Sueños esperanzadores No. 2

La opinión del Médico….

EDUARDO A. REYES V.
earv31@hotmail.com

En medio de las atribulaciones de nuestros ciudadanos, que van desde las compras de Navidad, los tranques en nuestras principales vías citadinas, la ausencia significativa de agua, el exceso de basura en toda nuestro distrito, hasta contemplar con compasión las desgracias prevenibles de nuestros hermanos de Chepo, Colón y Darién, he tenido la oportunidad de soñar.

Esta vez soñé que de una vez por todas en nuestro país se definían las responsabilidades de todo tipo en materia de justicia de los implicados en el Cemis, en el caso del envenenamiento masivo con dietilenglicol, en ilícitos cometidos en nuestro Ministerio de Educación (fibra de vidrio, etc.), en las dudosas contrataciones directas de nuestros últimos gobiernos y otros escándalos mayores que han rodeado el manejo de la famosa ‘cosa’ pública en nuestra frágil democracia. También soñaba que se había sancionado a los responsables de esas inundaciones (más allá de la ocasionada por el cambio climático), del manejo limitado de las instituciones encargadas de esos desastres y de la casi caída estrepitosa del puente ‘Centenario’, que ha pasado a ser el ‘calvario’.

En ese corto tiempo de sueño profundo ante tanto desasosiego surge una pesadilla. Era una nueva y evidente comprobación ante pasados y recientes señalamientos de EE.UU. (a través de diferentes entidades gubernamentales de nuestro ‘protector’ hermano país) de la corrupción en nuestra justicia, en especial la originada desde el narcotráfico. Emergía un nuevo escándalo en nuestro Ministerio Público del cual, conocedores a profundidad del funcionamiento de esta entidad, señalaban y se acusaban mutuamente de estos lamentables delitos. Pero volví nuevamente al sueño esperanzador, cuando se colocaban grilletes a todos los responsables de tal corrupción.

Soñaba que el IDAAN anunciaba la regularización de la disponibilidad y reparto del agua potable y mejoraba un poco su deteriorada imagen. Había sido evidente que los cortes programados en muchas barriadas de nuestra ciudad no coincidían con sus dudosos anuncios. Mientras la población ‘gorgojoniana’ iba ya rumbo al pánico colectivo. Surgió una nueva pesadilla: se privatizaba. El entorno lo exigía. ¿Coincidencia? ¿?

Un mayor, inquietante y desesperante sueño fue cuando se anunciaba a través de WikiLeaks que la narco-corrupción se había apoderado de la Autoridad del Canal. Desperté con taquicardia y opresión precordial.

Nuevamente en nuestra cruda realidad, reflexioné. Si la invasión de EE.UU. fue sustentada en el narcotráfico que reinaba en Panamá, la reconstrucción de la democracia, la captura del General Noriega y los riegos que atravesaban los hermanos de EUA, etc., que nos espera ahora, cuando el país no ha mejorado y superado significativamente algunas de esas ‘justas causas’? ¿Hay real democracia?, ¿hay menos tráfico de droga?, ¿hay menos corrupción? ¿Hay nuevas causas? ¿?

¿Nos invadió la crueldad y lo inhumano? (Benedicto XVI).

Feliz Navidad… hasta donde pueda.

** Mantenga un buen peso. Consulte a los colegas su índice de masa corporal. Nuevos estudios sustenta una vez más lo beneficioso de ello.

 

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<> Este artículo se publicó el 23 de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Ángeles y demonios

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La opinión del Economista…

Flavio Velásquez Espino 

Se agitan entre nosotros los mismos ángeles que antaño nos enseñaron a presentir que Dios es panameño.

 

Están aquí por nuestros sueños colectivos de grandeza. Porque siempre hemos resurgido de terribles abatimientos y hemos derrotado algunos demonios oportunistas que también incursionan por aquí.

Dos ejemplos de abatimientos y resurgimientos. Uno reciente causado por la destrucción física infligida por los demonios que llegaron con la invasión.   Esa fue una maldad llegada de afuera para sustituirse a otra maldad confeccionada adentro. Y los otros abatimientos, muy recurrentes durante cien años, causados por profetas dementes que practicaron crueles liturgias cesaristas.

Pero no siempre hemos vencido a los demonios. Dos ejemplos. Los que se meten en cuerpos humanos para encender en sus almas las fogatas de la codicia y mutarlos en íncubos abusivos. Y los que se meten en conductores de vehículos públicos y privados para ensañar su maldad. Sin embargo es incompleto que sólo a los buses le decimos Diablos Rojos.

El bien y el mal juegan una eterna partida de azar. Al respecto hay una historia pendiente de ser inventada aquí en Panamá. La historia del país ideal y utópico. Ese soñado por ángeles y nosotros.

Pero hay quienes no quieren vivir en ese país soñado. Para no ir allí se han inventado un país alternativo de signo contrario. Al cual escapan para conjugar los tiempos verbales de lo inexistente. Es el país que sueñan los demonios y los otros. Allí la historia deja de ser. Allí se inventan distopías que es lo contrario de la utopía.

El distópico cree conocer el presente y el futuro como réplicas de sus modos subjuntivos. Con esos modos desquicia el bien, fabrica apocalipsis, detiene el curso mutante de la historia y aprende el goce del dolor. El distópico panameño practica la burla, la farsa, la estafa y la invasión perversa del prestigio de quienes estamos estacionados en el presente preparándonos para emprender la ruta de un futuro mejor.

Es obvio que utopías y distopías no son cosas de ángeles, ni demonios. Son sólo cosas de humanos. Y en especial de humanos panameños. Es una gran cosa ser humano en general porque los ángeles y los demonios en general no pueden elegir otra opción distinta de lo que son.

Los humanos por otra parte tenemos la potencia de elegir. Y aún así a nosotros los humanos nos resulta difícil practicar ese arte portentoso del libre albedrío que consiste básicamente en llegar a ser lo que debemos ser. Y más difícil aún nos resulta trazar la ruta requerida para lograrlo.

Pero el libre albedrío sirve también para elegir el llegar a ser lo que no debe ser. Como el triste camino hacia la distopía en donde los demonios de siempre tejen con furia infernal el goce torcido del horror y de la desesperanza. Y ese es el país de los quejidos que muestran los medios.

Creo que los distópicos y sus demonios no pasarán. La tradición lo muestra. Y, a pesar del bajón grave del presente, eso es lo que hemos estado haciendo con éxito desde antes de ser República. Porque existe en la conciencia panameña la potencia de la fe en la ética, la fuerza del pensamiento racional, el poder de la imaginación creativa y porque aunque no lo crean, en nuestra configuración humana existe el don de una rara aspiración a la bondad, a la belleza y al bien.

Se acerca Navidad y el Año Nuevo. Tiempo de pensar con amor, paz y buena voluntad en nosotros mismos y en la Ciudad.

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<>Artículo publicado el  24 de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Pollito, una anécdota familiar

La opinión de….

J. Enrique Cáceres-Arrieta

El Día del Niño de 2007, mientras los niños celebraban su día en las escuelas, mi hijo Jonatán ganaba un pollito en una tómbola escolar.

No era la primera vez que los mellizos regresaban con pollos de la escuela. Hacía un par de años me habían preguntado si podían llevar unos pollitos al apartamento. No objeté y su madre tampoco lo hizo. De manera que varios pollos fueron acogidos en la familia.

El pollito ganado por Jonatán era diferente. Pasaron semanas, y Pollito (así lo llamaba su dueño) creció; y junto con un conejo, unos pececillos y una perrita contribuían a la alegría del hogar.

Una noche, me informaron que Jonatán y David (los mellizos) lloraban porque Pollito estaba moribundo al ser golpeado por la puerta de la cocina. Mientras iba para ver qué pasaba, un zarpazo de sentimientos y emociones encontrados trajo a mi memoria una escena en la cual lloraba ante las plumas de mis periquitos que un gato había devorado. El dolor fue indecible. De modo que sabía muy bien lo que sentían los mellizos, especialmente Jonatán, dueño del pollito. Quizá para alguien sea tontada escribir sobre un pollo, y hasta pensará que el problema se habría resuelto comprando otro.

Uno de los errores más recurrentes de los padres es invalidar las emociones de sus hijos y abandonarles física y afectivamente, criándose sus hijos como niños huérfanos de padres vivos. No se trata de consentir o ser indiferentes, sino validar apropiadamente las emociones de nuestros hijos.

Al llegar al apartamento, encontré a Jonatán llorando a lágrima viva y a Pablo (mi hijo mayor) abanicando al pollo. Abracé a Jonatán y le pregunté qué sucedía. Entre sollozos contó lo sabido. Quería que al expresarlo fuese terapia para él y sintiera que papá estaba interesado en sus cosas.

El pollo se veía muy mal.  Supuse que moriría, y me dispuse preparar a mis hijos para lo peor.   Me equivoqué.   Mientras consolaba a Jonatán, David salió llorando del cuarto donde oraba por el pollo.   De repente Pablo exclamó que el pollo estaba vivo.

Contra mi diagnóstico, el pollo sobrevivió; los mellizos lo atribuyeron a un milagro. Decían que Dios había escuchado sus plegarias.   Cierto o no, el pollo se recuperó gracias al cuidado de los niños.

El 20 de agosto, Jonatán por accidente atropelló a Pollito con un carrito que montan los niños pequeños. Pollito estaba muerto y Jonatán lloraba a cántaros. Traté que el chico no se sintiera culpable, y en medio de todo sintiera mi consuelo, amor y empatía.   En ningún momento insinué reprimir el llanto sino que convalidé sus emociones y le animé a expresar su dolor.

La tarde del 20, fuimos aenterrar a Pollito. Camino al entierro, Jonatán advirtió: “De ahora en adelante no tendré más mascotas tan frágiles”. Me partió el alma al externalizar Jonatán el profundo cariño que tenía al pollo, al preguntar: “Papá, ¿los pollos van al cielo?”. Respondí no recordar si la Biblia decía algo al respecto. Además, aseveré a mis hijos que la muerte de Pollito era una lección para que viéramos la brevedad, unicidad y fragilidad de la vida.   A solas con mis pensamientos y meditando en la pregunta de mi hijo, recordé que la Biblia revela que en la Nueva Jerusalén habrá animales pero las bestias salvajes no harán daño ni al niño de pecho,   y “morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará”.

A propósito del cielo, ¿es “perversa” la creencia del cielo?  Perverso es adulterar (para confundir) la esperanza del cristiano con fanatismo religioso que ve al cielo como recompensa por dañar al prójimo.    Si el cielo fuese una creencia falsa (según el cientificismo, toda verdad para ser verdad debe pasar por el filtro de las ciencias naturales, creyéndolas omnímodas e infalibles), prefiero ser soñador que un matador de sueños.

A pesar de las muy merecidas críticas al fanatismo religioso, Ravi Zacharias sostiene que “solo la religión permanece como bastión de esperanza frente a la muerte, tanto para el difunto como para su dolorida familia”.   Luego de acariciar el suicidio y desistir, León Tolstoi escribió en su autobiografía: “La mayoría de las personas tiene una vida más difícil que la mía y, sin embargo, la encuentran maravillosa.   ¿Cómo lo logran?   No con explicaciones, sino con fe”.

Cada uno cree lo que quiere y lo que le conviene, pero ¡qué cómodo es decir ser ateo cuando estamos sanos y no hay enfermos en la familia cercana, hay buenas finanzas, profesión y empleo prometedores! La puerca tuerce el rabo en situaciones extremas o toques de fondo. Ahí se sabe en realidad qué creo y cuáles son mis convicciones; y, para frustración y rabia de algunos, en esos momentos los resentimientos y odios irreligiosos suelen esfumarse.

Pues bien, al ver la tristeza y el amor de mis hijos por su muerto y sepultado pollo, las lágrimas brotaron y quedamos llorando todos por Pollito, el pollo que el Día del Niño vino a formar parte de la familia y del corazón de tres niños.

<> Este artículo se publicó el 16  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/caceres-arrieta-j-enrique/

Hay mañanas grises……

Reflexiones publicadas como nota en Facebook por la Abogada, Escritora y Presidente de la Fundacion Leer…

Priscilla  Delgado 

Hay mañanas grises con ralladuras en el techo, con sombrío despertar adivinando un día de solo lluvia… Vamos como autómatas al desayuno, al trabajo buscando un rédito que nos permita mejorar nuestros días y que al menos estos sean adornados con colores, con fantasías, con caretas de carnaval.
Salimos por la noche con los amigos y nos reímos de las mismas cosas, y recordamos con risa los mismos recuerdos añejos como si fueran los únicos que hubiéramos vivido.
Buscamos las mismas tribus para refugiarnos en ellas con la seguridad que estarán resguardados nuestros secretos y hacemos de nuestra vida un circulo silencioso de muchos y de pocos, mas de pocos que de muchos.
Siempre cuidando que el daño no nos persiga y mitigando nuestras miserias internas en la adquisición de algo que nos haga feliz así sea sólo temporalmente,  porque será otro juguete,  al que pronto nos acostumbraremos y sentiremos que siempre fue parte de nuestra vida o que al fin y al cabo habíamos podido vivir sin el.
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Lo que no podemos prescindir en nuestras horas de silencio, es de la soledad interna que siempre nos acompaña y del amor callado que profesamos y que muchas veces no es admitido y menos confesado.
Porque siempre nos refugiamos y callamos en vez de mantener tibias las ilusiones y cantar siempre nuestros más atrevidos sentimientos,  con la sinceridad del corazón.
.Hay que decir, “te amo” todos los días, porque quizá sea el último.  No hay que temerle al sentir, dejemos las tribus y aprendamos a revelarnos a la marca diaria del qué dirán.
Dejemos la melena suelta, aprendamos a decir que no, admitamos con franqueza nuestras debilidades, aceptémonos nosotros mismos; aprendamos a distinguir que los días buenos son mejores que los malos, que siempre hay una cueva con calor que nos espera, que somos más felices que otros que parecen serlo….
Esto viene de la certeza de lo que vemos en nuestro entorno.   Gente enferma de dinero y de poder que quiere mas;    gente que quiere que la miren, pero no mirar;    gente que busca amor sin saber o querer darlo,   gente que atraviesa la vida y no la vive,   gente que no se enteró que es parte de una sociedad a veces oscura y triste pero que impone  la obligación de ser un buen ciudadano.
Viene de saber que la vida se nos regala para aprender y enseñar y que debemos borrar de nuestro vocabulario las palabras “no se puede”, y aprender a usar “si quiero y si puedo”;   ponerle  alas a cada uno de nuestros sueños y aprender que cada arruga es signo de que vivimos con risa y con amor….Cada nueva arruga nos revela que estamos viviendo y no pasando por la vida.
Que no es tan importante como me veo sino cómo me ven y ojalá que sea con los ojos del amor,  que todo lo ve bien.
Que nos aguanten nuestros truenos y nuestros malestares pero tambien nuestras muestras de afecto,   que a veces van en direccion desorientada….
Hay mañanas grises…pero que siempre se nos iluminan  si  sabemos  despertar.
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Nota publicada el 7 de julio de 2010 en Facebook por la autora a quien damos todo el crédito que le corresponde.

Hace mucho esperé por algo que nunca llegó.

De la inspiración de la Escritora, Abogada y  Presidente de la Fundación Leer
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Priscilla  Delgado

Hace mucho espere por algo….Llegó cuando mis ilusiones estaban anestesiadas y los recuerdos habían desaparecido. Pensé mucho y anhelé mucho….ese anhelo se desvaneció cuando vi llegar de pronto aquello que no esperaba.  Lo vi como algo extraño, nuevo y nada novedoso. Mande muchas señales que fueron de humo y se desaparecieron en la primavera…Llego el otoño y el invierno y casi me cansé de esperar.

Dormí con la almohada acariciando una espera y recordando una canción añeja de sentir y de escuchar.
Y un día apareció al despertar con nuevas ilusiones y besos antiguos. Pero se me había olvidado sentir. Se me habían perdido las ilusiones y ya no esperaba nada.

Ya mi corazón no tenía el repique de campanas a las 6 de la tarde. Ahora simplemente no había emociones. Todo era un mar sin olas, un placido atardecer….Comprendí que el día es aquí y ahora y no hay después. Que el mañana no existe y que cada momento es irrepetible, que con la intensidad del sentir de hoy es imposible sentir mañana, que la palabras de hoy, no serán las mismas de dentro de una semana y cambia hasta la forma de decir te quiero. Nada es estático, todo se mueve, trasmuta, se transforma y se desvanece.

El querer es el presagio de una ilusión.  Dura solo un minuto, es esa forma de sentir  inexplicablemente efímera y que muchas veces es antojadiza; y el corazón no todas las veces va al compás de nuestros pensamientos. Debemos aprovechar al corazón cuando éste siente con ganas, cuando siente con intensidad y nuestras manos vuelan solas y las palabras nacen de las manos y las miradas se encuentran sin pretensiones, porque son solo estadios descontrolados y luego no será así…Todo vendrá a la normalidad que será amanecer, vivir, dormir y sin darnos cuenta se nos fue el tiempo, que no es tu tiempo, es el mío, con la intensidad de lo que hoy soy. No le demos tregua y no trates de predecir nuestras próximas horas….Es en este momento, es ahora.

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Nota publicada el 15 de abril de 2010 en Facebook por la autora,  a quien damos todo el crédito que le corresponde.