Mujeres y violencia… anatomía de una infamia

La opinión del Patólogo, Profesor Univiersitario y miembro de la Asociación Conciencia Ciudadana…

ALESSANDRO   GANCI  C.
concienciaciudadana09@gmail.com

Eran las 9 30 PM y en el patio de un edificio de apartamentos en Pueblo Nuevo se escucharon unos gritos que captan la atención de los vecinos. Hombre y mujer mezclan sus voces dentro de un vehículo. La mujer abre la puerta y,  sangrando por la boca, pide a gritos a alguien que la ayude mientras el hombre la persigue.   Un vecino trata de interponerse, el agresor le envía una andanada de improperios, ‘no te metas, no es tu problema, si me ‘jodes’ te voy a matar a ti’.   El vecino atemorizado no interrumpe y el hombre a empellones mete a la mujer en el carro con rumbo desconocido. Otro vecino desde su balcón llama a la Policía y una señora anota el número de placa. La Policía, ante la indignación de todos, NUNCA llega.

Violencia de género define todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública o privada (Artículo 1 de la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Naciones Unidas, 1994).   Algunos grupos amplían este concepto y lo definen como todos los actos mediante los cuales se discrimina, ignora, somete y subordina a las mujeres en los diferentes aspectos de su existencia. Es todo ataque material y simbólico que afecta su libertad, dignidad, seguridad, intimidad e integridad moral y/o física.

La violencia doméstica hace referencia a aquella que se produce dentro del hogar, tanto del marido a su esposa, como de la madre a sus hijos, del nieto al abuelo, etc.   El 75% de las veces la afectada es la mujer, 23% ambos y 2% el hombre.

En Panamá entre 9 y 11% de los homicidios son cometidos contra mujeres y un 70% corresponde a femicidio (asesinato de género) cometidos en su mayoría por personas cercanas.   En seis años (2000-2006), hubo 133 mujeres asesinadas, producto de la violencia. En los últimos dos años y ocho meses, la cifra es de 127 mujeres muertas.

Las mujeres de 18 a 45 años tienen más riesgo de morir como resultado de femicidios que de enfermedades u otro tipo de accidentes. La violencia afecta también a las mujeres con abusos sexuales.   En el año 2007 se registraron 2383 casos de violencia doméstica y 1042 casos de delitos contra la libertad sexual, desagregados así: actos libidinosos 209, acoso 12, estupro (sexo con familiar cercano ) 155, violación carnal 570, intento de violación carnal 96.   El 92.5% de estos casos fue contra menores de edad.

En todo el país, solo hay un albergue para recibir a las víctimas de la violencia doméstica. Mínimamente equipado.

La violencia doméstica es el delito más común en el país, solo uno de cada 5 casos se denuncia y pasan en promedio 5-8 años de maltrato antes de la primera denuncia.   El 29% de las mujeres abusadas estaban embarazadas, 30% de los maltratadores estaban bajo la influencia del alcohol, 87% de los casos de violencia lo presencian los niños y 8 de 10 jóvenes que crecen en violencia se convierten en maltratadores.   El 27% de víctimas de homicidio doméstico fueron niños. Padres que golpean a sus esposas son 2 veces más probables a buscar la custodia de sus hijos que los padres que no son violentos.

Los ciudadanos debemos exigir a nuestros gobernantes acciones inmediatas y la inclusión en nuestro presupuesto de programas dirigidos a madres en peligro y niños menores de 5 años que incluyan visitas periódicas de enfermeras o trabajadoras sociales, parvularios en zonas rojas, control de crecimiento y desarrollo, invertir en hogares temporales para las madres, niños y adolescentes.

También programas integrales contra la violencia familiar contemplando una estrategia de castigo ejemplar a los agresores, terapia familiar con la intervención sistemática de la familia y visitas periódicas de un orientador debidamente calificado. Obligatoriedad de asistir a terapias de reemplazo del comportamiento agresivo, que deberá enseñar a personas agresivas a llevar vida social, controlar el mal genio y aplicar el razonamiento moral.

