La casa pierde y sí que se ríe

La opinión de…

 

Querube del Carmen Henríquez

Un día decidí cenar en uno de los tantos casinos que existen en mi Panamá, para probar unas recomendadas “quesadillas”.    Mientras esperaba mi pedido, fui al baño, y me tope con una escena verdaderamente dantesca, por decir lo menos; una señora de la tercera edad lloraba desconsoladamente, mientras le narraba a las curiosas cómo había dejado en una “maquinita” su cuenta de ahorros de Navidad, con la cual –según ella– pretendía regalarle unas zapatillas “de marca”, a dos de sus nietos y, además, comprar sus “cositas para la cena de Navidad”.

Acto seguido, la señora pidió un dólar prestado “para el pasaje”, porque hasta eso lo había apostado. Fue impactante observar este vivo retrato de una de las crueles realidades que está viviendo el “panameño de a pie”.

Que no se diga que a los casinos entran mayoritariamente los turistas extranjeros; ¡no señor! La realidad es que si uno se da una “vueltecita” por estos “antros de perdición” se percata de que es el “panameño de a pie” (el obrero, la enfermera, el estudiante universitario, el jubilado, etc.) el que está dejando el salario, el ahorro y hasta la plata que no es suya (el dinero del arriendo, de la matrícula del hijo, de la medicina de la esposa, de las zapatillas de los nietos, de la comida de la quincena) en estos lugares.

Y se dirá, entonces, que cada quien es libre de elegir invertir su dinero o no en un lugar de estos y es cierto; pero no menos cierto y censurable es el hecho de que a sabiendas que la apuesta es un vicio y que puede convertirse en una enfermedad (tipo conductual llamada ludopatía), el Estado –en franca complicidad con quienes nos les importa “un bledo” enriquecerse a costillas de otros– promueva la proliferación de estos lugares, flexibilizando las condiciones para sus instalaciones y operaciones (incluso en pueblos del interior de la República) y hasta es considerado, al imponerles impuestos por debajo del resto de los vicios, como el tabaco, el licor y las demás formas de apuestas.

¿Por qué ese trato preferencial? Si vicio es vicio por donde se mire.

Es lamentable el robo a mano armada que constituye un casino; se juega con las expectativas de un pueblo, al instalar un sinnúmero de máquinas tragamonedas, con las que jamás perderán su inversión. Sino, pregunte a los jugadores cuántas veces ganan en comparación con las “sopotocientas” que pierden, no hay proporción; la casa pierde, pero sí que se ríe, porque lo poco que paga una máquina al jugador se recuperará al 200% en otras.

El ambiente que rodea un casino le nubla el pensamiento al jugador: las luces, la música, la ausencia de reloj en las paredes, lo que impide que el factor tiempo inquiete; el licor gratis y hasta los alimentos, si eres “jugador frecuente”.   Ello, sin dejar de mencionar que algunos de estos sitios se han convertido en “guarida” de algunas de las que practican la “profesión más vieja del mundo”, ¿será como atractivo adicional o estrategia de marketing?

Una industria que enriquece a unos pocos, empobrece a demasiados, desintegra economías y hogares; a la postre se convierte en enfermedad y hasta genera homicidios (muchos han muerto por deudas de juego); y poco o ningún apoyo da el gobierno a aquel incauto que cae en sus garras, pero sí contribuye a la decadencia de la sociedad, promoviendo y facilitando la instalación de estos centros de perdición.

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Este artículo se publicó el 6  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

 

El Idaan, un pozo sin fondo

La opinión de…

 

Marcos A. Mora

Después de unas vacaciones que me auto impuse en la tarea de escribir, vuelvo a la batalla de las letras, con nuevos y renovados bríos.

A raíz de un daño en una válvula a la salida de la planta potabilizadora Federico Guardia, de Chilibre, preparé un artículo en el que decíamos que si de urgencia notoria se requería atender algo, era la mencionada instalación, dado que era inadmisible que en tan corto lapso de haber recibido la obra de ampliación de la misma, que no era más que una clonación de la planta existente, con el objetivo fundamental de duplicar la producción que se generaba en ella, ésta estuviese dando signos de deficiencia operativa.

