El Sofisma de la guerra a las Farc en Panamá (II)

La opinión del Periodista y Escritor…

José E. Mosquera

Más allá de las críticas que se le formulan en Panamá a la política de la lucha contra el narcotráfico del presidente Martinelli y el sofisma de la supuesta guerra a las Farc, en toda esta pelotera política que se armó por los enfoques sensacionalistas de ciertos diarios panameños, el problema de fondo son los efectos novicios que tiene el narcotráfico para la seguridad de Panamá y otros países centroamericanos, porque en la medida que Colombia combate los cultivos ilícitos en departamentos como el Chocó, territorio fronterizo con Panamá, el fenómeno de las plantaciones de coca se ha ido desplazando hacia el Darién panameño.
Lo que no saben algunos políticos, y en general la sociedad panameña, es que las estribaciones de la serranía de Darién y la cuenca del río Tuirá se están llenando de cultivos ilícitos. Un tema que en Panamá se debería debatir con urgencia para que no le pase lo mismo que ocurrió en Colombia cuando en la década del 70 y principio de los 80 del siglo pasado, ignoró lo que pasaba en la frontera con Perú, y resulta que estos cultivos se desplazaron a Colombia, aprendieron los colombianos y se volvió un monstruo con cobertura en todo el territorio colombiano.

 

Los panameños siguen pensando erróneamente que la selva de Darién es la mejor estrategia para mantenerse distante de los indeseables de Colombia y, por ende, se pretende ocultar el problema de los cultivos ilícitos, cuando esta peste es la que está motivando el desplazamiento de las disputas por los controles de las vacunas, corredores y las rutas para mover la droga entre las Farc y paramilitares colombianos, en territorio panameño.

Panamá Américadenunció en su momento la existencia de más de 200 pistas clandestinas en Darién, pero ningún dirigente político se ha pronunciado y, más aún cuando gran parte de la droga que va de Colombia hacia Estados Unidos tenga como paso el territorio panameño y la introducción de armas para la delincuencia colombiana tenga su epicentro en Panamá, explica en cierto modo la presencia de los actores armados colombianos en su territorio.

Mientras no se desarticulen las rutas y los enlaces que tienen los grupos armados para el tráfico de drogas y de armas, y el lavado de activos en Panamá, sus operaciones en la frontera van a causar traumatismos en los dos países.   Siempre y cuando no exista cooperación eficaz entre los dos países en la lucha para desarmar las redes que trabajan con estos grupos en la frontera, en la lavandería en Zona Libre de Colón y en el sector financiero, va a ser difícil menguar su influencia en Panamá y en otros países centroamericanos.

<> Artículo publicado el 2 de octubre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Crimen organizado y estrategias

La opinión de…

JERÓNIMO RAMÍREZ URRIOLA

Setenta y dos inmigrantes que querían alcanzar el sueño americano fueron asesinados por sicarios en México,   hecho que provocó el repudio generalizado de varios gobiernos, planteando la necesidad de revisar qué están haciendo los organismos de seguridad encargados de luchar contra las operaciones del crimen organizado.   La lucha interna de las bandas por el control del mercado de la droga ha sido el detonante de un fenómeno social que afecta a todos los países de América Latina, pero sobre todo a Centroamérica, por ser una ruta de distribución y custodia de estupefacientes.

El último informe sobre desarrollo humano de las Naciones Unidas para América Central 2009-2010: ‘Abrir espacios a la seguridad ciudadana y el desarrollo humano’, plantea que las principales estrategias están orientadas a desmontar el negocio ilícito del narcotráfico, disminuyendo su rentabilidad económica.

Pese a las dificultades económicas de los gobiernos por erradicar todo tipo de violencias, nunca habrá un ‘presupuesto ideal’ que frene al crimen organizado; sin embargo, es válida la adopción de políticas de Estado dentro de las mismas estructuras de justicia y seguridad.   Por ejemplo, implementar medidas para la protección de testigos claves, usando inteligencia policial y adiestramiento con una adecuada especialización a los policías encargados de perseguir y capturar a los delincuentes.

El informe recomienda fortalecer los procedimientos especializados para el juzgamiento de los delitos asociados, frenando el crecimiento de las maras, pandillas y bandas organizadas que tienen tentáculos de largo alcance en todas las esferas de la sociedad, reclutando a niños y niñas en barrios marginales por unos cuantos dólares.

La lucha contra la corrupción e impunidad dentro de los organismos de seguridad, porque con frecuencia se filtran informaciones antes de una operación encubierta. Esta situación pone en peligro la integridad física de los cuerpos policiales y sus familiares, por lo que el informe enfatiza en la necesidad de aumento de penas y la no excarcelación de los delincuentes en caso de reincidencia.

Otro elemento a considerar es el tema de la violencia contra la mujer, pues se trata de un delito silenciado o privado en hogares. Mientras existan más estadísticas sobre maltratos y femicidios en esa medida se podrán buscar soluciones a corto plazo.

Panamá registró un repunte en la tasa de homicidios con 24 por 100000 habitantes hasta agosto de 2010, ranking liderado por Honduras (61), El Salvador (52), y Guatemala (45).

Si bien estamos por debajo de los otros países vecinos, la tendencia indica que las organizaciones criminales se han tomado las calles.

Afortunadamente, el gobierno del presidente Ricardo Martinelli hizo cambios puntuales, como la creación del Ministerio de Seguridad Pública, aglutinando a todos los componentes de la Fuerza Pública en un solo organismo, de manera que cuenten con un mayor presupuesto de funcionamiento, equipos y herramientas para el intercambio de información de inteligencia.

En 2009 se incautaron 56 toneladas de cocaína en todo el territorio nacional y se espera que la cifra aumente luego de la instalación de bases aeronavales en puntos estratégicos de trasiego, sobre todo en áreas fronterizas con Colombia, donde se mueven grupos irregulares por el área del Darién.

<> Artículo publicado el 28 de septiembre de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos,  lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Ya nadie quiere hablar

La opinión del Comunicador Social….

ERNESTO A. HOLDER

El mensajero de la empresa donde trabaja la vecina es del interior. Tiene cinco años de haber llegado a la capital. Terminó la secundaria y quiere seguir la universidad, pero aún no se matricula. Es cordial y amable. Hace bien su trabajo. Le gusta el coqueteo con las chicas con que hace amistad en Cerro Batea, donde vive con su hermana mayor, el esposo de esta y sus tres hijos.

En la empresa le dieron un celular para comunicarse con él durante el día y para darle seguimiento a las encomiendas que debe realizar durante su jornada de trabajo, pero por ese celular no puede hablar con las chicas, así que se compró otro celular, a un precio módico y con todos los minutos que le ofrece una de las telefónicas en la captura de clientes.

Con su celular nuevo puede hablar con Diana, la vecina de la otra calle que se dejó hace 10 meses con un albañil que trabaja en la construcción de uno de esos rascacielos en Costa del Este. Diana le dio su número de celular para que la llamara cuando quisiera, pero el mensajero no se atreve. El albañil le dijo que se alejara de su ex mujer, sino se busca un lío. Desde hace una semana, solo atiende el celular del trabajo para cumplir con sus obligaciones, no vaya a ser que alguien escuche y le diga al albañil.

La señora Justina piensa devolver el celular que le dio el señor Carballo, el de la casa grande.   Le va a decir que se va un tiempo a Chiriquí a ver a un familiar, pero no es cierto.   Ahora que el gobierno aumentó la comisión a las billeteras, no quiere que nadie sepa que también vendía los chances clandestinos para Carballo, la lotería de Miami, rifas y one-two’s.    Una billetera rival amenazó con denunciarla. Usó ese mismo celular por más de 8 años y había logrado formar una larga lista de clientes para vender para la casa grande de Carballo todos los ‘tiempos’ posibles de los números bajitos que la gente quería.   Ese número de celular ya es un peligro, por eso lo devolverá.  No vaya a ser que alguien escuche.

La niña Ángela, de 15 años, ya no habla con su novio Rubén, de 16, tarde en las noches cuando sus padres la creen dormida. ‘No hables esas cosas Rubén, que alguien puede escuchar’. También está considerando dejar de chatear en la computadora.   El viejo Edgardo le pidió a su mujer que vendieran la casa y que se fuera a vivir al interior. No confía en las antenas satelitales que una empresa de cable televisión tiene en un lote del barrio. ‘Esos aparatos le dicen a todo el mundo lo que está pasando en la casa de uno’, dice.

El asunto de las escuchas telefónicas es de temer, realmente de temer.   Frente a los peligros que amenazan a las sociedades en estos tiempos, puedo, en principio, estar de acuerdo con que los estados (no los gobiernos) utilicen estos sistemas para protegernos contra el crimen organizado que atenta cada día contra la integridad de la sociedad. Creo que a nivel mundial estamos viviendo tiempos muy peligrosos y debe haber mecanismos de inteligencia y de cooperación entre las naciones para salvaguardar y proteger una sociedad de paz.

El tráfico de armas y de drogas; el blanqueo de capitales, el tráfico de seres humanos, marcan los más horrendos crímenes que, dadas sus características y su modus operandi, deben ser combatidos con las más modernas tecnologías de inteligencia para, por lo menos, disminuirlos y salvar vidas.

Por ejemplo, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito en la página 76 de su Informe Mundial sobre las Drogas del 2009, puntualizó que ‘Centro América y el Caribe, dos de las más importantes rutas para el tráfico de cocaína, representaron un 15% de los decomisos globales’.   El ‘World Factbook’ de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos señala que Panamá es un ‘punto importante de trasiego de cocaína’, que la ‘actividad de lavado de dinero es especialmente pesada en la Zona Libre de Colón’ y que ‘la corrupción oficial sigue siendo un problema mayor’.

Creo que hay suficiente que hacer en materia de vigilancia y seguimiento al crimen organizado, y a las pandillas y bandas que se reparten nuestro país, como para que nuestros especialistas en inteligencia se la pasen escuchando a sus adversarios políticos,  al mensajero,  a la señora Justina,  a la pobre Ángela de 16 años o al Sr. Edgardo.   Ya ninguno se atreve a hablar por un aparato electrónico, mientras que la corrupción y el crimen organizado siguen ganando terreno en nuestro país.

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Este artículo fue publicado el  9 de agosto de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor o autora, todo el crédito que les corresponde.

Una simple multiplicación (II)

La opinión de la Periodista…..

Adelita Coriat

Un informe reciente de las Fuerzas Armadas de Colombia, da cuenta del hallazgo de un cristalizadero para el procesamiento de clorhidrato de cocaína en el sector de “Ordoñez” “compuesto por trece estructuras de madera y en el cual narcoterroristas de las FARC producían aproximadamente dos toneladas de cocaína al mes”.

Resalto estos datos, porque en el tema de tráfico de cocaína las contradicciones numéricas llaman la atención, especialmente si consideramos que estas diferencias representan jugosísimas sumas económicas cuando la droga entra en su última fase; la venta.

La oficina contra las Drogas y el Delito de la ONU, estima que Colombia produce al año 430 toneladas de cocaína que se distribuyen en el mercado norteamericano y europeo.

Es decir, un promedio de 35 toneladas al mes. Cifras que evidencian una gran discordancia. El recién hallado, producía el 6% de la cantidad que estima la oficina de la ONU. El año pasado las autoridades colombianas informaron que encontraron 285 cristalizaderos…

¿A cuánto asciende la producción del resto de los cristalizaderos que permanece en la clandestinidad? ¿Porqué en un tema tan sensitivo prevalecen diferencias tan abismales? ¿Estamos cerca, si quiera, de conocer la cantidad de droga que entra al principal mercado consumidor?

En el país norteño un kilo de coca oscila en 30 mil dólares. Supongamos que el recién ubicado cristalizadero de “Ordoñez” logró coronar 24 toneladas el año pasado. Multiplique, contará muchos ceros a la derecha, (720 millones de dólares). ¿Tiene usted idea de la cantidad de dinero que corre por las calles de esta nación, producto de la venta de droga, del cual aún no nos han dado cuenta las autoridades?

Inimaginable, ¿verdad?  Una legítima inquietud: ¿a cuánto asciende la producción total de cocaína en el mundo, y financieramente, de cuánto hablamos? ¿Quién saca provecho de estos dineros, cuál es su destino en las economías que sostienen?

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Este artículo se publicó el  14  de junio de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El Ministerio de Seguridad

La opinión del Docente Universitario…..

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MARCO A. GANDÁSEGUI (HIJO)

Panamá ya cuenta con su Ministerio de Seguridad Pública, creado por el gobierno que preside Ricardo Martinelli. La nueva dependencia tiene relación directa con la política norteamericana de controlar el tráfico de drogas entre Colombia y EEUU.   La patria de Santander es actualmente el principal productor y exportador de cocaína en el mundo.   EEUU, a su vez, consume más de 50 por ciento de todas las drogas producidas a escala mundial. El nuevo ministerio, además, tendrá bajo su responsabilidad servir de correa de trasmisión entre las fuerzas de seguridad que tiene EEUU en Colombia.

El nuevo ministerio tiene bajo su mando todas las fuerzas represivas del Estado panameño. Concentra las actividades de la Policía Nacional, las fuerzas especiales de la Presidencia, las Fuerzas Aeronavales, de Investigación Judicial, Migración y Fuerzas Fronterizas. Algunos asesores norteamericanos sugirieron que el Ministerio Público se sometiera al nuevo ministerio. Por el momento, esta idea fue engavetada. La nueva entidad, que forma parte del Gabinete del presidente Martinelli, suplanta a las antiguas Fuerzas de Defensa (FDP). Entre las primeras iniciativas del general Noriega al frente de las FDP en 1983 fue concentrar todas las instituciones represivas, en forma similar a lo que está ocurriendo actualmente.

La centralización de las actividades represivas de los aparatos especializados del Estado panameño, le permite a EEUU mantener un control más estricto sobre las actividades del gobierno. En la actualidad, Panamá está habilitando un total de 11 bases aeronavales sobre el Atlántico y el Pacífico para uso de patrulleras y pequeños barcos de guerra norteamericanos. Igualmente, utiliza fondos, tecnología y asesoría de EEUU para patrullar la frontera con Colombia.

El nuevo ministerio es encabezado por José Raúl Mulino, presidente del pequeño partido Unión Patriótica, miembro de la alianza gubernamental.   En el desmembramiento del antiguo Ministerio de Gobierno y Justicia, que dio lugar al nuevo engranaje de seguridad, apareció también el Ministerio del Interior. Todo indica que esta nueva dependencia se dedicará a actividades de índole social con sus juntas comunales, los bomberos y la Banda Republicana.

Mientras que EEUU tiene un proyecto muy claro en Panamá, el gobierno del presidente Martinelli no logra definir sus políticas en forma precisa. Hasta el presente —después de 10 meses en la Presidencia— ha logrado mantener un perfil alto que lo ha favorecido en las encuestas. Sin embargo, no se ha preocupado de resolver los problemas de seguridad ciudadana, de educación o salud y los problemas económicos no son atendidos.

El colapso reciente del sistema de recolección de basura es una muestra de los problemas que acechan al actual gobierno. Las políticas ambientales, mineras y turísticas tienden a acumular contradicciones que pueden estallar en cualquier momento.   Martinelli pareciera más interesado es convertir el país en centro de inversiones de dudosa transparencia.  Al mismo tiempo, expone al Istmo a alianzas extranjeras conflictivas.

En este marco, se ha enfrentado a los trabajadores, a las capas medias y, últimamente, cuestionó la legitimidad de las organizaciones formadas en la década de 1990 con el nombre Sociedad Civil. Los programas de subvención popular, en parte heredados del gobierno anterior, le han permitido conservar algo de credibilidad. Pero todo indica que el Ministerio de Seguridad, y las políticas represivas que anuncia, pondrán en entredicho la legitimidad de los ocupantes del Palacio de las Garzas.


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Este artículo se publicó el 22   de abril de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Hasta cuándo el cuento?

La opinión de…..

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JORGE GAMBOA AROSEMENA

Cardoso, Sanguineti y Gaviria, ex presidentes de Brasil, Uruguay y Colombia, respectivamente, hace un tiempo participaron de un cónclave internacional sobre el tráfico internacional de drogas ilícitas y cómo enfrentarlos. La conclusión fue lógica: la legalización del “negocio” de la droga.

Indudablemente que este paso tiene que ser dado, si no por todos los países del mundo, por lo menos por una cantidad substancial y de gran peso específico en las finanzas del mundo. Le llamé “negocio” porque lo es, solo que ilegal.

Veamos otra arista del negocio de sustancias que causan adicción y afectan la salud de los consumidores, tales como alcohol y tabaco. ¿Usted ha visto que los fabricantes locales de la droga alcohol o sus distribuidores se lían en guerras que generen muertos y lesionados entre sus grupos?

El alcohol es la droga que más incide negativamente en la sociedad. El consumidor es propiciador de flagelos como violencia doméstica, cuyos casos van aumentando, produciendo hasta muertes, principalmente “femicidios”, o los accidentes de tránsito, con su fatídico saldo de muertos y lesionados. Si es por sus grandes repercusiones sociales, ¿deberíamos acaso prohibir el consumo de la droga alcohol? Estoy seguro de que la mayoría diría que lo que hay que hacer es diseñar mayores controles para producir el mayor orden posible, pero sin afectar la libertad de todo ser humano de hacer con su cuerpo lo que desee, teniendo como límite no afectar a segundas personas. Existe una máxima que dice que el derecho de alguien llega hasta donde empieza el derecho de los demás.

Estamos inmersos en una situación que se está convirtiendo en un cuento, porque los EUA, supuestamente los más interesados en combatir el tráfico y distribución de droga, poco hacen en su territorio para reducir el consumo, principal mercado de los negociantes de drogas ilícitas.

Países de nuestra región, sus gobiernos y sus pueblos se han comido el cuento de que se puede hacer una guerra contra este tráfico. El resultado, luego de varias décadas, es que nuestros países han puesto presupuesto, violencia, ingobernabilidad por la penetración en las esferas políticas, en fin toda una serie de distorsiones, que nos tienen como tontos útiles de una política de dominación manejada por el llamado stablishment estadounidense. Para EUA, es un instrumento político de penetración. Es donde más ganancias hay de este negocio. Hasta ha sido usado por organismos de seguridad gringa para lograr algún fin intermedio en su estrategia.

Llega la hora en que, analítica y racionalmente, debemos promover la legalización del negocio, claro que con controles estrictos; por lo que hay que aumentar al alcohol, porque no hay otro camino. Si no lo hacemos, seguiremos poniendo muertos, lesionados y distorsiones corruptas en la política.

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Artículo publicado el 26 de marzo de 2010 en el Diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Ministerio de Defensa o de Seguridad?

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La opinión del Experto en Seguridad…..

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JAMES  WOOLFORD

Me parece que Panama no tiene hoy enemigos o países interesados en invadirnos y robar nuestras riquezas o saquear nuestras calles y violar a nuestra población. Nuestro enemigo principal ahora es el tráfico internacional de la maldita droga.

Panama ofrece todas las facilidades para que la droga pueda llegar a su destino eficientemente; a tiempo, a bajo costo, sin percances. Podríamos llamarle el “ Hub de la Droga ”, así como lo es el Aeropuerto de Tocumen para el tráfico aéreo de pasajeros. Por cierto, este último está creciendo, porque “ hay demanda ”.

La “ demanda ” de la primera, la droga, aumenta, hay clientes, hay negocio. Sí, pero en el Norte y Europa. La droga los está destrozando y así lo admiten sus autoridades. Pero eso no significa que los países pequeños y en desarrollo, que por un buen tiempo fueron “ congos ”, como Panamá, tengamos que sacrificar la seguridad de los nuestros para cortar ese tráfico. Ellos, los gobernantes de los países consumidores creadores de la “ demanda ”, son quienes deben utilizar sus recursos para minimizarla.

La seguridad interna de Panamá está siendo violada, alterada, burlada, porque nuestros recursos de seguridad están concentrados en hacerle el favor a los creadores de la demanda en hacer que ese HUB no funcione eficientemente.

Las migajas que quedan acá por ser Panama ese hub, solo son muertes y más muertes, algunos reales para apoyo logístico, y alguno que otro nuevo rico, que tarde o temprano cae.   Los recursos para seguridad estarían mucho mejor en nuestras calles, brindando seguridad a las ciudades.  Ciudadanos.  Seguridad Interna.

Si a mi viejo amigo, el director de la institución, se le permitiera dirigir sus grandes esfuerzos, facilidad de motivar y todos los recursos de la institución hacia una seguridad dirigida más a lo interno, tal vez veríamos más sonrisas y tranquilidad en nuestras calles. Eso seguro. Ellos quieren minimizar “ su ” demanda de droga a costillas de los panameños, y eso no es justo. Ese problema es de ellos!

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Publicado en 30 de diciembre de 2009 en el diario La Estrella de Panamá a quien damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que le corresponde.

Marihuana – Marijuana

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La opinión de…..

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Marco Julio de Obaldía
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La mayoría de las guerras son generadas por el deseo del país agresor de apoderarse de algo que posee el agredido.

A la postre, se quiere disfrazar con nombres heroicos el pillaje.   México fue agredido por los españoles quienes se llevaron todo lo que pudieron; posteriormente fue agredido por su vecino del norte y perdió gran parte de su territorio.

Al invadir el territorio mexicano, los soldados de caballería vistiendo sus uniformes verdes, se animaban cantando “Where the green goes…”, de allí el apelativo de gringos que no tiene nada de ofensivo.

En tales guerras de conquista, desde Alejandro y aun antes, los invasores han adquirido hábitos, costumbres y vicios propios de los territorios invadidos.   En el norte de México había una cantina, bodegón o pulpería cuya dueña se llamaba María Juana y los parroquianos le decían La Marijuana.

La Marijuana cultivaba una hierba que se hizo popular entre los invasores y estos, al retornar a su tierra, a falta de otro nombre, le dieron a la hierba el de la señora.

Como se puede apreciar, fueron fieles tanto al nombre como a su ortografía para pronunciarla tal como habían oído en México: “marijuana”. Debo aclarar que las cosas que he mencionado no las he leído sino oído, las repito porque parecen tener sentido, aunque quizás no sean ciertas.

Hace muchos años, en Panamá llamaban a la hierba canyac y no había peor insulto que el de decirle a alguien canyaccero.   Pasaron los años y, como en cuentos de hadas, la hierba retornó al istmo con el más sofisticado nombre de marihuana; era chick, estaba en onda y era introducida en los altos círculos por jóvenes que estudiaban en EU.   Tenía el glamour de su nuevo nombre y origen, y por el hechizo de lo prohibido, del reto y de la audacia, no fue raro que su uso creciera exponencialmente.

Cosa distinta es la hoja de coca, cuyo uso está popularizando el Presidente de Bolivia.   Los incas consideraban que dicha hoja era un regalo de los dioses y puede ser masticada controladamente sin grandes consecuencias; de hecho, quienes visitan La Paz y son afectados por el mal de montaña que llaman soroche, toman té o mate de coca como medicamento.

Es natural que los científicos se interesaran en escudriñar las extrañas propiedades de la misteriosa hoja y produjeron la cocaína para fines medicinales.   Lamentablemente, el mismo impulso de develar lo desconocido y lo prohibido ha llevado a la humanidad a consumir el alcaloide sin control ni límite llevando a muchas personas a degradaciones extremas que han terminado en el sepulcro.

La famosa bebida Coca Cola tuvo en sus orígenes pequeñas dosis controladas de cocaína, pero dejó de usarse porque en casi todos los países del mundo existen leyes que prohíben el consumo indiscriminado de la cocaína.

La demanda por la cocaína ha aumentado muchísimo lo mismo que su precio y los traficantes procuran hacer llegar el producto a los mercados más redituables y, para ello, mantienen organizaciones en todos los países a lo largo de sus rutas.

Mientras más corrupta una sociedad, más libremente circula la droga y quienes reciben beneficios económicos están ubicados en todos los estratos de la sociedad. El flagelo debe ser combatido, pero más que con armas con educación y con aquello que clamaba la alianza civilista: justicia.   Justicia eficaz, real, verdadera y pronta.

Aparentemente las naciones están procurando tímida y zigzagueantemente, permitir el consumo de la marihuana, pero limitando su venta, creo que se están enredando más que en Honduras, pero de alguna forma saldrán del laberinto. Si al consumidor lo obligan a acudir al traficante, crean el mismo nudo que se creó con la ley seca.

Con respecto a la cocaína, se trata de otro cantar.   Para nadie es un secreto que estamos inmersos en una guerra abierta, guerra en la cual no habrá sino víctimas y que nunca será ganada con las armas ni la tecnología porque a los traficantes les interesa poco a cuántos o a quiénes maten o encarcelen.   Ellos, como monstruos mitológicos tienen la capacidad de rehacer sus redes tantas veces cuantas sea necesario.

De hecho, mientras no se legisle universalmente sobre el uso controlado de las drogas y se siga con la persecución, su costo al detal seguirá subiendo y la corrupción, lavado de dinero, etc., también.

Por esta razón creo que el presidente Martinelli es un hombre afortunado, ya que a seis meses de haber tomado posesión, el 10% de su mandato, tiene la oportunidad en el campo de la justicia, de tomar una decisión tan trascendental como la del metro, o los 100 a los 70, se trata de la escogencia de dos miembros de la Corte.

Mi padre decía que los refranes son evangelios chiquitos; efectivamente, como “cantos rodados” han pasado generaciones y si se siguen usando es porque algo bueno enseñan. Hay uno, muy conocido, que dice: “Más vale malo conocido que bueno por conocer”.   Los viejos conocemos del valor de este consejo.

No soy jurista, sin embargo he leído lo que los medios divulgan acerca de los fallos de la Corte. Como norma he leído cuidadosamente la sustentación de sus opiniones del magistrado Adán Arnulfo Arjona; por cierto que no creo que el magistrado Arjona gane un concurso de popularidad dentro de su cónclave, pero sí creo que es respetado por sus pares.

Anteriormente escribí que el ex presidente Torrijos Espino, en mi opinión, había acertado en la escogencia de los dos magistrados por él seleccionados. Creo que estas acciones son trascendentes y, por ello, opino que el presidente Martinelli le haría un gran servicio a su administración y a la patria si aprueba la reelección del magistrado Arjona, pues, los ciudadanos de este país anhelamos que se haga justicia y ésta, como la lluvia, debe venir por gravedad, desde la Corte hacia abajo.

Muchísimos son los ciudadanos que han salido impunes de casos en los cuales la macarucia disfrazada de “legalidad” ha prevalecido sobre la moralidad y la justicia; es en esta esfera sin armas, sin derramamiento de sangre, donde se debe combatir no solo el tráfico de narcóticos sino también toda una gama de inmoralidades que personalidades “impunes” pretenden legalizar.

Drogas hemos tenido desde el principio de los tiempos, creo que la educación a largo plazo, apoyada por un sistema judicial serio, podrán no erradicar las drogas, pero sí limitarla y permitir que en el futuro las familias no tengan que pasar las angustias que pasan los padres hoy día.

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Publicado el  5 de diciembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Rayos y centellas

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La opinión de la periodista…..

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Adelita Coriat

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La operación internacional Océanos Gemelos liderada por la DEA, supuestamente desarticuló una de las organizaciones criminales más poderosas dedicada al tráfico de armas, drogas y blanqueo de capitales.

Posterior a esta operación se registraron otros hechos álgidos; Franklin Brewster Jefe de la UEIS murió envenenado, Patricio Candanedo, Fiscal de Drogas en ese entonces presentó renuncia irrevocable por falta de apoyo y un “clima de hostilidad” en sus labores, de la mano otros 3 funcionarios de la unidad de análisis financiero de la fiscalía de Drogas abandonaron sus puestos, la UEIS quedó prácticamente desmembrada, otros dos de sus detectives fueron acusados y privados de libertad por envenenar a Brewster.

El ex presidente Martín Torrijos solicitó a la ex directora de la UAF Delia Cárdenas que pusiera su cargo a disposición, los bancos donde aparecían cuentas de la supuesta organización criminal se fusionaron con otros y, para rematar, la Embajada de los Estados Unidos en Panamá presentó a las autoridades documentos que carecen de autenticidad y credibilidad en la asistencia que realizó sobre la muerte de Brewster.

Ayú Prado indicó (2007) que estaban pendientes de captura 39 personas del caso Rayo; empresarios, políticos y cuatro funcionarios más. Pero no hubo ninguna nueva detención, pareciera que la célula criminal operó sola; no requirió de la complicidad de ninguna entidad gubernamental en su logística. ¿Por qué no hay ningún oficial de cumplimiento, banquero, miembros de la UAF, la Superintendencia, o el Consejo de Seguridad procesado en el caso? ¿No detectaron transacciones sospechosas? ¿Acaso nadie notó la presencia y actividad de semejante red criminal en tantos años?

¿Por qué la Embajada no responde sobre su propia actuación? Quisiera exhortar a la honorable embajadora Bárbara Stephenson, y/o al Departamento de Estado, a que aclaren la situación; el respeto y la dignidad de un pueblo forman parte de la integridad nacional.

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Publicado el 23  de noviembre de 2009 en el diario El Panamá América, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Si la Patria hablara

El punto de vista del Empresario…..
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GUILLERMO ROCA RIVAS

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Si la Patria hablara
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El silencio de la Patria es como el silencio del animal frente a las herejías del hombre.

Si la patria hablara     no existieran o fueran menos los elementos que han hecho grandes fortunas económicas a costa del Estado que hoy le sirven de abogados defensores que les han elevado su personalidad política, social y económica, donde les da margen a regañar y amenazar al semejante sin contar con la autoridad moral y patriótica para hacerlo, aquellos que han prestado su posición pública para pagar favores políticos y personales a cambio de canonjías y privilegios aquellos que lo hacen pata entrar en el rol de las burocracias de turno.

Los gobiernos que no han sabido manejar al país con carácter y sentido patriótico ante los que pretenden subvertir el orden democrático y tradicional del país en doctrinas exóticas y dominantes sin un buen futuro para la nación aquellos que pretenden convertir a la patria en una hacienda privada y familiar, abusando de sus leyes bienes y derechos. Si hubiese sido así, hoy esos elementos tuvieran pidiendo perdón y arrepentidos de tantos ultrajes a la patria.

Es lamentable y preocupante que por esos motivos del pasado la patria y la sociedad, esté sufriendo el peligro del crimen, los asaltos a mano armada, la delincuencia general, la inseguridad ciudadana, el desnivel de las riquezas dentro de la sociedad, la discriminación de clases y de la justicia y el aumento de la pobreza por culpa de los que en un momento llegaron al poder sin conciencia humana, social y patriótica.

La patria y la sociedad aún se mantiene herida y ofendida al escuchar en los actos públicos algunos panameños inclusive a funcionarios público decir “Yo quiero y respeto a la patria”, cuando estamos observando tantos encubrimientos en perjuicio de la nación, como es el caso del consumo, negocio y tráfico y lavado de dinero relacionado a la drogas, el fantasma de los sicarios sin que a nadie descubran sobre el cobro de cuentas.

Por otra parte el encubrimiento social, familiar, político y profesional sobre el negocio de las drogas. La sociedad por temor a las represalias, por las ventajas que lleva el delincuente a la familia, el político pagando los favores electorales y muchos profesionales que por el interés al dinero se prestan a defender casos indefendibles frente a la moral pública y a la dignidad profesional. La patria y la sociedad espera que este flagelo social sea superado para el bien de todos los panameños.

Ojalá nuestro gobierno y sus autoridades se dediquen a escudriñar el origen de todos esos problemas y castigarlos sin contemplaciones sobre todo en este mes de la Patria. obviando el concepto de que el panameño en los actos tradicionales, patrióticos cívicos y sociales como los días de los difuntos, día de la Patria, día de la Madre y los Mártires del 9 de enero, sus mensajes de hipocresías están lejos del contenido de cada uno de sus actos públicos.

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Publicado el 11 de noviembre de 2009 en el diario El Panamá América, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

¿Bases extranjeras?

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La opinión de….

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ARTURO REBOLLÓN HERNÁNDEZ

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¿Bases extranjeras?

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Mucho se ha hablado del acuerdo firmado por Panamá con Estados Unidos para el apoyo, económico, tecnológico y logístico de esta última nación en el establecimiento de bases panameñas que contribuyan a controlar el tráfico indiscriminados e incontrolado de drogas por nuestro país, algunos en contra y otros a favor.

Lo cierto es que existe un flujo importante de lanchas rápidas que ponen la droga que viene desde la costa pacífica de Colombia en la costas de la bahía de Panamá, en Chepo, La Chorrera, Espavé, Punta Chame, San Carlos, Aguadulce, Punta Mala, Montijo y muchas más, así como desde la costa atlántica de Colombia en las costas de Kuna Yala, Costa Arriba y Costa Abajo y hasta Veraguas y Bocas del Toro.

El tráfico de drogas es tan profuso, tan intenso, tan disperso y por tantos medios (lanchas rápidas, avionetas, submarinos, pescadores, transportistas legales, etc,) que es imposible para un país como el nuestro frenarlo de una manera significativa sin un sacrificio fiscal importante.

Por esa razón, es necesario buscar el apoyo de la potencia hacia quien va dirigido este tráfico. Honestamente, consideramos que lo más justo es que sean ellos los paguen lo que nos costaría ejercer una función de freno efectivo.

Según se ha dicho, las bases serán controladas por panameños apoyados por la tecnología de punta estadounidense, la cual no pueden transferir. Es bueno que sepamos que esta tecnología satelital está ya en uso y nuestro país y todos los otros son monitoreados desde las alturas. El alcance de esta tecnología no tiene fronteras, pero con el establecimiento de estas bases se mejora la posibilidad de capturar más embarques, debido a la logística ahora disponible.

También se realizarán inversiones en áreas donde se requiere generar empleos y seguridad para todo el sector.

Solo basta una mirada a una isla como Contadora para darse cuenta de lo indefensos que están sus residentes y turistas ante un posible ataque de secuestradores o bandidos. Esto tendría consecuencias catastróficas de alcance incalculable para los bienes raíces, el turismo y los propios residentes en todo el Golfo de Panamá.

No faltarán los que, apoyados en cuentos de una trasnochada soberanía, se opongan al establecimiento de estas estaciones de monitoreo, pero sus argumentos palidecen ante una realidad contundente: la actual invasión de narcotraficantes en nuestras costas.

Sólo podemos considerarnos soberanos sobre el territorio que controlamos y nuestras costas en este momento están totalmente fuera de control, Así que ¿de qué soberanía hablamos?

Bienvenidos el acuerdo y las bases por el futuro de esta nación.

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Publicado el 11 de noviembre de 2009 en el diario LA PRENSA, a  quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde..