Pintada de verde de Diciembre 5

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La opinión de la Abogada, Ambientalista y Periodista…

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LINA VEGA ABAD
En su columna sabatina que publica el prestigioso Diario La Prensa en Panamá.

INDIFERENCIA. La soberbia del ser humano se manifiesta de manera especialmente clara en la crisis ambiental que vivimos. ¡Son tantos los que viven sin prestarle atención a la consecuencia de sus decisiones de “negocios”! Nada parece nublar su visión optimista ($) del “desarrollo”, a pesar de que las evidencias de la crisis son palpables.

Hace solo unos días, el director del Sinaproc, Arturo Alvarado, declaraba alarmado que en los pocos meses que lleva en el cargo, ha atendido la misma cantidad de desastres naturales que los que vivió durante los cinco años en que ocupó la posición en el pasado. La evidencia está allí, pero la seguimos ignorando. Afortunadamente, a contracorriente de esta tendencia, existen quienes intentan que el cacareado desarrollo sostenible no siga siendo un concepto vacío de contenido. Esos testarudos se mantienen produciendo información científica que permita a los inversionistas, promotores y funcionarios (esos que ponen los sellos que legalizan el absurdo) tomar las decisiones correctas.

En esa línea, la semana pasada se presentó el Plan de Conservación del Pacífico Occidental de Panamá, un ejercicio de planificación para la protección del patrimonio natural panameño, dirigido por investigadores de The Nature Conservancy, el Smithsonian, la Autoridad de los Recursos Acuáticos (ARAP) y una pluralidad de otros actores.

Se trata de un plan para conservar y dar un uso sostenible a los recursos marinos y costeros de una extensa área, que va desde Punta Mala en Azuero, hasta Punta Burica en Chiriquí, y que incluye 455 islas en cuatro archipiélagos y unos 2 mil 300 kilómetros de costas. ¡Un verdadero paraíso en peligro por la voracidad de inversionistas de todo pelaje y la falta de institucionalidad!

¿Será otro plan que pasará a adornar un librero de la oficina de la directora de ARAP, pero que nadie tomará en cuenta? ¿Habrá oído el señor Salomón Shamah de este importante estudio? Me pregunto si le interesará.

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Publicado el  5 de diciembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.


Ciudad de Panamá, entrada a un mundo distinto

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La opinión del Empresario….
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JAMES  WOOLFORD
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La ciudad de Panamá, hoy, se ha convertido en la entrada a un mundo nuevo, distinto, avanzado en todos los aspectos: turísticos, tecnológicos, sociales, económicos y más.   Es la ventana principal por donde el mundo mira, por donde se mueve la economía mundial en gran parte, además de ser centro turístico internacional, lo que podría ser nuestra segunda más grande fuente de riquezas.

Por esto, es muy importante que la administración de esta potencial taza de oro de América, la punta de lanza, sea de lo más moderna, eficiente, transparente, y organizada.   Para esto, el ingrediente principal, un alcalde del que todos deberíamos estar orgullosos.   Se siente que no es así hoy.

Lo que voy a decir, lo diré con toda la autoridad y documentación debida para comprobarlo.   El mejor alcalde/alcaldesa que ha tenido esta ciudad, es Mayín Correa.   Se preparó para serlo, con largas horas de estudio (Harvard),   asistiendo a seminarios y cursos para tal.   Viajando y aprendiendo de los mejores: Washington, Medellín, Taipei, Singapur.

Armó un equipo de profesionales todos, los motivó y los dirigió, para que la ciudad fuera consentida, acariciada y bien administrada en sus dos periodos correspondientes.   La verdad, uno nunca sabe lo que tiene,  hasta que lo pierde, y así nos sentimos todos después de haber pasado por 10 años de solo tráficos de dineros y contratos y promesas que nunca se cumplieron.   Total abandono de lo hecho y total desconocimiento de lo que había que hacer.

El nuevo alcalde, de buen corazón, de buenas intenciones, pero como que con falta de esa preparación y conocimientos que son necesarios para ser esa punta de lanza.   Como que no se deja asesorar, teniendo un grupo de expertos dispuestos a ello (incluida la ex alcaldesa), teniendo un Consejo Municipal de experiencia comprobada, del cual podría sacar mejor provecho o, mejor dicho, conseguir mejor apoyo, teniendo el respaldo del gobierno del cambio, insiste en manejar la Alcaldía de un modo publicitario o de promoción de proyectos.

