Los quemados, ¿víctimas o victimarios?

La opinión del Abogado …

Roberto Díaz Herrera

La administración Torrijos tuvo como Talón de Aquiles social y mediático, el caso de los envenenados del jarabe maldito distribuido oficialmente por la Caja de Seguro Social y el bus incendiado, con múltiples muertos calcinados.
Tal hecho, como es normal en la subcultura política recíproca que vivimos, fue pateado por la oposición de entonces, actual gobierno.

Como la historia suele repetirse en espiral, según Arnulfo Arias, el tiempo se ha encargado de poner al actual régimen en un problema psicológico, penal y también mediático, con el caso de los que ardieron en el centro de menores.

Voces y comentarios diversos se escuchan. He leído en glosas, ¿ahora sí quieren los parientes que el país llore con ellos, y no cuando esos muchachos criminales mataron a gente inocente? Esa versión nos dice que estos jóvenes eran victimarios. Y luego resultaron víctimas, pero primero lo primero. Otros, la mayoría afortunadamente, nos inclinamos por partir de una premisa, de doctrina penal universal: “las cárceles se hicieron por seguridad social, y no para castigo de los delincuentes”.

Si bien no conozco las razones judiciales por las cuales esos muchachos estaban como reclusos, podemos suponer que alguno de ellos quedó inmerso en el delito de homicidio o lesiones graves contra un tercero.    ¿Es eso, en tal caso una razón para alegrarnos o justificar semejante delito oficial, de llenar de gases a unos jóvenes que estaban encerrados, indefensos, al menos para huir libremente? ¿No es acaso eso un crimen, por agredir -aunque protestaran dentro de las jaulas de espanto que tenemos por cárceles- frente a algún hecho o situación que ellos consideraran injusta   (¿en verdad hay algo justo en nuestras cárceles, aunque se busque sancionar penalmente conductas antijurídicas o inhumanas incluso? ).

 

Para que el Señor Presidente haya dicho que “esos jóvenes no merecían morir”, el gobierno, aunque fuese por cálculo mediático, dijo al menos algo.   El Señor Procurador ha ido algo más lejitos.   Ha expresado que el proceso sumarial se fundamentará en un homicidio doloso.

 

El tema es que – si o si – los abogados (por las razones que lo hagan en defensa de víctimas y familiares) están preparando, seguro que sí, sus planteamientos, para irse ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos.   Estamos seguros de que en tal instancia, el caso prosperará judicialmente, en especial, si el Estado Panameño se queda, como la mayoría de las veces, a medio palo. O en interludios jurídicos, de cero “hits”, cero errores, cero carreras.

 

Si de algo debe servir este hecho terrible, y si no lo aprovechamos merecemos, en especial las autoridades, quedar presos o calcinados nosotros;    es que este homicidio grupal, sirva para que la autoridad superior del nivel administrativo -que tiene que ver con penales y sus agencias colaterales- porque no es una sola instancia, sino varias (ministerio de seguridad, el de justicia (que buena oportunidad para doña Roxana, ser efectiva y decisiva).

 

Pero está el Ministerio Público y el Juez o jueces que tengan que revisar y sentar precedentes históricos.   De lo contrario la justicia llegará, algo tarde, pero vendrá desde San José de Costa Rica. No lo dudemos. Y tal vez los “victimarios” sean esta vez víctimas, para el mundo jurídico internacional.   Y nuevamente nuestros gobiernos sean victimarios.

 

<>Artículo publicado el  4 de febrero  de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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‘El Cambio, la masacre de Bocas del Toro’

 

La opinión de…

 

Abdel Fuentes

Los abusos en los que incurrió la policía en contra de trabajadores del banano y moradores en Changuinola, a mediados de 2010, quizá no fueron conocidos en su cruda realidad. Adquieren matices interesantes, a través de los testimonios de algunas de sus víctimas. Un trabajo audiovisual de 48 minutos, denominado El Cambio: la masacre de Bocas del Toro, da fe de ello. La realización tiene como autora a la cineasta italiana Micol Pecoraro.

El nombre del video no es casual, abriga la ironía de las promesas electorales mercadeadas por un movimiento que ha intentado colocarse como partido político y que con la ayuda de amigos y extraños llegó al poder. Descubre verdades de la represión, poco difundidas, presuntamente a causa de las amenazas e intimidaciones protagonizadas contra periodistas y directivos de medios.

El documental, dado a conocer a inicios de enero de 2011 por el sitio español en internet, Rebelión y presentado en Barcelona a fines de noviembre de 2010, es un esfuerzo del grupo Solidaridad con Panamá –activistas españoles en Barcelona– y el trabajo de una caravana internacional denominada “Por el Respeto a la Vida y Dignidad del Pueblo Panameño”. La caravana partió por tierra desde México y atravesó Centroamérica hasta llegar a Changuinola, tras pocos días de perpetrada la represión. Fue recibida por dirigentes de Changuinola y del Frente Nacional por la Defensa de los Derechos Económicos y Sociales (Frenadeso).

Antes de presentar el documental en Barcelona, los activistas muestran a un grupo de españoles algunos datos socioeconómicos. Citan a la Organización Mundial de la Salud (OMS) que revela que 800 mil panameños están mal alimentados, el 60% de la población rural es pobre, al igual que el 96.3% de la población indígena y el 17% de los asalariados.   Mencionan información del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que señala que Panamá, Honduras y Guatemala figuran en la lista de los 10 países más desiguales del mundo.

En el documental, testigos y víctimas del abuso denuncian la forma como la policía, desde los helicópteros, lanzaron perdigones, balas de plomo y gases contra los manifestantes y pobladores. Hablan de las provocaciones a las que apelaron los uniformados y la manera como los huelguistas fueron humillados.

Un testigo muestra un cartucho de bala vacío utilizado y asegura que ese tipo de proyectil es empleado para matar búfalos.    Menciona que uno de sus compañeros perdió un riñón, a consecuencia de una de estas balas. Otra víctima, un afectado de la vista, refresca lo vivido durante una madrugada, después de ser intervenido quirúrgicamente.    Testifica que la presencia policial era permanente: “en cada cama había un policía cuidándonos”, comenta. Cuenta que un sargento golpea su cama y luego grita: “levántense, levántense, vayan a tirar piedras, qué hacen ustedes aquí, vayan a tirar piedras”, concluye.

Para las víctimas y testigos de la represión, el cambio representa las marcas que llevan en sus cuerpos. Lo ocurrido parece haber dejado una vaga lección en los que ostentan el poder. Hoy proponen una ley, cuyo camino se orienta más al autoritarismo y la persecución que a la democracia. El futuro y las urnas deberán ser el juez implacable que les condene por sus constantes desatinos e irrespetos en perjuicio de quienes se dejaron llevar por la carga emocional de la propaganda y el mercadeo político.

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Este artículo se publicó el 11  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La declaración de impacto de las víctimas

La opinión de…

 

Egberto Saldaña Guido

Según Benjamin Mendelsohn (profesor israelí considerado como unos de los precursores de la victimología) la victimidad es el conjunto de factores que predisponen a una persona o grupo a ser víctimas. Entre dichos factores están: el hombre mismo, la sociedad, la naturaleza en estado normal o alterado, etc.

Es costumbre escuchar constantemente un discurso sobre la criminalidad, acerca de cómo frenarla, contrarrestarla o combatirla, pero muy poco o nada sobre la victimidad.   Este fenómeno está asociado al hecho de que los criminales pasan a la historia, pero las víctimas de forma rápida son olvidadas.   Lo cierto es que se puede ser criminal de una manera: violando la ley penal, pero se llega a víctima de diversas formas.

Drapkin, otro ilustre estudioso del tema, decía que partiendo de un cálculo elemental de probabilidades, estamos convencidos de que corremos mayores peligros como posibles víctimas que como posibles delincuentes.

Para el autor mexicano Luis Rodríguez Manzanera, la victimología es el estudio científico de la víctima. En sentido amplio, no implica el estudio sólo de la víctima de un delito, sino que atiende a otras personas que son afectadas y a otros campos no delictivos.

La constante precipitación lluviosa de los últimos días con la secuela de muerte y destrucción en poblados de la capital, Darién y Colón, producto del desbordamiento de ríos, hace necesaria la estructuración de una política pública victimal donde se contemple, por los organismos competentes, un estudio de las regiones del país con riesgo o posibilidad de afectación. Es una estrategia preventiva.

En diciembre de 2004, la tragedia de Prados del Este, en Pacora, motivó la incorporación en el Código Penal de los delitos contra la normativa urbanística, hoy día estos delitos se recogen en los artículos 417 y 418 del Código Penal de 2007.   Sin embargo, mucho de los asentamientos humanos a orillas de ríos surgieron antes de la tutela de la ley penal.

La declaración de impacto de la víctima es utilizada en algunos países dentro del proceso penal como forma de participación. A través de ella se le brinda a la víctima de un delito la oportunidad de que su voz sea escuchada. Está declaración describe la forma como el delito le ha afectado, tanto a ella como a sus seres queridos. Además aporta ideas al juzgado o tribunal acerca de la manera posible de responsabilizar al o a la delincuente por el daño causado.

Además de la cobertura noticiosa sobre la desgracia vivida por cientos de panameños, es menester garantizar a las víctimas una participación. En ello puede contribuir la Defensoría del Pueblo, partiendo del modelo usado con las víctimas de delitos, elaborando una declaración de impacto de las víctimas de desastres naturales, como punto de partida en el desarrollo de una política pública victimal.

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<> Este artículo se publicó el  22  de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La invasión, 21 años de olvido

La opinión de…

Humberto López-Tirone

El 20 de diciembre de 1989, con la mitad de los efectivos militares usados en Vietnam, el imperio rapaz de los estadounidenses invadió nuestro territorio, llenando de luto y dolor a América Latina.

En las primeras 24 horas cayeron más de 200 bombas de alto poder destructivo y se utilizó la más alta tecnología de guerra. Jamás panameño alguno aceptará las razones políticas o morales, inspiradas en supuestos valores cívicos, que justifiquen semejante crimen. La mentira epistolar de que buscaban arrestar a un hombre y sus allegados, el mundo civilizado no la creyó.

Las familias y amigos demás de los 4 mil muertos, 8 mil heridos, 5 mil detenidos en campos de concentración, 18 mil damnificados, 25 mil botados de sus puestos de trabajos, jamás podremos olvidar la agresión más sangrienta y criminal que ejército alguno, en la historia haya perpretado para derrocar un régimen e imponer otro que respondiera a sus intereses hegemónicos.

Encontrándose desde el día anterior bajo la protección de los norteamericanos, y aglomerados en un frío salón de una base militar estadounidense, tomó posesión el nuevo gobierno encabezado por Guillermo Endara Galimany. Le tocó escribir la página más negra de nuestra historia, encabezar un gobierno al servicio de los intereses norteamericanos y aplaudir como cómplices mudos la masacre de todo un pueblo, que sigue esperando justicia por sus muertos, perseguidos, exiliados, heridos y mutilados, que están a la espera de la “Comisión de la Verdad” para acabar con tantas mentiras ocultas y verdades mutiladas.

A partir de ese momento se instauró una dictadura militar extranjera que gobernó bajo un gobierno títere, encabezado por Endara y dirigido por el general Cisneros. Este gobierno tenía un coordinador militar norteamericano en cada ministerio y con la complicidad de haber masacrado a cientos de panameños enterrándolos en fosas comunes. Han pasado 21 años en los que los mismos gobiernos de los partidos afectados e infectados por la invasión se hicieron los ciegos y genuflexos ante los invasores.

En Coclesito, el 21 de diciembre, 400 paracaidistas yankees se tomaron la población por 48 horas, bajo la información falsa de que allí había grandes cantidades de armamentos y guerrilleros para enfrentar a los invasores. El proyecto agropecuario fue tomado por autoridades del nuevo gobierno, permitiendo el cuatrerismo, protegido por las autoridades, robándose más de 500 búfalos, 300 reses y destruyendo, por el abandono, una represa que proporciona luz a poblados.

Ni el gobierno de Pérez Balladares ni el de Martín Torrijos Espino le hicieron justicia a Coclesito. Ni un solo proyecto agropecuario que les permitiera recuperar lo que le habían arrebatado con la invasión. Ni una sola demanda ante las autoridades de La Pintada prosperó. Pero lo más dramático es que el gobierno de Martín Torrijos fue catalogado por la familia Bush como el de más confianza y mejor aliado, admirado por los artífices de la invasión y planificadores del magnicidio de Omar. Recordamos 21 años de vergüenza, de traiciones, olvido y falta de moral histórica de los que debieron no olvidar semejante humillación.

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<> Este artículo se publicó el  21  de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Memoria selectiva

La opinión del Escritor y Analista Político…

Rafael Montes Gómez

“Si se siente, por parte de la población, que no se ha hecho justicia, si el caso se cierra sin que haya personas señaladas como culpables, en nuestro período volveremos a abrir esos casos, porque los delitos de la humanidad no prescriben y existe suficientes motivos para abrir esa investigación”, Leandro Ávila.

Enhorabuena por esta declaración, pero es increíble el desparpajo amoral de ciertos personajes. Jamás escuche al señor Ávila ni a ningún miembro del PRD, ni durante ni después de la dictadura militar decir “que vuelvan a abrir esos casos, porque los delitos de lesa humanidad no prescriben”.

Muy por el contrario, la orden desde el Cuartel Central era no permitir por nada del mundo la apertura de los casos de lesa humanidad que si se cometieron durante la dictadura militar de Omar Torrijos y Manuel Antonio Noriega.

Los informes de la Comisión de la Verdad son claros en admitir la colaboración de los estamentos de justicia y demás entes del estado panameño en el proceso de denegación de justicia a las víctimas de la dictadura.

