Mediación para conflictos de las personas con Discapacidad

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La opinión de la Abogada y Mediadora…

Hanya Martínez Hernández 

Mediante Ley 3 de 2001 la Asamblea Legislativa de la República de Panamá aprobó en todas sus partes la Convención Interamericana para la eliminación de todas las formas de discriminación contra las personas con discapacidad, y desde entonces forma parte del llamado “Bloque Constitucional”. Posteriormente, se sanciona la Ley 11 de 2005 que prohíbe la discriminación laboral basada en aquella convención.
Hoy, a casi diez años de la convención, la creación de la Secretaría Nacional de Discapacidad aporta investigaciones y consultas de las propuestas para ejecutar todas esas disposiciones que toman en cuenta “La declaración de los derechos del Retrasado Mental”, “Los Principios para la protección de los enfermos mentales y para el Mejoramiento de la Salud Mental”, el “Compromiso de Panamá con personas con Discapacidad en el Continente Americano”… definiendo Discapacidad como alguna deficiencia física, mental o sensorial.
Para lograr su objetivo, obliga a propiciar el efectivo acceso a la justicia, a los servicios policiales, las actividades políticas y de administración, a las personas en condición de discapacidad reconociéndoles independencia, autosuficiencia e integración total, en condiciones de igualdad, a la sociedad.
Esto implica un alto impacto a nivel jurídico y comercial dentro de las bases del derecho conocido, ya que cuestiona conceptos y normas del Derecho Civil que priva de validez y declara como nulo el consentimiento de cualquier persona que pudiera certificarse médicamente con los términos jurídicos actuales que se refieren al “loco”, “demente”, “sordomudo” que no sepan leer y escribir.
Con el derecho vigente, pensar en el acceso a la justicia y en especial a los métodos alternos de solución de conflictos, como lo es la “mediación” e incluso un posible acuerdo de mediación, daría lugar a su imposibilidad y nulidad respectivamente por falta del consentimiento válido.
El convenio obliga a un cambio de paradigmas médicos, y de derechos sobre la capacidad de decisión en contrataciones y en la solución de conflictos, a suerte del convenio, que también exige pautas de ajustes para la adaptación necesaria de estos sujetos para el desempeño de sus derecho y deberes sociales. Lo que nos invita a reflexionar y a prepararnos mejor para afrontar el nuevo reto de gestión de conflictos que surgirá a raíz del acceso de aquéllos a la justicia con capacidad de decisión.
El convenio no plantea distinciones, sino el deber de no discriminar de ninguna forma a personas en condición de discapacidad mental, sensorial o física.
En el contexto de la mediación parece oportuno que dichas personas ya puedan participar con carácter de decisión pues es un método educativo, de integración social, que fomenta la tolerancia y promueve acuerdos de efectos rápidos. También invita a la inclusión de personas con discapacidad en el aprendizaje del método en conflictos de ámbito escolar, vecinal o comunitario y como un mecanismo útil para abarcar las necesidades de este sector en resolver sus conflictos donde prima el reconocimiento a su autonomía frente al pensamiento convencional de compasión, lástima o piedad y hasta evitar que sean sujetos para utilizar, explotar, despojar y/o degradar en un contexto también humano de los reconocidos como los “más hábiles”.
A los mediadores nos invita a adecuar nuestro perfil de escucha activa, aprender nuevas formas de lenguajes y comunicación hacia las partes para contribuir a transformar la visión y acción sobre la capacidad de aquellos con igualdad de deberes y derechos sin olvidar los ajustes que convengan previendo la relevancia que tendría el recurso humano interdisciplinario necesario para una mediación exitosa.
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<>Artículo publicado el  18  de enero de 2011   en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que a la  autora ,  todo el crédito que les corresponde.

Para las personas especiales y sus padres

La opinión de la Psicóloga y Docente Universitaria….

YOLANDA CRESPO
zedirto@cwpanama.net

Para muchos tener un hijo diferente es una desgracia, entendamos que todos podemos quedar discapacitados en un momento dado, por un accidente, un infarto cerebral por muchas circunstancias ajenas a nuestros deseos.

El psicólogo ítaloamericano Leo Buscaglia escribió LOS DISCAPACITADOS Y SUS PADRES un libro que aborda este tema profundamente.

Muchos padres pasan por un periodo de negación, recriminaciones, auto castigo, del porqué esto les ha pasado.

Realmente muchos de estos jóvenes son mucho más compañía para sus padres que los hijos sanos serán el resto de la vida.

Las cosas no siempre salen como disponemos, debemos aceptar la persona como es, ayudarla a vivir dentro de un mundo difícil, duro , lleno de prejuicios, dar lo mejor de nosotros mismos, procurarle un ambiente positivo. No se nace con un impedimento es el medio circundante lo que lo determina.

La psicología de los discapacitados es una psicología social basada fundamentalmente en la interacción con los demás en el ambiente personal y particular del individuo. Es posible que los discapacitados asuman opiniones e impresiones que la sociedad tiene, proyecta, en cuanto a la discapacidad física, como parte de su comportamiento y personalidad este fenómeno se conoce como somatopsicología. Estudia la manera como la sociedad responde ante la discapacidad, el modo de actuar, las interacciones y sentimientos ante los discapacitados. Esta influye sobre ellas limitando su autoestima, modo de actuar, modificando sus sentimientos y relaciones interpersonales.

La escritora norteamericana Pearl Buck, Premio Nóbel de Literatura en 1938, pasó la mitad de su vida en China, relata que mientras su hija nacida con un retraso mental grave vivió allí, jamás fue tratada como discapacitada, los chinos aceptaban la discapacidad como un simple hecho de la vida, se ocupaban de ellos como otro niño más. Empezó a notar la estigmatización y los prejuicios al regresar a la cultura occidental.

‘El primer grito de mi corazón cuando supe que ella sería siempre una niña, fue el grito ancestral que todos emitimos ante lo inevitable. ‘Por qué me tenía que pasar esto a mí’ No podía recibir respuesta a esta pregunta, no la tuve.  Entonces ella misma empezó a ver a su hija como impedida, tratarla de esa manera y a sentirse incómoda.  Ella recomienda que nos sintamos orgullosos de nuestros hijos discapacitados.

Se pertenecen a ellos mismos, cada uno es diferente y único, son seres humanos, personas que sienten y tienen las mismas necesidades de amar y ser amados, de aprender, experimentar lo mismo que nosotros. No son monstruos, tienen derecho a equivocarse como nosotros, caerse, fracasar, sufrir, maldecir, desesperarse, si los sobreprotegemos les impedimos vivir. Deben aprender hacer las cosas por si mismos, tratar de ser autosuficientes hasta donde sea posible.

Tienen derecho a vivir y a ser felices, poseen un potencial ilimitado para llegar a ser las cosas que son importantes para ellos, necesitan al mundo y a los demás. El mundo es la mejor escuela de la vida.

La disciplina es una de las enseñanzas más valiosas que podemos utilizar con ellos, basada en el sentido común, una preocupación real tratarlos con amor. No creo en la integración, como docente me he dado cuenta que no funciona. La mayoría de las personas no se atreve a tratar a los discapacitados como trataría a los demás, tememos hacerles daño, contribuyendo al aislamiento social que puede significar en privarlos de las primeras relaciones significativas con otras personas.

Recomendamos participación en planteles multidisciplinarios, planeamientos de educación especial individualizada, controles del progreso, asesoramiento a los padres, planificación de actividades extracurriculares. Utilice un lenguaje claro, una atmósfera cálida y abierta, asesorar padres e individuos excepcionales.

El rol de la familia como encara la discapacidad es esencial, siendo la fuerza individual mas destructiva de la individualidad, el crecimiento humano y la personalidad.

Algunos se avergüenzan de sus hijos excepcionales, los esconden, someten a sus hijos con el síndrome de Down a operaciones dolorosas de cirugía plástica para disimular la discapacidad, que su hijo se vea normal.

Sin tomar en cuenta lo doloroso que esto pueda ser para la criatura.

Algunos matrimonios se desintegran, otros se consolidan y adaptan. Los discapacitados tienen derechos. No olvidemos aquellas personas que al final de su vida se convierten en discapacitados.

Procuremos escuchar los discapacitados hablar sobre sus obstáculos, frustraciones, temores, diferencias, aceptan que nunca serán normales, el dolor, los sentimientos encontrados.

Muchos dejaron su nombre en la historia como Henri de Toulouse Lautrec, pintor francés, el científico británico Stephen Hawking, Lord Byron, Fyodor Dostoevsky, (escritor ruso epiléptico), el gran músico Ludwig van Beethoven (sordo) Andrea Boccelli, José Feliciano, Stevie Wonder (cantantes ciegos), Jorge Luis Borges eminente escritor (ciego), han dejado grandes contribuciones a la humanidad, ciencia, artes, la literatura.

Debemos proporcionar todo lo necesario para la educación, superación personal y física a estas personas, que tanto lo necesitan. Es muy importante el rol específico del maestro asesor. Educar el cuerpo, la mente, satisfacer las necesidades afectivas del discapacitado dentro y fuera del aula. Debemos recordar que ellos también tienen instintos sexuales. Se les debe asesorar sobre el comportamiento sexual, muchos se casan y tienen familias. Otros sufren decepciones, como todos nosotros, nadie se salva.

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<> Este artículo se publicó el  6 de enero de 2011    en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,   todo el crédito que les corresponde.

Competencias y diversidad

La opinión de…

Danysabel Caballero


Un nuevo paradigma educativo de reciente data emerge a paso acelerado, tanto en el nuevo espacio europeo como en Latinoamérica; es el enfoque por competencias. Panamá no está ajeno a los cambios que en las diversas esferas de la vida se producen en el mundo y a los cuales, tal como el fenómeno de la globalización, estamos estimulados a adherirnos.

De igual forma, nos encontramos comprometidos con el cumplimiento de pactos, acuerdos y compromisos en el orden educativo y social, como la Declaración de los Derechos Humanos, la Declaración de los Derechos de las Personas con Discapacidad, la Declaración de Viena, la Declaración de El Cairo y las Metas Educativas 2021, cuyo propósito es lograr que más alumnos estudien con una oferta de calidad, equitativa e inclusiva que implica el derecho a la igualdad de oportunidades.

En este ámbito se impone el nuevo paradigma. Sergio Tobón define que las competencias son mucho más que un “saber hacer” en un contexto, pues van más allá del plano de la actuación e implican compromiso, disposición a hacer las cosas con calidad, raciocinio, manejo de una fundamentación conceptual y comprensión.

El programa de la Unión Europea ha definido el vocablo competencia desde una perspectiva curricular, con el propósito de favorecer el desarrollo de las capacidades de cada alumno a lo largo de la vida; el propósito es aplicar la máxima “cada individuo tiene derecho sobre todo lo que podría abarcar” bajo una perspectiva con mayor visual integradora (Spinoza, 1985).

De esta manera, el establecimiento de este nuevo modelo ha llegado a ser de estricto cumplimiento en los centros educativos de todos los niveles, obviando toda reflexión o abstracción, a pesar de los debates en pro y en contra, inclusive, sin tener clara la concepción diversa que el vocablo implica. No se puede soslayar que se enarbolan criterios de calidad y de rendimiento efectivo, atributos importantes bajo un parámetro mercantilista no humanizante.

Es prioritario reflexionar sobre la relación y los efectos que esta apuesta conlleva en términos del aumento o no de las desigualdades en razón de etnia, género, capacidades o clase social.

El momento requiere inferir acerca de los ajustes, metodología y evaluación con indicadores y criterios precisos de logros, que habría que hacerse durante todo el proceso de aprendizaje y la enseñanza para que este nuevo paradigma sea compatible con los criterios de atención a la diversidad y sobre todo a la atención de las necesidades educativas especiales.

En Panamá se han hecho grandes avances en materia de inclusión y atención a la diversidad: la creación del Iphe, la Universidad Especializada de las Américas, la creación de la Secretaría Nacional para la Atención de las personas con Discapacidad, por mencionar algunos.

Son aportes que redundan en beneficio de las más de 370 mil personas con discapacidad que viven en el país, según la primera encuesta nacional de discapacidad. Por ello debemos adecuar el nuevo paradigma para avanzar en esta dirección.

<> Artículo publicado el 12 de septiembre de 2010 en el diario La Prensa   a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

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Capacidades diferentes

La opinión de…

Edwin Rodríguez  —

La persona con discapacidad intelectual es un individuo con características propias como tal, que tiene virtudes y defectos en razón de su educación, de la influencia de su entorno familiar, social, o simplemente de su personalidad; con defectos y virtudes no necesariamente imputables en razón a su pertenencia a un grupo de personas con discapacidad.

Esta condición en algunos casos es muy difícil de identificar fuera del contexto familiar, por ende la sociedad en algunos casos tiende a su marginación dado el desconocimiento real que existe de esta discapacidad, especialmente en el plano laboral dado que este estado algunas veces no es tangible.

Ya no se acepta el término “retraso mental o loco ” porque posee un carácter peyorativo que subraya lo negativo. El término ha sido sustituido por el de “discapacidad intelectual”, que no define ni condena irreversiblemente a la persona, sino que nos alerta de una situación o estado especial evolucionable, cargado de luces y sombras, que exige, eso sí, una atención y comprensión también especial para limitar problemas y potenciar capacidades.

Un aspecto importante que es necesario considerar al hablar con o de una persona con discapacidad intelectual es el diferenciar entre la persona y la condición. A la persona con discapacidad intelectual no se le debe calificar como “persona discapacitada”, sino más bien como “persona con discapacidad intelectual”. El impedimento no debe describir a la persona, ya que se trata de un estado particular de sus funciones que comenzó en el momento de su nacimiento o por una causa específica que le ocurrió durante su vida. Para ello se debe establecer un proceso de evaluación de la discapacidad intelectual que comprende tres funciones:

1- El diagnóstico: determina el grado y características de una persona para ser considerada como persona con discapacidad intelectual.

2- La clasificación y la descripción: identifica los puntos fuertes y débiles de cada individuo en una serie de dimensiones o áreas especialmente en la que nos ocupa el campo laboral, para poder establecer las necesidades de apoyo.

3- El perfil de necesidades de ayuda: identifica los soportes necesarios para mejorar el funcionamiento, la intensidad de estos pilares, las personas que han de prestarlos en las distintas áreas.

La discapacidad intelectual es definida entonces como una entidad que se caracteriza, por la existencia de limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual y adaptativo. No puede ser definida por un elemento único. Comprende un conjunto de condiciones que la van conformando hasta expresarse en un individuo determinado.

Algunas de estas condiciones son inherentes a la persona, son sus puntos fuertes y débiles que es preciso descubrir para poder intervenir adecuadamente. La inclusión de una persona con discapacidad en cualquier área que sea, es un deber de todos.

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Este artículo se publicó el  22  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Discapacidad, pobreza y orfandad

La opinión de la Comunicadora Social…

Elodia  Muñoz  

Desde su evolución la humanidad ha estado jalonada por fenómenos naturales, más no escapa de las miserias sociales tales como: discapacidad, orfandad y pobreza, e ineluctablemente van aparejadas, puesto que en este sistema desencarnado, subyugante e injusto donde solo triunfan los fuertes, se valora lo que se posee sin considerar capacidad, creatividad e intelecto.

La madurez de la sociedad es un proceso evolutivo y social que aún en el renombrado siglo del conocimiento no hemos alcanzado, todavía hoy las personas con discapacidad prácticamente no tienen cabida.   No obstante, es el eslabón de una cadena de problemas sociales conocido como discriminación, prejuicios e injusticia, patentes en la orfandad y pobreza del niño con discapacidad abandonado y no querido por sus padres, los que se enviarán a un albergue y si son pudientes inapelablemente serán enclaustrados en el hogar cuidados por nanas y por los facultativos.

El niño discapacitado en orfandad al someterse al proceso de adopción nuevamente será rechazado por sus padres adoptivos, puesto que el estereotipo social exige niños prefabricados y sobre todo hermosos con un cociente intelectual garantizado. Pero esta lúgubre situación se triplica, cuando este discapacitado para subsistir, está obligado a incorporarse a la vida productiva de su país y reiteradamente es marginado por un mercado laboral que exige productos perfectos.

Panamá no escapa de este oscurantismo y día a día millones de personas en todo el mundo no sólo ven vulnerados sus derechos, sino que son privados de necesidades tan básicas como comer, dormir o vestirse e incluso disfrutar de un núcleo familiar constituido.   Pero dentro de estos factores que van en paralelo a la pobreza, además de la discapacidad no podemos soslayar la orfandad acentuada en la carencia de apoyo moral, emocional y físico para un niño con discapacidad, la ausencia de sus progenitores en el hogar hace que la subsistencia sea mucho más dura, es un verdadero mazazo a la identidad e inclusión de un niño con discapacidad, pues involucra el 80% de el desarrollo psíquico del individuo. Es bien sabido que hay un fuerte vínculo entre pobreza y discapacidad y que está estrechamente relacionado con la situación económica general de un país y sus condiciones de vida. Los factores que causan la pobreza no tienen el mismo impacto en todos los grupos, ni las medidas para erradicarla tienen el mismo efecto sobre unos y otros. Entre todos debemos construir unas políticas que establezcan como meta, la creación de una sociedad inclusiva para todos, en la que las personas con discapacidad tengan un papel que desempeñar. En definitiva, una comunidad que celebre la diversidad, promueva la equidad y la justicia social.

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Este artículo se publicó el  16  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Psicología y discapacidad

La opinión de la Estudiante de Psicología de UDELAS.…..

Selena Dinarte

En el marco del Día del Psicólogo, conmemorado el pasado 22 de junio, es importante hacer un reconocimiento a los profesionales de esta disciplina y resaltar un aspecto del trabajo académico de la especialidad de la Psicología con énfasis en discapacidad.

La Psicología, como estudio de los procesos mentales, incluye los procesos cognitivos y las emociones de los individuos, así como los procesos socio-cognitivos y de comportamiento que se producen en el entorno social y cultural. Además, trata de llevar a las personas a comprender los mecanismos que determinan sus problemas de relación familiar, social o de pensamiento para que aprendan a controlarlos, como también enseñarles a desarrollar sus propias características y capacidades individuales.

En lugar de decirles a las personas lo que tienen que hacer, se los apoya en el proceso de búsqueda de la solución de sus problemas, con el fin de promover cambios autónomos y sustentables mediante una labor preventiva y educativa. Esto contempla métodos, técnicas e instrumentos que permitan abordar científicamente los procesos de evaluación de problemas psicológicos, su diagnóstico y tratamiento.

El enfoque de atención a la diversidad, con énfasis en discapacidad, permite tomar acciones educativas y sociales reformadoras para prevenir y dar respuestas a las necesidades temporales o permanentes de algún tipo de discapacidad física, psíquica, mental o sensorial. Esto incluye trastornos graves de la personalidad, de la conducta, del desarrollo y de la comunicación y del lenguaje. Lo que se busca es equiparar oportunidades y fomentar la igualdad para alcanzar el desarrollo integral de sus potencialidades e incorporar al individuo a una sociedad en continua transformación.

Actualmente la Universidad Especializada de las Américas ofrece una Licenciatura en Psicología con énfasis en Discapacidad, dirigida a una atención integral, de prevención y asistencia de las personas en los diversos ámbitos laboral, social, mental y escolar.

El proceso se inicia con entrevistas, pruebas psicológicas de inteligencia, de personalidad, de aprendizaje, de madurez, de actitudes y aptitudes, de intereses vocacionales y técnicas como terapia grupal, individual, de relajación, dinámicas, psicodramas y talleres para identificar cualquier trastorno o factor de riesgo que impida el buen desempeño de la persona y poder guiarla hacia un tratamiento específico.

El profesional adquiere destrezas que lo capacitan para un adecuado análisis de intervención a nivel individual y social. El conocimiento del lenguaje de señas, que se adquiere como parte de la formación profesional, permite interactuar con aquellas personas con discapacidad auditiva lo que favorece su integración social.

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Este artículo se publicó el  26  de junio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

La discapacidad y el Presidente

La opinión de la Comunicadora Social…..

ccc

Elodia Muñoz

Ya en otros trabajos periodísticos hemos exteriorizado como se cosifica la discapacidad y lo tocante a como un par de panameños seudos amigos, mentores y compadres de las personas con discapacidad, manipulan la temática con el fin maquiavélico de defender sus intereses personales.

En el artículo La Estrategia Participativa y el Cambio, puntualicé la enjundia de la participación ciudadana en el plan estratégico quinquenal del gobierno, que a pesar de sus falencias, que sí las tuvo, se alcanzó el cometido, desde aquí felicitamos a la administración gubernamental por la acertada convocatoria con la sociedad civil, pues permitió a los representantes de la discapacidad presentar sus problemas no resueltos por la incompetencia de una institución que ha trabajado en función de unos pocos.

Releyendo las palabras del director de la Secretaría Nacional de Discapacidad (SENADIS), publicadas en este diario y cuando Sostiene que se encuentra “bajo estrictos conceptos de ley” y que ha recibido gran cantidad de cartas y correos de padres de familia que reconocen su labor al frente de la institución. Es preciso aclararle al funcionario que toda ley o norma puede ser modificada, reformada o variada; y es potestad y pleno derecho del Presidente de la República, nombrar o reatificar en su cargo a los funcionarios que integran su equipo de trabajo.

Es oportuno preguntarnos además, ¿a quién pertenece la misión, visión y objetivos de SENADIS?, si solo involucran y es competencia de los padres, amigos parientes y compadres de la minoría de aquellas personas con discapacidad que por su condición fueron manipulados por la pasada administración, demostrando con ello la poca valía de la opinión de los verdaderos actores sociales de esta desavenencia. Prosigue el funcionario en polémica, y aclara que “Tengo dignidad y profesionalismo; trabajaré en el tema hasta el último día de mi vida, porque soy padre de una niña con down”, puntualizó.

Desde esta tribuna queremos expresarle la ignorancia supina que revelan todos los cosificadores de la discapacidad, puesto que la sensibilidad, solidaridad, dignidad y profesionalismo no es propiedad unilateral de un sector, sean los padres, amigos, compadres y todo aquel parentesco que aprovechan la coyuntura de un partido político, una reunión o una fundación u organización para planificar plataformas y políticas de discapacidad enarbolando como bandera la discapacidad de sus proles, diseñando estructuras de trabajo para las personas con discapacidad sin invitar al banquete a los auténticos protagonistas, Además, instó el polémico funcionario a las autoridades para que realicen una rendición de cuentas por la administración de la entidad y demostrar la transparencia que existe, atizando con ello la suspicacia, desconfianza y recelo del lector, todo este revés evidencia que a los cosificadores, palmariamente muy poco le interesa justipreciar la opinión de la población con discapacidad.

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Este artículo se publicó el  24  de mayo de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.