Otra imposición antidemocrática

La opinión de…

Olmedo Beluche

En lo que constituye un nuevo ataque al derecho a la participación de los sectores populares de Panamá, y la confirmación de que estamos ante un régimen oligárquico y plutocrático, el Tribunal Electoral ha decidido quitar al Partido Alternativa Popular su reconocimiento como “partido en formación”. La base “legal” para esta decisión son las condiciones antidemocráticas del Código Electoral que exige 63 mil 500 firmas para inscribir un partido político.

En base a un Código Electoral redactado bajo la dictadura militar, emparchado bajo la “democracia”, para crear un régimen controlado por un puñado minúsculo de partidos y políticos, el Tribunal Electoral ha cerrado las puertas al primer partido popular y de izquierdas que intenta participar de los procesos electorales desde 1984, con los mismos criterios antidemocráticos con que, en 2009, le cerraron la puerta a la libre postulación presidencial del Prof. Juan Jované.

Pero, al igual que con Jované logramos el reconocimiento del pueblo panameño y de la Corte Suprema de Justicia para la legitimidad de la libre postulación presidencial, el PAP no cejará en su lucha por obtener el reconocimiento electoral, porque es un legítimo derecho democrático que los sectores populares tengamos nuestros partidos y podamos participar en las elecciones.

El actual sistema de partidos y la cantidad exagerada de adherentes es una farsa basada en la corrupción, la compra de las firmas y en el clientelismo político que obliga a los funcionarios públicos a inscribirse en el partido de gobierno de turno, so pena de ser despedidos.   Esa es una verdad de a puño que todo el mundo sabe, incluidos los magistrados del Tribunal Electoral. Esa farsa debe acabarse con una verdadera reforma electoral democrática que llegará tarde o temprano.

Esa farsa es reforzada por toda clase de obstáculos artificiales que se ponen a los partidos en formación que no pertenecen a la oligarquía. Por ello instamos al conjunto del movimiento social y sindical a poner en su agenda de lucha conquistar un régimen político verdaderamente democrático.

Los más de 5 mil adherentes que logramos de ciudadanos conscientes que apoyan este partido con un proyecto de cambios profundos para el país nos animan a seguir adelante. Con esas firmas ya seríamos un partido con reconocimiento electoral en la mayor parte de América Latina y el mundo.

A nuestra militancia y simpatizantes les decimos: no hemos sido ilegalizados, porque la Constitución garantiza el derecho de libre asociación y organización, lo único que han hecho es impedir que participemos en los procesos electorales. El Partido Alternativa Popular existe y sigue luchando y no depende del Tribunal Electoral.

Exhortamos a la militancia y simpatizantes a fortalecer nuestras estructuras, sin ceder sus firmas a ningún otro partido, porque es nuestra decisión participar del proceso electoral de 2014 por dos vías: volviendo a inscribir nuestras siglas (PAP) y apoyando la libre postulación presidencial del Prof. Juan Jované.

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Este artículo se publicó el 2 de febrero  de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Un año esperando el cambio

La opinión del Sociólogo y Político….

OLMEDO  BELUCHE

El 1 de julio cumplieron un año en la Presidencia de la República Ricardo Martinelli y su Alianza por el Cambio, pero de cambio lo único que ha habido es el de las figuras, pues, los problemas que aquejan al pueblo panameño no solo siguen igual, sino que se agravan. Las promesas de un futuro mejor, no pasaron de propaganda electorera, y no podía ser de otra manera dada la esencia empresarial del actual gobierno.

Para celebrar su aniversario, Martinelli le ha ofrecido dos ‘regalos’ al pueblo panameño: el aumento del ITBMs al 7% y la reforma al Código de Trabajo, por la cual se pretende destruir el derecho a huelga.

La primera medida servirá para financiar los programas sociales, como ‘100 a los 70’ y las mochilas escolares, los cuales paga la clase media con una tanda de nuevos impuestos, de los cuales el aumento del ITBMs es el principal. Mientras que las grandes empresas y potentados gozan de convenientes exoneraciones impositivas y reducciones a su impuesto sobre la renta.

La segunda medida, la reforma al Código de Trabajo, servirá para hacer más ricos a empresarios, como el propio presidente y varios de sus ministros, que verán reducidos los salarios que pagan a sus trabajadores, aumentando la explotación del trabajo. Los asalariados verán cómo se profundiza el deterioro de sus ingresos, que ya viene de perder un 30%.

Al igual que los gobiernos anteriores, se pide sacrificio a la clase trabajadora para supuestamente fomentar el empleo, pero no es cierto, pues la mitad de la fuerza laboral sigue sumida en subempleo o desempleo abierto. Situación que a su vez sirve de caldo de cultivo a la delincuencia y la violencia social, gran fracaso del gobierno de Martinelli, que ha visto crecer la ola de robos y asesinatos, pese a una legislación más represiva y un discurso facistoide.

La atención de salud va de mal en peor; el problema del transporte sigue en el papel, pero el Metrobús ya anuncia que costará mucho más caro a los usuarios; la ‘nacionalización’ de los corredores Norte y Sur se convirtió en un negocio a costa del Erario, pero nada de peajes gratis prometidos. Los indígenas, como los Nasos, siguen sufriendo el robo de sus tierras, tal como en el gobierno anterior. Continúa el proceso de destrucción de ambiente con nuevas concesiones mineras.

Podríamos continuar listando un rosario infinito de problemas que siguen sin respuesta, pero la conclusión es que el gobierno de Martinelli es ‘más de lo mismo’.

Si queremos un ‘verdadero cambio’ hay que construir un partido político de los de abajo, de los trabajadores, gremios y profesionales que conforme una fuerza política, distinta a los partidos tradicionales, que sea capaz de levantar un proyecto de nación panameña en que impere la equidad, la justicia social, los derechos humanos y democráticos y respeto a la naturaleza. El Partido Alternativa Popular es el embrión de ese proyecto político y ya lo estamos construyendo.

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Este artículo fue publicado el  4 de julio de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que al autor o autora, todo el crédito que les corresponde.

Alianza oficialista en crisis

La opinión del Sociólogo…

OLMEDO BELUCH

La Alianza por el Cambio celebra su primer año de gobierno en medio de su primera gran crisis interna, la cual ha pasado casi desapercibida, pero muestra las fallas sísmicas que la pueden derribar en cualquier momento.

Nos referimos al rechazo de la mayoría oficialista de la Asamblea Nacional frente a la propuesta de ley de Consulta Ciudadana presentada por el Ejecutivo. Para no mencionar que el ‘regalo’ de Martinelli de aniversario al pueblo panameño son: el aumento del ITBM’s y la reforma al Código de Trabajo, asuntos en los que ambos bandos han estado de acuerdo.

La rebelión legislativa ha sido dirigida por los diputados panameñistas, y esto no es casualidad. El argumento para el rechazo esgrimido por el diputado Blandón, es muy claro: el temor de que Ricardo Martinelli, mediante las llamadas consultas convoque una Asamblea Constituyente.

El problema para los diputados panameñistas es doble, por un lado, son garantes junto al PRD del actual sistema político antidemocrático, que solo permite reformas constitucionales controladas por los ‘políticos de siempre’.   Por otro, todos los diputados temen que una Constituyente acorte el período para el que fueron electos, dejándolos fuera del baile, antes de tiempo, no tanto porque tengan grandes proyectos legislativos, sino por las deudas asumidas en la campaña electoral contra los jugosos ingresos proyectados en cinco años.

¿Para qué querría Martinelli convocar una Asamblea Constituyente?  ¿Para reformar el plutocrático sistema político que padecemos? No. Para conseguir la reelección presidencial inmediata y seguir gobernando cinco años más, siguiendo el modelo de Uribe, Chávez, Correa y otros mandatarios de la región.   Por supuesto, esto sería inconveniente para los aliados panameñistas, que aspiran, con Juan Carlos Varela, a encabezar la sucesión presidencial en 2014. Evidencia de que hay algo de esto, es que a la fecha no han logrado ponerse de acuerdo en una nueva redacción del proyecto de ley.

Otros elementos de crisis en la alianza oficialista se esbozaron en las denuncias del diputado González contra el ministro Mulino, y de Noriel Salerno contra el ministro Alberto Vallarino.   Sin mencionar los choques en alcaldías como Panamá y Colón, donde se han confrontado los intereses del grupo allegado a Martinelli con sus aliados.

El Partido Alternativa Popular rechazó el proyecto de ley, porque la redacción concentra la elección de temas y preguntas en la figura del presidente, cerrando las puertas a iniciativas de la sociedad civil, y porque pretenden usar las ‘consultas’ para ‘legitimar’ su agenda política, confrontando unos sectores sociales contra otros. Por ejemplo, la reforma laboral, enfrentando sindicalistas con desempleados.