La aplicación de la Ley 38 sobre violencia doméstica, es solo un paso sobre un problema que aun está muy lejos de controlarse. Nunca debemos olvidar las sabias palabras de Martin Luther King,  ’El hombre nació en la barbarie, cuando matar a su semejante era una condición normal de la existencia. Se le otorgó una conciencia.   Y ahora ha llegado el día en que la violencia hacia otro ser humano debe volverse tan aborrecible como comer la carne de otro’.

 

<> Este artículo se publicó el 6 de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Churras o merinas

Obviamente soy mujer, y hasta este momento de mi vida nunca me he sentido discriminada, acosada, ni intimidada por nadie.   La opinión de….

CHURRAS Y MERINAS. Ambas son razas de ovejas, para aquellos que no tengan mucho conocimiento ovino, ambas son bichos lanudos con cara de idiotas. Así que suele ser fácil confundirlas entre ellas para aquel que no sea un experto, su pastor, o la oveja que las parió. Y eso es lo que estamos haciendo todos, confundir las churras con las merinas. O la velocidad con el atropello. O el culo con las témporas, que tampoco tienen nada que ver. Y así nos va, de mal en peor.

Últimamente veo con más frecuencia reportajes sobre la violencia doméstica y datos referidos a los índices de mujeres maltratadas y asesinadas y a cuantos casos llevamos este año respecto a años anteriores.   Mal está, y debemos apoyar los esfuerzos realizados en esa dirección, nadie puede justificar el abuso y ninguna sociedad civilizada puede permitir que una parte de ella sufra sin poner las medidas adecuadas.   Hasta ahí todos de acuerdo y todos contentos.   Pero (claro, siempre hay un pero) también veo la lucha que tienen un grupillo de mujeres tratando de conquistar hueco político a golpe de doble cromosoma X.   Ahí empieza a torcer la puerca el rabo y no puedo dejar de relacionar ambos hechos en mi cabeza.

Pero el colmo de mi asombro llega cuando escucho a las mujeres decirles a los niños: “A las niñas no se les pega” (generalmente esta frase es pronunciada por la mamá de la susodicha niña, ser angelical que acaba de endiñarle tremendo golpe al niño, quien, en su ingenuidad infantil, lo único que quiere hacer es defenderse, con dientes crujiendo y puño levantado).

Y también me he anonado cuando altas funcionarias, investigadas por delitos de corrupción, tienen el descaro de decir que las persiguen por ser mujeres, cuando en realidad el tufillo a sinvergüenza no se lo quita su perfume “rien de rien”.

Entendámonos, obviamente soy mujer, y hasta este momento de mi vida nunca me he sentido discriminada, acosada, ni intimidada por nadie. He tenido alguna pelea con hombres, que he solucionado a las bravas (de lo cual no me siento orgullosa) pero en la que tampoco esperé que me fueran a tratar suavecito por ser mujer.   Si no me dejan otra salida, la busco.

He llegado a donde he querido, como he querido y con quien he querido. No sé en realidad si he de agradecerle esto a la sociedad o a mis padres, a los cuales jamás los escuché decirme que no podía hacer tal o cual cosa por ser mujer o que tenía que actuar de determinada manera por serlo.   En mi obtusa cabeza no existe un trato de favor para mí por haber nacido sin algo entre las piernas, soy lo que soy y tengo las mismas oportunidades que cualquiera.    Lo que me parece injusto y absurdo es que para compensar siglos de relegación tratemos de imponernos simplemente por que sí. Y exijamos que nos traten diferente por haber nacido hembras.

Tampoco me parece justo que a los hombres de hoy en día los castiguemos por lo que hicieron otros, que cada palo aguante su vela.    Si eres corrupta, a la cárcel, seas mujer u oveja.   Creo que estamos confundiendo igualdad con imposición,   respeto al otro con aguantar lo que nos tiren, apología de la violencia con el derecho a la legítima defensa.

Somos una sociedad que, convencida de la buena voluntad de todos, estamos a merced de los que se quieren aprovechar del resto usando para ello cualquier excusa, y ‘soy mujer’ es una excusa como otra cualquiera para lograr sin esfuerzo lo que se quiere, o para eximirse de la culpa de los propios actos.   Los maltratadores a la cárcel, las abusivas a la cárcel, las corruptas y las ladronas a pagar su pena. Quizás si tratamos a todos y todas por igual empecemos a entender lo que significa igualdad.

