Reflexión a propósito de declaraciones del Papa

La opinión de…

 

Ángela I. Figueroa Sorrentini

Dice el Papa que la homosexualidad está contra la naturaleza. Habría que comenzar por definir qué es estar “contra la naturaleza”. Si estar contra la naturaleza es atentar contra ésta, actos contra natura –como los llama la Iglesia– serían todas las prácticas de consumo, malos hábitos en la disposición de desechos y proyectos desarrollistas que contaminan las aguas, secan los ríos, devastan millones de hectáreas e inundan otras tantas, acometen contra la flora y la fauna y aumentan de forma amenazadora el calentamiento global.

Aunque algunas y algunos piensan que el sexo gay o lésbico es lo más caliente que existe, les aseguro que no hay prueba científica alguna de que aumente el calentamiento global, afecte el curso de los ríos o coloque en peligro de extinción a especies marinas o aves tropicales.

Si estar contra la naturaleza es actuar en formas que no son inherentes a nuestra biología, sino que van en contra de ésta, la práctica sexual contra natura por excelencia sería la perpetua abstinencia. El sexo entre dos personas del mismo sexo no va contra nuestra biología, pues nacemos con el equipo y el potencial para dar y recibir gratificación sexual, tanto de personas del mismo sexo como del sexo opuesto.

Si el argumento es que va contra nuestra biología, porque dos personas del mismo sexo no pueden procrear, están cometiendo un grave error de razonamiento lógico: el que el sexo sirva para procrear no significa que tiene que limitarse a ese fin. El reducir el sexo a la reproducción de la especie es un argumento religioso, cultural, social, no un imperativo biológico. Además, quienes lo arguyen caen en la hipocresía de la doble moral, pues no condenan como contra natura el sexo entre personas del sexo opuesto, que no resultará en embarazo porque uno o ambos son estériles, porque usan protección o por otras razones. Y pregunto a las y los heterosexuales –sean sinceros (as) por favor– ¿cuándo fue la última vez que usted tuvo sexo cruzando los dedos para que el fruto fuera un embarazo?

Si estar contra la naturaleza tiene que ver con afectar/actuar sobre/transformar lo que se da naturalmente, contra natura sería producir, distribuir y consumir productos enlatados o congelados que prolongan la vida natural de frutas, vegetales, granos, mariscos y carnes. Contra natura sería la electrificación, focos con baterías y velas que prolongan la luz más allá de lo que la naturaleza brinda. También, las tecnologías médicas que permiten prolongar la vida con respiración artificial, transfusiones sanguíneas, trasplantes de órganos y tecnologías   similares.

Lo que nos lleva a un importante planteamiento: no todo lo que va contra la naturaleza es malo o inmoral.   En esta acepción, lo contra natura en materia sexual sería el uso de juguetes sexuales –sin que quiera decir que eso es malo o inmoral– más no el uso de la piel, la mente y toda la riqueza de órganos que la naturaleza nos regala y que sirven muy bien para el disfrute sexual, sea entre personas del mismo sexo o del sexo opuesto.   Ni siquiera sería contra natura el uso de pepinos o plátanos, porque eso también nos lo brinda la naturaleza y crecen sin una inscripción en su cáscara que diga: para alimento solamente.

Si estar contra la naturaleza es, como dice el Papa, “contra la naturaleza de aquello que Dios ha querido originariamente”, entonces no puede afirmarse que haya algo en este mundo contra la naturaleza. Aún si usted cree que existe ese ser sobrenatural que llamamos Dios, no hay forma humanamente posible de conocer qué es lo que esa entidad quiere, originariamente o en el presente. ¿Cómo lo sabríamos? Por la Biblia no, porque es racionalmente demostrable que la Biblia no puede ser la palabra de un ser quien es, por definición de los creyentes, omnisapiente, perfecto y sin error.

Porque lo dice el Papa o la Iglesia tampoco, porque el Papa es un ser humano y la Iglesia es un producto de seres humanos.   Recuerde que son estos seres humanos –no Dios– quienes dicen que su palabra es la palabra de Dios. Creerles sería admitir su fe ciega en hombres, no en Dios.   ¿Porque Dios lo puso en su corazón? Si cree en Dios, cree también en el diablo, ¿cómo exactamente sabe que fue Dios y no el diablo quien se comunicó con usted? ¿Cómo sabe que no es un diálogo de yo con yo? Por reclamos similares en los cuales no se incluye a Dios o a la religión, hay mucha gente internada en hospitales psiquiátricos.

