Sobresaltos de fin de año

La opinión de la Arquitecta y Ex Ministro de Estado….

 

MARIELA  SAGEL
marielasagel@gmail.com

M ontreal, Canadá.— En menos de tres días que he estado en esta nevada y fría ciudad, no han dejado de sobresaltarme las noticias que me llegan de lo que ocurre en Panamá, como si mi profecía que nos iban a meter un ‘gol’ al estilo del mundial durante las fiestas, se estuviera cumpliendo al pie de la letra.

Por un lado surgen las aparentes declaraciones del presidente y su burro (perdón, su vice, analogías de Navidad) que la ampliación era un desastre y que con morisquetas le indicó a su mentora que ese proyecto emblema de nuestro Canal no iba bien. Luego se destapa (y se sigue destapando) la corrupción rampante que hay en el Ministerio Público y no logro entender cómo, a estas alturas de los señalamientos y pruebas, aún sigue rampante el procurador encargado ejerciendo sus funciones —aunque acabo de recibir la noticia que renunció— usurpando un cargo que le fue dado únicamente por la desobediencia de la procuradora separada al no querer seguir las órdenes precisas del ‘mercader’ de meter preso a un ex presidente.

Antes de viajar tuve acceso a las declaraciones juradas de los auditores a los que encargó la Fiscalía en Delincuencia Organizada, que se hace llamar ‘Especializada’, pero que ha demostrado estar ‘obsesionada’ sobre el caso de los Pérez Balladares, y lo digo en plural, porque no me sorprendería que en el afán de encontrar algo irregular, hasta a la fiel Chencha la llamaran a declarar para que diga cuánto gastó en la compra de los fertilizantes del jardín de la casa de Altos del Golf.

Si bien algunos términos legales me son un poco ajenos, cualquier persona con sentido común entendería que cuando se hace uso de peritos es por la experiencia y la idoneidad que éstos tienen y que los mismos no son escogidos caprichosamente. Pero como ese sentido es el menos común, paso a explicar algunos conceptos que después de un año de estar siendo repetidos una y otra vez, no son o no quieren ser bien entendidos. Una empresa ‘holding’ es aquella que controla las actividades de otras mediante la propiedad de todas o de una parte significativa de sus acciones, y está autorizada a recibir dividendos, pues éstos ya le son declarados con los impuestos pagados.

Los peritos, auditores y la empresa de auditoría internacional Ernst & Young han dejado constancia en declaración jurada que las transacciones o intercambios de dinero que recibió el ‘holding’ de los Pérez Balladares no eran en lo absoluto irregulares, ilícitos y mucho menos pretendían blanquear capitales. Esto último, para los neófitos en el tema o los arrepinchosos antitoristas, se usa para lavar el dinero producto de actividades ilícitas y los juegos de azar no lo son.

Aún más, juran los peritos y la misma directora en funciones de la Unidad de Análisis Financiero que no encontraron ninguna advertencia o ‘bandera roja’ de parte de los bancos para investigar los intercambios de las empresas que han sido sometidas inclementemente a un año de investigación sin tregua, vulnerando las garantías de los involucrados y esto debe llamar a la reflexión a la ciudadanía, en el sentido de que perseguir causas penales por situaciones ajenas a las pruebas recabadas y a la ley vigente es total y completamente contraproducente a la democracia. Investigaron de oficio por unas publicaciones en un diario.

Estas últimas diligencias ya tienen visos de desesperación. Preguntarle a una de las hijas en qué gastó 10 mil dólares en cuatro años, establecidos para gastos familiares es como preguntarles a las colombianas pre-pago que vienen todos los meses a qué se van a dedicar. Este caso es para escribir un libro, pero de vergüenza de nuestras autoridades judiciales.

Y para cerrar con broche de oro y una mueca de burla hacia la ciudadanía, EPASA anuncia que vende su grupo editorial a un consorcio que denota ser testaferro de quienes quieren comprar este país y las conciencias honradas a toda costa. Lo malo no es que lo hayan hecho, lo peor es que pongan de director asociado a un extranjero que vino a Panamá con la única misión de hacer daño —y mucho que hizo— y que los mismos que lo trajeron descubrieron que su comportamiento no era para nada ético. Por eso salió de ese diario por la puerta de atrás, sin destacarles los méritos —si los tuviera— para ahora venir, de la mano del que quita y pone embajadores, a dirigir lo que vuelve a ser, irónicamente, otra ERSA.

Realmente, espero que Dios se apiade de este país, porque al paso que vamos, con crazy o wiki leaks, no vamos bien.

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<> Este artículo se publicó el 27 de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.

El ser humano frente a la posibilidad de su propia extinción

La opinión del  Abogado….

 

SAÚL   MALOUL
malcoj2@hotmail.com

Cada vez pareciera ser más cierta la teoría de que Ciencia y Religión, corren por líneas paralelas que solo se encontrarían en el infinito. ¿Qué sucede si le ponemos a ese infinito una duración de tiempo específica, como dos o tres generaciones por venir y si hablamos de la extinción de la especie humana como una posibilidad real? Sería una teoría en la que encontrarían terreno común no pocos científicos con no pocos hombres de Dios.

¿Qué catapultaría una terminación de la especie humana? Primero, lo obvio. Lo que nos recuerdan cada cierto tiempo las dos Coreas, quizás la línea limítrofe más caliente del mundo: que si calculamos mal, una confrontación que comience de esa manera, y que siga los patrones de la Segunda Guerra Mundial, podría terminar en un holocausto nuclear, en el que el hombre sería el protagonista de su propia destrucción.

¿Y lo no tan obvio? Que, como algunos autores sugieren, estamos frente al colapso de la era post-industrial, cuya máxima era la dependencia del petróleo, y que en gran medida, la sobrevivencia o no de la especie humana, depende de la sustitución del petróleo por otras fuentes de energía, en todos los niveles y en todas las circunstancias.

