Un sistema de vigilancia para Panamá

La opinión de…

 

Ernesto E. Cerrud Herrera

La reciente adquisición por parte del Estado panameño de recursos adicionales para la lucha contra el narcotráfico y la protección de los espacios jurisdiccionales del país, es una clara evidencia de que la presente administración gubernamental ha tomado la firme decisión de darle un alto valor tecnológico agregado a su política de seguridad nacional, incluyendo la seguridad pública y/o ciudadana.

Guardando las enormes proporciones, la decisión de comprar los costosos equipos y know how a la multinacional italiana de defensa Finmeccanica hace una reminiscencia del denominado “Sistema de Vigilancia Amazónica” (Sivam) o “Sistema de Protección Amazónica” (Sipam) del Brasil. Este es un “sistema de sistemas” de vigilancia del complejo utilizado para el control de la denominada “zona legal del Amazonas”; o sea, la selva amazónica brasileña, con el propósito declarado de frenar el narcotráfico, la tala ilegal o la quema de la selva.

El sistema utiliza una mezcla de radares fijos y móviles en tierra, así como la vigilancia aérea con el Embraer ERJ-145. En términos concretos, el Sivam tiene el propósito central de vigilar, controlar, proteger y defender el espacio jurisdiccional del territorio amazónico brasileño.

En el caso particular de Panamá, el desarrollo del sistema de seguridad y vigilancia costera del país incluye la adquisición de los seis helicópteros AW139 Agusta–Westland para el Servicio Nacional Aeronaval y el levantamiento de la cartografía digitalizada de todo el país para el Instituto Nacional Tommy Guardia.

Al contar con un “mapeo” preciso y actualizado de la geografía nacional, las autoridades podrán utilizar esta información con mayor efectividad operativa aplicada a los sistemas de control y vigilancia. En suma, será un sistema integrado (“sistema de sistemas”) de avanzada tecnología para combatir el crimen organizado y ejercer un mayor control de nuestras fronteras.

De esta manera, se espera mejorar el control de los espacios jurisdiccionales y ejercer la presencia soberana del Estado en los puntos más “débiles” de la geografía nacional.

En este contexto, es interesante resaltar que la inversión estatal en la compra de los equipos y know how complementario se constituye en un “modelo de referencia” en la integración de sistemas y plataformas de seguridad y defensa para Centroamérica y Suramérica.

Esto es relevante en el contexto de la integración sub-regional sustentada en el Sistema de la Integración Centroamericana (Sica) y de su modelo de seguridad democrática, concepto al cual se adhiere Panamá como Estado miembro del Sica.

Como modelo de referencia, incluso, se puede deducir que la integración de sistemas y plataformas tecnológicas en materia de seguridad puede coadyuvar al funcionamiento y operación del propuesto Centro de Coordinación Regional en Seguridad Democrática, con sede en Panamá y sub-sede en Guatemala.

Esto, como parte de los esfuerzos de los países del Sica para contrarrestar el narcotráfico, el tráfico ilícito de armas, de personas, el contrabando de mercancías, robo de vehículos, terrorismo, etc. Asimismo, potencialmente puede convertirse en una eficaz herramienta de protección al ecosistema de nuestra pequeña amazonia istmeña, el tapón del Darién, visto desde la perspectiva estratégica del vínculo multidimensional entre cambio climático, seguridad nacional y desarrollo sostenible.

Esto abarcaría las áreas protegidas de la cuenca hidrográfica de la región interoceánica y la infraestructura crítica del Canal de Panamá y de sus instalaciones, incluyendo las potenciales amenazas asimétricas a su seguridad; tales como un ataque terrorista, entre otras.

Si queremos vivir con un mínimo aceptable (y esperamos incremental) de seguridad, así como salvaguardar la gobernabilidad democrática y que el país no se convierta en paraíso del crimen organizado, es consustancial entender por parte de los ciudadanos–contribuyentes, que los productos y recursos de la alta tecnología en materia de seguridad cuestan, ¡y mucho!

