¿Por qué cambian los valores?

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La opinión del Médico y Rotario…

MOISÉS  RIOS

Los valores éticos y morales son el conjunto de reglas por las cuales se rige una sociedad dada. No son valores absolutos sino que cambian con los distintos pueblos y con las diferentes épocas. Esto ha sido así ya que la humanidad ha ido evolucionando, y esta evolución ha sido para mejorar, aunque a veces da la impresión de que vamos retrocediendo. La ley Mosaica es un claro ejemplo del intento del Hombre de reglamentar las relaciones interpersonales, reemplazando a la ley del Talión que imperaba antes de ella. La ética cristiana de “no hacer a otros lo que no quisieras que te hicieran a ti,” resume en una sola frase el ideal de ética de la humanidad. La Revolución Francesa del siglo XVII vino a reivindicar, con su lema de libertad, igualdad y fraternidad, los abusos de un sistema señorial que impedía la participación activa del más necesitado.

Sin embargo, la doble moral siempre ha existido entre los hombres. El hombre primitivo no consideraba a sus congéneres de otra tribu como sus iguales y las reglas de ética de la tribu no se aplicaban para los enemigos. Estos enemigos se podían matar o esclavizar sin que nadie sintiera el menor remordimiento por ello. En distintas sociedades y épocas ha existido un sentimiento similar, utilizando la religión o la raza como justificación para las peores transgresiones a las reglas más elementales de ética y moral. La intolerancia de los pueblos a las costumbres y sentimientos de otros ha generado las guerras y las matanzas más espantosas que ha conocido el género humano.

El cambio de los valores hacia una concepción más universal ha generado, después de la segunda guerra mundial, el desarrollo de los Derechos del Hombre que pretenden, sin haberlo logrado todavía, humanizar a toda la especie y hacer de cada uno de nosotros un bastión de lucha por conseguir una sociedad más justa y participativa, sin discriminaciones ni prejuicios que denigren a nuestros semejantes.

Debemos ser optimistas y luchar para que en un futuro próximo, la lucha del Hombre contra el Hombre, que se inició en las cavernas, llegue finalmente a su término y que disfrutemos de “Paz en la tierra entre los Hombres de buena voluntad”. Nuestro lema Rotario de “dar de sí antes de pensar en sí” resume de una manera simple y concisa el comportamiento que todos debemos procurar para el fortalecimiento de esos valores éticos y morales que nos legaron nuestros antecesores y que nos toca transmitir a las nuevas generaciones.

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Artículo publicado el 6 de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Mensaje a las madres

La opinión de la Ingenieria, Política y Ex candidata presidencial…

BALBINA  HERRERA ARAUZ

En nuestro país, el Club Rotario de Panamá fue quien impulsó en 1924 la primera celebración en honor a las madres el 11 de mayo. El texto que se envió a las madres por el costo de 5 centavos era el siguiente: ‘señora, en este día dedicado en honrar a las madres, vengo a renovarle las expresiones de mi profundo respeto y de mi invariable amor’.

En 1930 bajo la presidencia del Ing. Florencio Harmodio Arosemena, se declara fiesta nacional el 8 de diciembre Día de la Madre. En el santoral católico es la fecha de la Virgen de la Inmaculada Concepción.

Hoy deseo expresar como mujer y como madre, ese reconocimiento al trabajo permanente, constante, tenaz y profundo que realizan las madres campesinas con sus manos con olor a fogón; a las madres indígenas que con sus cuerpos protegen a sus hijos y familias, en un esfuerzo constante en mantener viva su herencia cultural; a las madres que tienen hijos con discapacidad que con su entereza y abnegación los llevan a sus terapias y citas médicas a pesar de los obstáculos, para que puedan tener una mejor calidad de vida; a las madres de los barrios populares que luchan todos los días por sacar a sus hijos adelante, en medio de grandes inconvenientes; por la madre trabajadora que se levanta a las 4 de la mañana y que al regresar a su hogar siempre tiene esa hermosa sonrisa para saludar a su familia; a la madre profesional y empresaria que sigue preparándose para dar mejores días a los suyos; a la madre que es jefe de hogar, que a pesar de todas las dificultades, siempre camina con la frente en alto, mirada penetrante y firmeza al andar.

También a todas las madres que han perdido una parte de ellas y que les ha tocado despedir a sus hijos, la fe que las mueve es el reencontrase con ellos en la vida eterna. En estos momentos reflexionemos sobre el papel de nosotras las madres que luchamos contra los anti valores y contra el flagelo de las drogas.

Se es madre todos los días, por su labor incansable y su presencia permanente con sus hijos, aunque estos crezcan.

Este es un homenaje a las que siempre están a nuestro lado para ayudarnos a la realización de nuestros sueños y metas.

‘Hay que seguir trabajando, para que nadie robe nuestros sueños’

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<> Artículo publicado el 5 de diciembre  de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde

Triunfarás si perseveras y te motivas

La opinión de la Miembro del Club Rotario …

Marisín Villalaz de Arias

Los jóvenes deben aprender la perseverancia. La vida está llena de obstáculos que, a veces aparecen para salvarlos; otras veces los creamos nosotros inconscientemente, ya que pensamos que alguien quiere hacernos daño y busca trancarnos con trampa, el devenir diario. Cuando nos ponemos una meta, es lo único importante para llegar al fin con el triunfo. En cualquier competencia que entremos, nuestra mentalidad debe ser de triunfador; así mismo llevamos en la vida el reto de salir adelante, de primeros, como reyes de la situación en que nos encontremos.

Por otro lado, cuando pensamos en alguna circunstancia, muchos lo hacen sin motivación alguna. Y yo me pregunto: ¿qué hay después de ese pensamiento? Debe venir la acción para transformarla en la perseverancia para lograr el triunfo. Saber enfrentar cualquier adversidad no es suficiente porque si no repetimos las acciones con tesón, difícilmente alcanzaremos la meta que nos hemos impuesto. El positivismo nos ayuda a continuar adelante y no hablemos con la negación por delante. Si alguien pregunta por nuestra salud, aunque en ese momento sintamos un fuerte dolor, debemos sonreír y responder que estamos bien. La vida hay que vivirla con pasión, con una entrega total ya que, si dejamos las cosas a medias, seremos mediocres.   El triunfador, cuando finaliza una hazaña, ha lograr el triunfo. En cambio, el que pierde se conforma con pensar que estuvo a punto de lograrlo. Al contrario, como no siempre se puede ganar, analicemos cuál fue ese casi, ese detalle, el ligero empuje final que nos faltó para lograrlo y que, la próxima vez haremos un pequeño esfuerzo para ser el primero.

Debemos hacernos un autoanálisis cada vez que finalizamos un acto de nuestra vida, privando la conciencia y la honestidad de ser sinceros con nosotros mismos y concluir en qué consistió ese casi que no permitió el triunfo. Después, la perseverancia nos permitirá buscar nuestro porvenir que tendremos claro; comprenderemos que no esperamos sino que actuamos para lograr un triunfo. Es indispensable motivarnos en todo lo que queremos llevar a cabo porque sin la motivación no encontraremos el momento de empezar ni de continuar. Delante nuestro siempre habrá un reto y demos gracias a Dios que lo tenemos porque nos motivará a lograr el final y a tener algo por qué luchar para que la vida nos premie con lo mejor. Nuestra obligación es, primero con nosotros mismos, luego con los nuestros.

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Este artículo se publicó el  22  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde

El respeto es fórmula de la paz

La opinión de…

Lidia de Samudio 

Mientras más lo pienso, el respeto es la fórmula de la paz y de la sana convivencia. Cuando uno analiza las causas que llevan a una crisis en las relaciones personales, un 95% se deben a la falta de respeto de uno hacia otro o de ambos hacia ambos.

Esto se da en casos diarios como entre marido y mujer: El hombre que llega exigiendo en su casa ‘asumiendo’ que su mujer se abanicó todo el día porque el único que se zurra trabajando es él. La mujer que desquita en sus hijos las frustraciones de su relación matrimonial o el exceso de trabajo al que se siente sometida. Los niños son también personas sólo que de menos edad y menos defensas. Se les debe respeto desde que nacen. El niño que tortura un animal, su forma de sentirse superior y descargar las injusticias de que se siente objeto. Los animales en su mayoría son seres pensantes y hasta sentimentales.

Profesores que se vengan en los alumnos haciéndolos sentir inadecuados y exhibiéndolos frente a los compañeros. La persona que le pita al chofer del carro de enfrente cuando no sabe si este acaba de dejar a su hijo en el hospital y está saliendo medio aturdido a conseguir unas medicinas.

Para empezar, si respetas, no juzgas. Si respetas, tratas de entender y ponerte en los pies del otro antes de opinar. Si respetas no asumes; primero preguntas. Si respetas no rompes la confianza que otros han depositado en ti. Tampoco humillas a tus semejantes. Eso es denigrarlos y si no lo harías con tu madre, no lo hagas contra nadie.

Cuando faltamos al respeto, dejamos en evidencia nuestros complejos, las limitaciones y la falta de sensibilidad humana. Prueba tangible de la incapacidad de ver las situaciones en perspectivas diferentes a la nuestra. Esto si es una deficiencia social reprochable que hemos de corregir en nosotros mismos antes de tachar a otros. No hay que esperar vivir una experiencia para entender sus resultados. Hay que adelantarse con la imaginación y medir las consecuencias que traerán nuestras reacciones.

Recordemos, toda persona tiene su historia. En la mayoría de la gente, después de raspar un poco la superficie encuentras a un héroe cotidiano. Respeta a todos: grandes, chicos, indigentes, jefes, animales y plantas. Cada uno es un regalo de Dios.

