Los pacientes y el proyecto de ley

La opinión de…

David A. Ocalagán B.

No comprendo por qué cuando los pacientes opinamos sobre determinado tema, como es el caso de la propuesta del Ministerio de Salud (Minsa) sobre medicamentos y otros productos de consumo humano, algunos altos funcionarios tratan de desacreditarnos diciendo que somos manipulados; que no podemos ser parte de las consultas porque ellos son los técnicos y creen que no podemos aportar.

Tanto las autoridades del Minsa como el director de la CSS creen que por la alerta activada por las asociaciones de pacientes de cara al proyecto de ley que reemplaza a la Ley 1 de Medicamentos, los agremiados somos manipulados por empresarios, comerciantes y farmacéuticas, como si fuésemos ignorantes que pueden ser inducidos sin tener criterio profesional sobre el consumo de medicinas, sus efectos y el negocio que representan para todos, incluidos funcionarios.

Hay que abrir una mesa de trabajo donde concurran todas las partes interesadas en el proceso de consumo y adquisición de medicinas y otros productos, para analizar las mejoras a la ley, no para reemplazarla.

Esto no debería ser un problema, de no ser por los intereses económicos –más que sanitarios y sociales– evidentes en el proyecto de ley, que tiene un fuerte ingrediente de flexibilización en las compras, capacidad gubernamental de efectuarlas directamente y debilidad de fiscalización y control de los productos que ingresen al país, por parte de la Dirección Nacional de Farmacias y Drogas y del Laboratorio de Referencia de la Universidad de Panamá.

La propuesta que reemplazará a la Ley 1 del 10 de enero de 2001 es mala y no tiene el aval de todos; se vela solo por el interés de unos pocos que desean ser más ricos.

Las muertes que se causen con la llegada de medicinas falsas tendrán responsables, porque los diarios recogen los nombres de los que dicen que esta nueva norma regulatoria será buena y segura, al traer basura farmacológica a precios bajos de países de altos estándares y de alta calidad determinados por ellos.

Estamos seguros de que el desabastecimiento, altos precios y agilización de los trámites de registros sanitarios no serán resueltos con la nueva ley, porque el objetivo de fondo es el dinero, no la vida.

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Artículo publicado el 29 de agosto de 2010 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Consenso en Ley de Medicamentos

La opinión de la Economista y Educadora….

LIZABETA S. DE RODRÍGUEZ

En junio de 2010, el Consejo de Gabinete facultó al ministro de Salud para presentar un nuevo proyecto de Ley, que introdujera modificaciones a la Ley 1 de enero de 2001, sobre medicamentos y otros productos para la salud humana, ante la Asamblea Nacional de Diputados.

El presidente de la República y el ministro de Salud, manifestaron públicamente que esta propuesta tiene como propósito agilizar los procesos de adquisición y suministro de medicamentos; así como la obtención de bajos precios de los mismos, condición que no asegura la ley vigente.

Según los proponentes, con la aprobación del nuevo proyecto de ley, el gobierno estará en capacidad de hacer frente a las demandas de los usuarios del servicio de farmacias públicas (Centros de Salud, Caja de Seguro Social, Hospitales Estatales, entre otros).

Otros aspectos considerados dentro de las reformas van dirigidas a robustecer el laboratorio del Instituto Especializado de Análisis de la Universidad de Panamá, vigorizar la acción fiscalizadora del MINSA y la implementación de mecanismos destinados a la rápida tramitación del registro sanitario.

Aún cuando los diversos actores que integran la sociedad civil convergen en que la actual Ley de Medicamentos requiere modificaciones que optimicen los progresos logrados, manifiestan la necesidad de que la propuesta presentada por el Ejecutivo sea ampliamente consultada. Que además de incluir a las empresas farmacéuticas; se convoque a las asociaciones de especialistas, gremios farmacéuticos y afines, así como a organizaciones de pacientes y consumidores, porque se sienten ignorados y en riesgo.

Diversos representantes de gremios y asociaciones, expresan que el tema de salud es muy complejo, pero que es un asunto de todos; que el mismo es un derecho humano elemental, por lo que debe garantizar seguridad, eficacia y calidad a la población.

Esta polémica Ley causa gran preocupación en todos los sectores de la población, fundamentalmente en los conocedores de la materia, debido a que históricamente las grandes empresas farmacéuticas se han constituido en monopolios, aplicando altos precios, frente a la mirada imperturbable y complicidad de administraciones gubernamentales, causando perdida de credibilidad en las autoridades.

Por ello, en procura de que los cambios presentados para discusión en la Asamblea Nacional respondan a resolver necesidades auténticas de la población, asociaciones, gremios y sociedad civil, exteriorizan su posición de vigilancia y salvaguarda, en procura de garantizar que se mantenga una reglamentación rigurosa de medicamentos (bioequivalencia), mediante el registro sanitario. Así como el establecimiento de un sistema efectivo de fiscalización, que garantice un adecuado procedimiento de compra y cumpla con las más elevadas normas de calidad y recomendaciones de la OMS y OPS.

Las organizaciones hacen un llamado al gobierno para discutir la propuesta, a fin de lograr un consenso que favorezca a la comunidad, en virtud de lo establecido en la Constitución Política y que no se repita la amarga experiencia vivida con la aprobación de la Ley Chorizo.   Es conveniente que se promuevan mecanismos de consenso y aparten diferencias.

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Artículo publicado el 25 de agosto de 2010 en el diario La Estrella de Panamá a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Cambios en la Ley de Medicamentos, ¿quién gana, quién pierde?

La opinión de…

David A. Ocalagan B.

La ley actual de medicamentos definitivamente necesita cambios, pero para mejorar los avances alcanzados, nunca para debilitar las regulaciones en la bioequivalencia de los medicamentos, del Control Previo por medio de nuestro Registro Sanitario Nacional y la implementación del Sistema Nacional de Farmacovigilancia, la cual tiene 9 años de mora.

No es comprensible ni justificable que por pretender favorecer a ciertos grupos económicos, toda una población sea expuesta a posibles afectaciones a su salud, la agilización del trámite para obtener el registro sanitario o los procesos de análisis en el laboratorio nacional de referencia, mejorar el acceso de los consumidores a medicamentos y otros productos para consumo humano, más económicos y variados; eliminar la funciones de fiscalización previa de la Dirección de Farmacias y Drogas y pretender que las farmacéuticas transnacionales -por medio de sus empresas comercializadores internacionales- vendan a Panamá medicamentos innovadores o sus productos genéricos a los precios que disponga el MINSA; desconociendo que pertenecemos a la OMC y tenemos un sistema de libre mercado, no son las verdaderas causas por las cuales el Ministro de Salud pretende cambiar la ley de medicamentos en nuestro país, para supuestamente mejorar el acceso, regulación y precios de los medicamentos y otros productos para uso humano.

Los panameños deben despertar por que esta será una de las más serias afectaciones a la seguridad sanitaria, porque la salud de la población es fundamental para su desarrollo, una vez que se permita el ingreso para comercializar de toda clase de medicamentos genéricos y otros productos para uso humano, sin tener la capacidad nacional de fiscalización de manera previa de los registros sanitarios, por la flexibilidad regulatoria que permitirá la nueva ley de medicamentos y otros productos para usos humanos a los empresarios.

La propuesta de promover el turismo médico se sustenta en parte con la oferta económica ventajosa para los pacientes extranjeros que pueden ir al sector hospitalario privado, se fundamentaran en los bajos precios de los insumos y medicamentos; que tendrán bajos costos por su naturaleza de poca calidad y seguridad, al poder accesar al mercado panameño medicamentos genéricos sin ningún control previo.

En materia de trasplante, estamos morosos en la implementación de la nueva ley 3 del 8 de febrero que regula esta materia, que aun no tiene su nuevo Director Nacional de la Organización Nacional de Trasplante, para garantizar su funcionamiento.

