El concepto de victimología

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La opinión de….

Javier Comellys 

Tomando en cuenta la contradictoria teoría de Charles Darwin, sobre el origen del hombre, hecho ocurrido a través de un proceso de evolución de las especies hasta llegar a lo que él denominó el Homo sapiens, o el hombre pensante, se origina el fenómeno de la victimización, la relación víctima–victimario, y viceversa; es decir, el sentimiento de inseguridad y con ello la agresión, el temor, el miedo individual y colectivo.

El hombre deja de ser una especie en evolución y, con ello, trae en sus genes y dentro de su frágil cerebro las huellas de un impulso instintivo o, como dijera el padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, que tiene sus raíces en la constitución biológica del organismo humano. Es decir, así como existe el instinto de la conservación de las especies, de la misma manera existe el de la autodestrucción. Lo que significa que el hombre pensante está condicionado a una dicotomía de sus impulsos instintivos, que están en contraposición y que dan motivo a que el índice de maldad muchas veces supere a la sapiencia, originando genios asesinos.

La historia del hombre está hecha de crímenes que han conmovido a la humanidad.  Un ejemplo de los tantos que existen dentro del fenómeno de la victimización lo vemos con la crucifixión de Cristo, un hecho cruel llevado a cabo por el irracionalismo, el fanatismo y el instinto maligno de sus contemporáneos, que no veían en él más nada que a un conspirador que complotaba contra el poder imperial y las costumbres de la sociedad judía. De esta manera queda plasmado el fenómeno de la victimización, la relación víctima–victimario y el alcance de los hombres en su índice de maldad.

Con el pasar del tiempo, y ante los crímenes horrendos que se cometieron durante la Primera y Segunda Guerra Mundial, los estudiosos de la conducta humana, psicólogos, psiquiatras, sociólogos, criminólogos, etc. se preocuparon a fondo por el estudio de las víctimas y de los que habían sufrido en una u otra forma daños físicos, morales y mentales, o experiencias traumáticas y negativas que se habían adquirido en alguna de las etapas pasadas de la vida de una persona, que habían repercutido en su forma de pensar, sentir y actuar.

Fue entonces cuando el criminólogo alemán H. Von Henting se interesó por el estudio científico de las víctimas y más tarde el abogado israelita B. Mendelsohn, crearon el concepto de victimología para definir la disciplina que tiene por objeto el estudio de las víctimas de un delito, su personalidad, sus características biológicas, psicológicas, morales y culturales, su relación con el victimario y el papel que ha desempeñado en la génesis del delito.

Von Henting como criminólogo se concentró en las causas del delito y se percató de que si hay un delito debe haber una víctima; es decir, estableció la relación entre victimario y la víctima configurando el concepto de “pareja criminal” motivo de estudio de la victimología. Por otro lado, Mendelsohn va mucho más allá, y manifiesta que la ciencia de la victimología no sólo debe estudiar a la víctima de un delito específico, sino a las víctimas de las guerras, de las catástrofes naturales, genocidios por envenenamiento masivos o por terrorismo y todos aquellos producidos por el proceso complejo de la victimización, donde el dolor y el sufrimiento pueden ser mayores que la propia muerte.

De la víctima cuando se convierte en victimario hay muchos ejemplos en la historia; uno de esos casos lo vemos en la figura de Adolf Hitler. Cuando pequeño fue víctima de un hogar en conflicto, una madre sobreprotectora y un padre autoritario, un brutal tirano, que no mordía pero que ladraba ferozmente. Frente a esta realidad el pequeño Hitler, como otros niños, tuvo que navegar sobre las aguas turbulentas de una sociedad irracional donde, como decía Thomas Hobbes, “el hombre es el lobo del hombre”, transformándose en el monstruo de la Segunda Guerra Mundial, convirtiendo a Europa en el caldero del diablo, y llevando a más de seis millones de judíos a los campos de exterminio masivos, lo que se denominó el holocausto.

El victimario cuando se convierte en víctima, lo vemos en determinados grupos sociales confinados indefinidamente en las cárceles, con sus derechos humanos violados, torturados, física, mental y moralmente por el exceso de la fuerza bruta que se utiliza en las cárceles, calabozos y mazmorras del sistema penal.   Ellos son víctimas del sistema social, a igual que los marginados por la sociedad, minusválidos, minorías étnicas, raciales, ancianos, niños que son abusados por sacerdotes pederastas, los que sufren las consecuencias de la pobreza extrema, etc.    Son los desprotegidos del sistema social, que en muchas ocasiones no resarce los daños y perjuicios ocasionados a dichas víctimas.

<> Este artículo se publicó el 15  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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