Es básico, la ciudad solo llora por: Ornato y medio ambiente (parques, jardines, aseo, puede incluir el reciclaje de la basura como programa de inversión y así no sangrar al ciudadano), recaudación y buena administración de los impuestos municipales (Tesorería Municipal) y que regresen a la ciudad realmente en facilidades varias y deportivas municipales permanentes, como servicios sanitarios públicos, limpieza de veredas, reparación y mejoramiento de aceras, kioscos informativos/interactivos, saneamiento visual, limpieza de lotes vacíos, mejora de áreas verdes.

Con eso hay bastante que hacer.  Con solo hacer esto bien, podríamos llegar al “ ranking ” de Singapur y las demás ciudades ejemplo.   Las paradas navideñas, carnavales y demás festividades a los patronatos,   por cierto, conformados por empresa privada, clubes cívicos y autoridades, incluida la Alcaldía.   Ya la campaña política pasó.   Ahora hay que administrar para sacar a esta ciudad de la enfermedad que sufre hace diez años.

Ojalá Dios lo ilumine y cambie de rumbo, porque los residentes de la gran ciudad de Panama se lo merecen! Y el mundo nos mira! Vamos señor alcalde, usted puede cambiar la ciudad!    Todos esperamos.

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Publicado el  5 de diciembre en el diario La Estrella de Panamá, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Derechos adquiridos son nuestros décimos tercer mes

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La opinión del Ex Secretario General de FENASEP -ASEUPA…..
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ABEL  SANTAMARÍA

En diciembre de 1989, se decreta la suspensión del pago del Décimo Tercer Mes a todos los servidores públicos. Esta medida continua aplicándose a través de todo el año 1990 hasta la segunda partida (agosto) de 1991.

No es, sino hasta el mes de diciembre de 1991 cuando el Gobierno de ese entonces, reinicia el pago de este derecho adquirido por los servidores públicos.

Los trabajadores del Estado comprendimos, en ese momento la dimensión de la inestabilidad que en todos los órdenes se vivía en esa época, (antes y después de la invasión norteamericana).

Han transcurrido desde entonces 18 años y la deuda aún está pendiente. La Asamblea Nacional, mediante la Ley de 19 de Marzo de 2009, decretó que, “Se declara como derecho adquirido las partidas del Décimo Tercer Mes correspondiente a diciembre de 1989; abril, agosto y diciembre de 1990; y abril y agosto de 1991″… y “El Órgano Ejecutivo liquidará las partidas referidas en el artículo anterior cuando las finanzas públicas así lo permitan”.

Por lo antes señalado consideramos que, en virtud de las actuales condiciones financieras que presentan las finanzas públicas, el Gobierno, tiene las condiciones económicas y debe tener la voluntad política para afrontar el pago correspondiente a esta deuda, honrando así un compromiso económico y, además moral, para con los servidores públicos de nuestro país. No hay que olvidar que esta deuda se adquiere en momentos sumamente difíciles, y los trabajadores aportamos nuestra cuota de sacrificio, ya que dejamos de percibir ingresos que por ley nos correspondía.

Respetuosamente, hacemos un llamado en nombre de estos servidores del Estado, al Excelentísimo Señor Presidente de la República, Ricardo Martinelli, para que se contemple la correspondiente partida presupuestaria y así honrar este derecho adquirido y hacer justicia a los servidores públicos panameños.

Señor Presidente, usted tiene la palabra. Los Servidores Públicos, esperamos su respuesta.

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Publicado el  4  de diciembre de 2009 en el diario El Panamá América, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Parlacen, la decisión final

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La opinión de…..

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Giancarlos Candanedo
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Atrás quedaron los días en que el entonces partido gobernante PRD dominaba en el pleno legislativo. Hoy, a cinco meses de haber tomado posesión, la correlación de fuerzas en el Palacio Justo Arosemena es radicalmente distinta. Esto ha traído como consecuencia que, ante la imposibilidad de frenar el cambio por el que abogó el pueblo panameño, los diputados de oposición se valgan de mil y una táctica dilatoria para retrasar el cambio y hacer ver a sus copartidarios que “dieron la lucha”, que “hicieron oposición”.

Las razonadas sinrazones que alegaba la bancada opositora durante los tres debates no fueron suficientes para detener la salida de Panamá del Parlacen, propuesta hecha por el Gobierno nacional y avalada por una gran mayoría de los ciudadanos panameños e incluso centroamericanos. La necesidad de retrasar la inminente decisión llevó a la oposición a presentar las propuestas más inverosímiles, como lo fue la solicitud de condecoración al ex grandes ligas Omar Moreno. Cuando esta propuesta fue elevada a la presidencia de la Asamblea en pleno segundo debate, la sesión había pasado a ser –gracias a la bancada de oposición– un monólogo de risa.

En cinco años Panamá ha invertido –si se puede usar la palabra invertir en este caso– alrededor de 8.5 millones de dólares en cuotas a este organismo centroamericano. Se calcula en más de 30 millones de dólares el aporte de todos los panameños al Parlacen desde que comenzamos a formar parte de él en 1993, suma nada irrisoria si tomamos en consideración los frutos que este ha producido para nuestro país y para la región.

Creo que todos estamos de acuerdo en que este organismo internacional no ha cumplido con las responsabilidades para las que fue creado, debido a su incapacidad de servir como foro de análisis de asuntos políticos, económicos, sociales y culturales comunes, así como de seguridad del área centroamericana. Basta observar la pobre –por no decir nula– actuación de este organismo en la crisis de Honduras, felizmente resuelta por los propios hondureños, y en los recientes desastres naturales que sufrió la República de El Salvador, a la que solidaria y desinteresadamente Panamá apoyó económicamente.

La región debe enfrentar los retos de la globalización y del panorama internacional mediante sistemas, políticas u organismos eficaces que representen acceso al bienestar para todos los ciudadanos y no únicamente para quienes integran dichos organismos. Esto es luchar realmente por el bien común de la región. Sin embargo, el Parlacen no ha aportado iniciativas ni soluciones concretas a situaciones tan puntuales como el bajo nivel de desarrollo humano, el narcotráfico, la trata de personas, la delincuencia transnacional organizada, los flujos de migraciones, los desastres naturales, las pandemias, entre otros.

La valiente y aplaudida decisión de Panamá debe llevar al Parlacen a preguntarse sobre la eficacia real de sus aparatos burocráticos y administrativos, frecuentemente demasiado costosos para todos los ciudadanos, especialmente para los más pobres de la región, quienes más bien son útiles –nosotros también lo éramos hasta que nos decidimos a salir de él– para mantener este costoso organismo, que destina a su propia conservación un porcentaje demasiado elevado de esos recursos que deberían ser destinados al desarrollo.

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Publicado el 4 de diciembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Más trabajo y menos política

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La opinión del Periodista….

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AQUILINO  ORTEGA  LUNA
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Los panameños están cansados de los funcionarios intrascendentes que pasan por la vida del país sin pena ni gloria, de aquellos que en cinco años se convierten en simples protagonistas de “shows mediáticos”, con una aportación casi nula al desarrollo de la Nación.

El país necesita de funcionarios que trabajen más y politicen menos, que resuelvan las problemas de la mayoría, que combatan la pobreza, la delincuencia y la corrupción cual intrépidos paladines, respetando en todo momento los derechos humanos de todos los nacionales.

Solo los ministros Alberto Vallarino, Roberto Henríquez y Lucy Molinar parecen haber entendido la diferencia entre ser funcionarios del gobierno y políticos impulsadores de una campaña presidencial, previa a las elecciones. El resto, bien gracias, ¿y usted?

Estos funcionarios trabajan duro y en silencio, sin mucha alharaca y los medios de comunicación se hacen eco de sus gestiones, porque están fundamentadas en hechos concretos, carentes de la vitamina mediática.

Ya basta del protagonismo político, la era de la campaña política ya se extinguió. Ahora lo que los panameños reclaman es trabajo y menos promesas, el hambre y el desempleo no esperan, o esperan muy poco.

El tiempo del espectáculo, del discurso folclórico y del ritual político ahora es secundario, el país reclama que se mejore la educación y la salud y que disminuya el nivel de analfabetismo, pero eso sí, sin hacer uso de tantos fuegos artificiales mediáticos.

