo, consumirlo y por supuesto “diferenciarlo”, debido a su valor, credibilidad y singularidad.

La clave de los productos está en el poder de la marca como elemento diferenciador, de igual manera se aplica actualmente con interés a las regiones, ciudades y países que buscan impulsar y fortalecer una “marca país”, reconociendo el branding como una estrategia de inserción internacional en la búsqueda del progreso en las condiciones de vida de sus ciudadanos.

La “marca país” es una realidad dinámica, de constante perfeccionamiento, que está asociada con la identidad, el nombre y reputación de un país, reuniendo las características propias que hacen únicas a las naciones, para lograr atraer más visitantes, incrementar la inversión extranjera, promocionar cultura, tradiciones y asegurar el mercado internacional de productos autóctonos.

Las características “diferenciadoras” de los países pueden ser, un producto especifico, como el vodka (Rusia), pizza (Italia), whisky (Escocia), café (Colombia) o características físicas naturales como las pirámides de Egipto o la Gran Muralla China, que han penetrado en la percepción de consumidores directos, indirectos, reales y potenciales.

La marca es el motor de cada país que permite el desarrollo de las fortalezas, creando valor para el destino en términos de crecimiento y empleo e incrementando el orgullo nacional y la cohesión social.

Países exitosos diferenciando su “marca país” podemos destacar: Suiza, Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Australia, Francia y Canadá. Estas naciones son reconocidas por su fortaleza y poderío económico derivado de la promoción de productos, personajes y experiencias propias.

Los factores antes mencionados han facilitado a los países posicionarse como las naciones con mejores marcas y con mayor nivel de competitividad, medidos a través del estudio Country Brand Index 2009 de Future Brandy y el Global Competitiveness Index (GCI 09–10), publicado por el Foro Económico Mundial.

En la región latinoamericana existe gran interés en fortalecer la imagen como propia. Dos casos utilizados como benchmarking en proyección de identidad, lo conforman Chile y Colombia, naciones promovidas institucionalmente por ProChile y Proexport, respectivamente. Estas entidades apoyan a pequeñas y medianas empresas en el proceso de internacionalización, promoción comercial de las exportaciones, turismo internacional e inversión extranjera.

La estrella emergente Chile, con su lema “Siempre sorprendente”, impulsa las danzas tradicionales, el vino y el salmón. En el mismo sentido, Colombia, “Colombia es pasión”, ha logrado promover sus paisajes y lugares inexplorados, su diversidad de etnias y la felicidad de sus ciudadanos.

América Latina posee enorme diversidad de recursos y capital humano que marcan la pauta a nivel mundial y que facilita el impulso en los planes de imagen para cada uno de los pueblos que la conforman.

Se requiere compromiso, voluntad y la pasión de todos los sectores de la sociedad a largo plazo para mostrar lo autóctono que nos identifique y represente de manera positiva y ejemplar.

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Publicado el  2 de diciembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Nadie en este país ha podido tocar con tanta maestría y arte el punto G del primer magistrado del país

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Gracias a la amabilidad del Economista…
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Francisco Bustamante
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Transcribimos a continuación el artículo aparecido en el prestigioso Diario El Siglo, que el Economista y Escritor, Francisco Bustamante nos enviara para su publicación y comentarios.
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Nadie ha sabido tocar con tanta maestría y arte el punto G del primer magistrado del país

EBRAHIM ASVAT
easvat@elsiglo.com
Quién de niño no soñó con ser bombero?

El Presidente de la República, a diferencia de los cientos de miles de niños panameños, sí pudo lograr convertir ese sueño en realidad. El benemérito Cuerpo de Bomberos de Panamá, en una jugada maestra de relaciones públicas que amerita ser objeto de estudio en las universidades, se limpió la cara, dejó atrás los años de escándalos públicos y corrupción, y logró sus objetivos presupuestarios.

Nadie en este país ha podido tocar con tanta maestría y arte el punto G del primer magistrado del país para lograr obtener los recursos necesarios por tantos años aplazados.

Es que haber logrado llenar ese vacío aspiracional de un ser humano, especialmente de un Presidente, les valió conseguir los 19 millones de dólares que les hacía falta para carros bombas, equipo, uniformes y entrenamiento.  No salieron a la calle, no hicieron protestas o huelgas, no fueron a los medios de comunicación. Fueron muy inteligentes. Le concedieron al Presidente de la República el grado de Coronel Honorario del Cuerpo de Bomberos.