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Este artículo se publicó el  8  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Tolerancia — intolerancia

La opinión de Médico de profesión y miembro del Club Rotario…

MOISÉS RÍOS

Tolerancia es el respeto a las opiniones o prácticas de los demás.   Es el valor ético y moral que más ayuda a preservar la paz entre nuestros semejantes. A ella se refería Benito Juárez en su famosa frase ‘el respeto al derecho ajeno es la paz’. La necesidad de la tolerancia nació del instinto gregario del hombre, que nos ha hecho vivir en espacios cada vez más confinados y exigen cada vez más la moderación de nuestros instintos primarios en aras de la convivencia.

La falta de tolerancia de nuestros semejantes puede notarse en diversas áreas de comportamiento: en el hogar, el trabajo, la recreación, en fin, en todas las situaciones de interacción humana. Por supuesto, hay individuos que por naturaleza son más intolerantes que otros; y otros, que aunque más tolerantes, caen víctimas de la frustración, en comportamientos violentos, sobre todo si existe cierto grado de anonimato. Los conflictos armados por motivos religiosos o políticos, las cifras crecientes de maltrato familiar, los asesinatos, las riñas en los partidos de fútbol y el creciente aumento de demandas por calumnias o injurias dan clara prueba de ello.

Esto se hace más evidente en la circulación vial, tanto por los conductores como por los peatones como, por ejemplo al tocar bocinas innecesariamente u obstruir el paso a otros vehículos cuando nosotros no ganamos ni tiempo ni espacio, y gesticular contra los peatones y otros automovilistas. Y no me refiero solo al profesional de transporte. El automovilista promedio se escuda en el anonimato del vehículo, y así vemos que personas normalmente de trato agradable se convierten en furibundos depredadores del volante.

¿Cuál sería la solución? La causa principal es el estado de aceleración y estrés en que vivimos hoy. Todos queremos meter 25 y 26 horas en un día de 24. Tratemos de vivir en forma más natural, sin apuros ni excesos de competencia. Haremos un poco menos, pero nos sentiremos mejor.

La cuarta pregunta de la prueba cuádruple que cada Rotario debe contestarse en sus relaciones diarias con los demás dice: ‘¿Será beneficioso para todos los interesados?’. Todos somos conscientes de que nada conseguimos con la intolerancia y que sería mejor para todos los interesados si fuéramos más tolerantes. La solución consiste en controlar la frustración y en que todos incorporemos ese razonamiento a nuestro comportamiento, aceptando que haciéndole la vida más agradable a los demás, también nos la hacemos agradable a nosotros mismos.

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Artículo publicado el 1 de julio de 2010  en el  Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Los Rotarios y los valores éticos

La opinión del Abogado…..

Enrique M. Illueca

La sociedad panameña está comprometida a promover la práctica de los valores éticos y morales, que es el objetivo fundamental y creó la Comisión de Valores del Club Rotario de Panamá, en coincidencia con el criterio del Teórico de la Nacionalidad Panameña, don Justo Arosemena, quien afirmaba que “lo que nos despedaza, lo que cancera el seno de la sociedad, es la falta de moralidad pública”.

Lógicamente la moral pública exige de parte de gobernantes y gobernados, en aras de un buen gobierno, el cumplimiento de deberes morales que tienen como motivos o sanciones, aquellos definidos por la Conciencia y el Honor. La Conciencia que nos produce la Reprobación de las malas acciones y el Honor que nos hace sentir el efecto denigrante de la Reprobación.

Los valores éticos y morales que predominan en la práctica de los adultos son determinados por los conceptos de la Conciencia y el Honor. Muchos seres humanos se abstienen de delinquir, no tanto porque quieran evitar el castigo de la ley, sino para escapar a la desaprobación moral de sus semejantes. Sin entrar a la distinción entre los principios del Derecho, la Moral y la Religión, es evidente que la reacción moral contra la conducta inmoral mantiene sus efectos al reflejarse en las vitrinas de la Conciencia y del Honor.

A raíz del Centenario de Rotary en 2005, el primer club de servicio del mundo, no podemos dejar de reconocer que nuestro país está constituido por una sociedad configurada por aportes de distintos grupos humanos, con una cultura que hemos sido capaces de crear como descendientes de indígenas, negros y europeos; advirtiendo Carlos Fuentes que la participación europea comprende la presencia ibérica que incluye la presencia mediterránea, romana, hebrea, griega y árabe.

Con base en nuestros antecedentes históricos, cabe señalar que la manera panameña de pertenecer a la cultura occidental es una manera panameña de estar en el mundo y una manera del mundo de estar en Panamá. Creo que a aquellos antepasados, a aquellos panameños y panameñas que nos precedieron y que en muchos sentidos nos superaron moralmente, las actuales y futuras generaciones pueden rendirle tributo a través de la conformación –individual y socialmente– de una ética del porvenir, una ética de lo que está aún por hacerse, una ética de lo que debemos hacer. Si esa ética estuviera ausente entre nuestros gobernantes y gobernados, tendríamos que pagar un precio que equivaldría a hipotecar el futuro de nuestros sucesores, de los integrantes de nuestras generaciones venideras.

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Este artículo se publicó el  3  de junio de 2010 en el diario  El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.