La ley actual de medicamentos y su reglamentación, determina la creación del Sistema Nacional de Farmacovigilancia, entidad fiscalizadora para garantizar la salud de los panameños en materia de medicamentos, que nunca fue desarrollada en su totalidad.

Las iniciativas que desarrolla el Ministerio de Salud, con la nueva propuesta de ley de medicamentos y otros productos para uso humano, tiene al igual que la nueva ley de trasplante y el anteproyecto de ley sobre turismo médico, solamente un común denominador, favorecer el dinero y no al ser humano.

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Este artículo se publicó el  7  de agosto de 2010 en el diario  El Panamá América,  a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Hospitales: necedad o necesidad

La opinión de…

Xavier Sáez-Llorens 

Afortunadamente, nunca he dependido de nadie.  Todo lo alcanzado se debe a esfuerzo familiar y personal.   No soy afín a gobierno alguno, no pertenezco a partidos o gremios, no deseo cargos públicos, tampoco busco popularidad. Procedo de progenitores honestos y trabajadores, ni ricos ni pobres. He socializado con gente muy humilde y muy pudiente. Soy extremadamente sensible a los sufrimientos de cualquier ser humano, independientemente de su estrato social o económico.

Mis opiniones, por tanto, no están contaminadas por intereses sectarios o particulares. Soy alérgico a políticos de oficio, sindicalistas, gremialistas, vagos e hipócritas. La mayoría comparte rasgos sicopatológicos.

Los temas plasmados en mis columnas surgen de noticias, deducciones, intuiciones y ponderaciones de sucesos relevantes. En el mejor escenario, mis conjeturas son aproximaciones a una realidad que cada vez se torna más inaccesible debido a los maniqueísmos de las partes en conflicto. A aquellos que les desagradan mis ideas, tienen la opción de no leerlas o padecer irritación colónica.   Me divierten los ataques contra mi persona, fiel reflejo de que levanto costra de llagas.   Prefiero crítica a halago. Declararme persona no grata ayuda a mejorar el currículo de un escritor aficionado.

El Minsa construirá cinco hospitales. No tengo clara su intempestiva necesidad. A mi juicio, el mensaje que damos a la población es erróneo. Llevamos décadas de insistir más en prevención que en curación y de repente varios nosocomios nuevos. ¿Por qué no remodelamos y equipamos mejor las instalaciones ya existentes antes de cimentar adicionales? Parte del problema es que hay infraestructuras viejas, desgastadas, carentes de tecnología y recurso humano adecuado en número y especialidad. Los centros de atención terciaria de la capital están saturados de pacientes del interior que pueden ser manejados exitosamente en el lugar de origen.

¿De dónde sacaremos tanto personal capacitado para poblar las novedosas arquitecturas?   Cuando se decide la ejecución de un proyecto, debe haber sustentación técnica que avale la decisión. ¿Cuál es la relación de camas hospitalarias por cantidad de habitantes que tienen las regiones beneficiadas? ¿Se ajusta la cifra a estándares ideales? Gran culpa del caos en atención sanitaria se debe a las asimetrías y duplicidades de nuestro irracional sistema bicéfalo. La CSS ya cubre el 80% de los panameños.

El Minsa tiene suficiente trabajo con actividades de planificación, promoción, prevención, vacunación, control de vectores, enfermedades emergentes, calidad de medicamentos, seguridad hídrica y alimentaria, currículos profesionales, salud sexual y reproductiva, etc. ¿Por qué no dejamos la administración de todos los hospitales a la CSS y la rectoría de las políticas de salud al Minsa?

Analicemos evidencias. Según el boletín “Panamá en cifras”, contamos con 61 hospitales a lo largo del país. Sólo las comarcas emberá y ngäbe carecen de nosocomios.   Informes de la OMS indican que el número de camas hospitalarias de los países más desarrollados varía entre 3 y 20 por cada mil habitantes.   Estados Unidos, Canadá y España poseen cifras cercanas a 4 x 1000.   Cuba tiene 5, Brasil y Chile 3, Uruguay 2 y Costa Rica 1.5. Panamá reporta 2.5 x mil.   No estamos tan mal. Nuestra nación tiene 4 mil 500 médicos, es decir 1.3 galenos por cada mil habitantes.

EU, Canadá, España, Cuba, Brasil, Chile, Uruguay y Costa Rica tienen entre 1.1 y 5.9 x 1000. La distribución geográfica es, sin embargo, desigual. La provincia de Panamá muestra 1 facultativo por cada 560 ciudadanos, Bocas del Toro 1 por mil 300, Darién 1 por 2 mil, Kuna Yala 1 por 2 mil 500 y región ngäbe 1 por 11 mil 500. Estamos muy rezagados en cantidad de enfermeras. En los países más avanzados existen aproximadamente 3 enfermeras por cada médico mientras que aquí la cifra es inversa (4 mil 100 o 1.2 x mil).

Considero que las prioridades nacionales en salud incluyen mayor inversión en la red primaria, mejor cubrimiento de áreas rurales e indígenas, remodelación y equipación de unidades hospitalarias ya disponibles, formación de enfermeras y unificación del sistema de atención.

Dos adicionales necesidades son la construcción de un hospital para Colón (el Amador Guerrero es una pocilga) y, como recientemente anunciada, una moderna ciudad hospitalaria ecológica (con accesos al MetroBus, cafeterías, áreas de esparcimiento, oficinas bancarias, etc.) que incluya otro Complejo Metropolitano (espacioso y alejado de tranques estudiantiles), un pabellón geriátrico, un instituto de cardiología, una sede nacional de trasplantes y un único hospital infantil, para asegurados y no asegurados. Si se ejecutan todas estas tareas, el impacto en nuestros índices de salud será tangible.

Mientras el pueblo sea el máximo beneficiado, no me importa que los protagonistas obtengan réditos políticos o graben sus nombres en placas doradas. Manos a la obra.

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Este artículo se publicó el 8 de agosto de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Salud de los panameños será reforzada con nueva Ciudad Hospitalaria

Gobierno cumple otro compromiso de campaña. Se trata de un moderno complejo de 14 torres que contará con servicios hospitalarios, 27 quirófanos, instituto de cardiología, sala neonatal, sala de urgencias y cuidados intensivos, además de especialidades pediátricas. Véamos el reportaje completo que nos ha preparado nuestra colaboradora y activista política…

Jennie  Gonzalez


“Este nuevo centro hospitalario será una realidad en tres años”, anunció el presidente de la República, Ricardo Martinelli, al presidir el acto formal donde el Gobierno Nacional traspasó los terrenos ubicados en el antiguo campo de antenas de Clayton para la construcción de la Ciudad Hospitalaria de la Caja de Seguro Social (CSS).


Martinelli también dijo sentirse contento porque se cumple otra promesa de campaña, que era el inicio de la construcción o entrega de estas tierras, para que se construya un nuevo y moderno complejo hospitalario metropolitano, ya que el antiguo complejo construido en el año 1962 y emparchado con el pasar de los años ya no aguanta más.

El Mandatario detalló que esta ciudad hospitalaria tendrá un costo superior a los 300 millones de balboas, obra que consideró ubicará a Panamá en un nuevo sitial en el mundo, ya que –además de resolver los problemas de salud a los panameños- también se podrá atender casos foráneos que requieran de tratamientos clínicos.


Se trata de un moderno complejo de 14 torres que contará con servicios hospitalarios, 27 quirófanos, instituto de cardiología, sala neonatal, sala de urgencias y cuidados intensivos, además de especialidades pediátricas.

Para atender la demanda en el sector de salud, el presidente Martinelli también pidió al director de la CSS y el Ministro de Salud tecnificar y especializar a los médicos para que no se interrumpa la atención médica por falta de especialistas.

