Examen de pares en OCDE II

Hemos podido aprender de forma directa de las mejores prácticas en materia de combate a conductas anticompetitivas.  –  La opinión del Administrador General de ACODECO….

 

 

PEDRO   MEILÁN
pedromeilan@acodeco.gob.pa

 

El 6 de diciembre la ACODECO presentó en un hotel de la localidad el informe final del Examen de la Ley y de la Autoridad de Competencia de Panamá. Para este importante evento nos acompañaron el Ministro de Comercio e Industrias Roberto Henríquez, la Secretaria de Economía de la Presidencia de la República Kristelle Getzler, la Directora de Divulgación del Tema de Competencia de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD) Hilary Jennings, el Especialista en Comercio e Integración del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) Mario Umaña y el Consultor contratado por la OECD y el BID Daniel Sokol, que realizó el estudio.

El proceso de Examen Entre Pares está diseñado para suministrar una visión de cómo los países han manejado la competencia y asuntos reglamentarios, al examinar tanto la solidez de la Ley de competencia de un país como la estructura y efectividad de sus instituciones de competencia. La OCDE y el BID han encontrado que la Legislación Panameña en materia de Competencia es de manera general consistente con muchas de las mejores prácticas internacionales. La ACODECO ha demostrado ser un ejecutor efectivo en materia de competencia. Las recomendaciones claves en el Examen Entre Pares incluyen:

El aumento en los esfuerzos para combatir carteles que han sido tradicionalmente omnipresentes en todo Panamá.

El aumento en los niveles de multas a compañías que infrinjan la Ley.

El fortalecimiento del entendimiento del público de la importancia de la competencia para hacer que los mercados funcionen para el beneficio de los consumidores y de las empresas. El incremento de los recursos financieros para la ACODECO para lograr mejores resultados en competencia en toda la economía.

Hilary Jennings, Directora de Divulgación de la Competencia en la OCDE y a cargo de las relaciones con los países no miembros indicó: ‘La publicación de este Examen Entre Pares demuestra que la Política de competencia es de alta prioridad en la agenda de Panamá. Es claro que la fuerte ejecutoría en materia de competencia junto con el compromiso del gobierno a los principios de competencia puede tener efectos poderosos en el desempeño de la economía’.

Todo lo anterior no hubiese sido posible sin el apoyo del Gobierno Nacional, con el cual tenemos una muy buena comunicación y han fortalecido el presupuesto de la ACODECO para seguir protegiendo el proceso de libre competencia y a los consumidores. Queremos aprovechar para adelantarles que el 1º de febrero de 2011 la primera Ley de competencia de Panamá cumple 15 años de promulgada. Para celebrarlo realizaremos un Foro Nacional de Competencia ese día para hacer una presentación del trabajo efectuado en estos 15 años. Antes de terminar, tenemos que agradecerle a la OCDE y al BID por la oportunidad que nos han dado de que expertos mundiales de alto nivel académico y de agencias de mayor experiencia, examinen nuestras actuaciones, procedimientos y resultados. También hemos podido aprender de forma directa de las mejores prácticas en materia de combate a conductas anticompetitivas. Esto nos ayuda a hacer un alto para reflexionar y evaluar lo actuado y aplicar los correctivos que correspondan.

 

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<> Este artículo se publicó el 18  de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

El doble discurso de la OCDE

Detrás de las exigencias de los países industrializados está tratar de eliminar o controlar los mercados emergentes.   La opinión del Economista….

ALEXIS   SOTO
sotopanama@gmail.com

La Unión Europea (UE) ha puesto a disposición de Irlanda un fondo de rescate para financiar su déficit. Como condición para recibir el rescate, Irlanda debe aumentar su impuesto a las sociedades, actualmente de 12,5% (menos de la mitad que la mayoría de los países de la UE). La condición establecida revela que algunos países de la UE quieren usar el aparentemente noble objetivo de financiar la deuda de su vecino, para acabar con la competencia que les ha resultado Irlanda para atraer la codiciada inversión extranjera.

Detrás de muchas de las exigencias de los países industrializados (OCDE, etc.) está realmente tratar de eliminar o por lo menos controlar la competencia que les representan los mercados emergentes como Irlanda en su momento.

Estoy convencido de que la estrategia de negociar tratados que eviten la doble imposición ha sido una excelente decisión del Gobierno panameño.

A la fecha, con 13 tratados negociados y 9 ratificados, Panamá le ha demostrado al mundo que nuestro sistema legal y fiscal no está diseñado para evasión fiscal de nadie.

No obstante, las recientes declaraciones de Grace Pérez Navarro, Directora Adjunta de la OCDE en el sentido de que ‘para salir de la lista gris, a Panamá le falta todavía ratificar e implementar los tratados’ así como la escogencia de Panamá por el diario español Negocio Digital como ‘el peor parado’ entre los países que están tratando de salir de las listas grises, ambas declaraciones nos indican que no es suficiente que Panamá demuestre que no fomenta la evasión fiscal.

Detrás de esta exigencia hay otros intereses que tienen que ver con restarle el carácter competitivo al centro de negocios panameño y no van a estar satisfechos hasta que eliminemos todas nuestras ventajas competitivas.

Así como le exigen a Irlanda que suba el competitivo impuesto de sociedades so pretexto de disminuir su déficit como requisito para recibir el rescate de la UE, así mismo la permanencia de Panamá en las listas grises, a pesar de su clara demostración de ser un colaborador para evitar tanto la evasión como la doble tributación, revelan que detrás de estas listas hay un interés de disminuir nuestra competitividad en el mercado internacional de servicios financieros.

Por ello el Gobierno Nacional debe tener claro que ir más allá de los acuerdos negociados y llegar hasta convenios de intercambio de información y convertirnos en recaudadores de impuestos de otros países no es nuestro papel y disminuiría una de nuestras ventajas competitivas en detrimento de nuestro centro internacional de servicios.

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<> Este artículo se publicó el 23 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/soto-alexis/

Negociaciones indebidas

La opinión de…

Fernando Gómez Arbeláez

El último informe que sobre Panamá ha formulado la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) deja entrever una preocupante realidad: el Gobierno ha caído innecesariamente en una enmarañada trampa negociadora de la cual no le será nada fácil escapar.

