Lágrima de dragón

La opinión de…

MODESTO A. TUÑÓN F.

Una escritora con una probada calidad poética, había sido hasta el 2009 Consuelo Aurora María Tomás Fitzgerald, quien en su tarea incursionó en el verso, cuento y en el teatro. Su literatura está llena de un lenguaje que ha sabido reflejar sus visiones y sentimientos en torno a una realidad—irrealidad y a múltiples referentes que han motivado su inspiración.

Desde hace aproximadamente cinco años ella enhebraba una historia más larga y diferente a sus trabajos anteriores. Su proyecto era un texto novelesco que describía o le permitía observar un momento crucial en la historia del istmo panameño.

Quería referirse a ese instante, pero en la perspectiva de una encrucijada donde se encontraran o coincidieran varias crisis. Además, apremios personales con implicaciones sociales y en medio de una circunstancia también caótica.

El escrito expone acontecimientos alrededor de una epidemia en una urbe llamada Marítima, semejante a la capital panameña, y en medio de ésta, un episodio que pone en evidencia la discriminación hacia la comunidad china.

Lágrima de dragón es el título con el que Tomás Fitzgerald se introduce en este escenario para a través del absurdo, relatar cómo el personaje Capitán De Obaldía, que tiene bajo su responsabilidad la seguridad sanitaria de la ciudad, enfrenta a un niño —Fang Lu— de ascendencia oriental y se establece una relación desigual entre ambos.

Esta fue la obra ganadora del premio literario Ricardo Miró en la categoría novela en el 2009 y fue presentada hace unos días durante la Feria Internacional del Libro.

El argumento describe el estado de epidemia que se desenvuelve en la ciudad donde tienen lugar las peripecias que reúnen a los personajes para poblar los hechos que la autora detalla, provista de un conjunto de técnicas retóricas, cuyo dominio está consignado por su experiencia precedente en la literatura.

El texto de Tomás es bastante corto. Son dos capítulos que alcanzan casi 150 páginas y cada uno está dividido en una especie de viñetas que puntualizan detalles de la historia.  La autora utiliza una referencialidad muy específica y uno puede buscar aspectos particulares, por ejemplo las historias de cada uno de los personajes.

En la primera parte o capítulo se narra en tercera persona los acontecimientos que se desenvuelven y relacionan a todos en un microcosmo. Aquí hay un punto de vista omnisciente de la exposición.   En el escenario de esa ciudad en caos, hay odios, persecución, conflictos raciales, las andanzas de la hermana Sarmiento por dar racionalidad en el medio de la crisis y así culmina una etapa.

El segundo capítulo es diferente; años después se revisa lo sucedido con otra perspectiva y estilo. Vamos a encontrar primero una multiplicidad de puntos de vista. Uno de los personajes cuenta en primera persona. También hay un narrador; pero además, a través de cartas, de documentos, de monólogos se completa el laberinto que constituye la crónica de lo sucedido para empatar al final un cierre que da respuesta a las interrogantes que quedaron desde la primera parte.

En cuanto al estilo, hay un ejercicio creativo que Tomás sigue con la finalidad de componer ese universo narrativo, donde aquello que se expone contrasta con el enfoque que la autora le brinda. Hay un manejo de las figuras retóricas como el símil, la metáfora, la metonimia y la hipérbole para mencionar algunos.

El lenguaje de Tomás no descansa en crear imágenes en este su universo específico y que tamiza la resequedad de los conflictos, lo inconcebible del destino y de la crueldad como se manifiestan las relaciones humanas; pero sobre todo, el absurdo.

El texto narrativo se introduce en fondo y forma en un estilo propio de la autora, a través de una estética que se apropia del rejuego de la brevedad y del enfoque testimonial; no se puede olvidar que ella ha pasado por los afanes periodísticos.

La autora crea un clima que se acerca a la opción existencial de Albert Camus en La Peste, publicada en 1947 y que utiliza este panorama de la vida de los hombres en el contexto de una crisis que no se puede controlar, con la finalidad de discutir sobre la fe de los humanos y la posibilidad de vivir según un código de valores. Ella utiliza el esquema, pero con objetivos propios.

Este primer trabajo novelístico de Tomás Fitzgerald le lleva con pie firme a esta etapa de la literatura y de la que se esperan otros títulos con historias llenas de vitalidad como esta breve, pero aleccionadora obra, tanto conceptual como narrativa.

<>Este artículo se publicó el 1 de septiembre de 2010 en el diario Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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Circo político

La opinión de….

YOLANDA CRESPO


‘El sol simboliza la verdad y la integridad.  Otorga al nativo alegría, confianza y buena salud’. El próximo 25 de agosto, a las 5:00 p.m. en el salón Chaquira del Centro de Convenciones ATLAPA,  en el marco de la Feria del Libro, la escritora Rose Marie Tapia presentará El retorno de los bárbaros. De esta manera, la autora cerrará su trilogía político social.

‘El cuervo’ es la figura central de la novela que es, en realidad, un retrato de un mandatario tropical. La autora conoce al dedillo las cartas astrales, el tarot, los movimientos esotéricos que han gustado tanto a muchos militares y mandatarios de la política criolla.

Esta novela comienza con un golpe de estado, como hemos vivido en el pasado. Ostenta ejemplos de la vida política de manera ficticia. Presenta la situación de un país imaginario que vive en medio de constantes tribulaciones, engaños, conspiraciones, secuestros, catástrofes económicas, etc. Todo esto sin mencionar la injerencia extranjera, la presencia de la logia de los Iluminati, grupo de trascendencia en la política mundial a través de la masonería y otras sociedades secretas que instalan y remueven mandatarios a placer.

Realmente hay de todo en esta novela escrita en un lenguaje tan sencillo que un niño y hasta la persona más sencilla puede entender. Abundan la acción, el esoterismo, la intriga, las traiciones, etc. Siempre encontramos que los gobiernos hacen ver que sus problemas son internos, pero que las decisiones trascendentales son llevadas a mano por la inherencia extranjera.

Rose Marie atesora reveladores ejemplos de mitología y magia. Esta saga del poder en nuestros países latinoamericanos es una muestra más del talento de la escritora. Aparecen algunos personajes de sus novelas anteriores. Una de las protagonistas entra disfrazada a la mazmorra para rescatar al presidente del secuestro, para posteriormente se castigada por los gorilas. En medio de la ficción experimentamos situaciones de temor y represión que hacen alusión a aquellas que experimentamos todos los panameños durante la dictadura militar.

Como en todas las obras de la novelista, el final es muy bueno. Se vislumbra el fortalecimiento del sistema democrático. La obra refleja su pasión por la libertad, la presencia de mujeres valientes, hombres indignos, la constante manipulación de los medios de comunicación, en fin, la fogosa política en nuestros países tropicales.

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Este artículo fue publicado el  14 de agosto de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

Los cuentos de Rosa María Britton

La opinión de….

LUIS FUENTES MONTENEGRO 

La literatura tiene cosas sorprendentes, y es que aún cuando se entienda o no se acepte como instrumento de reflexión, comunicación o redescubrimiento particular o colectivo, refleja partes de la sociedad o de lo que es el entorno de una persona.

Rosa María Britton aparece en el panorama literario con buen pie, obtiene un premio Ricardo Miró en la sección novela con su obra “El ataúd de uso”, desde entonces su producción narrativa ha sido prolífica; sin embargo, sigue siendo dicha novela la de mayor proyección en cuanto a éxito como producto de consumo intelectual y en cuanto al plano cualitativo.

Si hubiera que definir los rasgos básicos de su prosa literaria es en esa novela donde los mismos se concentran; así por ejemplo una proclividad al realismo mágico garcía-marqueciano, donde se acoge la hipérbole, donde hay preferencia por locaciones rurales, donde la construcción o reconstrucción de frases se fundan en expresiones del vernáculo, y donde el manejo del humor sobre situaciones rimbombantes es reiterativo. La narrativa sigue siendo lineal, todas y cada una de sus obras conllevan igual dinámica, un trasfondo estructural indistinto. No son piezas de complicaciones técnicas, el manejo de los diálogos, las descripciones y algunos monólogos intercalados integran una tríada constante en la formación de sus cuentos o de sus novelas.

Todas sus creaciones son historias, relatos, remembranzas e invenciones que se narran como si se estuviera contando un cuento, de esos que contaban las abuelas de antes.   Si se quisiera adentrar en la esencia narrativa de Rosa María Britton, analizar su obra “El ataúd de uso” puede bastar, ella sola puede hablar por las demás; pero también existe un cuento extraordinario en su repertorio, “El jardín de Fu Yang”, allí hay maestría, allí hay un manejo apropiado de cómo una historia o un hecho real se convierte en material literario, es en ese cuento donde la constante del realismo mágico denota personalidad propia, fuerza y tono singular.

De Rosa María Britton se pueden esperar muchas creaciones o publicaciones, pero las dos obras que hemos referido marcan su principio, desarrollo y posteridad. Talento irrefutable, disciplina para escritura, espontaneidad en el proceso creativo, desenvolvimiento técnico elemental. Una de las mujeres escritoras que en múltiples ocasiones ha sido premiada y cuyos libros se difunden con bastante amplitud en una sociedad donde el espíritu y los valores se destartalan sin piedad.

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Artículo publicado el  3 de agosto de 2010 en el Diario El Siglo, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Alimentando el morbo de las masas

La opinión del Escritor y analista político…
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Rafael Montes Gómez

A menudo el protagonista en la obra de Franz Kafka, se enfrenta a un mundo complejo, que se basa en reglas desconocidas las cuales nunca llega a comprender, por ello, el adjetivo kafkiano se utiliza precisamente para describir esas situaciones a veces inverosímiles, a veces absurdas y difíciles de describir.

Es muy distinto del género de lo absurdo de Albert Camus. Ambos filosofan y expresan su pensamiento. Tanto la obra de Kafka como la de Camus supuran existencialismo.

Traigo a colación el tema no solo por ser admirador de la obra de Kafka sino porque desde los días de la dictadura he visto desfilar personajes y situaciones kafkianas en nuestro país. Lo son en razón de lo absurdo, de lo inverosímil y de lo difícil de explicar.

De la dictadura recuerdo el Hombre del Petate, una creación fenomenal de un personaje también kafkiano del “proceso revolucionario democrático”. A nuestro Panamá siempre le ha gustado la novela, el bochinche y el comentario. Considere que uno de los instrumentos efectivos contra la dictadura fue la “radio bemba”.

El Hombre del Petate era utilizado para cuando una noticia del proceso era de tales dimensiones que no había como apagarla. Un escándalo de un funcionario, un robo fenomenal al erario público, la solución: una noticia más grave, apaga la otra.   La novela del Hombre del Petate fue efectiva durante el proceso, luego surgirían otros personajes dignos de la amarillista Revista Más.

Lo kafkiano lo critique del gobierno de Martin. Una de las cosas a la que aspiraba con el cambio y aún creo que es posible acabar con ello, es lo kafkiano. Definitivamente los que aspiramos a dejar el tercer mundo para llegar al primer mundo, tenemos que acabar con esa basura que nos corroe como país. Ningún país progresa así, es necesario que seamos cada día más cultos y menos volubles.

2010, y no acaba lo kafkiano. Aparte de justificar de quien quema a quién en “Donde esta Elisa”, sea hombre, mujer u homosexual, o de vivir pendiente de que hace o que no hace Wild Bill, Ferrufino u otros personajes de Cholywood que pululan en las páginas de nuestros diarios y en la Tv, en otras situaciones esta mismas personas se convierten en rígidos jueces de conductas que ellos consideran peligrosas para nuestra sociedad. Inverosímil pero es la realidad.

No obstante, ni Elisa, ni Wild Bill son contendores que opaquen a Bosco Vallarino. No sabemos si Ferrufino pues esos capítulos recién empiezan. Hasta ahora debo admitir que el personaje ha logrado más atención de nuestro pueblo que el hombre del Petate.

No digo que sea intencional, pero igual debemos acabar con eso. Sencillamente cuando uno piensa que la novela va a terminar, surge inesperadamente otro capítulo. Mis respetos al burgomaestre que ha aguantado toda esa ignominia. Los que no aguantamos un día más de esa estúpida novela somos los ciudadanos inteligentes que somos mayoría.

Esos mismos ciudadanos votamos por un cambio en la forma de hacer política. Atrás dejamos el 68, los 70, los 80 y los 90. Aunque hay otros que no, la mayoría de la gente madura y se hastía también.

Mientras nobles señoras terminan de escandalizarse, el boxeo infantil siempre ha existido en nuestro país. Grandes glorias del boxeo de nuestro terruño entrenaron desde niños. Allí estuvieron en el gimnasio los Lagunas, los Durán, los que creemos que es posible rescatar a los niños pobres de nuestros barrios.

Siempre instituciones públicas han patrocinado este tipo de competencias y no hubo rasgamiento de vestiduras. Por varios políticos serios supe que la Dirección Regional de San Miguelito del Mitradel patrocino este tipo de eventos bajo el auspicio del director ex campeón mundial de boxeo.   Nadie ha dicho nada porque todos comprendemos que hay que alejar a estos adolescentes de la droga y la delincuencia y reingresarlos a la escuela.

Ya probamos que Bosco no es bueno para poner un título, pero señores por favor, basta ya. Dejemos de alimentar el morbo de las masas, cambiemos el canal que proyecta el programa “Que Hace Bosco Hoy”, démosle el dinero y dejemos al hombre que fue electo por una amplia mayoría trabajar.

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Nota publicada el miercoles 28 de julio de 2010 en Facebook por el autor,  a quien damos todo el crédito, el mérito y la responsabilidades que le corresponden.

Esperanza de luz tras las rejas

La opinión de…..

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YOLANDA CRESPO

En su nueva novela, Justo Arroyo, ganador en nueve ocasiones del Ricardo Miró, recrea la vida en prisión

L a novela

La otra luz del escritor panameño Justo Arroyo, quien ha obtenido en varias ocasiones el Premio de Literatura, aborda temas sociológicos y psicológicos de gran profundidad. Es la historia de un joven y su grupo de amigos, de sus años en el colegio, de su relación con un profesor que se suicida después de la muerte de su esposa y pasar un tiempo en prisión.

Entre sus amores está Elena, con la cual termina al no poder hacer frente a las deudas. El objeto de su pasión es una joven de ingenio, una mujer recursiva cuyo primer negocio fue explotar al hijo de una vecina para que le dieran dinero en la calle.

El narrador, de quien no sabemos su nombre, mantiene una relación complicada con su madre. Gracias a ella escoge la carrera de arquitectura, descubriendo que tiene afinidad para todo aquello que se relacione con la construcción. La madre enviuda y se casa luego con un gringo.

El joven, en una etapa de depresión profunda, cae preso en una cárcel llamada “El gallinero”.   Detrás de las paredes de esta institución carcelaria se topa con una serie de personajes, asesinos, ladrones, violadores y retrasados mentales, algunos de ellos hábiles con las navajas.

En esta antesala del infierno encontramos al director de orquesta: el alcaide un Lucifer moderno que controla cada movimiento en la cárcel.   Encontramos personas que están tan acostumbradas a vivir en los calabozos que no encuentran su puesto en la sociedad. Uno de los reclusos mantenían los retretes tan limpios que podía ver su reflejo en ellos.

Dentro de las mazmorras encontramos criminales de cuello blanco y maleantes. Este universo criminal es regido por una jerarquía. Las mujeres de los reclusos son codiciadas, así como las comidas y ciertos beneficios.

Cada uno tiene su historia, que es un universo aparte. Los presidiarios se rebelaron en un motín y lanzan por la ventana al doctor, incendian el pabellón hospitalario, la torre y liberan algunos presos que exhibían señales de torturas en sus cuerpos.

El protagonista mantiene una relación singular con Celeste, una codiciada viuda de manos callosas. Desempeña decenas de trabajos, entre ellos el de taxista, lo que le da un conocimiento de primera mano de las calles.

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Artículo publicado el 19 de  marzo de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.