Igualdad de Género y Democracia

 

La opinión del comunicador social…

Edwin Rodríguez  

La participación de las mujeres en la política panameña es limitada. Aun cuando su representación en el Parlamento aumentó ininterrumpidamente durante las dos últimas décadas, la paridad entre los géneros en materia política a todos los niveles todavía está lejos de ser una realidad.

No obstante, la escasa apertura a la promoción de liderazgos femeninos en los partidos políticos tiene una correlación en sus estructuras internas. Aunque las mujeres son más del 50 por ciento de las afiliadas en muchos partidos, cuanto más alto el cargo, más ausentes están.

Esto es particularmente grave pues son estas organizaciones y sus máximas dirigencias quienes no sólo definen las listas de aspirantes a puestos, los programas de gobierno y las políticas públicas una vez en el gobierno, sino que también en muchos casos eligen a los líderes legislativos. Por lo tanto, si los partidos no se democratizan y les abren las puertas a las mujeres, ¿cómo se puede visibilizar a ese 50 por ciento de la población?, hoy sub-representada, pero que tiene mucho que decir y aportar en una democracia.

Es por ello, que la Comisión de Reforma Electoral discute actualmente, sobre la participación femenina en la política; las mujeres aspiran a lograr la paridad del 50% en la modificación del Código Electoral. De 71 curules para diputados que tiene la Asamblea actualmente, solo seis escaños son ocupados por mujeres. En tanto, esta realidad no es distinta entre los 71 suplentes de diputados, donde 17 mujeres conforman la representación política femenina.

Este déficit de la democracia panameña se ha identificado como un problema político que por ende requiere una respuesta política. Durante los últimos años dirigentes varones de los partidos, se han mostrado de acuerdo con el planteamiento de que es importante que haya más damas en política y han expresado su apoyo a que se cambie esa situación. Sin embargo, salvo contadas excepciones, ese compromiso ha quedado en lo retórico. Los partidos políticos no han desarrollado políticas institucionales que fomenten y apoyen la voluntad de militantes mujeres de participar en la toma de decisiones. Así, al adoptar el 50% de participación femenina, los partidos políticos estarían reconociendo explícita y públicamente el déficit democrático actual que existe entre la representación de varones y mujeres, asumiendo su responsabilidad relativa a la necesidad de ir más allá del compromiso retórico y de tomar medidas concretas, y señalando su accionar con respecto a los debates a nivel internacional sobre teoría democrática y ciudadanía. Finalmente, la adopción de la paridad iniciaría una dinámica de construcción activa y permanente de una ciudadanía plena que reconoce la diferencia y busca compensar desigualdades socioculturales históricamente específicas, en el marco de un proceso de discusión y redefinición de las prácticas y conceptos que hacen a la democracia y en particular a su representatividad en Panamá.

<>Artículo publicado el  5 de febrero  de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Inequidad política de la mujer

La opinión del Periodista….

MELQUIADES  VALENCIA
melquiadesvalencia@yahoo.com

¿Cómo le hacemos… cómo logramos elevar el número de mujeres en la Cosa Pública, que su presencia se logre a través de la participación política, pasando por el tamiz de las elecciones generales que se verifican cada cinco años?

Desde hace tiempo vengo escuchando las voces y susurros de que la mujer panameña está rezagada, que no tiene los mismos derechos del hombre, que no se le da participación, que es discriminada, que el maltrato masculino y los homicidios pasionales han aumentado y hace unas semanas atrás vi cómo el Tribunal Electoral se esfuerza en hacer docencia sobre el tema de la presencia política del género en el foro nacional.

A decir verdad, yo no creo que el papel de la mujer hoy, comparado con hace 10 o 20 años, es el mismo. Desde que el Dr. Arnulfo Arias Madrid le concedió el derecho al voto a la mujer mucha agua ha pasado debajo del puente de la historia y las mujeres han ido avanzando sin tapujos, tropezando eso sí, cargando con su naturaleza de género, que se encarga de reproducir la población, cuidar la prole y a la vez superarse personal y profesionalmente.

No veo bardas, obstáculos o prohibiciones insalvables para que la mujer panameña avance y se situé al lado del hombre en todos los campos. Es más; ya hemos tenido una mujer en el solio presidencial, presidentes de la Cámara de Diputados, presidente de la Corte Suprema de Justicia, del Tribunal Electoral, ministras de Estado, sobresalen en la banca, negocios comercio, entre las más relevantes de las actividades.

Quizás lo que hace falta es realizar docencia, un trabajo ideológico y conceptual, con la finalidad de cambiar algunos prejuicios y discriminaciones que todavía haya contra la mujer en la política, en especial en ellas mismas.

Las mujeres panameñas han allanado el camino en todas las profesiones y áreas del conocimiento, desde las técnicas, docentes hasta las intelectuales. Incluso superaron el volumen de hombres en las universidades del país, y para ello no han necesitado un decreto o una ley.

A eso iba. Por allí está la corriente de que hay que hacer una ley para establecer una cuota obligatoria de postulaciones de mujeres en los partidos políticos, que garantice efectivamente la igualdad de oportunidades a mujeres y hombres en las elecciones y en el acceso a cargos de elección popular.

El argumento es que en Panamá solo el 9% de las mujeres es elegido en cargos de elección popular, mientras que la masculina está por el orden del 91%. El alto funcionario electoral dijo que existe inequidad en el acceso al poder entre ambos sexos, ubicando a la mujer en una situación de inferioridad y de desventaja política. Apocalíptica sentencia… por lo que la sociedad peligra… deduzco yo… a ver.

No creo que sea la solución. Usted puede ceder hasta el 60 u 80% de su espacio al género femenino, pero si ellas no hacen política, no se desarrollan en el sector, no militan, no se promueven, no serán elegidas. Y esto no se logra con decretos ni leyes, si no con la participación activa, como lo han hecho cientos de mujeres en el país y en el mundo. Y que no me digan que las mujeres en Panamá no mandan.

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<> Este artículo se publicó el 23 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/valencia-melquiades/

El problema de la credibilidad

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La opinión de la Doctora…

Lucrecia Herrera Cozzarelli

Con mucha frecuencia escuchamos y leemos en diferentes medios informaciones sobre las presidentas que hemos tenido en América Latina.

Los medios de comunicación a veces son excluyentes, mencionan a unas mujeres que han tenido la suerte de llegar a ser gobernantes de su país, no así a la Dra. Violeta Chamorro electa por el voto popular de Nicaragua.

Todas estas mujeres ex presidentas y presidentas han sido apoyadas por sus amigos con poder político o sus esposos en sus diferentes países.

En Panamá ha habido una lucha para lograr que las mujeres tengan la paridad dentro de los partidos políticos, pero un Tribunal Electoral compuesto por menos de cinco hombres impuso su voluntad y así la organización de mujeres de Partidos Políticos tuvo que quedarse con un porcentaje inferior al 50% de participación femenina, igualmente las mujeres independientes quedaron muy decepcionadas con la ley.

Es cierto que un mayor porcentaje se nos ha asignado, pero ese porcentaje no significa que en las elecciones vamos a tener un alto número de mujeres triunfantes al poder. ¿Por qué? ¿Es por razones de credibilidad?

Nosotras las mujeres creemos más en los hombres aún cuando nos engañen. También en el hogar cuando observamos separación de la pareja, después hay reunión alegando mil razones para ello.

Esto de los apoyos políticos no sólo se observa en las candidaturas de las mujeres. También se observa en los hombres; como el caso del señor Martín Torrijos que ocupó el solio presidencial en el período de 2004 a 2009, siendo una persona inmadura, sin experiencia y sin fortuna, sólo porque fue el hijo del general Omar Torrijos Herrera.

Pareciera que la mujer es masoquista, generalmente se define por quienes las engañan. ¿Qué sucederá en las próximas elecciones de Panamá a pesar de los cambios electorales?

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<>Artículo publicado el  23 de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

Características y prioridades de género


La opinión de la Arquitecta y Ex Ministro de Estado…


MARIELA   SAGEL
marielasagel@gmail.com

Por años las mujeres hemos cargado con el estigma que nos alocamos en un centro comercial, en una tienda, y que tenemos más ropa y accesorios que los que podemos usar.   Esto puede ser verdad en aquellas que dejan su cuero en los ‘malls’ o para quienes el comprar, sean carteras, ropa o zapatos son, como en alguna ocasión escribió Pilar Calderón en la revista SoHo, los orgasmos  que les son esquivos. Otro paradigma que se asocia con el ser mujer es que hacemos las cosas mal.