En efecto, ese informe, el Reporte de Revisión Paritaria del Foro Global sobre Transparencia e Intercambio de Información para Propósitos Fiscales de la OCDE, que incluye un anexo con la información suministrada por el Gobierno hasta septiembre de 2010, señala que la negociación y firma de 12 tratados para evitar la doble tributación (TDT) –supuesta exigencia de la OCDE para excluir a Panamá de su llamada “lista gris” de paraísos fiscales– no son suficientes ni satisfactorias. De acuerdo al reporte, será únicamente cuando nuestro país negocie y firme otro tipo diferente de tratados, los de intercambio de información fiscal (TIEA, por sus siglas en inglés) con aquellos países que lo soliciten que Panamá tendrá posibilidades de salir, algún día, de esta “lista gris”.

Desde finales del año pasado, el Gobierno ha venido proclamando que la permanencia de Panamá en esa lista concluirá de manera automática cuando sean firmados 12 TDT. Incluso en páginas enteras de avisos pagados, como el publicado en este diario el pasado 20 de octubre, las autoridades continúan insistiendo que los TDT, por sí solos, “garantizan la salida de las listas grises”, lo que habría de lograrse “al principio del próximo año”.

No obstante, ese mismo día, el Gobierno ya era consciente de que gracias a la más reciente exigencia de la OCDE, los 12 TDT, sin varios TIEA, no garantizaban absolutamente nada.   Tan consciente se encontraba de esta nueva realidad que ese 20 de octubre se hallaba en Washington una delegación oficial panameña lista para negociar un TIEA con Estados Unidos.

De esa forma, el Gobierno ha dado un indebido e inesperado giro de 180 grados a su enunciada política de “nunca negociar TIEA”, la cual no tardó en repudiar. Este giro radical aparece sin que el cambio de política ni la negociación con Estados Unidos hubieran sido informados de antemano a la opinión pública. Los negociadores demostraron así que la transparencia en las negociaciones con Washington no es ninguna prioridad.

Otros dos factores negativos se agregan a los anteriores. Las negociaciones son motivadas por el innegable chantaje de la OCDE, que comenzó pidiendo una mano pero ahora nos exige el brazo entero. Algunos funcionarios, sin embargo, pretenden ocultar éste con otro supuesto chantaje, el de Estados Unidos, que alegadamente requiere la firma de un TIEA para ratificar el tratado de promoción comercial (TPC) que duerme engavetado en Washington. Si esta presión indebida a cambio del TPC fuera cierta, el Gobierno está en la obligación de denunciarla cuanto antes.

El segundo factor es la dirección de la delegación negociadora en manos del actual viceministro de Economía. No es permitido negociar un tratado frente a otro Estado del que se es también ciudadano.

El funcionario en ese cargo, Frank De Lima, quien como único representante del Gobierno en una delegación conformada por consultores particulares encabeza la misma, posee la ciudadanía norteamericana al igual que la panameña. Es inaudito que un ciudadano de Estados Unidos represente a Panamá en la negociación de un tratado frente a Estados Unidos, en especial cuando los temas negociados se relacionan con la obligación que esos ciudadanos tienen de reportar sus ingresos en territorio panameño al fisco norteamericano.   Su actuación pudiera haberse dado por negligente desconocimiento de las normas y principios, pero este doble conflicto de intereses no deja de poner en tela de duda la imparcialidad y legitimidad de lo hasta ahora negociado.

Un TIEA con Estados Unidos solo traerá perjuicios inmediatos a la economía panameña. El Gobierno no parece haber aprendido la lección con la siempre exigente y nunca satisfecha OCDE.   Al dejarse atrapar en sus redes, imagina que este TIEA de última hora la convencerá de sacar, al fin, a Panamá de su “lista gris”.   Grave equivocación.

<> Este artículo se publicó el 30  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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Rebelión en la granja

La opinión de…


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Alberto López Tom

Decía Orwell que todos los animales son iguales, pero unos más que otros. La idea de la globalización parecía buena en teoría para los animales iguales, los países industrializados podrían comprar materia prima de los países menos desarrollados a precios más bajos, podrían usar su mano de obra barata para ensamblar productos y luego podrían vender a esos mismos países pobres (los animales menos iguales) los productos terminados, ampliando así el mercado de consumo para las industrias de los países ricos.

Tan bueno era el plan, que se puso inmediatamente en acción, se creó la Organización Mundial de Comercio y todos los países fueron directa e indirectamente forzados a participar de este nuevo plan, que traería bienestar a la economía mundial, claro, siempre teniendo en cuenta que unos eran más iguales que otros.

Lo que los países ricos no anticiparon, es que con la globalización los capitales que hasta entonces se encontraban secuestrados en sus respectivos países fueron traspasando fronteras hacia jurisdicciones que les ofrecían mejores condiciones.

De esta forma se cerraron centros de venta y atención a clientes en países ricos y se instalaron call centers en países como Panamá, donde incluso no importaba el costo de capacitar a la mano de obra y enseñarle a hablar inglés. El capital no es fiel ni leal, es oportunista, las transnacionales movieron sedes regionales, reubicaron ejecutivos, movieron fábricas, centros de almacenaje y distribución a países que les representaban no solo economía en su producción, sino sustanciales ahorros gracias a regímenes legales impositivos más favorables.

Lo que iniciaron las grandes empresas creó un efecto cascada que fue paulatinamente alcanzando empresas de menor tamaño y luego hasta particulares y jubilados que buscaron mejores países donde pasar sus inviernos o su vejez, donde sus ahorros o jubilación les rindiera más, sin importar gastar sumas que consideran razonables por bienes raíces que luego podrán vender obteniendo una razonable plusvalía.   ¿No es esto lo que querían los países ricos? Por supuesto que no, la idea no era esa, y surge entonces la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OECD, por sus siglas en inglés), un cluster inicialmente de países europeos, que luego incorporó a sus aliados industriales en otras latitudes. Destaca el hecho de que ningún país africano es miembro de la OECD y de Latinoamérica sólo México y Chile.

La OECD se atribuyó por designación propia el derecho decidir a qué países tenían regímenes legales que consideraban “justos” y cuáles debían ser señalados como paraísos fiscales. Debo destacar el hecho de que la Ley de Sociedades Anónimas de Panamá data de 1932 y no es hasta el advenimiento de la globalización y la OECD que se critica la misma en foros internacionales. Igual ocurre con el centro bancario panameño, en sus inicios criticado por ser un supuesto centro de lavado de dinero del narcotráfico. Ahora que se ha demostrado que los narcotraficantes blanquean sumas mucho más grandes en Suiza, Estados Unidos y otros países de la OECD, se le critica simplemente por recibir depósitos de personas y empresas que supuestamente evaden impuestos.