Es el momento de trabajar y renunciar a la exaltación del “ yo ”, de ponerse al día con la situación social del país, con el tema del trasporte, el sector agropecuario, la administración de justicia y los problemas económicos del país.

Que muera el clientelismo político y la premisa de que una mentira repetida varias veces se convierte en una verdad. Los egos, rencores, insultos y lucimientos de los políticos en los medios de comunicación tienen que morir.

Hay que resucitar el trabajo sencillo y honesto, sin tanto “ bombo ni platillo ”.

La gente ya está cansada de los bochornosos espectáculos de los políticos de gobierno y oposición.

Es el tiempo de que los políticos cambien el chip, la estrategia y los modales y hagan más política seria y menos espectáculo en la Asamblea Nacional, la Corte Suprema y el Ejecutivo.

Los panameños de a pie lo que quieren y necesitan es que se baje el costo de la luz, del teléfono, del combustible y de la canasta básica.

Basta de la prepotencia por el ala del gobierno y de las quejas sin fundamento y del hablar por hablar por el ala de la oposición.

Más trabajo y menos demagogia política, señores.

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Publicado el  4 de diciembre en el diario La Estrella de Panamá, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Desarrollo, pero sostenible

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La opinión del ambientalista panameño…..

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Juan  Ramón  Sevillano  Callejas
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Ante lo que sucede últimamente en la Autoridad Nacional del Ambiente, con oficinas desiertas, ya que gran parte del personal está de vacaciones o de tiempo compensatorio; la eliminación de los estudios de impacto ambiental para las construcciones (categoría I); los nombramientos de geólogos como jefes superiores (véase Anam Metro); el personal sin experiencia en materia ambiental, etc., debemos los ecologistas hacer un llamado de atención para que se enrumbe el camino tomado.

Otra tema que nos llama poderosamente la atención es la eliminación del uso ambiental de las tierras como prueba de tenencia del derecho posesorio.

Los ambientalistas serios creemos en el desarrollo sostenible como principio que rige y marca nuestras actuaciones. Lo cierto es que nos oponemos al desarrollo del bolsillo de algunos poderosos económicos y políticos, que es lo que en Panamá se ha dado, en detrimento de los recursos naturales y, por tanto, en contra del beneficio y subsistencia de las mayorías.   Prueba fehaciente e inobjetable de ello es la inequidad social que reina en nuestro país.

Doy un ejemplo de estos empresarios irresponsables:  En un barrio de la ciudad de Panamá hay un pequeño lago que se pretende secar para construir más casas. La codicia les nubla la inteligencia, señores, si construyen menos casas y preservan el lago, estas se pueden vender mucho más caras, sin necesidad de destruir.

Cada vez que paso por Coronado siento pena por los propietarios del área, fueron a comprar, hace muchos años, una casa de playa y ahora viven en un poblado como cualquier otro después del puente de Las Américas.

Ahora se construyen edificios cercanos a nuestras hermosas playas, ¿podrán sus propietarios acostarse en una hamaca rodeados de palmeras? Para ir de un apartamento de cemento a otro, mejor me quedo en la ciudad, ya que igual hay una enorme cantidad de carros y de gente.

¿Es ese el modelo de desarrollo que buscamos? Ni hablar del supuesto desarrollo minero, que los actuales gobernantes ven como una nueva fuente de ingresos, sin importarles la devastación que este tipo de actividad causa.

Hace poco di una charla a estudiantes de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Panamá y les proporcioné el siguiente dato:  Costa Rica, en 2006, generó 150 millones de dólares en la actividad del ecoturismo, más de lo que hizo la Autoridad del Canal de Panamá el mismo año, y eso que Costa Rica no tiene la biodiversidad de Panamá.

Si lo que se pretende es eliminar o quitar fuerza a la Anam, para que a los empresarios irresponsables, a quienes solo les interesa hacer dinero, hagan desastres ambientales y sigan destruyendo nuestra rica biodiversidad, los ecologistas tendremos que irnos al terreno que ya conocemos y en el cual nos sobra la experiencia: la protesta y denuncia ambiental.

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Publicado el 4 de diciembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.