Lo vistieron con su traje de gala, le pusieron los grados y celebraron un acto solemne en los predios de la Cancillería con la presencia de ministros y familiares. Es el único acto que fue cubierto dos veces con dos juegos de fotos (42) y un video en la página web de la Presidencia. Este extraordinario caso de estrategia política se diseñó basado en ese sueño que todos los niños varones llevamos adentro: ser bomberos.

Los bomberos aprendieron a jugar con el rol simbólico. Encaja muy bien cuando se conoce lo aspiracional o lo carente del sujeto. Al llenar el vacío se completa la parte de la personalidad que hacía falta.

Son tiernas las fotos del Presidente retratado con su señora madre. Ambos se tocan las caras. Él con su uniforme de bombero.  Ella, feliz por tener un hijo que ha logrado realizar todos sus sueños (incluyendo ser bombero).   Nada se dejó al pudor o a la discreción.   Esa felicidad o “jouissaince”, como decía el maestro Lacan, había que divulgarla para cumplir su cometido.

Porque no es lo mismo vestirse de bombero y disfrutar el rol en la privacidad de una recámara que ejercerlo a la luz pública y debidamente sancionado por las fórmulas legales.

Los bomberos fueron un poco más allá. También le otorgaron el grado de coronel al viceministro de Gobierno y Justicia. Tanto al que autoriza como el que ejecuta el presupuesto se los metieron en el bolsillo. Me quito el sombrero frente a tanta astucia. La trama fue perfecta. El viceministro también se engalanó con los uniformes de los bomberos pero hábilmente reservó los espacios para el Presidente. Para éste fue un “petit jouissaince”.

Lo que más me preocupa de todo este teatro de lo absurdo es la posibilidad de que los coroneles honorarios se crean bomberos. Ahí tendríamos un problema de seguridad nacional, cuando el personaje se cree que el cargo y el grado proferido lo autoriza a ejercerlo como tal, olvidando el rol que está facultado a ejercer.

Un presidente bombero está destinado a apagar fuegos. Completada la parte que falta, ¿después qué?


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Artículo enviado el 1 de diciembre de 2009 por correo a Panaletras para su publicación por Francisco Bustamante,  a quien damos, lo mismo que al autor y al Diario El Siglo, todo el crédito y responsaliblidad que les corresponde.

Sentido común en la administración pública

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La opinión de la Economista, Humanista y Educadora…..
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LIZABETA  S.  DE  RODRÍGUEZ
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Mientras el Índice de Percepción de Corrupción (IPC) sitúa a Panamá como uno de los países con más alto nivel y las últimas encuestas realizadas revelan que los índices de popularidad de la actual gestión gubernamental disminuyen, los políticos del patio se dedican a protagonizar una cruzada de desprestigio y pases de facturas, fundamentada en informaciones de corrupción y negociados, donde cada bando participó en sus pasadas administraciones.

El sonado caso PECC, sobre la concesión directa que en ese entonces concedió la Autoridad Portuaria Nacional a la compañía Ports Engineering & Consultants Corp., adquiere relevancia, producto de recientes declaraciones efectuadas por el ex contralor Alvin Weeden, pasados 10 años de lo ocurrido; así como el supuesto blanqueo de capitales de la sociedad Shelf Holding Inc., involucran al ex presidente Ernesto Pérez y otros altos ex funcionarios, mientras que publicaciones televisivas, con adversarios políticos de Weeden lo vinculan en actividades de lavado de dinero.

Por otro lado, Mitchel Doens, secretario general del PRD, realizó fuertes declaraciones que implican a funcionarios del actual gobierno en actos de lavado de dinero, según presuntos informes de la DEA.

Frente a actuaciones poco edificantes de políticos, tanto de vieja data como de la nueva administración, existen fuertes cuestionamientos por reiteradas actuaciones.

La poca credibilidad en los órganos de gobierno, el “ juegavivo ” en la concentración, definición y aplicación de las leyes primordialmente en materia de justicia, evidencian matices de corrupción, por lo cual la ciudadanía se siente cada vez más desprotegida.

La inversión de capitales en periodos electorales para garantizarse intereses económicos y políticos, así como la mala práctica de la institucionalización del clientelismo, son factores que contribuyen a debilitar la estructura gubernamental, distorsionando el verdadero objetivo y misión de su razón de existir.

Lamentablemente, despuntan intereses individuales, partidistas y en algunos casos gremialistas, en detrimento de la concertación nacional, en la búsqueda de solución a problemas apremiantes como el alto costo de la vida, la aplicación de mecanismos que eliminen las prácticas monopolistas (caso del combustible) y el establecimiento de políticas salariales con mecanismos inflacionarios automáticos.

Es necesario hacer un alto. Pensar con sentido común y proyección generacional, por el bienestar de todos.

Para ello se requiere voluntad, liderazgo, compromiso, honestidad y experiencia administrativa pública, para gobernar el patrimonio nacional mediante políticas de Estado coherentes y asertivas, con estrategias que promuevan un desarrollo equitativo y la aplicación de mecanismos efectivos que eliminen la discrecionalidad en la aplicación de la justicia y castiguen ejemplarmente la corrupción y el delito sea del crimen organizado, la delincuencia común, empresarios o políticos.

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Publicado el  2 de diciembre en el diario La Estrella de Panamá, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

El manejo de la basura, una responsabilidad compartida

La opinión de…..

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Francisco Rivas
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La crisis de los residuos sólidos en Panamá tiene su origen en tres causas principales: la cultura del “no pago” de la tasa de aseo, que hace insostenible financieramente el servicio de recolección, transporte y disposición final; la renuencia de la población a realizar el almacenamiento temporal de la basura en el ámbito de sus domicilios (también comercios e instituciones), convirtiendo así las vías y sitios públicos en áreas de acopio; y la ausencia de planificación y escasa capacidad técnica e institucional de los municipios para gerenciar y operar el servicio de aseo.

La cultura del “no pago” es una responsabilidad compartida de los usuarios y los políticos. Por casi 70 años, en las ciudades de Panamá, San Miguelito y Colón el servicio fue proporcionado gratuitamente, primero por la administración norteamericana de la zona del canal y luego por el Estado panameño. Cuando los municipios asumieron esta responsabilidad, heredaron el hábito colectivo de rehuir el pago de la tasa de aseo.

Si la imposibilidad de recuperar costos está provocando una crisis en el sistema de aseo, el hábito de depositar la basura en las vías y sitios públicos crea una situación de emergencia sanitaria. Cada panameño genera un kilo de basura diario, pero lo quiere los más lejos de su entorno, tan pronto como sea posible.

Con estos hábitos ni el mejor sistema de recolección del mundo mantendría limpias nuestras comunidades. Se desconoce por completo el concepto de responsabilidad compartida, según el cual quienes producimos los residuos sólidos estamos obligados a almacenarlos en forma temporal en la fuente generadora.

Los municipios, frente al problema, han demostrado debilidades técnicas e institucionales. Resulta risible la manera en que algunos alcaldes organizan espectáculos mediáticos, a propósito de las “jornadas extraordinarias” de limpieza, cuando precisamente están indicando la incapacidad para organizar un servicio planificado, organizado y principalmente continuo. Un servicio con estas características evitaría las grandes acumulaciones de basura y, por lo tanto, haría innecesarias tales jornadas.

La crisis en el manejo de los residuos sólidos no solo está amenazando la salud de la población y el medio ambiente. Pone en entredicho la capacidad del Estado panameño para resolver problemas básicos, afecta la imagen del país en el ámbito turístico y, a la larga, puede afectar la competitividad y las inversiones.

Proponemos cuatro iniciativas para resolver el problema en el corto plazo.

Elaborar y aprobar una ley integral de residuos sólidos, con la participación del sector privado, la sociedad civil, los municipios y los entes gubernamentales relacionados. Prácticamente, todos los países de América Latina cuentan ya con modernas legislaciones en este campo, mientras que Panamá acusa un anacronismo que en nada contribuye a la solución del problema.

Un concepto fundamental de la nueva Ley sería el de “responsabilidad compartida”, según el cual el manejo integral de los residuos sólidos es una corresponsabilidad social y requiere la participación conjunta, coordinada y diferenciada de productores, distribuidores, consumidores, usuarios de subproductos, y del gobierno o las municipalidades, según corresponda, bajo un esquema de factibilidad de mercado y eficiencia ambiental, tecnológica, económica y social.

Por otra parte, convendría estudiar la posibilidad de crear un fondo nacional para el manejo adecuado de los residuos sólidos, destinado a subsanar los déficits en los presupuestos municipales. Para recurrir al fondo, los municipios deberían presentar flujos de caja en los que se establezcan las metas de recaudación hasta alcanzar el “punto de equilibrio” en el año 2014, así como indicadores de eficiencia en la prestación del servicio. Dicho fondo, además, serviría para financiar la construcción de rellenos sanitarios, con la meta de eliminar los 40 vertederos municipales a cielo abierto, en las principales ciudades, igualmente, en el año 2014.

Es conveniente evaluar la alternativa de realizar la “privatización social” del servicio de recolección en la ciudad capital, mediante la creación de pequeñas empresas recolectoras y de reciclaje, las cuales serían contratadas directamente por el Municipio, para dar servicio en las áreas urbano marginales y periurbanas, en donde el sistema convencional de aseo enfrenta serias dificultades por el trazado de las calles. De esta forma se ampliaría la cobertura, mejoraría la eficacia de la Dirección Metropolitana de Aseo Urbano y Domiciliario en las áreas de su competencia, y se generaría empleo e ingresos a jóvenes desempleados poco calificados.

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Publicado el  2 de diciembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Sobre reingeniería penal

La opinión del Abogado y Docente Universitario…..
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CARLOS AUGUSTO HERRERA
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Debo confesar que en la actualidad vivo entre agónicos sobresaltos, por el montón de improvisadas leyes, apanadas en un completo ayuno de racionalidad.

Con embargada emoción, los promotores de buena fe disparan proyecciones fantasmagóricas en un insubstancial intento por atajar a la delincuencia, un asunto mucho más complicado de lo previsto para los entusiasmados políticos atojados por el clan de sabios a la saga.

La alarma subyace en el día a día callejero repuntado con las estadísticas, que los expertos criollos matizan con las comparaciones exteriores como un consuelo de tontos, basados en lo que ocurre en otras jurisdicciones.

Es cierto que la ley penal contiene graves excesos sociales, pero no es la aspirina que se aplica para todos los males legales, como estos desbarajustes de enlistar penalmente la retención en el pago que descuentan de los asegurado de la Caja Del Seguro Social, un proceso que se puede suspender si el acusado se pone al día, de modo que el Ministerio Público tiene dentro de sus crecientes obligaciones el cobro de tales atrasos.

Otra descabellada eventualidad representan las transgresiones cuyas condenas se convierten en días—multas, suspensión de la pena o la trasferencia de penas de prisión en lo mismo, posterior a la misa procesal, que en algunos casos dura años con un manejo que es harto costoso.

Nada puede ser más insensato que aumentar la pena en los homicidios dolosos de 20 a 30 años, primero y ahora hasta cincuenta. Si comparamos esto con la licenciatura en derecho nocturna que dura siete años, para extenderla a 15 años, habría que hacer cada año por ese mismo término por lo menos 10 aulas para poder acuartelar a los alumnos.   A sí mismo debe ser con los alojamientos en las cárceles.

Ahora estamos afanados en legislar sobre un nuevo Código Procesal Penal, preñado de garantías y desencantado por la falta de presupuesto para aplicarlo parcialmente primero en dos provincias y luego de dos años si todo sale bien, extenderlo al resto de la República, pero como no hay plata se ha postergado bajo la lluvia de un coro plañidero de procesalistas que se lamentan por la suspensión del aforado sueño, pero ¿qué de la reingeniería?

Hay que volver a empezar con lo que tenemos y además con el mismo presupuesto. Con esto no se hace menos, pero por lo contrario, con menos se hace más. Esto es contribuir con los atrasados procesos, pero con mejores resultados cualitativos en vez de cuantitativos, al trabajar con inteligencia para rediseñar los procedimientos dentro de los procesos con el ánimo que los expedientes fluyan sin demora.

Una revisión fundamental de todo el recorrido procesal y un rediseños radical para detectar los obstáculos, tiene que dar un resultado efectivo, pero con el mismo presupuesto.

Pensemos en el espacio territorial y la población sobre la cual se derrama el proceder con la ley sobre las trasgresiones penales, que ahora responde prácticamente a la división política y de manera vertical inversa, para repuntarlo de forma horizontal para de inmediato notar los resultados.

A mi entender, todos los procesos penales se deben dilucidar a nivel de jueces de circuito en primera instancia con apelación. Tenemos que despenalizar esas conductas con expiaciones irrisorias y trasladarlas a la esfera administrativa.   Hay mucho que contar, pero poco espacio, por lo que tendremos que continuar.

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Publicado el 2 de diciembre en el diario La Estrella de Panamá,   a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.