La OECD criticó a Panamá y la colocó en su lista gris, por el hecho de tener un sistema impositivo territorial (que desde inicios de la República nunca fue problema, sino hasta ahora), por tener un régimen legal que consideraban cerrado y no cooperador y por no tener tratados de naturaleza tributaria con ningún país.

Panamá emprende correctamente acciones para contrarrestar estas medidas discriminatorias e inicia la campaña para negociar y firmar al menos 12 acuerdos de naturaleza tributaria con otros países, para así cumplir con las exigencias de la OECD. Estos tratados han sido enfocados a evitar la doble tributación, más que al intercambio de información tributaria. Sobre este punto no profundizaremos más allá de señalar que es la estrategia correcta, pues siendo el sistema impositivo de Panamá de naturaleza territorial, de nada nos sirve información de sociedades que aunque sean panameñas, generen ingresos fuera de Panamá.

En Singapur, a finales de septiembre se reunió el comité revisor de la OECD y se concluyó que las medidas adoptadas por Panamá y Bostwana no son sustancialmente significativas para excluir a dichos países de la lista gris. Resulta ser ahora que la exigencia de los 12 tratados no es suficiente, sino que deben ser 12 tratados a satisfacción de la OECD, una nueva excusa para mantenernos con el estigma de paraíso fiscal, no obstante varios de estos tratados han sido firmados con países que son miembros de la OECD.   ¿No es esto un claro contrasentido?

Los países desarrollados se han vuelto muy eficientes en imponer condiciones y criticar a los demás, pero mientras exigen que Panamá mejore su déficit fiscal, países como Inglaterra despliegan un abrumador 11% de déficit y EU, alrededor de 10.5%, de acuerdo a datos de la propia OECD.

Me pregunto: ¿Por qué aún cuando los países miembros de la OECD no hacen más que buscar la forma de destruir nuestro sector financiero y de servicios, nuestro país les permite participar en importantes licitaciones y adjudicarse contratos multimillonarios, particularmente aquellos relacionados con el Metro, la expansión del Canal y otros proyectos que se adelantan? ¿No debemos aplicarles un poco de su propia medicina, al final de cuentas, no somos todos iguales?

 

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<> Este artículo se publicó el 23  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.


El temor del pusilánime

La opinión de…

Carlos Ernesto González Ramírez

Hay personas que no tienen el valor de intentar grandes cosas o que son tímidas frente a situaciones que les parecen superiores a sus fuerzas. Normalmente estas personas no tienen siquiera la iniciativa para explorar los límites de la oposición, por un temor basado solo en la percepción y no en un análisis sereno de la realidad. Estas personas son las que el Diccionario de la Real Academia de la Lengua llama pusilánimes.

Wikipedia, dice que “el miedo o temor es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta tanto en los animales como en el ser humano”.

Los grandes imperios históricos siempre han contado con este sentimiento y con estas personas para imponer su voluntad sin necesidad de ejercer ningún otro tipo de acción efectiva para lograr sus propósitos. Con solo hacer ver que van a tomar una acción, logran que el pusilánime se atemorice y se someta a los designios del imperio.  Esta es la táctica que ha seguido Estados Unidos, a través de la OCDE, en contra de Panamá para que nuestro país se someta a su interés de acabar con el centro financiero panameño, que le hace competencia a sus centros financieros en su “patio trasero”.   Por suerte, hasta hoy, Panamá ha demostrado que no es un país de pusilánimes, manteniendo una posición de firmeza en la defensa de nuestros intereses (nada nuevo en nuestra historiografía).

Afirmo esto porque desde que comenzaron las listas negras de la OCDE, Panamá no ha hecho más que crecer. Lo ha hecho su centro financiero, sus exportaciones de servicios y el nivel de inversión directa extranjera que llega a nuestra nación. En otras palabras, hasta hoy, la OCDE ha sido un tigre de papel sin ningún tipo de diente para afectar a Panamá.

Dicho lo anterior, y con una visión clara de que como nación, nos guste o no, debemos mantener relaciones con los gobiernos de otros países, corresponde a Panamá ser un “buen ciudadano” del mundo, pero manteniendo el interés nacional sobre todas las cosas. Por esta razón, Panamá ha aceptado la firma de tratados para evitar la doble tributación como el mecanismo más idóneo y cumplir con la exigencia de las naciones que han adoptado, unilateralmente, medidas en contra de nuestro país (medidas que han tenido casi ningún impacto como señalé).

Por tanto, a los panameños no nos debe preocupar mayormente lo que diga o deje de decir la OCDE, por cuanto que en la medida en que adelantemos más de estos tratados, la efectividad de esta organización privada de naciones poderosas y nuevo instrumento de dominación imperial, será aún menor a la que ha tenido desde el año 2000, cuando nos catalogó de “paraíso fiscal”.

A lo anterior hay que sumarle el hecho innegable de que las medidas que algunos países han tomado contra Panamá son contrarias al derecho internacional público y a las obligaciones que esos países han adquirido con Panamá en el marco de la OMC.   Y, en este tema, tengo que admitir que nuestros gobiernos se han comportado como el clásico pusilánime.

En vez de hacer valer nuestros derechos, por un equivocado concepto de las relaciones internacionales, hemos hecho lo que ningún país hace: renunciar a los mecanismos civilizados y aceptados en el mundo para la defensa de nuestros intereses económicos. Lo irónico es que la renuncia ha sido solo para la actividad más importante de nuestra economía en términos de su participación en la arquitectura económica (el centro financiero), pero no así para el banano ni para la Zona Libre, dos casos en los que Panamá ha llevado a la Unión Europea y a Colombia a los estrados de la Organización Mundial del Comercio (ganando ambos casos).

Esto puede cambiar próximamente porque en la Estrategia Nacional para la Defensa de los Servicios Internacionales y Financieros adoptada por el Gobierno se incluye el inicio de acciones en la OMC. Si Panamá inicia un caso en la OMC contra un país discriminador y triunfa, como debe ser en derecho, las amenazas de la OCDE acabarán por desvanecerse en la historia de las medidas imperiales que no funcionaron, porque a quienes iban dirigidas tuvieron la valentía y la espina dorsal de defender los intereses de su nación.