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<> Este artículo se publicó el 28 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos de la   autora  en: https://panaletras.wordpress.com/category/miguel-franco-monica/

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En recuerdo de las Mirabal

La opinión de…

Ana Raquel Santamaría

El origen del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer se remonta al 25 de noviembre de 1960, cuando en República Dominicana fueron violentamente asesinadas las tres hermanas Mirabal, conocidas activistas políticas, por orden del gobernante de turno, el dictador Rafael Leónidas Trujillo.

En Colombia se celebró, en 1981, el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, en el que las asistentes decidieron conmemorar el 25 de noviembre como el Día Internacional por la No Violencia contra las Mujeres, en homenaje a las hermanas Mirabal, mejor conocidas como “Las mariposas inolvidables”. En 1999, la Asamblea General de la ONU acordó declarar el 25 de noviembre “Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer”.

En 1993 la Asamblea General de la ONU, aprueba la “Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer”, en la que se definió la “violencia contra la mujer” como: “todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la prohibición arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vía pública o en la vía privada”.

En nuestro país, la violencia intrafamiliar lo regula la Ley 27 de 16 de junio de 1995, que tipifica la conducta de agresión física o psicológica de un miembro de una familia hacia otro de sus miembros.   La Ley 38 de 10 de julio de 2001, reforma y adiciona artículos al Código Penal y Judicial sobre violencia doméstica y deroga artículos de la Ley 27 de 1995, sustituyendo el término violencia intrafamiliar por el de “violencia doméstica”.

Recientemente, en Ginebra, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos instó a Panamá a impulsar medidas para garantizar la igualdad de género, frenar la violencia doméstica y mejorar las condiciones de los refugiados. En la actualidad, la Comisión de Asuntos de la Mujer de la Asamblea Nacional lleva adelante consultas para un anteproyecto de ley que busca modificar artículos de la Ley de Violencia Doméstica, a fin de disminuir los índices de homicidios de mujeres, a manos de sus parejas, ex parejas o familiares.

Respetuosamente, me permito sugerir a padres de familia, maestros, profesores y a los conductores de los medios de comunicación, la necesidad de hacer campañas de docencia, desde el seno familiar y en el aula de clases, en el sentido de ir cambiando en los jóvenes el viejo arrastre del machismo. Hay que llegar a lo más íntimo de la conciencia de niños y jóvenes y al sistema de valores para que en la práctica hagamos realidad el respeto a la dignidad de la mujer, como madre, hermana, compañera y ciudadana de la sociedad.

Es propicia la ocasión para hacernos eco de las palabras pronunciadas por el ex secretario general de la ONU, Kofi Annan, quien expresó: “La violencia de género es quizás la más vergonzosa violación de los derechos humanos. Mientras continúe, no podemos afirmar que estemos logrando progresos reales hacia la igualdad, el desarrollo y la paz”.

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<> Este artículo se publicó el 27  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Amor y agresión a la mujer

La opinión de…

Luis Francisco Bernal R.

La violencia intrafamiliar tiene que ver con todo un sistema sociocultural que es violento y que se manifiesta de manera particular en la socialización masculina, haciendo referencia al sistema patriarcal, cuyo principio, desarrollo y evolución se ha dado sobre la base de un sistemático ejercicio de la violencia, a cargo sobre todo de los varones.

Un entorno desfavorable en la niñez es el principal determinante en la aparición de la agresividad del adulto, un ambiente en la infancia en el que exista alcoholismo, golpes, amenazas a la vida o promiscuidad. Las personas que, directa o indirectamente, suscitan o provocan la imagen del padre frustrante se convierten en el blanco de la agresividad destructiva. Estos varones adoptan los patrones de conducta de sus padres (a veces de sus madres) o la figura que lo represente, haciendo aquello que ellos mostraron como forma de manejar el estrés y el enojo. Los varones con problemas de control aprenden que la violencia es la única vía posible para la resolución de conflictos. Sin embargo, puede aprender a transitar otro camino.