En este sentido, la inversión del erario público en la materia, bien administrada, más que un asunto de seguridad nacional, es parte de una política pública de Estado para la seguridad de todos. En esta perspectiva, creo que la adquisición se justifica en términos del alto valor tecnológico que agrega a nuestra seguridad.

<> Este artículo se publicó el 30  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Chan Chu Yoo

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La opinión de la periodista…

Adelita Coriat

Existe una estrecha relación entre la migración y la seguridad nacional. Esto se entiende como la capacidad de un Estado en mantener su integridad y potencialidad de contener cualquier fuerza amenazante.
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El tráfico de personas es una de las actividades ilegales más lucrativas, después del tráfico de drogas y armas.  Panamá es signatario del Protocolo contra la trata de personas establecida por la Convención de Palermo, pero irónicamente, quien debe velar para evitar este delito parece ser quien lo fomenta.

En 14 meses la directora de Migración ha formulado 43 denuncias en el Ministerio Público por la comisión de diversas irregularidades en las que se han visto involucrados funcionarios de la institución que han sido destituidos. ¿Qué impide al Ministerio de Seguridad tomar medidas enérgicas si entre sus prioridades está acabar con la delincuencia?

El proceso de visas para los asiáticos debe ser tan estricto como imposible de falsificar. Debe revisarse por el Consejo de Seguridad, después del revisado la visa estampada recibe la firma de la directora.   Cada pasaporte cuenta con un número de visa y nombre que coinciden y son revisados para verificar su entrada y evitar réplicas.    Posteriormente el pasaporte se traslada a una oficina de seguridad nacional que examina su legitimidad.

Bajo estas condiciones las visas no pueden ser falsas. ¿Nadie se dio cuenta de esto en el aeropuerto?   Los números de visa solo están al alcance de los directores, no se pueden adivinar o esquivar los filtros.

Esto forma parte de las novedades diarias que se informan a la directora a través de una valija todas las noches con una copia de las visas que ingresaron a Tocumen.

¿Quién cree usted que puede estar a cargo del tráfico de asiáticos en migración?   ¿Cumple Panamá con la Convención de Palermo?

<> Artículo publicado el 4 de octubre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Política para Godot

La opinión del Médico…

Juan Carlos Ansin 

Los políticos, como los escritores modernos, se nutren más de las encuestas y los ratings que de la lectura de los clásicos y muy pocos son los que pasan un par de horas husmeando novedades valiosas, generalmente desapercibidas en el mundo teledirigido de las redes de información inútil que inundan el espacio, con más daño del que pueden provocar las ondas hertzianas.
Encontré en un estante de rebajas un libro de Hans Küng que debiera cotizar millones en la bolsa de valores culturales, entidad que no existe en ninguna parte del mundo, porque la cultura no cotiza en bolsa.    Se titula: Una ética mundial para la economía y la política. Se divide en dos partes, la primera trata sobre Política Mundial y la segunda sobre Economía Mundial.

La primera parte, la que nos ocupa, es una certera crítica a la “realpolitik” variopinta de Maquiavelo, Richelieu y Bismarck, encarnada en Morgenthau y heredada por Henry Kissinger. También desmenuza las debilidades del idealismo político moralizante, representado por el New Freedom de Woodrow Wilson y sus famosos catorce puntos. Tanto la ostentación, como la real posesión del poder, como criterio supremo de la política, son analizadas partiendo del reconocimiento de la necesidad de una responsabilidad ética que aquel paradigma desconoce, puesto que el mismo descansa en la supervivencia darwinista del más fuerte y no del más justo.

Invocando así la razón de Estado o la Seguridad Nacional. Dos cucos que justifican el uso ilimitado de la fuerza. Fuerza a la que están subordinadas las demás instituciones democráticas, el Estado de Derecho, los tratados internacionales de paz y el respeto a la dignidad humana y por supuesto, los principios éticos de la guerra y de la moral básica.

Aunque el libro se publicó mucho antes de que la doctrina Bush-Cheney-Rumsfeld, de la Guerra Preventiva, fuera llevada a cabo en Irak y Afganistán, no falta allí argumento alguno para pulverizarla.

Del mismo modo critica el puritanismo moralizante cínico de Reagan al implementar su política, seguida a pie juntillas por los gobiernos republicanos que le sucedieron, blandiendo el hacha de la guerra “contra el imperio del mal”. Obama parece haber caído en la ingenuidad de un pacifismo wilsoniano imposible para un país cuyo establishment político-económico-militar descansa en el poderío hegemónico, aunque la realidad nos demuestre hasta dónde se han debilitado las estructuras que sostienen dicha ilusión. La propuesta de Küng es un consenso ético global, basado en el mundo tal como es y no como debiera ser.

Para este teólogo progresista, el desafío de las grandes religiones, es encontrar el camino entre un modernismo sin fundamento y un fundamentalismo sin modernidad. Sobre lo que es el futuro, cita a Víctor Hugo: “Para los débiles es lo inalcanzable. Para los tímidos es lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”. Mientras tanto, el mundo sigue esperando a Godot.

<>Artículo publicado el 12 de septiembre de 2010 en el diario El Panamá América a quienes damos,   lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

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Seguridad nacional

La opinión del Sociólogo  Facilitador del Desarrollo Humano….

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RAFAEL E. SALVATIERRA .

La celebración del Mundial de Fútbol se convirtió en un circo dentro de la sociedad panameña, en tanto los problemas nacionales pasaron de cierta forma desapercibidos o por alto, solo un sector de la clase popular e intelectual se preocupaba por lo que nos sucede, mientras que el resto de la población estaba solo por comprar banderas de otros países y se dejaba llevar por la fiebre del fútbol.

Bien, frente a estos retos políticos, económicos y sociales que vivimos, la inseguridad es un tema que nos afecta a todos y está a la orden del día, en niveles que ponen a meditar, es por ello que deseo recomendar por este medio facilitar algunas consideraciones, que de esta manera sirven para minimizar estos niveles de inestabilidad ciudadana.

La Seguridad es lo que demandan más la ciudadanos de este país, donde nos vemos sumergidos en la violencia en todo el sentido de la palabra, es por ello que el Gobierno Nacional debe elevar este problema a tema de Estado, para poder actuar con la firmeza que se debe tener.   Daré un ejemplo, se deben colocar a nivel nacional lo que funciona como puestos de control desde Darién hasta Chiriquí, donde opera solo uno con estructura y tecnología, el puesto de Guabalá, hay varios que solo son retenes, como el de Bayano en Darién y otro en Divisa.

El puesto de Guabalá ha servido mucho en los temas de migración, aduanas y para la captura de sujetos de diferentes perfiles.

En tiempo pasados había más controles a nivel nacional, a lo largo de la vía Interamericana existían puestos o garitas de las Fuerzas de Defensas, donde el conductor bajaba la velocidad hacia un pequeño alto y un sargento de policía le daba la señal de continuar.   Esto no es malo, había respeto y control de las personas, lo que necesitamos a gritos en estos momentos, donde la delincuencia en el interior está tomando camino y cancha, popularmente hablando, para nadie es un secreto que el pandillerismo existe en esta Región.

La idea es dar un sólido y fuerte golpe a los delincuentes a nivel nacional, el tener los puestos de control servirá en cada región para poder hacer un alto a la ola de delitos. En el campo de la administración de cualquiera empresa, el gerente tiene que realizar constantemente supervisión y es esto de lo que estamos carentes en el tema de seguridad.

Desde que la computadora es una herramienta de trabajo, considero que tenemos más de 30 años de atrasó, porque la tecnología no la hemos sabido utilizar para frenar la delincuencia. Por el contrario, los maleantes la utilizan para hacer sus fechorías.

Amigo lector, Usted que vivió la época de los 60, 70 y 80 sabe a lo que me refiero. Aclaro, no estoy diciendo que debemos tener un Estado militarizado, sino por el contrario, un país donde, con firmeza y apoyando a nuestra Policía, todos servimos a los intereses de la nación panameña, en donde los buenos somos más.

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Este artículo fue publicado el  17 de julio de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor o autora, todo el crédito que les corresponde.

Desafío del panameñismo

La opinión del Periodista y Docente Universitario….

DEMETRIO OLACIREGUI Q.

Del mismo modo como se hicieron trizas las expectativas de los grandes equipos latinoamericanos en Sudáfrica, el presidente Ricardo Martinelli se encuentra en un laberinto de contradicciones y descrédito cuyos efectos todavía no pueden medirse. Una a una han surgido situaciones, en su mayoría creadas por el gobierno, que repercuten dolorosamente en su gestión.

Martinelli había amenazado en forma insistente con que tenía tres bombas que estremecerían el país. La única explosión real fue una sospechosa mina en Jaqué, que hizo despertar a la ciudadanía acerca de los efectos sobre la seguridad nacional de las decisiones de Martinelli, al comprometer al país en la aventura guerrerista de Colombia.

Las precipitadas declaraciones del gobernante acusando a sus antecesores de tener arreglos con las FARC, también fueron contraproducentes. Basó sus señalamientos en información altamente confidencial —que filtró a conveniencia y en forma irresponsable a medios de comunicación— entregada por Colombia al gobierno anterior.   Primero el presidente Álvaro Uribe y luego su director de la Policía Nacional, general Óscar Naranjo, dejaron a Martinelli con un palmo de narices. Algo similar a lo que ocurrió cuando se metió a pelear con el fiscal general de Costa Rica, Francisco Dall’Anese.

En medio del mundial de fútbol se destapó un nuevo escándalo en el entorno del ministro de Seguridad, José Mulino, por casos de sobornos. Mulino, el más impopular del Gabinete, representa el espacio político de un partido de la alianza oficial, lo que dificulta su destitución.   La seguidilla fue un nuevo episodio en el Órgano Judicial y el Ministerio Público por las graves acusaciones de la jueza suplente Zulay Rodríguez, cuyos efectos explosivos nadie puede calibrar en forma anticipada. Rodríguez fue vocera de Martinelli en la campaña política y en el cometido de lograr la destitución de Ana Matilde Gómez, ex procuradora general de la Nación.

En forma paralela están acumulando fuerza las acciones de protesta contra los excesos legislativos de Martinelli. Las crecientes acciones de gremios docentes, ambientalistas, el movimiento sindical en el interior y en la faja canalera, se suman al paro de labores de los trabajadores en las obras de la ampliación del Canal. Un consorcio ítalo—español—panameño intenta ignorar el derecho sindical y las demandas laborales, lo que es un mensaje al exterior que desnuda la persecución hacia los sindicatos estimulada por el gobierno. La detención de una treintena de trabajadores sindicalizados en Colón, es como echar gasolina en el escalamiento de un enfrentamiento con el movimiento obrero.

Como si no fuera suficiente con la crisis que tiene entre manos, Martinelli enfrenta ahora el desafío del Partido Panameñista.  Después de reiterados pedidos para que renunciara el alcalde capitalino Bosco Vallarino, violentando la Constitución Política, la institucionalidad y la autonomía municipal, el presidente del Partido Panameñista y vicepresidente de la República, Juan Carlos Varela, en una abierta provocación a Martinelli, maniobró contra todo pronóstico para mantenerlo en el cargo.

El desplante contra Martinelli ha abierto una grieta política en la alianza opositora y dejado en el ridículo al gobernante.   La presión vino de un sector de líderes panameñistas alarmados porque un Varela complaciente estuviera dispuesto a sacrificar a Vallarino y entregar la principal plaza política del país después de la Presidencia de la República. Para mantenerlo en el puesto, Varela pidió a Martinelli un tiempo de gracia de 120 días, con la promesa de que renovaría su equipo alcaldicio y facilitaría las denuncias por supuestos actos de corrupción contra su antecesor Juan Carlos Navarro. Las denuncias contra Navarro —una de las bombas anticipadas por Martinelli— demuestran cómo se pretende desviar la atención pública del monstruo creado por la cúpula gobernante.

Los artífices del peor alcalde de la historia capitalina son precisamente Martinelli y Varela, quienes lo impusieron como candidato, montaron una campaña sucia con el caso del colombiano David Murcia Guzmán y presionaron para que la Asamblea Nacional de Diputados aprobara una ley que le permitió posesionarse del cargo, a pesar de que el Tribunal Electoral todavía no ha fallado sobre su doble nacionalidad.    El fracaso de Vallarino, quien solo tiene un 4% de popularidad, también es el fracaso de Martinelli y de Varela. Por el momento una corriente del panameñismo no quiere entregar la Alcaldía a Cambio Democrático, lo que provoca una fisura con Martinelli y su estilo absolutista y de atropellos institucionales.

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Este artículo fue publicado el  8 de julio de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor , todo el crédito que les corresponde.

Respeto a la vida

La opinión de…..

Raúl Leis R.

Es de triste recordación en América Latina, los sufrimientos padecidos por sus pueblos cuando reinó en muchos países la llamada Doctrina de Seguridad Nacional.    Esta doctrina fue producto de la guerra fría, y llegó a formar parte importante de la ideología de gobiernos y fuerzas armadas quienes confundieron su papel de defensores de la integridad nacional, con lo que entendieron era una guerra interna contra sus propios ciudadanos.

Hoy, aunque vivamos en democracia se corre el riesgo de la entronización de una “neodoctrina” que en nombre de la lucha contra la delincuencia y el terrorismo, expresa crecientemente la remilitarización de los países, la definición de un enemigo interno como hipótesis de conflicto.

Privilegie la democracia restringida, anule la separación y contrapeso de poderes, la participación ciudadana, ruptura del pacto social, conculcando derechos humanos y libertades democráticas, sustituyendo o avanzando progresivamente sobre las instituciones democráticas y, finalmente, enfrentándose con su propio pueblo, para imponer intereses creados.

Si antes los actores fueron dictaduras militares, hoy en cambio, pueden ser elites civiles los que propicien la imposición del reordenamiento de la sociedad en forma autoritaria, lo que conduciría al peligro del uso de la arbitrariedad y la fuerza.

Más cuando esto se sustenta sobre la concepción de un proyecto de reestructuración de la sociedad, través del cual se busca incrementar los niveles de beneficio económico y político de un grupo de poder, y revertir o impedir avances en materia de participación de la mayoría de la población.

Si las inclinaciones del sector político en el poder van por los caminos de neodoctrina de seguridad nacional, estaríamos ingresando a un escenario amenazador para la profundización de la democracia y la construcción de un desarrollo integral.

La opción en cambio es por el desarrollo integral y la seguridad humana; por el impulso a la capacidad incluyente, dialógica y participativa.   Claro está, esto supone también el desarrollo de la capacidad de los diversos actores a animar una cultura de paz y de resolución pacífica de los conflictos, en el marco del desarrollo integral y del paradigma de los derechos humanos.

Un resumen del camino correcto a seguir lo resume Antanas Mockus con estos principios:  Respeto a la vida. Primacía del interés general sobre el interés particular. Manejo transparente y eficiente de los recursos públicos como recursos sagrados. Incorporación, en las decisiones públicas y privadas, de la previsión y manejo de las consecuencias ambientales.

Rechazo a cualquier tipo de violencia y a cualquier complicidad con grupos al margen de la ley y con funcionarios o ciudadanos corruptos.

Respeto y defensa de la Constitución Política. Reconocimiento y valoración de las diferencias y la pluralidad.

Coherencia entre fines y métodos, no al todo vale.

Y con estas prioridades programáticas:

Cultura ciudadana y educación como pilares del desarrollo.

Defensa y cuidado del medio ambiente y de la biodiversidad.

Búsqueda efectiva de la igualdad, la equidad, el ejercicio de los derechos y el acceso a la justicia.

Desarrollo sostenible desde los puntos de vista social, económico y ambiental.

Seguridad y convivencia por el derecho a vivir sin miedo.

