Decir misa

La opinión de la Arquitecta y Ex Ministra de Estado….

MARIELA SAGEL

En esos duros términos se refirió el presidente Martinelli a las declaraciones de la procuradora separada Ana Matilde Gómez,  una vez conocida su condena.   Y es que nuestro primer mandatario no se caracteriza precisamente por tener un léxico lleno de adjetivos, sino todo lo contrario, ha dado cátedra de chabacanería y desprecio por el buen verbo.

La misma respuesta la dio recientemente el cantante colombiano Juanes, que ha celebrado varios conciertos por la Paz, ante las críticas que le hizo el músico argentino Fito Páez de que sus conciertos son un negocio, señalando que él (Juanes) sabe lo que hace y que los demás “ya pueden decir misa”.   ¿Será que nuestro mandatario sabe muy bien lo que hace no sólo él sino lo que hacen sus cercanos colaboradores?

Pero del juicio, sus vicios y también de sus consecuencias inmediatas y futuras, mucho se ha dicho y se dirá. Concentrémonos ahora en lo que pueda ocurrirnos directamente a cada uno y que seguramente la mayoría de los usuarios no saben que está pendiente desde la apertura de las telecomunicaciones.   Me refiero a la “portabilidad numérica” y que es la simple transferencia del mismo número de teléfono que uno tiene con un proveedor y se cambia a otro proveedor por mejores ofertas, precios o cualquiera otra razón.

Han sido ya varios los intentos por llegar a tener esa portabilidad numérica, establecida mediante la ley de telecomunicaciones y que debió empezar a regir desde el mismo día que se abrió el mercado, el uno de enero de 2003. Esa rebuscada expresión que pocos entienden y todos los que tenemos derecho a ella ignoramos, ya tiene una mora de siete años.

El caso no es nuevo, en otros países del área, como Argentina, las autoridades obligaron a los operadores a brindar este servicio de forma gratuita, no solamente en la telefonía móvil, sino hasta en la fija. Lo consideran, tal como debe ser, un derecho, toda vez que al cambiar de número de teléfono se pierden clientes, en caso que sea un teléfono comercial.

Se acaba de celebrar la licitación para proveer el servicio y estamos a la espera del resultado.  Hubo una licitación anterior y tuvo que ser declarada desierta al detectarse irregularidades. Mientras tanto, seguimos en mora con el servicio. ¿Se dirá otra vez que podemos decir misa y se escogerá a los que ya se tienen designados?

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Artículo publicado el  23 de agosto de 2010 en el Diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde

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Sobre la seguridad de datos y las comunicaciones

La opinión del Abogado y Docente Universitario…

Guy De Puy Morales 

A pesar de existir la ley 6 de 2002 que establece la acción de habeas data y la transparencia de la gestión publica, que es básicamente nuestra normativa única en materia de manejo de la información,   su reglamentación fue derogada a inicios de la administración anterior, lo cual nos deja actualmente en un vacío legal frente a los diferentes escenarios en la comunicación diaria.

Como ciudadanos nos corresponde manejar, nuestros asuntos personales y profesionales, mediante el uso de aparatos de comunicación, pero que sucede cuando llegan a los mismos   mensajes no deseados, sea estos de promociones, mensajes de textos desconocidos, o de los famosos mensajes, de que la persona se ha hecho acreedor a un “ premio “, nuestra interrogante radica en ¿dónde se encuentra la autoridad encargada de protegernos frente a este tipo de situaciones irregulares e ilícitas?

En un país cuya cantidad de dispositivos de comunicación, supera los 3 millones de unidades, se hace necesaria una regulación especial para estos comunicadores e incluso para los de telefonía fija, ya que igualmente sucede este tipo de llamadas no deseadas, sean estos para “concursos”, ofrecer “promociones” e incluso las llamadas de telemercadeo, que sustentan “encuestas” que a la larga muchos de nosotros no estamos habituados, a responder asuntos de índole personal a un desconocido que puede ser o no ser legítimo.

Hemos visto como países como México han empezado a tomar cartas en el asunto, en el que cada persona que adquiere celular con su correspondiente número debe registrarse y de la misma forma son responsables del uso de ese número, en caso de estar el dispositivo involucrado en actos ilícitos. De la misma forma de que si el dispositivo es sustraído de su dueño, su deber es reportarlo a la autoridad, para que conozca del hecho.

Igualmente, nos preocupa la proliferación de empresas que se dedican a la venta de datos, que proliferan mayormente en Internet, donde se ofrece información personal de ciudadanos trabajadores y profesionales que se ofrecen al mejor postor, lo cual constituye un peligro para la seguridad de los datos en suelo patrio.

Todos en nuestro país tenemos derecho una comunicación segura e ininterrumpida, pero que los datos del ciudadano, se encuentren a salvo, a manos de las Instituciones que son llamadas a proteger los mismos, para evitar que usando las fachadas, seamos presa fácil de los individuos que se dedican a actividades delictivas en Panamá.

“La libre comunicación de los pensamientos y las opiniones es uno de los derechos más preciados por el hombre”, François de la Rochefoucauld.