¿Por qué los hombres golpean? La primera razón: ¡les da resultados! La violencia pone rápido final a una discusión emocional o una situación que se está escapando de su control.

Es también una forma de descargar la frustración generada, fuera o dentro, del hogar.   Aunque es efectiva en el corto plazo la violencia tiene una larga lista de desgraciados y prolongados efectos que pueden aparecer desde el primer incidente o después de meses o años de relación, como miedo o desconfianza, rechazo al contacto, disminución de la autonomía en la pareja y, eventualmente, la destrucción de la relación.

Otro factor determinante en la agresión del varón hacia la pareja, lo encontramos en lo que la sociedad nos dice sobre un “verdadero hombre”. Veamos: Un verdadero hombre siempre se mantiene frío, racional, conoce las respuestas; nunca rehúye una pelea, tiene una carrera exitosa y gana mucho dinero; es capaz de mantener a su familia, es duro y fuerte, nunca expresa sus sentimientos. Nunca falla. ¿Cuántos hombres pueden mantener esta imagen? No muchos.

Los hombres se sienten muchas veces acorralados por esas expectativas, que no dejan lugar para cometer errores. No obstante, hay que reconocer que los hombres en el camino de la socialización también poseen la capacidad de encontrarse a sí mismos y de expresar el dolor o la ternura, muy especialmente en sus relaciones con mujeres o niños (as).

Estudiar el cerebro y sus efectos en la conducta, me ha dado una gran esperanza en el cambio de los hombres con problemas de control, quienes poseen como todos los seres humanos una gran capacidad para cambiar.

Es indispensable indicar que las distintas razones que hemos expuesto, tanto genéticas, psicodinámicas o socioculturales, por las cuales el hombre puede presentar una conducta violenta hacia su compañera, bajo ningún concepto debe tomarlas como excusa para continuar con estas desgraciadas y funestas actitudes. Usted debe establecer una relación de pareja igualitaria, equitativa, solidaria y de respeto mutuo. Todo esto empezará a darse al reconocer que se ha comportado en forma abusiva con su compañera, expresarlo a un profesional idóneo y asistir a un grupo de apoyo.

Que tus pensamientos, tus palabras y tus manos al dirigirte a la mujer que el Creador te puso en el camino solo sean para la gran hazaña de proteger su corazón. Esto forma parte de ser un ¡verdadero hombre!

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<> Este artículo se publicó el 25  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La violencia privada

La opinión de…

Paco Gómez Nadal

Cualquier tiempo pasado no fue mejor. Eso lo pueden atestiguar los grupos más desfavorecidos del pasado. Es evidente que ser afrodescendiente, indígena, mujer o menor de edad es mejor ahora que a principios del siglo XX. Sin embargo, los ataques contra estos grupos tienen ahora menos justificación que nunca.

Contamos con el conocimiento, el avance tecnológico y los recursos financieros para que este planeta sea amable con todos sus habitantes, pero nos empeñamos en discriminar y pisotear a los mismos colectivos y seguir anclados a unos imaginarios tan perversos como anticuados.

Fíjense si no en lo declarado por el papa Benedicto en un libro-entrevista de pronta aparición. Por fin le parece que el condón tiene alguna utilidad, además de servir de decoración para fiestas infantiles una vez inflado. Eso sí, solo para uso de prostitutas, que hay que proteger a los católicos clientes de insanos e incómodos contagios. Los demás usos, según el primer ministro del Vaticano, son “banalizar el sexo”, un tema en el que él es un experto.

Los resabios del Papa no son más que síntomas de la enfermedad del patriarcado y la doble moral. Esa visión masculina del mundo que aún determina los planes de gobierno, las guerras y las cegueras colectivas simbólicas y… reales (pregúntenles sobre ello a las olvidadas víctimas de Bocas del Toro).

Otra manifestación visible de esa mirada prejuiciada y perversa de la vida la pueden encontrar en los rostros amoratados, en las cicatrices y en el miedo de miles de mujeres que sufren violencia de género. En lo que va del año 46 mujeres han sido asesinadas en Panamá por sus parejas o ex parejas, una cifra que pone al país en el décimo lugar del deshonroso ranking mundial de violencia de género.

La violencia contra la mujer es, aún en Panamá, una violencia privada.   Ocurre dentro de los muros de la casa o entre las paredes invisibles de la indolencia pública.   Miramos a otro lado, nos parece un asunto de pareja, algo donde no meternos. Tiene otra característica, es tremendamente democrática. En contra del imaginario general que relaciona violencia de género con pobreza, los estudios existentes y la realidad nos demuestran que es transversal: las mujeres son agredidas física y psicológicamente en cualquiera de los estratos sociales porque el problema no es individual sino que se trata de un problema de salud pública, un patrón de comportamiento masculino típico del modelo del manejo del poder del patriarcado.

Los padres de la patria (debe ser que el país es huérfano de madre) legislan sobre el tabaco, sobre las vallas publicitarias o sobre cómo aumentar el clima de impunidad, pero no se preocupan de este flagelo que destruye la autoestima y la vida de miles de mujeres panameñas.

Obtienen menos educación; consiguen peores trabajos; ganan menos que los hombres que ocupan puestos similares; tienen que ser madres, hijas, hermanas, trabajadoras… nunca ellas; no pueden gozar de una sexualidad libre y autodeterminada; siempre son la sombra de un hombre… pero son el sustento de cualquier sociedad.

La violencia contra la mujer siempre ha sido un arma de guerra (véase los casos denunciados internacionalmente), una costumbre familiar (los trapos sucios se lavan en casa), un silencio forzado (el subregistro de las denuncias es monumental), una omisión del Estado (que ni protege ni entiende el fenómeno).

En dos días se conmemora el Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer.   Una fecha más, pero un asunto demasiado importante como para dejarlo pasar de largo. Es evidente que este Gobierno no tiene una política al respecto y que autoridades policiales, judiciales o sanitarias tratan el asunto como un problemilla más. Tenemos pocos datos (y este es un síntoma), tenemos poca voluntad política (al circunscribirlo al universo privado) y tenemos una herencia cultural nefasta. Pero también es evidente a que esa falta de compromiso oficial es posible por la falta de conciencia pública y, por tanto, de exigencia por parte de los electores.

Convertir el asunto de la violencia contra la mujer en tema público, entender que es un tema complejo y que enraíza en la genética cultural del patriarcado y comenzar a hablar de ello sin cortapisas será el principio del fin.   Atención a investigadores sociales, activistas, mujeres, hombres, instituciones… una sociedad que maltrata a sus mujeres es una sociedad lastrada sin remedio.

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<> Este artículo se publicó el 23  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/gomez-nadal-paco/

Violencia intradoméstica

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La opinión de la Psicóloga y Catedrática Titular  de la Universidad de Panamá….

YOLANDA CRESPO DÍAZ
zedirto@cwpanama.net

El proyecto de ley que modifica y adiciona artículos de la Ley 38 de 2001 sobre Violencia Doméstica, hoy en la Asamblea Nacional, es de gran importancia para todos, especialmente quienes hemos sido víctimas de la violencia doméstica.

De niña me advirtieron nunca hablar con extraños, podían hacerme daño; pero la vida me ha enseñado que las personas que más daño hacen son las más allegadas, íntimas, cercanas a nuestras vidas, en quienes confiamos y pensamos que nos van a proteger, quien metemos en nuestro lecho.

Los casos de muerte de la mayoría de las mujeres son de la mano del amigo, marido, esposo o amante. A veces de los mismos familiares. La Violencia Intradoméstica y la asfixia económica se ven sin distingo en todas las clases sociales, independientemente del nivel cultural o económico, solo que ‘los grandes’ tienen los medios para ocultarla. Como psicóloga, trabajadora de la salud y de la enseñanza he conocido íntimamente muchos casos de víctimas de la violencia y acoso moral cotidiano en diferentes esferas.

Hay un caso de una humilde panameña, cuyo marido tomó un machete y le cortó la mano. Temerosa, llevó su mano en un cartucho al hospital, dos prominentes cirujanos plásticos panameños pasaron 20 horas operándola gratuitamente hasta salvarle la mano, que le funciona, la puede utilizar, dejando una gran cicatriz, pero hay cicatrices en el alma que no se pueden borrar, la verdad es más aterradora que la fantasía. La violencia crece en los medios televisivos, que incrementan los programas violentos engendrando más agresividad en los jóvenes y adultos.

Recuerdo una noche, apareció una vecina embarazada a tocar mi puerta con el vientre morado de los golpes que su esposo le había propinado por consecuencia, perdió su hijo.  Su marido le pegaba salvajemente, pasaba días sin dirigirle la palabra, la asfixiaba económicamente. Sin embargo, delante de la sociedad era un hombre encantador y galante. Muchos son los casos que quedan impunes en todas partes del mundo cuando hay influencia. La víctima queda aislada. Como dicen ‘cornudo y apaleado’.

Es indignante que en pleno siglo XXI se practique la lapidación y sentencia de muerte a la mujer acusada de adulterio, cuando esta práctica es tolerada en los hombres. Una de las maneras más comunes de violencia intrafamiliar es la asfixia económica.

Se entiende por violencia doméstica todo tipo de ‘violencia sexual o psicológica, la intimidación o persecución de una persona por su cónyuge, ex cónyuge, familiares o parientes con quien cohabita o haya habitado, viva o haya vivido bajo el mismo techo o sostenga una persona con quien se haya procreado un hijo, para causarle daño físico o emocional a su persona’.

La violencia física es el uso de la fuerza o coerción por parte del agresor contra la víctima para lograr que haga algo que no desea o deje de hacer algo que desea por encima de sus derechos.

Violencia patrimonial: Acción a omisión dolosa que implica daños, pérdidas, destrucción, retención o distracción de objetos, instrumentos de trabajo, documentos personales, bienes, derechos a otros recursos económicos destinados a satisfaces las necesidades básicas.

Violencia sicológica: Toda acción u omisión que realiza una persona contra otra destinada a coaccionar, degradar o controlar las acciones, comportamiento creencias, sentimientos o decisiones de las personas. Se manifiesta por medio de intimidación, manipulación, amenazas directa o indirecta, permanente, hostigamiento, acoso o menosprecio al valor personal destrucción de objetos apreciados por la persona, privación al acceso a la alimentación, humillación, aislamiento o cualquier otra conducta que implique un perjuicio en la salud psicológica, la autodeterminación o el desarrollo personal.

Conozco el caso de un alto funcionario público adúltero, quien reventaba imágenes sagradas, cuadros, vajillas, golpeaba, amenazaba de muerte a su esposa e hijas y portaba armas atemorizando a la familia. La nueva ley castiga la violencia patrimonial, sexual y psicológica, prohíbe que se introduzcan o se mantengan armas en el domicilio común, así como incautarlas, a fin de garantizar que no se utilicen para intimidar amenazar ni causar daño, con independencia de la profesión u oficio del presunto agresor. Prohíbe al presunto agresor acercarse al domicilio común o aquel donde se encuentre la víctima, lugar de trabajo, estudio u otro habitualmente frecuentado por ésta. Ordenar al presunto agresor cubrir el costo de la reparación de los bienes o de la atención médica. Dicho costo será descontado, en caso de condena civil.

Sin perjuicio de que se inicie o continúe el proceso civil, penal familiar o administrativo respectivo, la autoridad, cuando tenga conocimiento del hecho queda inmediatamente facultada según su competencia para aplicar a favor de las víctimas de la violencia doméstica las siguientes medidas de protección:  Ordenar el arresto provisional del agresor por un término que no sobrepase las 72 horas.   Ordenar al presunto agresor que desaloje la casa de habitación que comparte con la víctima, independientemente de quién sea el propietario de la vivienda.  Otorgar en uso exclusivo a la persona agredida los bienes muebles necesarios para el funcionamiento adecuado del núcleo familiar.

<> Artículo publicado el  7 de octubre  de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos,  lo mismo que a la autora,   todo el crédito que les corresponde.

Homicidio agravado

La opinión del  Abogado y Profesor Universitario en la materia…

CARLOS AUGUSTO HERRERA

En la entrega anterior nos referíamos al tema que aparece en el Código Penal en esta clase de delitos y nos tocó conversar sobre un antecedente legislativo y el contenido del artículo 131. ‘Quien cause la muerte a otro será sancionado con prisión de diez a veinte años’, en especial sobre el aumento de la pena.