Hay que resaltar que, más allá del derecho nos asiste la razón y la defensa de la libertad de las personas. Panamá, con su actuación en materia de servicios financieros y de exportación de su jurisdicción, ha logrado facilitar los negocios internacionales y les ha proporcionado sosiego y protección a personas que son víctimas de sus gobiernos confiscatorios y abusivos. En otras palabras, ha preservado la libertad.

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<> Este artículo se publicó el 18  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/gonzalez-r-carlos-e/

Al “gallinero” nos quiere llevar la OCDE

La opinión del Abogado y Ex-Embajador …

Eduardo Morgan Jr.

La OCDE quiere meternos en el gallinero de los “territorios, jurisdicciones y colonias” a quienes han obligado a firmar los TIEA.   Nuestro gobierno ha puesto su mirada en Singapur, a quien pretende emular y ya lo hemos hecho en algunos aspectos, como el de la Ley de Sedes Regionales. A nadie se le ocurriría pensar que Singapur va a aceptar firmarle a nadie un TIEA.

Singapur solo está firmando TDT y nuestro gobierno, bajo el liderazgo de Alberto Vallarino, está haciendo lo mismo. Estamos firmando solo TDT y en ellos existe la cláusula que permite le cooperación fiscal, muy bien estructurada, para proteger nuestra condición de país soberano, tal como lo ha hecho Singapur.

También hemos adecuado el modelo de tratado a nuestra condición de país de impuesto territorial, y el Protocolo sobre la cláusula de información impide el juega vivo de países que quieran afectar nuestro muy bien regulado y respetado centro de servicios.

No olvidemos, también que se trata de un tema de dignidad. Frente a las imposiciones e interpretaciones del tratado Hay-Bunau Varilla debe recordarse la dignidad de nuestros próceres, la de Harmodio Arias M., del Presidente Remón Cantera, de nuestros estudiantes-mártires, de don Roberto F. Chiari, de Omar Torrijos y Guillermo Endara.

Gracias a la dignidad culminó nuestra total independencia, la recuperación del Canal y de la posición geográfica usurpada, que no pueden echarse por tierra para volver a convertirnos, frente a los EE.UU. y a la comunidad de naciones, en el protectorado que fuimos por casi un siglo.

En el sitio web http://www.oecd.org/dataoecd/43/59/43775845.pdf) aparece un documento que contiene los integrantes del gallinero en donde nos quieren meter. Se puede observar que en esa lista solo hay dos que son países de verdad pero sin ninguna relevancia en los negocios financieros internacionales, y que corrieron a complacer a la OCDE, que los había metido en una lista negra.

Si ser dignos tiene el precio de seguir en listas negras, grises o amarillas, sigamos siendo dignos. Durante los años de la “lista” hemos tenido el crecimiento económico más alto de nuestra historia, veinte años de democracia ininterrumpida, el reconocimiento mundial por el excelente manejo de nuestro Canal y de nuestro centro financiero pero, sobre todo, el respeto de la comunidad internacional y la inversión extranjera que ello conlleva.

No olvidemos que la OCDE no es una organización internacional sino un Think Tank de países ricos, o, como yo lo he bautizado, un vulgar Cartel para evitar que países como Panamá compitan, en negocios financieros internacionales, con los miembros de su Club.

<> Artículo publicado el 8 de octubre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Ante los ataques de la OCDE

La opinión del Abogado y Ex Embajador de Panamá en Estados Unidos…

Eduardo Morgan Jr.

El 29 de septiembre se inició en Singapur el Foro Global sobre Transparencia e Intercambio de Información, otra de las hipocresías de la OCDE cuyo fin no es otro que eliminar la competencia en negocios financieros y vehículos jurídicos de países como Panamá a los miembros de su Cartel. Allí estaremos sometidos a juicio en el Tribunal que ellos llaman con el sonoro título de “Par Review”.

Este Foro Global es la continuación del que se celebró en México el año pasado para esta misma época y que me movió a escribirle a Jeffrey Owens, el Director de su Centro de Política Fiscal. De esa carta, que por supuesto no se dignó a contestar, transcribo algunos pasajes con el propósito de que los panameños conozcan a la OCDE y no nos dejemos engañar por su falsa pretensión de ser “la Organización Internacional que establece principios económicos y fiscales de obligatorio cumplimiento para todos los países”.

“La OCDE no es una verdadera organización internacional, como sí lo son, entre otros el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización Mundial de Comercio (OMC) y la Organización Marítima Internacional (OMI). La OCDE no es más que un club o cartel de 30 países ricos que, según sus estatutos, tiene por objeto “ayudar a sus países miembros a lograr un crecimiento económico sostenible y empleos, y elevar el nivel de vida en los países miembros”. (La revista The Economist y Paul Krugman, premio Nobel de economía y columnista del NY Times, lo llaman “Think Tank de países ricos”).

“En el año 2000 la OCDE hablaba de un Level Playing Field, meta que no logró por absurda, hoy la han re-etiquetado como Transparencia e Intercambio de Información. Transcribo las palabras de su Secretario General, señor Ángel Gurría “Lo que ha ocurrido es nada menos que una revolución. Durante décadas a los contribuyentes les ha sido posible ocultarle al fisco los ingresos y activos mediante el abuso del secreto bancario, y otros impedimentos al intercambio de información. Lo que estos acontecimientos ponen de manifiesto es que esto ya no será posible”.

“Los miembros de la OCDE han sido quienes nos han mostrado que toda esta campaña tiene el propósito de evitar la competencia de otros centros financieros. Veamos. Los Estados Unidos, su miembro principal y mayor contribuyente (25%) a su presupuesto, es, sin duda, el paraíso fiscal más grande del mundo. Este país, el de mayor riqueza económica, el más seguro para las inversiones; no grava con impuestos las inversiones extranjeras pasivas. Pero esto no es todo: tampoco da información de estas inversiones a otros países. Y para mayor garantía de anonimato a los extranjeros que allí invierten, firma con los intermediarios financieros extranjeros, el contrato conocido como el Intermediario Financiero Cualificado (QI), el cual les garantiza que sus clientes no serán conocidos ni siquiera por la oficina de recaudación de impuestos (IRS)”.

“Esto es una clara evidencia de que lo que le interesa a la OCDE es eliminar la competencia y no el tema fiscal”.

