Igualdad de Género y Democracia

 

La opinión del comunicador social…

Edwin Rodríguez  

La participación de las mujeres en la política panameña es limitada. Aun cuando su representación en el Parlamento aumentó ininterrumpidamente durante las dos últimas décadas, la paridad entre los géneros en materia política a todos los niveles todavía está lejos de ser una realidad.

No obstante, la escasa apertura a la promoción de liderazgos femeninos en los partidos políticos tiene una correlación en sus estructuras internas. Aunque las mujeres son más del 50 por ciento de las afiliadas en muchos partidos, cuanto más alto el cargo, más ausentes están.

Esto es particularmente grave pues son estas organizaciones y sus máximas dirigencias quienes no sólo definen las listas de aspirantes a puestos, los programas de gobierno y las políticas públicas una vez en el gobierno, sino que también en muchos casos eligen a los líderes legislativos. Por lo tanto, si los partidos no se democratizan y les abren las puertas a las mujeres, ¿cómo se puede visibilizar a ese 50 por ciento de la población?, hoy sub-representada, pero que tiene mucho que decir y aportar en una democracia.

Es por ello, que la Comisión de Reforma Electoral discute actualmente, sobre la participación femenina en la política; las mujeres aspiran a lograr la paridad del 50% en la modificación del Código Electoral. De 71 curules para diputados que tiene la Asamblea actualmente, solo seis escaños son ocupados por mujeres. En tanto, esta realidad no es distinta entre los 71 suplentes de diputados, donde 17 mujeres conforman la representación política femenina.

Este déficit de la democracia panameña se ha identificado como un problema político que por ende requiere una respuesta política. Durante los últimos años dirigentes varones de los partidos, se han mostrado de acuerdo con el planteamiento de que es importante que haya más damas en política y han expresado su apoyo a que se cambie esa situación. Sin embargo, salvo contadas excepciones, ese compromiso ha quedado en lo retórico. Los partidos políticos no han desarrollado políticas institucionales que fomenten y apoyen la voluntad de militantes mujeres de participar en la toma de decisiones. Así, al adoptar el 50% de participación femenina, los partidos políticos estarían reconociendo explícita y públicamente el déficit democrático actual que existe entre la representación de varones y mujeres, asumiendo su responsabilidad relativa a la necesidad de ir más allá del compromiso retórico y de tomar medidas concretas, y señalando su accionar con respecto a los debates a nivel internacional sobre teoría democrática y ciudadanía. Finalmente, la adopción de la paridad iniciaría una dinámica de construcción activa y permanente de una ciudadanía plena que reconoce la diferencia y busca compensar desigualdades socioculturales históricamente específicas, en el marco de un proceso de discusión y redefinición de las prácticas y conceptos que hacen a la democracia y en particular a su representatividad en Panamá.

<>Artículo publicado el  5 de febrero  de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Inequidad política de la mujer

La opinión del Periodista….

MELQUIADES  VALENCIA
melquiadesvalencia@yahoo.com

¿Cómo le hacemos… cómo logramos elevar el número de mujeres en la Cosa Pública, que su presencia se logre a través de la participación política, pasando por el tamiz de las elecciones generales que se verifican cada cinco años?

Desde hace tiempo vengo escuchando las voces y susurros de que la mujer panameña está rezagada, que no tiene los mismos derechos del hombre, que no se le da participación, que es discriminada, que el maltrato masculino y los homicidios pasionales han aumentado y hace unas semanas atrás vi cómo el Tribunal Electoral se esfuerza en hacer docencia sobre el tema de la presencia política del género en el foro nacional.

A decir verdad, yo no creo que el papel de la mujer hoy, comparado con hace 10 o 20 años, es el mismo. Desde que el Dr. Arnulfo Arias Madrid le concedió el derecho al voto a la mujer mucha agua ha pasado debajo del puente de la historia y las mujeres han ido avanzando sin tapujos, tropezando eso sí, cargando con su naturaleza de género, que se encarga de reproducir la población, cuidar la prole y a la vez superarse personal y profesionalmente.

