Democracia mancillada

La opinión del Periodista y Productor de TV…

JOSÉ  MIGUEL  GUERRA
jmguerra@cableonda.net

Más que perder la cabeza, los custodios y policías del Centro de Menores de Tocumen perdieron la humanidad, hoy la patria está de luto. Toda muerte es lamentable y más cuando un grupo de sanguinarios fueron los que tomaron la decisión de cómo hacer justicia sin estar autorizados para ello.

¿Cómo se le hace entender a los policías que ellos no son autoridades, que son agentes que reciben órdenes y que solo pueden hacer los que las leyes le permiten? En eso se basa el trabajo policial. Resulta inútil tener academias de policía de tropa o de oficiales, si no entienden que esto es su razón de ser. Éste periodo presidencial pasará a la historia como el más represivo, tal vez más represivo que el de la dictadura, la única diferencia entre el periodo de la dictadura y éste es una menor cantidad de muertos (hasta ahora), pero, en esencia, es más represivo que el noriegato.

Por todos lados vemos cómo sargentos, agentes, oficiales, etc. hacen lo que les da la gana, retienen ciudadanos sin órdenes, aplican el pele-pólice sin una ley u orden que lo ampare, los casos contra los periodistas son interminables, en fin esta dictadura disimulada parece ir creciendo.

¿Y dónde están los que hace un mes estaban horrorizados por el escándalo en el Ministerio Público?, poco o nada han dicho, la Cámara de Comercio, el CoNEP, los defensores de los valores cívicos y morales, la conferencia episcopal y tantos otros que han pasado agachados y no se han manifestado abiertamente en contra de la masacre del 9-1-2011.

Los empresarios están más pendiente de sus ganancias y luchando unidos contra el pago de los impuestos municipales, los otros, si los ven, me los saludan.

Esto me recuerda muy bien los años de la dictadura, cuando los acaudalados y los nuevos ricos hacían billete con los dictadores de turno y nada pasaba en Panamá, solo fue cuando un loco como Noriega se salió del circulo que comenzaron a protestar, pero, cuando estaban haciendo billete de verdad todos miraron para otro lado.

Un ejemplo que les puedo contar es el del fraude electoral de 1984, se reprimió y se robaron las actas de la sede de la ADO en el teatro Metro, cinco años después, ya cuando había pasado la invasión, fue que los antiguos socios de Noriega pasaron las imágenes de ese hecho, pero, en 1984 todos asistieron a la toma de posesión de ‘Fraudito’ y no les importó con el fraude.

Hoy, nadie pregunta por qué la Policía solo invierte en armas letales, cuando en todas partes del mundo los policías están tratando de usar los equipos no letales; a nadie le importa con las retenciones arbitrarias de fin de semana, donde la policía dice que capturaron a presuntos delincuentes el viernes a las 6 de la tarde, los muestran por televisión y el lunes cuando se cumplen las 24 horas los dejan libres sin una explicación.

¿Hasta dónde vamos a llegar con estas amenazas a periodistas, a la gente que hace opinión, etc.?

Estamos constantemente presionados, los que trabajan para un medio, no se atreven ni a subir la cabeza; los que hacemos opinión, ya la mayoría no tenemos medios convencionales donde expresarnos; los dirigentes gremiales, ante la debilidad de ellos mismos, han quedado oprimidos tratando de que no los despidan y preservando su sustento económico.

Esto es una lucha que en democracia jamás habíamos visto, ¿cuál es nuestro futuro, el de nuestro país, será que no se podrá decir nada que disguste a los gobernantes, algún asesor habrá dicho que ese es el mejor estado para gobernar?

Qué triste realidad la que nos tocó vivir, si fuese esa la postura oficial, y qué vergüenza para los que han preferido pasar agachados.

 

Este artículo se publicó el  12  de febrero   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Más allá de la vida ¿qué hay?

La opinión del Periodista y Docente Universitario…

MODESTO A. TUÑÓN F.
modestun@yahoo.es

Conocer qué ocurre después de la muerte ha sido motivo de interés y fuente de inspiración para todo tipo de manifestaciones artísticas, filosóficas, religiosas y culturales. Cuando Hamlet toma un cráneo, lo acaricia y dice ‘Algo está podrido en Dinamarca’, el punto de partida de su proverbial frase es motivada por una angustia existencial.   En la mitología clásica, se habla del viaje que hacían las almas de los difuntos en el río Estigia, que separaba el mundo humano del hades o infierno.   Se creía que los fallecidos cruzaban este líquido camino en una barca guiada a veces por Caronte y allí hacían un ajuste,  de acuerdo a cómo se hubieran desempeñado en vida.

Clint Eastwood, el prolífico realizador norteamericano ha querido dedicar su último trabajo –Más allá de la vida– (Hereafter) a ese tema, pero en la perspectiva temporal del siglo XXI, un referente que no había tratado de manera central en ninguna de las cintas de sus treinta años como director cinematográfico. Esta película despierta en el espectador un deseo de conocer que hay más allá de la partida definitiva.

La idea central de la historia presenta a tres personas diferentes ligadas por su relación con ese espacio que continúa al final del camino vital. George Lonegan (Matt Damon) es un solitario hombre que tiene el don de mirar o contactárse con el más allá.   La periodista Marie Lelai (Cecile De France), vivió una experiencia trágica en Tailandia con el tsunami y el niño Marcus (Frankie McLaren) no puede confrontar la muerte de su hermano gemelo, y se ve desorientado.

Los respectivos casos de estos personajes son el argumento de Eastwood, cuyo entramado de textos dan sentido a este relato de ciencia ficción, que nos pone en la perspectiva de imaginar o cuestionar cómo el realizador va a fusionar estos cuentos y las circunstancias en que están inmersos el vidente, la periodista y el estudiante para culminar su propuesta.