“La OCDE no puede seguir con esta agenda. Por el contrario, debería seguir el ejemplo de EE.UU. y promover la sana competencia tal como lo hace este gran país…. Esto incluye la confidencialidad frente a gobiernos abusivos, tanto por sus niveles fiscales como por sus políticas confiscatorias”.

“Por último, me permito recordarles que el 9 de Julio de 2008 el FMI, una organización internacional verdadera, parte del sistema de las Naciones Unidas, integró el Programa de Evaluación Financiera Offshore(Offshore Financial Center Assessment Program) con el Financial Sector Assessment Program (FSAP).

“Desde entonces, el Fondo Monetario Internacional (FMI) eliminó la discriminación entre Offshore y Onshore y explicó así sus razones: “Típicamente, las evaluaciones revisaron el cumplimiento de los estándares de supervisión bancaria, y de la lucha contra el blanqueo de dinero y el financiamiento del terrorismo (AML/CFT); y donde también era aplicable, se evaluó el cumplimiento de los estándares de supervisión y regulación, de los sectores de seguros y de títulos valores. La adhesión a las cuatro normas internacionales entre los centros financieros offshore fue ampliamente comparable, incluso mejor, en promedio, que la de otros países, reflejándose en ingresos superiores al ingreso promedio en las jurisdicciones offshore”.

Todos estos conceptos siguen vigentes y lo positivo es que EEUU parece haberle bajado los humos al señor Gurría. Este ya no se anda pavoneando como un jefe de Estado y parece haber echado “pecho a tierra”. La gran prensa internacional ha hecho público que EEUU es Paraíso Fiscal, no transparente y que esto se aplica también a sus personas jurídicas las que promueven globalmente. (Forbes, The Economist, National Geographic).

La OCDE volverá a dar un cambio de rumbo para no seguir afectando a su principal socio. Pero seguirá con su política de Cartel. Nuestra mejor defensa es la de que somos un país serio, con instituciones que son un ejemplo para las demás naciones, entre estas, nuestro Centro Financiero, nuestro Registro de Naves y nuestro sistema de Sociedades Anónimas. Nuestro gobierno, en lugar de inclinarse ante la OCDE, debe ignorarla y promover el conocimiento de nuestra realidad.

<> Artículo publicado el 1  de octubre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Esfuerzos de Panamá por salir de las listas discriminatorias

No hay duda que el camino a penas inicia con paso firme para Panamá, reconociendo que el Gobierno Nacional viene trabajando arduamente para cumplir con los requisitos exigidos por la OCDE; sin embargo, consideramos que los distintos actores económicos deben estar abiertos a la comprensión de las futuras reglas referente a una mayor transparencia y combate de la corrupción, las cuales requerirán dedicación y una firme voluntad política.  A continuación presentamos el texto completo de este interesante artículo de opinión del Doctor en Derecho….

Hernán A. De León Batista

El Gobierno del Presidente Ricardo Martinelli, mediante la gestión del Ministerio de Economía y Finanzas, ha establecido como estrategia y decisión política de Estado para salir de las listas discriminatorias que mantiene la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), por ser considerado Panamá una jurisdicción de baja imposición fiscal, el de suscribir por lo menos doce (12) Convenios para evitar la doble tributación internacional (CEDT); todo como consecuencia de que Panamá, mediante Carta de Compromiso de abril de 2002, se comprometió al intercambio de información con las autoridades tributarias de países de la OCDE.

En el aspecto de transparencia, se comprometió a que la Autoridad Tributaria tendría acceso a la información de los proveedores de servicios, a que dicha información indicaría los verdaderos propietarios de las personas jurídicas y que estas deberán llevar registros de sus operaciones. No obstante dicha Carta de Compromiso, desde el año 2002, sólo se modificó la legislación nacional para combatir el lavado de dinero sin que existiera convenio alguno de intercambio de información

Hasta el momento, Panamá ha negociado exitosamente diez (10) convenios con países como México, Italia, Bélgica, Barbados, Holanda, Qatar, España, Francia, Luxemburgo y Portugal, y de estos diez negociados, se han firmado dos: México (Ley 24 de 31 de marzo de 2010) y Barbados, la cual está en proceso de ratificación. En este mes de agosto, el equipo negociador de Panamá, liderado por el Viceministro de Economía, Frank De Lima, estarán negociando con Corea del Sur y Singapur, en septiembre con Irlanda y en octubre con República Checa, y para el 2011, se pretende iniciar negociaciones con Suiza, Canadá, Bulgaria, Hungría, Alemania y Gran Bretaña.

En total, Panamá ha realizado 47 acercamientos con otros países, a fin de negociar este tipo de convenios; pero esta negociación de convenios ha implicado una reforma al Código Fiscal a fin de armonizar nuestra legislación fiscal, incorporando a dicho texto codificado, mediante Ley 33 de 30 de junio de 2010, normas que regulan aspectos como: precios de transferencia; establecimiento permanente y Residencia Fiscal, de la cual muchas empresas contribuyentes ya deberían ir actualizándose en cuanto a este novedoso tema para Panamá.

Por otro lado, el MEF está creando la Unidad de Tributación Internacional, la cual se encargará de analizar y administrar los convenios para evitar la doble tributación que la República de Panamá suscriba, a fin de que los contribuyentes de los países o Estados contratantes con nuestro país, puedan acogerse a los beneficios que establecerán los mismos, así como la Unidad Técnica de Precios de Transferencia, la cual se encargará de fiscalizar que las empresas relacionadas o de un mismo grupo económico, realicen sus transacciones entre ellas bajo el principio de libre competencia en materia tributaria.

Como conclusión, todo este proceso ayudará a mejorar la imagen de la República de Panamá, como país cooperador en la lucha contra el fraude tributario internacional y el intercambio de información en materia tributaria, y de manera muy particular, que podamos salir de la lista gris de países considerados paraísos fiscales o jurisdicción de baja imposición fiscal. Igualmente, con todo este proceso habrá una repercusión positiva en la recaudación de tributos en general, el país y su economía serán más competitivos porque ayudará a la atracción de inversión extranjera y por ende, obtener una mejor calificación de inversión como país, tal como ya nos calificaron las tres empresas calificadoras más importantes como son Fitch, Moody´s y Standard & Poors, gracias a un arduo esfuerzo del Ministro Alberto Vallarino.

