Pollito, una anécdota familiar

La opinión de….

J. Enrique Cáceres-Arrieta

El Día del Niño de 2007, mientras los niños celebraban su día en las escuelas, mi hijo Jonatán ganaba un pollito en una tómbola escolar.

No era la primera vez que los mellizos regresaban con pollos de la escuela. Hacía un par de años me habían preguntado si podían llevar unos pollitos al apartamento. No objeté y su madre tampoco lo hizo. De manera que varios pollos fueron acogidos en la familia.

El pollito ganado por Jonatán era diferente. Pasaron semanas, y Pollito (así lo llamaba su dueño) creció; y junto con un conejo, unos pececillos y una perrita contribuían a la alegría del hogar.

Una noche, me informaron que Jonatán y David (los mellizos) lloraban porque Pollito estaba moribundo al ser golpeado por la puerta de la cocina. Mientras iba para ver qué pasaba, un zarpazo de sentimientos y emociones encontrados trajo a mi memoria una escena en la cual lloraba ante las plumas de mis periquitos que un gato había devorado. El dolor fue indecible. De modo que sabía muy bien lo que sentían los mellizos, especialmente Jonatán, dueño del pollito. Quizá para alguien sea tontada escribir sobre un pollo, y hasta pensará que el problema se habría resuelto comprando otro.

Uno de los errores más recurrentes de los padres es invalidar las emociones de sus hijos y abandonarles física y afectivamente, criándose sus hijos como niños huérfanos de padres vivos. No se trata de consentir o ser indiferentes, sino validar apropiadamente las emociones de nuestros hijos.

Al llegar al apartamento, encontré a Jonatán llorando a lágrima viva y a Pablo (mi hijo mayor) abanicando al pollo. Abracé a Jonatán y le pregunté qué sucedía. Entre sollozos contó lo sabido. Quería que al expresarlo fuese terapia para él y sintiera que papá estaba interesado en sus cosas.

El pollo se veía muy mal.  Supuse que moriría, y me dispuse preparar a mis hijos para lo peor.   Me equivoqué.   Mientras consolaba a Jonatán, David salió llorando del cuarto donde oraba por el pollo.   De repente Pablo exclamó que el pollo estaba vivo.

Contra mi diagnóstico, el pollo sobrevivió; los mellizos lo atribuyeron a un milagro. Decían que Dios había escuchado sus plegarias.   Cierto o no, el pollo se recuperó gracias al cuidado de los niños.

El 20 de agosto, Jonatán por accidente atropelló a Pollito con un carrito que montan los niños pequeños. Pollito estaba muerto y Jonatán lloraba a cántaros. Traté que el chico no se sintiera culpable, y en medio de todo sintiera mi consuelo, amor y empatía.   En ningún momento insinué reprimir el llanto sino que convalidé sus emociones y le animé a expresar su dolor.

La tarde del 20, fuimos aenterrar a Pollito. Camino al entierro, Jonatán advirtió: “De ahora en adelante no tendré más mascotas tan frágiles”. Me partió el alma al externalizar Jonatán el profundo cariño que tenía al pollo, al preguntar: “Papá, ¿los pollos van al cielo?”. Respondí no recordar si la Biblia decía algo al respecto. Además, aseveré a mis hijos que la muerte de Pollito era una lección para que viéramos la brevedad, unicidad y fragilidad de la vida.   A solas con mis pensamientos y meditando en la pregunta de mi hijo, recordé que la Biblia revela que en la Nueva Jerusalén habrá animales pero las bestias salvajes no harán daño ni al niño de pecho,   y “morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará”.

A propósito del cielo, ¿es “perversa” la creencia del cielo?  Perverso es adulterar (para confundir) la esperanza del cristiano con fanatismo religioso que ve al cielo como recompensa por dañar al prójimo.    Si el cielo fuese una creencia falsa (según el cientificismo, toda verdad para ser verdad debe pasar por el filtro de las ciencias naturales, creyéndolas omnímodas e infalibles), prefiero ser soñador que un matador de sueños.

A pesar de las muy merecidas críticas al fanatismo religioso, Ravi Zacharias sostiene que “solo la religión permanece como bastión de esperanza frente a la muerte, tanto para el difunto como para su dolorida familia”.   Luego de acariciar el suicidio y desistir, León Tolstoi escribió en su autobiografía: “La mayoría de las personas tiene una vida más difícil que la mía y, sin embargo, la encuentran maravillosa.   ¿Cómo lo logran?   No con explicaciones, sino con fe”.

Cada uno cree lo que quiere y lo que le conviene, pero ¡qué cómodo es decir ser ateo cuando estamos sanos y no hay enfermos en la familia cercana, hay buenas finanzas, profesión y empleo prometedores! La puerca tuerce el rabo en situaciones extremas o toques de fondo. Ahí se sabe en realidad qué creo y cuáles son mis convicciones; y, para frustración y rabia de algunos, en esos momentos los resentimientos y odios irreligiosos suelen esfumarse.

Pues bien, al ver la tristeza y el amor de mis hijos por su muerto y sepultado pollo, las lágrimas brotaron y quedamos llorando todos por Pollito, el pollo que el Día del Niño vino a formar parte de la familia y del corazón de tres niños.

<> Este artículo se publicó el 16  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/caceres-arrieta-j-enrique/

¿Defensoría del niño?

La opinión de la Periodista…

Betserai Richards 

Un niño de edad escolar, vendiendo productos en las calles, con trapos deteriorados sobre su piel demacrada que refleja su estado de pobreza, es uno de los ejemplos que vemos a diario en nuestro país. De la misma manera, los menores que se ven obligados a “trabajar” en los buses de las diferentes rutas.