También solicitó a los miembros de la Junta Directiva de la CSS crear un incentivo adicional para que los médicos especialistas se radiquen en el interior del país.


Igualmente propuso un programa para que los residentes de áreas apartadas o áreas indígenas que quieran estudiar medicina cuenten con una beca completa, para que se radiquen en sus áreas y ayuden a resolver los problemas de salud, ya también se van a construir hospitales en las Comarcas Ngobe-Buglé y de Kuna Yala.

La compra de equipos especializados y el mantenimiento continuo de los que ya se tienen, debe ser una prioridad, para que los panameños tengan los servicios de salud que se merecen, sostuvo.

“El gobierno seguirá brindando una buena atención de salud a todos los panameños construyendo hospitales como el de la 24 de diciembre, el que se construirá en Chilibre y la instalación de 37 MINSA-CAPSI que ayudarán a optimizar el servicio”, dijo Martinelli.

Finalmente instruyó que no se destruya el Complejo Hospitalario Arnulfo Arias Madrid, y que al sacar parte de sus instalaciones y de su personal o equipo, se mantenga como un hospital de especialidades. Que los 21 cuartos de operaciones se sigan usando, ya que ese lugar es muy especial para todos los panameños.

Acompañaron al Presidente en este acto: el vicepresidente y Canciller, Juan Carlos Varela; el ministro de Salud, Franklin Vergara; el director de la CSS, Guillermo Sáez-Llorens y la secretaria ejecutiva de la Comisión Institucional para la Administración de los Bienes Revertidos, Liriola Pittí.

GOBIERNO NACIONAL

¡ JUNTOS HACIENDO UN MEJOR PANAMÁ !

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Nota publicada el 9 de agosto de 2010 en Facebook por la autora a quien damos todo el crédito, el mérito y la responsabilidad que le corresponde.

Tanto horada la gota hasta abrir hueco

La opinión de….

JUAN RAMÓN MORALES

Mis insistencias constituyen la fuerza demoledora que ejerce la gota sobre la roca hasta que le abre hueco. Por tal motivo, seguiré esta lucha para que el Estado, por medio de sus gobernantes, establezca medidas tendientes a que haya una inspección más efectiva y permanente en todo cuanto sea inspección, bien sea a obras públicas o bien sea a establecimientos comerciales en especial: Restaurantes, carnicerías, todo cuanto tenga que ver con los alimentos que consume la gran masa de panameños.

Cuando observo en las pantallas de TV establecimientos que no son más que un homenaje a la porquería, me pregunto: ¿Cuánto tiempo hace que los inspectores no visitan ese lugar? Si dichos establecimientos se visitaran con la periodicidad que se debe, seguro estoy de que no caerían en semejante estado.

Ahora bien, ¿cuenta el Ministerio de Salud con la cantidad de inspectores para cumplir a cabalidad con esta misión? Firmemente creo que no y si ello es así, es de impositivo beneficio encontrar fórmulas que contribuyan a que esta medida se acreciente, haciendo de cada consumidor de esos establecimientos sus verdaderos críticos, sus verdaderos inspectores. Si el Estado otorga acción popular sobre las multas aplicadas a estos establecimientos, encontraremos que cada ciudadano estará a la expectativa de tales anomalías y estará presto a denunciar todos los establecimientos que por insalubres atentan contra la salud de los seres humanos.

Cada establecimiento debe tener un rótulo en donde se informa al pueblo ante quien se debe presentar la denuncia, el teléfono y lugar para hacer de la norma un sistema efectivo y real.

Otorgar a los ciudadanos el derecho a denunciar y de recibir a cambio un porcentaje de la multa, vendría a ser como una inspección multiplicada bajo la óptica de cada ciudadano. Así las cosas, el Ministerio de Salud contará con una legión de hombres y mujeres, todos dispuestos a denunciar los casos que lo ameriten. En esta forma también se evitará que algunos inspectores inescrupulosos se presten a mordidas, para no llevar los casos encontrados ante las altas autoridades de Salud.

Pero si en los establecimientos comerciales llueve, también en algunas instituciones públicas no deja de llover. Recordemos aquel laboratorio de medicamentos que se cerró en la CSS, este cierre fue producto de la falta de mantenimiento durante muchos años.  Hoy, una gotera, mañana un cielo raso, después arrumando basura, falta de pintura y así sucesivamente falta permanente de mantenimiento que da al traste finalmente con la función principal, que era la de producir medicamentos eficientemente como en antaño se hacía, porque quieran o no, dicho laboratorio fue eficiente en calidad y en cantidad durante sus años mozos.

Quiera Dios que, después de horadar tanto en la roca, este mensaje no caiga en el vacío. Que las autoridades escuchen y no actúen con la mezquindad propia del género humano cuando a soto voce dicen: ‘Si no lo hice yo, no es bueno’. Así son las cosas.

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Este artículo fue publicado el 2 de agosto de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Duplicidad de salarios

La opinión de…

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Marcos A. Mora 

Hace bastante tiempo, estando al frente de la Sección Social de la Dirección de Presupuesto de la Nación, implementé junto con el personal del Ministerio de Salud y la Caja de Seguro Social, un mecanismo para detectar las horas superpuestas de funcionarios médicos de ambas instituciones.

Era un momento en que difícilmente se hubiese podido incorporar al sistema los egresados universitarios de medicina.

El mecanismo funcionó y se detectó una buena cantidad de profesionales médicos que sumaban 12 y más horas entre ambas instituciones.

En ese momento, para absorber a los egresados recomendé que el máximo permitido fuese de ocho horas, que era el período de labor de ambas instituciones de manera simultánea.

Esta medida evitó que funcionarios adeptos al régimen siguieran abusando del fisco y facilitó el nombramiento de médicos salidos de las universidades, lo que no fue bien visto por algunos políticos del momento, pero no me importó.

Hoy no estoy tan seguro de que la duplicidad se haya eliminado en sectores del engranaje gubernamental. Con la reciente disposición de la Corte Suprema, referente a diputados electos, a quienes a su vez se les eligió como representantes de corregimiento, está la duda acerca de que si podrán devengar, al mismo tiempo, ambos salarios.

Hay un caso conocido de un representante que tiene licencia con sueldo en una institución, pero a la vez cobra como representante. Otro caso es el ventilado por el zar anticorrupción, referente a un hermano de la procuradora suspendida, Ana Matilde Gómez. Este caso pareciera, según lo expresado por el canciller, no estar claro, pero lo intrigante de este asunto es lo incisivo del zar y otros funcionarios en lo relacionado con Gómez y, sin embargo, no dicen nada sobre los diputados y el representante.

Me parece un exagerado abuso del poder de los altos funcionarios públicos, muy similares a los agentes de policía que golpean sin misericordia a quien ya está postrado en el suelo.

No tengo por qué defender a Gómez, ni ella me lo ha pedido, pero esto ya raya lo no permisible. La oficina del zar debería hacer un balance de sus labores en la persecución de los delitos de alto perfil y no ventilar a la luz pública casos de montos insignificantes y, por ende, baladíes.

Con base en lo que se ha ventilado a la fecha, lo honorable sería que esta oficina hiciese un balance de las sumas recuperadas versus los gastos generados en su funcionamiento.

Con todo lo que tantos conocidos han robado en este país, si la relación de monto recuperado/funcionamiento, no es superior a 100, deben cerrar esa oficina por inoperante.

Los funcionarios deben verse en el espejo de Gómez, los puestos de ese calibre son para ejercerlos con rectitud, no para favorecer a unos pocos. Ella con razón, solicita se le trate con justicia y en estricto derecho, algo a lo que jamás podrán aspirar tantas personas humildes.

Dejemos que vaya a su juicio con las prerrogativas que la ley le confiere y que no se tape, con artimañas, el acto de corrupción que dio inicio a esta trama.

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Este artículo se publico el 11 de julio de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.