Los goles ambientales de una ley

La opinión de….

Indra Candanedo

Por las discusiones que escucho sobre los cambios a las regulaciones ambientales introducidos por la ley mundialista, pareciera que muchos panameños piensan que sólo los proyectos estatales de interés social estarán eximidos de los estudios de impacto ambiental.

Con el fin de confirmar esto me di a la tarea de revisar los diversos borradores disponibles de la referida ley, y este fue el resultado.

La propuesta original del Ejecutivo indicaba que los “proyectos del Estado, que sean declarados de interés social por el Consejo de Gabinete, estarán exentos del proceso de evaluación de impacto”.  En su lugar se planteaba un análisis de riesgo que debía incluir “estudios de probabilidad” y “modelos matemáticos”, frases que parecen haber sido añadidas para dotar de “rigor científico” a las modificaciones.

En el primer debate de la Asamblea Nacional se le añadió otro párrafo: “No serán consideradas para los efectos de esta ley proyectos de carácter privado,  tales como: minería, refinación de productos o subproductos derivados del petróleo, las generadoras de energía, procesamiento de desechos sólidos y similares”.

Esta inclusión parece reflejar una preocupación sobre la inserción de intereses privados en la ley y la adopción de polémicos proyectos mineros e hidroeléctricos como de interés social.

La propuesta que salió del tercer debate y que fue aprobada por el Presidente, eliminó este párrafo y sufrió mayores modificaciones.

Se introdujo el término de guía de buenas prácticas ambientales como un “conjunto de políticas generales y específicas que contemplan las regulaciones ambientales vigentes”, lo que incluye casi todo y en la práctica hace inviable su aplicación.

Se eliminaron “proyectos del Estado” y “de interés social” dejándolo de manera general.

Los “proyectos que deban someterse a un proceso de evaluación de impacto ambiental podrán acogerse a las guías que le sean aplicables, siempre y cuando hayan sido aprobadas por el órgano Ejecutivo”.   Lo que indica que todo tipo de proyectos, públicos y privados, podrán acogerse a normativas ambientales posiblemente más flexibles y le da a los ministros de Estado y al Presidente la capacidad de discernir cuáles proyectos utilizarán las guías y cuales no. Bajo qué criterios, no se indica.

Sólo se abrió una pequeñísima ventana. Antes de ser aprobadas las guías deben ser sometidas a consulta pública, para lo que la autoridad deberá publicar con antelación información sobre el proyecto en cuestión.

Esta publicación, sin embargo, será hecha por “una sola vez”.   Para remate, esta ley deroga el artículo 115 de la ley ambiental que otorgaba incentivos económicos a los que denunciaran delitos ambientales.

Los cambios hechos al contenido de la ley hacen evidentes los intereses que subyacen el discurso gubernamental de “interés social” y hacen más improbable el prometido acceso de nuestro país al primer mundo.

Como nota curiosa, mientras buscaba la Gaceta Oficial me tropecé con una resolución que declara el Parque Nacional Chagres como reserva minera y otra que modifica la carrera de los geólogos.

Los invito a que busquen los documentos en los sitios electrónicos de la Asamblea y la Gaceta Oficial y saquen sus propias conclusiones.

<>

Este artículo se publico el 23 de junio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

Anuncios

Ley de llantas: control del mercado o gestión ambiental

La opinión de la Socióloga especialista en gestión ambiental……

.

AÍDA TORRES

El Proyecto de Ley “Que dicta normas de protección ambiental para el manejo de llantas de desecho”, cuyo objetivo es según, su capítulo primero: la protección de la salud pública y el ambiente y que se discute en la Comisión de Ambiente, Población y Desarrollo de la Asamblea Nacional, se presenta como una iniciativa legislativa a la gestión ambiental en el ánimo de dar respuestas a la problemática ambiental que vive el mundo y que de igual manera impacta nuestro país. Tras la expectativa y el interés de conocer este importante proyecto para la gestión ambiental, enriquecernos y hacer aportes, llegamos hasta la Asamblea Nacional.

Desde la apertura de la reunión y discusión de un supuesto tema ambiental, para favorecer al país, se sacaron a flote diferencias existentes entre el sector importador de llantas y sin ningún disimulo se pusieron de manifiesto los intereses económicos involucrados en el tema de las llantas, intereses por el desplazamiento de unos y la ocupación de tal mercado por otros.

Lamentablemente no hubo lugar para colocar la problemática de los desechos ni el tema que convocó a los asistentes, en la dimensión ambiental, como expresaba el título de tal iniciativa. No hubo fundamento ambiental ni de salud que se pusiera en el tapete.

La discusión anunciada como de interés ambiental, solo puso de manifiesto una disputa y los intereses subyacentes en la presentación de tal ley, salieron a flote. Diferencias entre competidores, (llantas de poco uso vs. llantas nuevas y usadas, pero reencauchadas), quienes tienen el mercado donde al final todas se convierten en desechos, todas son potenciales reservorios del mosquito Aedes y para la fabricación de todas se explota un importante recurso natural, el petróleo.

Señores diputados, no es justo para las mayorías que esta ley obedezca a mezquinos intereses particulares para que se haga a su medida, dejando de lado la dimensión ambiental que invoca dicha ley y que fue la gran ausente en la discusión.

Sugiero una legislación para las mayorías, considerando la afectación socioambiental y no la de la ganancia de un sector, que pretende usar el tema ambiental para disputarse un mercado; acciones que apuntan a desmejorar a quienes solo pueden hacer uso de la vida útil de un producto que no está a su alcance en condiciones de primer uso y que ha sido introducido nuevamente en la cadena de consumo, atendiendo a prácticas y estrategias de reciclaje como lo es la reutilización.

Que el espíritu de esta ley sea un paso de la cultura de producción de desechos, del consumo desmedido, a la cultura de consumo cónsona con la conservación de recursos y no con el agotamiento de los mismos.

<>

Artículo publicado el 12 de febrero de 2010 en el Diario La Estrella de Panamá,   y el 17 de febrero de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que le corresponde.

Regulaciones ambientales, ¿un freno a la competitividad económica?

.

La opinión de…..

.

Jairo A. Vásquez Pravia

Durante la última media década, el proceso de liberalización de los mercados ha cambiado su enfoque de reducción arancelaria, la cual efectivamente se ha gestado en buena parte del mundo hacia la eliminación de barreras arancelarias al comercio mundial, entre las que destacan las regulaciones ambientales. Dado que muchas regulaciones nacionales, tales como las normas de calidad ambiental y los estudios de impacto ambiental para diversos proyectos de inversión pueden ser consideradas como barreras arancelarias al comercio, la discusión sobre la extensión y el impacto de las normas ambientales se ha expandido en las mesas de negociación de todos los acuerdos de libre comercio de reciente data.

De acuerdo con el índice de competitividad mundial preparado por el Foro Económico Mundial para el periodo 2009-2010, la República de Panamá alcanzó la posición 56, por debajo de países como Chile (30) y Costa Rica (55), pero por encima de economías más grandes como México (60), Uruguay (65) , Colombia (69) y Argentina (85). Si observamos los países que lideran el escalafón como Finlandia, Estados Unidos, Dinamarca, Singapur, Suiza, Islandia, Noruega y Australia, coincidentemente son los que poseen regulaciones ambientales más estrictas y actualizadas, lo cual no ha sido obstáculo para seguir liderando el proceso de globalización.

Por otro lado, muchos países en vías de desarrollo, en especial México y los países centroamericanos, durante los últimos años han dedicado esfuerzos para flexibilizar sus regulaciones ambientales en aras de atraer mayores flujos de inversión extranjera en el marco de acuerdos de libre comercio; empero, siguen sin mostrar un mayor crecimiento económico ni mejoras en su competitividad ni distribución de la riqueza, y lo más preocupante de todo, haciéndose irremediablemente más dependientes del flujo de remesas extranjeras de su fuerza de trabajo emigrante hacia Estados Unidos. En el caso de México, estas remesas representan la segunda fuente de divisas luego de las exportaciones de petróleo crudo y sus derivados, mientras que para El Salvador son desde hace casi 15 años su principal fuente de divisas.

Al contrario de la percepción de muchos, Panamá es considerado uno de los países latinoamericanos con regulación ambiental de mayor alcance y, sin embargo, mantiene uno de los flujos de inversión externa directa más consistentes durante los últimos años, pasando de unos 603.4 millones de dólares en el año 2000 hasta unos 2 mil 401 millones de dólares para el año 2008, de acuerdo con estadísticas de la Contraloría General de la República.

Las regulaciones ambientales no pueden ser vistas como simples controles de la contaminación o estándares de manejo de recursos naturales, capaces de ser flexibilizados de un solo plumazo por la burocracia estatal en aras de la consuetudinaria excusa de fomentar la inversión nacional y atraer la extranjera en beneficio del país.

Ellas proveen las reglas fundamentales para el comercio internacional y sirven como una mitigación necesaria contra las fallas de mercado en el orden económico global.

La construcción de una sensibilidad ambiental en el régimen de libre comercio de forma pensada y sistemática debería ser de interés, tanto en el mundo económico como en el ambientalista, los cuales nunca deben ser mutuamente excluyentes per se, si buscamos un desarrollo sostenible.

En un ambiente donde crecientemente se reconoce que el camino a un efectivo y justo intercambio de bienes y servicios en un mundo cada vez más globalizado no está libre de riesgos, las regulaciones ambientales tienen un rol que jugar en preservar un mejor entorno para el mejoramiento de la competitividad económica de cada país.

<>

Publicado  el   6   de  enero  de 2010  en   el  Diario  La  Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.