En conclusión: no importa cómo definamos contra la naturaleza, no aplica a la homosexualidad.

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<> Este artículo se publicó el 4 de diciembre  de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Hay vida más allá de los ‘malls’

 

La opinión de…

Ivonne Checa Fonger

Los padres solemos quejarnos porque los niños de hoy no juegan a “la queda” o “el escondido” o porque no corren, en fin, son sedentarios y tecnológicos. Pero si analizamos un poco nos daremos cuenta de que muchos padres y madres somos –sin ánimo consciente– cómplices de ello; los invitamos al cine, a algún centro comercial, a comprar un juguete de temporada (por inservible que sea) a cualquier cosa que nos haga sentir que hemos cumplido con ellos.

Estos días de lluvia, en algunas familias, son de los más escalofriantes; se escucha la frase “estoy aburrido” casi, como un coro celestial. Unos quieren ir a la acostumbrada caminata en algún centro comercial, que incluye la compra de “algo” –no importa qué sea–, lo importante es comprar, y si hay algún adolescente poco cooperará con las decisiones, porque ellos se ajustan. Si están ocupados en su mundo personal, responderán con un profundo “no sé”; mundo personal que se llama últimamente “bb”.

Algunos niños y niñas, por lo general, no juegan bajo la lluvia. Eso es de esperarse, porque cuando nos lo piden les decimos: “no inventes”, “no, te vas a resfriar” “no, acabas de pasar un resfriado”, “no, después cae un rayo y te mata”, “no, dice tu abuela que las primeras lluvias son malas”.

Curioso, pero real, es triste que nuestros pequeños no disfruten más de la naturaleza; vemos que no quieren hacer algunas cosas porque están muy grandes para ello. Sería interesante inspirarnos, en ese día de lluvia, en tantas anécdotas que escuchamos sobre ese tema en común en algunos hogares, y comenzar alguna campaña casera para los más tiernos de la casa. Nombrarla de algún modo, para crear más inspiración en ellos. “No dejes que te roben niñez”, por ejemplo; hacer un cartel y pegarlo en la puerta de su habitación, aunque después nosotros mismos protestemos que el pegamento dañó la pintura de la puerta. Vale la pena si se trata de rescatar un poquito de lo que sea, siempre que sea bueno.

Poner en práctica juegos como: palitos chinos, indias, bingo, pollito, cruz y cero, en fin motivarlos. La próxima vez que llueva invítelos a sentir las gotas de la lluvia y ¿por qué no?, a una competencia de barquitos o cualquier sencillo juego que usted pueda compartir con ellos, soy consciente que muchos padres no cuentan con el tiempo y que, seamos honestos, cuando llegan los fines de semana solo queremos descansar de las faenas duras que muchos tenemos o hacer otros pendientes, pero vale la pena intentarlo.

Hay vida más allá de los malls, que aprendan a disfrutar de las cosas sencillas que nos regala la vida, alejados de lo material y tecnológico (con lo que no estoy en contra, utilizo y me beneficio), pero combinemos estos elementos, un poquito más descalzos y sin capotes.

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<> Este artículo se publicó el 27  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/checa-fonger-ivonne/

Entrevista a Nezahualcoyotl

La opinión del Sociólogo, Escritor y Educador….

Raúl Leis R.

Acolmiztli-Nezahualcóyotl (1402-1472). Pintor, filósofo, poeta, constructor, guerrero y amante de la naturaleza. Hijo de Ixtllxóchitl, sexto gran señor de los chichimecas y de Matlalcihuatzin. En su juventud recibió una educación muy completa. Reorganizó el gobierno y le dio leyes muy prudentes. Reconstruyó la ciudad y procuró el florecimiento cultural de los habitantes.P Usted amó la naturaleza con una intensidad fuera de límite ¿Y qué con la gente?R: Amo el canto del cenzontle, pájaro de cuatrocientas voces. Amo el color del jade, y el enervante perfume de las flores; pero amo más a mi hermano el hombre.

P: Para ustedes, un aspecto importante de la educación y la cultura eran los cuicacalli, casas de canto y baile, que estaban junto a los templos… ¿Qué hacían allí?

