Energías renovables para el desarrollo

La opinión del Periodista y Docente Universitario….

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MODESTO  A.  TUÑÓN  F.

En la comunidad de Ustupo, Kuna Yala en el Caribe panameño, se instaló una planta solar para abastecer de energía eléctrica el poblado y, por primera vez, se tuvo luz las 24 horas del día, un nuevo panorama en la vida de esta comunidad indígena.

Así lo reconoce un técnico del Ministerio de Salud y oriundo de Kuna Yala, “ anteriormente teníamos el problema en el Centro de Salud y en la escuela.   La comunidad entera, luego de ver esta experiencia, empezó a instalar paneles en cada una de las casas, porque esto contamina menos el ambiente ”.

Son iniciativas rurales de aplicación de energías renovables; es decir, procesos que no utilizan fuentes como el petróleo, carbón o gas que tienden a agotarse y cuya producción, además de costosa, tiene un alto nivel de contaminación de la atmósfera.

Las energías renovables son aquellas que utilizan un esquema más limpio en un proceso único, que da como resultado la producción de electricidad o vapor.   Entre ellas se encuentran los sistemas solares, la hidroenergía (electricidad a partir del procesamiento hídrico), energía eólica (viento), bioenergía, que consiste en el aprovechamiento de la madera, bagazo de caña de azúcar, cáscara de arroz, residuos del café, estiércol porcino, vacuno, entre otros.

En Macaracas, provincia de Los Santos, existe un alto nivel de contaminación de los ríos por la costumbre de lanzar los desechos porcinos a las cuencas. Algunos técnicos de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) demostraron a los porcinocultores del área las posibilidades de cambiar el proceso a un modelo más seco y emplear las excretas para la producción de metano, que es materia prima para producir electricidad y gas para calentar los pesebres.

Esto produjo ahorros en los gastos de electricidad en las fincas, pues redujo el consumo a cero. Pero lo importante fue que creó una autosuficiencia energética en dicho sector rural.

A partir de la Cumbre de las Naciones Unidas en Johannesburgo de 2002, el Gobierno de Finlandia inició un proyecto piloto de alianza público-privada para estimular experiencias de desarrollo de energías renovables en Centroamérica.  A través del Ministerio de Ambiente de ese país, se estableció un acuerdo con la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD), conformada por los ministerios de Ambiente de la región y la ANAM en Panamá.   Con un financiamiento de 8.4 millones de euros empezaron las actividades con experiencias pilotos y la aplicación de estas tecnologías, sobre todo en los sectores rurales e indígenas centroamericanos.

El esquema consistió en el desarrollo de proyectos específicos, ligados a la productividad, estudio de posibilidades, construcción de capacidades a través de foros de discusión semestrales, creación de un fondo de apoyo y estímulos a lo más relevante.

Así, ha funcionado con éxito y actualmente se han instalado 206 proyectos en los siete países con la incorporación de República Dominicana.   Desde 2007, el gobierno de Austria se integró como donante y a comienzos de 2010, lo hizo la Unión Europea. Panamá cuenta con casi 30 proyectos, entre ellos plantas solares y energía a partir de metano en granjas porcinas.

Es fundamental para el resultado satisfactorio de estos proyectos, la consolidación que se ha logrado a través de la Alianza en Energía y Ambiente con Centroamérica (AEA), que está formada por los gobiernos europeos donantes, las instituciones con responsabilidad ambiental en la región, organizaciones no gubernamentales, comunidades organizadas y el sector privado.

El objetivo de la AEA es promover el desarrollo sostenible en la región mediante un acceso a servicios energéticos modernos, fiables, accesibles, una mayor seguridad energética y la reducción de las externalidades ambientales negativas para contribuir a reducir la pobreza y disminuir el efecto del cambio climático en el sector de la energía.

Hace una semana se celebró en Panamá el XV foro de la AEA, con la finalidad de analizar las contribuciones de las energías renovables en Centroamérica a la mitigación del cambio climático.

Estuvieron presentes Markku Nurmi, director general del Ministerio de Ambiente de Finlandia y presidente de la AEA; Andreas Liebmann-Holzmann, embajador de Austria en Centroamérica; Juha Virtanen, del Ministerio de Relaciones Exteriores de Finlandia y Sandra Mejía en representación de la Unión Europea, entre otros altos funcionarios.

Nurmi, principal gestor de estas iniciativas, expresó que la experiencia centroamericana constituye un hito con más de 200 proyectos y que empieza a tener repercusiones por la réplica del modelo que se hace en Indonesia y la región del río Mekong en China, a partir de 2008; así como en Sudáfrica y la Región Andina, desde 2009.

Pero también hay implicaciones económicas y tecnológicas, como lo expresó Chris Flavin, director del World Watch Institute, quien estuvo en este foro. “ Centroamérica apenas empieza con el desarrollo de estas tecnologías que aquí son promisorias. Y me parece que habrá de constituirse un mercado de energías renovables en esta región, a partir de estas primeras experiencias ”.

Este alto funcionario dijo que en el istmo centroamericano se encuentran muchas de las posibilidades energéticas en esta materia simultáneamente y en una misma área geográfica; “ esto es difícil de encontrar en otra parte del mundo ”. El problema, agrega, es que la regulación existente no está destinada al usufructo de esta tecnología y debe cambiar como parte de las políticas regionales.

Lo valioso del diálogo en este foro fue el intercambio de experiencias entre los representantes de proyectos en marcha y potenciales en las comunidades y un sector industrial de alta tecnología que escuchó y expuso sobre sus posibilidades de aplicación en el territorio centroamericano.

Las tecnologías de energías renovables son un esperanzador portal que se abre a un territorio centroamericano, cuyas perspectivas se basan en una integración para enfrentar la pobreza y exponer al mercado internacional sus potencialidades.

Es una nueva dimensión político social que se inserta en los esquemas económicos de estos países. Ojalá se perciban sus frutos en el futuro inmediato, porque sus sociedades requieren cambiar su cultura y abrirse a mercados con posibilidades novedosas.

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Artículo publicado el 24 de marzo de 2010 en el  Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

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Sarigua y la electricidad

La opinión de……

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Héctor Palacios

Hace algunos meses leí en el Panamá América, un artículo en que el autor (no recuerdo el nombre) planteaba la utilización de los terrenos del desierto de Sarigua para que por medio de celdas solares se generara electricidad.

El autor hablaba de que con tres hectáreas de paneles solares se generaría toda la electricidad que necesita Panamá de una manera continua y además limpia, en contraste con las plantas que utilizan carbón y derivados del petróleo.

Pienso que quizás utilizando todo el terreno de Sarigua se generaría más electricidad y así se solucionaría el aumento de la demanda de la población. No soy un experto en el tema de la electricidad, pero me parece que se podría interesar a las compañías que utilizan energía solar a que inviertan en este proyecto, que, a mi juicio, es muy interesante. No he escuchado ninguna opinión después de la publicación de este artículo y estoy esperando que personas versadas en este asunto lo comenten. Yo no veo en qué podría perjudicar al país si se genera electricidad por medio del sol, considerando que el cambio climático conspira contra las hidroeléctricas, en todo caso se podría vender el exceso de energía eléctrica a otros países.

Ojalá que los intereses de las compañías de generación térmicas no utilicen su poder económico para torpedear este planteamiento a todas luces beneficioso para el país.

Hace varios años, una compañía japonesa ofreció al gobierno de ese entonces recoger toda la basura de la ciudad de Panamá y San Miguelito en forma totalmente gratuita para procesarla y recobrar los costos y obtener una ganancia justa por este servicio. La propuesta se ventiló en los medios por un corto tiempo y luego desapareció, nunca hubo una explicación por el retiro de esta compañía y quedó en la mente de muchas personas la sospecha de que quizás se le pusieron trabas (coimas) a esta oferta. Hoy no tendríamos el espectáculo de ver cerros de basura por todos lados, cosa que no hubiera sucedido si existiera el interés de procesarla para obtener ganancias, y el gobierno y la población no gastarían ni un real en solucionar este problema para bien de la salud y del bolsillo.

No estaría de más averiguar por medio de los embajadores o los cónsules si todavía existe la posibilidad de que alguna compañía esté interesada en la propuesta original de recoger la basura en forma gratuita y que se le brinde todas facilidades para que este proyecto se realice.

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Artículo publicado el 10 de febrero de 2010 en el diario El Panamá América, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.