En el caso del género masculino, lo que está asociado con su masculinidad en términos de consumismo es el poseer un auto que vaya de acuerdo a su status social. He llegado a escuchar que para algunos, tener un carro o comprar una marca determinada es casi como una extensión de su miembro viril, es decir, una representación fálica de lo que es o cómo quieren que los demás los perciban. El cambiar de auto una y otra vez, para los pudientes, es casi un vicio, siendo esto no una inversión sino un gasto, toda vez que los automóviles, al minuto que salen a la calle, pierden automáticamente un 20% de su valor.

Si bien para las mujeres es muy importante el bienestar de la familia y la mayoría antepone sus deseos a los de los miembros de ésta, algunas veces no pasa así. ¿Cuántas personas se tiran el closet encima para salir, andan con el último grito de la moda —no importa cuánto cueste ni lo bien que les quede—, pero sus casas deslucen, los grifos de sus baños gotean, y los muebles tienen polillas?   Dicen los expertos que uno conoce a las personas y sus prioridades si cuando visitan sus casas se fijan cómo tienen los baños y la cocina. ¿Pero qué tal si algunas personas nunca invitan a sus casas y no sabemos claramente cuáles son sus prioridades en la vida?

En el campo laboral, todavía no hemos superado ni en Panamá, ni en países industrializados, los comentarios sexistas que son frecuentes en las juntas ejecutivas. Es usual escuchar cosas como ‘se fue temprano porque tenía que atender su casa’, refiriéndose a una secretaria, o los todavía más sangrones que le atribuyen a las esposas de los jefes las peores prácticas, algunas veces muy despectivas. Las que presenciamos este tipo de actitudes generalmente protestamos, pero igual, parece que es inherente en la cultura.

Todas estas digresiones vienen a colación porque recientemente estuve en una charla de dos de los más cercanos colaboradores de Michelle Bachelet y a ellos les pregunté si el hecho de haber tenido una mujer presidente había mejorado la participación de la mujer en el campo político y el laboral en Chile, país donde el machismo está muy arraigado. La respuesta de ambos fue que ascendió la participación en el campo laboral de las chilenas un 40%, pero no se conoce que haya variado la política, lo que es una lástima, porque la señora hizo un buen gobierno y enfrentó muchos retos de los que salió airosa.

También las traigo al papel porque me estoy terminando de leer el último libro de Gioconda Belli, la autora nicaragüense irreverente por excelencia, titulado El País de las Mujeres y, detalles más o menos, se trata de un país donde triunfó un partido liderado por mujeres, las que conformaron un gobierno solo de mujeres: mandaron a los hombres a encargarse de las casas, de los hijos y voltearon a todo el mundo al revés. Además, el partido se llama de la Izquierda Erótica, y en chanza les dicen a sus militantes, las ‘eróticas’.

Y finalmente, por el reciente triunfo que obtuvo la señora Dilma Rousseff en Brasil, el país más grande de América Latina, quien se convirtió en la primera mujer que asciende a ese puesto. Tal como ocurre con Laura Chinchilla en Costa Rica, tiene la sombra protectora del presidente saliente tras de sí y ya he escuchado a algunos ticos sentirse decepcionados de que la presidenta sea un títere de Oscar Arias.   Veremos cómo le va a Cristina sin la presencia de su amado Néstor, pero de que las mujeres tenemos la capacidad, la tenemos. El asunto es atrevernos.

 

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<> Este artículo se publicó el 7 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos de la  autora  en: https://panaletras.wordpress.com/category/sagel-mariela/

Las mujeres en la política

La opinión del  Empresario y Político…

Samuel Lewis Galindo 

Se le ha planteado a la opinión pública un proyecto de ley en la que se pide paridad en los puestos de elección a los hombres y las mujeres. Anteriormente esta disposición establecía el 30% en la que obligaban a los partidos políticos a la postulación de mujeres, lo cual no pudo cumplirse por diversas razones.

Sin entrar a discutir la constitucionalidad del proyecto, voy a tratar el tema en forma sencilla y práctica. Debo declarar que no soy “machista”, ni nada parecido. Quiero aclarar esto antes de entrar en el tema.