No veo bardas, obstáculos o prohibiciones insalvables para que la mujer panameña avance y se situé al lado del hombre en todos los campos. Es más; ya hemos tenido una mujer en el solio presidencial, presidentes de la Cámara de Diputados, presidente de la Corte Suprema de Justicia, del Tribunal Electoral, ministras de Estado, sobresalen en la banca, negocios comercio, entre las más relevantes de las actividades.

Quizás lo que hace falta es realizar docencia, un trabajo ideológico y conceptual, con la finalidad de cambiar algunos prejuicios y discriminaciones que todavía haya contra la mujer en la política, en especial en ellas mismas.

Las mujeres panameñas han allanado el camino en todas las profesiones y áreas del conocimiento, desde las técnicas, docentes hasta las intelectuales. Incluso superaron el volumen de hombres en las universidades del país, y para ello no han necesitado un decreto o una ley.

A eso iba. Por allí está la corriente de que hay que hacer una ley para establecer una cuota obligatoria de postulaciones de mujeres en los partidos políticos, que garantice efectivamente la igualdad de oportunidades a mujeres y hombres en las elecciones y en el acceso a cargos de elección popular.

El argumento es que en Panamá solo el 9% de las mujeres es elegido en cargos de elección popular, mientras que la masculina está por el orden del 91%. El alto funcionario electoral dijo que existe inequidad en el acceso al poder entre ambos sexos, ubicando a la mujer en una situación de inferioridad y de desventaja política. Apocalíptica sentencia… por lo que la sociedad peligra… deduzco yo… a ver.

No creo que sea la solución. Usted puede ceder hasta el 60 u 80% de su espacio al género femenino, pero si ellas no hacen política, no se desarrollan en el sector, no militan, no se promueven, no serán elegidas. Y esto no se logra con decretos ni leyes, si no con la participación activa, como lo han hecho cientos de mujeres en el país y en el mundo. Y que no me digan que las mujeres en Panamá no mandan.

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<> Este artículo se publicó el 23 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/valencia-melquiades/

El problema de la credibilidad

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La opinión de la Doctora…

Lucrecia Herrera Cozzarelli

Con mucha frecuencia escuchamos y leemos en diferentes medios informaciones sobre las presidentas que hemos tenido en América Latina.

Los medios de comunicación a veces son excluyentes, mencionan a unas mujeres que han tenido la suerte de llegar a ser gobernantes de su país, no así a la Dra. Violeta Chamorro electa por el voto popular de Nicaragua.

Todas estas mujeres ex presidentas y presidentas han sido apoyadas por sus amigos con poder político o sus esposos en sus diferentes países.

En Panamá ha habido una lucha para lograr que las mujeres tengan la paridad dentro de los partidos políticos, pero un Tribunal Electoral compuesto por menos de cinco hombres impuso su voluntad y así la organización de mujeres de Partidos Políticos tuvo que quedarse con un porcentaje inferior al 50% de participación femenina, igualmente las mujeres independientes quedaron muy decepcionadas con la ley.

Es cierto que un mayor porcentaje se nos ha asignado, pero ese porcentaje no significa que en las elecciones vamos a tener un alto número de mujeres triunfantes al poder. ¿Por qué? ¿Es por razones de credibilidad?

Nosotras las mujeres creemos más en los hombres aún cuando nos engañen. También en el hogar cuando observamos separación de la pareja, después hay reunión alegando mil razones para ello.

Esto de los apoyos políticos no sólo se observa en las candidaturas de las mujeres. También se observa en los hombres; como el caso del señor Martín Torrijos que ocupó el solio presidencial en el período de 2004 a 2009, siendo una persona inmadura, sin experiencia y sin fortuna, sólo porque fue el hijo del general Omar Torrijos Herrera.

Pareciera que la mujer es masoquista, generalmente se define por quienes las engañan. ¿Qué sucederá en las próximas elecciones de Panamá a pesar de los cambios electorales?

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<>Artículo publicado el  23 de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

Características y prioridades de género


La opinión de la Arquitecta y Ex Ministro de Estado…


MARIELA   SAGEL
marielasagel@gmail.com

Por años las mujeres hemos cargado con el estigma que nos alocamos en un centro comercial, en una tienda, y que tenemos más ropa y accesorios que los que podemos usar.   Esto puede ser verdad en aquellas que dejan su cuero en los ‘malls’ o para quienes el comprar, sean carteras, ropa o zapatos son, como en alguna ocasión escribió Pilar Calderón en la revista SoHo, los orgasmos  que les son esquivos. Otro paradigma que se asocia con el ser mujer es que hacemos las cosas mal.

En el caso del género masculino, lo que está asociado con su masculinidad en términos de consumismo es el poseer un auto que vaya de acuerdo a su status social. He llegado a escuchar que para algunos, tener un carro o comprar una marca determinada es casi como una extensión de su miembro viril, es decir, una representación fálica de lo que es o cómo quieren que los demás los perciban. El cambiar de auto una y otra vez, para los pudientes, es casi un vicio, siendo esto no una inversión sino un gasto, toda vez que los automóviles, al minuto que salen a la calle, pierden automáticamente un 20% de su valor.

Si bien para las mujeres es muy importante el bienestar de la familia y la mayoría antepone sus deseos a los de los miembros de ésta, algunas veces no pasa así. ¿Cuántas personas se tiran el closet encima para salir, andan con el último grito de la moda —no importa cuánto cueste ni lo bien que les quede—, pero sus casas deslucen, los grifos de sus baños gotean, y los muebles tienen polillas?   Dicen los expertos que uno conoce a las personas y sus prioridades si cuando visitan sus casas se fijan cómo tienen los baños y la cocina. ¿Pero qué tal si algunas personas nunca invitan a sus casas y no sabemos claramente cuáles son sus prioridades en la vida?

En el campo laboral, todavía no hemos superado ni en Panamá, ni en países industrializados, los comentarios sexistas que son frecuentes en las juntas ejecutivas. Es usual escuchar cosas como ‘se fue temprano porque tenía que atender su casa’, refiriéndose a una secretaria, o los todavía más sangrones que le atribuyen a las esposas de los jefes las peores prácticas, algunas veces muy despectivas. Las que presenciamos este tipo de actitudes generalmente protestamos, pero igual, parece que es inherente en la cultura.

Todas estas digresiones vienen a colación porque recientemente estuve en una charla de dos de los más cercanos colaboradores de Michelle Bachelet y a ellos les pregunté si el hecho de haber tenido una mujer presidente había mejorado la participación de la mujer en el campo político y el laboral en Chile, país donde el machismo está muy arraigado. La respuesta de ambos fue que ascendió la participación en el campo laboral de las chilenas un 40%, pero no se conoce que haya variado la política, lo que es una lástima, porque la señora hizo un buen gobierno y enfrentó muchos retos de los que salió airosa.

También las traigo al papel porque me estoy terminando de leer el último libro de Gioconda Belli, la autora nicaragüense irreverente por excelencia, titulado El País de las Mujeres y, detalles más o menos, se trata de un país donde triunfó un partido liderado por mujeres, las que conformaron un gobierno solo de mujeres: mandaron a los hombres a encargarse de las casas, de los hijos y voltearon a todo el mundo al revés. Además, el partido se llama de la Izquierda Erótica, y en chanza les dicen a sus militantes, las ‘eróticas’.

Y finalmente, por el reciente triunfo que obtuvo la señora Dilma Rousseff en Brasil, el país más grande de América Latina, quien se convirtió en la primera mujer que asciende a ese puesto. Tal como ocurre con Laura Chinchilla en Costa Rica, tiene la sombra protectora del presidente saliente tras de sí y ya he escuchado a algunos ticos sentirse decepcionados de que la presidenta sea un títere de Oscar Arias.   Veremos cómo le va a Cristina sin la presencia de su amado Néstor, pero de que las mujeres tenemos la capacidad, la tenemos. El asunto es atrevernos.

 

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<> Este artículo se publicó el 7 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos de la  autora  en: https://panaletras.wordpress.com/category/sagel-mariela/

Las mujeres en la política

La opinión del  Empresario y Político…

Samuel Lewis Galindo 

Se le ha planteado a la opinión pública un proyecto de ley en la que se pide paridad en los puestos de elección a los hombres y las mujeres. Anteriormente esta disposición establecía el 30% en la que obligaban a los partidos políticos a la postulación de mujeres, lo cual no pudo cumplirse por diversas razones.

Sin entrar a discutir la constitucionalidad del proyecto, voy a tratar el tema en forma sencilla y práctica. Debo declarar que no soy “machista”, ni nada parecido. Quiero aclarar esto antes de entrar en el tema.

Las mujeres no necesitan decretos que les protejan sus derechos. Ellas se imponen por su liderazgo y así lo han hecho muchas de ellas. La historia nos tiene muchos casos en donde las mujeres se han destacado en las distintas actividades que han realizado. Sin obligación de ninguna especie, sino solo por su talento y al esfuerzo las mujeres han superado a muchos hombres.  Así tenemos que la Dra. Ester Neira de Calvo, la legisladora Gumercinda Paéz, la educadora Sara Sotillo y las políticas Mireya Moscoso, Balbina Herrera y Mayín Correa, para mencionar solo unos pocos casos, donde distinguidas damas han sido exitosas.

Ellas les deben todo a sus méritos personales y no necesitaron de nada, es decir, de ninguna ley para lograrlo.   Cada cual se gana en los partidos su derecho sin que haya necesidad de tomar en cuenta su sexo, color o religión.    Solo cuentan su esfuerzo, dedicación y liderazgo.   Los partidos, por lo regular, no discriminan.   Buscan siempre a posibles ganadores.   Su fin es llegar al poder para lo cual buscan a las personas que más arraigo tienen en la comunidad.    También hay que tomar en cuenta que los partidos políticos en su afán por democratizarse han establecido las primarias de donde salen para los puestos de elección.

¿Cómo, me pregunto, quedaría este proyecto si por alguna razón no cuentan los partidos con el número establecido de mujeres en las postulaciones.    Estarían entonces los partidos incumpliendo con la ley?   Como viene ocurriendo con el 30%.

<> Artículo publicado el 12  de octubre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

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Mujeres políticas … ¿ hacia dónde vamos?.

La opinión de la Médico Anestesióloga y Abogada…

NITZIA TORRES CISNEROS

En Panamá la población de las mujeres es un poco más de la mitad, alrededor de un 51%. Si algún día aparecen las cifras exactas del último Censo, podríamos ver que este porcentaje se mantiene aún. Entonces, no hay una razón justificable para que las normas legales vigentes se mantengan en 30% el porcentaje de participación de las mujeres en la contienda electoral, cuando en realidad debiera ser un 50% en todos los puestos de elección popular, desde representantes hasta Presidente de la República. ¿Cuál es el papel que desempeñamos ahora y desempeñaremos en el futuro la mujer política en Panamá? Muchas de nosotras hemos sido dirigentes en las comunidades: las que hacemos actividades en las comunidades, las que preparamos las comidas, el sancocho, las fiestas de cumpleaños y que hablar de las promotoras de los candidatos cuando llega el ‘período de la política’. Somos siempre las que caminamos, las que se nos gasta la suela de los zapatos, las que nos mojamos en la lluvia, y tomamos sol a tutiplén, y ¿quién nos valora nuestro trabajo?. Siempre se nos ve buscando los votantes para subirlos a los carros, como jurados de mesa, coordinadoras en las escuelas, etc, ¿eso es lo que queremos? Está bien servir, pero hay que participar también, pero sobre todo atreverse.

Dicen: ‘que detrás de un hombre hay una gran mujer’, pero en realidad hay una docena de mujeres’. Seguimos atrás, tras bastidores, impulsando candidaturas, de varones ingratos. Y cuando deseamos ser candidatas, nadie nos apoya. Hasta nuestras familias, hijos, esposos, nos recriminan. Esos mismos hombres que son diputados, representantes, alcaldes, que han llegado a sus puestos por el esfuerzo de cientos de mujeres; esos mismos hombres, aún hoy en pleno siglo XXI, según el borrador de reformas electorales, dicen que debemos quedarnos en ese 30% de participación y ¿qué dicen de esto los magistrados electorales, fiscales electorales, magistrados de la Corte?, casi ninguno habla, prefieren callar y el que calla otorga.

La participación de las mujeres políticas en la ‘política partidista y criolla’ no es fácil. Por un lado tenemos leyes que no nos favorecen, por otro las autoridades administrativas no nos ayudan, en la otra esquina tenemos a los dirigentes varones que nos atacan con ‘bochinches’ sin fundamento, y en la otra esquina está nuestra familia. Ahora… nos quedamos preparando el sancocho o participamos en la política. ¡Hasta cuando!

nitzianestesiapanama@hotmail.com

<> Artículo publicado el 2 de octubre de 2010  en el Diario El Siglo,  a quienes damos,  lo mismo que a la autora,  todo  el crédito que les corresponde.

El 30% que exigen las damas

La  opinión  del Empresario…

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JUAN RAMÓN MORALES
Las aspiraciones políticas de las damas panameñas que reclaman un espacio ‘impositivo del 30%’, es desde luego una aspiración legítima.   Lo que no es legítimo, es que constituya carácter impositivo.
Si vivimos en una democracia, lo lógico y juicioso es que se sumen en una unidad monolítica y obtengan ese 30%, en las primarias y finalmente en las elecciones generales, con votos muy superiores a cifras que no estoy en capacidad de calcular.

El problema, surge dentro del seno de las mujeres, a la hora en que incursionan en la política, sus principales obstáculos son ellas mismas.

Está bien que luchen por elevar la participación a que en acto de justicia tienen derecho, pero es imposible que por ley se diga que el partido tiene que postular en las nóminas el 30% de sus candidaturas a mujeres, de espaldas a los verdaderos principios democráticos, y al final en una contienda electoral tantas damas, como las que existen y ello lo confirman los censos nacionales, son incapaces de elegir a ese treinta por ciento. Por otra parte, sería absurdo pensar que si se postula un 30% del total de candidatos, ese 30% sea elegido totalmente. Para que las mujeres puedan elegir al 30% de los candidatos, se requeriría una postulación muy superior al 30%, para lo cual se requiere una unidad sin precedentes entre las mujeres y eso es tan difícil como nacer dos veces.

La incursión política de la mujer a nivel mundial si lo comparamos con los siglos de vida política, encontramos que esta incursión es de reciente data. El crecimiento de la incursión de la mujer en la política es un proceso de años y es precisamente en poder de la mujer en quien está.

Hace algunas décadas las mujeres que participaban en la política se podían contar con los dedos de la mano y sobraban dedos.

No le regateo el derecho que tiene las mujeres, en el devenir de la República, pero son ellas las que tienen el deber de lograrlo voto a voto, ese no es un derecho que se debe lograr por decreto o por ley, porque iría contra todo principio democrático.

En oportunidades anteriores he esbozado criterios sobre las primarias y sobre las elecciones generales y jamás he señalado que la balanza deber inclinarse a favor de los hombres, pero tampoco a favor de las mujeres; además, se impone que exista dentro de los partidos políticos frente de mujeres que hagan viable su lucha en buena lid y en procura del sitial a que tienen derecho, porque además de la forma como intelectualmente están creciendo, tienen en su haber el más grande de los apostolados, la maternidad. Todos los hombres somos hijos de una madre y ninguno le negaría ese derecho a las mujeres.

Que empuñen las mujeres la bandera de su realización política, pero no pidan dádivas al margen de principios democráticos existentes, porque esta norma las disminuiría a la vista de ellas mismas.

Así son las cosas.

<> Artículo publicado el 27 de septiembre de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos,  lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.