No solo porque el petróleo es una fuente energética perecedera, y porque su acaparamiento constituye un factor táctico, disuasivo y bélico, que hay que ir eliminando, para transformar una cultura de guerra en una cultura de paz; sino también, por los efectos devastadores que la destrucción del medio ambiente por parte del hombre, está teniendo de vuelta sobre la Humanidad, traducido en imponderables catástrofes de la n aturaleza.

Así las cosas, la dependencia geopolítica y económica del petróleo, y la necesidad de una independencia del oro negro, se encontraría con la necesidad de vivir en un eco sistema menos agresivo para el medio ambiente. La enorme caída de la bolsa de valores y la consecuente crisis económica, sería el primer síntoma de la terminación de una era y del comienzo de otra. Del hombre depende, saber reconocer los síntomas y llevar a cabo, a tiempo, los cambios necesarios, para evitar la destrucción de su propia especie.

Siempre queda la consideración de que los biocombustibles pueden ser parte de la solución, siempre que no se constituyan en parte del problema. En otras palabras, mientras la dependencia de biocombustibles no genere cadenas inflacionarias que terminen aumentando en forma desmedida el precio de los alimentos, sobre todo, para nutrir a las regiones más paupérrimas del planeta.

Lo sabio sería que la dependencia del petróleo se transforme en dependencia de varias fuentes de energía, y no de una sola o de pocas, y que esas nuevas fuentes de energía sean limpias y estén en armonía con la necesidad de preservar la naturaleza, si tan siquiera, por egoísmo propio, como una manera de preservar el planeta.

Esto, y el mantenimiento de nuestras preocupaciones por la gobernabilidad local, regional y mundial, y por el mantenimiento del sistema democrático en cada vez más países del mundo, tal vez permita al hombre superar el fatalismo de su próxima propia extinción.

 

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<> Este artículo se publicó el 25 de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Inocencia en Navidad

La opinión del Economista…


FRANCISCO   BUSTAMANTE
franciscobu@gmail.com

N o hay que ser cristiano practicante para saber hoy día que la época de diciembre encierra muchos significados o motivos de celebración. Entre estos, el Festival Diwali, de la India; la Navidad cristiana, y Hannukah, la festividad judía. Todas tienen en común el uso de luces como expresión de alegría y fiesta. Y abundantes regalos.

En el mundo occidental los regalos los trae Santa Claus. La inocencia de los niños se manifiesta en la espera ansiosa, la expectativa de los regalos a recibir, la alegría anunciada. En el mundo judío también los niños son actores principales. Durante ocho días que reciben regalos, el dreidel, trompo de cuatro lados es emblemático. La inocencia de los niños cristianos les lleva a esperar un personaje como Santa Claus. A su vez, la inocencia de los niños judíos los lleva a esperar cada día con ansiedad para recibir sus regalos y aprender sobre su propia historia y tradiciones.

Y mientras más larga es la inocencia infantil, creo firmemente, la capacidad de asombro, de inventiva, de curiosidad científica, se manifestará en la vida adulta. ¿Acaso no has conocido gente que siendo adulta proyectan una sensación de inocencia, de capacidad de asombro, de reírse y alegrarse con pequeñas cosas? Yo sí he tenido el privilegio de conocer gente así. Y dentro de mi inveterada costumbre, y respeto personal, he podido casi siempre verificar que son gentes cuya niñez fue satisfactoria. Esa inocencia, agrandada en el tiempo, les permite ser generosos, desprendidos, y creativos. ¿Has visto una foto más infantil que la cara de Einstein, anciano? Algunos ejemplos de sana inocencia infantil. Un video comercial en México, muestra una niña de unos seis años que se acerca a su madre en la cocina y le dispara: ‘Mami: me dijo Pepito en la escuela que mi papá es Santa Claus. ¿Es verdad?’. La madre sorprendida, mira a todos lados, balbucea y empieza algo como: ‘hijita, tu papá trabaja mucho y te quiere y…’, la niña la interrumpe y le dice: ‘Sí mami. Papá me quiere mucho. Y el pobre tiene mucho trabajo en Navidad. ¿Qué podemos hacer para ayudarlo?’. Encontré este comercial entrañable, como dice mi amigo catalán del que te he hablado.

Otra. El Salvador. El rabino de la pequeña y solidaria comunidad judía, explicaba a los niños que la festividad Hannukah es judía, su significado, y que no es Navidad. Que Santa Claus es un personaje propio de la vida cristiana, que no es judío. Se abre la puerta de la sinagoga, el rabino mira hacia la misma y en el quicio de la puerta, entrando, un hombre blanco bajo, de amplia sonrisa, gordo, de rosadas mejillas, lentes pequeños y pobladísima y brillante barba blanca, vistiendo una camisilla y pantalón blancos, y una kipá (gorrito) de colores. Los niños voltean la mirada, y no pueden evitar una exclamación: ‘¡Santa Claus..!’. Resulta que una empresa salvadoreña contrataba este señor en USA, lo disfrazaba de Santa Claus y lo llevaba a hospitales, escuelas, fiestas infantiles, etcétera. Y sí, efectivamente, ese Santa Claus, sí era judío. Al pobre rabino le costó retomar el hilo y atención de sus más pequeños oyentes.

¿Qué resalta de estos eventos que te cuento? La capacidad de creer en lo increíble, la capacidad de confiar en otros, la capacidad de asombro y de alegría genuina infantil. Atributos de una sana inocencia. Por favor, no confundir con estupidez congénita. Quiero creer que la necesidad adulta de ser sorprendidos con regalos, es una reminiscencia de la inocencia perdida.

Tal vez no podamos recobrar la candidez que alguna vez tuvimos. Pero ciertamente, podemos hacerla lo más duradera posible en nuestros niños. Trabajemos, para que la ingenuidad de nuestros pequeños les dure lo más posible, para que sean capaces de albergar sueños imposibles, esperanzas infinitas y fuerza, mucha fuerza, para luchar por alcanzar las metas más difíciles.

