Por el bienestar de Puerto Armuelles

La opinión de…

Carlos Alberto Motta Nuques

Puerto Armuelles salió del anonimato en 1928, cuando la United Fruit Company, buscando nuevas tierras bananeras, descubre un lugar llamado Rabo de Puerco. Alrededor de 1930 se lleva a cabo el primer embarque de banano producido en estas fértiles tierras; de suelos aluviales y volcánicos que le han ganado el prestigio a nivel internacional de ser las mejores tierras bananeras de América y cuidado que del mundo.

El resto es historia, Armuelles vivió tiempos de gloria desde 1928 hasta finales de los años 90 cuando se comienzan a dar grandes cambios en el negocio bananero a nivel mundial. Barú fue uno de los distritos que más dinero aportó al fisco nacional; y si hoy día dieran una vuelta por esta región jamás creerían lo que fue.

Desde el año 2003 hasta hoy día por desaciertos de los gobiernos anteriores Puerto Armuelles es un lugar en el que reina el desempleo, el hambre, la deserción escolar, la desintegración familiar, entre otras cosas.

El domingo 14 de noviembre recibí un correo en el cual me indicaban que una de las transnacionales bananeras de mayor prestigio abandonaba las negociaciones con el Gobierno para operar las tierras bananeras de Barú, y con esta noticia también se desvanecían nuestras esperanzas de volver a ver esas tierras produciendo bananos y creando empleos.

El banano es el rubro agrícola que mayor mano de obra produce, un hombre por hectárea, y de cada empleo directo produce siete indirectos.

Señor Presidente, tome la decisión correcta y no deje que estas tierras caigan en las manos equivocadas, en sus manos está que esta región del país vuelva a ser lo que una vez fue, uno de los más pujantes distritos del país.

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<> Este artículo se publicó el 22  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Barú, repunte de un área conflictiva

La opinión del Periodista….

FEDERICO J. GUILLERMO
fjosetejada@hotmail.com

Barú, tierra de hombres y mujeres laboriosos, luchadores, en donde se cultivaba el mejor banano del mundo, hoy, en medio del caos económico, unos nueve millones de dólares se pagarán a los empleados de Coosemupar antes de fin de año.

La Ley 29 de 8 de junio de 2010 crea el régimen legal, fiscal, laboral, migratorio y de negocios especial para el establecimiento y operación denominada Área Económica Especial de Barú, en Chiriquí.

Con ello se propicia el flujo y movimiento libre de bienes, servicios y capitales, para atraer y promover las inversiones y la generación de empleos decentes, hacer a la región más competitiva con énfasis en la actividad agroindustrial de cultivos diversificados. Ya varias empresas internacionales han manifestado su interés de tener presencia en el área.

Administraciones pasadas ensayaron diversos paliativos que, en resumen, podría decirse que creó un gran problema, pues los baruenses, lejos de buscar otras alternativas a su situación, esperaban pacientemente cada quincena para que el Gobierno les pagara.

Se les ‘daba el pescado en vez de enseñarlos a pescar’, lo que motivó una gran confusión entre lo que era administrar una cooperativa como lo era Coosemupar y el sindicato, dado que esta última no tenía razón de existir, luego de que la empresa Chiquita Brand abandonó el negocio del banano en esta región.

Era una pujante actividad de la que, según los mismos trabajadores, obtenían grandes beneficios para ellos y sus familias, pero se dejó caer por la mala dirección de los dirigentes y de sus seguidores, que no previeron la situación que se les venía encima.

Vienen buenos tiempos para esta región. Los trabajadores podrán tener sus recursos antes de diciembre, inyectando recursos a una región tan necesitada de esto y más, según dicen autoridades gubernamentales, y para el próximo año otra cara será la que veremos en esta población tan necesitada de apoyo estatal, porque se ensayan otras alternativas económicas más viables, siendo así el repunte de un área muy productiva como Barú.

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<> Este artículo se publicó el 21 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Bananeras –Año 1960- “Déjà vu”

La opinión del Ingeniero…

Eudoro Jaén Esquivel

“Se extiende la huelga en Bocas del Toro”, “Cinco mil guaimíes y kunas empiezan la huelga; reportaba el 8 de noviembre de 1960 el periódico El Día el inicio de un conflicto laboral que más tarde se extenderá hasta Puerto Armuelles.   El conflicto generó grandes disturbios en Puerto Armuelles, quizás peores que los actuales, como veremos, pero solo un muerto por disparo de bala, muy contrario a lo acaecido esta vez en Bocas.

Existe mucha similitud en las actitudes, causas y efectos de los disturbios del año 1960 en las bananeras, tanto que dan fe al adagio que reza: “los pueblos que ignoran su historia, están llamados a repetirla”.

Puedo hablar en propiedad de los sucesos del año 1960 pues aun residía en David antes de iniciar mi carrera bancaria internacional.   Además tenía interés personal en estar atento de los acontecimientos por tener fuerte relaciones amistosas y familiares con ejecutivos de la bananera, Chiriqui Land Company.

Según los diarios del tiempo, los disturbios comienzan en Bocas al inicio del mes de noviembre de 1960. Los obreros bananeros en su inmensa mayoría de las etnias indias declaran una huelga para exigir cumplimiento de ciertas aspiraciones laborales: mejores sueldos, estructura de puestos, rebajas en la canasta familiar, mejor trato, mejores viviendas (¿suena familiar?).

De acuerdo a la prensa de la época, la reacción oficial inicial no fue conciliatoria.   El periódico El Día registra las declaraciones de la Inspectora de Trabajo (antecesor del Ministerio de Trabajo), Dra. Oller de Sarasqueta indicando que “ella no negocia con insubordinados”.   La huelga continúa y se extiende a Puerto Armuelles.

El 16 de noviembre, el Presidente Chiari viaja a Bocas.  En una plaza pública, se presenta ante una manifestación de centenares de huelguistas.   Hay una foto muy elocuente del Presidente Chiari en una tarima improvisada, dirigiéndose a centenares de huelguistas, solo con la presencia a su espalda del Edecán Presidencial, Federico Boyd .

El Presidente Chiari negocia un acuerdo con el líder de los huelguistas, Virgilio Scherwer, sellándolo con una gran abrazo caballeroso.   Sin embargo, la situación en Puerto Armuelles se torna crítica.   Exigen el mismo acuerdo que los de Bocas. Ocupan Puerto Armuelles y las fincas bananeras. Sitian a los mandadores y ejecutivos de la frutera, inclusive su Gerente General, Andy Holcombe. Toman atribuciones de justicia y policía, forzando la intervención de la Guardia Nacional. Ocurre la única muerte del conflicto siendo el causante, según el Gobierno, el mandador de la Finca Teca.

Reflejando la situación, el 19 de noviembre, el periódico El País a grandes titulares publica: Bautismo de Sangre, Estado de Sitio en Puerto Armuelles, Marcos Robles culpable: Protestan estudiantes, obreros y periodistas. Marcos Robles que luego fue Presidente de la República y pasó a la historia como “Marco Rifle”, era en la ocasión Ministro de Gobierno y Justicia Esta situación en Puerto surge luego que la Guardia Nacional reprime una manifestación obrera en Puerto Armuelles. Su Comandante, Bolívar Vallarino, declara seguir órdenes superiores y que la Guardia respondió ‘porque los primeros disparos salieron de los manifestantes’.

El Obispo Clavel de Chiriquí (q.e.pd.) acude a Puerto donde pide calma.   Es recibido por centenares de obreros con crepones luctuosos en señal de duelo por la muerte del obrero, Dionisio Arrocha.   Contrario a la actitud del Obispo, el Ministro Robles, mantiene una actitud beligerante advirtiéndoles que desistan de sus manifestaciones si no será necesario ordenar que los “desalojen a tiro limpio”.

Finalmente el Presidente Chiari viaja a Puerto Armuelles y eventualmente se logra un acuerdo, pero que no durara mucho.   Los conflictos bananeros volvieron a repetirse a mediados de la década de los 60 y luego a la de los 80. Para esas épocas no estaba en el país, creo mejor que las relate alguien con más propiedad.

Como vemos existe paralelismo en el desenvolvimiento de la crisis bananera actual y las anteriores.   Hay elementos comunes.   En ambas situaciones los obreros se sentían que se habían violado sus derechos y que el Gobierno de turno hacia caso omiso a sus derechos y aspiraciones.   No hubo intento de diálogo.    El Gobierno subestimó el poder de convocatoria de los obreros.

Me pareció interesante contribuir con este relato histórico de una crisis que viví muy cerca. Estas y las que siguieron, debieron servirnos de lección y aprender lo que se hizo mal y como evitar cometer los mismos errores en el futuro; pero, no lo hicimos, obreros y gobierno, se les olvidó la lección inexorable de la Historia y nos obligaron a revivirla.   Esperemos esta vez aprender la lección. Si no lo hacemos, las próximas crisis laborales serán peores.

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Este artículo se publicó el  16  de agosto de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.