Parlacen, la decisión final

.

La opinión de…..

.

Giancarlos Candanedo
.

Atrás quedaron los días en que el entonces partido gobernante PRD dominaba en el pleno legislativo. Hoy, a cinco meses de haber tomado posesión, la correlación de fuerzas en el Palacio Justo Arosemena es radicalmente distinta. Esto ha traído como consecuencia que, ante la imposibilidad de frenar el cambio por el que abogó el pueblo panameño, los diputados de oposición se valgan de mil y una táctica dilatoria para retrasar el cambio y hacer ver a sus copartidarios que “dieron la lucha”, que “hicieron oposición”.

Las razonadas sinrazones que alegaba la bancada opositora durante los tres debates no fueron suficientes para detener la salida de Panamá del Parlacen, propuesta hecha por el Gobierno nacional y avalada por una gran mayoría de los ciudadanos panameños e incluso centroamericanos. La necesidad de retrasar la inminente decisión llevó a la oposición a presentar las propuestas más inverosímiles, como lo fue la solicitud de condecoración al ex grandes ligas Omar Moreno. Cuando esta propuesta fue elevada a la presidencia de la Asamblea en pleno segundo debate, la sesión había pasado a ser –gracias a la bancada de oposición– un monólogo de risa.

En cinco años Panamá ha invertido –si se puede usar la palabra invertir en este caso– alrededor de 8.5 millones de dólares en cuotas a este organismo centroamericano. Se calcula en más de 30 millones de dólares el aporte de todos los panameños al Parlacen desde que comenzamos a formar parte de él en 1993, suma nada irrisoria si tomamos en consideración los frutos que este ha producido para nuestro país y para la región.

Creo que todos estamos de acuerdo en que este organismo internacional no ha cumplido con las responsabilidades para las que fue creado, debido a su incapacidad de servir como foro de análisis de asuntos políticos, económicos, sociales y culturales comunes, así como de seguridad del área centroamericana. Basta observar la pobre –por no decir nula– actuación de este organismo en la crisis de Honduras, felizmente resuelta por los propios hondureños, y en los recientes desastres naturales que sufrió la República de El Salvador, a la que solidaria y desinteresadamente Panamá apoyó económicamente.

La región debe enfrentar los retos de la globalización y del panorama internacional mediante sistemas, políticas u organismos eficaces que representen acceso al bienestar para todos los ciudadanos y no únicamente para quienes integran dichos organismos. Esto es luchar realmente por el bien común de la región. Sin embargo, el Parlacen no ha aportado iniciativas ni soluciones concretas a situaciones tan puntuales como el bajo nivel de desarrollo humano, el narcotráfico, la trata de personas, la delincuencia transnacional organizada, los flujos de migraciones, los desastres naturales, las pandemias, entre otros.

La valiente y aplaudida decisión de Panamá debe llevar al Parlacen a preguntarse sobre la eficacia real de sus aparatos burocráticos y administrativos, frecuentemente demasiado costosos para todos los ciudadanos, especialmente para los más pobres de la región, quienes más bien son útiles –nosotros también lo éramos hasta que nos decidimos a salir de él– para mantener este costoso organismo, que destina a su propia conservación un porcentaje demasiado elevado de esos recursos que deberían ser destinados al desarrollo.

.

<>
Publicado el 4 de diciembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: