Responsabilidad profesional

La opinión del Ingeniero y Analista Político…

MARIO ROGNONI

En la vida a los profesionales y hasta a personas no profesionales se les presentan oportunidades muchas veces por encima de su capacidad.   Ser responsable implica comprender las responsabilidades que puedes asumir y distinguirlas de las que no debes aceptar.   Yo recuerdo varios casos en los que tuve que pensar si aceptar o no un reto, aceptando siempre que era una distinción la oferta.   Recuerdo cuando designaron a Edwin Fábrega rector de la Universidad de Panamá, a los días me llamó el arquitecto y ahora rector para ofrecerme una de las vicerrectorías.   Joven yo, le confesé que no me creía capacitado para semejante reto y cortésmente decliné.    En otra ocasión recibí una llamada de una de las secretarias del general Torrijos, me invitaban a ir inmediatamente al aeropuerto de Paitilla y tomar un avión para ir a un Consejo de Gabinete ampliado que se daba en Contadora.   En el aeropuerto me encontré con José Antonio (Tony) Monzo,    compañero kiwanis, citado de igual forma.   Tony era un extraordinario vendedor, de fama por la venta de los Fondos Mutuos de Gramco.   Ya en Contadora, el general Torrijos nos explicó que quería que los dos, vendedores con experiencia, nos encargáramos de su nuevo proyecto, ‘la Conquista del Atlántico’. Tendríamos que vender la madera del área, preparar el plan maestro para el desarrollo e inversiones privadas y estatales en teoría, lo que sería una autopista de Colón a Bocas del Toro.

Recuerdo haberle explicado al general que sonaba muy bien, pero había que diferenciar entre idea, proyecto y realidad.   No vimos como muy realizable el sueño de Omar y ambos rechazamos la oferta.   Claro que hubiese sido cómodo aceptarla y convertirnos en una carga al Estado con salarios y organización en algo que no se realizaba finalmente. Pero, nuevamente con responsabilidad ni Tony, ni yo aceptamos.

Años después, al ganar Nicolás Ardito Barletta la Presidencia de la República,    me ofreció la Dirección de la Oficina de Regulación de Precios. Me pareció un cargo bajo para mi experiencia política y no lo acepté.   Recuerdo que mi gran amigo, Rigoberto Paredes, me lo recriminó, aduciendo que un político sin cargo público es medio político y que el cargo lo hacia uno, no el cargo a uno.   Pero para mí, es importante que se te designe en un cargo para el cual estés calificado e igualmente aceptar solo cargos para los que estás calificado.

En el gobierno de Pérez Balladares el presidente y amigo me ofreció el Consulado de Filipinas y, quizás podía ocuparlo, pero no siento que mi vocación esté en estar lejos de casa, aunque esto signifique hacer mucho dinero. Muchos dirán que fue un error no aceptarlo, pero el dinero nunca ha sido mi prioridad.

Todo lo anterior solo para mostrar que un profesional, al menos en mi mente, debe reconocer aquellas opciones que realmente están a su alcance y capacidad.   Lamentablemente, en nuestro mundo político, esto es la excepción.   Nuestros políticos exigen un cargo, el que sea, estén o no preparados para los mismos.

Al inicio del gobierno actual me llamaron la atención ciertas designaciones, las que claramente se vería no estaban capacitados para el cargo. ¿Cómo esperaba el presidente otros resultados que los que vemos, si se designó a estas personas? No dudo que serían buenos funcionarios en otros cargos, pero claramente parecen estar mal ubicados.

La salida de la Lic. Levy de Pandeportes es la mejor prueba de lo anterior.   Designada subdirectora del INAC estaba haciendo excelente trabajo con el Casco Antiguo, al cambiarla personalmente le manifesté que no comprendía por qué aceptaba el cargo.   Era cuestión de tiempo que hiciese crisis su trabajo.

Admito que hay ministros que en mi libro de ejecución ya deberían estar en sus casas u otros cargos, pero las decisiones de cambios no siempre responden a realidades de trabajo, hay consideraciones de alianzas, política o compromisos inclusive familiares.