R: Flores luminosas abren sus corolas, donde se extiende el musgo acuático, aquí en México. Sin violencia permanece y prospera en medio de sus libros y pinturas, existe la ciudad de Tenochtitlan… En la casa de las pinturas. Comienza a cantar. Ensaya el canto. Derrama flores. Alegra el canto. Resuena el canto. Los cascabeles se hacen oír. A ellos responden. Nuestras sonajas floridas. Derrama flores. Alegra el canto.

P: Ud. Recibió una muy buena educación. ¿Cree que todos y todas deben tener ese mismo derecho? ¿La revalorización de la cultura debe de estar íntimamente con la educación?

R: Libro de pinturas es tu corazón. Has venido a cantar. Haces resonar tus tambores. Tú eres el cantor. En el interior de la casa de la primavera, alegras a las gentes… Tú sólo repartes flores que embriagan, flores preciosas. Tú eres el cantor. En el interior de la casa de la primavera alegras a las gentes.

P: ¿El sentido de lo trágico está presente en su canto?

R: Yo Nezahualcóyotl lo pregunto: ¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra? Nada es para siempre en la tierra: Sólo un poco aquí. Aunque sea de jade se quiebra. Aunque sea de oro se rompe. Aunque sea plumaje de quetzal se desgarra. No para siempre en la tierra: Sólo un poco aquí.

P: Pero también la esperanza ¿verdad?

R: Por fin lo comprende mi corazón: Escucho un canto. Contemplo una flor: ¡Ojala no se marchiten!… La niebla sobre nosotros se extiende… ¡qué broten flores preciosas! ¡Qué permanezcan en vuestras manos! Son vuestro canto, vuestra palabra… ¿Con qué he de irme? ¿Nada dejaré en pos de mí sobre la tierra? ¿Cómo ha de actuar mi corazón? ¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra? Dejemos al menos flores. Dejemos al menos cantos.

P: Esos cantos y flores ¿son espacios de solidaridad cuando se cultivan nuevas sociedades?

R: Ya busco presuroso mi canto verdadero, y así también busco a ti, amigo nuestro. Existe la reunión: es ejemplo de amistad… Con ansia yo quiero, anhelo, la amistad, la nobleza, la comunidad. Con cantos floridos yo vivo.

P: Los kunas bautizaron a este continente como Abya Yala, y en él los pueblos indígenas buscan avanzar en el reconocimiento de sus derechos ancestrales y de la vigencia de la madre tierra ¿Un mensaje final?

R: Nuestras flores del tiempo de lluvia. Fragantes flores, abren ya sus corolas. Por allí anda el ave, parlotea y canta, viene a conocer la casa de dios. Sólo con nuestros cantos perece vuestra tristeza… (La entrevista es ficticia sobre textos auténticos de Nezahualcóyotl)

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<> Artículo publicado el 22  de septiembre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Septiembre: Épica oceánica panameña

La opinión del Ecólogo…

GABRIEL DESPAIGNE 

Septiembre 2010, 12 años de la promulgación, por la ANAM, de Septiembre: Mes de los Océanos.   Desde entonces, anualmente resaltamos: Avances, denuncias y propuestas para lograr ‘Salvar los Océanos’.

Imperialismo marítimo colombiano: Este año vamos a dedicar mayor espacio y tiempo a destacar la necesidad de revisar el marco limítrofe de nuestra jurisdiccionalidad marítima, pues Colombia rodea nuestros mares por todas partes, como una espada de Damocles sobre nuestro espacio vital nacional.

En 2009 elaboramos, desde la Asociación Verde de Panamá (ASVEPA), un ensayo sobre el reclamo para la nueva jurisdiccionalidad marítima de Panamá, donde denunciamos el imperialismo marítimo colombiano, que también afecta a Costa Rica y Nicaragua.

La Hoya o Cuenca de Panamá en el Pacífico, definida por el Corredor Marino Coiba—Cocos—Malpelo—Galápago, es un escenario internacional, que es necesario proteger, en virtud de la interrelación de la biodiversidad, donde se destaca el refrescamiento de los corales de Galápagos por su migración desde Coiba.   Aunque parezca exagerado, la seguridad alimentaria de las poblaciones costero—marinas, desde Costa Rica hasta Ecuador, depende en buena medida de los recursos del mar.   Para abordar los acuerdos de la protección de la biodiversidad y los recursos de nuestros mares, es necesario ordenar primero los espacios marítimos que en justicia corresponden a cada Estado Nacional.