No hay duda que el camino a penas inicia con paso firme para Panamá, reconociendo que el Gobierno Nacional viene trabajando arduamente para cumplir con los requisitos exigidos por la OCDE; sin embargo, consideramos que los distintos actores económicos deben estar abiertos a la comprensión de las futuras reglas referente a una mayor transparencia y combate de la corrupción, las cuales requerirán dedicación y una firme voluntad política.

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Este artículo se publicó el  21  de agosto de 2010 en el diario  El Panamá América y el 27 de agosto en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Panamá, ejemplo para el mundo

Panamá, desde la recuperación del Canal, es un país rico cuya riqueza, bien administrada, podría en pocos años eliminar la pobreza y convertirnos en el verdadero Singapur de América. Quiero señalar que existen otros ingresos que, si bien son considerables y su monto impacta en los presupuestos nacionales, permanecen invisibles para gran parte de la población.  Leamos el artículo de oponión completo que nos presenta el distinguido jurista…..

Eduardo Morgan Jr. 

El ministro de Economía y Finanzas, Alberto Vallarino, presentó en la Convención Bancaria un detalle impactante de nuestra riqueza, que ayudará a impulsar el Plan de Desarrollo Nacional. Destacó el valor de los terrenos en el área del Canal, la participación en empresas de utilidad pública y el futuro desarrollo minero.   Panamá, desde la recuperación del Canal, es un país rico cuya riqueza, bien administrada, podría en pocos años eliminar la pobreza y convertirnos en el verdadero Singapur de América. Quiero señalar que existen otros ingresos que, si bien son considerables y su monto impacta en los presupuestos nacionales, permanecen invisibles para gran parte de la población.

Esta riqueza se la debemos a los prohombres panameños quienes, al ver las ciudades de Panamá y Colón convertidas en guetos, sus puertos usurpados y el país bloqueado de ambos mares, tuvieron que buscar alternativas para no quedar aislados del mundo, y sentenciados a convertirnos en el Haití de América Central. De estos prohombres nace, en 1917, el primer Registro Abierto de Naves que nos convierte en pioneros de la globalización al crear un instrumento que permite un mejor desarrollo del comercio marítimo haciendo mucho más económica la operación del barco. Hoy somos la primera marina mercante del mundo. Diez años después se crea la Ley 32 de 1927, sobre Sociedades Anónimas y, como complemento esencial, un sistema fiscal territorial.

Los beneficios económicos para nuestro país, derivados de estos instrumentos, han sido importantísimos y son, quizá, la inversión extranjera más substancial. Para tener una idea de su magnitud, los ingresos por la marina mercante fueron presupuestados en 2010 en $93 millones, y las Tasas de Sociedades en $84 millones. A esto hay que sumarle los ingresos de Registro Público, Notarías, ITBMS, y del sector privado por los servicios que se prestan a ambos rubros.

Así, podemos calcular que nuestras naves y sociedades representan un ingreso de alrededor de $300 millones al año. Esta enorme riqueza está en la mira del Cartel de la OCDE con el fin de eliminar la competencia que nuestras sociedades anónimas representan para sus Corporaciones y LLC (Compañías de Responsabilidad Limitada). El sistema panameño, con su publicidad registral, la participación del abogado como agente residente y su obligación de conocer al cliente, garantiza que quienes abusan del sistema financiero panameño para cometer delitos son, indefectiblemente, identificados. Por esto Panamá es uno de los contados países cuyas sociedades anónimas cumplen con las normas del FMI y del GAFI.

Esto puede constatarse en la Evaluación Financiera que hizo el FMI en 2006 de la que se desprende que: “Dada la especialización del país como proveedor de servicios de constitución de sociedades anónimas extraterritoriales, ello constituye (las acciones al portador) una deficiencia significativa de su régimen ALD/LFT, a menos que haya suficiente evidencia de que las autoridades judiciales y de investigación hayan tenido éxito en la identificación de beneficiarios finales de las sociedades investigadas”.

Al respecto, el Procurador General de la Nación certificó, en nota del 19 de julio lo siguiente: “Cabe señalar que el sistema panameño que da publicidad de quienes son los directores, dignatarios y agente residente de cualquier sociedad, mediante el registro público, permite que las autoridades tengan vías para investigar quién es el último beneficiario de una sociedad anónima en Panamá, aunque se hubiesen emitido acciones al portador”, en base a lo dispuesto en el Decreto Ejecutivo No. 468 del 8 de septiembre de 1994. En pocas palabras, la seriedad y formalidad de Panamá en el manejo de su sistema financiero y actividades afines, como las sociedades anónimas, son un ejemplo para el mundo, a diferencia de países del cartel de la OCDE, como Estados Unidos, cuyas LLC son invisibles hasta para el FBI.

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Este artículo se publicó el 4 de agosto de 2010  en el diario La Prensa,  y el 8 de agosto de 2010 en el diario El Panamá América… a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Conceptos sobre el sistema financiero

La opinión de…

Eduardo Morgan Jr.

En días pasados este medio publicó un excelente reportaje relacionado a lo que está haciendo el Gobierno para acordar y firmar tratados que eviten la doble tributación (TD) con países con los cuales nos interesa tener este tipo de convenios. Ya el de México no solo se firmó sino que, al ratificarse por la Asamblea Nacional, se convirtió en la Ley 24 de 31 de Mayo de 2010.

La desesperación que privó en los últimos días del gobierno anterior, para motivar a Estados Unidos a ratificar el TPC, puso en peligro nuestro centro financiero. Se les ofreció firmar un convenio de intercambio de información fiscal y reformar el régimen de sociedades anónimas, para que ambos dejaran de ser atractivos, ello en beneficio de nuestros competidores del cartel de la OCDE. Vivimos, además, la experiencia de una carta a la OCDE que el gobierno anterior supuestamente había consensuado con el Colegio de Abogados, la Asociación Bancaria, la Cámara de Comercio y otras asociaciones y que, al llevarla a Washington, fue sustancialmente modificada, eliminando de ella todo aquello que protegía a Panamá de las aviesas intenciones de ese cartel.

Como dije en otra ocasión, “nos salvó la campana”, cuando el nuevo gobierno descartó que Panamá firmara convenios de intercambio de información fiscal que no nos traían beneficios y, además, significaban claudicar la soberanía fiscal y volver a la época de las colonias y el protectorado.

A los que aún no se han dado cuenta de que Panamá no solo es un estado independiente, sino un país importante en el concierto de las naciones, y a los que sostenían que nadie firmaría con nosotros TD, que debíamos resignarnos a los convenios de intercambio de información fiscal (casi todos señalaban que el mundo se acababa, si se iban las bases militares), tendrán que aceptar ahora que la dignidad sí paga. Haber recuperado las orillas del Canal ha tenido y seguirá teniendo un impacto económico enorme y los TD también los tendrán.

La bofetada que el actual gobierno le dio al cartel de la OCDE al no hacerle caso, no nos ha perjudicado, al contrario ha llevado al mundo a fijarse en nosotros, al reconocimiento por parte del FMI por la seriedad de nuestro centro financiero, y a que las tres empresas calificadoras más importantes nos otorguen grado de inversión, con todas las ventajas económicas que esto conlleva.

Una vez que leí el TD con México, envié a Frank de Lima y a su equipo negociador un correo de felicitación por esos logros del cual copio unos párrafos:

“En el tratado y en el protocolo se protegen los intereses de nuestro centro financiero por las condiciones que deben cumplirse por el país requirente para la obtención de la información, que no son otras que el respeto a la soberanía y al sistema jurídico del país requerido. Con este Convenio ustedes han demostrado que Panamá, como país independiente y soberano, no tenía por qué someterse a la OCDE, ni firmarle a los miembros de su cartel los infames convenios de intercambio de información fiscal que significan la claudicación de la soberanía y que solo son impuestos a colonias o países no plenamente soberanos. Como panameño me siento orgulloso de la conducta digna de nuestro gobierno que, con su firmeza y buen manejo de las relaciones diplomáticas y comerciales, supo poner a salvo a nuestro centro financiero internacional”.

Volviendo al reportaje, debe quedar claro que no somos un paraíso fiscal. No tenemos leyes fiscales que discriminan entre nacionales y extranjeros, como sí las tienen Estados Unidos y otros países de la OCDE para atraer inversiones extranjeras, al no cobrarles impuestos y dando anonimato total a los inversionistas.

Debo insistir en que la OCDE no es una organización internacional, es un cartel o think tank de países ricos que lo que persigue es eliminar la competencia a sus socios de países como Panamá. No hay que hacerle caso a sus listas grises, negras o blancas. Nunca han aclarado por qué sus socios –verdaderos paraísos fiscales– no están en ellas. La ley de retorsión no es una novedad nuestra. La tienen todos los países y se aplica a diario. La nuestra se inspiró en la ley de EU conocida como el Retalation Statute. Es una pena que no se haya aplicado, seguro que de haberlo hecho no estaríamos en ninguna lista. Aplicarla fue una promesa de campaña del actual gobierno y esperamos que, de ser necesario, esa promesa se cumpla.

El caso de Francia es penoso, el Banco Nacional de París estaba feliz en Panamá y su gestión era exitosa. Si han cerrado por presiones de la OCDE ¿cómo se explica que las operaciones las compra un banco canadiense, también de la OCDE?   Pobre Francia, cómo añoramos, nosotros y el mundo a De Gaulle.

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Este artículo se publicó el 15 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Carta a Rafael Correa Delgado – Presidente de Ecuador

La opinión de….

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Eduardo Morgan Jr.

EX EMBAJADOR DE PANAMA EN WASHINGTON

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Excelentísimo Señor

Rafael Correa Delgado

Presidente de la República del Ecuador

Respetado Presidente Correa:

Los diarios panameños se hicieron amplio eco de su enérgica reacción contra la calificación que la GAFI ha dado al Ecuador, de país no cooperador en materia de lavado de dinero, y de la intención suya de protestar contra esa calificación en la pasada cumbre de Cancún.

De acuerdo con la noticia, que transmite la Agencia EFE, “el jefe de Estado se lamentó de que en la GAFI estén representados tres países latinoamericanos: México, Brasil y Argentina. «En lugar de apoyar al Ecuador, son sometidos a lo que decidan las potencias mundiales, haciendo méritos», comentó”.

Como panameño entiendo y comparto su indignación por los ataques alevosos de las que usted llama “potencias mundiales” contra su país porque nosotros hemos sido, y seguimos siendo, victimas de calificaciones injustas y absurdas que no persiguen otra cosa que presionar a nuestros países. En el caso del Ecuador, como usted bien señala, para que mantengan la línea que ellos han trazado contra Irán. En el caso de Panamá, para que no compitamos contra el cartel de OCDE en negocios financieros internacionales.

Lo paradójico de la situación, señor Presidente, es que su país en lugar de oponerse al juego sucio de la OCDE le ha aplicado a Panamá, un país hermano, la calificación injustificada de Paraíso Fiscal y, lo que es más grave aún, lo ha incluido en una lista discriminatoria. En efecto, una resolución del Servicio de Rentas Internas del Ecuador, promulgada durante su gobierno, dice textualmente: “serán jurisdicciones de menor imposición y paraísos fiscales, aquellos que señale el Servicio de Rentas Internas, pudiendo basarse para ello en la información de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos OCDE y el Grupo de Acción Financiera Internacional GAFI”.

Es decir, usted como Jefe de Estado del Ecuador, ha reconocido la primacía de esas organizaciones para calificar a nuestros países, dentro de grupo no cooperadores. En el caso del Ecuador para evitar el lavado de dinero, y en el caso de Panamá, como Paraíso Fiscal. O sea, señor Presidente, su gobierno ha incluido al Ecuador en el mismo grupo de México, Brasil y Argentina, miembros del GAFI, a los que critica.

Panamá, señor Presidente, no es un Paraíso Fiscal, ni según los parámetros de la OCDF, ni según la sana lógica. El sistema fiscal panameño no distingue en materia tributaria entre nacionales y extranjeros. Es decir, no tenemos leyes especiales para atraer extranjeros a invertir en Panamá. Nuestras leyes obligan a los Bancos a conocer al cliente y documentar esa información, y tenemos normas estrictas para evitar el lavado de dinero. Nuestras personas jurídicas (sociedades, fideicomisos, fundaciones de interés privado) solamente pueden ser constituidas por abogados y estos tienen la obligación de conocer al cliente. A diferencia de Panamá, muchos países del cartel de la OCDE si son paraísos fiscales.