Respecto a la Asamblea Constituyente opinamos que debe ser convocada con urgencia y que no depende del mencionado proyecto de ley. Si la Constituyente es democrática y representativa del conjunto de la sociedad panameña, sería el único camino para reformar el sistema político actual, corroido por la corrupción, la cleptocracia y el poder del dinero.

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Artículo publicado el 17 de junio de 2010  en el  Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Noriega, un preso incómodo

La opinión de…..

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Olmedo Beluche

La casi secreta deportación del general Noriega a Francia pone en evidencia que nada de lo actuado a este respecto por los diversos gobiernos norteamericanos tiene que ver con “justicia”, y sí con las arbitrariedades de un Estado imperial que actúa por encima del derecho internacional, si es que este concepto existe. Ni su deportación, ni su captura, ni su juicio en Florida conllevan un ápice de debido proceso, ni deseo de establecer la verdad sobre los delitos que se le imputan, ni mucho menos “justicia”, ni para él, ni para quienes se declaran sus víctimas en Panamá.

En el esquema simplista de la política exterior norteamericana, Noriega fue un “chico bueno” mientras fungió como oficial de la Guardia Nacional para reprimir movimientos subversivos o dirigentes políticos y sociales. Recibió todo el apoyo militar y financiero a mediados de los años 80, para imponer mediante el fraude a un Chicago boy, como Ardito Barleta, y mientras desarrollaba las Fuerzas de Defensa en el esquema “contrainsurgente” que debía enfrentar el proceso revolucionario centroamericano.

Noriega se convirtió en “chico malo”, a partir de 1987, gracias al efecto combinado de la movilización popular contra el régimen militar y las medidas económicas neoliberales, y un escalamiento del conflicto centroamericano, en el que la fuerza pública panameña dejó de ser confiable para Estados Unidos. Luego de fracasadas las elecciones de mayo de 1989, Noriega fue la excusa perfecta para invadir Panamá e imponer un régimen dócil a los intereses norteamericanos y su esquema neoliberal.

En todos estos años no hubo justicia verdadera, ni para él, ni para las víctimas panameñas de las diversas represiones dirigidas por el ex jefe de inteligencia del G-2 de la Guardia Nacional. Así como la invasión no trajo un régimen realmente democrático para Panamá, tampoco trajo justicia a las víctimas del régimen militar que tienen algo que reclamarle a Noriega. El imperialismo yanqui nos escamoteó ambas, justicia y democracia.

En el caso Noriega, Estados Unidos ha actuado con la complicidad de la oligarquía panameña y sus partidos políticos, tanto del actual oficialismo, como del propio PRD, que él ayudara a fundar junto con Omar Torrijos.   Ni el gobierno de Martín Torrijos, ni de Martinelli dieron ningún paso serio para exigir su extradición a Panamá. Noriega es un preso incómodo para la oligarquía panameña, no porque pueda liderar un movimiento político capaz de disputarles el poder, aunque quién sabe, dado el descrédito creciente de nuestro sistema político, sino porque no pueden mirar a la cara y acusar al hombre bajo cuyo régimen ellos se enriquecieron a manos llenas. Le deben muchos favores, los que ahora se hacen pasar por “demócratas” y “civilistas”.

Desde la óptica del Partido Alternativa Popular (PAP) la única salida digna, soberana, decente, justa que cabe, es que el gobierno panameño exija su pronta extradición a Panamá, de donde no debió salir, y aquí encarar los diversos procesos judiciales. Repudiamos la actitud de los voceros del Gobierno panameño, que dijeron que la deportación a Francia es una decisión soberana de Estados Unidos. La soberanía que ha sido mancillada, una vez más, es la panameña.

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Este artículo se publicó el  2  de mayo de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Democracia en peligro

La opinión de…..

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Olmedo Beluche

La ciudadanía panameña asiste atónita a la ola de medidas antidemocráticas que en las últimas semanas ha tomado el gobierno de Ricardo Martinelli y su Asamblea Nacional. A la durísima represión contra quienes protestan por alguno de los tantos reclamos sociales que agobian al pueblo panameño, ahora se ha procedido a criminalizar la protesta social, con una reforma legal espuria que penaliza el cierre de calles con una sanción de seis meses a dos años de prisión, que viola los más elementales derechos humanos, democráticos y constitucionales.

