Amor en tiempos de cólera

La opinión del Abogado….

SAÚL  MALOUL  ZEBEDE
malcoj2@hotmail.com

La reciente disputa entre los conspicuos representantes de la alianza, en relación con el tema de la reelección inmediata, deja al descubierto un secreto a voces: que las diferencias dentro de ella existen y que el mantenimiento de la misma depende del buen juicio político de sus dos máximos representantes: el Presidente de la República y el Canciller de la República.

Éste último entendió que el movimiento era serio, cuando la mitad de la bancada de Cambio Democrático, -y no solamente dos locos aislados-, decidieron acoger como propia la propuesta.

Hay que recogerle el guante al diputado Leandro Ávila, del PRD, que responsablemente se abstuvo de votar en uno u otro sentido en la Comisión de Gobierno y Asuntos Constitucionales de la Asamblea de Diputados, porque la interpretación para archivar la propuesta, de parte del presidente de la misma, el diputado Hernán Delgado, era que la iniciativa legislativa para proponer cambios constitucionales debía provenir del seno de la Asamblea de Diputados, o sea, por lo menos la mitad de los miembros absolutos de ese Órgano del Estado.

En ese sentido, razonaba correctamente el diputado Ávila, que si aceptábamos como válido ese precedente, ningún diputado de la República, actuando individualmente, podría en adelante proponer iniciativas de cambios a la Constitución Nacional.

Todo un tema para la decisión de la jurisdicción constitucional de la Corte Suprema de Justicia, o para el tratamiento del Tribunal Constitucional que las nuevas reformas pretender crear.

Por lo que queda de la iniciativa de reformas constitucionales, -la que provenía del Órgano Ejecutivo-, no ha sufrido ninguna modificación; esto es, el tema de la reelección presidencial no se establece como reelección inmediata, sino como la posibilidad de acortar el período de veda para aspirar a la máxima magistratura de la Nación, de 10 a 5 años, frente a lo cual, tenemos una actitud muy positiva, como frente al resto de las modificaciones propuestas.

Por supuesto, que en algunos temas habrá que hilar delgado, desde la perspectiva constitucional, y pensar que la iniciativa del Órgano Ejecutivo constituye una invitación para que otros sectores de la vida nacional participen de un amplio debate entorno a tan importante como delicado tema.

Por lo que hace del mantenimiento de la alianza, pareciera que el Presidente de la República va a cumplir con la palabra empeñada, y su agrupación política le daría la oportunidad de aspirar por el solio presidencial al Canciller en el 2014. Frente a una oposición atomizada y diezmada, -como lo manifestara el ex asesor Mezquita-, no se corre a robo la alternancia, tan sólo porque la hemos tenido durante los años precedentes.

*

<> Este artículo se publicó el  11  de enero de 2011    en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
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