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Este artículo se publicó el  15  de agosto de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Promesas por cumplir

La opinión de…

Abdel Fuentes    

“El pueblo al poder”, Ernesto Pérez Balladares; “Por un mejor Panamá”, Mireya Moscoso; “Sí se puede”, Martín Torrijos”, y “Los locos somos más”, Ricardo Martinelli, son eslóganes de las campañas políticas, posinvasión. Para todos es sabido que los electores evalúan a los presidentes, según el cumplimiento de sus promesas. En términos de administración, cabría preguntar, ¿las promesas incluyen a ministerios e instituciones?

En 1996, la administración Balladares creó el Ente Regulador de los Servicios Públicos, para garantizar excelencia en los mismos, luego de privatizar el IRHE y el Intel. En Latinoamérica estas instituciones han demostrado ser ineficientes. Según los expertos, por falta de independencia.   En EU y Europa los reguladores son independientes.   En Panamá, el Estado es regulador y funge como socio de las empresas privatizadas (C&W, Unión Fenosa y Elektra Noreste.

Las excusas de los gobiernos para privatizar, siempre son las mismas, ineficiencia del Estado para administrar y poca capacidad para invertir. Los beneficios prometidos también son los mismos, precios bajos y excelencia en la prestación de los servicios. Hoy se cuestiona si la telefonía fija y pública es menos costosa que cuando estuvo bajo la administración del Intel y si los servicios eléctricos son más onerosos que con el antiguo IRHE –el Estado subsidia a un sector de los usuarios.

Juan R. Porras, el vendedor del Intel, no logró convencer a Balladares de crear un ente exclusivo para atender el sector telecomunicaciones.   Contrario a ello, el ex presidente nos regaló una institución creada para regular sectores disímiles, como electricidad, telecomunicaciones, agua y alcantarillado sanitario, similar a lo que ocurre en otros países latinoamericanos.

El regulador atiende a los medios, regula las frecuencias en el espectro radioeléctrico y otorga licencias de locución para radio y televisión, sin contar con expertos en el tema. Expide licencias, sustentado en la certificación que algunas universidades le confieren a quienes hayan recibido un curso de locución. Los aspirantes que reciben los cursos, no son sometidos a evaluaciones para determinar si son locutores idóneos. Vaya manera de desprestigiar a los profesionales de la comunicación que ya están en el mercado.

La criatura del Toro nació con tres cabezas. Las decisiones más importantes debían ser tomadas por consenso o unanimidad. Eran tres directores con especialidades diferentes. El director de electricidad quería aplicar el formato eléctrico a la hora de regular telecomunicaciones o agua potable y viceversa.

Mientras la señora Moscoso dejó intacta la creación de Balladares, Torrijos intentó corregir el fenómeno. Creó por decreto ejecutivo la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (Asep) y reemplazó las tres cabezas por una.  Los resultados parecen poco alentadores.

La falta de expertos también ocurre en la regulación por sí misma, es decir, funcionarios sin formación en la materia. La regulación implica conocer toda su complejidad, en términos jurídicos y en el aspecto técnico de mercado del sector a regular. ¿Cuántos de estos expertos laboran en la Asep?   Los pocos que había fueron despedidos u obligados a salir hace menos de un año. ¿Dónde están las multas contra las empresas que violan nuestros derechos?

La iniciativa legislativa que plantean dos diputados para que Unión Fenosa y Elektra Noreste se responsabilicen por los daños ocasionados en nuestros equipos, debido a las interrupciones en el suministro eléctrico, es otra evidencia de que la Asep es un convidado de piedra. Los diputados deberían leerse, la Ley 26 de 29 de enero de 1996, que creó el Ente Regulador; la Ley 6 de 3 de febrero de 1997, mediante la cual se dicta el marco regulatorio e institucional para la prestación del servicio público de electricidad; la Ley General de Telecomunicaciones y el decreto 73 de 1997.

¿Dónde están los registros y listados públicos con los nombres de las empresas de telecomunicaciones infractoras, que indique la fecha de la infracción y la sanción aplicada en los últimos cinco años, según lo establece el artículo 319 del Decreto Ejecutivo 73, de 29 de abril de 1997?

Señor Presidente, alguien le oculta lo que ocurre con el regulador, pues no solo debe ordenar la generación eléctrica, como ha sido su preocupación –desde antes que usted ascendiera al poder–, también debe velar por el bien común y evitar conflictos entre concesionarios y usuarios. Acaso la Asep antepone los intereses de algunos de sus funcionarios, por los intereses del pueblo”? ¿Será esta otra promesa por cumplir?

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Este artículo se publicó el 2 de agosto de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Tienes BlackBerry o vida social?

La opinión de la periodista….

DORIS HUBBARD-CASTILLO

Llega un momento en que convertimos lo bueno en malo por nuestra tendencia a hacernos adictos, a abusar de todo lo que cae en nuestras manos… y, de paso, nos convertimos en seres muy desconsiderados con quienes nos rodean… familia, amigos, compañeros de trabajo o cualquiera que se nos cruce en el camino. Un ejemplo es la tecnología, la cual per se, pues, claro que no es mala; pero sí es malo, muy malo, el abuso que cometemos con ella.

Con esto de la comunicación celular, sin la cual ‘ya no podemos vivir’, han surgido los ‘eternos comunicados’, que parece que si no están mirando su aparatito dejan de vivir al segundo. Toman actitudes muy molestas para los demás, pero como buenos adictos no se dan cuenta de lo que causan. Ya sea en casa o en la calle, en medio de una reunión, en el templo, en el restaurante, donde sea, están pegados a esos aparatos y no hay manera de que le presten atención a nada más; encima están en una furibunda competencia para ver quién tiene el más caro, más completo, el último que salió. Muchos tienen hasta tres aparatos y andan en busca de otro ‘mejor’. De esto último las empresas celulares son testigos, lo dicen a cada rato, pues, cada una habla de que tiene más clientes que habitantes el país; creo que somos… 3.1, 3.5 o 3.6 millones, no sé (hasta el 16 de mayo pasado tenía la esperanza de poder referirme a una cifra más exacta, pero ustedes saben que no me es posible).

Yo, cómoda como siempre he sido, tengo un celular para lo que lo necesito, hacer y recibir llamadas y mandar mensajes cuando se amerita, no creo necesitarlos —más bien, no me interesan— con cámara fotográfica, radio, videograbadora, Internet, radar… de repente sí una brújula para cuando no sepa dónde estoy y el resto de la Humanidad que me rodea esté tan conectado a sus aparatos que no me preste atención, poder moverme y llegar a donde necesito.

Yo tengo mis propios ‘adictos’, que, aunque muy queridos, me amargan la vida con su atención enfermiza a la nueva extremidad que poseen. Hace unas semanas invité a un amigo a comer a mi casa, llegó, pero se bajó del carro con el BlackBerry, leyendo no sé qué;   después de una muy breve conversación se sentó a la mesa… revisando los mensajes, videos, Internet, su correo… en ningún momento los dejó de ver —nuestra ‘conversación’ lo interrumpía de vez en cuando, así como los comerciales con retazos de películas que suelen pasarnos nuestros canales de TV—;   se levantó de la mesa, fue al sanitario, luego al sofá y siguió con sus ojos pegados a la pequeña pantalla… yo, como soy muy educada, no quise interrumpirlo más, así que lo dejé atender su ‘comunicación’ tan importante… en la sala de mi casa; hasta que de repente, como a los 35 minutos, se despidió, porque parece que vio un mensaje que le recordó algo… Pero no crean que es del todo desconectado de la vida que lo rodea… luego que se fue, como a los cinco minutos, me mandó un mensaje de texto para darme las gracias por la comida y elogiarla. Vaya, por lo menos se dio cuenta de que lo alimenté… aunque haya dejado la mitad por estar ocupado con la extensión de su mano…

Otra ‘adicta’ en mi vida, es mi sobrina de 17 años, a la que amo entrañablemente, pero ya no se comunica conmigo, excepto por mensajes de texto; cuando está en mi casa se la pasa o hablando o mandando y recibiendo mensajes, si quiero comunicarme con ella tengo que esperar a que se vaya para mandarle un mensaje; una vez llegamos a ser las mejores amigas, porque siempre hablábamos, hasta dormidas…, pero… ahora me la ganó el BlackBerry…

La tecnología debemos tenerla a nuestro alcance como lo que es, una excelente herramienta de trabajo, en caso de los celulares, de comunicación, que ha venido a facilitarnos la vida… no ha quitarnósla. Entonces, ¿por qué dársela voluntariamente? Escribí esto inspirada por el mensaje de una amiga y decidí compartirlo con ustedes, porque, quizás, les esté pasando igual… o ustedes se lo estén haciendo a quienes los aman, esos que siempre quieren compartir con ustedes y con quienes contarán aún después de que venga una guerra de las galaxias y acabe con la (…) comunicación celular; ellos estarán allí, esperando para retomar la última conversación cara a cara en el punto en que quedó al momento en que ustedes se compraron su primer celular.

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Este artículo fue publicado el  24 de julio de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

¿Dónde está el regulador?

La opinión de…

Abdel Fuentes

Hace poco escribí un artículo publicado en este mismo diario, referente al fastidioso mercadeo telefónico que nos impone Cable & Wireless y que viola nuestro derecho a la intimidad. En reiteradas oportunidades he solicitado a la telefónica no enviar a mi móvil los conocidos spam o mensajes basura, pero hasta la fecha el bombardeo no se detiene y a esta empresa parece importarle un soberano rábano mi malestar.

¿Pero qué hace la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (Asep) en torno al mercadeo telefónico de C&W? En el referido escrito, cité el artículo 256 del Decreto Ejecutivo 73, de abril de 1997, que prohíbe a los concesionarios de telecomunicaciones permitir el telemercadeo. Han transcurrido 13 años y la Asep continúa sin reglamentar la norma. Eso es lo que hace la Asep, nada.

Ocasionalmente el regulador monta ruidosos circos mediáticos, para tratar de convencernos de lo que no hace, o para actuar como un defensor de la británica C&W y la española Unión Fenosa. Recientemente anunció la aprobación de soterrar los cables aéreos, supuestamente para evitar la contaminación visual. Los medios informaron que la iniciativa salió de Unión Fenosa.

Soterrar los cables eléctricos tendrá un costo total de 38.2 millones de dólares. ¿Quién lo financiará? Los usuarios. La Asep asegura que serán solo unos cuantos centavos. ¿Pero por qué no lo pagan las distribuidoras? Los contratos de concesión, suscritos en la administración del señor Pérez Balladares, no lo contemplaron. Con las telefónicas no ocurre igual. La Asep debería informar de dónde saldrán los fondos para soterrar los cables de telecomunicaciones y de televisión por cable, entre otros.

Los concesionarios de telecomunicaciones, distribuidores y generadores eléctricos están obligados a pagar a la Asep una tasa anual de los ingresos brutos que obtienen anualmente. El porcentaje se determina según el monto presupuestado por la Asep para operar. Los regulados entregan la fuente económica al regulador. Hay quienes alegan la existencia de conflictos de intereses. El regulador es juez o parte, se preguntan algunos.

La falta de regulación la vivimos todos. Hay más quejas silenciosas, que denuncias formales interpuestas por los usuarios de empresas como Unión Fenosa y Elektra Noreste, Cable & Wireless o Movistar y cualquier otra de las que también operan en Panamá. ¿La razón? La falta de credibilidad y respuesta de estas empresas y de la Asep. Piense usted en incrementos injustificados en las facturaciones eléctricas, daños de equipos ocasionados por interrupciones en el fluido eléctrico, sin previo aviso, mensajes de texto y audios que llegan 24 horas después, llamadas que se caen, telemercadeo y cualquier otro número y clase de abusos.

El Nuevo Diario de Nicaragua del 6 de julio de 2010 divulgó una noticia sobre denuncias de usuarios en ese país, debido a las supuestas irregularidades que presentan los medidores y el sistema de facturación de Unión Fenosa. Igual que acá, según El Nuevo Diario, los usuarios desconfían del regulador.

En España, varias organizaciones que velan por la defensa del trabajo mediante una campaña denominada “El Observatorio del trabajo en la globalización” en su sitio en internet” http://www.observatoriodeltrabajo.org, informan que a fines de 2009, más de 50 organizaciones, partidos políticos y sindicatos solicitaron al presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, y a ejecutivos de Fenosa asumir responsabilidades por la vulneración de derechos humanos cometidos por Unión Fenosa en Guatemala.

El sitio revela que una sentencia dictada por la Corte de Constitucionalidad de Guatemala determinó en noviembre de 2004 que Fenosa hacía cobros indebidos a través de un impuesto ilegal y que debía retornar a los usuarios los importes cobrados y dejar de cobrarlo, se trata de 260 millones de dólares, aproximadamente.

¿Qué importancia tiene citar a otros países? Resuelva usted esa interrogante. La pregunta que muchos nos hacemos ante el estado de indefensión en el que nos encontramos es: ¿dónde está el regulador?

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Este artículo se publico el 16 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Por falta de sintonía

La opinión de…

Javier A. Zaragoza Aguado 

Entre los principios básicos del Estado de Derecho debe destacarse la necesidad de observar de forma escrupulosa las reglas del debido proceso. Esto quiere decir que en un proceso criminal los procedimientos de investigación que se empleen para obtener medios de prueba, y su incorporación como tales al proceso debe hacerse respetando las formalidades legales y evitando la vulneración de derechos fundamentales.

Es grave que esto pueda suceder, y por eso el propio ordenamiento jurídico establece sus propios filtros y controles para apartar del proceso aquellas pruebas que puedan verse contaminadas por tal motivo. Pero todavía lo es más que se pueda utilizar torticeramente el proceso penal para apartar a quien cumpliendo con su obligación de investigar resulte incómodo para el poder político.

Esta reflexión enlaza directamente con la extraña situación que actualmente vive la Procuraduría General de la Nación de Panamá, cuya titular se ha visto envuelta en un proceso penal, y apartada provisionalmente de su cargo, por autorizar la investigación de un gravísimo delito de corrupción presuntamente cometido por un funcionario auxiliar del Ministerio Público bajo su cargo.

Desde el más absoluto respeto a la institución judicial panameña, y muy particularmente a la Corte Suprema como órgano competente para resolver semejante disparate jurídico, me parece oportuno formular dos breves consideraciones sobre el caso en cuestión.

La primera tiene relación con las propias competencias del Ministerio Público en la legislación panameña. Algunas normas legales legitimaban a la Fiscalía para intervenir las comunicaciones (en casos de narcotráfico y de delitos contra la libertad sexual y sus conexos), hasta que una interpretación restrictiva del pleno de la Corte Suprema adoptada en 2007 en relación con el Art. 29 de la Constitución limitó el concepto de autoridad judicial a los integrantes del organismo judicial.   Es obvio que, al igual que las leyes desfavorables carecen de carácter retroactivo, un criterio interpretativo restrictivo de la Corte no puede deslegitimar lo que se hizo anteriormente conforme a la ley.

La segunda, a mi juicio la más relevante para la adecuada resolución del caso, tiene mucho que ver con el alcance y el ámbito de protección del derecho fundamental al secreto de las comunicaciones. Al igual que la Constitución panameña, la norma fundamental española sólo permite su interceptación con autorización judicial.   Pues bien, tanto la doctrina constitucional como la jurisprudencia del Tribunal Supremo han entendido de modo uniforme que el secreto de las comunicaciones garantiza la impenetrabilidad de la comunicación por terceros ajenos a la misma, sean estos ciudadanos o agentes de los poderes públicos, pero en ningún caso puede oponerse frente a los intervinientes en la comunicación, de manera que no podrá entenderse vulnerado el derecho fundamental y, en consecuencia, tampoco podrá considerarse ilícita la prueba obtenida por esta vía.

Si tenemos en cuenta que la grabación en cuestión se hizo con el beneplácito de la víctima del chantaje, la cual podía proceder a la grabación directa de su conversación como medio para acreditar la extorsión a la que era sometida, difícilmente podremos concluir que la actuación fuera ilegal, ya que no era necesaria la autorización judicial.

Y desde esta perspectiva, la actuación de la Fiscalía, como responsable de la investigación, representaba un plus de garantía para el proceso, pues no tenía más objetivo que contribuir a la obtención de las pruebas del delito sin conculcación de derechos fundamentales.

Es de esperar que finalmente la razón jurídica se imponga. Cualquier otra solución violaría gravemente la independencia del Ministerio Público y condicionaría en términos inaceptables el ejercicio de sus funciones constitucionales. Si todo apunta, como parece, a una falta de sintonía entre Gobierno y Fiscalía, habrá que recordar necesariamente que esta es una institución autónoma e independiente, y que estos valores son la mayor garantía de la igualdad y de la justicia para la ciudadanía panameña.

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Este artículo se publico el 6 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Telefonía celular o la fiebre del Mundial

La opinión del periodista….

Abdel Fuentes 

Expresiones como, “gana mil goles” y ¿cuál fue el primer Mundial en transmitirse por televisión?, son mensajes de texto enviados diariamente por Cable & Wireless a miles de clientes.

Violando nuestra privacidad y aprovechando la fiebre del Mundial, la telefónica inglesa, que comparte acciones con el Estado panameño, bombardea nuestros teléfonos móviles celulares con mensajes como estos, sin que nadie se lo prohíba.

Hasta hace poco, esta comunicación era definida por los expertos como spam o “mensajes basura”, por tratarse de envíos no solicitados por el cliente. Fue un concepto exclusivo de internet, en lo relacionado con el correo electrónico, pero ahora se aplica a la telefonía.

Por supuesto que hay otros operadores que actúan de igual forma. Recuerde que esta es una industria millonaria, con 5.6 millones de usuarios, en una población que no llega a cuatro millones. En 2009, los ingresos que arrojó el mercado de telecomunicaciones se calculan en 919 millones de dólares. El 55% de esta suma corresponde a las ganancias que obtuvo el sector de la telefonía móvil celular, es decir, 505.4 millones. Estos datos forman parte de los informes difundidos por la Asep (Autoridad Nacional de los Servicios Públicos).

¿Existe en Panamá alguna norma de telecomunicaciones que regule esta materia y proteja al usuario? Por supuesto que sí, pero solo en lo concerniente a telefonía fija. El artículo 256 del Decreto Ejecutivo No. 73. de abril de 1997, que a su vez reglamenta la Ley 31 de 8 de febrero de 1996, establece: “Los concesionarios de servicios de telefonía no permitirán la realización de llamadas no solicitadas por medio de mensajes grabados, ni la realización de llamadas publicitarias sin la autorización del destinatario”.

La norma citada, no ha sido reglamentada por la Asep. Claro que en este caso se refiere al denominado telemercadeo o publicidad telefónica.   El regulador está doblemente en mora, no ha cumplido con lo dispuesto en el artículo 256, y está retrasado en reglamentar el envío de los mensajes de texto no deseados. Las telefónicas también vulneran el derecho a la privacidad de sus clientes al permitir que terceros utilicen los números telefónicos asignados a su empresa para enviar todo tipo de mensaje o publicidad.

En Estados Unidos, Europa y en varios países latinoamericanos, los gobiernos protegen a los usuarios de estos abusos comerciales. Para esto han legislado disposiciones que sancionan a las telefónicas o a cualquier otra empresa que viole el derecho de quienes deciden no recibir estas llamadas o mensajes. ¿Cómo lo hacen? Creando un sistema identificado como “registro de no llamadas”, según la denominación que le dan en Argentina, o “registro nacional no llame”, como se conoce en Estados Unidos. Aquí los usuarios se inscriben para dejar constancia de que no les interesa recibir estos spam. Los telemercaderes están obligados a revisar estas listas y respetar la voluntad de los clientes de telefonía.

En Estados Unidos, las empresas que incumplen con las restricciones impuestas en lo referente al mercado telefónico, son sancionadas con multas de hasta 16 mil dólares, por cada llamada. La gran pregunta es ¿tendrá el Ejecutivo que hacer el trabajo del regulador como hizo con el tema de la recolección de basura, para que los desprotegidos por fin nos sintamos protegidos, a causa de una “autoridad” que está más ausente que presente?

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Este artículo se publico el 28 de junio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

De varias cracias

La opinión de….

Berna Calvit

En esta época de asombrosos avances tecnológicos en el mundo de las telecomunicaciones, ya no es posible evitar la divulgación de datos, hechos o fotografías, que se quisieran mantener fuera del conocimiento público.

Que ni el poder político o económico puede impedirlo lo comprobó el primer ministro italiano Berlusconi, imagino que con rabia y frustración, cuando inútilmente movió todas sus fichas y su imperio mediático para que no se difundieran en los medios italianos las escandalosas fotografías de contenido sexual tomadas en su Villa Certosa en la isla de Cerdeña.

Gracias a la internet y al diario El País, de España, Berlusconi se vio impotente para evitar que el material circulara y se conocieran sus andanzas. Una noticia que aparece en los diarios demuestra, nuevamente, que nada puede hacer ante una tecnología que escapa de su inmenso poder sobre los medios masivos de comunicación italianos.   Un grupo de jóvenes cineastas y periodistas recogió en el documental Las damas y el caballero (originalmente titulado Sexo y poder), “la confusión entre privado y público que caracteriza la acción política del primer ministro italiano” (El País 17/6/2010).

Los distribuidores italianos se niegan a pasar la cinta en sus salas y el miedo es tal que algunos de los que participaron en el trabajo han preferido renunciar a que sus nombres aparezcan en los créditos. El artículo concluye diciendo que lo que muestra el documental, es “la inquietante interpretación política de la pasión de Il Cavalieri por las mujeres”. Guzzanti, un ex diputado, con fina puntería verbal la define con un neologismo: la putocracia.

La descriptiva palabra me llevó a buscar el origen del sufijo cracia, palabra del griego antiguo que significa fuerza, gobierno, dominio; aparece, entre las que recuerdo, en gerontocracia, ginecocracia, democracia, teocracia y plutocracia.

Es obvio que en Panamá no existe la gerontocracia, que es el gobierno o dominio ejercido por ancianos; la sabiduría, prudencia y experiencia de los viejos es menospreciada; la tendencia es gobernar con gente joven, que además de ser profesionales en determinadas carreras (ingeniería, derecho, medicina, etc.), manejen conceptos empresariales y financieros para este mundo tan centrado en la economía, en los negocios; de la ginecocracia (mujeres gobernando), ni cerca.

Salimos mal parados si nos atenemos a la definición de democracia como “forma de organización de grupos de personas, cuya característica predominante es que la titularidad del poder reside en la totalidad de sus miembros, haciendo que la toma de decisiones responda a la voluntad colectiva de los miembros del grupo”.

Tampoco somos teocracia (como el Vaticano o Irán), sociedad en que la autoridad política, que emana de Dios, la ejercen sus ministros; no obstante, es sabido que las iglesias meten la mano para empujar la feligresía hacia ciertos candidatos. Lo nuestro encaja mejor en la plutocracia, que tiene la riqueza como base principal del poder.

En un sistema “democrático” como el nuestro, el alto costo de las campañas políticas conlleva compromisos con los que, por conveniencia “invierten con visión de futuro”; dominando el poder político y legislativo ordenan el poder económico para beneficio de sus intereses.

En otras palabras, el que paga, manda.   Esto explica el porqué de leyes que ignoran la protección del ambiente; que aplican la justicia en forma selectiva; que favorecen concesiones directas sin licitación a quienes le abrieron la chequera; que limitan y coartan las libertades ciudadanas; que usan nuestro dinero a su antojo, etc.

Pregúntese si al Gobierno le importa un rábano lo que pensamos usted y yo de la “Ley Chorizo” y de la forma en que se aprobó; del aumento y la creación de impuestos; del negocio de los corredores Norte y Sur; del uso de dinero de la Caja de Seguro Social para aventuras riesgosas; o de “minucias” como que secretarias, asistentes y choferes y escoltas de los ministros tendrán uso gratis de celulares.

Por un lado nos exprimen y por otro, gastan a manos llenas como si fuéramos una fuente inagotable de dinero para su dolce vita.   ¿Con qué cara pueden decir el ministro Mulino y otros funcionarios de jerarquía que se cumplió con lo establecido en la Constitución? ¿En qué se entretenían cuando personas y organizaciones sensatas y de prestigio disentían de la enchorizada ley?

El Gobierno va como tren descarrilado llevándose por delante lo que no convenga a sus intereses particulares. La selectiva plutocracia del gobierno central es contagiosa.

La Universidad de Panamá, se dice, es como piñata para los amigos. Y en un hecho insólito, que debería causar vergüenza a la institución, suspende por un año y sin sueldo al catedrático Jaime Turner por no atender las citaciones sobre sus escritos denunciando que “en la Universidad la corrupción se pasea desnuda”. ¡Vaya declaración novedosa! De haber recogido el rector García de Paredes declaraciones similares en todos los medios durante varios años, tendría hoy un grueso álbum de recortes.

El magnate Berlusconi, al que la plutocracia le ha permitido romper todos los límites de decencia, es ejemplo de que cuando el poder político dimana del poder económico, y la palabra democracia se prostituye, hasta la putocracia tiene cabida.

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Este artículo se publico el 21 de junio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

Día Mundial de las Telecomunicaciones

La opinión de…..

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Modesto Rangel Miranda

Esclarecer el verdadero reto del hombre, las telecomunicaciones y el medio ambiente son evidencias muy profundas que conllevan ciertos análisis históricos, sociales y culturales en beneficio de sus atribuciones y logros durante su existencia en el caminar por el mundo terrenal.

Pero hablar de cambios históricos y culturales puede determinarse el principal punto en la vida de todo ser viviente como lo es el descubrimiento de las telecomunicaciones desde la aparición del hombre en las cavernas. El primer aporte en su vida fue el descubrimiento del fuego, seguido de las diversas formas de comunicarse entre otras personas. Descubrió que la balsa servía en el transporte de mercancías al cruzar un río o quebrada. Posteriormente, los cambios no se hicieron esperar, nuevas innovaciones se dieron con el estudio de las principales calles y carreteras que conformaban las naciones del mundo de la antigüedad.

El desarrollo de las telecomunicaciones se amplió con el despertar de otras naciones como lo fue el descubrimiento de los primeros escritos, Pero la maravilla del hombre no se quedó únicamente en los inventos de la antigüedad sino que también transformaron los destinos de todos los seres humanos, grandes inventos como la brújula, el astrolabio, el telescopio, y la imprenta por Juan Gutenberg transformaron la sociedad de una etapa esclavista que veía desde los orígenes de la humanidad. Sin embargo, los cambios científicos encontraron un retroceso individualista como lo fue las persecuciones políticas que se daban en Europa antes y después de la etapa del Renacimiento y del Descubrimiento de América.

La humanidad logró muchos cambios en materia de telecomunicaciones y fue el 17 mayo de 1817, cuando los principales periódicos del mundo destacaban esta fecha como el nacimiento de las Telecomunicaciones. Hombres como Samuel Morse, Thomas Alba Edison dieron un verdadero cambio a las telecomunicaciones proyectando grandes innovaciones que con el tiempo transformarían a la sociedad mundial. Pero hablar de estos cambios representa dos versiones esenciales y fundamentales para la humanidad.

Actualmente, el Día Mundial de las Telecomunicaciones representa un cambio positivo para la humanidad, pero en si hay que señalar que el mundo, o el planeta Tierra vive momentos duros y es importante destacar que uno de sus aliados debe ser la tecnología moderna dentro de las telecomunicaciones.

Es necesario que las personas comprendan que no podemos dejar solamente los cambios de las nuevas innovaciones celulares sino también el cuidado que se le debe reflejar al uso de la tecnología moderna.

Los seres humanos no pueden estar solo sin ninguno de los dos, pero lo fundamental es ser innovados telecomunicativamente en defensa de todo el planeta Tierra.

Felicidades en el Día de las Telecomunicaciones.

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Este artículo se publicó el  17  de mayo de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Los “call centers”

La opinión de la Arquitecta y Ex Ministra de Estado…

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MARIELA SAGEL

De un tiempo para acá se ha ido martillando desde todos los puntos neurálgicos de la sociedad que los centros de llamadas o call centers son la panacea para la economía y una oferta interesante para la creciente demanda de puestos de trabajo que solicita un mercado de jóvenes que salen en busca de ganarse su sustento. También se ha dicho -y no les falta razón- que en Panamá los call centers enfrentan una falta de experiencia y una deficiencia del manejo del inglés y por eso algunos se trasladan a otros países.

Lo cierto del caso es que aún así, los call centers siguen siendo generadores de empleo pero tienen una rotación bastante alta, sea por falta de capacitación o por falta de oportunidades. Sospecho, sin temor a equivocarme, que el más exitoso ha sido el de Dell, que atiende las peticiones para América Latina.

Fui instructora de telemercadeo y la primera que introdujo este servicio cuando aún la telefonía no se había privatizado, y las experiencias que tuve fueron enriquecedoras. Pero las que a diario sufrimos, al ser víctimas de los hoy profesionales de los call centers, no me permiten decir lo mismo, sino todo lo contrario.

Los centros de llamadas de las empresas de telefonía, por ejemplo, están en otros países, en Guatemala la de Movistar. Desde allí están supuestos a brindar un servicio al cliente pero no son capaces ni de darte el teléfono de los centros de atención ni mucho menos ofrecerte una solución a la medida, ya que están en otro país y tienen otra cultura. Eso sí, son correctísimos al hablar -algo en que los panameños somos incapaces de competir.

Los centros de llamadas de cobros de tarjetas de crédito son otro cuento, y bien complicado. Implacables, se puede decir. Recientemente un banco internacional compró dos locales y la que se armó fue de madre, toda vez que a uno que te llamaba no le podías solicitar la información de otro, porque las bases de datos no coincidían o porque simplemente la del banco madre está en Colombia y la de los recién adquiridos en Costa Rica.

Pero si se voltea la tortilla, a la hora que uno requiere de los servicios expeditos de esa institución bancaria, allí sí la cosa se complica. No hay manera que, a través del teléfono -que se usa para acortar distancia no para alargar conversaciones-, se obtengan datos de cómo va un trámite o simplemente, dónde ir a recoger o firmar un documento. Parece que cada unidad de negocio está en un centro totalmente alejado de la sinergia que debe prevalecer en la empresa. Mientras los call centers funcionan bajo el esquema de no mercy (sin misericordia), los que solucionan están bajo el lema no rush (sin apuro).

¿Cómo hacemos para integrar uno al otro?

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Artículo publicado el  5 de abril de 2010 en el diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Herramientas para el desarrollo sostenible (II)

La opinión de…….

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JORGE G. CONTE BURRELL

Para la segunda parte del siglo pasado el invento de las primeras computadoras dio como resultado las industrias del hardware y el software que le ofrecieron grandes avances a la Humanidad con el manejo de ilimitadas cantidades de datos científicos, técnicos e industriales, creando una nueva cultura global de manejo de información para una mayor productividad.

Posteriormente y basado en la plataforma de las tecnologías de la información, se inventó la Internet y la creación de nuevas empresas “ virtuales ” globales y la nueva cultura de interrelación y compra/venta que vivimos hoy.

La conjunción de las tecnologías de la comunicación e informática, entre otras, dio como resultado la comunicación a través de teléfonos celulares, creando la gran industria global comunicación móvil que utilizamos en promedio 30 minutos al día y en algunos países desarrollados, hasta 120 mensajes de texto diarios, creando millones de puestos de trabajo y miles de millones de dólares anuales en ventas. Mirando el futuro cercano, el crecimiento de la banda ancha, permitirá la comunicación a través del protocolo de voz sobre Internet (VOIP).

Para la nueva etapa de nuestro desarrollo, basada en la producción más eficiente, el manejo de los recursos naturales, la reducción, reutilización, reciclaje y recuperación de materia prima y productos contaminantes, la eficiencia energética y la producción libre de tóxicos, se han inventado nuevas fuentes energéticas no contaminantes, procesos de producción y distribución que eliminan los materiales tóxicos y reducen el uso de materias primas, incluyendo porcentajes cada vez más altos de material reciclado.

Igualmente se han diseñado herramientas para que las empresas, los centros educativos, los municipios y las familias participen en el desarrollo sostenible como el manejo integral de los residuos sólidos domésticos e industriales y los puntos de reciclaje.

Estas nuevas industrias denominadas “ verdes ” han creado y seguirán creando millones de nuevos puestos de trabajo, mejor pagados y formales, miles de millones de dólares en ingresos por exportación y servicios, sumando puntos porcentuales en el Producto Interno Verde de países, donde se incorporan variables ambientales en su Producto Interno Neto.

Es hora, entonces, de que nuestra sociedad incorpore, en forma masiva, las herramientas, tecnologías y empresas necesarias para el desarrollo sostenible, como se ha hecho con otras tecnologías y productos en nuestro pasado y que permitan llevarnos a nuestro próximo pináculo cultural, como seres humanos sostenibles, durante la primera mitad del siglo XXI.

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Artículo publicado el 24 e marzo de 2010 en el  Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Las metas incumplidas

La opinión de la Arquitecta y Ex Ministro de Estado…..

MARIELA SAGEL

Cuando se privatizaron la telefonía y la electricidad en Panamá, en los años 1996 y 1997, también se creó el Ente Regulador de los Servicios Públicos, con el fin de que se establecieran metas de cumplimiento y que los clientes estuviéramos protegidos de los abusos de las empresas que obtuvieron la concesión para proveer los servicios que desde ese momento estarían prestando.

A partir de esa fecha, hemos podido contar con teléfono celular y, reniegue el que reniegue contra la privatización, sin haberla ejecutado, estos servicios no se estarían ofreciendo.

Más recientemente entraron a proveer servicios de telefonía celular dos empresas, con promociones agresivas que puso a todo el mundo a cambiar su número de teléfono, porque se le daba al cliente que optaba por un servicio de estas nuevas empresas hasta un BlackBerry sin costo.

Entiendo que el número de unidades de celular supera la cantidad de habitantes que tiene todo el país y sería interesante que ahora que nos aprestamos a un Censo Nacional, se miren estos datos.

Sin embargo, las metas de cumplimiento o no se supervisan o no se cumplen. Y mucho menos se divulgan o se hacen del conocimiento de los usuarios. Desde la salida forzada del Ente del Ing. José Guanti ha habido un relajamiento, al mismo tiempo que no se han actualizado las metas iniciales y estamos a merced de la mala atención y el abuso de las empresas prestadoras del servicio. Lo peor es que la manida portabilidad numérica, no se ha implementado y, en lo personal, tengo el mismo número de teléfono celular desde el día en que empezó a prestar servicio Bellsouth y por no poder conseguir el mismo número con otro proveedor, soy una damnificada del pésimo servicio que presta Movistar.

Si bien mis amigos me dicen que tengo un karma celular , porque siempre escojo los modelos que vienen premiados, o que hacen un viernes por la tarde o un lunes en la mañana y con frecuencia, salen malos, la atención a clientes de esta empresa es pésima. Si uno llama al teléfono que se indica para saber cómo anda la reparación de una unidad, lo atiende un call center en Guatemala, pero más parece que está en Bosnia. Si uno se acerca a los centros de servicio, se quedan con el teléfono, repetidas veces, sin confesar que ese modelo ha salido malo en un 50% (y con la suerte que tengo, estoy en ese 50% de los defectuosos) y lo que es peor, no tienen un equipo para prestarte mientras supuestamente lo reparan.

Actualmente estoy pasando ese calvario: mi BlackBerry ha estado tres veces en reparación y el modelo es de los que han salido malos, pero la empresa insiste en quedarse con él para repararlo. Las fechas que establecen para entregar la unidad reparada no se cumplen y apenas te lo entregan, de una vez vuelve a presentarse el mismo problema por el cual se llevó. En el ínterin porto un aparato que parece salido de una cajita de Cracker Jack a la espera que Movistar decida y acepte que mi equipo está en el 50% de los aparatos que han salido defectuosos.

Esta situación es insostenible. No hay manera de llegar a los directivos y ponerlos en autos del mal servicio que prestan, la barrera que crean entre sus clientes está en Guatemala, por medio de su call center. Los pobres ejecutivos y técnicos que están atendiendo en los centros de servicios se han vuelto casi que impermeables ante las quejas diarias que deben procesar.

Al final, entiendo que las fallas de los aparatos celulares pueden tener solución (si no están en el 50% de los defectuosos) en las tiendas de chinos, las electrónicas que tienen de todo. ¿Tendremos que recurrir a eso por la pobre atención que nos brinda Movistar?


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Artículo publicado el 14 de marzo de 2010 en el Diario la Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.