 

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<> Este artículo se publicó el 24  de dicembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Sueños esperanzadores No. 2

La opinión del Médico….

EDUARDO A. REYES V.
earv31@hotmail.com

En medio de las atribulaciones de nuestros ciudadanos, que van desde las compras de Navidad, los tranques en nuestras principales vías citadinas, la ausencia significativa de agua, el exceso de basura en toda nuestro distrito, hasta contemplar con compasión las desgracias prevenibles de nuestros hermanos de Chepo, Colón y Darién, he tenido la oportunidad de soñar.

Esta vez soñé que de una vez por todas en nuestro país se definían las responsabilidades de todo tipo en materia de justicia de los implicados en el Cemis, en el caso del envenenamiento masivo con dietilenglicol, en ilícitos cometidos en nuestro Ministerio de Educación (fibra de vidrio, etc.), en las dudosas contrataciones directas de nuestros últimos gobiernos y otros escándalos mayores que han rodeado el manejo de la famosa ‘cosa’ pública en nuestra frágil democracia. También soñaba que se había sancionado a los responsables de esas inundaciones (más allá de la ocasionada por el cambio climático), del manejo limitado de las instituciones encargadas de esos desastres y de la casi caída estrepitosa del puente ‘Centenario’, que ha pasado a ser el ‘calvario’.

En ese corto tiempo de sueño profundo ante tanto desasosiego surge una pesadilla. Era una nueva y evidente comprobación ante pasados y recientes señalamientos de EE.UU. (a través de diferentes entidades gubernamentales de nuestro ‘protector’ hermano país) de la corrupción en nuestra justicia, en especial la originada desde el narcotráfico. Emergía un nuevo escándalo en nuestro Ministerio Público del cual, conocedores a profundidad del funcionamiento de esta entidad, señalaban y se acusaban mutuamente de estos lamentables delitos. Pero volví nuevamente al sueño esperanzador, cuando se colocaban grilletes a todos los responsables de tal corrupción.

Soñaba que el IDAAN anunciaba la regularización de la disponibilidad y reparto del agua potable y mejoraba un poco su deteriorada imagen. Había sido evidente que los cortes programados en muchas barriadas de nuestra ciudad no coincidían con sus dudosos anuncios. Mientras la población ‘gorgojoniana’ iba ya rumbo al pánico colectivo. Surgió una nueva pesadilla: se privatizaba. El entorno lo exigía. ¿Coincidencia? ¿?

Un mayor, inquietante y desesperante sueño fue cuando se anunciaba a través de WikiLeaks que la narco-corrupción se había apoderado de la Autoridad del Canal. Desperté con taquicardia y opresión precordial.

Nuevamente en nuestra cruda realidad, reflexioné. Si la invasión de EE.UU. fue sustentada en el narcotráfico que reinaba en Panamá, la reconstrucción de la democracia, la captura del General Noriega y los riegos que atravesaban los hermanos de EUA, etc., que nos espera ahora, cuando el país no ha mejorado y superado significativamente algunas de esas ‘justas causas’? ¿Hay real democracia?, ¿hay menos tráfico de droga?, ¿hay menos corrupción? ¿Hay nuevas causas? ¿?

¿Nos invadió la crueldad y lo inhumano? (Benedicto XVI).

Feliz Navidad… hasta donde pueda.

** Mantenga un buen peso. Consulte a los colegas su índice de masa corporal. Nuevos estudios sustenta una vez más lo beneficioso de ello.

 

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<> Este artículo se publicó el 23 de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Caos en el transporte público mantiene incómodos a los usuarios

Ecos de Chiriquí Oriente.  La opinión de….

RODRIGO  QUIJANO

La semana pasada visitamos la provincia de Chiriquí, en función de varias gestiones cívico-sociales. En nuestro activo periplo, tuvimos la oportunidad de compartir con diversos grupos, tanto en Remedios centro, Tolé, Quebrada de Piedra, Veladero, San Félix, Silimín, Las Lajas, El Porvenir, El Puerto, Escodú, Santa Lucía y algunas áreas indígenas de la región.

En cada uno de estos encuentros, la queja uniforme, unánime que nos exteriorizaban y que pudimos comprobar por motu proprio con los diferentes moradores de estas comunidades es el pésimo servicio de transporte público que se ofrece a los miles de usuarios.

Marcado maltrato, groserías, apiñamiento en los buses y el clásico no voy de los prepotentes conductores de taxis es la tónica no solo en nuestra región oriental, sino en todo el interior del país.

Nos permitimos resumir, brevemente, los problemas sobresalientes que han convertido en verdadero calvario, sin que ninguna autoridad del tránsito ni los actuales ni los anteriores gobiernos den respuestas contundentes a esta odisea que padecen los usuarios del transporte individual y colectivo.

1. Los buses que hacen el traslado de pasajeros (ida y vuelta) de los distritos de Tolé, San Félix, Remedios, San Lorenzo y las comunidades vecinas (indígenas fundamental mente) a David transportan abarrotados, como animales a niños y mayores, ancianos, totalmente de pie unos encima de otros, producto de un absurdo, ilegal y troglodita monopolio que por muchos años no ha permitido la democrática apertura de modernas empresas que presten un servicio de transporte público de calidad al panameño de a pie.

2. En el servicio de taxi que se concentra en el centro de San Félix se presentan serias irregularidades que es urgente y necesario que la dirección regional del tránsito tome cartas en el asunto y entre a ordenar, regular, adecentar y terminar con los esquilmos y precios prohibitivos, con que se cobra a humildes usuarios que se ven en la necesidad de utilizar su pésimo servicio. Por ejemplo, las carreras colectivas (6 pasajeros) las cobran con precios exagerados como si fuera una carrera individual.

3. Después de las seis de la tarde los dueños de los busitos de rutas internas los sacan de servicio y tanto los estudiantes nocturnos (Universidades, y el nivel medio. Inadeh) quedan totalmente al garete víctimas de malandrines, raterillos y otros malhechores que ya abundan en el área.

4. En la temporada alta del movimiento de pasajeros a la ciudad de Panamá, y viceversa (festividades patronales, patrias, semana santa, fundaciones y carnavales) el monopolio principal de transportes se opone a que las rutas alternas ofrezcan el servicio a la región que ellos no están en capacidad de brindar.   Resultado: centenares de usuarios tienen que estar pidiendo el tradicional aventón o bote para que humanos vehículos privados los lleven o conduzcan a Santiago. Esto, además de naturales incomodidades, lesiona y encarece los presupuestos familiares cuando ellos con justicia hacen turismo interno o visitas a sus ancestros.

Siempre en estos casos se impone el juega vivo, predominando la descarada coima, quien sale con la peor parte es el desprotegido usuario.

Podríamos continuar enumerando las peripecias y demás desmanes que se cometen acá en casi todas las comunidades de los cuatro distritos orientales, pero no nos alcanzaría el espacio del periódico para presentarlos todos.

Finalmente, solicitamos respetuosamente al señor Ricardo Fábrega, Director General de Tránsito y Transporte Terrestre, que realice una sorpresiva visita a estos pueblos del Oriente Chiricano y se quede una semana de manera encubierta o visual que lo estime conveniente compartiendo y viviendo con nuestra gente humilde para que se convenza por vía propia y expedita de la gravedad de estas justas quejas y anomalías.

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<> Este artículo se publicó el 22 de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

El regalo

La opinión del Analista Político y Escritor….

 

RAFAEL  MONTES 
recursossinlimites@gmail.com

De la religión persa de Zoroastro que practicaban los tres Reyes Magos, obtuvimos por herencia de conocimiento los temas acerca del bien y el mal, el monoteísmo, Dios y Satanás, demonios y ángeles, así como del cielo y el infierno, además de fundamentales principios morales que no debemos pasar por alto; todo ello como preludio de algo que todavía no hemos entendido:

Dios no tiene exclusividades y su plan de salvación para la Humanidad es inclusivo, su plan es el mismo para todas las naciones, tal como ya había sido dado al hebreo Jonás el encargo de salvar a la antigua Nínive asiria o cuando Ruth la moabita se caso con Booz, la verdadera descendencia multiétnica del linaje humano de David de donde proviene el Salvador.

Los Magos no eran magos sino príncipes consejeros, hombres de gran sabiduría y ciencia, incluyendo astronomía, poseedores de dones de revelación e interpretación de las profecías. Por ello, sin ser judíos, interpretaron correctamente la estrella que señalaba hacia Belén, cosa que no sabía la institución religiosa local ni el poder político; de allí la reacción de Herodes y el sacerdocio.

Humildad y opción preferencial por los pobres, es el significado del pesebre, Jesús tuvo por cuna el recipiente donde comen los animales rumiantes.   Él nació en Curundú, en Cerro Cocobolo, en Ñurum, en Besico, en Boca de Cupe, en ese contexto de miseria y pobreza recibió el Niño la visita de los tres sabios consejeros con agrado, quienes postrados a sus pies le adoraron.

Tan significativo como los tres sabios persas son los regalos que ofrecieron en oro, incienso y mirra, indicativos de los oficios del Dios-Hombre: Rey, sacerdote y sacrificio.

El oro representa a la realeza, Jesús es Rey y su reino no es de este mundo, está inmerso en los corazones de todo aquel que cree, así como sus decretos y leyes son los principios que guían tu actuar.

Del incienso se infiere el sacerdocio y su santidad, el verdadero pontífice que construye puentes de entendimiento entre Dios y el hombre y entre los propios hombres.

La mirra representa el sacrificio necesario por el perdón de nuestros pecados. Jesús el Salvador es el sacrificio, el Mesías prometido por siglos que murió en favor de todos nosotros, Él es el significado de la Navidad, Él es el regalo que da vida. ¿Aceptarás hoy con agrado el regalo de Dios para ti?

 

 

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<> Este artículo se publicó el 22  de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Aventura en la comida

La opinión del Periodista y Docente Universitario….

MODESTO A. TUÑÓN F.
modestun@yahoo.es

Si uno toma un camote, lo muestra a un adolescente y le pregunta ‘¿qué es?’, con toda probabilidad responderá con un gesto de desinterés que no sabe. ‘¿Nunca has visto esto en tu casa?’. Se encogerá de hombros y reiterará su negativa. Si se le ofrece el tubérculo hervido, lo mirará con desdén, dirá que nunca lo ha probado y que no le interesa hacerlo.

Hay gran posibilidad de un rechazo si lo prueba —porque es distinto a lo que suele ingerir— y dirá que no tiende a comer esas ‘cosas’. Se refiere a los productos que se extraen del suelo y quizás aceptará que come papa y yuca (solo fritas y la primera, además en puré) o ñame en el sancocho; pero ni por casualidad el otoe y menos el ñampí.

La mayoría de ellas, no obstante las múltiples posibilidades de preparación, no están en el cuadro alimenticio de una generación que ha variado totalmente la dieta, pero no para enriquecerla, sino al revés, para disminuir su diversidad y calidad. El resultado es una población joven con una demanda nutricional muy pobre y específica, que atiende solo a productos conocidos y con determinados sabores.

Al pasar, por ejemplo, a la hortaliza, el consumo probablemente no exceda tres legumbres; el tomate, la lechuga y con suerte un poco de zanahoria o pepino y no más. No hay que cometer el delito de insertar en la ensalada, remolacha, col, brócoli, berro, berenjena, nabo, zapallo, chayote o calabacines (zuchini).

Para este sector etario, comer es como introducirse en el hoyo de Alicia, la de Lewis Carroll. Con la diferencia que en éste, el travieso personaje se empequeñecía y encontraba un mundo desigual y lleno de aventuras. A diferencia, estos comensales van a separar hojas, cebollas, y cuanto desprecien en la búsqueda de elementales manjares, pero obviando la flora alrededor.

El mundo alimenticio de esta generación consta de un grupo de platillos; arroz, pollo frito, hamburguesas, pizzas y pare de contar. En cuanto a las carnes, la mayoría curtida por el aceite y rebosada en ketchup; que hayan pasado por el sartén y estén bien ‘tiesas’. Pensar en la experiencia de un pescado ‘sudado’, una gallina guisada (algunos no soportan el sabor de las aves de patio), o crustáceos en cualquier preparación es como una perspectiva lejana.

Un punto aparte lo tienen las gramíneas, cuando el poroto y la lenteja ocupan los lugares cimeros en el gusto. Mientras que cualquier otro frijol, las habas, las arvejas y los garbanzos no quieren ni verlos. Se profesa una devoción hacia esa lata de frijoles con puerco cocidos en una solución semi azucarada; el ‘pork and beans’.

Hay un desconocimiento generalizado sobre las frutas. Ponga en una mesa un mamey, un piro, una granada, un níspero, un ‘mangotín’, una tuna (o también una pitahaya), una guaba, algarroba, o un racimo de jobos y ellos se asombrarían de que esas ‘cosas’ sean frutas y en cuanto a las dos últimas, no les soportarían el olor; al igual que sucede con el melón y la papaya, además del nance.

Y qué decir de los refrescos preparados con algunas de ellas. Por lo general, no se interesan en mezclarlas con agua y agregar azúcar; mejor un refresco burbujeante por la gasificación. Hay chicos y chicas a quienes nadie hace comer una naranja, pero llenan un vaso hasta la mitad con polvo de extracto artificial de ella consumen un líquido con sabor cítrico, parecido a este fruto rico en vitamina C.

Hay factores sociológicos que tienen que ver con este cambio en las dinámicas de la alimentación. Los hogares modernos donde los padres deben salir a trabajar y dejan poco tiempo para compartir y ejercitar la comunicación en familia. Paralelamente, los negocios de comida rápida han obligado a aprovechar el reducido espacio de la agenda para ingerir alimentos e introducir estas prácticas en nuestra vida cotidiana.

El resultado es este nuevo escenario donde la pirámide aquella que nos enseñaban en la escuela, se ha convertido en un palitroque digestivo con mínimos nutrientes y exceso de carbohidratos y grasa. Ahora tenemos gordos llenos de alergias, candidatos al gimnasio; todo porque no sabemos ya traquear un apio, una caña o disfrutar guarapo o el agua de una pipa.

Se requiere que esta generación re-aprenda a consumir alimentos llenos de valor nutritivo; es más sano, rico y hasta barato. Lo contrario es una aventura de sabores fuertes, pero sin mayor sentido para el cuerpo.

 

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<> Este artículo se publicó 22  de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Ojalá nos mirara con compasión

La opinión de la Jurista y Ex Diputada de la República….

MIREYA LASSO
mireyalasso@yahoo.com

Como si no hubiesen sido suficientes las tensiones del año, los últimos días del 2010 traen noticias poco edificantes, algunas tristes y muchas preocupantes.   Muerte, tragedias y hasta vergüenza ajena han colmado el escenario nacional. Siempre se ha dicho que Dios es panameño, pero, si Él es nuestro compatriota, ciertamente nos pone a prueba en fechas que son tan importantes para los cristianos. ¿Qué idea resultaría relevante, especialmente en esta época, para sobrellevar las malas noticias o encontrar una solución que nos permita salir de este laberinto que nos tiene desde hace tiempo dando vueltas en un círculo vicioso?

Los comerciantes intentan darnos felicidad con la figura de un Santa Claus, de radiante sonrisa, llegado del Polo Norte con regalos para la venta, mientras que la fe y la tradición cristiana nos recuerdan que es la llegada del Niñito Jesús la que debe enriquecer el espíritu de la celebración navideña. Sin que nos demos cuenta de ello, otra vez se plantea una competencia inconsciente que nace y depende de la formación, creencias y gustos de cada uno.

Invito a una honesta reflexión sobre las alternativas.

Sabemos que el nacimiento del Niño Dios no necesariamente debió ocurrir precisamente el 24 de diciembre en una helada noche de invierno. Las Sagradas Escrituras no mencionan fechas específicas de la Natividad, pero se ha tomado nota de que la descripción de un pastoreo de ovejas al aire libre en momentos del alumbramiento, es evidencia de que el nacimiento ocurrió en primavera en lugar de un frío diciembre. Además, hay historiadores que dudan que el censo que obligó a José y a María a trasladarse a Belén hubiese sido organizado por las autoridades romanas en una época tan poco auspiciosa, como debió ser el inclemente frío decembrino.

Nos explican que esta aparente incongruencia parece residir en el hecho de que los antiguos cristianos, desde el siglo IV, quisieron aprovechar una costumbre ya afincada en la tradición pagana de celebrar el solsticio de invierno, que ocurre cuando el sol en el Hemisferio Norte no sale durante 24 horas una vez al año, en diciembre. La celebración pagana se basaba en que, después de la oscuridad de ese solsticio, el regreso del sol significaba una victoria simbólica sobre las tinieblas; por eso los cristianos quisieron tomar esa alegoría para adaptarla al renacimiento de una nueva luz y esperanza que nos trae la llegada del Niño Dios.

En cambio, el Santa Claus actual tiene su antecedente en el obispo San Nicolás de Bari, nacido en el siglo IV, de quien heredó la costumbre de repartir juguetes. Mientras la intención original de los juguetes del santo era recordarle a los niños que el nacimiento de Jesús era un regalo de salvación eterna, podríamos preguntarnos si ese significado se ha desvirtuado con la publicidad comercial y los juguetes y regalos de los Santa Claus panameños.

Como patrono de inmigrantes holandeses, San Nicolás de Bari llegó a Norteamérica donde su nombre en holandés cambió a Santa Claus cuando fue traducido al inglés. Resulta curioso que anteriores versiones de Santa Claus lo presentaban como un enano delgado, a veces vestido de color verde; pero fue convertido por artistas norteamericanos en el personaje gordiflón, bonachón y barbudo que hoy conocemos. Curiosamente el color rojo y blanco de su vestimenta tuvo su origen en una campaña publicitaria de la compañía Coca Cola, que fijó desde entonces la popularidad de esos colores. Por su lado, el Papá Noel es una versión francesa del Santa Claus norteamericano, cuando el personaje regresó a Europa y, en especial a Francia en el siglo XIX.

Entonces ni Santa Claus del Polo Norte, ni Papa Noel de Francia representan el profundo significado que debe tener la Natividad en nuestro país tropical. Por eso, ojalá la Navidad panameña nos mueva a entenderlo así y a renovar un compromiso de paz y humildad como se respiró en el pesebre de Belén. Necesitamos que el Niñito Jesús mire a Panamá con ojos compasivos.

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<> Este artículo se publicó el 22  de dicembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,   todo el crédito que les corresponde.

Descubren más actos de corrupción

La opinión de la Economista y Educadora….


LIZABETA S. DE RODRÍGUEZ
diostesalvepanama@yahoo.com

El último escándalo de corrupción, donde los medios han tenido conocimiento, surge en el Ministerio Público, con la detención de una fiscal encargada de Drogas, supuestamente implicada en actos de corrupción. Las informaciones publicadas indican que la fiscal ordenó la liberación de cuatro presuntos narcotraficantes, por el pago de B/.400,000.00.

Existe en la opinión pública una marcada suspicacia con respecto a la actuación de altos funcionarios de estamentos del Estado, en las distintas administraciones, sobre todo de los Órganos de Justicia encargados de solventar asuntos relacionados con delitos de narcotráfico, donde se involucran altas sumas de dinero.

De comprobarse la veracidad del acto corruptivo, imputado a la fiscal, no debe sorprendernos que el narcotráfico se haya infiltrado en el Ministerio Público y otras esferas del gobierno, por las distintas formas o modalidades de corrupción generadas.

Por otro lado, el diario Español El país está recorriendo el planeta. Su publicación da a conocer sobre un cable confidencial del Departamento de Estado de EE.UU., divulgado en el portal WikiLeaks, donde ‘… asegura que el Gobierno de ese país presionó para que al consorcio encabezado por la estadounidense Bechtel le adjudicaran el proyecto de ampliación del Canal en detrimento del grupo liderado por Sacyr’. Refiriéndose al Canal de Panamá.

La situación planteada es alarmante, más aún, cuando diarios locales han dado a conocer que dentro de la información captada en los cables confidenciales, se encuentran señalamientos del presidente Martinelli y el vicepresidente Varela criticando el proyecto de ampliación canalera, inclusive cuestionando el proceso de licitación del tercer juego de esclusas, en reuniones con funcionarios y congresistas estadounidenses.

Por su parte la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) ha manifestado que ‘… ha blindado su gestión frente a injerencias y presiones de todo origen o naturaleza, para garantizar, siempre, los intereses del país y de la entidad’.

Dicha información nos muestra una vez más, la profunda crisis de valores éticos y morales por la que atraviesa la sociedad mundial y nacional. Para los políticos e inversionistas inescrupulosos no interesan los medios utilizados (chantaje, soborno, etc.), lo que importa es lograr sus mezquinos intereses; para ellos los problemas sociales (pobreza y marginalidad), solo son temas de demagogia para conquistar el poder.

Insistentemente hemos escrito sobre la mala práctica de la corrupción política, en las diferentes administraciones, utilizando, el clientelismo, compadrazgo, uso indebido de fondos, contrataciones amañadas o directas, etc., que instituyen en los gobiernos. Esta situación afecta profundamente la calidad de vida y la convivencia armónica de la sociedad panameña.

Por ello, la importancia de la vigilancia ciudadana y el acompañamiento periodístico en las acciones gubernamentales. La fiscalización, continua y permanente, tanto de las instituciones responsables de la misma, como de la comunidad y organizaciones sociales, para garantizar la ejecución transparente del ejercicio gubernativo, salvaguardando el buen uso del patrimonio nacional y los intereses de la población. Solo así podremos acercarnos a una real democracia participativa.

 

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<> Este artículo se publicó el 22 de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.

Se acerca la Navidad

La opinión de la Psicóloga Especialista de la conducta humana…

GERALDINE EMILIANI
geraldinemiliani@gmail.com

La venida de Jesús a la tierra es un acontecimiento tan inmenso que Dios quiso prepararlo durante siglos, con un Adviento que duró cuatro mil años. Eran tiempos distintos. No obstante, al pasar los años, la situación ha cambiado. Se dice que la época de Navidad alcanzó su popularidad, debido a la particularidad de dar y recibir regalos. En nuestro país es una costumbre que no ha desaparecido. A los niños les encanta y, a quién no. Pero, los regalos no garantizan una amistad verdadera ni una paz duradera. El intercambio de regalos en esta fecha es una manera sencilla de fomentar el consumo. Ahora bien, ¿es el comercio el culpable de que la Navidad del panameño se encuentre en total discordancia con el espíritu del nacimiento de Jesús? A mi modo de apreciar las cosas, esta situación tiene que ver con varios aspectos, entre ellos menciono: la importancia que se les da a lo material, el uso que se hace de ellas y la intención que se tiene para ponerlas al servicio de los demás.

No hay duda de que el comercio se aprovecha de esta ocasión tan especial para aumentar sus ganancias, si se toma en consideración que Panamá es un país de servicio. Aparecen nuevos productos en el mercado dirigidos a las grandes compras navideñas, al alcance de unos y, para otros la ilusión de tenerlos. En otros países la entrega de regalos se hace en una fecha posterior y la razón es obvia.

Durante el año hay quienes trabajan sin descanso para poseer aquello que tanto ilusiona y la vida se mueve a ese compás. No obstante, si no se tiene cuidado puede llegar el momento en que, a pesar de la satisfacción que produce, lo que se pretende es que éstas llenen un vacío interior. Es por ello, que se aprecia lo material por encima de las personas. A esta singular forma de afecto se le llama apego y de ninguna manera se relaciona con el hecho de hacer buen uso de lo material. El desprendimiento de las cosas materiales supone un esfuerzo para superar ese sentimiento de posesión y exclusividad de lo que se tiene para ofrecerlo gustosamente a los demás.

Se acerca la Navidad. El Niño Dios llega a nuestros hogares. Su vida es una entrega para todos y esa entrega es incondicional. Aprendamos tan solo un poquito de sus enseñanzas. Esto nos ayudará a descubrir lo útil que puede ser cuando intercambiamos el regalo del cariño, del amor y de la tolerancia con nuestros semejantes. Recordemos que en el orden de los afectos, las personas y su bienestar ocupan el primer lugar.

En esta época de Navidad en que el mejor regalo es el de atreverse a educar a los hijos. Desde luego la educación de los hijos requiere tiempo. Pero no mucho, sino todo. Porque en todo momento, queramos o no, estamos enseñando cosas muy importantes a nuestros hijos, con nuestras actitudes y nuestro comportamiento ante las cosas más pequeñas de la vida cotidiana: tanto si los castigamos como si los mimamos o los divertimos; tanto si los miramos con indiferencia como si lo hacemos con preocupación, siempre estamos enseñando, formando o… deformando. Cabe decir: en todo momento se nos ve la escala de valores que llevamos dentro, en la cabeza y en el corazón. La experiencia enseña que un niño sin religión y sin educación equivale a un niño problema, ocupado de sí mismo, de sus cosas, de su egoísmo.

Se acerca la Navidad y cabe preguntarse sobre la existencia de Dios Padre. Dostoiewski, el gran escritor ruso, dice por medio de uno de sus personajes: ‘Si para el hombre Dios no existe, todo está permitido: el terrorismo, el infanticidio, el femicidio’. El escritor existencialista Jean Paul Sartre confesó que él no llegó al ateísmo por un conflicto de dogmas, sino por la indiferencia religiosa de su familia. En efecto tuvo que reconocer que ‘todo está permitido si Dios no existe y, por consiguiente, el hombre se encuentra abandonado, porque no encuentra en él ni fuera de él, dónde aferrarse’. En cambio, hay otros tantos casos como el bien conocido de la madre de San Agustín. Con su ejemplo, larga oración y penitencia hizo de un hijo ‘a la deriva’ uno de los más grandes santos doctores de la Iglesia.

Por eso, los padres que quieren la felicidad de sus hijos han de enseñarles cuanto antes la raíz de la felicidad eterna: ‘el Amor infinito de Dios que nos envió a su único Hijo para darnos vida eterna’.

 

<> Este artículo se publicó el 22 de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.

Símbolo de la luz

La opinión del Periodista y Docente Universitario…

 

DEMETRIO OLACIREGUI Q. 
d_olaciregui@hotmail.com

Andemos como de día, honestamente.   No en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidias. San Pablo.

Entre las múltiples anécdotas que los historiadores han rescatado de la vida de Diógenes, sabio y filósofo del siglo IV a.C., hay una en la que dan cuenta de que apareció por las calles de Atenas con una lámpara en la mano a plena luz del día. ‘Busco un hombre’, repetía insistente, mientras iba apartando a quienes se cruzaban en su camino. ‘Lo que veo es pura basura. Busco un hombre honesto’. La lámpara de Diógenes hacía la diferencia entre la luz y las tinieblas.

Una de las plagas de Egipto fueron las tinieblas que envolvieron el reino por tres días, tan densas que ninguno podía ver el rostro de quien estaba cerca, lo que aterrorizó al faraón y su pueblo.

La luz es ancestralmente el símbolo de la vida y ha sido utilizado en los rituales litúrgicos de la mayoría de las religiones. En Egipto colocaban el universo de los vivos bajo el fuego del sol. Rodeado por la luz de las tinieblas se situaba el universo de los muertos en un rayo que proyectaba el lucernario.

La luz ha sido preocupación constante de pintores y poetas. El cine, el video y la fotografía, refulgen con la luz. La energía y la luz generada por la electricidad transformaron el mundo cuando se introdujo de forma industrial a comienzos del siglo XIX. ‘He aquí que tinieblas cubrirán la tierra y oscuridad las naciones, pero sobre ti alumbrará Dios’, dijo el profeta bíblico.

Las tinieblas se definen como falta de luz, corrupción, violencia, muerte. No hay comunión entre la luz y las tinieblas. Salir de las tinieblas morales a la luz admirable de la virtud, es uno de los anuncios de la llegada de Jesús, el Mesías, a este mundo.

Las acciones de las tinieblas son aquellas que se hacen a escondidas, en secreto, ocultas, que no pueden realizarse a plena luz del día. En la luz prevalecen las acciones transparentes, sinceras, de acuerdo a valores elevados. Son las que irradian un comportamiento ético, de justicia, compasión, solidaridad, desprendimiento, y persiguen el bien común.

Levántate a alumbrar, es una consigna que da el contraste entre los hijos de la luz, del día, y los de la noche y las tinieblas.

La luz es un hermoso símbolo para describir la vida del ser humano. Hay culturas que celebran la fiesta de las luminarias, dándole a la luz una dimensión sagrada. Realzan la capacidad de la luz para iluminar la oscuridad de lo vulgar, profano y abyecto. Porque la luz es elemento central de la vida sobre la Tierra. Es el reflejo de lo divino que aún palpita en la esencia del ser humano. La luz y su contrapartida, las tinieblas, estuvieron relacionadas desde siempre con la Humanidad. Frente a la oscuridad, la luz aparece como sinónimo de bondad, de pureza, de lo sagrado. Panamá, como colectivo social, vive tiempos de oscuridad, de exclusión, de baja calidad democrática, de inseguridad y temor. Desde la cúspide del poder, la rapiña y la avaricia sin límites, tratan de eclipsar la energía espiritual de los panameños. Pero la buena nueva es que no han podido exterminar al remanente que trabaja con dedicación para dar luz e iluminar con acciones ejemplares la realidad nacional. En esta época sombría en la que vive Panamá —producto de las acciones de la banda gobernante corrupta que pretende robarse el país— hay que tener la expectativa, porque de esa oscuridad brote la luz. La naturaleza enseña que después de la noche viene el día. La luz es la toma de conciencia acerca de las razones por las que hay que luchar por acabar con el periodo de tinieblas que están envolviendo al país.

‘En cuanto caiga la noche’ —aconseja Amado Nervo— ‘enciende tu lámpara. No permanezcas en la oscuridad. Enciende cuidadosamente tu lámpara’.

Así, al irradiar luz, pueden obtener consuelo los viajeros de la vida, las personas solitarias y abandonadas, los niños y los ancianos, las víctimas del gobierno y sus funcionarios despóticos, de la violencia, la enfermedad, la marginación y la exclusión. A quienes tienen por existencia una jungla que trata de engullirlos diariamente. ‘En verdad te digo —plantea el poeta— que es misericordioso, a las primeras sombras, encender nuestra lámpara: la buena lámpara de que el Padre ha provisto a los caminantes de la vida’.

 

<> Este artículo se publicó el 23 de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Navidad en el corazón

La opinión del Periodista…

 

AQUILINO  ORTEGA  LUNA – –
aquilinoortega14@hotmail.es

La Navidad está por llegar, las casas están adornadas de luces multicolores, arbolitos con muchos regalos, nacimientos y las mesas, en muchos hogares, están repletas de deliciosos manjares y platillos.

Todo parece perfecto, pero entonces, porque hay tanta gente triste. Siempre he considerado la Navidad como la celebración más triste y a la vez más alegre de toda la Tierra.

Este tiempo trae, como consecuencia de sus preparativos, tensiones, ansiedad, agitación, aguinaldos, regalos, comederas y bebederas; así como, penas para algunos y alegrías para otros.

Es gratificante escuchar lindas melodías festivas, pero de poco sirve si nuestro interior no canta y está lleno de amargura, dolor y desesperanza.

Hay personas que han ganado mucho dinero durante el año, compraron la casa de sus sueños, tienen la familia ideal, el automóvil más lujoso; sin embargo, a veces, les es tan difícil regalar una sonrisa. Su corazón se mantiene en una permanente tristeza.

El dinero puede comprar muchas cosas, pero no la felicidad. La alegría de un hombre no se fundamenta en la cantidad de bienes que posea. Las bendiciones materiales son importantes, pero mucho más importante es tener a Dios en el Centro de tu Corazón, dejar que Él sea el capitán de tu barco en medio de las tempestades.

El nacimiento de Jesús significa renovación de vida. Es lindo colocar adornos navideños, pero si no tenemos el alma adornada por la humildad y mansedumbre y a Dios en el corazón, qué valor tiene.

Celebrar la Navidad es bueno, pero más que celebrar debemos aprovechar esta fiesta para eliminar la violencia, los malos entendidos, desacuerdos, falta de perdón, desamor y comprensión de todas y cada una de las áreas de nuestra vida.

Por el otro lado, hay tanta gente llena de necesidad y carencia. Trabajan para ganar el sustento diario. Lo poco que logran recoger les alcanza al menos para vivir, lo que les hace difícil experimentar la felicidad.

Y la pregunta es, ¿cuál es el secreto de la felicidad?, la respuesta es menos obvia, no hay secretos. La felicidad tiene que ver con la manera en que vivimos y las cosas en que creemos.

La felicidad no es un estado perenne, es un estilo de vida, muchas veces, marcado por situaciones y hechos que nos rodean. Puedes tener todo el dinero del mundo y aun ser una persona extremadamente infeliz.

De poco sirve desear a todo el mundo felicidad y prosperidad, si nosotros mismos no somos felices.

Cuando vives una vida consagrada a Dios, la Navidad adquiere un significado especial. Se convierte en una celebración del corazón, donde todos los días del año, es Navidad.

Para tener una Navidad en el Corazón debes excluir todo lo que interfiera negativamente en tu vida, elevando el corazón a Dios en gratitud, no importando la necesidad y realidad que atravieses, porque cada segundo de tu existencia es un segundo de agradecimiento.

Si no lo encuentras sabor a esta fiesta llamada Navidad, que hoy se celebra en todo el mundo, te invito a que le permitas a Jesús entrar en tu corazón y a rendirle tu vida íntegramente.

Dios quiere prepararte para que enfrentes los retos que se presenten en tu vida el año venidero, con optimismo, fe y confianza.

Solo así, todo lo que llegue a tu vida lo recibirás con contentamiento y deleite. Siente la vibración navideña durante los 365 días del año, sonriendo de forma espontánea, perdonando y olvidando viejas rencillas.

Y cuando esta fiesta pase, guarda tus adornos navideños, pero no guardes los adornos de tu corazón, que son los que te caracterizan como alguien especial.

Es el deseo de Dios que todos los días del año, independientemente de las circunstancias que se presenten a tu vida, te puedas vestir de amor, que es el vínculo perfecto, y que vivas una eterna Navidad en el corazón.

 

<> Este artículo se publicó el 24 de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.