Las mujeres no necesitan decretos que les protejan sus derechos. Ellas se imponen por su liderazgo y así lo han hecho muchas de ellas. La historia nos tiene muchos casos en donde las mujeres se han destacado en las distintas actividades que han realizado. Sin obligación de ninguna especie, sino solo por su talento y al esfuerzo las mujeres han superado a muchos hombres.  Así tenemos que la Dra. Ester Neira de Calvo, la legisladora Gumercinda Paéz, la educadora Sara Sotillo y las políticas Mireya Moscoso, Balbina Herrera y Mayín Correa, para mencionar solo unos pocos casos, donde distinguidas damas han sido exitosas.

Ellas les deben todo a sus méritos personales y no necesitaron de nada, es decir, de ninguna ley para lograrlo.   Cada cual se gana en los partidos su derecho sin que haya necesidad de tomar en cuenta su sexo, color o religión.    Solo cuentan su esfuerzo, dedicación y liderazgo.   Los partidos, por lo regular, no discriminan.   Buscan siempre a posibles ganadores.   Su fin es llegar al poder para lo cual buscan a las personas que más arraigo tienen en la comunidad.    También hay que tomar en cuenta que los partidos políticos en su afán por democratizarse han establecido las primarias de donde salen para los puestos de elección.

¿Cómo, me pregunto, quedaría este proyecto si por alguna razón no cuentan los partidos con el número establecido de mujeres en las postulaciones.    Estarían entonces los partidos incumpliendo con la ley?   Como viene ocurriendo con el 30%.

<> Artículo publicado el 12  de octubre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

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Mujeres políticas … ¿ hacia dónde vamos?.

La opinión de la Médico Anestesióloga y Abogada…

NITZIA TORRES CISNEROS

En Panamá la población de las mujeres es un poco más de la mitad, alrededor de un 51%. Si algún día aparecen las cifras exactas del último Censo, podríamos ver que este porcentaje se mantiene aún. Entonces, no hay una razón justificable para que las normas legales vigentes se mantengan en 30% el porcentaje de participación de las mujeres en la contienda electoral, cuando en realidad debiera ser un 50% en todos los puestos de elección popular, desde representantes hasta Presidente de la República. ¿Cuál es el papel que desempeñamos ahora y desempeñaremos en el futuro la mujer política en Panamá? Muchas de nosotras hemos sido dirigentes en las comunidades: las que hacemos actividades en las comunidades, las que preparamos las comidas, el sancocho, las fiestas de cumpleaños y que hablar de las promotoras de los candidatos cuando llega el ‘período de la política’. Somos siempre las que caminamos, las que se nos gasta la suela de los zapatos, las que nos mojamos en la lluvia, y tomamos sol a tutiplén, y ¿quién nos valora nuestro trabajo?. Siempre se nos ve buscando los votantes para subirlos a los carros, como jurados de mesa, coordinadoras en las escuelas, etc, ¿eso es lo que queremos? Está bien servir, pero hay que participar también, pero sobre todo atreverse.

Dicen: ‘que detrás de un hombre hay una gran mujer’, pero en realidad hay una docena de mujeres’. Seguimos atrás, tras bastidores, impulsando candidaturas, de varones ingratos. Y cuando deseamos ser candidatas, nadie nos apoya. Hasta nuestras familias, hijos, esposos, nos recriminan. Esos mismos hombres que son diputados, representantes, alcaldes, que han llegado a sus puestos por el esfuerzo de cientos de mujeres; esos mismos hombres, aún hoy en pleno siglo XXI, según el borrador de reformas electorales, dicen que debemos quedarnos en ese 30% de participación y ¿qué dicen de esto los magistrados electorales, fiscales electorales, magistrados de la Corte?, casi ninguno habla, prefieren callar y el que calla otorga.

La participación de las mujeres políticas en la ‘política partidista y criolla’ no es fácil. Por un lado tenemos leyes que no nos favorecen, por otro las autoridades administrativas no nos ayudan, en la otra esquina tenemos a los dirigentes varones que nos atacan con ‘bochinches’ sin fundamento, y en la otra esquina está nuestra familia. Ahora… nos quedamos preparando el sancocho o participamos en la política. ¡Hasta cuando!

nitzianestesiapanama@hotmail.com

<> Artículo publicado el 2 de octubre de 2010  en el Diario El Siglo,  a quienes damos,  lo mismo que a la autora,  todo  el crédito que les corresponde.

El 30% que exigen las damas

La  opinión  del Empresario…

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JUAN RAMÓN MORALES
Las aspiraciones políticas de las damas panameñas que reclaman un espacio ‘impositivo del 30%’, es desde luego una aspiración legítima.   Lo que no es legítimo, es que constituya carácter impositivo.
Si vivimos en una democracia, lo lógico y juicioso es que se sumen en una unidad monolítica y obtengan ese 30%, en las primarias y finalmente en las elecciones generales, con votos muy superiores a cifras que no estoy en capacidad de calcular.

El problema, surge dentro del seno de las mujeres, a la hora en que incursionan en la política, sus principales obstáculos son ellas mismas.

Está bien que luchen por elevar la participación a que en acto de justicia tienen derecho, pero es imposible que por ley se diga que el partido tiene que postular en las nóminas el 30% de sus candidaturas a mujeres, de espaldas a los verdaderos principios democráticos, y al final en una contienda electoral tantas damas, como las que existen y ello lo confirman los censos nacionales, son incapaces de elegir a ese treinta por ciento. Por otra parte, sería absurdo pensar que si se postula un 30% del total de candidatos, ese 30% sea elegido totalmente. Para que las mujeres puedan elegir al 30% de los candidatos, se requeriría una postulación muy superior al 30%, para lo cual se requiere una unidad sin precedentes entre las mujeres y eso es tan difícil como nacer dos veces.

La incursión política de la mujer a nivel mundial si lo comparamos con los siglos de vida política, encontramos que esta incursión es de reciente data. El crecimiento de la incursión de la mujer en la política es un proceso de años y es precisamente en poder de la mujer en quien está.

Hace algunas décadas las mujeres que participaban en la política se podían contar con los dedos de la mano y sobraban dedos.

No le regateo el derecho que tiene las mujeres, en el devenir de la República, pero son ellas las que tienen el deber de lograrlo voto a voto, ese no es un derecho que se debe lograr por decreto o por ley, porque iría contra todo principio democrático.

En oportunidades anteriores he esbozado criterios sobre las primarias y sobre las elecciones generales y jamás he señalado que la balanza deber inclinarse a favor de los hombres, pero tampoco a favor de las mujeres; además, se impone que exista dentro de los partidos políticos frente de mujeres que hagan viable su lucha en buena lid y en procura del sitial a que tienen derecho, porque además de la forma como intelectualmente están creciendo, tienen en su haber el más grande de los apostolados, la maternidad. Todos los hombres somos hijos de una madre y ninguno le negaría ese derecho a las mujeres.

Que empuñen las mujeres la bandera de su realización política, pero no pidan dádivas al margen de principios democráticos existentes, porque esta norma las disminuiría a la vista de ellas mismas.

Así son las cosas.

<> Artículo publicado el 27 de septiembre de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos,  lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

De las cuotas a la paridad

La opinión de…

ALICIA FRANCO 

Corría el año 1993. Una tarde, específicamente el 22 de junio, las mujeres de todos los partidos políticos fuimos convocadas al Colegio Nacional de Abogados por Marisín Villalaz de Arias, reconocida profesional, médica y prominente líder política de nuestro país, y por Matilde Real de González, profesora y laureada poetisa panameña.

Desde allí surge la idea de unirnos como mujeres políticas, identificadas por la falta de oportunidades reales en el ámbito de nuestros partidos políticos y se fundó el Foro Nacional de Mujeres de Partidos Políticos (Fonamupp).

Pocos meses después, muy ufanas fuimos a la Asamblea Legislativa, con razones muy justificadas. En la voz de la destacada legisladora Gloria Moreno de López, se presenta el proyecto de Ley de Cuotas, donde solicitábamos la igualdad de género para las mujeres políticas. Por supuesto, no fue aprobado. Nos encontramos con una Asamblea mayoritariamente de hombres, quienes tenían escasa idea y mucha actitud ancestral para que a las mujeres de Panamá se les otorgara la oportunidad de estar de forma igualitaria en las curules.

Al pasar algunos años, en 1997, el Foro Nacional de Mujeres de Partidos Políticos se propone —en esta ocasión con mayores instrumentos, preparación, asesoramiento nacional e internacional— lograr la Ley de Cuotas en la Asamblea Legislativa. En ese momento —gracias al trabajo de Maritza Royo, Mariela Jiménez, Balbina Herrera. de hombres como Roberto Ábrego y Gerardo González (q.e.p.d) y las valiosas mujeres de todos los partidos políticos— logramos la Ley de Cuotas, que establece en un 30% la participación de las mujeres en los puestos de elección popular.

Hoy, en pleno siglo XXI, ¿por qué estamos pidiendo la llamada paridad? Resulta que en Panamá, desde 1997 a la fecha, la Ley de Cuotas no se ha reglamentado. A los partidos políticos les importa poco con sus mujeres militantes y aspirantes a puestos de elección popular. Las mujeres siempre nos encontramos bajo el eslogan de la cacareada exigencia: tienen que ‘capacitarse’, los medios de comunicación no ven a las féminas como reales proyectos políticos, las mujeres siempre están con desventajas económicas que les impiden lograr sus aspiraciones.

Por todo esto, nuevamente las mujeres del Foro Nacional de Mujeres de Partidos Políticos nos encontramos luchando a capa y espada en la Comisión de Reformas Electorales para lograr la Ley de Paridad; la igualdad política de hombres y mujeres. Si en un circuito hay 4 curules, deben ser 2 para hombres y 2 para mujeres y que en la papeleta vaya un hombre, una mujer o una mujer, un hombre.

¿De qué depende este logro? De ti, mujer panameña, de que hagas tuya esta aspiración. No importa que seas obrera, profesional, diputada, deportista, religiosa, laica, representante de corregimiento, política, independiente; eres mujer y esta lucha es de todas. Te esperamos, apóyanos.

<> Artículo publicado el 23 de septiembre de 2010  en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,   lo mismo que a la autora,    todo el crédito que les corresponde.

Aspiración justa

La opinión del Abogado y Comentarista…

Guillermo Márquez B.

He sostenido que me parece muy justa la aspiración de las mujeres panameñas a que se mejore su porcentaje de 30% de participación por parte de los partidos políticos para que compitan en elecciones populares la cual debe establecerse igual a la de los varones.

Saber es poder y nuestras mujeres están demostrando que tienen más interés en educarse que los hombres. Así lo evidencian las titulaciones en carreras universitarias en las cuales muchas más son las mujeres que los hombres las que se gradúan. Además hay que convenir en que las mujeres llevan una vida mucho más sana y ordenada que los hombres.

Por otra parte, las que se separan de su pareja son menos numerosas que los maridos que las abandonan, y peor aún, las colocan en la necesidad de recurrir a las autoridades para que se les imponga la obligación de pagar mensualmente una pensión alimenticia para los abandonados hijos que nacieron de la unión con ellas. Y lo peor del caso es que muchos de esos padres son personas con suficiente solvencia económica.

<> Artículo publicado el 16 de septiembre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

¿Dónde está nuestra Sarah Palin?

La opinión del Ingeniero y Director Ejecutivo de Fundación Instituto Panameño de Estudios Cívicos….

Guillermo Antonio Ruiz 

La vieron simpática y joven. La tomaron por tonta. No ayudo que no la prepararan adecuadamente para ser candidata a vicepresidente.  Ni que los asesores de la campaña presidencial republicana pasada cometieran error tras error con ella.   Mucho menos ayudó el “gobierno” de Bush. La declararon desahuciada políticamente sin conocerla.

Ahora le habla a millones desde el mismo sito donde lo hizo el Dr. King.   Ahora rescata de una segura derrota a su antiguo mentor John McCain.   Ahora todo candidato republicano que se respete la busca. Su libro se vende por millones.

Muchos se equivocaron cuando creyeron que lo de Sarah Louise Heath Palin, periodista y licenciada en Ciencias Políticas, era un experimento fallido del aparato político del Partido Republicano norteamericano. Luego de la derrota en las elecciones pasadas, esta ex Alcaldesa y ex Gobernadora del estado de Alaska se tomó su tiempo para reflexionar sobre lo sucedido, y se puso a trabajar.

