La hora de limpiar playas

El próximo 26 de septiembre, grupos ambientales se unen para sacar los desechos del entorno marino costero de Panamá .  El reporte de la limpieza internacional de playas del año 2009 emitido por Ocean Conservancy registró que 498.818 voluntarios recogieron 7,4 millones de toneladas de basura en 108 países del mundo, incluyendo a Panamá.  A continuación presentamos completo el artículo de opinión de….

ISIS   PINTO

Se aproxima septiembre, un mes conocido internacionalmente como el Mes de las Limpiezas de Playas.  Este año se celebra el 25 aniversario de esta actividad, en donde casi un millón de personas en 100 países se involucran participando un día en estas actividades para eliminar la basura de las playas, identificar la procedencia de esta basura y promover el cambio de actitud de las personas con relación a esta problemática.

El reporte de la limpieza internacional de playas del año 2009 emitido por Ocean Conservancy registró que 498.818 voluntarios recogieron 7,4 millones de toneladas de basura en 108 países del mundo, incluyendo a Panamá.

También se estimó que el 60-80% de la basura recolectada (que llega al mar) procede de actividades en tierra firme que es llevada por el viento y por los cursos de agua al mar donde, posteriormente, es movida por las corrientes marinas a otros puntos del planeta.

La basura puede permanecer decenas y hasta centenares de años sin descomponerse, durante este tiempo ocasiona daño físico y por contaminación a la vida marina, así como al hombre que depende de los recursos del mar para su alimentación.

Otro dato interesante es que tan solo en un día de limpieza de playa se observó que el 60% de la basura recolectada fueron artículos desechables (pañales, envoltorios de comida, bolsas plásticas, latas, botellas, cigarrillos y otros enseres) y se encontraron 336 animales marinos enredados en basura (anzuelos, líneas de pesca, plástico, envoltura de six pack y otros).

Panamá no escapa de esta realidad, constantemente vemos basura dispersa por todos lados, todavía encontramos personas que arrojan la basura al suelo en lugar de depositarla en un basurero. Estas son prácticas que debemos lograr cambiar, porque no hacerlo afecta no solo a nuestra biodiversidad, sino también a nuestra salud y a nuestra imagen como país.

Conociendo la importancia que representan los océanos para los seres vivos, debido a que nos proveen alimento, que cada año se extrae del mar millones de toneladas de peces y mariscos para alimentar a la población mundial, porque sus ‘bosques marinos’ (pastos marinos y extensiones de corales) nos aportan gran cantidad de oxígeno y porque también contribuyen a regular la temperatura del planeta haciéndolo un sitio agradable para los seres vivos. Pero, sobre todo porque de los océanos dependen una amplia variedad de especies marinas que habitan y se transportan bajo sus aguas, debemos tener océanos libres de contaminación y desechos.

Como consumidores tenemos una tarea de ser cada vez más responsables al momento de seleccionar nuestros artículos, podemos reducir nuestro consumo de materiales desechables hechos a base de plásticos y foam, preferir envases con el símbolo de reciclado y participar en las campañas que, frecuentemente, realizan las organizaciones ambientales en colaboración con la empresa privada para recolectar estos desechos y reciclarlos.

Cualquier acción de estas que puedas acoger dentro de tus prácticas rutinarias puede hacer la diferencia en un planeta que ya nos envía señales claras de que necesita de tu apoyo.

Por ello, en este mes de septiembre involúcrate en alguna de las limpiezas de playas que se realizarán en todo el país y contribuye a educar a otros invitándolos a participar.

Tú puedes apoyar a organizaciones ambientales, instituciones gubernamentales y educativas que se unen año tras año para realizar una serie de iniciativas encaminadas a elevar la conciencia ambiental en todo Panamá, asistiendo el 26 de septiembre a la Gran Limpieza de Playa Nacional. Si necesitas más información sobre el tema, escribe a mesdelosoceanos@yahoo.com.

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Este artículo fue publicado el  21 de agosto de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.
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Cuidado al cruzar la playa

La opinión de…..

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Yolani Rognoni Arias


El último fin de semana largo pasé unos días junto a mi familia en la playa. Fuimos invitados a uno de muchos desarrollos que se están construyendo en la costa Pacífica, relativamente cerca de la capital.