El gobierno de Martinelli y su gabinete oligárquico se han quitado la careta y muestran los rasgos del régimen seudofascista que quieren imponer. En las últimas semanas se ha procedido a responder a todas las demandas sociales con la represión policial.   Sean obreros de la construcción, indígenas, precaristas o defensores del medio ambiente, la única respuesta que han recibido es palo y carcelazo, pisoteándose el debido proceso y el hábeas corpus.

El objetivo de estas medidas es impedir cualquier protesta contra las medidas impopulares que se han tomado: aumento del Itbms al 7%; aumento del costo de la canasta básica y las medicinas; uso de fondos de la Caja de Seguro Social para “comprar” los corredores Norte y Sur, en vez de nacionalizarlos como se había prometido, mientras se deterioran los servicios de salud; uso abusivo de la contratación directa, claro indicio de corrupción; más concesiones a empresas mineras e hidroeléctricas desconociendo los derechos de las comunidades; en fin, “más de lo mismo”.

Martinelli pretende que, por haber ganado las pasadas elecciones, tiene carta blanca para hacer lo que le dé la gana, sin consultar con la ciudadanía, violando derechos consagrados en la Constitución y las leyes. De ahí la campaña de desprestigio que ha lanzado contra algunas organizaciones de la “sociedad civil”, pero que es extensiva a todo tipo de organismos sociales: gremios docentes, sindicatos, etc.

La Asamblea ha impuesto una reforma electoral para bloquear la aplicación de la revocatoria de mandato. De manera que, como le sucede al PRD, el actual gobierno pueda comprar con el erario público figuras que ocupan cargos de elección popular, electos en nombre de partidos opositores, neutralizando cualquier resistencia a sus medidas.

El Partido Alternativa Popular está de acuerdo con la verdadera revocatoria en manos del pueblo, es decir, que la ciudadanía pueda deponer, desde el presidente hasta el último concejal, si incumplen sus promesas electorales, mediante un referéndum revocatorio, como se ha hecho en Venezuela y Bolivia. Pero lo actuado por el oficialismo panameño es todo lo contrario: neutralizar a los partidos opositores comprándolos e introduciendo “quintas columnas”.

El Partido Alternativa Popular hace un llamado a toda la ciudadanía a unir esfuerzos contra la arremetida del gobierno y salir a defender las libertades democráticas amenazadas. Al movimiento obrero le exhortamos a realizar el máximo esfuerzo por concretar un 1 de Mayo unitario y combativo en defensa de los derechos democráticos, sindicales y económicos.

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Este artículo se publicó el  19  de abril de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Se acabó la luna de miel de Martinelli

La opinión del Sociólogo y Político….

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OLMEDO BELUCHE

Los efectos narcotizantes de las pasadas elecciones, inyectados mediante la jeringa de los medios de comunicación, empiezan a pasar, y la gente sale del sueño de opio, en el que hubo la vana ilusión de que un gobierno de banqueros y comerciantes resolvería los enormes problemas sociales acumulados por veinte años de “democracia” neoliberal, realizando el “cambio” tan deseado. El pueblo panameño empieza el duro despertar tras una noche de feliz borrachera y la goma, el guayabo, la resaca, duele.

Siguiendo el consejo de los sabios neoliberales, los mismos que asesoraron antes a Martín Torrijos, Ricardo Martinelli, aprovecha la “ luna de miel ” tras las elecciones para imponer sus medidas antipopulares: la reforma fiscal que sacará entre 200 y 500 millones dólares de los bolsillos de la clase trabajadora y las capas medias para engrosar las finanzas públicas que alimenten las contrataciones directas, mediante las cuales los millonarios se hacen más millonarios; y tratar de destruir a los gremios más combativos de la sociedad, obreros de la construcción y educadores, a unos con la represión, a los otros con una reforma curricular que pone sus puestos de trabajo en la cuerda floja.

Quienes creyeron el cuento del “ verdadero cambio ”, ahora descubren que Martinelli se escribe con “ M ” de mentira, de “ Más de lo Mismo ”:  alzas incesantes de los precios de la canasta básica, en especial de la comida que él mismo vende en sus supermercados; ninguna esperanza para el 42% de la fuerza laboral en que naufraga en el subempleo, menos para el 8% hundido en el desempleo abierto; los barrios populares, y también de las “ clases medias ”, azotados por la delincuencia y la violencia; los productores agrícolas e industriales pagando más impuestos y sin ningún estímulo, pues, claro, el gobierno está en manos de los comerciantes importadores.