No ha cambiado su discurso político.  Es que ahora la escuchan.   Ha mejorado sus debilidades y pulido sus capacidades.   Es igual reina de belleza que cazadora. Lo mismo es amante de la tecnología que del ejercicio físico. Mantiene un discurso coherente sobre los valores familiares y la primacía de Dios en su vida. No era marketing político, era que la tomaron por tonta. No se si llegará a Presidente, pero hoy es una líder real que hay que tomar en cuenta. Más ahora que el cambio que tanto prometió Obama no llega o lo hace a cuenta gotas. Conozco otros lugares donde pasa lo mismo.

En Latinoamérica estamos por comenzar a ver el surgimiento de mujeres jóvenes con fuerte pero incipiente liderazgo; sin aspavientos politiqueros y con sentido del deber.   En México el nombre Gabriela Cuevas pronto sonará familiar, por poner un ejemplo.

En Panamá los partidos políticos deben procurar darle ese empujoncito que requieren futuras líderes para que sean un verdadero cambio. Mujeres que oxigenen el ambiente político electoral de campañas vacías y sin contenido con discursos cambiantes según la conveniencia. Hoy soy militarista, mañana no. Ayer era civilista, hoy reprimo. Basta. Creo que las jóvenes panameñas están llamadas a cambiar esto.

Tanto el gobierno como la oposición tienen en sus filas miembros con gran futuro: Ana Giselle de Vallarino, María Cristina González, Jessica Ledezma, Elsa Fernández Aguilar, María Inés Castillo, Gladys Bandiera, Aura Mora, etc. Para esto, creo que las cúpulas partidistas deben promover su mejor educación política y democrática posible, que descubran bien las interioridades ideológicas y los principios doctrinales que profesan y sobre todo, brindarle los espacios que requieren para convertirse ya no una esperanza sino en ser las que elevaran el discurso político que tanto nuestro país espera.

<>Artículo publicado el 7 de septiembre de 2010 en el diario  El Panamá América a quien damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Las caricias del Poder

La opinión de la Periodista….

Judy Meana 

¿Le gustó el título?, así se llamará la novela que me encantaría escribir sobre una mujer, que pese a las encuestas, llegó a convertirse en Presidenta de Panamá. No es contemporánea de Mireya Moscoso ni de Balbina Herrera. Pero, por culpa de la envidia que despertó en sus copartidarias, tuvo que esperar quince años para sentarse en el salón Amarillo del Palacio de Las Garzas.
Todavía no sé si será viuda, divorciada o casada con un hombre mucho mayor que ella. Me la imagino guapa.   En su gabinete, la mayoría son mujeres, sólo hay tres hombres: el ministro de Seguridad, el ministro de la Presidencia y el Canciller.   A la hora de pedir consejos, ella confía más en el Arzobispo, la Defensora del Pueblo y Plutarco, un humilde indígena que sabe descifrar los mensajes de la madre tierra.

Iniciará su historia hablando de sus enemigos y de por qué unos quedaron presos y otros cayeron enfermos (por culpa de la envidia). La parte más fuerte de la historia será cuando aparecen los espíritus aduladores, llamados los mercenarios, que tratan de adueñarse de su alma. La dejan sorda y ciega, al borde del síndrome de “Hubris”, un trastorno que le da a los que se dejan embrujar por las caricias del poder.

¿Habrá alguna mujer presidenciable? En este último párrafo cierro el tema que dejé abierto el martes pasado. El griego, Plutarco, habló en la obra Moralia “de cómo alabarse sin despertar envidia”. Nuevamente, paso de la teoría a la práctica.   Bastará leer, hoy, el foro del Panamá América (web). Seguro escribirán nombres de posibles candidatas para el año 2025. Los comentarios de los foristas anónimos, me recuerdan la frase de Oscar Wilde: “Dadle al hombre una máscara y os contará sus verdades”. ¡Benditas glosas!

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Artículo publicado el 31  de agosto  de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que a la  autora,   todo el crédito  que les corresponde.

Feminización de la sociedad

La opinión de la Arquitecta y Ex Ministra de Estado…

MARIELA SAGEL

Atendiendo una invitación de la embajadora Abigail Castro de Pérez, representante de la OEA en Panamá, asistí la semana pasada a un interesante foro bajo el tema: Mujer y poder: por un mundo con igualdad, en ocasión del Año Interamericano de las Mujeres, 2010.

Además de la embajadora Castro, participaron como panelistas la embajadora de México, Yanerith Morgan; la ex canciller Nivia Roxana Castrellón; la ex procuradora Mercedes Araúz de Grimaldo; la rectora de la Universidad Tecnológica, Marcela Paredes de Vásquez; la ex magistrada de la Corte Suprema de Justicia, Esmeralda de Troitiño; y la presidenta del Foro Nacional de Mujeres de Partidos Políticos, Elia López de Tulipano.

Ante un salón atestado de personas, la embajadora de México, nos contó que en el servicio exterior mexicano hay un 50% de mujeres. Con la candidez y agudeza que la caracteriza, detalló los obstáculos invisibles que impiden que la mujer ascienda en la escala laboral, profesional y social. Esos obstáculos son patrones culturales repetidos por los padres a través de generaciones, que estigmatizan a la mujer como la que tiene que atender la casa; y el hombre, el que se encarga de buscar el sustento. No se invierte en la educación de la mujer, porque su destino es el de casarse y procrear.

Otros obstáculos invisibles son la violencia en el hogar, el tipo de educación que reciben las niñas y la causa de que muchas mujeres se estanquen: el embarazo juvenil. La embajadora Morgan aseguró que las mujeres que han logrado ascender a puestos de poder lo han logrado porque han roto con esos obstáculos, y yo endoso completamente esta aseveración, por experiencia propia. La recursiva Nivia Roxana Castrellón vino armada con una presentación digital, abordando el tema de la responsabilidad profesional, donde uno se enfrenta a que el 70% de los pobres del mundo son mujeres y dos tercios de las analfabetas también. La mitad de la población mundial es femenina, pero apenas contamos con una centésima parte de las riquezas. Mencionó que la empresa mundial de servicios de inversión Goldman Sachs, ha comprobado que el retorno de invertir en la educación de una mujer es mayor que en la del hombre.

Actualmente en Panama, 83% de los egresados de las universidades son mujeres. Es un hecho que hay menos hogares en situación de pobreza cuando la mujer es la cabeza de la familia.

La Dra. Castrellón no dejó de reiterar que el poder se consolida totalmente cuando se tiene poder económico, de allí lo importante que es promover la independencia económica de la mujer. Cuántas mujeres se aguantan un mal matrimonio por el terror a enfrentar la vida sola o no tener quién las mantenga.

Mercedes Araúz fue muy estricta en su tema Seguridad Jurídica de la Mujer Panameña y volvió a destacar el lamentable hecho que en nuestro país las posiciones gerenciales más altas están acaparadas por los hombres.

La rectora Paredes agregó una nota simpática, relatando cómo fue que se postuló a un cargo que había sido ocupado tradicionalmente por hombres, y cómo ganó por un pelito. También reafirmó lo ya expuesto: que la calidad de empleos que ostentan los varones triplica el de las mujeres. Señaló cómo hemos retrocedido en esta gestión de gobierno, teniendo solo tres mujeres en el Gabinete (de 14 ministros) y seis mujeres diputadas, de un total de 71 ‘padres de la patria’. Es fiel creyente que hay que impulsar que los hombres se preparen mejor.

Esmeralda de Troitiño, abordando la perspectiva judicial, recordó también cuánto hemos perdido al no tener actualmente representación en la Corte y entre su largo y animado recuento hizo alusión a cómo se les llama a las aeromozas, por el término ‘mozas’ y sus contrapartes, por el contrario, se les dice sobrecargos.

A doña Elia, que lidia a diario con el tema de la participación política electoral, le tocó terminar apurada, porque se le acababa el tiempo, pero pudo mostrar unas gráficas interesantes de las postulaciones en las últimas elecciones por partido y género y exhortar a que exista paridad en las nuevas reformas electorales. También sugirió que parte del subsidio electoral sea utilizado para capacitar a las mujeres.

En fin, un tema que da para mucho y tal como lo dijo su anfitriona, es el primero de varios foros donde se buscará la equidad para la mujer panameña.

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Artículo publicado el 13 de junio de 2010  en el  Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.