Cuando los ricos te estafan

La opinión del Jurista y actual Presidente de los diarios La Estrella de Panamá y el Diario El Siglo….

EBRAHIM  ASVAT
easvat@elsiglo.com

Corre siempre en las mentes de los ciudadanos una especie de adagio que trata de racionalizar las aspiraciones políticas o presidenciales de un hombre de dinero

Como quiera que la angustia nacional sea que los presidentes que suben tienden a desatender los fines políticos por alcanzar los objetivos del enriquecimiento, quien ya sea un hombre rico o acaudalado no debería tener ese defecto.

Nuestra lógica mental nos hace pensar que quien tiene dinero no necesita robar, por lo tanto, su gestión de gobierno será más transparente.

Robar o no robar. Enriquecerse de las arcas públicas o aprovecharse del poder para hacer negocios no tiene nada que ver con la condición de rico o de pobre.   Tiene que ver con conductas éticas.   Ser pobre o tener necesidades primarias por satisfacer no te da la justificación para robar. La carencia de dinero para un pobre es por su valor de intercambio. Lo necesita para satisfacer necesidades concretas.

Pero hay otro complejo que crea el dinero. Es cuando se convierte en el objeto de deseo por sí mismo.   Se sustituye la felicidad concreta por una felicidad abstracta.   Es decir, la generación de felicidad es de por sí el propio acumulamiento. Pero qué es lo que se acumula, sino un pedazo de papel o unos ‘bits’ de computadora, que en sí carecen de valor alguno, no se comen, no se beben, no te nutren, pero es la forma de definir el valor.

Es decir, siendo el valor con el cual se miden todos los otros valores es el símbolo más puro.

El rico, o el que ha dedicado toda su vida a acumular dinero, ha creado su propia religión. Su carencia lo ha llevado a enfocar su vida en el deseo de ese puro valor.   El rico nunca siente que tiene suficiente. Siempre trata de suplir su carencia hasta que desaparezca. Lamentablemente esa carencia no se satisface. Te deja permanentemente hambriento, porque no se satisface con lo que lo alimentas. La carencia humana es existencial y está ligada al ego .

Por ello, casi todas las religiones sienten una aprehensión con los ricos.   No es tanto porque lo consideran un pecado. No es malo ser rico. Ojalá todos pudieran ser ricos.

Lo que se enuncia en los textos religiosos es que el dinero no te lleva al paraíso o a la vida eterna. En otras palabras, quien considera que el dinero redime, se equivoca. Necesitará de otras ejecutorias adicionales más allá de la acumulación.

El dinero tiene la posibilidad de convertirse en la religión de los seres humanos. Algunos estudiosos señalan que es la religión de la modernidad. Todo tiene un precio o valor en dinero.   ‘Cuanto más valoramos el dinero más lo usamos para evaluarnos’, nos dice el filósofo Zen, David Loy.

Para quien la vida ha estado focalizada en hacer dinero y más dinero no es un determinante para que el salto a la política signifique un cambio de rumbo o de dirección.   Esto exigirá en el sujeto una transformación iluminadora.

La vida nos ha enseñado esto en figuras como Pablo de Tarso, Gautama Buda, Asoka. Son casos excepcionales de aquellos que cuando entran en la drogadicción del dinero pueden romper su fuerza opresora para encumbrarse en otros estadios de la vida humana o desviar sus energías hacia el bien de los demás.

Esta columna fue publicada el 29 de junio de 2009 en El Siglo, en la Bitácora del Presidente.

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<> Este artículo se publicó el  1 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en:   https://panaletras.wordpress.com/category/asvat-ebrahim/

Cuando las obras públicas generan Valor y quién se queda o apropia esa plus valía?

La opinión del economista….

Francisco Bustamante

Sucede con mucha frecuencia que obras públicas le dan valor a una determinada área. Y que dicha valorización se cobra por el gobierno o se la apropian los vecinos de esta obra. Hay ocasiones en que obras públicas, inclusive privadas, generan externalidades negativas, y la sociedad absorbe dichas pérdidas. Caso de las antiguas plantas de cemento, plantas industriales, rellenos sanitarios, etcétera.

Cuando el presidente Torrijos en un arranque de generosidad pre-electoral decidió de manera omnímoda perdonar la valorización de la Cinta Costera, asumiendo el resto de la sociedad el costo de dicha inversión y nada de la valorización de las tierras adyacentes, lo critiqué.

Cuando empezó la extensión de la Cinta Costera hasta más allá de San Felipe, la primera idea que se me vino a la cabeza es que las tierras vecinas al Mercado Público y del mismo colonial barrio, aumentarían de precio. Los que compraron ahora, tendrían una plus valía adicional, y los terrenos de los inmuebles no remozados también tendrían un aumento significativo de valor. La pregunta era: aumentarán los impuestos sobre estos terrenos? Los dueños de esos edificios antiguos y en condiciones deplorables, provocarían la salida de sus humildes arrendatarios o los venderían? Quienes son los dueños particulares de los predios en San Felipe y otras áreas vecinas a la ampliación de la Cinta Costera ampliada? O simplemente el gobierno, imitando al ex presidente Torrijos, no cobraría el valor de dicha valorización?

Hoy, 26 de julio, leo una noticia que me genera más preguntas: según la noticia, sigo, la venta de las tierras públicas ubicadas en estas áreas contribuirán a financiar el Metro. Y que parte de esas tierras pasarían a la empresa operadora del Metro, para que con esas rentas no tuviesen necesidad de depender de subsidios para financiar las operaciones del Metro. Y el diablillo que habita en mi oreja izquierda, no cesa de preguntarme: y qué pasó con las tierras privadas? Serán revalorizadas o no? A qué precio? Como el mismo artículo indica, habrá una metamorfosis pictórica, pasando de zonas rojas a blancas las actuales áreas populares. Y me vuelvo a preguntar: dónde irán estas personas a vivir? En qué condiciones? Y los diputados del área estarán de acuerdo en perder electores? Habrá suficientes escuelas, hospitales, donde vayan a vivir estas personas?

Yo te comento un proyecto en el cual trabajé en mi condición de ese entonces como especialista senior del Banco Interamericano de Desarrollo, en la Dos veces Heroica Ciudad de Veracruz, México. Un programa de recuperación urbana de la ciudad que contemplaba la convivencia de viviendas de distintos precios, y condiciones sociales, para mantener el carácter democrático y pluralista. Para ello, sin construir vías de acceso como la propuesta, se proponía eliminar mercados ineficientes y con problemas de higienes, un régimen de manejo de vías de acceso, estacionamientos en emprendimientos públicos privados, y sobre todo, el rescate de los valores históricos de la Ciudad, entre otras muchas posibles opciones. Te comparto esta información, porque no le cuesta nada a nuestros ilustrado gobierno nacional e ínclito gobierno municipal, asesorarse en estos temas.

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Artículo de opinión enviado el 26 de julio de 2010 a Panaletras por el autor, a quien damos todo lel crédito y la responsabilidad que le corresponde.

Panamá: ¿mejor o peor que antes?

La opinión de la Psicóloga Social  y miembro de la Asociación Panameña de Psicólogos…

ERICKA MATUS

Históricamente hemos escuchado a nuestros padres decir, ahora ya no es como antes… y en efecto la vida transcurre en una espiral de situaciones similares, pero no iguales.

Sin embargo, ¿cómo saber si es mejor o peor?, ¿cuál es la medida que nos permite valorar esta situación? Algunos psicólogos opinan que una forma de valorar si es mejor o peor; es evaluando la calidad de vida, que se puede traducir en indicadores como el tiempo dedicado al trabajo, amigos, familia, ejercicio, alimentación, ocio, etc.

Pero, cualesquiera que sean estos indicadores, siempre es necesario con una autoevaluación, es decir, preguntarme a mí mismo, ¿quién soy?, ¿a dónde voy?, ¿cómo pretendo llegar ahí?, ¿cuál es el plan de vida que seguiré para alcanzar mis metas y objetivos?, desafortunadamente, pocas personas se dedican tiempo para preguntárselo seriamente y peor aún, pocas lo desarrollan y en ese sentido es más difícil saber si en efecto esta situación es mejor o peor que las anteriores.

Diferentes psicólogos han tratado de explicar si esto es mejor o peor a partir de las diferentes posturas que da la teoría de la atribución como Herberg (1957, 1959, 1965, 1966, 1968), o como es el caso de Rotter (1966), quien habla sobre el locus de control, entendiendo éste, como la percepción de una persona sobre quién controla el rumbo de su vida. Es decir, si usted piensa que todo lo que a usted le ocurre, incluyendo la felicidad, el éxito en su matrimonio o noviazgo, la compra de una casa, el éxito en los estudios o en el trabajo y todas sus metas alcanzadas, son producto de su suerte, del destino, de las decisiones de otros, de que sus jefes o empleadores valoren realmente su desempeño, estamos hablando de una persona que tiene un Locus de Control Externo (LCE).

Por el contrario, si usted es una persona que valora positivamente el esfuerzo personal, habilidad, responsabilidad y planea sus acciones, evalúa los riesgos y posibilidades para cada una de las decisiones importantes en su vida y se asegura de que el éxito dependa en mayor medida de su preparación y esfuerzo, entonces hablamos de que usted es una persona con Locus de Control Interno (LCI).

Diferentes estudios en ésta área, han demostrado que las personas con LCI son seguras, satisfechas, propositivas, felices, activas, entusiastas con mayor tolerancia a la frustración, creativas, persistentes que planean su vida y la ejecutan adaptándose a la situación.   Lo que hace que su percepción ante la pregunta: ‘¿La situación cada día está mejor?’, dé oportunidad a realizar una autovaloración sobre su desempeño y ésta siempre es positivas. Por el contrario, las personas con LCE, son personas inseguras, insatisfechas, negativas, pasivas, con poca tolerancia a la frustración, que no planean su vida ni tienen intención de esforzarse en sus actividades diarias, pues un poder superior, jefe, supervisor, suerte o destino tienen preparado su plan de vida, y no importa qué tanto se esfuercen o no, el resultado no depende directamente de ellos y por eso, para quienes tienen un LCE, la situación cada vez está peor.

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Artículo publicado el 18 de junio de 2010  en el  Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

Una simple multiplicación (II)

La opinión de la Periodista…..

Adelita Coriat

Un informe reciente de las Fuerzas Armadas de Colombia, da cuenta del hallazgo de un cristalizadero para el procesamiento de clorhidrato de cocaína en el sector de “Ordoñez” “compuesto por trece estructuras de madera y en el cual narcoterroristas de las FARC producían aproximadamente dos toneladas de cocaína al mes”.

Resalto estos datos, porque en el tema de tráfico de cocaína las contradicciones numéricas llaman la atención, especialmente si consideramos que estas diferencias representan jugosísimas sumas económicas cuando la droga entra en su última fase; la venta.

La oficina contra las Drogas y el Delito de la ONU, estima que Colombia produce al año 430 toneladas de cocaína que se distribuyen en el mercado norteamericano y europeo.

Es decir, un promedio de 35 toneladas al mes. Cifras que evidencian una gran discordancia. El recién hallado, producía el 6% de la cantidad que estima la oficina de la ONU. El año pasado las autoridades colombianas informaron que encontraron 285 cristalizaderos…

¿A cuánto asciende la producción del resto de los cristalizaderos que permanece en la clandestinidad? ¿Porqué en un tema tan sensitivo prevalecen diferencias tan abismales? ¿Estamos cerca, si quiera, de conocer la cantidad de droga que entra al principal mercado consumidor?

En el país norteño un kilo de coca oscila en 30 mil dólares. Supongamos que el recién ubicado cristalizadero de “Ordoñez” logró coronar 24 toneladas el año pasado. Multiplique, contará muchos ceros a la derecha, (720 millones de dólares). ¿Tiene usted idea de la cantidad de dinero que corre por las calles de esta nación, producto de la venta de droga, del cual aún no nos han dado cuenta las autoridades?

Inimaginable, ¿verdad?  Una legítima inquietud: ¿a cuánto asciende la producción total de cocaína en el mundo, y financieramente, de cuánto hablamos? ¿Quién saca provecho de estos dineros, cuál es su destino en las economías que sostienen?

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Este artículo se publicó el  14  de junio de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

De recomendaciones y mandatos…

La opinión de…..

Daniel R Pichel


Seguimos en nuestro país surrealista. Hemos sido testigos del acto de valorización de la tierra más espectacular del que haya registro en el planeta. Ni encontrando una mina de diamantes se logra que, en dos semanas (cualquier trámite normal demora meses), una finca que costó 500 dólares, ubicada literalmente en el medio de la nada, se valorice hasta alcanzar tres millones de dólares.

Pero no solo es cómo puede aumentarse el valor de la tierra (y de las tecas invisibles que en ella crecen), sino que haya “generado riqueza” (me encanta ese término económico), usándose como fianza para sacar a 13 personas de la cárcel.

Si lo entiendo bien, invierto 500 dolaritos y recibo bastantes miles en un negocio que quién sabe desde cuándo se practica, mientras todos se hacen literalmente los pendejos (perdón por el francés) para que siga existiendo esa alternativa de estafa. De todo este asunto, lo que más risa me dio fue cuando escuché a los “¿sorprendidos?” abogados de los beneficiarios de la fianza, advertir que “demandarían al afianzador por estafa”… Miren ahora, John Wayne criticando a los vaqueros…

Estas maleanterías hacen pensar que se necesita una drástica transformación de todo el sistema de justicia para sacar del camino a estos individuos (incluidos jueces, afianzadores y abogados) que practican y permiten semejantes bribonerías. Y supongo que si les exigen pagar los impuestos de la finca, la respuesta será… “¡quédatela!”… (finalmente, costó solo 500 dólares) … y “nada fue ilegal”… Por lo menos, muestren una foto de esta gentuza para saber a qué atenernos si los encontramos por allí.

Otro asunto interesante, es lo de las “consultas populares” que hará el Gobierno todos los años, para decidir temas importantes. En lo personal, me parece la manera más democrática de tomar decisiones. En países como Suiza, los plebiscitos son un recurso utilizado regularmente en su democracia para consultarle a los ciudadanos. Sin embargo, debemos reconocer que, en Panamá (donde no somos suizos), esto tiene aristas que deben tomarse en cuenta. Veamos algunas:

1. Debe haber un máximo de temas a consultar en cada plebiscito… Se me ocurre que un buen número sería seis.

2. Cada tema, debe ser independiente para decidir entre dos claras alternativas “sí o no”. Nada de colarnos un montón de cosas no relacionadas en el mismo voto. Ya vimos cómo en 1998 metieron la reelección en medio de otras propuestas. Porque, al negar el tema principal, se pierde la oportunidad de aprobar decisiones importantes.

3. No sé exactamente cuál sea el mejor mecanismo, pero la utilidad de estas consultas dependerá de la selección de los temas que se pregunten. Supongo que por medio de las encuestas se podrá definir cuáles son los temas álgidos donde la población en su conjunto debe ser consultada.

4. El tiempo de “propaganda” para el plebiscito debe limitarse al máximo. Tal vez un máximo de dos semanas, para que no se dé la triste situación donde se deje al país en una eterna campaña electoral… (aunque tal vez ahora lo estemos sin darnos cuenta).

En cuanto a los temas, comento los que me parecen más relevantes. La apertura del tapón del Darién es buena idea consultarla. De este modo, la decisión que se tome estará respaldada por la mayoría de quienes verán los resultados (buenos o malos) de una medida como esta. Otra válida es la prohibición de la reelección de los diputados (así que no se reelija nadie, ni presidente ni diputados). Sospechando el resultado, me preocupa qué harán de su vida algunos de esos parásitos del Estado cuando les digan que tienen que trabajar…

Lo más seguro es que ya no saben ni qué significa semejante verbo. Por último, temas como la pena de muerte tienen que meditarse muy bien antes de llevarse a una consulta de este tipo. En un país con mucha violencia, fácilmente se aprueba. Pero, con un sistema de justicia tan inmaduro (por no decir putrefacto) como el nuestro, es muy peligroso abrir la puerta a este recurso.

Solo imagínense si, en la época del noriegato, hubiera existido esa figura… me da pánico pensar lo que pudiera haber sido aquello. Bastaba con crear una ley que permitiera castigar con el paredón el delito de “sedición” y quien sabe a cuántos nos hubieran pasado por las armas “legalmente”…

Quienes se oponen a la realización de estas consultas populares, dicen que el Gobierno debe tener la capacidad para gobernar tomando decisiones por sí mismo. Francamente, al gobernar se aplica aquel dicho que dice “malo si bogas, y malo si no bogas…”. Hasta hace poco el Gobierno era autoritario por no tomar en cuenta las opiniones del pueblo… pero, cuando proponen consultarle a todo el pueblo, entonces se le critica porque “no toma decisiones”…

Como dice un amigo tejano: “mí no entender”. Proponen tomar decisiones basadas en mesas de diálogo y concertación, para ahorrar recursos al país. Esto no me convence. Si las concertaciones van a traer como resultado final, lo que han traído hasta ahora, eso sí que son recursos echados a la basura. Además, las concertaciones dan como resultados “recomendaciones” al Gobierno, mientras que los plebiscitos dan “mandatos” que tienen que cumplirse obligatoriamente por decisión soberana del pueblo. Así, no hay excusa para no hacer lo que las mayorías creen conveniente…

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Artículo publicado el 14  de marzo de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

Démosle valor a la valorización

La opinión del empresario….

I. Roberto Eisenmann, Jr.

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Démosle valor a la valorización

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El sistema de valorización permite aumentar geométricamente las obras públicas necesarias para el desarrollo económico y social.

No comprendo por qué los últimos gobiernos han abandonado el uso de este sistema.

Las entidades multilaterales (BID, Banco Mundial, etc.) siempre están dispuestas a financiar –casi que sin límites– las obras hechas por valorización, debido a que el repago no sale de las arcas del Estado, sino que está garantizado por los pagos de la ciudadanía favorecida.

Por ejemplo: grandes obras como las avenidas Ricardo J. Alfaro (o Tumba Muerto) y la 12 de Octubre se hicieron por el sistema de valorización. Por esta razón no comprendo por qué la cinta costera no se hizo por valorización de las propiedades del sector más pudiente de nuestra sociedad (Ave. Balboa, Paitilla y Punta Pacífica). Otro ejemplo: ¿por qué no mudar las escuelas de Paitilla, construir magníficas escuelas modernas en tierras nacionales más cerca del estudiantado, construir allí otro gran parque o “pulmón verde” de uso público, y hacerlo todo por valorización al sector más rico de la sociedad.

¿Por qué no reconstruir calles y avenidas de urbanizaciones urbanas, turísticas y rurales por valorización, que terminan siendo pagadas por los propietarios de las tierras y casas beneficiadas?

El sistema es sencillo: el Estado logra el financiamiento interino (con BID, Banco Mundial, etc.), licita la obra a la empresa privada, se construye la obra, y el Estado grava –por valorización– a los beneficiados de la obra que terminan pagándola al mismo largo plazo del financiamiento logrado por el Estado. El Estado multiplica geométricamente las obras necesarias sin que le cueste, ya que las obras terminan siendo pagadas por la ciudadanía beneficiada. El Estado termina siendo el intermediario y cobrador, sin cargo a su presupuesto; el Gobierno multiplica geométricamente las obras, el empleo y el progreso sin costo alguno, y la ciudadanía mejora su calidad de vida y el valor de sus propiedades pagando cómodamente muy poco por metro cuadrado.

El gobierno Martinelli ha nombrado al joven profesional Arq. Raúl París en el puesto de director del Departamento de Valorización del Ministerio de Obras Públicas. Él está demostrando interés y comprensión de lo que tiene entre manos, y la capacidad de revivir un dormido departamento para convertirlo en uno de los despachos más importantes, creativos y generadores de riqueza de todo el gobierno. Lo puede hacer sin dinero, simplemente generando los proyectos, el financiamiento interino (fácil de conseguir por parte del Ministerio de Economía y Finanzas) y activando el gravamen de valorización que todo ciudadano beneficiado debe pagar con el mayor de los gustos.

Estoy seguro de que puede lograr su cometido y convertirse –por vía del trabajo creativo– en una figura tan importante como la de cualquier ministro.

Amanecerá y veremos; hay razón para sentirnos optimistas.

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Publicado el 30 de octubre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Cosas que pasan ausentes de análisis por causas de oportunismos

La opinión del Abogado…….

Alberto E. Fadul N.

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Cosas que pasan ausentes de análisis por causas de oportunismos

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Entiéndase por análisis, estudios previos exhaustivos, bien razonados de beneficios o perjuicios en la formulación/modificación de leyes, actividades, etc.   Que involucran a determinados grupos sociales. Veamos: Cinta Costera.

Observando esta infraestructura, nos remontarnos a las modificaciones de la Ley que regulaba la aplicación de tasas de valorización.   En el 2007, fue el último de dos cambios que eliminaron procesos previos, presentando cálculos y razonamientos para ejecutar la acción de tasar, función que le correspondía, privativamente, al Ministerio de la Vivienda.

Los cambios inoportunos: eliminación de obligaciones previas y poder absoluto asignado al Ministerio Obras Públicas, se realizaron mediante Decreto Ejecutivo en el periodo Presidencial anterior.

Con un poco de agudeza mental, se podría estimar que pudo haberse dado el caso de “inside information”, mucho antes de la comunicación cierta de que se realizaría el proyecto de la Cinta Costera y que, algunas amistades privilegiadas, de aquel entonces, tuvieron un espacio determinado de tiempo para comprar terrenos o edificios en aéreas claves, como la Avenida Balboa, donde el valor de la tierra era bajísimo.    Podría, también, pensarse que los compradores anticipados, ya contarían con el conocimiento de que no se les aplicaría tasa alguna de valorización, como en efecto ocurrió.

En dicha avenida se construyeron algunos condominios: el Atalaya, el Bella Vista, la Ensenada, etc. siendo este último construido hará un poco más de 15 años los otros dos, hace muchísimo más tiempo.   Esta es un área de clase media donde muchos de los propietarios hoy gozan de sus jubilaciones.

Ante las nuevas leyes de tributación surge la preocupación de qué, personas con ingresos estabilizados, de clase media, dado los elevados valores de la tierra hoy día, podrían perder sus casas donde han vivido una vida entera pensando, además, donde podrán ir a vivir después. ¿Posiblemente a Arraiján o la Chorrera…? Estas cosas hay que pensarla bien y encontrar medidas de exoneración que resulten pertinentes y necesarias.

Ya está la Cinta Costera y es interesante observar cómo se utiliza la misma para paseos, ejercicios, deportes, etc. Con su hierba y árboles recién sembrados. Fabuloso.

Pero entonces nuestro flamante Alcalde desea darle un uso para navidades, 30 días de actividad y para los carnavales cuatro días más, donde todo lo bello de este sitio podría destruirse y afectar la tranquilidad residencial y hospitalaria del sector.

¿Pensará él que no importa, pues ese fue un proyecto del PRD? ¿Qué criterios para asignar el valor de la tierra emplea el gobierno, en este sector de holgorios constantes? ¿Qué razonamientos validos se emplearon para beneficiar al Hotel de la localidad y perjudicar al Club de Yates y Pesca? Preguntas sin respuesta.

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Publicado el 29  de octubre de 2009 en el diario El Panamá América, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.