Estábamos en una “casa de playa” algo alejada de la playa. Para ir a la orilla, transportamos nuestras sillas, meriendas, nevera, niños, niñeras y a nosotros mismos en carro. Estacionamos el auto al borde de la playa.

Un rato después de acomodar todos nuestros implementos sobre la arena, cerca del mar, un dependiente de la empresa que administra el proyecto nos hizo la observación de que el auto debía ser movido hacia la calle.

Acto seguido, uno de nosotros movió el carro. ¡Cuál sería mi sorpresa, cuando vi vehículos transitando por la playa! Me refiero a vehículos de cuatro ruedas, que consumen combustible y por toda descripción (four wheel, carrito de golf o similares) son vehículos.

Por lo anterior, el área en donde uno coloca sus toallas y demás chécheres debe ser bien escogida para evitar el tránsito –sobre las pertenencias– de los mencionados vehículos.

De hecho, eso mismo sucedió con un juguete de mis hijos. Un supervisor de la empresa administradora llegó casi hasta el mar para conversar con nuestra anfitriona en uno de esos carritos. Cuando retrocedió sobre su camino, sin fijarse, pasó encima del juguete. Poco después comenté con el jefe de este supervisor lo sucedido, le mostré las huellas del vehículo y le mostré el juguete distorsionado.

Su respuesta fue que si el juguete hubiera estado al lado nuestro el incidente no hubiera sucedido. ¿Me diría lo mismo si en vez de un juguete hubiera sido mi hijo?

Hace años (más o menos 15) hubo un accidente en la calle de acceso a una playa muy popular.

No presencié el accidente, pero como en Panamá todo se sabe, supe que una niña de 14 años perdió control de su vehículo de cuatro ruedas, cayó sobre una cuneta y perdió la vida. Ese accidente fue el detonante para que algunos padres de familia reconsideraran el uso de estos vehículos por sus hijos.

¿Hará falta un accidente para que se deje de transitar en vehículos de cuatro ruedas (o de dos) sobre las playas donde aspiramos pasar un buen rato?

Fue muy desagradable jugar con un frisbee en medio de la playa, porque al correr hacia atrás temí perder de vista una moto que me viniera encima. Pasado el juego pensé en lo irónico de la situación.

¿No es a eso a lo que vamos a la playa?

Exhorto a las autoridades municipales para que se pongan las pilas y prohíban el uso de estos vehículos, independientemente de su tamaño, en las áreas comunes de esparcimiento.

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Este artículo se publicó el 10   de abril de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

De caballos y caballadas

La opinión de…..

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Mercedes Arias


Hay quienes afirman que la historia podría escribirse desde antes y después del caballo y que la llegada de los españoles a América no fue tan importante como la llegada del animal. Sirvieron para conquistar y avasallar, como bestias de carga, y en tiempos de paz para sembrar y como medio de transporte y diversión.

Hoy la diversión parece que llegó para quedarse.   Playa Blanca, en la provincia de Coclé y dentro del arco seco es, desde la construcción de un conocido hotel de playa, meca de turismo masivo.   Turismo que innegablemente ha traído dosis de bienestar a la provincia por la cantidad de empleos que ha generado en el sector. Y por brindar como pionero, un lugar de esparcimiento para locales y para extranjeros. Pero el progreso debe ir de la mano con un autocontrol para que los huevos de la gallina sigan siendo dorados.

Traduciendo significa que el hotel debería ser el primer interesado en proteger los recursos naturales, porque si las playas se mantienen limpias y si no están contaminadas, ellos a la vez protegen su millonaria inversión.

Personalmente me ha tocado ver a turistas, cartucho en mano, llevándose su buena libra de conchas por cabeza. En Bonaire, por ejemplo, meca del buceo, los lugareños cuidan tanto sus corales que para bañarse hay senderos en el agua delimitados por sogas para proteger las algas y otros recursos naturales. Y quienes viajan allá para practicar el submarinismo no pueden llevar pesas en sus correas pues irse más al fondo pudiera implicar daños a los corales.   Pero aquí, queriendo apostar al turismo, vivimos a años luz.

Ahora nuestras playas se contaminan por el excremento de los caballos que ofrecen el servicio de paseo sobre sus grupas a los turistas del hotel y aunque consuelo de tontos es decir que los caballos solo comen y defecan hierba, lo cierto es que los caballos que operan como negocio, recorren los mismos metros de playa cientos de veces al día. Y son estos caballos, propiedad de microempresarios, la manzana de la discordia entre residentes del sector y los administradores del hotel, pues los equinos criollos permanecen en la arena justo en el área en donde se ofrecen los servicios de alquiler de jet ski del hotel para captar con facilidad su clientela.

Hace años, cuando el hotel no existía y cuando los habitantes del sector eran una cantidad minúscula, un hombre para todos conocido simplemente como Juan, el del Caballo, era quien se dedicaba al negocio de pasear a los niños por la playa, pero recuerdo que en ese entonces se trataba de tres gatos y no de todo un hotel a capacidad llena.   Hoy son casi 17 los caballos con los que se presta el servicio de paseo a los turistas por la playa. Que fácil y económico sería levantarles la cola y guindarles una bolsa que funcionara como receptáculo de desechos… Y el hotel bien pudiera hacerles la donación de los receptáculos.

El decreto No. 7 del 12 de febrero de 2009, en su artículo 3 reza así: “Se decreta prohibir el paseo de caballos a lo largo de las playas en lo que es la bajamar del distrito de Antón; asignar áreas especiales donde los dueños de caballos puedan brindar el servicio a turistas y nacionales sin perjudicar a los bañistas, evitando así la contaminación de nuestras cristalinas aguas con la orina y heces de dichos equinos”. El mismo decreto prohíbe las motos y four wheels en las playas, pero eso ya es motivo de otro artículo.

Sin embargo, por instrucciones del hotel a sus turistas no los pasean a lo largo y ancho de la playa, porque ¡qué fastidio que un caballo fuera a hacer sus necesidades justo donde se asolean sobre tumbonas los turistas! Y aunque el hotel no los apadrina, lo que sí ha logrado es que no monten justo enfrente del hotel. Esto significa que los “regalos” son entonces religiosamente depositados ante las casas de los residentes del lugar, cuatro, seis y 12 veces al día. Álvaro Pardo, gerente del hotel, asegura que ellos tampoco quieren los caballos allí y el alcalde del distrito, Jorge Cáceres, aunque conoce el problema, no tiene, él solo, cómo hacer cumplir la ley.

Los policías del sector hacen caso omiso a su lema de proteger y servir, es decir, no hacen nada al respecto. Mientras tanto, los caballos siguen contaminando la Playa Blanca, y al paso que va mejor sería cambiarle el nombre por uno que es mejor no mencionar.

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Este artículo se publicó  el  27 de marzo de 2010 en el Diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Escuálidos jamelgos en Playa Blanca

La opinión del Ingeniero….

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Alfredo Arias G.

El actual gobernador de la Provincia de Coclé derogó una resolución alcaldicia de Antón que obligaba a los dueños de los escuálidos jamelgos que transitan por las playas turísticas del distrito antonero, a colocarles a esas rosinantes bestias un Pamper para esconder los desperdicios de sus necesidades fisiológicas.

Lo curioso del caso es que frente a la concesión del Decameron, en la cual la playa es de uso público por todas sus entradas, el paso de las flacuchentas jacas en donde se pasean a los turistas de dicho hotel está Off Limit, a pesar de que dicho centro hotelero las patrocina, e incluso les ha construido pesebreras.

Los desamparados mortales que vivimos frente a dicha playa estamos obligados a tolerar ésta práctica, y a caminar con mucha agilidad y destreza para sortear los montones de Caca que se acumulan en la arena, y además a mantener la nariz cerrada por algunos minutos.

No sé si en las playas semi-privadas de Niki Beach, y las de Buenaventura donde está el desarrollo turístico del Ministro Vallarino se esté dando esta práctica.

Hacemos un llamado al Ministro de Gobierno José Raúl Molino para que aproveche las últimas funciones que aún le quedan, y ponga el cascabel al gato en le caso de los Gobernadores que se siente reyezuelos; aprovecho también éste llamado para que se extienda al más alto dirigente de éste país y le llame la atención a sus funcionarios para que no crean que éste es un gobierno de locos reunidos en Matías Hernández.

No quisiera que el balneario de Playa Blanca cambiara su nombre por la de San Felipe que ahora la denominan Mojon Beach.

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Publicado el 5 de marzo de 2010  en el Diario El Panamá América a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.