Es triste saber que aquellos pequeños estén sometidos (ya sea por presión o consentimiento de sus padres) a esta salvaje actividad. Sabemos que los niños de hoy, mañana serán los ciudadanos de Panamá y aún así permitimos que este abuso infantil se desarrolle de manera fluida.

Hace algunos días abordé un autobús de la ruta Corredor Sur. Ante los ruidos de nuestra urbe, con dificultad se escuchaba un niño gritando el nombre de la ruta del bus al que él pertenecía. Me asombré de ver a este pequeño en una actividad como esta, salvaje y grosera, sometiéndose a insultos de los usuarios que, disgustados por el pésimo servicio, ventilaban sus frustraciones con él.

Mientras que el crecimiento económico nacional va en escalada, la pobreza en nuestra sociedad se torna más palpable. A diario nuestros noticieros lo demuestran. Podría decirse que es reflejo de la injusta distribución de la riqueza y el alto índice de criminalidad juvenil.

En esta etapa es cuando deben dar sus primeros pasos hacia la superación académica. La educación básica supuestamente es gratuita en nuestro país, pero muchos hogares requieren de subsidios (fondo fiduciario educativo, nutrición, transporte, útiles, uniformes etc.).

Para muchos no es secreto que los familiares de estos pequeños ciudadanos son cómplices del trabajo que desempeñan, aprovechándose de su paupérrima condición y que los transeúntes se compadezcan con la compra del producto que tienen a la venta.

Mientras que el gobierno de turno gasta millones de dólares en automóviles lujosos y salarios jugosos, problemáticas como estás siguen vigentes.   Sugerimos la pronta resolución de estas necesidades y contribuir a que estas criaturas puedan disfrutar su niñez.

> Artículo publicado el 8 de octubre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que a la autora,   todo el crédito que les corresponde.

Reduciendo brechas

La opinión de…

Tony Lake 

Durante décadas hemos aceptado el hecho de que un bebé nacido en una comunidad o un país rico tiene probabilidades mucho mayores de disfrutar de una vida más larga y saludable que uno que nace en la pobreza.

Pese a nuestros esfuerzos por construir un futuro mejor para todos los niños y niñas, esta inequidad se nos presenta a muchos de quienes integramos la comunidad internacional de ayuda como una dura realidad casi imposible de revertir.

Consideremos, por ejemplo, todas las desventajas que tienen los niños nacidos en los países más pobres. De cada 10 niños nacidos en África subsahariana, uno o dos morirán por causas tan fáciles de prevenir como una picadura de mosquito.

Cerca de cuatro sufrirán el irreversible retraso del crecimiento provocado por la desnutrición. Tres nunca asistirán a la escuela ni un solo día. Y en lugar de vivir un promedio de 80 años, como en los países industrializados, su expectativa de vida se reducirá a unos 50 años.

Hace un decenio, el mundo acordó ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) a fin de mejorar estas cifras terribles para 2015. Hemos avanzado. Sin embargo, en muchos ámbitos, un examen profundo de las cifras nos muestra que, junto con el progreso, ha crecido la disparidad entre los más y los menos desfavorecidos: en materia de mortalidad infantil, más de un 10% en algunos casos.

Esta semana, jefes de Estado y de gobierno de todo el mundo se reunieron en la sede de las Naciones Unidas para revisar los ODM. La pregunta es: ¿podemos alcanzar esas metas más rápido?

Podemos; no solo invirtiendo más dinero, sino invirtiéndolo con más eficiencia. Esta es la conclusión de Reducir las brechas para cumplir los objetivos (Narrowing the Gaps to Meet the Goals), el nuevo estudio que Unicef publicó la semana pasada. Cuidadosamente investigado y revisado, Reducir las brechas ofrece no solo un nuevo análisis, sino también un nuevo enfoque.  El estudio cuestiona la creencia común de que se salvan más vidas en los países pobres centrándose en las personas más fáciles de alcanzar, y sostiene que poner a los más pobres primero en la lista está bien en teoría, pero mal en la práctica.

Los resultados logrados por Unicef demuestran que, en su trabajo, la teoría y la práctica están estrechamente relacionadas. Un enfoque de “equidad” (dirigido a los más desfavorecidos) salvará más niños por cada dólar que se invierta.

¿Por qué? En parte porque hemos aprendido mucho sobre salud desde el año 2000; por ejemplo, que una buena nutrición en los primeros dos años de vida puede evitar el retraso del crecimiento que afecta a casi 200 millones de niños y niñas del mundo en desarrollo. Y en parte porque las nuevas tecnologías, como los teléfonos celulares, nos permiten comunicarnos con los pueblos más aislados del planeta.

Esta combinación significa que ahora podemos ayudar a los pobres de manera más eficiente con soluciones sencillas. Para los cientos de miles de mujeres que mueren cada año durante el embarazo y el parto, en general porque dan a luz sin asistencia especializada, podemos capacitar profesionales no médicos para que puedan realizar cesáreas. Para los 850 mil niños y niñas que mueren cada año de malaria, podemos proporcionar mosquiteros que reduzcan esa mortandad en un 20%.

El enfoque en la equidad no significa abandonar los valiosos proyectos en curso, sino desarrollarlos. Y el modelo del estudio de Unicef demuestra que si desarrollamos esos proyectos centrando nuestros esfuerzos futuros en las zonas más pobres, alcanzaremos muy buenos resultados.

Para 2015, por ejemplo, cada millón de dólares que los países más pobres deriven hacia el nuevo enfoque salvará cerca de un 60% adicional de niños cada año.

Para los últimos cinco años de una misión establecida con tanta esperanza y llevada adelante con tanta dedicación, exhortamos a nuestros asociados que se reunieron en la Cumbre de las Naciones Unidas a ayudar a la mayor cantidad posible de niños centrándose en aquellos que más lo necesitan.

Y exhortamos a los lectores a reconocer que el destino de esos niños está ligado al destino de nuestros propios hijos. Si queremos crear un mundo mejor para todos nuestros niños, sin importar dónde hayan nacido, debemos reducir las disparidades. Este nuevo estudio ofrece una visión audaz de un mundo en el que la pobreza ya no tiene que ser una sentencia de muerte para ningún niño.

<> Este artículo se publicó el 23  de septiembre de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

El drama de los niños negros

La opinión de…

Bertilda Herrera Anria

Kabengele Munanga, uno de los antropólogos más destacados de Brasil y autor de decenas de obras, que abordan el tema de la discriminación de los niños negros en las escuelas, exhortó a los gobernantes del mundo entero a rever sus valores para construir sociedades más justas y ricas.

Para Munanga, el racismo mantiene a los negros en pésimas condiciones socioeconómicas y dificulta su acceso a la educación de buena calidad y al mercado de trabajo, entre otros males. A consecuencia de eso, los niños ya maltratados por el bajo poder adquisitivo de sus padres, también sufren al entrar a la escuela. El sistema, dice, fue construido con base a una realidad de la minoría abastecida o sea, de la clase media. Así, además de ser excluidos de las escuelas particulares, no reciben en las unidades públicas el tratamiento adecuado para su desarrollo intelectual y emocional.

Todos los tipos de discriminación se encuentran en las escuelas, cuyo papel debería ser de preparar a futuros ciudadanos para la diversidad. Pero en la práctica ellos terminan reforzando el racismo. La mayoría de las veces, dice el especialista, los profesores no están preparados para lidiar con las diferencias y muchos están predispuestos a no esperar buenos resultados de un estudiante negro y pobre.

Existe también la cuestión curricular y el propio libro didáctico, que además de privilegiar a la cultura europea, transmiten conceptos erróneos de varias naturaleza: de clase, de color, de raza, de religión… todo eso fortalece los mecanismos de exclusión e impide que la escuela cumpla su verdadero papel de educar, socializar y formar verdaderos ciudadanos.

Algunos libros hablan del papel del negro como esclavo, pero no muestran su participación concreta en la sociedad, su espacio en la economía. El negro no trabajó solo en las plantaciones, trabajó y trabaja en las artes y en otras esferas. No podemos crear la identidad de una nación a partir de una única cultura, considerada superior. Los niños deben aprender en la escuela que todos contribuimos a construir este país y que ninguna de esas contribuciones es superior a otra.

La discriminación sufrida en el barrio se refuerza y se repite en la escuela, eso mina el proceso de aprendizaje. Se acostumbra decir como, una constatación racista, que el negro es menos inteligente, una cosa completamente absurda. Lo que sucede es que simplemente el niño no encuentra un espacio en la escuela para desarrollarse intelectualmente.

Además la falta de preparación de los profesores, los contenidos incompletos en los libros didácticos y la discriminación generalizada, hacen que el niño se sienta inseguro, desestimulado y acabe mostrándose incapaz. Es aquí que los padres juegan un papel importante, deben enseñarles a luchar por sus derechos, a no bajar la cabeza, jamás.

Países como Brasil han tomando medidas para disminuir estas diferencias, hay disposiciones jurídicas por las cuales se sanciona de manera enérgica cualquier tipo de discriminación, entre ellas, la racial que se considera un crimen sin derecho a fianza. En julio pasado el presidente Luiz Inácio Lula da Silva sancionó el estatuto de igualdad racial, que busca corregir las diferencias históricas de los brasileños descendientes de africanos, en cuanto a oportunidades y derechos. La pregunta que nos hacemos es ¿qué se está haciendo en Panamá para acabar con esas diferencias y falta de oportunidades por motivos raciales?

<> Este artículo se publicó el 18 de septiembre de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

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Panamá será sede de Reunión Internacional del Niño, Niña y Adolescentes

La nota publicada en Facebook por nuestra colaboradora y activista política…

Jennie  Gonzalez

Durante dos días, Panamá será sede de la 85ª. Reunión Ordinaria del Consejo Directivo del Instituto Interamericano del Niño, la Niña y Adolescentes, organismo especializado en temas de infancia y adolescencia de la Organización de Estados Americanos OEA, que se realizarán los días 23 y 24 de septiembre.

Unas 22 delegaciones de igual número de países de la región, se darán cita en este evento que busca visualizar acuerdos para establecer estrategias en conjunto y mejorar la calidad de vida de la familia, dijo en  conferencia de prensa, la directora general de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (Senniaf), Gloria Lozano de Díaz.  También se examinará la situación de la niñez en Haití, luego del terremoto de enero de este año, con énfasis en las medidas de protección de los niños.

La primera dama de la República,  Marta Linares de Martinelli, cuyo despacho apoya el evento internacional,  destacó que “como país y como estado tenemos un compromiso con la infancia y la adolescencia y somos solidarios con el resto de los países del continente en esa  materia”.

“Confío en que Panamá sabrá gestionar la cooperación que fortalezca al SENNIAF para que continúe cumpliendo satisfactoriamente con los fines legales y humanos de promover y proteger la infancia y adolescencia panameña”, resaltó la esposa del mandatario panameño.

En el encuentro con los periodistas también asistieron el Ministro de Desarrollo Social, Guillermo Ferrufino y la Representante de la OEA en Panamá, Abigaíl Castro de Pérez.

GOBIERNO NACIONAL

¡ JUNTOS HACIENDO UN MEJOR PANAMÁ !

<>  Nota publicada en Facebook  el  18 de septiembre de 2010 a las 17:58 por la autora a quien damos todo el crédito, el mérito y la responsabilidad que le corresponde.

Las cometas de Santiago

La opinión del artista y escritor veraguense residente en Florencia, Italia…

ARISTIDES UREÑA RAMOS


Verano de 1964, Santiago de Veraguas.— Se cuenta que pocas veces se había visto un día de veranillo tan resplandeciente, que algunos hombres lloraron de la emoción, que las mujeres trepitaron de tanta ternura y que los niños vieron abusiones de estudiantes normalistas.

—. Ese día parecía de fiestas patronales, por la cantidad de gente que seguía como hipnotizada el cielo repleto de cometas multicolores. El lugar estaba frente al matadero, en el llano, donde actualmente están la piscina y el gimnasio municipal.

Las familias corrían con sillas y taburetes a ocupar puestos a la sombra, en los portales y debajo de los almendros de las casas que rodeaban el llano, las brisas con sus vientitos hacían danzar las cometas, embrujando con sus rabos la multitud de paisanos.

La construcción de las cometas, con carrizos de birulí y papel chino, hacía reunir a las familias en torno a este evento con varios días de anticipación. Fue allí, en las tertulias de los adultos, que escuché este comentario: ‘… la cometa que vuele más alto es la que llevará el mensaje con un deseo directo a Papa Dios…’, ‘hay que escribirlo en un papelito que subirá a través de un hilo y este llegará al Señor… ese deseo se cumplirá…’. Siendo muy pequeño la cosa me golpeó, llenándome de curiosidad… ‘hacer una cometa que llevaría mis deseos a Papa Dios’.

Esa noche mi hermano y yo no pudimos dormir intercambiando ideas sobre nuestros mejores deseos, además había puesto un ‘rum rum’(1) a la cometa, para que Dios la reconociera entre todas.

Fue así que nos encontramos en el centro del llano volando nuestra cometa, junto a las miles de cometas de las demás familias santiagueñas.

Nuestra cometa volaba muy alto y subía, subía… compitiendo con las demás, pero en cierto momento se acabó el hilo, no había más… y mi hermana me dio la orden de ir a comprar una bobina de hilo a la tiendita de Julito Sierra. Inmediatamente me encontré corriendo a comprar el carrete de hilo, pasando por el ‘chichemito’, para cortar distancia, llegando a la placita y a la tienda de don Julito… dicho y hecho, apenas estuve en posesión del hilo, me di a la fuga de regreso…, pero noté que comenzaba a chispear y a oscurecerse el tiempo, se acercaba un vendaval, pero seguí corriendo con todas mis fuerzas. Cuando llegué al centro del llano la gente corría a buscar refugio, retirando sus cometas, porque lo que caía del cielo era un palo de agua…, pero mi preocupación era que estaba casi llegando a mi meta… y no hice caso a los gritos de mis hermanas mayores, agarré mi cometa y me puse a amarrar el hilo, la gente comenzó a gritarme por el peligro de los rayos, pues el aguacero venía con relámpagos…

La lluvia me había bañado por completo y todo se veía gris por la violencia del aguacero… de pronto… alguien me agarró por los hombros y al voltearme vi que era un estudiante de la Normal, que con voz fuerte me invitaba a dejarle el control de la situación y a ponerme en zona segura… y así hice, sin dejar de mirar al normalista que, amarrando mi hilo, se encargaba de desbobinar el carrete de mi cometa, que subía cada vez más alto.

Apenas llegué bajo el palo de almendro, donde estaba mi familia, mis hermanos menores gritaban de alegría, saltando y señalando al héroe normalista…, pero los demás no lograban verlo, pese a nuestro gran alboroto…

Y de repente… salió el Sol entre las nubes, era ‘agua con sol’, iluminó el llano, y con la lluvia comenzaron a caer sardinas del cielo… y la gente corría como loca a recogerlas, olvidándose de nosotros y de las cometas… y el Sol regresó, iluminando la tardecita del llano, hasta el ocaso. La multitud no abandonó hasta bien entrada la noche, entre risas y comentarios, el llano del matadero… Mi mensaje había llegado a su destino.

Mis deseos viajan, junto a los de la gente de mi pueblo, aquellos que todavía soñamos con hacer una cometa… ¿qué digo?.. un PANDERO, con seis ‘rum runes’ a los costados, que le toquen una serenata a Papa Dios allá en los cielos, para recordarle que en Santiago todavía existe gente humilde, y para que nos mande otra lluvia de sardinas. Porque si no lo hace Él, la vaina acá está muy dura.

(1) rum rum: hojitas de papel que se pegan a un hilo de las cometas y produce ‘rumores’ (ruidos). la cometa generalmente está compuesta por tres palos que se atraviesan entre ellos, amarrados en el centro. para la cometa, una parte, aquella central, se alza de nivel y queda como un arco… dentro de este arco hay un hilo de birulí a birulí… en ese hilo se extiende y se pega un pedacito de papel… que con la fuerza del viento produce un sonido fuerte y repetitivo… trrrrruuuuuuuuu ruuuuuuuummmmm rummmmmmmm… truuuuuuu rummmmmm rummmmm… en santiago, en mi época, les llamábamos rum rum… una cometa sin rum rum no es una buena cometa.

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Artículo de opinión publicado el 4 de septiembre de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Alcaldía inaugura servicios de parvularios para la atención de nuestra niñez

Reproducimos la nota publicada el El Sábado, 04 de septiembre de 2010 a las 14:32 en Facebook  por el Escritor y Analista Político…

Rafael Montes Gómez

Municipio de Panamá atiende y educa a la población parvularia más grande.

Alrededor de 76 niños y niñas de familias de escasos recursos se beneficiaron con la inauguración del Centro Parvulario Municipal de San Felipe, ubicado en el primer alto de las instalaciones del Centro de Servicios Múltiples Juan Ramón Poll.

Actualmente, el Municipio de Panamá cuenta con 12 centros parvularios donde se atienden de forma integral unos 994 niños y niñas hasta 5 años, en sectores como Panamá Viejo, Calidonia, Bethania, Chorrillo, Alcalde Díaz, Juan Díaz, Mañanitas, Pedregal, Pueblo Nuevo, Santa Ana y Río Abajo, dijo el alcalde Bosco Ricardo Vallarino, durante la inauguración del nuevo centro. Es la atención parvularia más grande del país llevada a cabo por institución alguna.

Cada padre paga entre B/. 8.00 y B/. 50.00 mensual, según el ingreso económico y reciben alimentación, atención escolar supervisada por el Ministerio de Educación y participan en actividades culturales y deportivas.

En pocos días será inaugurado otro parvulario para la atención y educación de niños del distrito capital en la Siesta en Tocumen. La Alcaldía continuará con la remodelación de doce centros parvularios que se encontraban deteriorados por falta de mantenimiento.

Cabe señalar que esta es una respuesta socio-económica inmediata del Alcalde Vallarino al flagelo de la delincuencia que diversos estudios criminológicos de especialistas del país han señalado que el perfil de las personas que se ven enrolados en actos delictivos, es a causa de factores como la falta de educación, pobreza o falta de recursos, hogares disfuncionales y debido a estos estigmas sociales, son coptados por pandillas desde la niñez y adolescencia.

El Alcalde Vallarino, indico que su administración iniciará un servicio de 24 horas en algunos parvularios, para dar respuesta a aquellos padres que tiene que trabajar en horas de la nocturna y de la madrugada.

Alcaldía de Panamá “trabajando por la ciudad que tú te mereces”.
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Nota publicada en Facebook el 4 de septiembre de 2010 por el autor, a quien damos todo el crédito, el mérito y las responsabilidades que le corresponden.

Abracadabra

La opinión del Ingeniero Industrial y Analista Político…

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MARIO A. ROGNONI 

De mi niñez recuerdo las ‘cómicas’ o pasquines que nos compraban como premio a la buena conducta. Era en una de esas donde un personaje, no recuerdo el nombre de la niña, teniendo como amigo a un ratoncito pequeño, anunciaba las palabras mágicas de ‘tufi, tifu, tifo, házme tan chiquita como Sifo’ y se reducía al tamaño del ratón Sifo.   Recuerdo el miedo que tenía yo al leer las palabras, no fuese que me redujera yo al tamaño de un ratoncito, por lo que me saltaba al leer alguna de las palabras mágicas.

También recuerdo que había en la ciudad un mago, real, el mago Chan. Chan desaparecía cosas frente a nuestros ojos en cumpleaños y fiestas. Chan usaba siempre la palabra ‘abracadabra’, lo que nosotros luego completábamos con ‘pata de cabra’ y tratábamos de imitarlo. El mago Chan nunca fue tan bueno como Mandrake el Mago, figura de otras cómicas, quien —con un gesto hipnótico— desaparecía cosas.

Hoy traigo a la memoria estos magos y al ratoncito Sifo, porque quizás lo que leí de niño y luego pensé que eran figuras inverosímiles, realmente existían.  Si no existen ellos, ¿quién es el mago que está logrando desaparecer cosas en nuestro país?   Nunca pensé que las cosas realmente se podían perder. Mi nana de niño siempre dijo que si algo no lo encontraba era porque un duende la había movido, pero si la buscaba la encontraría. Por más que los de Monagrillo lo crean, no hay duendes, pero las cosas se pierden. Entonces, debe haber un mago, quizás Chan, quizás Mandrake.

En nuestra historia reciente, a un hospital en el interior se le perdió un piso entero. Broma de mal gusto del mago que parece dedicarse más que nada a perder cosas del gobierno. Más recientemente el alcalde Vallarino dice que en la Dimaud se perdieron nada más y nada menos que 50, sí, 50 camiones recolectores de basura.    Aquí el mago demostró su mala fe, pues en lugar de desaparecer los camiones, ¿por qué no desapareció mejor la basura? Por lo que parece, el mago practicó la desaparición de los camiones en la Universidad de Panamá, el rector anunciaba también que habían desaparecido 10 carros de la Universidad.

Podríamos trabajar en el perfil del mago, porque sus trucos dejan ver claramente sus gustos.

Camiones, carros, lectura. Sí, lectura, porque también desaparecieron 23 tomos del caso CEMIS de la mismísima Corte Suprema de Justicia. Pero probablemente gusta también de producir programas televisivos, recuerdo que desaparecieron cámaras y equipos de la televisora educativa, aparte de todo un canal que era, supuestamente, de las Fuerzas de Defensa, visto y desaparecido.

Nuestro activo mago ha trabajado además en desaparecer cantidades de dinero, desde los supuestos 20 millones que Panama Ports pagó para indemnizar a los empleados portuarios hasta millones en obras del Estado incompletas o sobrevaloradas.

Varios de sus mejores trucos fueron el asfalto en los setenta de la Calle 50, de cuatro carriles, donde el asfalto cubrió solo los dos del centro.   O la carretera a Portobelo, contratada varias veces, pero construida solo una.   O la carretera en Chiriquí, cuyas especificaciones eran de un ancho y el mago la redujo varios centímetros a cada lado.

Nuestro mago y su famosa ‘Abracadabra’ nos ha desaparecido cosas más valiosas, desde arte en los museos, propiedades incautadas, yates, aviones, dinero cautelado en los aeropuertos. Admito que en algunos trucos ha fallado, como cuando trató de desaparecer unos diamantes en aduanas, pero en otros se ha lucido, como cuando desapareció los muñecos de antaño. El mago aprovechó la invasión de USA y logró grandes desapariciones, hasta 15000 cajas de documentos y todo el inventario de las Fuerzas de Defensa.

Sin embargo, la más preocupante de todas sus hazañas ha sido las desapariciones de intangibles. Con mucha paciencia, nos ha ido desapareciendo el honor, la lealtad, la honestidad, el civismo, la caballerosidad, la urbanidad y hasta la solidaridad.

Nos está dejando con una sociedad insensible, materialista, egoísta y deshonesta. Quizás, aunque no encontremos al mago, habrá mejor que invocar las mágicas palabras del otro pasquín, logrando reducir nuestro tamaño al de Sifo, y no ser parte de una sociedad afectada por el mago y su abracadabra, sociedad que cada día será más difícil de corregir y enderezar. Ahora entiendo la verdad de las palabras de mi abuelita: ‘Ni el mago Chan arregla esto’.

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Artículo publicado el 31 de agosto de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Hipocresía dañina

Las formas de amor y familia son tantas y tan variadas que no se pueden eliminar de un solo plumazo.  La opinión de…

MÓNICA MIGUEL

Desde hace varios años en algunos países los homosexuales han ido conquistando espacios dentro de las sociedades. Han logrado reconocimiento y han conseguido ser visibles. La lucha para equiparar derechos es ardua y enfrenta muchos problemas, y el mayor de ellos es definitivamente la ignorancia y la hipocresía.

Cada vez que surge la noticia que en otro país se ha aceptado el matrimonio y la adopción por parte de parejas homosexuales siempre se oyen algunas voces retrógradas y escandalizadas que graznan en contra, apelando a las buenas costumbres y a la moral.

Nada que dos personas puedan hacer bajo las sabanas es inmoral a no ser que una de ellas sea menor de edad o este allí contra su voluntad.  Lo que hagan o dejan de hacer no afecta a la sociedad. Que una persona sea corrupta, que robe, mate, viole o maltrate eso sí que afecta al entramado social.

Un niño no tiene nada que ver con lo que sus papás hacen en la cama, si les gusta el sadomasoquismo o si hacen tríos, si prefieren la pose del misionero o el estilo perrito, o si utilizan el camisón con el hueco y rezan el ‘no es por vicio ni por fornicio, sino para dar otro hijo a tu servicio’. Lo que un niño necesita es que lo atiendan, que le ofrezcan un hogar seguro, comida, educación y sobre todo saberse amado. A un niño que se despierta con un mal sueño no le importa tener dos papases o dos mamases, lo que quiere es que lo abracen, que lo calmen y saber que siempre tendrá cerca alguien que lo proteja. Y para eso, para sentirse amado, no necesita un papá y una mamá, necesita personas responsables, y esas personas pueden ser hombres, mujeres o una mezcla de ambos.

Dejémonos de pendejadas, un hogar donde mamá se tiene que prostituir para poder comer, donde papá es un borracho y le pega a mamá palizas tremendas delante de los hijos, un hogar donde el papá es el eterno ausente (y la pensión alimenticia también) no es un hogar moral aunque sea un hogar heterosexual.

Las formas de amor y familia son tantas y tan variadas que no se pueden eliminar de un solo plumazo unas cuantas sólo porque no comulguemos con los gustos sexuales de alguien. Y no, no me vengan ahora con lo de la abominación bíblica, que no me la trago, porque si usamos la Biblia para definir a un grupo de seres humanos como abominación, usemos también la Biblia para abominar de ciertas comidas o mezclas (adiós al pulpo, a los chicharrones y a la pizza de pepperoni), de las mujeres que tengan la menstruación, (va a haber muchas ausencias justificadas cada mes en las empresas) y de cualquier tipo de sexo ilícito (y el que esté libre de pecado que tire la primera piedra), entre otro montón de cosas abominables.

¿Por qué los que apelan a las bases cristianas de la sociedad para negarles los derechos fundamentales a un grupo, no son en cambio capaces de quedarse con el principal mandamiento que ofreció aquel trasgresor social que fue el Cristo? ¿Por qué no somos capaces simplemente de amarnos los unos a los otros? (y conste que no hizo ninguna distinción sobre si debíamos amarnos heterosexualmente),

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Artículo publicado el 29 de agosto de 2010  en el diario  La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que le corresponde.

El testamento final de Wilson Lucom

“.. –hablan de 50 millones– a una fundación cuyo propósito era “alimentar a niños con necesidades en Panamá”.  La opinión de…

R. M. Koster

Wilson Lucom, diplomático e inversionista norteamericano, se radicó en Panamá en 1991 después de ganar una batalla contra el cáncer. Era muy rico, pero había nacido pobre y sus gustos eran sencillos. Prefería el interior a la capital. Compró una finca en Antón, y con Chinchorro Carles y otras amistades coclesanas llegó a conocer rincones como Toabré y La Pintada. Como he visto pasar a menudo con paisanos míos, parecía tener más aprecio por Panamá que muchos panameños.

Lucom se casó dos veces, pero nunca tuvo hijos propios. Le preocupaba la falta de oportunidades para los jóvenes del campo, y el juega vivo de la política criolla. Se preocupaba por Panamá.

Cuando murió, en junio de 2006, a los 88 años, dejó un condominio y un cuarto de millón anual a su viuda, sumas menores a varios otros, y el grueso de su fortuna –hablan de 50 millones– a una fundación cuyo propósito era “alimentar a niños con necesidades en Panamá”. Era el legado más grande para una obra de caridad en la historia del país.

El legado iba a salvar muchas vidas. Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), “Panamá es uno de los dos países de América Central que han experimentado en los últimos años un aumento en la desnutrición crónica de los menores de cinco años”.   En 2007, la Asociación Nacional Pro Nutrición Infantil estimaba que en la comarca Ngäbe Buglé dos niños morían de desnutrición cada tres días.

Lucom habla en el testamento de habilitar a las escuelas de lugares necesitados para dar almuerzos a los alumnos. Así era que el legado iba también a ayudar a la economía interiorana.

Iba a mejorar las vidas de todos los que vivimos en el istmo, y de muchos no nacidos todavía. Por el legado de Lucom, íbamos a tener más ciudadanos responsables entre nosotros y menos delincuentes. Iba a corregir un poco la injusticia económica a la cual el presidente Martinelli se refirió en su campaña cuando dijo que, “Panamá es el tercer país con la peor distribución de riqueza en el mundo”. Más importante aún, iba a dar esperanza y reducir ira.

La Corte de Sucesión aceptó el testamento de Lucom el 5 de julio de 2006, declarando que la fundación era el heredero principal.   Poco tiempo después, la viuda de Lucom presentó un incidente para anular el testamento y para que ella fuera nombrada heredera universal –es decir, única– de Wilson Lucom.     El 4 de mayo de 2007, el Tribunal Superior de Panamá confirmó la validez del testamento de Lucom.   La viuda apeló e interpuso un recurso formal de casación.  El caso fue a la Corte Suprema.

La Corte falló el 6 de agosto.   Señaló en el fallo que Lucom, en su testamento, se refirió a quien hoy es su viuda como su “amada esposa”.   Estas palabras, decidió la Corte, indican “que aún después de la muerte del causante [es decir, Lucom], éste se preocupara por el bienestar y la posición socioeconómica de quien al momento de su muerte tenía la condición de cónyuge, situación que no puede inferirse pueda tener una fundación”.  Por esto, la Corte declaró a la viuda heredera universal.

Al morir Wilson Lucom, la República de Panamá tenía casi 103 años de existencia.    Aunque dure otros 103 siglos, no tendrá en su tierra a nadie tan bobo de tratar de dar su fortuna a los pobres.

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Este artículo se publicó el 19 de agosto de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Calentamiento social

Compartimos con ustedes uno de los  artículos  de opinión que hemos coleccionado de la Honorable Diputada de la República….

Marylín Vallarino de Sellhorn  

Sí, entendió usted bien mi estimado lector.   El “calentamiento social”   es el equivalente al global,   con consecuencias que igualmente estamos padeciendo y que a la larga propiciaría el fin de la raza humana, sólo que más atroz, por esa especie de “darwinismo social” que se está generando, donde sobrevive no el más apto, sino el mejor armado.

La diferencia estribaría en que el “calentamiento social” puede encontrar atenuantes que no dependen de terceros, de corporaciones poco amigables con el ambiente o de la inclemencia de los desastres naturales producidos precisamente por la falta de una mayor conciencia ecológica; depende exclusivamente de la corresponsabilidad que cada individuo debe tener para actuar produciendo una actitud de cambio para que de manera escalonada vaya adquiriendo más aptitudes y así poder tener las herramientas necesarias para lidiar con las estadísticas de inseguridad que actualmente están en nuestra contra.

Lamentablemente hemos obviado lo obvio (valga la redundancia). La familia, raíz y fruto, esa célula básica que conforma la sociedad, tristemente y ante una indiferencia generalizada, cada día ha ido perdiendo protagonismo; pareciera que con el devenir de los tiempos, de la modernidad, del auge tecnológico, de la prisa, de lo fashion;  la familia (con todo su componente de valores, modelaje y referentes), ha quedado relegada a museos (o anticuarios), por decir lo menos.

Como no es prioritaria, no vende, no goza de esa publicidad avasallante que tienen las estrellas hollywodenses bien y mal portadas, o el fútbol, o los reality shows, inclusive no puede competir con el morbo de exponer con lujo de detalles las cifras rojas, como garantía de un buen rating.

Las consecuencias por mucho que nos golpeen en la cara, aún no terminamos de asumirlas con la urgencia que merecen, y es que se nos han escapado de las manos. Sancionar el crimen ya no amedrenta a los malhechores; las cárceles son escuelas de delincuentes más que centros destinados a la resocialización, la familia, per sé desamparada, atrapada entre lo acelerado de una vida cotidiana que solo da para trabajar y para “vegetar” en la rutas de ida y vuelta que se hacen interminables, ya no se da abasto para atender las necesidades básicas, mucho menos para crear una especie de escudo defensor contra los ataques de un entorno igualmente enfermo, invasivo y agresor.

He allí las causas que han originado ese “calentamiento social”, la poca tolerancia, la falta de paciencia, la pérdida de la cortesía, de la urbanidad, de las buenas costumbres, de los valores más elementales que se nos deben inculcar en nuestro seno familiar y complementar en las escuelas.

Los jóvenes sin brújula, sin respaldo familiar consistente por una disfuncionalidad producto de los tiempos modernos, luego entran a un recinto escolar donde son recibidos por maestros, que carentes de una verdadera vocación para una formación integral de sus alumnos, hacen que se siga engrosando esa espiral de incomprensión, resentimiento e intolerancia, que sólo encuentra alivio en la más cruda de las violencias: la violencia intrafamiliar o doméstica porque es atentar contra su propia sangre.

Meter preso al que maltrata o delinque es la respuesta inmediata; pero si hacemos una proyección a la ligera y no tomamos acciones verdaderamente preventivas a un mediano plazo nos veremos en la necesidad de construir más centros de reclusión que hogares y escuelas.

Para aquellos casos en los que los jóvenes ya están en situación de riesgo, hay que trabajar desde la resiliencia, esta condición de actitud y aptitud ante los retos que les impone la vida se fomenta con la presencia de adultos accesibles, responsables y atentos a las necesidades de niños y jóvenes, no importando su nexo, porque inclusive pueden ser padres, tíos, abuelos, maestros u otras personas que muestren empatía, capacidad de escucha y actitud cálida que expresen su apoyo de manera que fortalezca en los niños y jóvenes un sentimiento de seguridad y confianza en sí mismos.

Se hace necesaria la apertura de oportunidades de participación; los denominados “adultos protectores” deben ser modelos de competencia social en la solución de problemas, pudiendo proporcionar alternativas para que los niños y adolescentes participen y en conjunto aprendan de los errores y contribuyan al bienestar de los otros, como parte de un equipo solidario y participativo.

Yo he tenido la grata experiencia de ver la efectividad de generar esta condición de confianza y apoyo, inclusive a corto plazo (tres meses), con un grupo de 30 niños que forman parte del programa “Paso Seguro”, que en alianza con el Mides, la Fundación para el Desarrollo Integral de la Mujer y la Familia (Fundader) está llevando a cabo en Arraiján desde hace cuatro meses.

Debemos crear una red solidaria en torno a nuestros niños y jóvenes en situación de indefensión, un programa educativo integral desde las escuelas básicas que logre llenar los espacios que la disfuncionalidad familiar no pueda; se debe garantizar la salud física, mental y emocional de esos líderes del mañana; es la única forma de ser congruentes con los augurios de nación próspera que soñamos para Panamá.   Bien lo decía el sociólogo Karl Mannheim, autor del Diagnóstico de nuestro Tiempo: “Lo que se hace a los niños, los niños harán a la sociedad”.

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Este artículo se publicó el 13 de agosto de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

Pelea por tu beca

La opinión del Profesor Titular de Psicología Clínica y miembro de la Asociación Panameña de Psicólogos…

Jorge I. Cisneros

Desde todos los ángulos que la inteligencia y el conocimiento permiten, se han hecho observaciones sobre “Pelea por tu Beca” y lo voy a decir en las palabras del Doctor Miguel Antonio Bernal, es una estupidez. Defiendo la rudeza del término y la justa indignación del jurista, porque cuando se promueven acciones desacertadas y lesivas a la seguridad de cualquier ser humano, pero en este caso de los niños, enmascaradas en ideales de educación y promoción de valores, se atenta contra la dignidad y el respeto de la Nación entera. Teresita de Arias, psicóloga y conocedora de los derechos humanos, elevó con nitidez sus objeciones.

Desde el plano biológico, específicamente neurológico, sabemos que la edad para la cual se convocó este evento, está caracterizada por la falta de madurez y que lesiones incipientes pueden tener consecuencias inmediatas o a largo plazo. Desconocen o niegan los promotores de este proyecto, que en el plano psicológico también existen procesos y que los niños y niñas, ya que en la primera puesta en práctica, (pues hubo combates de niñas), existe un proceso de maduración, lo cual ubica a las personas de estos grupos etarios, como incapaces de consentir.

Las razones científicas abundan, las jurídicas han sido expuestas por la Defensoría del Pueblo y la Secretaria Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia del Mides, advierte de los: “efectos que podrían dejar entre los niños.” Las voces que han cuestionado esta decisión piden que se respete la Convención de los Derechos del Niño.   Alejandro Ganci, de la Asociación Conciencia Ciudadana escribió que: “Se han detectado anomalías cerebrales en un 41% de los practicantes de boxeo versus el 14 % entre los practicantes de otros deportes de “colisión”; es más, un 87% de boxeadores padecerá algún grado de lesión cerebral e lo largo de su vida.”   El Arzobispo elevó su voz diciendo que “no es la forma de incentivar a un niño.” y en el caso de los concursos de bellezas de las niñas, dijo:   “Estos concursos matan la inocencia de los niños.” Igualmente la Gobernadora de la Provincia Mayín Correa, manifestó su desacuerdo.

Que más se necesita para convencer a personas que hacen del desacierto su modus operandi.   Si mirásemos con indulgencia -más allá de la que permite la razón- el fondo de este programa y valorásemos la intención de que el objetivo primordial de que esto apunta a apoyar la educación, como una herramienta de movilidad social, hay si quiere, miles de otras formas de lograrlo sin exponer al riesgo los niños y niñas que participan.

El Informe de Desarrollo Humano 2010, que edita el PNUD, trata sobre la reproducción de la desigualdad, y las opciones que se puedan crear para romperla. En el informe se hace énfasis en cómo: “el nivel de educación de los padres está estrechamente relacionado con el nivel de educación que alcanzan los hijos.” Para seres humanos que viven la agonía de la pobreza, en programas como el de marras, se promueve la desigualdad o como bien se preguntara el Doctor Bernal, este programa será llevado a las escuelas privadas. En el Informe del PNUD 2010, se expresa: “la desigualdad se hereda en América Latina”. En muchos casos, ciertas gestiones públicas fomentan, es nuestra opinión, la convicción de tener que vivir por siempre inmersos en ese universo y crean planes que se convierten en mecanismos de transmisión de la desigualdad, este es uno de ellos.

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Este artículo se publicó el  6  de agosto de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.