H2O Agua… más prevención

La opinión del Médico….



EDUARDO  A.  REYES  VARGAS
earv31@hotmail.com

El agua es una sustancia crítica para el ser humano. Nuestro organismo puede alcanzar en su composición entre un 60 a 70% de ella. Sin mayor esfuerzo mental se sustenta lo dicho. Dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno… cómo pesan. 70% de la corteza terrestre es agua. Cada uno de nosotros debe consumir aproximadamente dos a cuatro litros de agua por día para mantener una adecuada hidratación. Años atrás distintas organizaciones e instituciones gubernamentales han advertido sobre la escasez de agua que se proyecta sobre este maltratado planeta. Inclusive señalado como factor detonante de guerras.

El agua para el consumo humano debe ser potable, de lo contrario se constituye en un elemento dañino a la salud. Anualmente, millones de personas, sobre todo niños, mueren por la ausencia de esa agua potable.

Mientras tratamos de hilvanar las ideas en este escrito, nuestra ciudad atraviesa por una escasez significativa de tal elemento. No hay antecedentes de tal magnitud en la era contemporánea. A pesar de las advertencias sobre las secuelas del cambio climático , del aumento poblacional, del caótico crecimiento urbanístico con la construcción de grandes edificios ‘donde sea – como sea’ y de nuestros propios despilfarros, hemos planificado muy poco para evitar lo que hoy nacionalmente padecemos.

No he escuchado hace muchos años de un proyecto de construcción de una gran y nueva potabilizadora con técnicas adecuadas que suplante o coadyuve a la de Chilibre o Miraflores. Creo con toda mi ignorancia que es viable y factible. Las construidas en sectores como Panamá Oeste andan de tumbo en tumbo. No creo que se intente estimular la creación de más plantas particulares embotelladoras de agua o privatizarla completamente. Solo sospecha.

¿Qué vamos a esperar? Que lo que queda por venir en materia del cambio climático nos lleven a una catástrofe nacional. ¿Que esperamos para desarrollar una real política del agua?

Una crítica constructiva al IDAAN: El agua tiene muchos usos, pero el de mantener la vida y conservar la salud es el más importante. No he observado, amén de las restricciones propias de la distribución, medidas temporales como disminuir las horas de los lava–autos, restringir algunas actividades industriales que consumen mucho de ella y cuyos productos no son vitales en el día a día, aplicar sanciones existentes que penalizan el despilfarro del agua, etc. Falta una política eficiente de divulgación.

Situaciones de crisis, medidas de crisis. Solicitamos una mayor explicación de las causas de turbidez esgrimida como factor determinante en la escasez del líquido. ¿Tecnología obsoleta de nuestras plantas? ¿Daño ecológico a los ríos que alimentan nuestro lago Alajuela?

¿Qué secuelas tendrá para la salud el recorte de los servicios médicos o la ingesta atribulada de agua no potable?

El intento de atraer inversión al país estaría chocando con estas realidades. No quiero ver un sitio que diga http://www.panamaauxiliocaos.com.

Cuide y defienda su agua, Derecho Humano esencial.

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<> Este artículo se publicó el 2  de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Prevenir accidentes con educación

La opinión del Diputado de la República….



VICTOR JULIAO III

vjuliao@asamblea.gob.pa

Desde hace un año y dos meses presenté, ante el pleno legislativo, un proyecto de ley que busca crear la Comisión Nacional de Educación y Seguridad Vial. El objetivo primordial de esta iniciativa es reducir en un 40 por ciento los accidentes de tránsito, mediante la orientación y enseñanza a conductores y peatones.