Fortalecimiento de la autonomía y productividad de las regiones.

Crecimiento económico que facilite la redistribución.

Ampliación de capacidades y oportunidades.

Eliminación de toda clase de discriminación sexual o de género.

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Este artículo se publicó el  30  de junio de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Inteligencia estratégica y policial

La opinión de…..

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Severino Mejía


Son dos temas similares, se complementan pero con enfoques diferentes. Debe darse una articulación efectiva entre el recién creado Ministerio de Seguridad Pública y el Consejo de Seguridad Nacional, para enfrentar de forma oportuna el accionar del crimen organizado externo en contubernio con los delincuentes criollos, la actividad de la delincuencia común, así como las amenazas transnacionales representadas en el terrorismo, el tráfico de drogas, de armas de fuego y municiones, y la trata de personas (forma de esclavitud del siglo XXI) que es la tercera actividad delincuencial (después de las drogas y armas), y genera 32 mil millones de dólares anuales en ganancias entre las organizaciones criminales.

Sin embargo, es importante hacer docencia sobre el concepto de inteligencia, para eliminar los prejuicios que causa esta palabra dentro de algunos actores de la sociedad. Sin entrar a analizar las razones que existan para esto, que son valederas y que respeto, es necesario evolucionar y tener un entendimiento más profundo de esa herramienta preventiva que, bien utilizada por el Estado, puede ayudar a contener la ola de criminalidad en nuestro país.

¿Qué es la inteligencia? La palabra inteligencia viene del latín intellegentia y es el producto que resulta de la búsqueda, registro, análisis, evaluación, comparación e interpretación de la información disponible que concierne a una nación o un área específica de esa nación y que es fundamental en el futuro para la formulación de planes. Al margen que nuestro país no tiene ejército, no es incompatible que esta herramienta pueda ser utilizada por nuestra Fuerza Pública para anticiparse, de manera temprana, a la comisión de futuros delitos que los criminales estén gestando.

El Ministerio de Seguridad Pública, bajo el cual estarán supeditados los componentes de la Fuerza Pública, debe manejar información de carácter policial que es fundamental para el desarrollo de operaciones que arrojen resultados positivos, como, por ejemplo, las grandes incautaciones de toneladas de drogas en nuestro país. En ocho años, en Panamá se han incautado casi 255 toneladas de drogas, lo que aunque es un pellizco, no deja de ser un duro golpe al crimen organizado.

La inteligencia policial también es capaz de proyectarse más allá, para estar a tres pasos de los delincuentes comunes que son la pesadilla de la ciudadanía, pues el robo con arma de fuego, el hurto y la violencia doméstica son los que resaltan en las estadísticas elaboradas por el Sistema Integrado de Estadística Criminal del Ministerio de Gobierno y Justicia.

La inteligencia estratégica se produce al más alto nivel del Gobierno. Dicha información que recaba un país es importante para la formulación de planes frente a eventos que se constituyan en una amenaza al Estado. Esta es la tarea del Consejo de Seguridad Nacional de un país. No es para vigilar a políticos, particulares o empresas. Es así como se concibió el Servicio Nacional de Inteligencia, que fue derogado por el gobierno actual.

La Policía Nacional debe ayudar a la producción de inteligencia estratégica. La inteligencia estratégica se produce en el marco de la visión de futuro, de lo posible y lo deseable. Trata de buscar oportunidades en situaciones de dificultades, calcula riesgos y crea valores agregados.

Nuestro país tiene la obligación de generar su propio sistema de inteligencia estratégica según sean nuestras necesidades, lo que sin lugar a dudas tiene que ser coherente con los fundamentos de la política panameña de seguridad, consensuada por la sociedad civil en el año 2000.

La inteligencia estratégica está supeditada a un criterio de satisfacción de condiciones democráticas donde la inteligencia es un medio que opera bajo eficientes controles legales, pero cuya resultante se orienta a ser un insumo fundamental del proceso de toma de decisiones del ente político.

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Este artículo se publicó el  15  de abril de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.