Usted, reconocido economista y egresado de prestigiosa universidad de EE.UU., sabe que en este país los extranjeros, a diferencia de sus nacionales, no pagan impuesto por inversiones pasivas, incluyendo intereses por depósitos bancarios, y que no dan información a ningún país (con la excepción de Canadá), sobre esos depósitos, y que utilizan mecanismos legales para que los inversionistas extranjeros gocen de un anonimato total (el Qualified Intermediary Agreement). Pero por supuesto, ni EE.UU. ni los otros países miembros de la OCDE, están en la lista de Paraísos Fiscales de ese Cartel y por esta razón tampoco están en la lista del Ecuador. Esto significa que los ciudadanos ecuatorianos pueden seguir depositando sus dineros en EE.UU., Inglaterra y otros países, contando con el apoyo de la banca de esos países para guardar su anonimato, sin que eso le preocupe a su gobierno.

Ecuador y Panamá son países hermanos, con una relación que va más allá de ser, ambos, latinoamericanos. Esto, señor Presidente, y el hecho cierto de que no somos Paraíso Fiscal, estoy seguro lo moverá a eliminar a Panamá de esa lista discriminatoria que tanto asombro y decepción ha causado a los panameños.

Atentamente,

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Artículo publicado el 12 de marzo de 2010 en el Diario El Panamá América, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Desmontando falacias sobre acciones al portador

Desmontando falacias sobre acciones al portador

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La opinión del Abogado…

Eduardo Morgan Jr.

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Panamá se convirtió, desde muy temprano, en pionera de la globalización de la economía mundial. Su registro de naves data de 1917 y su ley de sociedades anónimas, de 1927.   El primero permitió que el negocio marítimo se desarrollara,  mediante una bandera que no discriminaba ni por la nacionalidad de los propietarios ni de la tripulación.

La segunda contribuyó a que personas y empresas de diversas nacionalidades hicieran negocios en diferentes países, mediante la utilización de una sociedad neutral.   A esto se agregaba una ley fiscal de impuesto, puramente, territorial.   Ambos instrumentos han tenido un éxito notable:  hoy en día, el 20% de la flota mercante mundial ondea la bandera panameña y casi todos los negocios internacionales importantes tienen en su estructura jurídica una corporación panameña.

Este resultado no es producto solo de las leyes, sino también de la forma responsable y profesional con que Panamá ha manejado ambas instituciones, tanto por parte del sector gobierno (Autoridad Marítima, consulados, Registro Público), como del sector privado (principalmente abogados).

El auge de la globalización dio inicio a una competencia feroz por parte de otros países y de jurisdicciones (principalmente colonias de países de la OCDE y también estados de EU) para apoderarse del negocio que generan estas actividades.  Así surgieron banderas como las de Liberia e Islas Marshall, que en realidad son empresas manejadas por intereses norteamericanos, y sociedades como las IBC, creadas por abogados ingleses y norteamericanos en jurisdicciones del Caribe, amén de las LLC (Limited Liability Companies) de varios estados norteamericanos, principalmente Delaware, que hoy genera el 22% de su presupuesto con este negocio.

La OCDE y EU pretenden que Panamá modifique su ley de sociedades anónimas para eliminar o “depositar en custodia” las acciones al portador, con la excusa de que las mismas se prestan para ocultar delincuentes.  Pasan por alto, deliberadamente, que el sistema panameño está estructurado en tal forma que facilita que estos puedan ser ubicados.

Comparar nuestros mecanismos de control, por ejemplo, con el sistema norteamericano, confirma esta aseveración.   En efecto, mientras en Panamá es obligatoria la participación de un abogado en la constitución de una sociedad anónima,  en EU el interesado puede hacerlo directamente y si utiliza un agente, este no requiere ninguna cualificación para dedicarse al negocio de intermediario en la formación de corporaciones o LLC (Limited Liability Company).   En Panamá, el Pacto Social debe hacerse por Escritura Pública que se inscribe en el Registro Público, donde deben constar, necesariamente, el nombre y la dirección del Agente Residente (abogado), y como mínimo, de tres directores.

En EU, lo que el Registro del Estado exige (cada estado tiene sus propias leyes), es el nombre de la sociedad y la dirección del agente para los efectos del cobro.  Además, en Panamá el abogado tiene la obligación legal de obtener la identidad del que pide la sociedad y no puede ampararse en el secreto profesional en caso de una investigación. En ninguno de los 50 estados norteamericanos se exige la identidad del que está detrás de la sociedad, lo que permite que las LLC se usen para toda clase de delitos, incluyendo evasión de impuestos en ese país, sin que la FBI u otras agencias de investigación criminal puedan dar con el paradero de los delincuentes.

Más grave aún es que por esa razón, en innumerables casos el Departamento de Justicia no ha podido evacuar peticiones de asistencia de otros países.   Esta falla es tan preocupante, que el Senado norteamericano está actualmente discutiendo cómo obligar a los estados a identificar a los que crean las LLC.   Crear sociedades es un negocio que genera altos ingresos (caso Delaware), por lo que regularlas ha encontrado severa resistencia.

El éxito de Panamá es la seguridad jurídica que ofrece a los usuarios de nuestras sociedades, que no es para ocultar delincuentes, sino para facilitar los negocios a empresarios e individuos honestos.   El delincuente no busca, para ocultar sus fechorías, una sociedad panameña y mucho menos cuando le resulta más económico y seguro utilizar sociedades de estados en donde ni la FBI, con toda su capacidad técnica, los puede ubicar.

Nuestra ley permite que la sociedad pueda tener acciones nominativas y acciones al portador, y también que el Pacto Social contenga una prohibición para la emisión de estas.  Muchos bancos exigen que las sociedades que contratan con ellos tengan esa prohibición.  También en muchas actividades reguladas los gobiernos las prohíben, como es el caso de las licencias bancarias.   No obstante, lo que está mal es que la OCDE exija la modificación de leyes para prohibirlas, cuando 18 de sus 30 socios las tienen y es una falacia, como hemos visto, sostener que con esa medida se evita que los delincuentes se escondan detrás de ellas.

Por último, los que nos critican nunca han logrado mostrar una lista de sociedades panameñas envueltas en delitos cuyos responsables no se han podido identificar. Por eso, la reputada revista The Economist incluye a Panamá en la lista “dorada” de países en los que no se pueden abrir cuentas bancarias ni formar sociedades anónimas sin la identificación, comprobada, de los interesados.

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Publicado el 26 de agosto de 2009 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde