Para frenar el alto costo de la comida

La opinión de…

 

Jesús Armenteros

Constantemente, oigo a todos quejarse por el alza eterna del costo de la canasta básica familiar, en los medios de comunicación. La mayoría de estas personas usan este tema para achacarle la culpa al gobierno de turno. En realidad, estas personas que reclaman por el alto precio de los alimentos no tienen la mínima idea de por qué los precios de la comida están tan altos e ignoran que la cosa se pondrá peor si no se hace algo al respecto, y pronto.

La agricultura es un negocio como todos.   Hay que mostrar ganancias para continuar trabajando, porque nadie compra huevos para vender huevos.

En los últimos años oímos a los agricultores quejarse de los altos costos de producción, y tienen toda la razón. Hace escasos años los fertilizantes comunes costaban, más o menos, 20 dólares el quintal. Hoy, lo mismo cuesta casi 50 dólares.

Al utilizar abonos químicos, que se componen de amoniacos y sales, se contaminan los suelos y se destruye la materia orgánica, que es en sí lo que da la vida a los cultivos. A medida que se aplican estos abonos químicos, cada año aumentan los requisitos de los suelos, o sea, que cada año la producción cuesta más y, por ende, el consumidor es el que paga esa alza en los costos de los alimentos.

Un peor y nefasto efecto tienen los herbicidas, fungicidas y pesticidas que se usan indiscriminadamente en el cultivo de hortalizas, arroz y maíz. La mayoría son de venta prohibida en los países en los que se manufacturan, pero a países como el nuestro sí se los pueden vender. Los medios han publicado todo esto, sin embargo, los mismos químicos siguen vendiéndose al público y nadie hace nada.

El interés de las compañías que venden insumos químicos es eso mismo: vender y mostrar ganancias de dinero. Son negocios de millones de dólares anuales. A ellos no les interesa la conservación de los suelos ni el bienestar de la agricultura panameña. Simplemente, vender sin importarles que por comer alimentos contaminados con químicos haya altas incidencias de cáncer, diabetes y enfermedades coronarias en nuestra población, lo que crea una carga al Estado y un problema social. Si no, miren cuántos hospitales nuevos se están construyendo en todo el país. ¿Y qué hay de los jóvenes que se alimentan mal, con comidas que no tienen los apropiados ni suficientes nutrientes y, por ende, no rinden en los estudios?

Bueno, y entonces ¿qué hacemos? Habría que hacer un trabajo de concienciar a los productores para que reduzcan el uso de pesticidas y fertilizantes químicos y los reemplacen por abonos verdes, que fijan el nitrógeno al suelo naturalmente, haciéndolos fértiles. Enseñarlos a usar repelentes y pesticidas orgánicos que se pueden fabricar en las fincas sin costo. Lo único que el agricultor tendría que pagar es la mano de obra. Nada más.

Así los costos bajarían, la comida sería más sana y barata, el Estado tendría menos problemas sociales, no habría gente abandonando el campo y emigrando hacia las ciudades, trabajando como jardineros o empleadas domésticas sin aspiraciones a estudios y superación personal.

Nuestras autoridades agrícolas del Mida e Idiap están anuentes a todo esto, tienen científicos, agrónomos, zootecnistas e investigadores muy capacitados que pueden poner en marcha un programa masivo de re-reestructuración del agro en nuestro país, pero necesitan un poquito más de respaldo de los gobiernos de turno para implementar dicho cambio.

Los cambios climáticos que ocurren actualmente también encarecen los costos de los alimentos, y en nuestro país no hay ni soberanía ni suficiencia alimentaria, allí estamos totalmente a la deriva.

El panameño de a pie siempre verá como culpable del alto costo de los alimentos al gobierno. Hagan algo, señores, por favor, para tener una población más sana y contenta y para que el precio de la comida sea más razonable.

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<> Este artículo se publicó el 24 de diciembre  de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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Decisivo apoyo a todos los consumidores

La opinión del Empresario….

RAFAEL CARLES

Desde que Ernesto Pérez Balladares creó la CLICAC, en 1996, a través de la Ley 29 y Martín Torrijos la fortaleciera en 2007 por medio de la Ley 45,   ningún presidente de la República había sido tan elocuente y enfático con su responsabilidad de proteger el bienestar de los consumidores como sucedió con Ricardo Martinelli durante la reciente inauguración del IV Foro de Agencias Gubernamentales de Protección al Consumidor.

En esta ocasión, al presidente Martinelli no le faltaron municiones para declarar la guerra a las grandes corporaciones que históricamente han abusado de la buena fe de la población.   Y en el camino felicitó a los directivos y funcionarios de la ACODECO por el buen trabajo que realizan en defensa de los consumidores y la libre competencia.

El presidente Martinelli dio cátedra y mostró su experiencia en el tema al recordar a la audiencia sobre la existencia por muchos años de los cárteles del azúcar y de la harina, y de la gran cantidad de comerciantes e industriales que se ponían de acuerdo para fijar precios y orquestar el mercado. ‘Lo normal era que en la Cámara de Comercio, en un Club Rotario o en cualquier actividad social se compartiera información de precios para luego arreglar las cosas’, en clara alusión a lo que se hacía en Panamá antes de 1996 y a una cita célebre de Adam Smith de su libro ‘La Riqueza de las Naciones’, escrito hace más de doscientos años.

Y en acto seguido, Martinelli se dirigió a Pedro Meilán, administrador de la ACODECO, quien se encontraba a su flanco izquierdo y le advirtió ‘cáigale a todos ellos, porque en este Gobierno no hay ni fuero, ni privilegios, bien sean los más ricos o quienes tengan que ser, o bien sean los que se creen que están por encima de la ley.   No tenga miedo y cáigale a todos esos que usted crea que debe caerles’.   Con apoyos directos como éste, además de hacerlo público delante de un par de centenares de asistentes foráneos y en medio de la máxima autoridad de los otros dos órganos del Estado, nuestro amigo Meilán tiene luz verde para proceder por el camino de la fiscalización (‘enforcement’), y resolver de una vez por todas los males que causan que miles de panameños reciben tratos injustos y condiciones abusivas por parte de agentes económicos en el mercado.

Además, las palabras del mandatario son claves, porque nos ayudan a entender el punto exacto en el que Panamá se encuentra actualmente y permite a los funcionarios de la ACODECO acercarse a una solución definitiva del problema. Porque es cierto que el verdadero impulso del crecimiento y del desarrollo del país se logra como consecuencia del flujo de la inversión privada, pero también es cierto que las leyes se crean para cumplirlas, porque también permiten una atmósfera de trabajo, de producción y de productividad.

Allí es donde está la verdadera clave del discurso del presidente, en destacar el valor de la competencia como instrumento para transformar nuestra sociedad. Y que los comerciantes comprendan que no deben realizar combinaciones ilegales para burlar la relación de consumo, que no deben limitar la información que permite la comparación y la selección de productos, que no deben engañar ni incitar a los consumidores a comprar bienes innecesarios, que no deben colocar imprecisiones en las etiquetas, que no deben desatender las garantías de los productos, que no deben acaparar mercancía ni tampoco deben inflar, ni manipular los precios.    Es decir, Martinelli nos invita a que todos participemos de una cultura cuya visión se enfoca fundamentalmente en la transparencia y la equidad.

Pero para que esto florezca, debe existir primero un compromiso ineludible por parte de las instituciones llamadas a defender y proteger el bienestar de los consumidores. Muy acertadamente lo expresó el presidente estadounidense Kennedy en 1962, cuando se refirió a que los consumidores son el grupo económico más grande en la economía, afectando y siendo afectados por casi todas las decisiones económicas públicas y privadas… pero son el único grupo importante… cuyos puntos de vista a menudo no son escuchados.   Considero que con el espaldarazo que Martinelli le dio esa mañana inolvidable a la ACODECO, no queda ninguna duda de en qué lado se encuentra el péndulo del poder en estos momentos.

 

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<> Este artículo se publicó el 19  de octubre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/carles-rafael/

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Producción más limpia

La opinión de…

 

Rubilú Rodríguez

Generalmente se presume que no existe relación entre medio ambiente y competitividad. Contrario a ese razonamiento, la protección del medio ambiente no solo causa impactos favorables sobre los recursos naturales, sino que puede generar ganancias a las empresas y avances en la competitividad de las mismas.

La producción más limpia (P+L) constituye una estrategia preventiva que se aplica para el mejoramiento del desempeño ambiental y se enfoca en generar productos y servicios amigables al medio ambiente, promoviendo el consumo sostenible de los recursos.

Según Michael Porter, profesor de negocios de Harvard, “las regulaciones gubernamentales estrictas pueden fomentar ventajas competitivas mediante la estimulación y mejoramiento de la demanda local. Los estándares estrictos orientados al rendimiento, la seguridad del producto y el impacto ambiental, obligan a las empresas a mejorar la calidad, a mantenerse a la vanguardia de la tecnología y a ofrecer características que satisfagan las demandas sociales”.

El hecho es que el modelo tradicional de desarrollo económico desestimó la importancia y valor del medio ambiente, lo cual condujo a que se consideraran los activos naturales como recursos sin valor. La consecuencia ha sido la sobreexplotación y degradación lo cual conlleva costos sociales a corto y largo plazo.

La contaminación implica que los precios de los recursos naturales no reflejan los costos de oportunidad de los mismos, lo que significa que no reflejan la escasez relativa de estos lo que a su vez conlleva la inexistencia de incentivos adecuados para la gestión, uso racional y conservación de los activos ambientales.

La producción más limpia por su parte está asociada al crecimiento, pero está enfocada en el crecimiento sostenible. Las acciones que se enfoquen en reducir el consumo de materias primas y reducir la generación de residuos aumenta la productividad y traen ventajas financieras a la empresas que lo practican. Por ejemplo, la producción más limpia genera beneficios como reducir el costo debido a un mejor uso de las materias primas, y genera ahorros en inversión asociados al tratamiento y/o disposición final de desechos. Todo esto por supuesto se traduce en mayores utilidades para la firma.

A nivel operacional mejora las condiciones de seguridad y salud ocupacional, y las relaciones con la comunidad y la autoridad. A nivel comercial refuerza la imagen corporativa y facilita el acceso a nuevos mercados.

En Panamá la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) ha realizado ocho versiones del Premio Nacional de Producción más Limpia, en las cuales se ha galardonado a diversas empresas nacionales. El Premio a la Producción más Limpia constituye un reconocimiento a aquellas empresas que han demostrado voluntariamente una gestión de procesos limpios.

A pesar de la labor que se ha venido realizando, todavía queda mucho por hacer. Algunas de las políticas e instrumentos sugeridos incluyen hacer uso de indicadores de sostenibilidad ambiental y desarrollo sostenible como instrumentos de monitoreo del impacto de las políticas públicas.

Igualmente se requiere fortalecer el sistema de planificación y gestión ambiental y las instancias de participación de la sociedad civil, así como el manejo de estrategias de comunicación e información para promover la educación y la transformación de la cultura ambiental.

Finalmente, resulta imperativo fomentar el desarrollo de negocios ecológicos y forestales que logren el doble propósito de proteger el medio ambiente y de contribuir a la economía, tales como la reforestación con maderas comerciables y el establecimiento de los sistemas cíclicos de mantenimiento. Al final, lo crucial consiste en contar con instrumentos de políticas públicas y acciones administrativas ágiles para contribuir con la productividad y el desarrollo sostenible a la vez. Ejecutar políticas que reconcilien el crecimiento con el medio ambiente, incentivando la competitividad como una fórmula ganar-ganar. Solo así se logrará el binomio perfecto de desarrollo económico y desarrollo humano.

<> Artículo publicado el 14  de octubre de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Avances en el proyecto “Cadena de Frío”

Avances en el proyecto “Cadena de frío” del Gobierno Nacional de Panamá.  Reproducimos el reportaje de nuestra colaboradora y activista política…

Jennie   Gonzalez

-Gira oficial analiza la experiencia chilena-

Con la finalidad de observar las últimas técnicas para el manejo adecuado de productos alimenticios perecederos a través de Cadenas de Frío en Chile, el titular de la Secretaría de Cadena de Frío, Fernando Duque culminó recientemente una gira en la capital chilena, en compañía del viceministro de Comercio Exterior, José Domingo Arias.

Debido a que uno de los objetivos principales del proyecto de Cadena de Frío es reducir el costo de la Canasta Básica, la gira estuvo enfocada  en visitar algunas entidades del gobierno chileno, que tienen que ver directamente con la  programación y comercialización de productos que pasan por dicho proceso.

Durante este recorrido se visitaron los laboratorios  de la Facultad Tecnológica de la Universidad  de Santiago de Chile, y en coordinación con su decana, se dieron los primeros pasos para concretar un acuerdo de cooperación que permita capacitar a los productores y potenciales usuarios de la Cadena de Frío en Panamá. Asimismo, se hizo un acercamiento con las empresas DOLE y ACONEX, empresas  líderes en agroexportación a nivel mundial.

La gira también incluyó una vista a las instalaciones del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) de Chile, quienes en coordinación con USDA-APHIS, llevan a  cabo todos los procesos de supervisión y regulación necesarios para la exportación hacia los Estados Unidos.

La Secretaría de Cadena de Frío, como parte de su gestión, estará apoyando la  iniciativa privada en general, y en esta oportunidad, a la empresa Gulf Coast International Cargo -administra el aeropuerto Gulfport Biloxi de Mississippi, Estados Unidos- quien ya ha anunciado que tiene previsto establecer un centro de manejo logístico en el aeropuerto de Tocumen. Este proyecto contará con un centro de acopio y recibo de la Cadena de Frío en dicha instalación aeroportuaria y buscará cumplir con las medidas necesarias para la precertificación tanto para productos agrícolas de exportación de nuestro país, como aquellos que transitan por el mismo.

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-En coordinación con otras instituciones- Secretaría de Cadena de Frío mejora condiciones del Mercado de Abastos de Panamá

Con el propósito de mejorar las instalaciones del actual Mercado de Abastos de Panamá y alrededores, la Secretaría de Cadena de Frío coordinó, en conjunto con el Ministerio de Obras Públicas (MOP) y  el Instituto de Acueductos y Alcantarillados (IDAAN),  la realización de trabajos de parchado y nivelación de la capa asfáltica de calles adyacentes y limpieza de alcantarillado y desagües de las tuberías del mercado.

La Secretaría de la Cadena de Frío, como parte de su gestión para el desarrollo de nuevos mercados a nivel nacional, ha llevado a cabo estas acciones de mejoramiento de este popular mercado como un paliativo temporal mientras se define la futura reubicación de las instalaciones a un nuevo y moderno complejo, que permitirá una adecuada distribución de productos alimenticios en la ciudad de Panamá.

Igualmente, la Policía Nacional ha ordenado la realización de rondas policiales permanentes en el área para garantizar una mayor seguridad a los clientes que acuden a este  importante centro de comercialización de hortalizas y frutas.

Finalmente, a través del Programa de Ayuda Nacional (PAN) se llevó a cabo la contratación para el servicio de recolección de basura de manera permanente, hasta el mes de diciembre y están ocupándose de mantener las áreas, donde los comerciantes venden sus productos, libres de basura.

Cumpliendo con lo pactado con el pueblo panameño.

Cadena de Frío impulsa la ‘precertificación’ en Panamá

GOBIERNO NACIONAL

¡ JUNTOS HACIENDO UN MEJOR PANAMÁ !

<>  Reportaje publicado en Facebook  el miércoles, 15 de septiembre de 2010 a las 16:51 por la autora, a quien damos todo el cédito, el mérito y la  responsabilidad que le corresponde.

Chiriquí, ¿el próximo Bocas?

La opinión de….

Rodrigo Marciacq 

La provincia de Chiriquí es, por metro cuadrado o por habitante, la mayor productora de alimentos y de energía hidroeléctrica del país y, en consecuencia, las aguas, los suelos y el ambiente son de máxima importancia para los chiricanos.

Vivimos en un mundo de cambios constantes y acelerados, pero afortunadamente la mayoría de estos cambios representan claras ventajas y oportunidades para nuestro país, sobre todo en el campo agropecuario y de producción de alimentos.

Si esto es evidente, ¿por qué no apreciamos y actuamos sobre las tantas oportunidades que se nos presentan? Algunas razones:  En Panamá no existe una política agropecuaria definida, con componentes como seguridad y soberanía alimentaria, estrategias de innovación e investigación, agricultura familiar y alternativa con su mínima dependencia de recursos externos, desarrollo tecnológico, comercialización y exportación, la cadena de frío y otros elementos que, sin duda, indicarían la impostergable necesidad de reinventar y reestructurar todo el andamiaje institucional público, junto a procesos de descentralización y nuevas relaciones de integración con los productores.

Lamentablemente, continuamos retrocediendo en materia de producción de alimentos y estamos estancados en innovación e investigación. En el gobierno del cambio ya perdimos un año completo en cuanto al agro, y por los vientos que soplan, pareciera que continuaremos retrocediendo, dependiendo cada vez más de importaciones y causando constantes aumentos de la canasta básica familiar. Como ejemplo, el año pasado la producción de arroz bajó en cerca de 20%, convirtiéndonos de país autosuficiente a uno dependiente de las volátiles condiciones del mercado externo.

De acuerdo a éstas y tantas otras realidades, ¿cuál debe ser el principal elemento de perfil de los funcionarios encargados del sector agropecuario y del ambiente? Obviamente el de agente de cambio. Estos deben ser personas instruidas y muy bien informadas, de experiencia, innovadoras y creativas, de liderazgo y capacidad para escoger y trabajar con un buen equipo, y que sepan de dónde venimos, dónde estamos, y sobre todo ¡hacia dónde vamos!

Hace escasos meses se celebró en Panamá la conferencia internacional de la FAO, Organismo de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. Las sesiones se centraron en la agricultura familiar, alternativa y sostenible, en análisis de la situación mundial y sus perspectivas, y en ejemplos exitosos, pero aquí nadie escuchó.    Si no escuchamos, no podremos entender, y si no entendemos, no podremos proponer soluciones sensatas e integrales, y mucho menos ejecutarlas y obtener resultados.

El caso reciente de Bocas es un ejemplo de falta de entendimiento.   Se acusó y culpó a los trabajadores, sindicalistas e indígenas de ignorantes, subversivos y borrachos, y en base a estas apreciaciones se arremetió salvajemente contra esta incomprendida población.

Ni en los 21 años de la dictadura se perdió tanta visión de ojos como en esa aciaga semana. Ahora han descendido en Bocas con regalitos y prebendas, pero aún no entienden el problema y qué lo causó. Se limitan a ver los síntomas pero no las causas. Ven la fiebre en la manta y no en el paciente.

En Chiriquí tenemos varios temas en progreso que son preocupantes y que ojalá no sean causales de un nuevo Bocas o algo peor.   Algunos de éstos son:

-La Ley 30, o chorizo, por la que se afecta la aplicación de los estudios de impacto ambiental, entre otros;

-la pretendida explotación de la mina de cobre de Cerro Colorado en la comarca Ngäbe Buglé;

-el engavetamiento de los procesos de descentralización;

-la pretendida gran carretera de David a Almirante, pasando por Boquete, totalmente inconsulta, costosísima, destructiva e innecesaria;

-la falta de una política energética y agropecuaria, y la forma inconsulta, arrogante e irresponsable de imponer planes, programas y leyes a la población.

El 22 de julio pasado el presidente Martinelli nombró una comisión para estudiar lo ocurrido en Bocas y determinar responsabilidades. Nos sentimos optimistas por la calidad y honorabilidad de los integrantes de esta comisión, y los exhortamos a escudriñar en las causas, en las razones por las cuales ocurrió este desbordamiento lamentable.

Asimismo, exhortamos al Gobierno a que se asesore bien, escuche, trate de entender, y ojalá acordemos un modelo de desarrollo socio-económico sostenible e integral para el país.

Apreciamos el interés, el dinamismo, y la urgencia del presidente Martinelli en promover la inversión en el país, pero el actual modelo de atraer inversión sin importar las consecuencias, bajo el supuesto de la “derrama en cascada”, simplemente no es aceptable. Recordemos a Bocas, entendámoslo, meditemos y actuemos consecuentemente.

<>Artículo publicado el  2  de septiembre de 2010 en el diario La Prensa,   a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Experiencias americanas

La opinión del Médico, Político y Ex Ministro de Salud…

GUILLERMO ROLLA PIMENTEL

Rueda por América Latina el concepto de cambio; y todavía cambios acelerados. Pero todos esos propósitos chocan con estructuras ancestrales de nuestras limitaciones. Unos más, otros menos. La vieja historia de colonialismo, imperialismo, explotaciones por consorcios extranjeros nos han creado una dependencia tradicional. Sobre todo económica y tecnológica; y hasta cultural y social.
Esto vale en la historia, la actualidad y en diferentes regímenes de gobiernos. Se ha escrito también insistentemente que las políticas nacionalistas y regionales son excelentes antídotos.  Pero hay dos elementos de tipo sociológico que en todas partes y niveles siguen siendo un lastre: La ineficacia y la corrupción. Ambos tienen que ver con la educación: En valores humanos y en capacitación. Y esto, repito, tanto en lo civil, militar, público y privado; es decir, a toda la sociedad.
Lo común han sido gobiernos liberales o neoliberales con apoyo militar.   Cuando surgen en el mudo nuevas corrientes de pensamiento, motivadas por las naturales presiones sociales de igualdad, libertad, progreso y justicia social, entonces se imponen los cambios. Estos deberían darse con la participación de todos, democrática e inteligentemente en civilización.

¿Pero qué ha ocurrido? Cuando se ha utilizado la fuerza popular, se ha eliminado al empresario privado con todas sus capacidades de organización y producción. Aún más terrible, se han divido los países y pueblos, cuando debe ser para todos (Cuba).

Cuando electoralmente los partidos sociales llegan al poder con las reglas del capitalismo, entonces aplican la brutal represión militar (Pinochet, Torrijos, Honduras).

Si los sistemas socializantes son flexibles, la base del pueblo se resiente y se divide (fatal error) y se aprovechan los sectores económicos y mediáticamente rescatan el gobierno (Chile hoy).

En la encrucijada está Brasil con un líder obrero exitoso internacionalmente, con logros sociales en espera de la evaluación electoral.

Ante estas situaciones contradictorias, pero reales, están varios países (Alba y los países del Río de La plata) en medio de sus procesos. Aplicando el nacionalismo en la medida en que pueden, intentando el socialismo en dosis variables, según sus posibilidades, pero las intenciones y logros de beneficios social son evidentes.

Otra cosa ocurre con la producción, donde el empresariado está alarmado, al ver afectadas sus propiedades y ganancias. Algunos se van. Este es el punto crucial donde la educación que mencioné al inicio cobra todo su valor, tanto en valores humanos, de tolerancia, respeto y justicia por las dirigencias que deberían en forma ponderada, equilibrada, tomar en cuenta a todos los ciudadanos de todo los estratos; que, como toda la sociedad, deben superarse en tecnología, eficiencia y eficacia profesional y laboral.

Cuando en forma sectaria y dogmática se pretende apresurar fórmulas que no han sido exitosas en otras experiencias (URSS) o se subvalorizan las reacciones de los militares o de las oligarquías económicas ya mencionadas, se puede caer en desviaciones muy costosas y a veces trágicas para la historia de los pueblos del continente.

Desde luego no existe unan fórmula garantizada para todos; y cada país debe ajustar su devenir inmediato a sus realidades. Casi todos los lugares tienen riquezas inmensas naturales. Pero, sobre todo, tenemos la madre tierra, capaz de darnos la seguridad alimenticia.   Si se le trabaja con pasión y responsabilidad ambiental y de producción. Pero todavía lo más valioso que tenemos son nuestros cerebros y manos, que inclusive los exportamos a los países llamados monetariamente desarrollados.

Los parámetros de dependencia y desarrollo de la cultura política no son similares en todas partes, de allí que algunos no han logrado la madurez y organización política o no se dan las condiciones para los grandes cambios sociales. Aún tenemos que superar el desempleo, las pandillas con artes, deportes, bibliotecas e Internet. Pero el planeta avanza con velocidad cósmica, de allí que en la situación que sea, la base sólida del progreso sean los cambios radicales en educación, sobre todo en valores, hábitos y cultura para llegar a un Panamá mejor.

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Artículo publicado el 28 de agosto de 2010 en el diario La Estrella de Panamá a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le correspond

Problemas con soluciones

Panamá, que ostenta el título de mayor consumidor per cápita del continente, con ese ritmo pronto obtendrá la presea de mayor importador per cápita de arroz de América. Esto y mucho mas sobre la agricultura panameña en el siguiente artículo de opinión de…

Angelo Chen Guardia —


Una amplia gama de negocios y oficios que se ubican bajo la égida del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (Mida) están sumidos en crisis que ni los subsidios, incentivos y financiamientos consigue normalizar.

La ley define como asuntos agropecuarios la pesca industrial, la de la flamante flota de barcos camaroneros, la cría, ceba y exportación de camarones y, ambas, se debaten entre números rojos y negros.   La pesca artesanal se practica en un nivel de virtual subsistencia, sobreviviendo sin equipos adecuados. En un puesto inferior de la jerarquía económica del Mida se encuentra la acuicultura rural, atendida por grupos vulnerables de campesinos que cultivan tilapia como fuente de proteína.

Pescadores y acuicultores son cortejados por los políticos solo en tiempo de promesas electoreras, pasadas la fanfarrias les dejan caer el telón de indiferencia y de olvido en sus respectivos submundos de ruina y abandono.

No obstante, alguna ayuda económica se ha obtenido por intermedio de la Misión Técnica de Taiwan para desarrollar pequeños proyectos de producción. Escuelas para pescadores, mercados de mariscos, financiamiento para equipos, planes de vivienda, seguro social, servicio de extensión y asistencia técnica, proyectos de producción semicomercial de ricipiscicultura con especies menores como aves y cerdos y pequeños molinos serían ejemplos de iniciativas de fuerte impacto para esos subsectores.

La oferta local de alimentos de consumo masivo es insuficiente, hay que resolver las causas del déficit para suplir la demanda con producto nacionales, demostrando preocupación por el trabajo y la vida de casi la mitad de la población; no hacerlo ratifica que hay mayor interés por el negocio de las importaciones. Saltan a la vista motivos como el bajo nivel empresarial del productor, la ausencia de un eficaz sistema de transferencia de tecnología, sistemas de riego, canales de mercadeo y otros que sólo con ayuda oficial y de la empresa privada serán superados.

El potencial de éxito del trabajo agrícola se expresa con fuerza integrando al productor en un módulo empresarial, administrando todos los componentes de la cadena sin la intermediación asfixiante y oportunista. Experiencias de empresas productoras de leche, la exportación de cucurbitáceas y de piña ilustran que el valor agregado funciona como un seguro que puede sacar la cara por la empresa cuando las causas naturales incontrolables marginan la producción en el campo. El molinero que es, a la vez, productor de arroz sabe que un fracaso en el trabajo agrícola podría compensarse con creces con el negocio del molino.

No se puede negar que la agricultura en Panamá está en decadencia, con casi todos sus renglones más importantes en apuros: producción porcina, lechería, café, maíz, arroz y, peligrosamente, este último, el rubro central de la cocina panameña es tomando a la ligera, hundiéndose sin esperanza de acometer el compromiso de duplicar la superficie sembrada, de 53 mil 222 hectáreas en 2009, a 104 mil 560 hectáreas en 2015, cuando se enfrentará una demanda de 5.8 millones de quintales pilados.

Cada año la demanda del mercado aumenta en 83 mil 666 quintales pilados, exigiendo la siembra adicional de mil 504 hectáreas, pero en lugar de aumentar disminuye considerablemente.

Panamá, que ostenta el título de mayor consumidor per cápita del continente, con ese ritmo pronto obtendrá la presea de mayor importador per cápita de arroz de América.

Hoy, que las exigencias de nuevos mercados han cambiado el panorama agropecuario mundial, están forzando al país a una rápida transformación para adaptar la “empresa” a esos requerimientos.

Los fundamentos que sustentaron el actual desarrollo agropecuario han sido superados y las universidades deben formar un nuevo profesional con conocimientos y experiencias útiles para administrar los nuevos negocios; integrando conceptos de finanzas, mercados, interpretación y aplicación de normas de calidad, inocuidad, trazabilidad, para obtener y conservar la certificación que autoriza el acceso a aquellos mercados. En conclusión, es un problema de educación agropecuaria, de salud y de comercio internacional. Como Gobierno y como empresa privada hay que enfrentar responsablemente esos desafíos.

Hoy, uno de los grandes retos del agricultor es obtener más productos con un costo unitario menor, especialmente ahora que el territorio agrícola es ocupado, en una lucha desleal, por el desarrollo urbanístico, turístico, comercial y minero. Tareas ingentes de adecuación de suelos ácidos, inundables y la rehabilitación de suelos empobrecidos por las aplicaciones masivas de fertilizantes y pesticidas son impostergables, si importa obtener alimentos para hoy y mañana.

Gracias al desarrollo de la industria química en 1950 y 1960, la producción mundial de alimentos dio un salto espectacular y, también, Panamá amplió sus áreas de siembra de granos.

Como siempre, los excesos, el uso indiscriminado de agroquímicos y la ausencia de regulaciones fitosanitarias han degradado el ambiente.

En el suelo ahora crecen plantas intoxicadas y débiles, sin defensas para sobreponerse al ataque de patógenos, plagas, temperatura y humedad extremas, vientos y demás inclemencias de los elementos.

Suelos y plantas se han convertido en “adictos” a esos químicos que exigen cada vez en mayores cantidades, envenenándose en ese proceso de muerte provocado, lo que en los seres humanos correspondería a un “piedrero” o alcohólico.

Forzando la producción en esas condiciones, se aumentan los costos sin conseguir rendimientos económicos. De allí la eterna guerra de precios entre productores y compradores, para mantener artificialmente la actividad, sin beneficios permanentes y en detrimento del bolsillo del consumidor. La salud y la vida de todos son amenazadas con ese estilo de agricultura convencional sin control.

Es el momento de abrir paso a la agricultura sin residuos tóxicos, la de los microorganismos benéficos vivos, combinados con extractos de plantas y minerales, de formulaciones homeopáticas de nutrientes, humus, pesticidas orgánicos, que restablecen el equilibrio macro y microbiológicos, desintoxican suelo, plantas y agua, estimulan el metabolismo, favorecen la absorción de nutrientes, propician el crecimiento de plantas fuertes, mejoran la calidad y, obviamente, multiplican los rendimientos.

La agricultura convencional puede resolver muchos problemas, pero el tema es la restauración de la obra de la naturaleza que el hombre se empeña en liquidar, con su egoísta y suicida existencialismo.

Esta agricultura viva ha sido diseñada para contrarrestar los excesos de la agricultura de los químicos y, como primer objetivo, para garantizar la supervivencia de la especie humana en este planeta.

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Este artículo se publicó el 31 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.