A través del guión se expone la especial circunstancia de cada uno; Lonegal no alcanza a saber cuál es el poder que tiene entre manos.   Un hermano trata de aprovecharse de estas cualidades y él busca respuestas por sí mismo, huye a otro estado y se refugia en unas clases de cocina.

La periodista, luego de tener las experiencias que cambian su vida en el fenómeno marino, vuelve a Francia y no puede integrarse a sus tareas cotidianas. Trata afanosamente de escribir un libro sobre sus nuevas sensaciones y temores, que no despierta mucho interés en el mundo editorial.

El niño luego del accidente trágico de su hermano que lo sostiene emocionalmente, deambula en la búsqueda de alguien que le ‘conecte’ con él, quien quizás desde el ‘más allá’ también lo protege. A través de esta trenza cinematográfica, el guión de Peter Morgan, analiza puntos específicos en la trama; la soledad de los personajes, la charlatanería de las ofertas de comunicación con fallecidos, la instantaneidad de la fama en la farándula; hay un acercamiento a asuntos secundarios que interesan a Eastwood, pero donde no se detiene, como la alusión a un pasado incestuoso de la joven que conoce Lonegan en las clases de cocina. El filme tiene una excelente fotografía de Tom Stern que evoca un sentido nostálgico a través de los colores, algo que el realizador logra con mucho acierto en sus últimas obras y una partitura musical; ahora con guitarra y piano, casi tan perfecto como el minimalismo musical de ‘El Sustituto’ (con Angelina Jolie), donde él compuso una banda solo con la interpretación en diferentes cadencias de piano.

La cinta pierde fuerzas en el centro y parte del final. El director en los últimos minutos une las tres historias, pero deja de lado, aspectos que pudieran darle a la película el sello inconfundible de los grandes dramas que le han caracterizado. Sin embargo, esto no es motivo para opinar que el resultado carezca de los atributos que Eastwood da a sus trabajos, al menos en la forma.   Más allá de la vida no inserta en su menú visual esas fuertes escenas típicas de este tipo de relatos sobre ciencia ficción con aparecidos y seres que deambulan en un limbo visual, sonoro y de fuerte impacto emotivo; sin embargo, hay un texto muy sugestivo que con los enfoques, el tratamiento, ritmo y gusto de la senectud creativa de Eastwood, satisface al espectador e inserta este nuevo ámbito en el conjunto de su obra cinematográfica.

Este artículo se publicó el 2 de febrero  de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

A falta del vital líquido: enfermedad y muerte

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La opinión del Odontólogo y Abogado…

Omar O. López Sinisterra 

En anterior escrito participaba a la comunidad que si en nuestro país llueve por más de quince días, no vamos a necesitar de un tsunami para quedar inmersos en las aguas producto de las inundaciones. Necesitamos llevar a efecto una campaña preventiva integral en la que participen los sectores gubernamentales, las fuerzas vivas de las comunidades y la población misma, para que los futuros daños sean menores con relación a lo ya acaecido.
Se está hablando a nivel mundial de que en el 2012 habrá grandes catástrofes en el planeta por el alineamiento de los astros, por cambios a nivel solar y por movimientos en la corteza terrestre lo que definitivamente producirá una afectación completa de orden natural en nuestro planeta. Si esto es cierto, tenemos que trabajar en función de la prevención de los mismos en base a los esfuerzos que podamos realizar para minimizar los posibles daños.

Con las pasadas inundaciones, se afectó considerablemente las potabilizadoras de agua, situación que tiene injerencia total sobre la consecución del líquido vital en nuestros hogares. Algunos dejamos de recibir agua potable durante 15 días y otros por períodos de dos a cinco días, y algunos todavía no la poseen. Esta situación tiene marcada influencia sobre el estado de salud del pueblo panameño en cuanto a que en muchas ocasiones el agua está contaminada afectando la salud de los que la ingieren. Los que no toman agua, no desintoxican su organismo permitiendo que bacterias y gérmenes se exacerben órganos como los riñones facilitando infecciones.

También tenemos que controlar que los miembros de la comunidad no desperdicien agua utilizándola para piscinas y para el lavado de autos u otras superficies.

Tenemos que aprender a racionalizar el agua, la cual no será abundante en los años venideros y aun más si nuestro planeta es sujeto a cambios de la corteza terrestre, volcanes, tornados y huracanes, los cuales poseen un poder devastador sobre nuestras ciudades y campos.   El agua es vital para poder preservar la vida y nuestras especies, de tal forma que si se extingue, será el fin de los seres vivos sobre la tierra.

Desde hace ya varios años las catástrofes naturales han ido en aumento debido también a que el ser humano está contribuyendo a la contaminación y el desequilibrio ambiental. El calentamiento global, la polución, la contaminación extrema de ríos, lagos y mares, la deforestación y urbanización desmedidas, son fuente puntual e inequívoca del daño que estamos causando al planeta.   El deshielo de los polos, es un hecho que pareciera irreversible y que tiene marcada injerencia en las inundaciones. Estamos todavía a tiempo de hacer un alto e iniciar una gran brigada para salvar nuestro planeta y que podamos habitarlo un poco más.

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<>Artículo publicado el  19  de enero de 2011   en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Un mensaje para el alma…

La opinión de la Licenciada en Bibliotecología….


DIANET G. DE URRIOLA
dianet1208@yahoo.com

Sólo amando a una persona, seremos capaces de comprenderla, pues el entendimiento y el amor están inter-ligados. Al nutrir nuestra alma, aumentamos nuestra capacidad de amar (esencia del pensamiento de Jacob Needleman, Ph.D).

Generalmente, el hombre suele se prepararse para el nacimiento de un nuevo ser. Igualmente se organiza para su futuro. Pero, me pregunto: ¿Estamos preparados para abandonar este mundo? ¿Hemos meditado alguna vez acerca de lo que dirán de nosotros después de fallecer?   La mayoría de las personas rehuyen pensar y hablar de este tema. Lo evitan como quien huye a la lluvia, a las inyecciones, a intervenciones quirúrgicas… Es como una fobia colectiva.

Sin embargo, la triste realidad es que nuestra vida terrenal tiene límite. Tomando en cuenta esto, es pertinente preguntar: ¿vivimos cada día como alguien trascendente, que deja una huella en las vidas de quienes le rodean?…. Hace unos años fallecieron algunos miembros, pilares de nuestras familias. Recientemente, le dimos el último adiós a mi suegra. Es por ello que deseo compartir con ustedes algunas líneas que escribí en la semana de Adviento; el preámbulo de la llegada del redentor.   Es difícil expresar en palabras lo que sentimos en lo más hondo de nuestros corazones por aquellos quienes siempre se esforzaron por los que más amaron, e invirtieron constantemente en nosotros el fruto de sus horas dedicadas al quehacer laboral. ¡Cómo no darle gracias a Dios por la oportunidad de relacionarnos y compartir vidas de hombres y mujeres que lo dieron todo ¡Quién podría omitir o silenciar su trayectoria de amor y generosidad! Los extrañaremos por siempre bondadosos padres- abuelos y abuela.   Cómo borrar de nuestra memoria todas las enseñanzas que nos impartieron.   Porque, durante su estadía en esta tierra su ejemplo de vida y palabras, dejaron una gran marca en nuestra forma de ver el mundo. Es muy triste despedirlos ¡No es sencillo decirles adiós!.

Estarán presentes por siempre en nuestras vidas. De pronto escucharemos una bella y sublime tonada religiosa musical, la cual llegará a lo más hondo de nuestros corazones y guiará muchas de las decisiones que tomaremos en nuestros caminos. Será el glorioso tango de sus vidas, escrito y dirigido por aquel que no los abandonó hasta el último suspiro: nuestro señor magnifico, Dios.

Por eso, nuestro sentir se resume en la siguiente expresión: DIOS ES AMOR, HOY MAÑANA Y SIEMPRE, como decía la abuela.

La Biblia dice: ‘Dios, enséñanos a pensar y cómo vivir para que nuestra mente se llene de sabiduría’ (Salmo 90:12). Cuando usted toma muy en serio el hecho de ser una persona trascendente, hasta el mínimo acto de su voluntad se verá afectado de manera positiva.   ¡Alerta, vamos!, hoy puede ser el inicio de una vida nueva!

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<> Este artículo se publicó el 22 de enero de 2011   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.

Lecciones ticas

La opinión del Sociólogo, Educador y Escritor…

Raúl Leis R.

(raulleisr@hotmail.com)

Creo que los vecinos ticos nos acaban de dar varias lecciones. Si las aprende, el gobierno panameño debería priorizar la sostenibilidad ambiental en todos los espacios y niveles, prohibiendo la minería a cielo abierto, la represas que afecten la naturaleza y a la gente, la depredación ambiental, y no intentando de nuevo iniciativas anti ambientales como la que coló en la ley “chorizo”, profundamente rechazada por la comunidad nacional. La empresa privada nacional y transnacional, que debe primar la responsabilidad ambiental y social con la población de aquí y del mundo, la transparencia y no el poder del dinero que compra países y conciencias. Nuestro sistema de justicia, para que afirme su independencia y fortalezca la institucionalidad democrática asumiendo con coraje la justicia como única divisa. Por nuestra parte, los ciudadanos, debemos a elevar la conciencia ambiental, movilizarnos e incidir en construir políticas públicas y modelos de desarrollo humano sostenible.

¿Qué sucedió? Hace unos días (24 noviembre) falló el Tribunal Contencioso Administrativo costarricense, anulando la concesión de la Mina de Oro a cielo abierto en Crucitas, condenándoles a indemnizar al país por los daños ambientales causados en la zona.   Pero no solo eso, también recomendó al Ministerio Público abrir una investigación y hasta una causa penal contra el ex presidente de la República Oscar Arias, y varios altos funcionarios de la Dirección de Geología y Minas y la Secretaría Técnica Ambiental, entre ellos el ex ministro Roberto Dobles,  quienes autorizaron explotar los yacimientos. Se calcula el daño ambiental, al usar entre 3 y 5 toneladas diarias de cianuro durante nueve años, como un impacto irreversible en los mantos acuíferos, y en 300 hectáreas de especies forestales protegidas, el hábitat de aves en peligro de extinción.

La Corte dictaminó que no se hicieron los estudios de impacto ambiental necesarios para dar dicha concesión, ni se siguieron los procedimientos y estudios necesarios para haberlo declarado “De interés nacional y Utilidad Pública” por parte del gobierno anterior. Todo esto se da en el marco de la reciente aprobación de la ley que prohíbe tajantemente la minería a cielo abierto en Costa Rica.

“Este fallo histórico, que refleja que pese a las presiones y los miles de dólares en negociados, los tribunales en Costa Rica tienen autonomía, fue posible gracias años de lucha de la comunidades afectadas, de organizaciones ambientalistas, de ONG’s, organizaciones sindicales, campesinas, de mujeres, y personas que hasta hicieron recientemente una huelga de hambre, que fue prácticamente ignorada por el gobierno de Laura Chinchilla…”, escribe Oscar Jara.

No olvidemos que Panamá, es parte de América Latina, la porción del planeta con más presencia forestal, con mayor diversidad biológica y mayor humedad. Pero es fácil encontrar las huellas visibles del deterioro ambiental, y la pobreza por todas partes, así, en este subcontinente sufrimos una de las mayores tasas de deforestación del mundo, casi 6 millones de hectáreas anuales (80 mil hectáreas en Panamá.)   Estos y otros elementos nos demuestran el agotamiento de un estilo de crecimiento, que se ha mostrado ecológicamente depredador, economicamente excluyente, socialmente perverso y políticamente injusto.

Es cosa de vida o muerte. Tenemos que construir una estrategia de desarrollo que sea territorialmente descentralizada, económicamente incluyente, socialmente equitativa, políticamente participativa y ambientalmente sana, donde las personas sean sujetos de todo el proceso. ¿Aprenderemos?

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<>Artículo publicado el  1  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Muerte en el trabajo y la muerte obrera

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La opinión del Doctor…

Francisco Díaz Mérida 

Este artículo retoma dos libros denominados respectivamente “Muerte en el Trabajo” y la “Muerte Obrera”, publicados por la Editorial Siglo XXI en 1983 y por la Editorial Nueva Imagen en 1981 respectivamente.   Las cifras registradas oficialmente por muerte en el trabajo o la muerte obrera asciende en el periodo 1999-2009 a 466 casos; según métodos estadísticos de la OIT y estimaciones del BID estos datos están subregistrados.Para el año 2001, la CSS reportó 51 casos de muerte por accidente de trabajo para una tasa de 7.5/100,000 trabajadores y la OIT estima que ocurrieron 149 defunciones para una tasa de fatalidad de 14.9/100,000 trabajadores.

 

Por otro lado el BID estima que en el sector formal se registran cerca del 50% de los accidentes mortales ocurridos y otro 50% no se registra como tal; es decir la CSS estaría registrando solo el 50% del total de accidentes mortales que ocurren cada año, que en realidad sería de 102 defunciones (Tasa de 16.0).   A su vez el BID señala que en el sector informal, la mortalidad por accidente de trabajo, sería más del 50% de lo ocurrido en el sector formal. La muerte por accidentes de trabajo en el sector informal serían alrededor de 153 casos para una tasa de 38.8 fatalidades por 100,000 trabajadores informales; es decir la tasa de mortalidad de los trabajadores formales e informales por accidentes de trabajo sería de 25.8 por 100,000 trabajadores que casi doblaría la indicada por la OIT.

En el terreno de las enfermedades profesionales la CSS no ha registrado hasta la fecha muertes por estas causas en ningún año desde que los Riesgos profesionales se incorporaron al Seguro Social, no obstante el documento OIT SAFEWORK 2005 deja claramente sentado que para el año 2001, en Panamá, hubo 555 defunciones por enfermedades profesionales (159 fueron por productos químicos); es decir por cada muerte por accidente de trabajo ocurren 3 por enfermedades profesionales. Cerca del 55% de estas defunciones ocurren en el sector formal y 45% en el sector informal.

Si analizamos la mortalidad por ocupación (según datos de la Contraloría General) para el 2008 fallecieron 2884 personas en edad activa (15-64) y por ocupación, lo que representa el 19% del total de defunciones; sin embargo 16.6% de ellos fallecieron por Cáncer, el 19.6% enfermedades cardiovasculares, el 33.8% por accidentes y violencias y el 9.4% por enfermedades infecciosas.

No sabemos, por desidia de las autoridades, hasta dónde el trabajo se ubica como la causa más importantes en estas defunciones pero el dato internacional que el riesgo atribuible al trabajo puede oscilar entre el 12-30% de los casos, debe llamar a la reflexión a las autoridades de la CSS, MITRADEL y MINSA, a los empleadores, organizaciones de los trabajadores y al personal sanitario sobre la necesidad de generar un Plan Nacional de Salud y Seguridad Ocupacional.

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<>Este articulo se publicó el 29 de octubre de 2010  en el diario El Panamá América,  a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/diaz-merida-francisco/

Políticas equivocadas y crimen organizado

La opinión del Profesor Universitario e Investigador asociado al CELA…

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MARCO A. GANDÁSEGUI, HIJO

La semana pasada nos referimos a la violencia y el avance del crimen organizado en la Región. Sostuvimos que Panamá se encuentra en el mismo camino, ya trazado por los países vecinos, debido a las políticas desastrosas que ejecutan los gobiernos de turno, muy especialmente el actual, presidido por Ricardo Martinelli. Tanto las políticas sociales (flexibilización del trabajo) como la política exterior (someterse a la militarización impuesta por EE.UU.) son señales de futuros problemas que los panameños tendremos que pagar a precios muy elevados.

El diario O Globo de la ciudad de Sao Paulo, metrópoli de Brasil con 20 millones de habitantes, entrevistó a un capo pandillero encerrado por varios delitos y quien desde la cárcel revela las operaciones que realiza en combinación con el crimen organizado y la clase política de su país. El entrevistado se llama Marcos Camacho, mejor conocido como Marcola.  Dirige detrás de las barras una pandilla ligada al crimen organizado, conocida con el nombre de ‘Primer Comando de la Capital’ (PCC).

Marcola refleja la crisis del sistema político y su relación con el crimen organizado y el tráfico de drogas. Según Marcola, ‘yo era pobre e invisible. Solo éramos noticia cuando una favela desaparecía debajo de un derrumbe en los cerros o en la música romántica sobre ‘la belleza de esas montañas al amanecer’. ¿Qué hicieron los políticos? Nada. El gobierno federal nunca aprobó presupuesto para nosotros’.

Marcola dice que ‘ahora estamos ricos con la multinacional de la droga. Y ustedes se están muriendo de miedo. Nosotros somos el inicio tardío de vuestra conciencia social. No hay solución. La propia idea de ‘solución’ ya es un error’.

O Globo pregunta: ‘¿Usted no tiene miedo de morir?’. Marcola contesta: ‘Ustedes son los que tienen miedo de morir, yo no. En la cárcel ustedes no pueden entrar y matarme, pero yo puedo ordenar que los maten allá afuera. Nosotros somos hombres—bombas.   En las favelas hay cien mil hombres—bombas.   La muerte para ustedes es un drama.   La muerte para nosotros es algo cotidiano, tirados en una fosa común’.

‘No hay más proletarios o infelices o explotados’, señala Marcola. ‘Hay una tercera cosa creciendo, cultivada en el barro, educándose en el más absoluto analfabetismo, diplomándose en las cárceles, como un monstruo escondido en los rincones de la ciudad. Ya surgió una especie de post miseria que genera una nueva cultura asesina, ayudada por la tecnología, satélites, celulares, Internet y armas modernas’.

O Globo pregunta: ‘¿Qué cambió en las favelas?’. Marcola contesta: ‘Mangos (dólares). ¿Usted cree que quien tiene 40 millones de dólares, como Beira Mar (empresario brasileño), no manda? Con 40 millones de dólares la prisión es un hotel, un despacho… ¿Qué policía va a quemar esa mina de oro? Nosotros somos una empresa moderna, rica. Si el funcionario vacila, es despedido y colocado en el microondas’.

Desde su silla tras las barras, Marcola le dice al periodista: ‘Ustedes son el Estado quebrado, dominado por incompetentes. Nosotros tenemos métodos ágiles de gestión. Ustedes son lentos, burocráticos.   Nosotros luchamos en terreno propio. Ustedes, en tierra extraña. Nosotros no tememos a la muerte.   Ustedes se mueren de miedo. Ustedes nos transformaron en super stars del crimen. Nosotros los tenemos de payasos. Nosotros somos ayudados por la población de las favelas, por miedo o por amor.   Ustedes son odiados’.

O Globo pregunta: ‘¿Pero, qué debemos hacer?’. Marcola contesta: ‘Les voy a dar una idea, aunque sea en contra de mis intereses. ¡Agarren a ‘los barones, narcotraficantes del polvo’ (cocaína)! Hay diputados, senadores, empresarios y ex presidentes metidos en el tráfico de la cocaína y de las armas. ¿Pero, quién puede meterles mano? ¿El Ejército? Nosotros somos hormigas devoradoras, escondidas en los rincones. Para acabar con nosotros necesitan estallar una bomba atómica en las favelas. ¿Ya pensó?   ¿Ipanema radio activa?’.

O Globo pregunta: ‘¿No habrá una solución?’. Marcola contesta: ‘Ustedes deben hacerse una autocrítica de su propia incompetencia. Estamos todos en el centro de lo insoluble. Solo que nosotros vivimos de él y ustedes no tienen salida. Entiéndame, no hay solución. ¿Saben por qué? Porque ustedes no entienden la extensión del problema. Como escribió el divino Dante:  Pierdan todas las esperanzas. Estamos todos en el infierno’.

Si México y Centroamérica se enfrentan a serios problemas, Brasil no se queda atrás. Para qué decir EE.UU. con una población marginada a punto de estallar.   Panamá todavía tiene una oportunidad de frenar el avance del crimen organizado, si hacemos un alto y modificamos radicalmente las políticas públicas equivocadas que sirven de caldo de cultivo de la violencia y empujan a la adolescencia hacia las pandillas.

<> Artículo publicado el 23 de septiembre de 2010  en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,   lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Otro muerto en Petaquilla

La opinión del Miembro del Servicio Paz y Justicia en Panamá (SERPAJ-PANAMA)…

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JULIO YAO

Conforme a fuente de entera confianza —y en ello baso esta nota— el miércoles, 9 de junio, falleció en el hospital de Penonomé el ciudadano Fidel Pérez, trabajador de Petaquilla Gold, filial de Minera Panamá. Los médicos que lo atendieron manifestaron que el señor Pérez estaba totalmente intoxicado y que todos sus órganos internos estaban deshechos. Solo le funcionaba el corazón.

Fidel Pérez trabajaba en las llamadas ‘tinas de emergencia’, cuya instalación, construcción y funcionamiento hemos denunciado desde 2007, y desde antes por las comunidades campesinas e indígenas de Petaquilla.

En las tinas de lixiviación se utiliza el cianuro, que acaba de ser prohibido en la totalidad de la Unión Europea, hace dos o tres semanas, especialmente en relación con la minería a cielo abierto, dado el peligro extremo que representan.

La consuegra del señor Pérez manifiesta que el trabajador fue trasladado a San Lúcar, y que allí, enfermo, la empresa lo abandonó a su suerte, pero viendo su grave estado y que en Coclesito no había recursos médicos para atenderlo —contrario a la publicidad de los mineros— lo enviaron al hospital de Penonomé.   Fidel Pérez tenía 49 años de edad y deja en la orfandad a dos niños y dos hijos adultos, en total desamparo.

Fidel Pérez no es el único muerto en Petaquilla. Ya antes había muerto otro que laboraba en un laboratorio de uno de los campamentos, pero la investigación se amarañó y se adujo —contra la convicción generalizada en la comunidad— que la víctima había muerto intoxicada por beber licor. Nadie se lo creyó. El paramédico que lo atendió, de Petaquilla Gold también, le dio una pastilla para aliviarle el dolor. El laboratorista pidió que un helicóptero lo sacara del campamento, pero le fue negado, y él intentó irse caminando, a su casa, a varias horas de camino, desplomándose a pocos pasos, ya exangüe.

Poco después, investigué al supuesto paramédico y encontré que éste estaba detenido en La Chorrera por haber atropellado a cuatro mujeres en Santa Clara.   Pero a este supuesto paramédico sí se le comprobó que estaba intoxicado, o sea, borracho. ¿Qué clase de médico o paramédico puede ser esta persona? ¿Qué investigación realizó el Ministerio de Trabajo sobre lo ocurrido y la idoneidad del paramédico? ¿Qué hará la ministra Alma Cortés con lo ocurrido a Fidel Pérez?

Otros informes nos hablan de trabajadores que han sido enviados a hospitales lejos de Penonomé, para evitar toda publicidad, y que la empresa ejerce una gran influencia en todos los estamentos de esa ciudad.

Lo hemos palpado cuando se ha rechazado toda posibilidad de discutir el tema de Petaquilla en Consejos Provinciales de Coordinación, pese a que la inmensa mayoría de los representantes de corregimiento lo han propuesto. Siempre se rompe el quórum cuando llegamos al tema, que es el último en la agenda.

Lo hemos palpado en reuniones que la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea de Diputados ha hecho en La Pintada. Los que sí están presentes, orondos y redondos, son los representantes de los mineros y moradores de comunidades que no son del área afectada de Petaquilla.

Solo la Defensoría del Pueblo, bajo el licenciado Ricardo Vargas, ha cumplido con su deber ante las comunidades. Como presidente de la Asociación Centroamericana de Ombudsman, el licenciado Vargas promovió el cierre de Mina Petaquilla por no reunir las condiciones indispensables.

Cuando una delegación de Comité pro Cierre de Petaquilla visitó al señor Ricardo Quijano, viceministro de Comercio, tras la toma de posesión del presidente Martinelli, para explicarle cómo se daba la mortandad de peces y toda clase de animales desde Molejón, le restó importancia: ‘Que hayan muerto unos cuantos pescaditos no es ningún problema. Yo sí he visto morir muchos con la marea roja’.

Pero no habían sido ‘unos cuantos pescaditos’: habían muerto cientos de miles de peces de río, hasta de 25 libras de peso, búfalos, conejos, dos tigresas, seis tucanes, y toda la vida del río, tan solo en un rabazo de la contaminación.   Dijo que no había tal contaminación. Le propusimos hacer una inspección in situ, con una persona de nuestra confianza, y el viceministro rechazó esta posibilidad, añadiendo que ellos tenían en el ministerio suficientes técnicos, lo cual resultó falso más tarde.

La muerte de Fidel Pérez es un mentís a la cacareada ‘minería responsable’, y es un aldabonazo a la conciencia nacional en momentos en que se aprueba, al mejor estilo de los piratas, la Ley Langosta, que exime de Estudios de Impacto Ambiental a las empresas que al gobierno se le ocurra declarar como de ‘interés social’.

Así, pues, en nombre del interés social, que muera la sociedad.

¡Qué poca altura!, como decía ‘Nacho’ Valdés.

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Artículo publicado el 18 de junio de 2010  en el  Diario La Estrella de Panamá , a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El olvido que seremos

La opinión de….

Xavier Sáez-Llorens

El título de mi columna es un plagio a una extraordinaria novela del autor Héctor Abad Faciolince, dedicada a su amado padre.   Su grata lectura se la debo a la recomendación de mi apreciada amiga Chelle, actualmente en puestos jerárquicos de este periódico. El escritor colombiano, a su vez, lo copió de un soneto atribuido a Borges, que advertía:

“Ya somos el olvido que seremos.

El polvo elemental que nos ignora

y que fue el rojo Adán y que es ahora

todos los hombres y que no veremos.

Ya somos en la tumba las dos fechas

del principio y del término, la caja,

la obscena corrupción y la mortaja,

los ritos de la muerte y las endechas.

No soy el insensato que se aferra

al mágico sonido de su nombre;

pienso con esperanza en aquel hombre

que no sabrá que fui sobre la tierra.

Bajo el indiferente azul del cielo

esta meditación es un consuelo”.

Desde hace cuatro años, el mes de junio provoca un vacío existencial en mi persona.   Me emocionaba estar con Juani para celebrar su cumpleaños y el día del padre, en la misma semana.   Ya no lo puedo festejar.   Su ausencia duele, por más que él, en el ocaso, haya anhelado su propio fin. Me resisto a olvidar su figura, su cariño, su humanismo, su honestidad, su inteligencia, su pasión azulgrana, su tolerancia, su buen humor.   Es probable que al escribir estas letras, borrosamente revisadas por húmedas pupilas, intento preservarlo en la memoria por muchos años más.

El tiempo, implacable y luctuoso, se encarga de diluir recuerdos y retornarnos a la nada, lúgubre lugar de donde todos salimos y hacia donde todos vamos. A la naturaleza le tiene sin cuidado nuestro destino. Cada uno de nosotros es notoriamente insignificante para el vasto universo. La especie humana (género Homo) habita este planeta desde hace 2.5 millones de años y nadie sabe por cuánto más. Vivir 86 años es ciertamente un número despreciable. Aquello que nos haya creado –aleatoriedad cósmica, coacervado primordial o un más que improbable ente sobrenatural–, decidió abandonarnos y remitirnos a los ineluctables designios de la evolución.

Quevedo, ante la fugacidad de nuestra existencia, decía:

“¡Ah de la vida!… ¿Nadie me responde?

Aquí de los antaños que he vivido,

la fortuna mis tiempos ha mordido,

las horas mi locura las esconde,

que sin poder saber cómo ni adónde,

la salud y la edad se hayan huido.

Falta la vida, asiste lo vivido

y no hay calamidad que no me ronde.

Ayer se fue, mañana no ha llegado

hoy se está yendo sin parar un punto,

soy un fue, y un será, y un es cansado.

En el hoy y mañana y ayer

junto pañales y mortaja,

y he quedado presentes sucesiones de difunto”.

La muerte es un acontecimiento infalible. Al nacer ya tenemos edad suficiente para morir. Lo trágico, en todo caso, es fallecer prematuramente sin haber sabido vivir.

Desde una perspectiva humana, la defunción es una violencia innecesaria de enigmática interpretación. Para el ecosistema, nuestro final es clave para que el proceso evolutivo de los seres vivientes siga su imparable curso de selección y adaptación al cambiante entorno que habitamos.

Desde la óptica biológica, perecer es un acontecimiento lógico porque todo genoma posee un reloj telomérico que detiene la longevidad ante el generalizado desgaste celular.

La persona se extingue para siempre pero los genes trascienden en el infinito al entremezclarse con cada descendencia. Por tanto, lo único relevante de la existencia de cada individuo es aportar un grano de arena para contribuir al bienestar de la familia y de la especie humana.

Los éxitos, títulos, bienes o riquezas alcanzadas quedan en una mera anécdota que rellena el efímero período que transcurre en eso que llamamos vida.

Debemos cuidar a nuestros progenitores en su vejez, demostrarles gratitud por su crianza y decirles lo mucho que significan para nosotros. Tenemos que custodiar diariamente a los hijos para fortalecer su educación, salud, cultura, seguridad y autoestima. Hay que sacar tiempo para dedicarles a unos y otros. Mucha gente se arrepiente por darse cuenta de esta imperiosa necesidad de manera muy tardía. Para colaborar con la humanidad, la impronta dejada por tus huellas terrenales debe ser acicate para que los demás nos esforcemos en conseguir paz, solidaridad, equidad y justicia para todos.

En otras palabras, trabajar juntos por un mundo sin odios, guerras, religiones, fronteras, egoísmos, racismos, corrupciones y hambres. Vivir en paz y armonía colectiva parece un objetivo harto sencillo. Estamos empeñados, empero, en conquistar justamente lo contrario.

Con el violento escenario que continuamente propiciamos, la autoextinción masiva será inevitable. Quizás, apunto yo, hasta necesaria.   Sueño con una nueva generación de seres humanos (versión human 2.0) libres de supersticiones y ataduras doctrinarias, enfocados en la búsqueda de la felicidad y supervivencia de nuestra especie. No creo estar loco.

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Este artículo se publico el 13 de junio de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que a l autor,  todo el crédito que les corresponde.

Quitar la vida. ¿Está bien o está mal?

La opinión de…..

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JUAN RAMÓN MORALES

Evidentemente existen muchas formas de quitar la vida.  ¿Es bueno, que un hombre quite la vida en legítima defensa?   Definitivamente no, pero es un derecho incuestionable, que preserve su vida.  Legalmente, estuvo bien, pero fue un daño irreparable.

Un hombre penetra en casa de terceros, al ser descubierto le quita la vida al dueño de la casa y en ocasiones a sus familiares, porque cuando se penetra en la residencia de alguien van dispuesto a todo: A morir o matar, pero al hacerlo, al homicida, le caerá todo el peso de la ley, por lo que es condenado y recluido en un penal de “máxima seguridad”. Este reo y homicida logra fugarse y al verse libre, caminando a hurtadillas, debe y tiene que lograr tras la oscuridad un modo de vida diferente.

Cuando penetró en el domicilio de las personas a las que quitó la vida; tal vez era un principiante, pero si se trata de un reincidente el asunto es más grave.

Esa norma de vida o nuevo modus vivendi, es el asalto a mano armada, en donde de seguro quitará la vida a otros seres inocentes, sí inocentes.

Jamás he escuchado a los defensores de los derechos humanos defender los derechos de los hijos de las víctimas o de las esposas de las víctimas porque estos regularmente no contratan abogados.

El homicida, como ocurre frecuentemente, se fuga y repite sus episodios de segar vidas y salen nuevamente los derechos humanos a abogar por este homicida incorregible. Obsérvese que siempre escribo homicida y no delincuente, porque, no todos los delincuentes son homicidas pero todos los homicidas sí son delincuentes.

El cuidado que he tenido con tal diferencia guarda relación con el título de mi artículo anterior: Pena de Muerte: Que decida el homicida.

¿Dónde está la justicia en un hombre que habiendo sido condenado por homicidio y ya tiene en su haber la pena máxima, se fuga a ciencia y paciencia de las autoridades y a más de ello sigue matando, si ya no pierde nada?

Que el Estado quite la vida, desde luego, no es lo mejor, pero evitar por medio de la pena de muerte a quienes privan de la vida a seres inocentes después que estos se han fugado con conocimiento de que por decisión propia, decretará su muerte, entonces la situación es otra y morirá porque él lo ha querido así, no hablo una ley de fuga, en esta se mata al momento de la fuga.  Ese homicida decidió morir y debe morir después de la recaptura para preservar la vida de otros seres.

Así son las cosas.


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Este artículo se publicó el 26   de abril de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Sí a la Pena de Muerte

La opinión del Medico….

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Juan Carlos Ansin

No podía ser de otra manera. Cuando no se puede lidiar contra el crimen hay que matar a los criminales. Axioma que denuncia no sólo la incapacidad del sistema sino la mentalidad con que los gobiernos pretenden resolver un problema social para el cual, tanto la sociedad como los políticos, no están preparados o dispuestos a enfrentar.

De los fines señalados en el preámbulo de la Constitución, nuestros constitucionalistas olvidaron la seguridad nacional. Un olvido que sería un verdadero festín si existiera el psicoanálisis político.

He leído numerosos argumentos religiosos, filosóficos, jurídicos, económicos, políticos, sociológicos, médicos, éticos y sentimentales, en pro y en contra de la pena de muerte, esgrimidos por eruditos (los menos) y por los que no lo son pero creen serlo (los más).   Como no soy de los primeros y no quiero ser de los segundos, me animo a dejar algunas reflexiones, no para convencer a nadie ni para crear polémicas, pues lejos estoy de poder sostenerlas y mucho menos de concluirlas satisfactoriamente.

Sé con certeza de una sola verdad axiomática, comprobada por una evidencia científica absoluta:   Todo ser humano está condenado a morir.    Más allá de la moral, la justicia, la religión y el azar.    El problema que me parece fundamental es el siguiente,   Epicuro afirma que: “la muerte no debe significar nada, porque mientras estamos vivos la muerte no existe y cuando la muerte existe, nosotros ya no somos”.    De modo que el temor por la muerte no es saber que vamos a morir, sino cuándo y cómo vamos a morir.

Hay muertes naturales y bellas, como pasar del sueño mundano al sueño eterno. Las hay repentinas, dolorosas, placenteras, prolongadas, insólitas, absurdas, justas e injustas. Por tanto una sociedad inmadura donde no sabe o no puede o no quiere prevenir el delito, tampoco merecería juzgarlo.

En muchas culturas el asesinato o la traición son delitos que acarrean la pena de muerte, pero al que condenan no es al delito, sino al delincuente, que ya estaba sentenciado al nacer.

Todos sabemos que hay muertes y muertes, los que matan en la guerra o los que mandan a matar “en nombre de la seguridad nacional”.   A esos se les dan medallas. Pero el que mata al que ordena matar, también se le mata y al que mata al que mata también…

Yo creo que a los pedófilos -enfermos o pervertidos-, a los secuestradores y torturadores profesionales, a los que ostentan el poder y abusan del mismo violando los derechos humanos debiera aplicárseles la pena de muerte.   Aclaro que no deben ser asesinados, sino privados de su libertad hasta que la muerte natural cumpla con la condena.

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Este artículo se publicó  el  28 de marzo de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Sobre la pena de muerte

La opinión de…….

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Igor de Sousa Cárdenas


Si una persona, una entidad, una institución, una asociación, un Estado… se siente en capacidad de hacer un juicio sobre la vida y muerte de un individuo o grupo de individuos, entonces el próximo paso lógico de este raciocinio es que el Estado–juez está legitimado para adoptar cualquier tipo de medidas de coerción para regular cualquier aspecto –por ínfimo que sea– de la vida de los individuos que cohabitan bajo ese territorio.

En pocas palabras, si se nos puede legítimamente condenar a muerte, se nos puede legítimamente condenar a lo que sea.   Si la pena de muerte es permitida, ¿cuáles son los límites del Estado sobre los individuos?

Esto es lo que implica darle al Estado la facultad de literalmente matar a la gente.   Es nada más y nada menos que despojarnos de los derechos que la humanidad ha ido progresivamente ganando durante generaciones. ¿Desde dónde creen que se han legitimado los múltiples intentos de genocidio durante el siglo XX? ¡Desde el Estado! Y aunque un utilitarista me podría decir que no son comparables porque el número no es el mismo (a pesar de las críticas que este tipo de lógica pudiera levantar), esa misma persona no me podría negar que las justificaciones para ambas son –como mínimo– parecidas.

Por muy buenas que sean las intenciones de quienes proponen estas medidas, es inevitable no pensar que existe cierta concepción de “limpieza social” debajo de todo esto.

Adelantar un paso, por mínimo que sea, hacia la legislación sobre la pena de muerte no solo levantaría serias acusaciones desde el punto de vista de los derechos humanos, sino que sería igualmente acercarnos a un estadio entre el autoritarismo y el totalitarismo, por el simple hecho que el Estado entonces tendría control absoluto sobre sus ciudadanos. Ergo, nos alejaríamos de la democracia liberal en sentido estricto.

¿Cómo un Gobierno en el que se violan las reglas del juego me va a garantizar a mí que lo de la pena de muerte se hará con plenas garantías –por risible que suene hablar de garantías en un juicio en el que te condenan a muerte –?   Tú y yo vimos la forma como sacaron a Gómez, así como tú y yo sabemos que el mejor argumento que tienen a su favor en este caso es el pueril “si los otros gobiernos hicieron lo mismo…”. Ah, entonces ¿eso te da derecho a ti de hacerlo, no?

Un Estado en el que un rey se compra un trono gracias al marketing; un Estado que a duras penas consigue brindar igualdad de oportunidades a sus ciudadanos a pesar a los recursos que tiene, gracias a la ineptitud de su clase política; un Estado en el que el Presidente, por Constitución, puede nombrar (y por ende politizar) directamente a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Donde aparentemente el Gobierno puede libremente interpretar la Constitución como le venga en gana, para así quitar y poner piezas políticas, que les agradecerá el nombramiento con total lealtad a cambio.

El tema central clásico del liberalismo político trata de los límites que el Estado debe tener para no violar la autonomía del individuo, bajo la también clásica premisa kantiana de que toda vida humana es un fin en sí mismo y no un medio para llegar a otra meta (por ejemplo, probarle a las multitudes que “ahora le toca al pueblo”, sea lo que sea que esto último quiera decir).

Permitir al Estado juzgar sobre la vida y la muerte de un individuo no es sólo una violación de la autonomía del individuo, sino la total negación de la posibilidad de autonomía que los individuos dentro de ese Estado pudieran llegar a tener.  Es el castigo absoluto.

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Artículo publicado el 24 de marzo de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.