Solicitábamos que las autoridades nacionales, del propio Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan), con la colaboración de agrupaciones profesionales, investigasen qué había detrás del contrato para las mejoras de la planta existente y del nuevo módulo.   El contratista, si no me equivoco, ya que es lo normal en estos casos, tenía el compromiso de suministrar un inventario de reserva de las válvulas y elementos fundamentales para la operación rutinaria de esta y para atender las consabidas y esperadas emergencias.

Nadie de los arriba anotados dijo “esta boca es mía” y el día 3 de enero, prácticamente toda la ciudad de Panamá amaneció y se durmió sin el vital líquido.   Al momento en que escribo, aún no tenemos señales de la llegada del líquido vital.

Tengo entendido que las diferencias entre el Idaan y el contratista se dilucidaron mediante un arbitraje, del cual la ciudadanía no tuvo conocimiento. En el tema de las inversiones públicas, quienes pagamos las obras con nuestros impuestos somos los que más desconocemos de las interioridades de estas, porque los políticos asumen que ellos deben decidir todo, aun sea jugando con la vida y salud de toda la comunidad.

Al Idaan se le han invertido varios cientos de millones de dólares, tanto en la planta, en la ampliación de la red y en su balance hidráulico, en el catastro de usuario y en la parte tecnológica y sería interesante saber cuál o cuáles de ellas están rindiendo su cometido a cabalidad. El director ejecutivo ha tenido que salir a contratar servicios que en épocas anteriores se hacían con los valiosos recursos humanos existentes en la propia institución, muchos de los cuales se malearon cuando los políticos comenzaron a meter gente nueva y desconocedora de la labor, con salarios más elevados que los que ejecutaban y sabían el trabajo.

El tener que recurrir, por unos dosificadores, a una empresa similar de agua de la hermana República de Costa Rica y de la Autoridad del Canal de Panamá no solo deja una mala imagen de planificación institucional y del país, sino que demuestra que algo no está bien en la reciente contratación de la planta.   La parte de la población de la capital atendida por la planta potabilizadora de Miraflores en ningún momento, de lo cual tengo juicio, ha sufrido de situaciones como las ocurridas en el Idaan y, por lo que conozco, esta no es operada por “suizos”,   sino por iguales panameñitos vida mía. Esto demuestra que sí podemos hacer las cosas bien si nos lo proponemos.

En el tema del agua potable hay que jugar con transparencia y cuidado, ya que podemos desencadenar daños incalculables e irreversibles. En este gobierno de empresarios, que en todo quieren ver negocio, olvídense que esa institución se debe privatizar; lo que se requiere es que opere como la Autoridad del Canal, con independencia financiera y administrativa y procurando dotarla de personal verdaderamente capaz y bien pagado, pero alejado del padrinazgo político, porque, definitivamente, la población no aguanta nuevos incrementos de costos para financiar una reducida élite de allegados al poder.   No debemos propiciar ni crear nuevas “autoridades” que no sean las del ejemplo.

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Este artículo se publicó el 6  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Los arcoíris en Boquete

La opinión del Ingeniero…

Carlos Eduardo Galán Ponce

Hay ciertos fenómenos naturales que solo ocurren en este pedazo de tierra chiricana. Y otros que si se presentan en otros lugares no podrían ser tan hermosos como los nuestros.

Uno de estos fenómenos son los arcoíris. Si estás en Boquete en un mes de diciembre, durante una hermosa noche de luna llena, podrás tener la suerte de apreciar en el firmamento, exactamente sobre el majestuoso volcán Barú, algo muy especial. Un arcoíris nocturno. Lunar.

Para ello tiene que coincidir la presencia de dos condiciones naturales. Una luna llena y ese tan propio bajareque boqueteño. Dado que la luna no irradia la misma intensidad lumínica que el sol y que los tonos de colores fuertes se proyectan en una longitud de onda diferente, esos tonos en este arcoíris son casi imperceptibles.

Y cuando la luna entra en su fase menguante, se van atenuando, hasta desaparecer. Pero persisten los tonos de menor intensidad, los colores más oscuros, que siguen dando una forma simétrica a ese arcoíris lunar sobre el volcán Barú. Es un fenómeno que solo se hace presente dos o tres veces al año.

En la luna llena de estas navidades, ese espectáculo se pudo apreciar en toda su intensidad. Y desde el Hotel Río Cristal, en la profundidad de las montañas vírgenes de Palo Alto, a mil 600 metros de altitud, donde no hay nada que obstaculice la vista. Con ese aire puro de las montañas y un cielo claro de fondo, apareció majestuoso, en todo su esplendor, ese arcoíris lunar. Era algo para recordar.

En horas de la tarde, tuvo lugar el característico arcoíris diurno. Solo que siendo este fenómeno causado por el reflejo del sol en la humedad del ambiente, sucede que en el centro de Boquete, con el sol, mil 50 metros más cerca de la superficie y donde su luminosidad se estrella, no con una humedad ambiental común, sino con el espectro que forman las finas gotas de nuestro bajareque, toda la gama de sus colores se mostraba en la plenitud de su intensidad. Es otro espectáculo fuera de lo común.   Frente al Hotel Ladera, ese día, una gran cantidad de visitantes disfrutó del extraordinario multicolor de ese fenómeno. Y quiero agradecer a su propietario y amigo, David Carballeda, por las fotos que me enviara de ese momento.

Los caballeros de la época afirman que fueron estos fenómenos lo que llevaron al doctor Arnulfo Arias a llamar a su finca cafetalera “Finca Arco Iris”.

Pero Boquete no se ha conformado con solo mostrar sus bellezas naturales. Sus autoridades municipales, con su alcalde Manolo Ruiz al frente, han logrado hacer una hermosa calle peatonal, la única en la provincia, adoquinada y alumbrada por faroles típicos de esos pasajes. El parque central fue remozado y embellecido con flores.   Se creó una plazoleta frente al Palacio Municipal donde podrán tener lugar esos espectáculos culturales, que ya se presentan en otros lugares de Boquete.

La Feria de Boquete es única en su clase.   Sin querer restarle méritos a ninguna otra del país, sencillamente, como decía mi recordado amigo, doctor Ezequiel Rodríguez Pedreschi, “para hacer buen pan, hay que tener buena masa”. Las condiciones naturales de Boquete, su clima, sus suelos, sus ríos, su temperatura y su bajareque, no coinciden en ningún otro lugar de esta nación.   Y su gente. Los orígenes y la vocación de sus fundadores.   Su dedicación y el cariño por el campo y su cultura por la conservación de los recursos naturales, también son virtudes que han hecho de este pedazo de la provincia lo que es.   Esa es “la masa” de donde nace Boquete y de donde surge su feria.

Es un lugar donde puedes escoger para disfrutar, acabados de cosechar, entre la dulzura de una dorada naranja injertada, o la de una copa de suculentas fresas, o de una jugosa chirimoya madura. O beber un refresco de naranjillas. O saborear unos filetes de trucha fresca. Y al terminar de saborear esos manjares, en cualquiera de los muchos restaurantes de primer orden que tiene Boquete, si pides una taza de café, que no puedes dejar de hacerlo, vas a encontrar no solo a “alguien” llevándote una simple taza de café.

Con nuestra típica hospitalidad regional, va a ser una bella chiricana la que te llevará a tu mesa una humeante taza de una aromática bebida, extraída de granos seleccionados, distinguidos entre los mejores del mundo. Un café de Boquete.   Y ya al final, cuando sea hora de retirarte a tu lugar de origen, debes hacer un alto en uno de los coffee shop, para que adquieras y te lleves de recuerdo, una bolsa de cualquiera de sus premiados cafés. Verás que cuando se te termine, la vas a extrañar y te hará recordar esta feria y planear el regreso a la próxima.

