El Sofisma de la guerra a las Farc en Panamá (II)

La opinión del Periodista y Escritor…

José E. Mosquera

Más allá de las críticas que se le formulan en Panamá a la política de la lucha contra el narcotráfico del presidente Martinelli y el sofisma de la supuesta guerra a las Farc, en toda esta pelotera política que se armó por los enfoques sensacionalistas de ciertos diarios panameños, el problema de fondo son los efectos novicios que tiene el narcotráfico para la seguridad de Panamá y otros países centroamericanos, porque en la medida que Colombia combate los cultivos ilícitos en departamentos como el Chocó, territorio fronterizo con Panamá, el fenómeno de las plantaciones de coca se ha ido desplazando hacia el Darién panameño.
Lo que no saben algunos políticos, y en general la sociedad panameña, es que las estribaciones de la serranía de Darién y la cuenca del río Tuirá se están llenando de cultivos ilícitos. Un tema que en Panamá se debería debatir con urgencia para que no le pase lo mismo que ocurrió en Colombia cuando en la década del 70 y principio de los 80 del siglo pasado, ignoró lo que pasaba en la frontera con Perú, y resulta que estos cultivos se desplazaron a Colombia, aprendieron los colombianos y se volvió un monstruo con cobertura en todo el territorio colombiano.

 

Los panameños siguen pensando erróneamente que la selva de Darién es la mejor estrategia para mantenerse distante de los indeseables de Colombia y, por ende, se pretende ocultar el problema de los cultivos ilícitos, cuando esta peste es la que está motivando el desplazamiento de las disputas por los controles de las vacunas, corredores y las rutas para mover la droga entre las Farc y paramilitares colombianos, en territorio panameño.

Panamá Américadenunció en su momento la existencia de más de 200 pistas clandestinas en Darién, pero ningún dirigente político se ha pronunciado y, más aún cuando gran parte de la droga que va de Colombia hacia Estados Unidos tenga como paso el territorio panameño y la introducción de armas para la delincuencia colombiana tenga su epicentro en Panamá, explica en cierto modo la presencia de los actores armados colombianos en su territorio.

Mientras no se desarticulen las rutas y los enlaces que tienen los grupos armados para el tráfico de drogas y de armas, y el lavado de activos en Panamá, sus operaciones en la frontera van a causar traumatismos en los dos países.   Siempre y cuando no exista cooperación eficaz entre los dos países en la lucha para desarmar las redes que trabajan con estos grupos en la frontera, en la lavandería en Zona Libre de Colón y en el sector financiero, va a ser difícil menguar su influencia en Panamá y en otros países centroamericanos.

<> Artículo publicado el 2 de octubre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Crimen organizado y estrategias

La opinión de…

JERÓNIMO RAMÍREZ URRIOLA

Setenta y dos inmigrantes que querían alcanzar el sueño americano fueron asesinados por sicarios en México,   hecho que provocó el repudio generalizado de varios gobiernos, planteando la necesidad de revisar qué están haciendo los organismos de seguridad encargados de luchar contra las operaciones del crimen organizado.   La lucha interna de las bandas por el control del mercado de la droga ha sido el detonante de un fenómeno social que afecta a todos los países de América Latina, pero sobre todo a Centroamérica, por ser una ruta de distribución y custodia de estupefacientes.

El último informe sobre desarrollo humano de las Naciones Unidas para América Central 2009-2010: ‘Abrir espacios a la seguridad ciudadana y el desarrollo humano’, plantea que las principales estrategias están orientadas a desmontar el negocio ilícito del narcotráfico, disminuyendo su rentabilidad económica.

Pese a las dificultades económicas de los gobiernos por erradicar todo tipo de violencias, nunca habrá un ‘presupuesto ideal’ que frene al crimen organizado; sin embargo, es válida la adopción de políticas de Estado dentro de las mismas estructuras de justicia y seguridad.   Por ejemplo, implementar medidas para la protección de testigos claves, usando inteligencia policial y adiestramiento con una adecuada especialización a los policías encargados de perseguir y capturar a los delincuentes.

El informe recomienda fortalecer los procedimientos especializados para el juzgamiento de los delitos asociados, frenando el crecimiento de las maras, pandillas y bandas organizadas que tienen tentáculos de largo alcance en todas las esferas de la sociedad, reclutando a niños y niñas en barrios marginales por unos cuantos dólares.

La lucha contra la corrupción e impunidad dentro de los organismos de seguridad, porque con frecuencia se filtran informaciones antes de una operación encubierta. Esta situación pone en peligro la integridad física de los cuerpos policiales y sus familiares, por lo que el informe enfatiza en la necesidad de aumento de penas y la no excarcelación de los delincuentes en caso de reincidencia.

Otro elemento a considerar es el tema de la violencia contra la mujer, pues se trata de un delito silenciado o privado en hogares. Mientras existan más estadísticas sobre maltratos y femicidios en esa medida se podrán buscar soluciones a corto plazo.

Panamá registró un repunte en la tasa de homicidios con 24 por 100000 habitantes hasta agosto de 2010, ranking liderado por Honduras (61), El Salvador (52), y Guatemala (45).

Si bien estamos por debajo de los otros países vecinos, la tendencia indica que las organizaciones criminales se han tomado las calles.

Afortunadamente, el gobierno del presidente Ricardo Martinelli hizo cambios puntuales, como la creación del Ministerio de Seguridad Pública, aglutinando a todos los componentes de la Fuerza Pública en un solo organismo, de manera que cuenten con un mayor presupuesto de funcionamiento, equipos y herramientas para el intercambio de información de inteligencia.

En 2009 se incautaron 56 toneladas de cocaína en todo el territorio nacional y se espera que la cifra aumente luego de la instalación de bases aeronavales en puntos estratégicos de trasiego, sobre todo en áreas fronterizas con Colombia, donde se mueven grupos irregulares por el área del Darién.

<> Artículo publicado el 28 de septiembre de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos,  lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Ya nadie quiere hablar

La opinión del Comunicador Social….

ERNESTO A. HOLDER

El mensajero de la empresa donde trabaja la vecina es del interior. Tiene cinco años de haber llegado a la capital. Terminó la secundaria y quiere seguir la universidad, pero aún no se matricula. Es cordial y amable. Hace bien su trabajo. Le gusta el coqueteo con las chicas con que hace amistad en Cerro Batea, donde vive con su hermana mayor, el esposo de esta y sus tres hijos.

En la empresa le dieron un celular para comunicarse con él durante el día y para darle seguimiento a las encomiendas que debe realizar durante su jornada de trabajo, pero por ese celular no puede hablar con las chicas, así que se compró otro celular, a un precio módico y con todos los minutos que le ofrece una de las telefónicas en la captura de clientes.

Con su celular nuevo puede hablar con Diana, la vecina de la otra calle que se dejó hace 10 meses con un albañil que trabaja en la construcción de uno de esos rascacielos en Costa del Este. Diana le dio su número de celular para que la llamara cuando quisiera, pero el mensajero no se atreve. El albañil le dijo que se alejara de su ex mujer, sino se busca un lío. Desde hace una semana, solo atiende el celular del trabajo para cumplir con sus obligaciones, no vaya a ser que alguien escuche y le diga al albañil.

La señora Justina piensa devolver el celular que le dio el señor Carballo, el de la casa grande.   Le va a decir que se va un tiempo a Chiriquí a ver a un familiar, pero no es cierto.   Ahora que el gobierno aumentó la comisión a las billeteras, no quiere que nadie sepa que también vendía los chances clandestinos para Carballo, la lotería de Miami, rifas y one-two’s.    Una billetera rival amenazó con denunciarla. Usó ese mismo celular por más de 8 años y había logrado formar una larga lista de clientes para vender para la casa grande de Carballo todos los ‘tiempos’ posibles de los números bajitos que la gente quería.   Ese número de celular ya es un peligro, por eso lo devolverá.  No vaya a ser que alguien escuche.

La niña Ángela, de 15 años, ya no habla con su novio Rubén, de 16, tarde en las noches cuando sus padres la creen dormida. ‘No hables esas cosas Rubén, que alguien puede escuchar’. También está considerando dejar de chatear en la computadora.   El viejo Edgardo le pidió a su mujer que vendieran la casa y que se fuera a vivir al interior. No confía en las antenas satelitales que una empresa de cable televisión tiene en un lote del barrio. ‘Esos aparatos le dicen a todo el mundo lo que está pasando en la casa de uno’, dice.

El asunto de las escuchas telefónicas es de temer, realmente de temer.   Frente a los peligros que amenazan a las sociedades en estos tiempos, puedo, en principio, estar de acuerdo con que los estados (no los gobiernos) utilicen estos sistemas para protegernos contra el crimen organizado que atenta cada día contra la integridad de la sociedad. Creo que a nivel mundial estamos viviendo tiempos muy peligrosos y debe haber mecanismos de inteligencia y de cooperación entre las naciones para salvaguardar y proteger una sociedad de paz.

El tráfico de armas y de drogas; el blanqueo de capitales, el tráfico de seres humanos, marcan los más horrendos crímenes que, dadas sus características y su modus operandi, deben ser combatidos con las más modernas tecnologías de inteligencia para, por lo menos, disminuirlos y salvar vidas.

Por ejemplo, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito en la página 76 de su Informe Mundial sobre las Drogas del 2009, puntualizó que ‘Centro América y el Caribe, dos de las más importantes rutas para el tráfico de cocaína, representaron un 15% de los decomisos globales’.   El ‘World Factbook’ de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos señala que Panamá es un ‘punto importante de trasiego de cocaína’, que la ‘actividad de lavado de dinero es especialmente pesada en la Zona Libre de Colón’ y que ‘la corrupción oficial sigue siendo un problema mayor’.

Creo que hay suficiente que hacer en materia de vigilancia y seguimiento al crimen organizado, y a las pandillas y bandas que se reparten nuestro país, como para que nuestros especialistas en inteligencia se la pasen escuchando a sus adversarios políticos,  al mensajero,  a la señora Justina,  a la pobre Ángela de 16 años o al Sr. Edgardo.   Ya ninguno se atreve a hablar por un aparato electrónico, mientras que la corrupción y el crimen organizado siguen ganando terreno en nuestro país.

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Este artículo fue publicado el  9 de agosto de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor o autora, todo el crédito que les corresponde.

Una simple multiplicación (II)

La opinión de la Periodista…..

Adelita Coriat

Un informe reciente de las Fuerzas Armadas de Colombia, da cuenta del hallazgo de un cristalizadero para el procesamiento de clorhidrato de cocaína en el sector de “Ordoñez” “compuesto por trece estructuras de madera y en el cual narcoterroristas de las FARC producían aproximadamente dos toneladas de cocaína al mes”.

Resalto estos datos, porque en el tema de tráfico de cocaína las contradicciones numéricas llaman la atención, especialmente si consideramos que estas diferencias representan jugosísimas sumas económicas cuando la droga entra en su última fase; la venta.

La oficina contra las Drogas y el Delito de la ONU, estima que Colombia produce al año 430 toneladas de cocaína que se distribuyen en el mercado norteamericano y europeo.

Es decir, un promedio de 35 toneladas al mes. Cifras que evidencian una gran discordancia. El recién hallado, producía el 6% de la cantidad que estima la oficina de la ONU. El año pasado las autoridades colombianas informaron que encontraron 285 cristalizaderos…

¿A cuánto asciende la producción del resto de los cristalizaderos que permanece en la clandestinidad? ¿Porqué en un tema tan sensitivo prevalecen diferencias tan abismales? ¿Estamos cerca, si quiera, de conocer la cantidad de droga que entra al principal mercado consumidor?

En el país norteño un kilo de coca oscila en 30 mil dólares. Supongamos que el recién ubicado cristalizadero de “Ordoñez” logró coronar 24 toneladas el año pasado. Multiplique, contará muchos ceros a la derecha, (720 millones de dólares). ¿Tiene usted idea de la cantidad de dinero que corre por las calles de esta nación, producto de la venta de droga, del cual aún no nos han dado cuenta las autoridades?

Inimaginable, ¿verdad?  Una legítima inquietud: ¿a cuánto asciende la producción total de cocaína en el mundo, y financieramente, de cuánto hablamos? ¿Quién saca provecho de estos dineros, cuál es su destino en las economías que sostienen?

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Este artículo se publicó el  14  de junio de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El Ministerio de Seguridad

La opinión del Docente Universitario…..

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MARCO A. GANDÁSEGUI (HIJO)

Panamá ya cuenta con su Ministerio de Seguridad Pública, creado por el gobierno que preside Ricardo Martinelli. La nueva dependencia tiene relación directa con la política norteamericana de controlar el tráfico de drogas entre Colombia y EEUU.   La patria de Santander es actualmente el principal productor y exportador de cocaína en el mundo.   EEUU, a su vez, consume más de 50 por ciento de todas las drogas producidas a escala mundial. El nuevo ministerio, además, tendrá bajo su responsabilidad servir de correa de trasmisión entre las fuerzas de seguridad que tiene EEUU en Colombia.

El nuevo ministerio tiene bajo su mando todas las fuerzas represivas del Estado panameño. Concentra las actividades de la Policía Nacional, las fuerzas especiales de la Presidencia, las Fuerzas Aeronavales, de Investigación Judicial, Migración y Fuerzas Fronterizas. Algunos asesores norteamericanos sugirieron que el Ministerio Público se sometiera al nuevo ministerio. Por el momento, esta idea fue engavetada. La nueva entidad, que forma parte del Gabinete del presidente Martinelli, suplanta a las antiguas Fuerzas de Defensa (FDP). Entre las primeras iniciativas del general Noriega al frente de las FDP en 1983 fue concentrar todas las instituciones represivas, en forma similar a lo que está ocurriendo actualmente.

La centralización de las actividades represivas de los aparatos especializados del Estado panameño, le permite a EEUU mantener un control más estricto sobre las actividades del gobierno. En la actualidad, Panamá está habilitando un total de 11 bases aeronavales sobre el Atlántico y el Pacífico para uso de patrulleras y pequeños barcos de guerra norteamericanos. Igualmente, utiliza fondos, tecnología y asesoría de EEUU para patrullar la frontera con Colombia.

El nuevo ministerio es encabezado por José Raúl Mulino, presidente del pequeño partido Unión Patriótica, miembro de la alianza gubernamental.   En el desmembramiento del antiguo Ministerio de Gobierno y Justicia, que dio lugar al nuevo engranaje de seguridad, apareció también el Ministerio del Interior. Todo indica que esta nueva dependencia se dedicará a actividades de índole social con sus juntas comunales, los bomberos y la Banda Republicana.

Mientras que EEUU tiene un proyecto muy claro en Panamá, el gobierno del presidente Martinelli no logra definir sus políticas en forma precisa. Hasta el presente —después de 10 meses en la Presidencia— ha logrado mantener un perfil alto que lo ha favorecido en las encuestas. Sin embargo, no se ha preocupado de resolver los problemas de seguridad ciudadana, de educación o salud y los problemas económicos no son atendidos.

El colapso reciente del sistema de recolección de basura es una muestra de los problemas que acechan al actual gobierno. Las políticas ambientales, mineras y turísticas tienden a acumular contradicciones que pueden estallar en cualquier momento.   Martinelli pareciera más interesado es convertir el país en centro de inversiones de dudosa transparencia.  Al mismo tiempo, expone al Istmo a alianzas extranjeras conflictivas.

En este marco, se ha enfrentado a los trabajadores, a las capas medias y, últimamente, cuestionó la legitimidad de las organizaciones formadas en la década de 1990 con el nombre Sociedad Civil. Los programas de subvención popular, en parte heredados del gobierno anterior, le han permitido conservar algo de credibilidad. Pero todo indica que el Ministerio de Seguridad, y las políticas represivas que anuncia, pondrán en entredicho la legitimidad de los ocupantes del Palacio de las Garzas.


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Este artículo se publicó el 22   de abril de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Hasta cuándo el cuento?

La opinión de…..

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JORGE GAMBOA AROSEMENA

Cardoso, Sanguineti y Gaviria, ex presidentes de Brasil, Uruguay y Colombia, respectivamente, hace un tiempo participaron de un cónclave internacional sobre el tráfico internacional de drogas ilícitas y cómo enfrentarlos. La conclusión fue lógica: la legalización del “negocio” de la droga.

Indudablemente que este paso tiene que ser dado, si no por todos los países del mundo, por lo menos por una cantidad substancial y de gran peso específico en las finanzas del mundo. Le llamé “negocio” porque lo es, solo que ilegal.

Veamos otra arista del negocio de sustancias que causan adicción y afectan la salud de los consumidores, tales como alcohol y tabaco. ¿Usted ha visto que los fabricantes locales de la droga alcohol o sus distribuidores se lían en guerras que generen muertos y lesionados entre sus grupos?

El alcohol es la droga que más incide negativamente en la sociedad. El consumidor es propiciador de flagelos como violencia doméstica, cuyos casos van aumentando, produciendo hasta muertes, principalmente “femicidios”, o los accidentes de tránsito, con su fatídico saldo de muertos y lesionados. Si es por sus grandes repercusiones sociales, ¿deberíamos acaso prohibir el consumo de la droga alcohol? Estoy seguro de que la mayoría diría que lo que hay que hacer es diseñar mayores controles para producir el mayor orden posible, pero sin afectar la libertad de todo ser humano de hacer con su cuerpo lo que desee, teniendo como límite no afectar a segundas personas. Existe una máxima que dice que el derecho de alguien llega hasta donde empieza el derecho de los demás.

Estamos inmersos en una situación que se está convirtiendo en un cuento, porque los EUA, supuestamente los más interesados en combatir el tráfico y distribución de droga, poco hacen en su territorio para reducir el consumo, principal mercado de los negociantes de drogas ilícitas.

Países de nuestra región, sus gobiernos y sus pueblos se han comido el cuento de que se puede hacer una guerra contra este tráfico. El resultado, luego de varias décadas, es que nuestros países han puesto presupuesto, violencia, ingobernabilidad por la penetración en las esferas políticas, en fin toda una serie de distorsiones, que nos tienen como tontos útiles de una política de dominación manejada por el llamado stablishment estadounidense. Para EUA, es un instrumento político de penetración. Es donde más ganancias hay de este negocio. Hasta ha sido usado por organismos de seguridad gringa para lograr algún fin intermedio en su estrategia.

Llega la hora en que, analítica y racionalmente, debemos promover la legalización del negocio, claro que con controles estrictos; por lo que hay que aumentar al alcohol, porque no hay otro camino. Si no lo hacemos, seguiremos poniendo muertos, lesionados y distorsiones corruptas en la política.

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Artículo publicado el 26 de marzo de 2010 en el Diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Ministerio de Defensa o de Seguridad?

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La opinión del Experto en Seguridad…..

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JAMES  WOOLFORD

Me parece que Panama no tiene hoy enemigos o países interesados en invadirnos y robar nuestras riquezas o saquear nuestras calles y violar a nuestra población. Nuestro enemigo principal ahora es el tráfico internacional de la maldita droga.

Panama ofrece todas las facilidades para que la droga pueda llegar a su destino eficientemente; a tiempo, a bajo costo, sin percances. Podríamos llamarle el “ Hub de la Droga ”, así como lo es el Aeropuerto de Tocumen para el tráfico aéreo de pasajeros. Por cierto, este último está creciendo, porque “ hay demanda ”.

La “ demanda ” de la primera, la droga, aumenta, hay clientes, hay negocio. Sí, pero en el Norte y Europa. La droga los está destrozando y así lo admiten sus autoridades. Pero eso no significa que los países pequeños y en desarrollo, que por un buen tiempo fueron “ congos ”, como Panamá, tengamos que sacrificar la seguridad de los nuestros para cortar ese tráfico. Ellos, los gobernantes de los países consumidores creadores de la “ demanda ”, son quienes deben utilizar sus recursos para minimizarla.

La seguridad interna de Panamá está siendo violada, alterada, burlada, porque nuestros recursos de seguridad están concentrados en hacerle el favor a los creadores de la demanda en hacer que ese HUB no funcione eficientemente.

Las migajas que quedan acá por ser Panama ese hub, solo son muertes y más muertes, algunos reales para apoyo logístico, y alguno que otro nuevo rico, que tarde o temprano cae.   Los recursos para seguridad estarían mucho mejor en nuestras calles, brindando seguridad a las ciudades.  Ciudadanos.  Seguridad Interna.

Si a mi viejo amigo, el director de la institución, se le permitiera dirigir sus grandes esfuerzos, facilidad de motivar y todos los recursos de la institución hacia una seguridad dirigida más a lo interno, tal vez veríamos más sonrisas y tranquilidad en nuestras calles. Eso seguro. Ellos quieren minimizar “ su ” demanda de droga a costillas de los panameños, y eso no es justo. Ese problema es de ellos!

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Publicado en 30 de diciembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá a quien damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que le corresponde.