Agua, agua, agua, turbiedad y la cuenca del Canal

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La opinión del Jubilado…


Alexis Alvarado Jutting 

arealva@cwpanama.net

Hace alrededor de 25 años, el Gobierno del Presidente Eric Arturo Del Valle atendió la preocupación de un grupo reducido de técnicos e investigadores por la ingente deforestación en la Cuenca del Canal;   el grupo Técnico contó con el apoyo y ayuda del gobierno de esa época.

Al cabo de un año de estudio y análisis, presentaron un compendio de la realidad de la Cuenca Hidrográfica del Canal, Río Chagres, Alajuela, y el lago Gatún, donde señalan la importancia de la cuenca del Canal y factores económicos que están afectando el sistema de producción y almacenaje de agua. Las consecuencias de no tomar conciencia y de continuar con la tala de los bosques primarios, la destrucción de los recursos naturales, amenazarían las fuentes de agua y el abastecimiento del líquido, para las ciudades de Panamá, Colón, y Chorrera. Además, para el buen funcionamiento y eficiencia del Canal.

 

La preocupación existente es que la sub Cuenca de Alajuela es la más crítica, dado que ha sido la más afectada por la constante destrucción que se da anualmente por parte de los campesinos que siembran sus productos para sus necesidades, aún el campesinado no ha tomado conciencia de que se debe ir reforestando los bosques que han devastado.

La indiscriminada destrucción de los bosques está provocando dos grandes problemas ecológicos: la sedimentación en los lagos y la contaminación de sus aguas. “La acumulación de lodo obedece a la erosión provocada por la indiscriminada deforestación,  la apertura de caminos mal hechos, y últimamente la extracción de materia prima para suplir la industria de la construcción de la región.   A mayor cantidad de lodo en Alajuela menor la capacidad de almacenaje, por tanto, estamos en menor capacidad de producir agua para la Ciudad de Panamá.    Por otra parte la pérdida de la calidad de las aguas, se debe a una mayor turbidez, conteo de bacterias y descenso en los niveles de oxígeno.” (*)

El peligro existente hoy día, es que el lago Alajuela ha perdido su capacidad de almacenaje, casi el 25% del volumen de almacenamiento.   Lo preocupante de este estudio era la advertencia de que la sedimentación resta eficiencia al Canal, también señalan que peligraría la ampliación del Canal; en caso de que no se tomaran las medidas necesarias para evitar la deforestación indiscriminada de los bosques primarios.   Sin embargo, esta preocupación la vemos con el Ministro del Canal que se ha involucrado personalmente con su equipo técnico, para así evitar una situación más grave que afecte el buen funcionamiento del Canal.

 

Se ha determinado que en las cabeceras del Chagres y sus afluentes está la mayor cantidad de los bosques primarios que sobreviven. Indudablemente este fue el motivo por el cual la potabilizadora de Miraflores no tuvo mayores problemas en la crisis de la distribución del líquido.

Si el Gobierno no toma las medidas necesarias y correctivas para subsanar y frenar la deforestación en los bosques primarios existentes como el Parque Nacional, Alto Chagres y el Parque Nacional Soberanía, peligraría el funcionamiento del Canal.

Los integrantes del estudio pronosticaron que si no se tomaban las medidas correctivas, en el año 2010, se iba a dar la crisis que hoy afecta a la población metropolitana por falta de agua esencial para la salud,   lo preocupante es que continuará la crisis del agua y se agravará en la época de verano o cuando venga el Fenómeno del Niño.

 

Estoy seguro que el gobierno tiene la buena intención de resolver la problemática del agua, pero también pienso que el gobierno debe llamar a los entendidos, ecologistas y ambientalistas; atender sus preocupaciones y conjuntamente tomar una decisión para beneficio del país, además, de aplicar las leyes existente para proteger el medio ambiente.

 

Sería conveniente, que el Gobierno desestimara la compra de los corredores, la construcción del edificio inteligente en la Avenida Balboa e incluso no aventurarse con el Metro; ese dinero deben invertirlo en reforestar todo el área del Lago Alajuela en conjunto con las comunidades que se encuentran a su alrededor.

 

*Informe del Grupo de Trabajo sobre La Cuenca del Canal de Panamá. Pág.19. Año 1986. Panamá.

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<>Artículo publicado el  21  de enero de 2011   en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

La cuenca del Chagres, una muerte anunciada

La opinión de…

Eduardo A. Esquivel R.

Decía hace poco el director del Idaan, el ingeniero González Ruiz en un programa de televisión, que nadie había previsto los niveles tan altos de turbiedad del lago Alajuela, y que esta se debía exclusivamente a las fuertes lluvias caídas a principios de diciembre, y no a la deforestación de la cuenca del Chagres. La falta de repuestos básicos como los dosificadores también se debe a la “turbiedad” administrativa de los responsables.

Realmente esto no es cierto, respecto a las lluvias; numerosos artículos nacionales e internacionales advertían de las lluvias excepcionales que caerían en Panamá y otros países producto del cambio climático. Además, la situación crítica de contaminación/erosión del lago Alajuela, fuente de agua de la potabilizadora de Chilibre, se conoce desde hace décadas. Recuerdo que cuando los norteamericanos todavía administraban el Canal, estos advirtieron que los niveles de bacterias fecales (coliformes) del lago Alajuela estaban casi 100 veces sobre lo normal, debido a la intensa colonización y actividades agropecuarias en la cuenca del Chagres.

El lago Gatún se encuentra en una situación similar, aunque menos notable debido a su extensión y volumen. Hay que recordar que el río Chagres nutre tanto al lago Alajuela como al lago Gatún, o sea que el agua contaminada es la misma. Es evidente que la enorme erosión de la cuenca del lago Alajuela se debe a la deforestacion sin control, a la colonización y actividades agrícolas en toda la ribera del lago, inclusive a la reforestación con especies exóticas como la teca, que favorecen la erosión superficial de los suelos.

Pronto no será necesaria una “lluvia como no se vio en 200 años” para elevar la turbiedad del agua del lago a límites catastróficos para la potabilizadora, sino una lluvia normal tendrá el mismo efecto, debido a la ausencia de capa vegetal protectora.

Hace ocho años publiqué en este diario un artículo titulado La cuenca del Chagres, crónica de una muerte anunciada (28/3/2003), que cito textualmente, pues la situación sigue igual o peor: “Que se está dejando que nuestras fuentes naturales de agua potable se deterioren para beneficiar el pingüe negocio de las embotelladoras de agua y las plantas potabilizadoras privadas que están en proyecto. Y que se zancadillea todos los proyectos del Idaan por la misma causa. Esto sería, más que un “juega vivo”, un hecho criminal.   Y es vergonzoso que haya supuestos científicos panameños respaldando, por comisión u omisión, estas sinvergüenzuras”.

Para terminar, basta con citar textualmente el acertado editorial de La Prensa del 2 de marzo pasado: “Es evidente que la aplicación de todos los planes preparados para evitar el deterioro y revertir los daños causados a la cuenca no están produciendo los resultados técnicos enunciados.   Son meras palabras que se lleva el viento y chorros de fondos públicos que se derrochan para sostener una burocracia gubernamental ineficiente… Más claro no canta un gallo”.

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Este artículo se publicó el 24  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El lago Alajuela colapsó

La opinión de…

Rubén Darío Paredes

El Art. 316 de la Constitución Nacional expresa:  “A la Autoridad del Canal de Panamá corresponde la responsabilidad por la administración, mantenimiento, uso y conservación de los recursos hídricos de la cuenca hidrográfica del Canal de Panamá, constituidos por el agua de los lagos y sus corrientes tributarias, en coordinación con los organismos estatales que la ley determine”.

El río Chagres representa para los panameños, lo que el Nilo es para los egipcios. Dicho mejor, Panamá es hija del Chagres como Egipto es un don del Nilo.   Descubierto en 1502 por Cristóbal Colón y bautizado por este con el nombre de “Río de los Lagartos”, pero pronto adopta el nombre del cacique Chagres a consecuencia de su fuerte liderazgo y dominio en su cuenca.

Aunque no se trata del río más extenso y caudaloso del istmo –como el Tuira, Chucunaque, Santa María, Sixaola o el Bayano– es un recurso de la naturaleza muy presente en la vida, desarrollo y economía de nuestro país, considerando que basta girar una llave para que las aguas del Chagres lleguen a las 400 mil viviendas de la capital y beneficien a más de un millón de panameños. Nuestros bisabuelos, abuelos, padres e hijos fueron bautizados con aguas del Chagres. Sin él no existiría el lago Gatún ni el Canal de Panamá, el activo físico estratégico más valioso para el comercio transcontinental, fuente de riqueza y soporte del desarrollo nacional.

En su recorrido el río Chagres forma el lago Alajuela (Madden) que nos brinda agua para el consumo humano y para impulsar el polo industrial y comercial, también dos saltos que generan electricidad.   Es el tributario principal del lago artificial de Gatún (425 Km2), ubicado a 26 metros sobre el nivel del mar, que permite almacenar y utilizar agua suficiente para que los barcos, con hasta 8 mil contenedores, atraviesen el istmo de un océano a otro, después de recorrer 33 Km antes y después de someterse al sistema de esclusas.

Por todo lo anterior, sugiero a las comisiones de Medio Ambiente y Recursos Naturales de la Asamblea Nacional, así como a la de Asuntos del Canal de Panamá, mirar con preocupación la desprotección y abandono de la irreemplazable cuenca del río Chagres; sobre todo ante la colonización espontánea, desordenada y por la explotación maderera, agrícola y pecuaria en la cercanía de su cuenca, ante la ausencia de una policía especializada de guardabosques y de un plan para el manejo de los recursos naturales.

La escasez de agua que nos obliga actualmente a un programa de racionamiento no es consecuencia única de los torrenciales aguaceros e inundaciones recientes.   Estos diluvios, aunque han contribuido a la turbiedad extrema del agua, lo que obstaculiza el procesamiento normal de potabilización en la planta de Chilibre, son apenas uno de los factores perjudiciales en la actual emergencia.

El problema es más complejo y delicado, porque el daño medular radica en que el lago Alajuela ha perdido capacidad de captación y embalse, como consecuencia de la tala desordenada, erosión de los suelos, escorrentía pluvial y la sedimentación histórica (prácticamente desde 1940), que se ha venido acumulando en su lecho. Vale decir que este lago, con un espejo de 50 Km2, aunque a simple vista no se note, se llena con el 60% de agua, el restante 40% lo ocupa la sedimentación o cieno, que aumenta cada vez más su espesor.

Por otra parte, sin ninguna regulación por ley ni límite, ocurre que más de mil vecinos del lago desarrollan actividades pesqueras comerciales, contaminando sus aguas con los residuos de la combustión de sus motores fuera de borda.    Como van las cosas, si el Estado sigue indiferente ante este deterioro progresivo, en algunos años más emergerán islas, con sus bosques, desde el fondo del lago Alajuela.    Para una mejor comprensión de la magnitud real del problema, cito del libro Colonización y Destrucción de Bosques en Panamá (1982), de los prestigiosos autores Stanley Heckadon y Alberto McKay.

El libro se basa en un valioso estudio técnico del biólogo norteamericano Frank Wadsworth, director del Instituto Forestal de Estados Unidos (en esa época), acerca de los problemas y consecuencias severas, a mediano y largo plazo, que traería la deforestación, erosión y acumulación de los años de enormes volúmenes de sedimento en el fondo del lago Alajuela.   El informe técnico en cuestión fue publicado y sustentado en una audiencia especial ante el Departamento de Estado y la AID, en Washington en 1978. Hace 33 años, recién firmados los tratados “Torrijos–Carter” y cuando EU hacía esfuerzos por demostrar a su contraparte panameña –y lo exigía así una cláusula del tratado–, que nos entregaban un Canal sin problemas operacionales a la vista.

Wadsworth establece en su informe que llegaría el momento en que habría que disminuir el tránsito de barcos para no sacrificar la demanda, por el consumo de agua destinada al millón de habitantes de la capital. Los argumentos vertidos desde entonces en dicho informe, a mi juicio hoy con los torrenciales aguaceros por el cambio climático del planeta, se han acelerado.

Sin embargo, el informe de Wadsworth y de Ira Rubinoff (este último entonces director del Smithsonian) demostraron que la capacidad de almacenamiento del lago Alajuela era cada vez menor por causa de la sedimentación veloz frente al cero dragado. Irónicamente, mientras hoy el lago ha perdido capacidad de almacenamiento de agua, la demanda por este elemento vital crece a consecuencia del aumento natural de la población, por la proliferación de nuevos edificios y torres, desarrollo comercial e industrial y las barriadas populosas por doquier.

Esto ha presionado de manera sostenida una mayor demanda de agua. Desconozco por qué razón la ACP no ha brindado el mismo dragado permanente a este lago tan importante para el desarrollo nacional como sí lo hecho con su gemelo mayor, el Gatún, como se obliga en el Art. 316 de la Constitución.

Por lo anterior, recomendamos construir dos dragas especiales en el sitio e iniciar, cuanto antes, el dragado en el Alajuela; iniciar los estudios de factibilidad de un nuevo acueducto en el Cerro Jefe (Cerro Azul) para atender la demanda de la población de Panamá este y su expansión (24 de Diciembre, etc.), utilizando aguas traídas del río Bayano; organizar, mediante ley, la policía ecológica y de recursos naturales, con la finalidad de custodiar todas las cuencas, ríos y lagos importantes del país.

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Este artículo se publicó el 15  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El Canal y la inundación

La opinión del Explorador y Conservacionista….

Luis Puleio

Por factores climatológicos, aun incontrolables por el designio de los hombres, las lluvias torrenciales que asolaron a nuestro país en los primeros días de este mes de diciembre y que continuarán hasta el mes de marzo, según pronósticos de nuestros avezados cientistas, hidrólogos, metereólogos y demás pronosticadores del tiempo, resulta lamentable cómo las condiciones climáticas del planeta han ido modificando paulatinamente el conocido calendario de estaciones de temporadas de lluvia y de verano en lo concerniente a nuestro país.

Recuerdo que a inicios del mes de diciembre los vientos alisios del norte hacían su bienhechora arribada, exacerbando el encanto de la temporada de Navidad y la salida de vacaciones de la muchachada de las escuelas. ¡Qué días aquellos!

Bajo el torrencial aguacero que superó a todos los anteriores el miércoles, 8 de diciembre, pude contemplar desde el puente de Gamboa cómo las masas de basura flotante –acumuladas desde el último día que se entregó el Canal a Panamá– se desplazaban vertiginosamente, merced a la corriente del embravecido río Chagres.   Inmensos bloques de basura plástica, arrojados por los moradores de las comunidades de Chilibre y alrededores, engarzados con plantas conocidas como lechugas, lirios, jacintos, lentejuelas, hidrilas, además de troncos de árboles derribados, escombros todos, hicieron verdaderos témpanos verdes boyantes, que fueron los que a la postre motivaron la paralización del tránsito de barcos por el Canal.

Durante la administración extranjera, el Canal y la Zona del Canal eran motivo constante de limpieza y mantenimiento. ¿Será que ahora le corresponde a los municipios ribereños, al Ministerio de Obras Públicas y a la Autoridad Nacional del Ambiente, tal colosal tarea?

A partir de esta experiencia y a demás de pasar exitosamente los barcos por el Canal, la ACP debe asumir la limpieza de todas las masas de agua, ríos, quebradas y riachuelos que desembocan en la cuenca y así evitar el día de mañana, una tragedia de incalculables consecuencias.

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<> Este artículo se publicó el 14 de diciembre  de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La responsabilidad de las inundaciones en Bayano y Chagres

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La opinión del Ingeniero…

Eduardo A. Esquivel R.

eesquivelrios@gmail.com
El mal tiempo que se está dando en diciembre solo sorprendió a los ingenuos, a los incautos y a los cínicos.

Desde hace tiempo se venía advirtiendo sobre los efectos del cambio climático, pero los ingenuos y los incautos decían que en Panamá no podía pasar esto, porque nuestro país estaba protegido por la divina providencia, etc, etc.

Los cínicos, entre los que se encuentran muchos políticos, sí sabían que esto podía pasar pero no les importa en absoluto, ya que para ellos lo único importante es el lucro a tiempo real, sin importar las consecuencias.

Me llama la atención de que en el caso de la Represa Bayano, responsabilidad de la empresa AES, ahora se le endilguen responsabilidades penales e indemnizaciones por los daños causados a las poblaciones río abajo,  cuando el SINAPROC, ANAM y otras instituciones supuestamente dieron el visto bueno para el desastroso derrame.

Más aun me resulta insólito que la ACP siguió casi el mismo procedimiento para el derrame de la Represa Madden, causando numerosos daños a varias comunidades en el Chagres, y nadie diga nada mas aun, el propio Administrador de la ACP salio en los medios con infortunadas declaraciones, alegando que la ACP no iba a pagar un centavo por los daños ya que estos panameños estaban allí por su cuenta y riesgo.

Los expertos ya han dicho que en ambos casos, las empresas responsables priorizaron las ganancias por la acumulación de agua en los embalses, dejando que estos se llenaran hasta los límites permitidos.   Cuando se debió hacer una secuencia de pequeños derrames preventivos, para evitar el desborde de los ríos.

En el Canal, el derrame de la represa Madden fue tan violento que se tuvo que suspender la operación del canal por varias horas, ya que la corriente que salía del Chagres hacia el Canal era tan fuerte que no permitía la navegación. Es importante decir que durante la administración norteamericana se dieron sucesos climáticos similares, pero nunca se suspendió el tránsito, debido a los derrames pequeños programados que se hicieron.

Ya es hora de que el Gobierno organice un sistema serio y científico para enfrentar el Cambio Climático, ya que, como vemos, hasta ahora esto no existe.

 

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<>Artículo publicado el  15 de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.