Nota: Como el MOP no repare, antes de la feria, el puente sobre el río Palo Alto, cosa bien sencilla de hacer, de vergüenza, no debieran ni asomarse por allí.

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Este artículo se publicó el 14  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El Chagres, el Canal y el agua

La opinión de…

Arturo D. Melo S.

El río Chagres fue represado en la localidad de Alajuela con la represa de Madden, terminada en 1935, o sea, 21 años después de la apertura del Canal de Panamá en 1914.   Anteriormente, había sido represado en la localidad de Gatún, con la represa del mismo nombre, terminada en 1912.

John Stevens, segundo administrador de la Comisión del Canal, dijo, ante el Senado de Estados Unidos en junio de 1906, que “el gran problema en la construcción del Canal de Panamá es el control del río Chagres”.

Fernando de Lesseps, constructor del Canal de Suez a nivel del mar, y promotor del Canal Interoceánico, convocó el Congreso Internacional del Canal Interoceánico, en la sede de la Sociedad de Geografía en París, y allí logró que se aprobara la ruta de un canal a nivel en Panamá.

En dicha reunión, el ingeniero Godin De Lépinay se expresó así: “Tratar de construir un canal a nivel por Panamá es ir contra la naturaleza, y las obras de ingeniería que van contra la naturaleza fracasan.

Si ustedes quieren construir un canal interoceánico por Panamá, lo que tienen que hacer es aprovecharse de la naturaleza, represando el río Chagres en Gatún y el río Grande en Miraflores, creando así dos lagos, y luego cortar las montañas para unir estos dos lagos y conectar ambos a los respectivos océanos, construyendo esclusas”. Godin De Lépinay tuvo que retirarse, abucheado, de dicho congreso.

Los franceses trabajaron en la construcción de un canal a nivel en Panamá desde el mismo año 1879, a pesar de que al visitar De Lesseps la ciudad de Panamá, con su joven segunda esposa y varios de sus pequeños hijos ese año, tuvo dificultades en el trayecto, porque el río Chagres averió seriamente el puente del ferrocarril. Para el control del Chagres, los franceses había pensando en la construcción de un puente, para que el río pasara sobre el Canal y no cayera al mismo, en una gran catarata que lo dañara.

Un hecho no muy conocido es que, al reiniciarse la construcción del Canal por parte de los norteamericanos, en 1904, continuaron construyendo el canal a nivel, que De Lesseps había soñado, hasta 1906, cuando John Stevens se convenció de que dicha obra era imposible de realizar y persuadió al senado de Estados Unidos –por un estrecho margen de 36 a 31 votos, el 19 de junio de 1906– de la necesidad de abandonar el diseño de Fernando De Lesseps y adoptar el diseño de Godin De Lépinay. Al día siguiente se inició la construcción de la represa de Gatún.

Se pensó, entonces, que el problema de las inundaciones del río Chagres había quedado resuelto al incorporarlo al canal a través del lago Gatún, pero las inundaciones de 1906, 1923, 1931 y 1932 los convencieron de que se necesitaba represar el Chagres una vez más, aguas arriba del lago Gatún, y se decidió construir la represa de Madden y el lago Alajuela. Los objetivos de esta obra eran el control de las inundaciones, el almacenaje de agua para uso del Canal durante la estación seca y la generación de electricidad. El lago Alajuela no fue construido como una fuente de agua para una potabilizadora.

Este lago tiene dos grandes desventajas en comparación con el Gatún: aguas arriba recibe directamente las inundaciones, con sus aguas turbias y lodosas, que sólo llegan al lago Gatún después de llenar a capacidad el lago Alajuela, el cual como lago de almacenaje de agua varia de nivel hasta 47 pies entre invierno y verano. El lago Gatún, como parte del mismo Canal, sólo puede variar seis pies entre invierno y verano. Como quiera que las aguas sucias de las inundaciones se limpian por sedimentación, al bajar el nivel del lago Alajuela a 47 pies, para finales del verano, cada año se vuelve a captar agua turbia, difícil de potabilizar.

Hay que reconocer que la excelente administración panameña de la Autoridad del Canal logró que las represas de Madden y Gatún cumplieran plenamente con los objetivos para las cuales fueron construidas, a pesar de que las inundaciones de diciembre de 2010 fueron las más grandes que ha tenido el río Chagres desde la construcción del Canal de Panamá. Este hecho contrasta con los daños causados por la represa del Bayano, administrada por una empresa extranjera, cuyas aguas destruyeron al poblado de El Llano, fue fundado siglos atrás, y devaluaron casi totalmente miles de hectáreas de fértiles tierras, aguas abajo de la represa del Bayano, la que en vez de controlar acentúa ahora las inundaciones.

No se puede desconocer que el mantenimiento deficiente y la falta de inventarios de repuestos de las potabilizadoras de Chilibre agravaron el problema del agua turbia del lago Alajuela, pero la solución permanente del grave problema de abastecimiento de agua potable para el área metropolitana de la ciudad de Panamá parece estar en la construcción de una o varias nuevas potabilizadoras.

Se podría captar agua del lago Gatún en la comunidad de Bahía de Salud o en la boca del río Frijoles, partes del lago cercanas a la ciudad de Panamá, y llevarla por tubería, siguiendo la vía del ferrocarril a Gamboa, para potabilizarla y desde allí distribuirla por acueducto. Se podría, también, captar agua con barcos cisterna en donde estuvieran más limpias en el lago Gatún y llevarlas a Gamboa.

Al buscar nuevas soluciones, debemos tener presente que el agua que se usa o se malgasta de los lagos Gatún y Alajuela, es agua que no se utiliza en el Canal para generar ingresos a la nación. Por esta razón, no debemos dejar de estudiar seriamente la posibilidad de utilizar aguas que no van al Canal, como las de los ríos Pacora y Mamoní, preservando sus cuencas y racionalizando su uso, para el abastecimiento de agua potable a la capital.

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Este artículo se publicó el 13  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.  El resaltado es nuestro.

Mentiras en la crisis del agua potable

La opinión de…

César Temístocles Díaz Z.

Existe información y datos sobre la crisis de agua potable que nos es vedada y otra que presentan tergiversada. Probablemente se habrán percatado de que los señores del Gobierno todos los días estrenan una mentira acerca de la crisis y eluden tocar los aspectos básicos. Así quieren encubrir el despliegue de ineptitudes e improvisaciones de funcionarios grises, que no han tenido la capacidad técnica ni el coraje necesario para romper la mala práctica de esperar que las cosas se resuelvan solas, mientras se cobra un inmerecido cheque, patrón de comportamiento de todos los gobiernos, sin excepción.

Convertir al agua cruda en agua potable, dicho en forma sencilla, consiste en producir agua sin olor, sabor ni color, y libre de agentes patógenos. Para lograrlo se emplea carbón activado que elimina malos olores y sabores; sulfato de aluminio (alumbre) para abatir las partículas en suspensión, generadoras de los niveles de turbiedad; y cloro para matar las bacterias que también son partículas.    Para prevenir la caries dental se añaden fluoruros y, finalmente, polímeros que hacen más eficiente el proceso de filtración. Las plantas de tratamiento manejan un sistema dinámico que requiere ajustar las dosificaciones de químicos empleadas, a las cambiantes condiciones del agua a procesar.

Un principio básico de la química elemental en materia de las soluciones es que mientras más saturada una solución, más fácilmente se precipita el soluto. En el caso de la turbiedad, mientras más turbia o “sucia” el agua más fácilmente se pueden abatir los sólidos en suspensión.   Esto supone que se apliquen químicos en las cantidades o proporciones necesarias para tratar las distintas concentraciones de sólidos que estén presentes; que se aumente la frecuencia del lavado de filtros y sedimentadores.    Son preguntas de rigor: ¿Se están aplicando los químicos en las cantidades que demandan las condiciones actuales del agua cruda? ¿Cuenta el Idaan con suficientes químicos para cubrir las necesidades de sus plantas? ¿Con un programa de auditoría del mantenimiento de los sistemas y sus componentes?

Debe alarmar que una instalación de la importancia de la planta de Chilibre, que debe suplir de agua potable de alta calidad a la capital de la república,  no cuente con equipos de respaldo, ni suficientes insumos para cumplir sus funciones, y haya tenido que recurrir,  con desespero, a   pedir apoyo de la Autoridad de Canal de Panamá y a … ¿Costa Rica?   ¡Qué vergüenza!

La potabilizadora de Miraflores, que opera la empresa del Canal desde el año de 1914, está situada al final de las vías de drenaje que se originan en Alto Chagres; recibe toda la basura que se arrastra en el área; la toma de agua cruda, ubicada en el canal a la altura de Paraíso, es perturbada por el paso de alrededor de 40 barcos diarios.    No obstante, Miraflores está produciendo agua potable que supera las exigencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS).    Pregunto: ¿Por qué la planta de Chilibre, más nueva y moderna no puede hacer lo propio? ¿Incompetencia profesional? ¿Parasitismo político?   ¿Limitaciones burocráticas ?   ¿Mal diseño inicial?

A propósito de esto último, es oportuno recordar que el diseño original de la planta permitía el manejo de altos niveles de turbiedad, pero los serviles (¿lacayos?) del momento les dijeron a los militares al mando que teniendo el lago Alajuela (antes lago Madden), “aguas limpias” no era necesaria esta especificación; que con “filtración directa” se ahorrarían varios millones.    Se rebajó la capacidad de la planta para procesar altos niveles de turbiedad y ello, sumado a la ineptitud e indolencia de los gobiernos, y a la destrucción de la estabilidad de la cuenca, nos hace pagar un alto precio en riesgos para la salud, pérdida de imagen como país, y pérdidas millonarias en todas las actividades económicas.

Estimo que este es un problema de salud pública cuya gravedad no se puede irresponsablemente minimizar ni esconder más.   El país está pagando un costo muy elevado, en todos los órdenes, por la inepcia y oportunismo de los mediocres de siempre.   Es urgente que se reconozca lo vital de mantener en óptimas condiciones todos los sistemas de abastecimiento de agua potable del país.   Que se respalde el conocimiento técnico que ya existe en el Idaan, dándole los recursos necesarios para aplicarlo bien. Que prevalezca lo técnico sobre la politiquería. La salud de la población así lo demanda como tarea prioritaria de ejecución inmediata, no para promesas en las próximas elecciones. Es tiempo de poner el nombre y apellido de los causantes de los problemas; de los que incumplen sus obligaciones. Que rindan cuentas por los perjuicios a los contribuyentes y se impartan escarmientos ejemplarizantes.

Estos son algunos de los primeros pasos para convertir el potrero en un verdadero país. No seamos ilusos, las cosas no se arreglan solas. Debemos exigir que el Gobierno asuma su grado de responsabilidad en esta crisis. De no hacerlo, nos seguirán tratando como ciudadanos de tercera. Aprendamos algo de esta experiencia. Querer, hacer y actuar es el verdadero poder. Recuerde que a usted le hacen lo que usted mismo permite que le hagan.

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Este artículo se publicó el 12  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

‘El Cambio, la masacre de Bocas del Toro’

 

La opinión de…

 

Abdel Fuentes

Los abusos en los que incurrió la policía en contra de trabajadores del banano y moradores en Changuinola, a mediados de 2010, quizá no fueron conocidos en su cruda realidad. Adquieren matices interesantes, a través de los testimonios de algunas de sus víctimas. Un trabajo audiovisual de 48 minutos, denominado El Cambio: la masacre de Bocas del Toro, da fe de ello. La realización tiene como autora a la cineasta italiana Micol Pecoraro.

El nombre del video no es casual, abriga la ironía de las promesas electorales mercadeadas por un movimiento que ha intentado colocarse como partido político y que con la ayuda de amigos y extraños llegó al poder. Descubre verdades de la represión, poco difundidas, presuntamente a causa de las amenazas e intimidaciones protagonizadas contra periodistas y directivos de medios.

El documental, dado a conocer a inicios de enero de 2011 por el sitio español en internet, Rebelión y presentado en Barcelona a fines de noviembre de 2010, es un esfuerzo del grupo Solidaridad con Panamá –activistas españoles en Barcelona– y el trabajo de una caravana internacional denominada “Por el Respeto a la Vida y Dignidad del Pueblo Panameño”. La caravana partió por tierra desde México y atravesó Centroamérica hasta llegar a Changuinola, tras pocos días de perpetrada la represión. Fue recibida por dirigentes de Changuinola y del Frente Nacional por la Defensa de los Derechos Económicos y Sociales (Frenadeso).

Antes de presentar el documental en Barcelona, los activistas muestran a un grupo de españoles algunos datos socioeconómicos. Citan a la Organización Mundial de la Salud (OMS) que revela que 800 mil panameños están mal alimentados, el 60% de la población rural es pobre, al igual que el 96.3% de la población indígena y el 17% de los asalariados.   Mencionan información del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que señala que Panamá, Honduras y Guatemala figuran en la lista de los 10 países más desiguales del mundo.

En el documental, testigos y víctimas del abuso denuncian la forma como la policía, desde los helicópteros, lanzaron perdigones, balas de plomo y gases contra los manifestantes y pobladores. Hablan de las provocaciones a las que apelaron los uniformados y la manera como los huelguistas fueron humillados.

Un testigo muestra un cartucho de bala vacío utilizado y asegura que ese tipo de proyectil es empleado para matar búfalos.    Menciona que uno de sus compañeros perdió un riñón, a consecuencia de una de estas balas. Otra víctima, un afectado de la vista, refresca lo vivido durante una madrugada, después de ser intervenido quirúrgicamente.    Testifica que la presencia policial era permanente: “en cada cama había un policía cuidándonos”, comenta. Cuenta que un sargento golpea su cama y luego grita: “levántense, levántense, vayan a tirar piedras, qué hacen ustedes aquí, vayan a tirar piedras”, concluye.

Para las víctimas y testigos de la represión, el cambio representa las marcas que llevan en sus cuerpos. Lo ocurrido parece haber dejado una vaga lección en los que ostentan el poder. Hoy proponen una ley, cuyo camino se orienta más al autoritarismo y la persecución que a la democracia. El futuro y las urnas deberán ser el juez implacable que les condene por sus constantes desatinos e irrespetos en perjuicio de quienes se dejaron llevar por la carga emocional de la propaganda y el mercadeo político.

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Este artículo se publicó el 11  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El vital líquido, el agua

La opinión de…

 

Gilberto A. Pérez T.

Las abundantes lluvias de principios de diciembre nos han traído múltiples problemas de toda índole. Inundaciones, damnificados, infraestructuras averiadas como carreteras, puentes, etc., y la interrupción del suministro de agua potable.

El agua es el elemento vital más importante y su ausencia se traduce en todo tipo de contratiempos, en el caso extremo la muerte. Podemos estar semanas sin luz, teléfonos y otras facilidades de nuestros tiempos, pero sin agua, imposible. De ella depende el aseo personal, las normas y procedimientos de higiene y, por supuesto, la salud.

El daño de los dosificadores que ha tenido el Idaan, producto de la enorme turbiedad en las aguas del río Chagres, impone una alerta urgente en todo el país. Pareciera ser que la tala indiscriminada de los bosques en el entorno de la cuenca hidrográfica del Canal no es atendida con la debida seriedad y responsabilidad que amerita.   Sino, cómo explicar la gran cantidad de troncos, ramas, etc., que se observan en las vistas aéreas de los noticieros, que nos muestran un río de lodo y todo tipo de basura.

Hoy es el agua de consumo humano y mañana será el agua del Canal la que se afecte por la falta de protección de la principal cuenca hidrográfica del país. Los invasores de tierras solamente piensan en resolver sus problemas de hoy y de mañana, pero el resto de los panameños los tiene sin cuidado. Esas tierras son de todos, pero ellos van por su pedazo hoy, sin importarles las consecuencias de su gran irresponsabilidad.

No hay, entonces, una política de Estado que haya establecido un anillo de protección para el río Chagres y el lago Gatún, severa y sin contemplaciones, que proteja y asegure el suministro de agua para consumo humano en el área metropolitana y para las operaciones del Canal. Además, tenemos que contar con procedimientos en ejecución que impidan la escorrentía incontrolada de tierras y todo tipo de vegetación hacía el cauce del Chagres y el lago Gatún, mediante programas de siembra de gramas y otras especies de vegetación que amarren la tierra e impidan los derrumbes.

Lo del Idaan es imperdonable, cómo es posible que no tuvieran dosificadores de repuesto, siendo éstos una pieza clave para el suministro de agua potable, es decir, carecen de planes de contingencia para asegurar lo más importante que necesitan los seres humanos, el agua.

Por años hemos soportado la ineficiencia de, quizás, una de las más importantes de las instituciones del Estado, pues las fugas de agua potable (que se traducen en el desperdicio de millones de galones), la ineficiencia en el cobro y el pésimo servicio de facturación, la burocracia galopante y la insensibilidad social se unen a la gota que rebasó el vaso con la interrupción del suministro de agua potable por varios días.

En Hato Pintado recibimos agua por última vez el día lunes de la semana pasada, al mediodía, y pare de contar. Cuando escribía este artículo era viernes y, durante cuatro largos y angustiosos días esperábamos la cacareada sectorización, que no llegaba a ninguna hora.   Abríamos los grifos a todas las horas del día, con el mismo resultado, nada, ni una gota.

Hay que tener respeto y consideración con la ciudadanía, sino se va a suministrar ni un galón, díganlo, sean honestos, expliquen que el sistema colapsó o las razones que justifiquen semejante problema. Pero, por favor, sean honestos.

Los panameños merecemos que se nos informe lo que en realidad está pasando, pues hacer conferencias de prensa para dar excusas baratas, produce más enojo y frustración; nos dicen cuentos de camino y no hay la más mínima solución a este gravísimo problema.

Señor Presidente, el problema de la basura usted lo tomó por los cuernos y pareciera ser que vamos a tener una solución en el corto plazo. El problema del suministro del agua y la calidad de la misma es más grande y mucho más importante, pues está en juego la salud de los panameños de las ciudades de Panamá, Colón y sus áreas vecinas, además de la materia prima del Canal, suficiente agua para garantizar el tránsito de barcos.

Urge que se diseñe una política de Estado para la cuenca hidrográfica del área central del país, es decir, el área de tránsito, que durante 500 años ha sido el sustento de los que viven en Panamá. Que se proteja y preserve la calidad, y se mantenga, aumente y garantice que habrá agua para que podamos subsistir y para que siga operando, sin interrupción, la vía acuática. Además, habría que darle fuerza de ley constitucional a dicha iniciativa, al igual que en su momento se la dimos al Canal.

Es al Gobierno al que le corresponde fomentar la conciencia ciudadana para que todos seamos responsables y para que la política que se vaya a establecer sea un denominador común para todos, pues de ello depende nuestra vida y nuestro futuro.

Por otro lado, el Idaan necesita una minuciosa radiografía de lo que ha sido, lo que es, pero sobre todo, lo que debe ser. Darle la importancia y los recursos que necesita; que su personal se actualice y utilice las últimas tecnologías para que le pueda suministrar a sus usuarios un producto de calidad y en cantidad suficiente para satisfacer sus necesidades diarias.

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Este artículo se publicó el 11  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.