Panamá conservacionista de ballenas: El MINREX ratificó en Heredia, Costa Rica, y declaró en CBI 2010 Agadir, Marruecos, que mantendrá la postura panameña alineada con el conservacionismo de las ballenas, lo que sella el compromiso como Política de Estado, al ser mantenido por dos administraciones de gobierno.

Tortugas: La ANAM Los Santos mantiene vertical postura de protección en áreas de anidamiento de tortugas, pese a los ataques irresponsables por parte de intereses comerciales y bienes raíces, que nada tienen que ver con la subsistencia locales. Felicitamos a ANAM Los Santos y exigimos castigo para los responsables.

La Ley 30 o ‘Chorizo’ amenaza nuestros mares:   La modificación de las leyes ambientales, de orden público y laborales, tienen una peligrosa incidencia en la protección de los mares. Lo que ocurra en el escenario territorial continental, costero, insular e incluso las embarcaciones puede incidir de manera peligrosa en la gobernabilidad y los avances de protección oceánica logrados hasta ahora. La normativa sustitutiva de ‘Buenas Prácticas Ambientales’ no constituye alternativa a los Estudios de Impacto Ambiental. La ‘Ley Chorizo’ es un retroceso que no podemos permitir. Exigimos su Derogatoria.

Minería y muerte oceánica: La minería a cielo abierto es una actividad que puede generar enormes flujos contaminantes peligrosos y sedimentos que afectarían los corales y biodiversidad en los mares del Atlántico y el Pacífico, específicamente por proyectos como Cerro Colorado para Coiba y Petaquilla en aguas del Caribe. El uso sostenible de la biodiversidad es más productiva que la minería.

No a la venta de Panamá:   La comunidad costero—marina e insular sufre el desplazamiento de sus tierras, motivado por la especulación extranjera. La seguridad social de los nacionales está en juego.   Solicitamos la modificación de la Ley, de manera que no se puedan vender más del 25% de las tierras insulares a una sola personal natural o jurídica y que solo panameños puedan ser dueños de tierras costeras y ribereñas.

No más rellenos y bloqueos: Insistimos en que el gobierno debe cumplir el espíritu de la Constitución Política, prohibiendo innecesarios rellenos y bloqueos del mar y costas, exigimos libre acceso público y disfrute pacífico del bien escénico.

Impulsemos leyes y políticas: Cero Basuras y descargas contaminantes a los cuerpos de agua, Servidumbres hídricas libres para el disfrute y uso de la población, Conservación de los bosques del Eje Urbano Metropolitano Panamá—Colón, CCP—Capira—Pacora, Cordón Agrosilvopastoril de protección a los bosques naturales, Prohibición del tránsito de materiales y sustancias radioactivos.

En septiembre, Mes de los Océanos: Participa en limpiezas submarinas y de playas; exige hoteles, locales y viviendas amigables con el ambiente; prefiere productos orgánicos y alternativas biodegradables.   Promueve equipos que usen combustibles cero contaminantes; reforesta con especies diversas, disfruta del avistamiento responsable de ballenas.   La Naturaleza vale más viva que muerta.

<> Artículo enviado por E-mail el 23 de septiembre de 2010 por el autor y publicado en la misma fecha en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito, el mérito y la responsabilidad que le corresponde.

El amor: locura y razón

La opinión del estudiante universitario…

Pedro J. Sarasqueta S.

Escribir sobre el amor romántico es caer en redundancias. Todos sabemos cómo se siente, todos conocemos la magia que el amor crea en nuestros corazones, en lo más profundo de nuestro ser. Más irónicamente por ser algo tan familiar, tan conocido no nos atrevemos a estudiar en profundidad su naturaleza. Una naturaleza dualista, que como una moneda, tiene dos lados.

Este humilde intento de describir el amor se inspira en el trabajo de Éric Rohmer, cineasta francés, conocido por su estilo lento, filosófico, ardiente de desmembrar los secretos del amor, su profunda naturaleza. En películas como “Pauline en la Playa” y “Noches de Luna Llena“ Éric Rohmer busca la esencia de este sentimiento humano.

El amor nace de dos fuentes: una irracional, instintiva, que se puede describir como locura. ¿Quién no ha estado locamente enamorado? Otra racional, decidida, hija de la pura razón. ¿Quién no se ha decidido a sólo amar una persona? Por un lado está el deseo carnal, esa indescriptible fuerza que nos hace desear a alguien más que a cualquier otra cosa en el universo, un poder que pareciera ser sobrenatural, más allá de lo explicable, resultado de millones de año de evolución.

Pero por si sólo esto no constituye amor, ya que ese sentimiento no está limitado a una sola persona, ese sentimiento siempre nos puede atacar, en cualquier lugar, en cualquier momento. Por el otro lado para que de esa locura nazca el amor, el verdadero amor, tenemos que tomar una decisión racional. Tenemos que decidirnos por esa persona que nos hace sentir esa locura, esa decisión no la puede tomar el corazón, la tenemos que tomar conscientes de todo el rabo de consecuencias que trae consigo. Sin esa decisión fría, premeditada, el sentimiento irracional lleva por cauces que al final de la jornada llevan muy probablemente al desencanto, incluso al odio o la infidelidad.

El ideal de la mujer, el hombre de la vida pareciera ser entonces algo que es en parte innato y por el otro construido. Innato porque sin la locura no hay base para poder tomar la decisión de amar. Construido porque sin la decisión consciente siempre estaremos a la merced de un sentimiento que no podemos controlar. Cualquiera es potencialmente el amor de nuestra vida, pero sólo al decidirnos hacemos del potencial una realidad.

Amemos con el alma y con la cabeza. La naturaleza intrínseca del amor lo requiere. Tal vez por eso el amor jamás nos dejará de fascinar, conmover, impulsar; su dualidad toca las esferas más importantes del ser humano, su capacidad de sentir, su capacidad de pensar.

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Este artículo se publicó el  6  de julio de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El señor desconocido

La opinión de….

Luis A. Puleio C.

Todos los días tengo por paso obligado el transitar en mi vehículo de El Dorado hacia Clayton, pasando por la vía de La Amistad, con destino a mi trabajo. Particularmente, me agrada transitar por allí porque me distraigo viendo el bosque que linda entre los parques Camino de Cruces y Metropolitano. Temprano en la mañana o en el atardecer, mi espíritu se embelesa con el paisaje colmado de verdor y, aunque la vía esté atiborrada de vehículos, yo me recreo observando el follaje.

En no pocas ocasiones me ha tocado ver a un señor de cierta edad, quien armado de un machete y en atuendo del Army, hace cortes en el sector del parque, donde se sembraron innumerables plantones de especies nativas maderables por la Anam y compañías patrocinadoras.

El propósito de esa siembra, me explicó un funcionario de la Autoridad del Ambiente, es la erradicación de la llamada paja canalera (Saccharum spontaneum), que se ha extendido a sitios tan lejanos como el Bayano y Coclé.

La Saccharum spontaneum fue traída por los norteamericanos a Panamá en la década de 1960 con el objetivo de frenar la erosión de las riberas del canal. Por falta de estudios de impacto ambiental de la gramínea, ella se hizo fuerte, dominando a las especies naturales del bosque. La rápida dispersión de la semilla por el viento hizo que la paja gringa creciera de forma incontrolable. Una de las pocas posibilidades de dominarla es a través de costosas reforestaciones con especies locales de rápido desarrollo, cuyas ramas provean de sombra, así y al cabo de unos años la hierba se empieza a debilitar y a desaparecer.

El procedimiento para la preparación de la parcela se hace con el empleo de un tractor para que aplaste y descuaje la hierba, dejando la superficie libre de abrojos.   Si no se dispone de tractor, entonces se hace el corte con machete o con máquinas desbrozadoras. El mantenimiento debe ser constante, para impedir que la paja cobre fuerzas y termine ahogando a los plantones.

Durante el verano he visto al señor desconocido, tema de este artículo, cargando tanques plásticos con agua que él mismo utiliza, con mucha paciencia, para irrigar los plantones, ya que sin ese bienhechor auxilio, las plántulas terminarían secándose, haciendo fracasar el proyecto.   Sostener una reforestación de manera seria, va más allá del brindis y de los discursos laudatorios, exaltando a las organizaciones participantes.

Requiere de un equipo de ciudadanos consagrados en la tarea de conservación y que se empeñen en darle seguimiento a la reforestación, con el corte de la maleza, el control de plagas, la prevención de incendios y el remojar de las plantas durante la época seca. El trabajo de mantenimiento se prolonga por espacio de tres años, alcanzando los arbustos alturas de 10 a 12 pies.

En la actualidad, cuando paso por la vía de La Amistad, puedo apreciar cómo se ha ido regenerando el bosque, que era motivo de grandes llamaradas durante los meses de marzo y abril, y todo ello se lo debemos al señor desconocido que con tanto tesón y amor a la naturaleza ha facilitado la recuperación del dosel que cubre las márgenes de una transitada vía de la urbe capitalina.   ¡Gracias, señor desconocido!

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Este artículo se publicó el 10 de julio de 2010 en el diario La Estrella de Panamá y  el 11 de junio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que a l autor,  todo el crédito que les corresponde.

Los más inteligentes y sus desechos

La opinión de…..
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Raisa Banfield

Cada día en las ciudades y poblados los transeúntes y peatones, cual autómatas tiran sus desperdicios sin repudio

Existen estudios que demuestran que si las cucarachas desaparecieran, colapsaría la cadena ecológica que sostiene la vida sobre la Tierra, pero si desaparece el ser humano, el planeta recobraría su equilibrio natural.  ¿Exagerado? Pues no, cada forma de vida de este planeta, es parte de una cadena que cierra un círculo perfecto de interdependencia en donde inclusive los desechos de una especie pueden ser la materia prima de otra. Los únicos que no aportan a la sostenibilidad de esta cadena, somos precisamente la especie más inteligente.

De hecho, somos la única especie que genera desperdicio y no lo reutiliza o no pueden ser asimilados por la naturaleza, eso sin mencionar la larga lista de contaminantes que emitimos a la atmósfera y a los océanos. ¡Qué ironía! Este mundo hermoso, que según la concepción judeo-cristiana fue hecho para nuestro disfrute, resulta que estaría mejor sin nosotros, los seres humanos, los mayores responsables de nuestra propia destrucción. No hay que llevar la discusión al punto apocalíptico para que el día a día valide esta afirmación.  Cada día playas colmadas de todo tipo de desechos, como si ya no se hubiese dicho hasta la saciedad las implicaciones que éstos tienen en la vida marina; cada día en las ciudades y en los poblados los transeúntes y peatones, cual autómatas tiran sus desperdicios —sin el más mínimo repudio— en aceras y calles; y ni hablar de las tradicionales quemas de basura en nuestras áreas rurales, vergonzosa escena cotidiana que forma parte de nuestra incultura ambiental.

No describo nada nuevo, es normal y por ende la pregunta obligada: ¿cuál es el escándalo? Tal vez mientras pensemos que la basura en el mar solo afecta a los peces, o que la quema solo espanta a algún conejo pintao que vive en el monte, o que la basura en la calle le da trabajo a los “Hormiguitas”, seguiremos viviendo en este círculo vicioso cuya víctima principal es su propio victimario: el ser humano.   La buena noticia es que salir de este círculo es sencillo, pero depende de que miremos el mundo más allá de la visión retorcida de la Creación y el ser humano que sólo se sirve de ella.   Ciertamente el Homo sapiens es el ser más inteligente de la naturaleza y por ende el que debe asumir una mayor responsabilidad.

No puede servirse de lo creado indiscriminadamente dejando su huella de destrucción. La inteligencia la debemos aplicar a encontrar las formulas de disminuir nuestros desechos, reducir nuestro impacto negativo sobre la naturaleza, satisfacer nuestras necesidades, procurando restaurar el daño que hemos realizado en nuestro entorno por generaciones.   El Homo sapiens del siglo XXI tiene una responsabilidad mayor: la de cargar y reparar los errores de las generaciones que nos antecedieron, y recuperar el hábitat que hemos destruido para las generaciones que vendrán. No se trata de que desaparezca la raza humana para que el mundo vuelva a ser hermoso, —¿para quién entonces?— sino de adecuarnos a los tiempos y mejorar el entorno que nos hemos encargado de destruir magistralmente. Ahora nos toca retar nuestra fuerza creativa para ser verdaderos administradores de una Creación única y maravillosa: el Planeta Tierra

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Publicado el 23 de febrero de 2010 en Facebook por la autora, a quien damos todo el crédito que le corresponde.