Queremos diferenciar que la calificación homicidio no es otra cosa que matar a un semejante con intención, mientras que el asesinato es segar una vida con alevosía, ensañamiento o las otras circunstancias afines, lo mismo que realizar el acto con motivos miserables o vacuos, como la promesa remuneratoria o recompensa o, en general, con el ánimo de obtener lucro de la actividad homicida. Estas son las diferencias. Vamos a continuar ahora con lo referente al artículo 132, también del Código Penal:

‘Artículo 132. El delito previsto en el artículo anterior será sancionado con pena de veinte a treinta años de prisión cuando se ejecute’.

Nuevamente nos encontramos con que lo fundamental y sorpresivo nos resulta lo relativo a la pena que se impone, pero lo único que parece alentador es que aquel criminal que no se pueda rehabilitar con la bondad que ofrece el sistema carcelario, nada más tendrá la oportunidad de asesinar dos veces en la vida por cuestiones de su reclusión y edad. En este análisis comparativo vamos a continuación a comentar los cambios estructurales de la extensa norma contenida en el 132 de nuestro Código Penal.

‘l. En la persona de un pariente cercano o de quien se encuentre bajo la tutela del autor, aun cuando esta no hubiera sido declarada judicialmente’.

Esta cobertura legal es la misma de antes con algunos cambios cosméticos de redacción y con una amplitud menos conservadora y que tiende a proteger al núcleo familiar que se vuelve a repetir en otras normas, pero que en general lo consideramos un avance.

‘2. Como consecuencia de un acto de violencia doméstica’.

Esta modalidad en lo específico es una nueva conducta, lo que indudablemente indica la tendencia a proteger a la familia con la seguridad extendida a la parte débil que representan la mujer, los hijos o parientes ancianos. Esta agravante necesita con urgencia una masiva publicidad para contener las intenciones de los que maltratan físicamente a los miembros de una familia.

‘3. Con conocimiento, en una mujer grávida, en niños de doce años de edad o menos o en un adulto de setenta años o más, o en acto de discriminación o racismo’.

Esta conducta regulada es innecesaria si la subsumimos en el aparte anterior, aunque acá se extiende para toda la sociedad, sin que se aplique por la condición del agresor como parte de la familia, pero sí como un particular por lo que es válida y oportuna.    Lo malo es su redacción, en la que se exime al ofensor si desconocía el embarazo, porque no se detecte visiblemente en su evolución. Otro asunto es que deja por fuera a los minusválidos o incapaces. Esta legislación nos parece mal enfocada, porque establece edad como si ello tuviera un valor adicional, excepto que son los más débiles en el escalafón familiar. Este asunto de la discriminación, por la edad, educación, comportamiento y tantas otras cosas o por el tradicional racismo contra los negros, indígenas, extranjeros.

‘4. Con premeditación’.

Lo mismo que en la ley anterior como algo fríamente planeado. En Internet encontramos en el Diccionario Libre, el que se refiere como una de las circunstancias que agrava la responsabilidad criminal de los delincuentes en varias facetas a saber: 1.— Ideología o deliberación reflexiva y firme resolución; 2— Cronológico, es decir, la persistencia del deseo acordado; 3.— Psicológico o anímico, que consiste en una ausencia pasional reveladora de cierta frialdad en el obrar; y 4.— La apreciación de un plus antijurídico basado en la mayor repulsa al acto delictivo en atención a los motivos de obrar y a la valoración de la personalidad del sujeto activo como elemento sintomático;

5.— Con alevosía, uso de veneno, por precio, recompensa o promesa remunerativa.

Anteriormente se regulaba el motivo fútil o medios de ejecución atroces. Fútil es un acto anodino, insignificante, insustancial. La alevosía es la cautela para actuar sin riesgo para el ejecutor. Es traición, perfidia, o felonía. El uso de veneno, si pone en minusvalía a la víctima, que seguramente lo ingiera confiada.  Lo otro es común, la proliferación de sicarios.

<>  Este artículo se publicó el 19  de septiembre de 2010  en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.