El documento fue llevado a la Comisión de Comunicación y Transporte, hace un año. Allí se nombró a una sub comisión para que lo analizara y luego de algunas modificaciones se aprobó en primer debate y se mandó a la presidencia de la Asamblea para que se iniciaran los trámites que permitieran llevarlo al pleno para su segundo debate. En la sub comisión el proyecto durmió casi un año y la razón de su atraso la encontré en la reticencia de quienes dirigen la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre, ATTT. Una vez consensuada la iniciativa con la ATTT se logró vencer ese obstáculo, pero con sorpresa he visto cómo se ha dilatado la decisión de llevar este proyecto al pleno para su segundo debate. Mientras mi idea ha marchado a paso de tortuga, la ATTT ha salido a los medios con planes y programas parecidos o idénticos a los que presenté hace un año y dos meses. Estoy escudriñando, estoy buscando las razones que han motivado los atrasos en la creación de esa Comisión Nacional de Educación y Seguridad Vial y todo apunta hacia la dirección general de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre. Fui elegido por el voto popular y una de mis atribuciones es la de someter ante el pleno, proyectos de ley que beneficien a la población. Eso debe tenerlo claro la dirigencia de la ATTT. Les solicito, de la manera más enérgica, a las autoridades de la ATTT a que se definan. No podemos continuar improvisando en asuntos tan delicados cuando en la Asamblea existe un proyecto de ley que reglamentará y regulará, con una metodología científica, lo que todos acariciamos… una educación vial para prevenir accidentes. El problema no se resuelve con acciones que surgen al calor de las catástrofes y luego desaparecen. Las campañas tienen y deben ser permanentes, tal como se propone en el documento que presenté, repito, hace más de un año. Esta comisión, que se crea mediante este proyecto, realizará los estudios científicos que dé, como resultado, la difusión de los planes acordados con el objetivo de educar a la población sobre la forma de conducirse en las calles y avenidas de nuestro país. Este organismo, una vez sea convertido en Ley de la República, tendrá, entre sus principales propósitos los siguientes: Promover la cultura de responsabilidad vial; promover campañas de sensibilización, divulgación y cumplimiento de las normas de tránsito; desarrollar proyectos de educación vial, en todo el país; desarrollar planes de divulgación y conocimiento de las normas de tránsito desde la etapa escolar; facilitar el cumplimiento de las disposiciones legales, a través de material gráfico y audiovisual; evaluar las normas técnicas y legales y promover sus modificaciones cuando los estudios técnicos así lo ameriten y promover la creación de organismos provinciales multidisciplinarios en la materia, permitiendo la participación activa de la empresa privada.

Será una comisión interdisciplinaria con una junta directiva compuesta por los ministerios de la Presidencia, de Gobierno, de Obras Públicas, de Salud, de Educación, de Trabajo y Desarrollo Laboral y la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre. Este organismo podrá ampliarse con la participación de los municipios, de las organizaciones de transporte público, tanto de pasajeros como de carga, las asociaciones de usuarios del transporte de pasajeros, los institutos y escuelas de manejo y organizaciones de la sociedad civil.

Que la ciudadanía sepa que este diputado es consciente del gran problema que representa la irresponsabilidad de conductores y peatones. Muchos de nosotros aborrecemos la esclavitud porque ella maltrató, mancilló y mató a inocentes, pero existen otras esclavitudes que pueden salvar vidas; seamos esclavos en el cumplimiento de las reglas de tránsito para que se acaben las lágrimas; para ahogar ese grito lastimero de una madre, un padre, un hijo, un amigo o conocido que murió por la falta de una educación vial.

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<> Este artículo se publicó el 3  de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Comisión: Institución pública

La opinión del Docente Universitario….

 

JORGE LUIS MACÍAS FONSECA
jorge0913@pa.inter.net

La gestión pública en Panamá presenta serias deficiencias. La falta, por ejemplo, de un verdadero instrumento que permita correctamente definir los perfiles del funcionario inmerso en la actividad pública, no ha permitido profesionalizar a ese sector laboral. Los resultados producidos son aterradores, lo cual incide de manera muy perniciosa en el desarrollo del país, puesto que gran parte de la administración del Estado se sustenta sobre las funciones burocráticas.

Ahora bien, una cosa es la enmarañada diligencia a que se somete el sector público, con procesos engorrosos, díscolos e ineficientes, y otra el funcionario que no solamente se corresponde con esa realidad, sino que además por propia insuficiencia, produce acciones traumáticas. En el primero de los casos, la atención a esas acciones, debe conducir a simplificar fórmulas, a tecnificar procedimientos, es decir a hacer científica la gestión pública. En el segundo a formar adecuadamente al recurso humano que asume importantes responsabilidades y tareas.

Ante el confuso panorama que se advierte de la administración pública panameña, han aparecido -y esto parece histórico- formas que por momentos, suplantan a la misma, asumiendo roles y determinaciones que en muchas ocasiones van más allá de lo establecido en las normas. Así surgen las comisiones, como elementos ‘eficientes’ en la gestión pública, convirtiéndose de hecho en una institución, que responderán en la mayoría de las veces, a los propósitos e intereses, de quien o quienes la designan, o a direccionar un asunto en virtud también del beneficio que se proponga. Su composición dependerá de lo anteriormente expresado y los resultados igualmente. La posición crítica al interior de ellas, es tomada como una conducta displicente y contradictoria con los objetivos definidos.

Ahora bien, la comisión cumple con fines específicos. Uno de ellos, es el de dilatar para distraer, cuando el alargamiento del tiempo, se plantea como un instrumento para evitar las respuestas. Otro, y no cabe duda, es para definir asuntos, relevando de responsabilidad a quienes por mandato de la ley, tiene la obligación de asumirla. Y, en otro sentido, como finalidad -en alguna medida que son pocas- cumple con ofrecer las soluciones pertinentes o las recomendaciones según sea el caso.

Por otro lado, las propuestas, a veces exigidas, en un tiempo, no siempre son atendidas, o solamente tenidas en cuenta las que interesan, o bien duramente adversadas muchas, si no están en la misma tesitura del objetivo anhelado. Las condiciones de trabajo de la comisión, no siempre son óptimas, como tampoco los recursos con que debe contar para la labor que debe desarrollar.

Es claro entonces, que la comisión se convierte en un dispositivo de la Administración Pública en Panamá, tenida como un recurso, cuando las soluciones, no encuentran el adecuado escenario, o cuando la realidad se impone a las formas de pensar del funcionario jefe. En una palabra, la comisión es otra de las instituciones públicas en Panamá.

 

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<> Este artículo se publicó el  6  de enero de 2011    en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Planes inconclusos

La opinión del Periodista y Docente Universitario…


MODESTO TUÑÓN
modestun@yahoo.es

El final de un año y el inicio de otro, es por lo general un periodo en que la gente suele realizar un balance y considerar las actividades y proyectos a ser asumidos para el futuro inmediato y concebir las perspectivas en que se va a involucrar con posterioridad.

Al realizar el análisis de aquello cumplido, en ocasiones queda un desasosiego por todos los objetivos o metas incumplidos para los doce meses pasados. La mayoría de las veces, las contingencias, los cambios repentinos, quizás decesos de protagonistas importantes, son algunas de las variables que afectan o enturbian el plan esbozado con la tranquilidad de una copa de champagne, vino, ron ponche o saril.

En este desconcierto que produce un saldo en contra, no se toma en cuenta que muchas veces, las propuestas aparecen como meras actividades, aisladas y desligadas de un verdadero plan de trabajo, que implica no solo la enumeración de aspectos puntuales, sino algo más elaborado, de lo que se quiere, dentro de un conjunto de estrategias que aporten elementos sobre cómo alcanzar un futuro exitoso.

‘Hacer un libro’, ‘viajar a determinado lugar’, ‘alcanzar un nivel profesional más elevado’, ‘tener una pareja’, entre otros, son temas aislados y muy concretos, que no encierran en su definición otros componentes de un proyecto a mayor plazo. ¿Para qué sirven estas acciones específicas; o más concretamente, ¿para qué hacer el libro? o ¿dentro de qué perspectiva se encierra?

Algunas religiones o creencias inician el calendario con una reflexión sobre aspectos básicos que pueden ser encausados en el periodo que se inicia y le piden al devoto o feligrés, hacer un proyecto de vida para el año. Un gran paso en función de aquellos indicadores que se hayan analizado y que se considere impiden avanzar.

Este esquema permite seguir ese gran objetivo y al establecer las acciones o pequeños pasos que se darán en función de lo fundamental; cada logro, será un escalón más elevado para consolidar aquel motivo de las dinámicas que cada quien tenga durante ese año. Así, estos avances se podrán percibir más claramente y ponen a la persona en disposición de hacer los correctivos donde se considere necesario.

Una buena cantidad de gente no está acostumbrada a planificar su vida cotidiana y sencillamente, se rinde a la espontaneidad y en numerosos casos, a un hedonismo marcado por acciones que le rindan satisfacción inmediata, los fines de semana, los viernes culturales, las ‘zonas vivas’ donde la jarana y el ‘despelote’ dan rienda suelta a un desenfreno incontenible, hasta con resultados desagradables, por decir lo menos.

Hay algunos que tratan de copiar el modelo y hacer su plan de vida, como si fuera posible imitar a otros que se encuentran en diferentes condiciones, en lugar de generar las actuaciones para darle sentido a la cotidianidad y ver al final los frutos de esta manera proyectada sobre la realidad y el papel que desempeñamos en ella.

Reflexión, compromiso, imaginación y trabajo son pilares que deben dar sentido a esta idea de convertir el principio de año en un ejercicio de planificación que permita satisfacer nuestras expectativas mes a mes y plantearnos mejores y más ambiciosos destinos donde ir o alcanzar aquello que hemos propuesto desarrollar, hacer o crear. Este proceso es símbolo del crecimiento.

Cada vez que se haga este ejercicio, culminaremos con mayor conocimiento, sabiduría y satisfacción las metas que nos tengamos trazadas en el contexto de realizaciones que darán mayor fortaleza al carácter y al dominio del entorno.

Pero también hay el aspecto ético que debe ser la base de todo este planeamiento. En ocasiones, la personalidad y el nivel de vehemencia con que se aspira un fin, nos hacen émulos de Maquiavelo y olvidar a quienes tenemos por delante y avanzamos, no importa sobre quien debamos caminar.

En este balance del año que fenece, también hay que dejar espacio para el ‘otro’ y definir ¿a quién afectamos con nuestros planes? ¿Es lícito lo que se quiere iniciar? ¿Quiénes pueden ser perjudicados? Más de las personas que se pueda imaginar, contemplan esta última particularidad e incluyen en sus planes cómo deshacerse de ese ‘factor’.

Es importante lograr una satisfacción dentro de los valores que se quieren ostentar y saber que los meses que siguen, serán la oportunidad de darle cuerpo a esas ambiciones espirituales que nos brindan una mayor estatura, no solo social, sino personal y desde aquí irradiar hacia el exterior la tranquilidad que se tendrá cuando el almanaque dé la vuelta y llegue al último día del 2011.

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<> Este artículo se publicó el 5  de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Asuntos del ámbito humano, de Pedro Rivera

La opinión de la Psicóloga y Catedrática Titular….

 

YOLANDA  CRESPO  DÍAZ
zedirto@cwpanama.net

No es tan difícil saber cuales son las verdaderas intenciones de Pedro Rivera al abordar desde una perspectiva biopsicocultural una variedad de temas sociales, políticos, culturales e, incluso, literarios en su nuevo libro ‘Asuntos del ámbito humano’.    No hay duda de que lo que pretende el poeta es examinar en forma integral, con el aporte de cada ciencia, tanto social como físico-biológica, el comportamiento humano.

En su nuevo libro de ensayos, el poeta, cineasta y escritor comprometido, ganador en más de cinco ocasiones el Premio Literario Miró trata asuntos concernientes a las estructuras socioeconómicas de Panamá, a la democracia, a la conducta cotidiana y al trabajo creativo de dos escritores en particular, uno panameño, Dimas Lidio Pitty, otro colombiano: Gabriel García Márquez. Lo singular es que aborda cada tema con elegancia, sabiduría, claridad y belleza. Otros ensayos, en esa misma línea, se refieren a la cultura de la pobreza —producto de esa misma herencia colonial— que mantiene a los panameños empantanados en un callejón sin salida, incrementando las diferencias sociales en forma exponencial, como si la una, la riqueza, no pudiese vivir sin la otra, la pobreza.

Uno de los ensayos más destacados del libro tiene que ver con la Caja del Seguro Social. El autor, después de examinar el origen del sistema, propone el uso de ese recurso como punta de lanza de una estrategia de desarrollo nacional. Según su punto de vista la Caja de Seguro Social está ‘privatizada’ por los distintos grupos que usufructúan de sus recursos. Habría, en consecuencia, que ‘desprivatizarla’, Pasar de la propiedad virtual a la propiedad real. Despojarla de su condición de ‘coto de caza’ que tiene actualmente y devolverla a sus verdaderos dueños —a los cotizantes— para que le den mediante inversiones inteligentes ‘el mayor uso colectivo posible’.

El poeta examina el embrutecimiento sistemático de las muchedumbres a través de algunos medios de comunicación social, principalmente la televisión, a los que califica como ‘caballos de Troya’. La metáfora alude al hecho de que estos aparatos, instalados en cada hogar, construyen la conciencia de los individuos a través de noticiarios, programas de acción y telenovelas de pésima calidad intelectual y moral.

Tal vez el ensayo más significativo del libro es el que tiene que ver con su percepción personal sobre Panamá, específicamente sobre la existencia de cuatro países en uno, a los que identifica como ‘transitista’, ‘agrario’, ‘marginal’ y ‘excluido’. Se trata de cuatro bifurcaciones socioculturales, perceptibles a simple vista, heredadas del sistema colonial.

Según esta percepción, el país ‘transitista’, el más privilegiado, está vinculado a la macroeconomía del primer mundo. Se trata de capas sociales acomodadas, rodeadas de lujo, cuyas residencias están enclavadas en barrios exclusivos necesariamente excluyentes, egoístas y arrogantes. Controlan un sistema multimodal de industrias y servicios, bancos y compañías multinacionales, amén de un mercado interno de alta capacidad de consumo.

El agrario, un país de segundo escalón, todavía no alcanza los niveles requeridos para ostentar rango hegemónico en las áreas de producción. El país marginal, con toda su novedad de códigos lúmpenes, promovidos por las políticas de consumo, incrementa los bolsones de violencia en las áreas metropolitanas, urbanas y rurales, convirtiéndose en un peligro para la convivencia humana. Y por último tenemos los indígenas que representan un 90% de la pobreza extrema en nuestro país.

Según explica Rivera, una de las razones por las cuales estas desigualdades perduran y tienden a eternizarse es la ‘resistencia al cambio’. Según su punto de vista, la gente se acostumbra a vivir de la manera como vive, acepta la vida tal como la conoce, encuentra natural la miseria que la rodea y objeta, en consecuencia, cualquier intento por transformarla.

Siempre, a lo largo del libro, Pedro Rivera hará referencia a la compleja conducta humana: instintiva, emocional y racional al mismo tiempo. Estos referentes deben ser tomados en cuenta cada vez que se examinen temas vinculados con la pobreza, la violencia y la inseguridad.

La explicación —agrega— se encuentra en los códigos. Lo que significa que la pobreza sea mucho más que carencias, falta de oportunidades y equidad. Según su punto de vista la pobreza es un sistema de vida codificado por la costumbre, la exclusión y la marginalidad. Una sociedad codificada por un sistema de desigualdades es muy difícil de cambiar. En el fondo todo el mundo acepta las desigualdades como algo lógico, natural.

La definición de Pedro Rivera es muy clara: El ser humano es un ser físico-biológico dotado de psique, que vive en sociedad y que es capaz de crear cultura. No resulta nada desatinado que con una definición tan clara e irrebatible de lo que es un ser humano, como esta, el abordaje de cualquier tema no tenga carácter biopsicosociocultural. Por eso el autor de ‘Asunto del ámbito humano’ sostiene que las conductas humanas son hijas de las circunstancias, resultado de la acumulación histórica y deben ser abordadas con los aportes de todas las ciencias si quieren ser objetivas.

 

 

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<> Este artículo se publicó el 4  de enero de 2011    en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a lA  autorA,  todo el crédito que les corresponde.

La integración insultada

La opinión de….

 
EUCLIDES  FUENTES  ARROYO
didi21panama@hotmail.com

Hay lacras en el Parlacen, dijo señor Presidente, reiterándose oponente aludiendo a más de cien.

Fue sin querer queriendo que a varios descalificó sin rubor los deshonró tácitamente ofendiendo.

En ese foro del Parlacen estuvo doña Mireya aunque ahora se querella a Mayin incluyó también.

Como todo en esta vida Nada y nadie es perfecto juzgo que no es correcto decir que son gente perdida.

Tenemos hombres honestos orgullo de esta nación patriotas sin discusión con los timbales bien puestos.

Álvaro Menéndez Franco, el panameño ejemplar, su verbo deja escuchar e impreso en negro y blanco.

Es censurable hablar así con ánimo deslenguado en tono desenfadado el irrespeto porque sí.

Qué lástima señores responder sin meditar el frecuente patinar y trastocar los valores.

Una palabra mal dicha equivalente a injusticia, mala intención o malicia promotora de desdicha.