En cualquier otro gobierno la crisis generada por la baja ejecución del presupuesto de entidades o baja popularidad de figuras justificaría cambios de personas. El gobierno del cambio parece querer distinguirse por, casualmente lo contrario, por no hacer cambios, solo en casos de crisis extrema. Quizás, lamentablemente, al querer hacerlos sea demasiado tarde.

<> Artículo publicado el 28 de septiembre de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos,  lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

¿Cuál es mi destino?

La opinión de la Especialista de la Conducta Humana…..

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GERALDINE EMILIANI

Esta es la historia de un muchacho que con su diploma de estudios universitarios va en la búsqueda de su realización profesional.   “Afronta con decisión y autocontrol las adversidades de la vida”.   El muchacho escuchaba en silencio las palabras de su padre, sonrió y bajó la cabeza en señal de respeto.   Empezaron a surgir en él fuertes inquietudes y se preguntaba:  “¿Cuál será mi destino?”.

Conforme reflexionaba sintió la necesidad de comprometerse a lograr una mejor calidad de vida. Entendió que este era su momento de salir de su situación de pobreza y de retribuirles a sus padres todo el bien que le habían hecho.

Pero, aún temía lo que iba a encontrar y sin darse cuenta se dirigió a un lugar donde las corrientes, los vientos y las tormentas de los poderosos querían llegar a dirigir su propio destino.   Observó cómo un personaje usaba su fuerza y su poder para centralizar las decisiones y cometer arbitrariedades e injusticias y, la gente solo obedecía y aceptaba órdenes, no hablaba, no se atrevía a expresarse con libertad.   Esta situación le preocupó y con amargura se cuestionó: “ ¿Será este mi destino? ”.

En su búsqueda estuvo en un lugar donde habitaba mucha gente como si estuvieran muertas en vida y les preguntó por el significado de sus existencias: “ Comer cuando se puede, embriagarnos y drogarnos hasta perder la memoria, y terminar en una fosa común.   Somos criaturas mal hechas, mediocres, nacidas con mala estrella. ¿Por qué mandar a nuestros hijos a la escuela, si están condenados a la falta de oportunidades? Ven, te invito a matar un poco el tiempo haciendo mujeres a nuestras niñas ”.   El muchacho se retiró triste y se preguntó nuevamente: “ ¿Es este mi destino? ”.

La misma pregunta se hizo cuando se encontró a este joven que iba de prisa y a su curiosidad, éste le respondió: “ No dispongo de tiempo, hoy debo buscar a quien arrebatarle su vida, antes que acaben con la mía. Ven, toma esta arma y te invito a que te unas a nosotros ”.

En su recorrido escuchó unos gritos ensayados de un grupo de personas que obstruían el paso a terceros: “ ¡Libertad! ¡Justicia! ¡Un pueblo unido jamás será vencido! ”.   El muchacho se asombró de la seguridad con que gritaban. Y los interpeló diciendo: “ ¿Qué piensan hacer después de esto? ”. “ ¡Nada! Nadie nos escucha. Pero, ayúdanos a gritar ”. Decepcionado de este comportamiento se preguntó: “ ¿Será este mi destino? ”.

De repente coincidió con uno de sus compañeros de la Universidad, bien trajeado e impecable y le preguntó: “ ¿Como lograste sobresalir? ”. “ Sencillo. No permitas que nadie sobresalga sobre ti. El que se atreva húndelo hasta el fondo, bloquea su intento, usa todo tipo de patraña ”. El corazón del muchacho se compadeció al ver en lo que su compañero de clases se había convertido, en un verdadero corrupto.   Y, volvió a preguntarse: “ ¿Es este mi destino? ”.

De tanto buscar, el muchacho se quedó paralizado, no reaccionaba ante la triste realidad de miles de seres que viven en la oscuridad y en la incertidumbre.   Pero, por segunda vez escuchó su voz interior que lo alentó diciendo: “ Escoge tu propio camino, no te hundas en el pantano de los demás. La clave del éxito está dentro de ti ”.

Y, empezó a actuar por sí mismo, a confiar en él y a darle valor a su existencia.

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Este artículo se publicó el 30 de mayo de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

Programa nacional de pasantías

La opinión de…..

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Luis Alberto Castrellón Oller


Hace unos días, en la Universidad de Panamá se realizó la graduación de 54 nuevos abogados y en los días venideros durante lo que resta del año seguirán las graduaciones de las diferentes facultades de nuestra primera casa de estudios superiores y en número similar saldrán al mercado laboral nuevos profesionales, lo cual resulta halagador que los jóvenes puedan cumplir esa etapa de su vida para ejercer sus profesiones y posiblemente obtener algún otro título de postgrado. Igual situación ocurrirá en otros centros de enseñanza superior tanto públicos como privados.

Ahora bien, para que ocurra lo anterior, los estudiantes han debido presentar sus tesis de grado o haber realizado práctica profesional y posterior presentación y evaluación de sus trabajos ante un tribunal calificador para obtener su título universitario.

Si todo lo anterior ocurre en los centros de enseñanza superior de nuestro país, por qué no se impulsa el diseño de un programa nacional de pasantías, en el que los estudiantes que participen de manera voluntaria antes de terminar sus estudios obtengan experiencias que le sirvan para la preparación de sus tesis o en los informes de práctica profesional. Por supuesto, que esa participación de los estudiantes debe ser remunerada.

En la actualidad hay varias instituciones estatales de fomento y financiamiento que no tienen el suficiente personal que contribuya con el seguimiento y la fiscalización de los recursos económicos que el Estado pone a disposición de los ciudadanos, tales son los casos de los programas de reciente data en Ampyme, o en los de transformación agropecuaria que promueve y fomenta el Mida o en los financiamientos de los programas que otorga el BDA o en cualesquiera otros que el Estado tenga o que en el futuro implemente.

En ese programa podrían participar estudiantes de las más variadas carreras profesionales, entre las cuales podemos mencionar los de contabilidad y auditoría, administración de empresas, economía, arquitectura, ingeniería, ya sea civil o industrial, abogacía, agronomía, veterinaria o cualquiera que sea necesaria, con el fin de que los estudiantes vivan el ciclo completo de cada actividad económica, lo cual les permitirá obtener experiencia para que en escasos meses puedan incorporarse a la actividad profesional laboral.

Todas las pasantías deberán cumplir con el plan de administración y fiscalización que se desarrolle en el programa nacional de pasantías con las instituciones estatales que se designen en este programa y los centros de enseñanza superior tanto estatales como privados que se incorporen al programa, a fin de que se cumplan dos objetivos fundamentales: primero que los recursos económicos que el Estado pone a disposición de ciudadanos se le dé la fiscalización y seguimiento adecuados para que los ciudadanos usuarios de esos recursos tengan la rentabilidad deseada, y segundo, que los estudiantes obtengan de primera mano toda la información necesaria para hacer sus tesis o informes para obtener su título universitario.

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Este artículo se publicó el 17 de mayo de 2010 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Sobre títulos y grados académicos

La opinión del Ingeniero y Asesor Ambiental….

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EDUARDO A. ESQUIVEL RÍOS

Dice el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española en su más reciente edición:  “Doctor”. 1) Persona que se ha recibido en el último y preeminente grado académico que confiere una universidad u otro establecimiento autorizado para ello… 4) En el lenguaje usual: médico, aunque no tenga el grado académico de doctor.

El uso y la costumbre en algunos países ha llevado a identificar o confundir el médico con el doctor, y de hecho algunas universidades, entre ellas las panameñas, dan el título de “ Doctor en Medicina ”, aunque este no sea el grado académico correspondiente, porque para obtener el Doctorado o “ PHD ”, después de la Licenciatura, hay que estudiar la maestría primero y después el Doctorado.

Es claro que en el caso de los médicos, “ Doctor ” es un título, no un grado académico.

De hecho, muchas universidades, especialmente en Europa, dan el título de Licenciado en Medicina, lo que es lo correcto.

Tradicionalmente el Doctorado se obtenía con dos propósitos: la docencia o la investigación.

En las universidades de más prestigio la Tesis de Doctorado debía contener un aporte nuevo a las ciencias y se ha dado el caso de investigaciones para esta tesis que duran décadas.

A propósito, hace unos años, en un país vecino, se discutía en el Senado una Ley que tenía que ver con los títulos universitarios, y la Comisión de Especialistas presentó su informe recomendando que a los graduados de Medicina se les diera el título de “ Licenciados en Medicina ”.

Esto causó indignación y una conmoción entre el gremio médico y hasta una amenaza de huelga. Finalmente se acordó pedir una asesora a la UNESCO en este sentido, que envió a un Especialista en Epistemología y Ética Médica de la Universidad de Madrid, quien explicó con detalles que el título y grado correspondiente era el de Licenciado, aunque esto no impedía que los médicos usaran el título de Doctor, que era un tratamiento de respeto. También aclaró que la Especialización Médica no correspondía, ni cercanamente, a la Maestría Académica, porque era una especialización practica.

Nada impide, de la misma manera, que una universidad dé el título que bien le parezca, aunque el grado académico sea el de Licenciatura. El mismo caso de los Médicos se aplica a los Veterinarios y los Odontólogos y afines, cuyo título y grado académico es de Licenciatura sin duda alguna.

Realmente no veo de qué avergonzarse o incomodarse por tener un grado universitario de Licenciado, al final no es el título, sino el trabajo honesto y dedicado lo que hace a un buen profesional.

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Publicado el 2 de marzo de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

¿Dónde queda el respeto a la Ley 15?

La opinión de……

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David Samudio

Skidmore, Owings and Merrill (SOM) es una de las más importantes oficinas de arquitectos del mundo. Tiene a su haber diseños de torres de oficinas en muchas de las ciudades más importantes del mundo y tantas obras que sería muy largo enumerarlas, pero podemos resaltar entre ellas la Lever House, en Nueva York, obra que revolucionó en la década de 1960 el diseño de edificios de oficinas en el mundo, la Sears Tower (ahora Willis Tower, por muchos años el edificio más alto del mundo), y la torre Burj Khalifa (anteriormente Burj Dubai), el edificio más alto del mundo, diseñada por el arquitecto Adrian Smith junto a un equipo de 90 profesionales en la oficina de SOM de Chicago, Illinois.

Fundada por dos arquitectos de Chicago, Louis Skidmore y Nathaniel Owings, desde su fundación en 1936 la empresa se proyectó como una oficina de avanzada, competitiva, bien organizada, logrando mantener una presencia en los mercados más importantes del mundo, y ahora como la octava oficina de arquitectos en base al total de ingresos, de 279 millones de dólares en 2008.

SOM ha recibido más de 800 premios de arquitectura por sus diseños, algunos de ellos hasta 20 años después de construidos, como es el caso del Aeropuerto Internacional Rey Abdul Aziz (Jeddah, Arabia Saudita), premiado originalmente cuando presentó un diseño basado en arquitectura árabe vernácula, como después, pasados los años, al comprobarse su resistencia por su capacidad de servir a los cientos de millones de peregrinos camino a La Meca.

Como estudiante y luego como profesional, profesor asistente y encargado de una página diaria sobre arquitectura publicada en el diario El Mundo, conocí, analicé, estudié y presenté proyectos basado en las enseñanzas de los arquitectos de SOM, logrando ser recibido en 1987 en sus oficinas principales en Nueva York, donde me presentaron el anteproyecto y maqueta de lo que llegaría a ser la torre del Banco Central de Arabia Saudita. En esa ocasión los invité a Panamá, donde asociados con una firma local, se hubiesen podido proyectar edificios de excelencia arquitectónica y constructiva que pudieran haberse convertido en obras emblemáticas.

Noticia reciente nos dice que el Gobierno nacional ha invitado a SOM para que sean los diseñadores de una nueva torre gubernamental que se desarrollaría en el terreno donde anteriormente estaba la Embajada de Estados Unidos, en la Avenida Balboa, para ubicar en ella al Banco Nacional de Panamá, al Ministerio de Finanzas, a la Comisión Bancaria Nacional y a otras oficinas del sector financiero nacional.

Pero ¿y la Ley 15? Le damos la bienvenida a SOM, pero recordamos la citada ley que regula el ejercicio de las profesiones de la arquitectura e ingeniería en Panamá, a la vez que la ley de contrataciones públicas, la cual señala que toda obra del Gobierno debe ser colocada en el portal del Sistema Electrónico de Contrataciones Públicas “Panamá Compra” y convocada a licitación aun cuando sea esta abreviada.

Se ha invitado, se ha contratado, pero ¿por qué montos y bajo qué condiciones se ha escogido la firma de arquitectos? ¿Qué autorización legal fundamenta su escogencia sobre lo que dice la Ley 15 que está regulada por la Junta Técnica de Ingeniería y Arquitectura, una dependencia del Ministerio de Obras Públicas?

Que se quiera realizar un edificio de excelencia, emblemático, que represente al Panamá de mañana se entiende, pero ¿por qué no se ha convocado a una licitación pública o concurso el diseño, como lo estipula la ley?

Los arquitectos panameños hemos seguramente demostrado ser capaces de proyectar todo tipo de proyectos de excelencia y carácter emblemático, entre ellos también torres de más de 70 pisos que han modernizado el perfil urbano de la ciudad, donde se ha destacado la capacidad no sólo del arquitecto, sino también del equipo completo de profesionales que requiere una obra de la magnitud de un edificio: ingenieros eléctricos, sanitarios, estructurales, de sistemas, ambientalistas y mecánicos, entre otras disciplinas reglamentadas por la citada ley.

Le damos la bienvenida a SOM, pero quisiéramos verlos trabajando a la par de profesionales panameños cuya oportunidad de participar en un proyecto nacional sea reglamentada por la ley de ese mismo carácter, y donde su empeño y experiencia local, tal como vemos puesto en práctica hoy para un proyecto privado en la obra de Frank Gehry a la entrada del Canal, ayude a producir el edificio emblemático que el Gobierno plantea y los panameños merecemos.

Frente a la estatua del descubridor Vasco Núñez de Balboa, quien hoy sería testigo del progreso de un país impulsado por panameños, una torre estatal monumental, de esencia y proyección primermundista.

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Publicado el 25 de enero de 2010 en el Diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Panamá, una economía globalizada

La opinión de…..

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Marietta Díaz de de la Fuente

Históricamente, Panamá ha sido un país abierto al comercio mundial y receptor de muchas influencias culturales y artísticas.  A suelo istmeño llegaron desde el descubrimiento de América, luego del descubrimiento de las minas de oro en California y de la construcción del Canal, hombres y mujeres de muchas naciones.

La globalización, los avances tecnológicos y de las comunicaciones, en particular la internet, han producido cambios sustanciales en el campo laboral. Donde el ejercicio de una profesión no está limitado por las barreras geográficas de los países. Ello representa un formidable desafío para los profesionales panameños que tienen leyes que los norman y amparan frente a la competencia extranjera.

Muchas de estas leyes están vigentes y ante la llegada de profesionales de otras latitudes a suelo patrio, los gremios y profesionales, en particular, claman respetar dichas normas. Sin embargo, hoy desde una oficina en casa cualquier profesional puede ser parte de una multinacional u ofrecer sus servicios al mundo.

Es de orgullo para el país que los panameños se destaquen en el extranjero por su capacidad y profesionalismo, un Mariano Rivera con los Yanquis de Nueva York, y un Ignacio Mallol, presidente del grupo Mallol & Mallol Arquitectos, cuya firma ha diseñado y construido urbanizaciones y torres en Panamá, además de palacios en los Emiratos Árabes Unidos.

No hay duda de que el desafío de los profesionales del presente siglo es grande, al ver que el horizonte de oportunidades no está circunscrito a las fronteras físicas de los países y a leyes que inhiben la competencia externa.

La nueva presidenta de la Asociación de Arquitectos e Ingenieros de Panamá (SPIA), Miriam Estela Tejada, en su discurso de toma de posesión solicitó a las autoridades panameñas respetar la Ley 15 de 26 de enero de 1959, por la cual se regula el ejercicio de las profesiones de ingeniería y arquitectura.

Igualmente, pidió mayor participación de la junta técnica de ingeniería y arquitectura en revisar los diversos proyectos de bienes raíces que se desarrollan en Panamá, torres y urbanizaciones. Y recordó que la Ley 15 establece los requisitos cuando es necesario y urgente la contratación de profesionales extranjeros.

Concluyó, atinadamente, al señalar que “en un Panamá cada vez más integrado al mundo de nada vale la defensa del profesional panameño, si actuamos sin una ética profesional que nos obligue a mantenernos constantemente actualizados e innovando para demostrar que somos ingenieros y arquitectos competentes y competitivos”.

Mas, corresponde a las autoridades gubernamentales que los proyectos de bienes raíces cumplan con la calidad de materiales y especificaciones, así como de las normas antisísmicas y de seguridad, en beneficio de las familias de panameños y extranjeros que adquieren estas propiedades.

Y a los profesionales de todas las ramas del conocimiento, corresponde admitir que hoy el mundo es nuestro mercado de trabajo donde se valora la creatividad, profesionalismo y honestidad.

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Artículo publicado el 16 de febrero de 2010 en el Diario La Prensa a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Ahora les toca a ellos?

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La opinión del Educador ….

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Juan Castillo


Recuerdo en la campaña política cuando el señor, ahora presidente de todos los panameños, dijo “voy a gobernar con los mejores”.   Lo que le faltó a su promesa es una realidad hoy, los mejores a su criterio son sus allegados o los recomendados por las personas que están a su alrededor.

Los mejores, por ejemplo, los ha colocado en puestos sensitivos, como el aeropuerto, el Ministerio de Educación, Aduanas y, ahora, la mejor para Pandeportes, una especialista en turismo. ¿Será que van a poner a todos los dirigentes del deporte panameño a viajar? (esperamos que de ser así que se vayan muy lejos de Panamá y que nunca regresen).

Cuándo será el día en que los profesionales de este país podamos concursar por estos puestos sin tener que pertenecer a un partido político o necesitar de un padrino en el gobierno, o que nos den la oportunidad de desarrollar un plan estratégico para cada cargo que nos ganemos por concurso, como en los países del primer mundo en los cuales si usted no cumple con el perfil no es nombrado.

Es más, en esos países, una persona educada no acepta un cargo para el cual no está preparada y en donde, de ser validados, nuestros proyectos se conviertan en una política de Estado a la cual se le de continuidad hasta lograr los objetivos. Bueno, este es un sueño, algún día lo alcanzaremos, no perdamos la esperanza, pero para eso los panameños debemos aprender a votar y a escoger los partidos políticos en los cuales nos inscribiremos.

Los partidos políticos deben cambiar o los cambiamos, porque se supone que ellos deben tener como objetivo mejorar el país y no mejorar sus bolsillos; nuestra clase política no tiene filosofía, tiene a oportunistas, personas a las que no les interesa ni con el partido ni con el país (ejemplo de esto es un diputado que ha estado en casi todos los partidos políticos).

Los cambios que se han dado después de las elecciones y muchos otros ejemplos denigran a nuestros oportunistas políticos, algunos de los cuales tienen la osadía de llamarse honorables.

Panamá se merece un partido político formado con personas de pensamiento filantrópico, que estén dispuestas a dar más de lo que pueden recibir.   Nos preocupa el hecho de que solamente el Presidente ha donado su salario, ¿por qué no lo hacen los Varela, que son multimillonarios, y muchos otros que pueden hacerlo?   Yo estoy dispuesto a trabajar por mi país y, de hecho, lo hago cobrando solo lo necesario para sobrevivir como educador; mi familia no se inscribirá en ningún partido político hasta que se hagan las cosas con justicia y equidad.

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Publicado el 4  de enero de 2010 en el Diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.