Pero la gente despierta de la modorra. De nada han valido las campañas de desprestigio contra el movimiento sindical ejecutadas por “ comunicadores ” bien pagados; ni tampoco los miles de policías echados a la calle, no para combatir el crimen, sino para perseguir a obreros; ni tampoco la violación del Estado de Derecho, arrestando a 300 personas por repartir volantes; ni mucho menos su detención arbitraria por 3 días; ni las obscenidades del ministro Mulino.

El jueves 18 de marzo, trajo la primavera a Panamá: más de 15,000 personas se hicieron presentes en la marcha convocada por los gremios magisteriales, sindicatos y organizaciones populares.   Pudieron ser más, pero el operativo policial para desviar buses y detener a centenares les impidió llegar. Pero no importa, ellos también saben que “ solo el pueblo, salva al pueblo ” y que “ sin luchas, no hay victorias ”.

Se acabó la ilusión y empezó la lucha, como antes pasó con los gobiernos de Endara, Pérez Balladares, Moscoso y Torrijos. Solo cabe añadir que, a la lucha por la defensa de los derechos sociales, económicos y democráticos del pueblo panameño, hay que añadir la lucha por construir el partido político de los de abajo, para que algún día haya el “ verdadero cambio ”.

Con ese objetivo estamos construyendo el Partido Alternativa Popular.

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Este artículo se publicó  el  29 de marzo de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Por qué rechazamos la reforma fiscal?

La opinión del Sociólogo y Político…..

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OLMEDO  BELUCHE

El Partido Alternativa Popular (PAP) rechaza la reforma fiscal propuesta por el presidente Ricardo Martinelli y su ministro Alberto Vallarino por las siguientes razones:

1. La reforma golpea a los sectores más pobres y a las clases medias de bajos y medianos ingresos, porque, pese a las exoneraciones del impuesto sobre la renta (que ya existían) y las rebajas, todos estamos obligados a consumir productos que pagan el aumento del ITBMS del 2%, por ende, se encarecerá el costo de vida sin duda alguna.

2. El precio de los alimentos SÍ se va a ver afectado por el aumento del ITBMS, porque los productores y distribuidores los pagarán en algunos insumos (agroquímicos, maquinarias, etc.) y consecuentemente lo van a trasladar al precio final del consumidor. De manera que un aumento del ITBMS sin una congelación previa de la Canasta Básica Alimenticia deriva en un aumento del costo de la vida.

3. La reforma es injusta, porque carga con impuestos a algunos sectores, en especial a las clases medias, pero mantiene un club de exonerados constituidos por grandes empresas nacionales y extranjeras (como las concesiones mineras, p.e.), y la carga contributiva es menor para sectores como los supermercados, negocio del propio presidente.

4. El gobierno pretende utilizar la reforma fiscal para mejorar la capacidad de crédito del Estado continuando la irresponsable política de endeudamiento seguida por el gobierno anterior del PRD.

5. La reforma es inmoral, porque es diseñada por una persona, Alberto Vallarino, que fue exonerada del pago de impuestos por el orden los $400 millones, hace pocos años, emanados de la venta de Banistmo al HSBC.  Ese ministro, que no pagó sus impuestos, ahora pretende subirnos los impuestos al resto de los ciudadanos.  Si el ministro Alberto Vallarino pagara el monto que se le exoneró no haría falta la reforma que ahora propone por, al menos, dos años (el monto estimado de recaudación anual es de 200 millones).

6. La reforma tampoco sería necesaria, como dijimos quienes nos opusimos a la ampliación del Canal, si en vez de dilapidar 5000 millones en una obra que no es urgente, se destinara al gasto social del gobierno, pudiendo el país duplicar o triplicar los ingresos que hoy recibe de la vía interoceánica.

7. Existen otras alternativas que no se han considerado, como la propuesta del Sr. Hatuey de Castro, que ha sugerido gravar la venta de cervezas y licores, pero que no se adoptan porque se afectan los negocios de prominentes miembros del actual gobierno. Por todas estas razones el PAP propone a la ciudadanía repudiar y movilizarnos frente a la reforma fiscal presentada por Martinelli – Vallarino.

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Artículo publicado el 10 de Marzo de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.