Desagravio se merecen los hermanos insultados del poder vilipendiados ante éste ya se crecen.

 

 

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<> Este artículo se publicó 2  de enero de 2011    en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

La última tarea de Carlos Andrés… II parte

La opinión del Politólogo….

 
MARCEL SALAMÍN-CÁRDENAS
msalamin@yahoo.com

La segunda presidencia de Carlos Andrés Pérez lo enfrenta al formidable reto de derrotar esa cultura, recuperar la competitividad productiva y corregir las muchas inequidades que la bonanza petrolera había puesto en evidencia. Las fuerzas conservadoras que desató —desde la izquierda hasta la derecha— fueron inmensas y definitivamente Carlos Andrés sobreestimó el compromiso democrático de esas fuerzas. Para preservar sus prebendas y negociados, no solo se alzaron los cogollos políticos y los económicos, sino que se amancebaron en una alianza expúrea.

Quienes hoy lloran en el exilio la propiedad de los enormes oligopolios de los medios de comunicación y de la industria transformadora, son los mismos que junto a los políticos resentidos, quebraron la confianza de los venezolanos en la democracia cuando más la necesitaban. Fueron ellos los que alentaron un odio devastador contra la política y las instituciones democráticas.

Carlos Andrés fue enjuiciado sin pruebas, fue separado, destituido y encarcelado en abierta violación de la Constitución vigente. Pero no se arredró. No salió huyendo. No dio un paso atrás para renunciar al mandato constitucional que le entregaba una partida presupuestaria cuyo uso, por razones de seguridad nacional, era secreto y discrecional. La sentencia irrisoria y ridícula que cerró ese juicio, es el mayor monumento a su inocencia.

Panamá le debe mucho a Carlos Andrés. Su contribución a la democratización de nuestro país ha sido invaluable. Forjó con Omar Torrijos una relación y una amistad profunda y sincera, que le permitió sellar el compromiso de levantar todas las restricciones a la actividad partidaria y regresar la República a la plena vida democrática una vez lograda una solución negociada de la causa patriótica panameña.

Todos aquellos que insisten en atribuir a la presión gringa ese paso estratégico, desconocen que fue con Carlos Andrés —ante quien Omar Torrijos no sentía que arriaba ninguna bandera soberana— con quien selló ese compromiso. En los archivos personales de Carlos Andrés reposa la carta que el general Torrijos le envió como respuesta. También reposa allí, la carta extraordinaria que la madrugada del 20 de Diciembre de 1989, le enviara a George Bush protestando indignado por esa herida innecesaria y artera que se le infligía a la más indefensa de las repúblicas americanas.

Intentó por todos los medios a su alcance que Noriega renunciara para ahorrarle a Panamá y a América Latina la vergüenza y la tragedia de la invasión. No le unía a Noriega amistad ni complicidad política y tuvo que soportar desplantes, insultos y vejaciones a mano de los perros cancerberos de Noriega.

Ningún opositor de esos tiempos encontró oídos sordos ni puertas cerradas en Miraflores. El Canal es hoy nuestro, porque estadistas como Carlos Andrés endosaron todo su capital político en la solución negociada y respaldaron al general Torrijos en la hazaña diplomática más refinada de nuestros tiempos. Sin él, sin sus opiniones fuertes y francas, sin su fino olfato político y su sentido del honor y la dignidad, no hubiéramos llegado a donde nos encontramos hoy.

Queda una última tarea: restituirle la democracia a Venezuela. Somos muchos para quienes no importa dónde se entierren o dispersen nuestras cenizas. Pero las de Carlos Andrés Pérez, el bachiller tachirense que se ganó el corazón de todos los demócratas del mundo, esas cenizas solo pueden reposar en su Venezuela querida.

Si su ausencia hoy le hace brillar más que nunca, su viaje de retorno debe ser la fuerza que reúna bajo el viejo pendón, la vieja constitución y el viejo escudo de armas, al bravo pueblo de Venezuela.

Hacia allí hay que llevarlas y cuando así suceda, veremos tambalearse a quien hoy manda pésames cargados de hipocresía y no pudiendo contener su naturaleza torva, aprovecha para vejar a quien ya no puede ripostarle. Tenemos que terminar la faena, Carlos Andrés. ¡Manos a la obra!

 

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<> Este artículo se publicó el 1 de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.