Es una burla a nuestro pueblo que en pleno aniversario del general se emita una declaración tan vergonzosa. Todos sabemos que con serenidad el gobierno nacional ha designado una comisión de notables que investigan los hechos acaecidos en Changuinola, para llegar a la verdad. Pro hombres nobles como Roberto Troncoso entre otros, personas muy comprometidas con los derechos humanos desarrollaran esta seria labor. Lo que pasó en Changuinola debe y será investigado en su totalidad.

No obstante, Encarnación Gaitán, José del Carmen Tuñón, Genaro Sarmiento, Alonso Sabín Castillo, Osvaldo Jiménez, Belisario Gántez Gómez, Floyd Britton, Víctor Saldaña Araúz, Julio Alberto Silvera, Ramón Mojica Santamaría, Onofre Quintero, Ariosto González, Dorita Moreno, Hipólito Quintero Delgado, Natividad González, Teodoro Palacios Hurtado, Herbert Quintanar, Julio Mario Villarreal de las Casas, Heliodoro Portugal, Rubén Miró, Heriberto Manzo, Walter Sardiñas, Eduardo White Fernández, Elías González Santizo, Félix González Santizo, Encarnación González Santizo, Jorge Tulio Medrano, Hildebrando Manzo, Nicolás Cubas Pérez, Alcibiades Bethancourth; lista parcial de más de 30 seres humanos asesinados y desaparecidos en el periodo de 1968 a 1972, señor Diputado de justicia y memoria selectiva, no tuvieron esa oportunidad, ni usted pidió esclarecer esos hechos o abogo por sus familiares.

No tuvieron esa oportunidad porque su gobierno y su partido el PRD aún en democracia, hicieron todo lo posible porque esos crímenes prescribieran y los procesos no culminaran en certeza del castigo. Testigo son los fallos, algunos de ellos vergonzosos   proferidos por la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia que para memoria de todos los panameños deben ser de lectura obligatoria.

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Este artículo se publicó el  14  de agosto de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Heliodoro, la víctima; Torrijos, el responsable

La opinión de….

JORGE GAMBOA AROSEMENA


Felicitamos al Gobierno Nacional en general y al canciller en particular por haber terminado lo que el hijo del dictador y su camarilla no quisieron hacer: pedir perdón a nombre del Estado, responsable de la desaparición y muerte de Heliodoro Portugal, mandato de la Corte Interamericana de Derechos Humanos luego de haber procesado el caso, presentado por Patria Portugal, hija de la víctima. Quedan pendientes otros mandatos.

Se le pone a una calle el nombre de Heliodoro Portugal, mientras hay infinidad de obras públicas nombradas Omar Torrijos. Estas dos situaciones se convierten en una dicotomía moral, porque reconoce a la víctima y también premia al dictador que, si no ordenó su muerte, como dicen algunos ingenuos para eximir al sátrapa, encubrió el crimen.

José Martí decía, con esa certeza moral, que “el que ve en silencio un crimen es cómplice de él”. Omar Torrijos, como mandamás y advertido por familiares y amigos, conoció lo ocurrido y en lugar de actuar, guardó silencio, dando el ejemplo y “tirando la línea”, en la jerga de los alabarderos del dictador, de que el que se le pasaba la mano con un adversario no será castigado, generando lo que se conoce como un delito continuado, del que son actores directos y cómplices todos los que apoyaron la dictadura.

Si Portugal y tantas otras víctimas deben ser reconocidos y sus nombres guardarse para la posteridad en diferentes obras públicas, los nombres de los victimarios deben ser borrados de las obras públicas y solo recogérseles sus nombres para ser mantenidos en el estercolero de la historia.   Mientras nuestra sociedad no entienda esto, poco valdrán campañas contra la violencia, porque esta situación de mantener los nombres de los victimarios en las obras públicas manda el mensaje de que los violentos serán reconocidos.

El canciller prometió a su partido, cuando se conmemoró el cuadragésimo aniversario del golpe de 1968, gestar justicia y reconocimiento a los muertos y desaparecidos de la dictadura, como a sus familias, muchos de ellos miembros del Partido Panameñista. Reto difícil que tiene el vicepresidente porque forma parte de un gobierno que tiene elementos salidos de la dictadura.   Muchos que se dicen torrijistas aseguran que están con Martinelli porque es la nueva versión del dictador, sin que encuentren rechazo de parte de éste. “El que calla otorga”, dice un refrán y, hasta ahora, el Presidente no ha rechazado esta comparación, que junto a su expresión de que “Noriega ya pagó sus culpas” y que lo mandaría a penar a su casa, si viniera a Panamá, nos dice que Varela no cumplirá, porque hasta ahora no ha demostrado que tiene convicciones para enfrentar al Presidente.

Ojalá me equivoque…

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Artículo publicado el  28  de mayo de 2010 en el Diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.